Voces

domingo 3 jul 2022 | Actualizado a 13:24

Web contra el ciberacoso

/ 11 de enero de 2019 / 05:03

De un tiempo a esta parte, la difusión en internet de fotografías y videos íntimos por exenamorados despechados o por redes criminales dedicadas a extorsionar ha cobrado fuerza en diferentes partes del mundo, y Bolivia no es la excepción, siendo las mujeres las más vulnerables frente a este delito.

Por ejemplo, en enero de 2017 un varón de 20 años fue detenido en Santa Cruz, acusado de pornografía infantil por subir a la web fotografías íntimas de una menor de 12 años. Este individuo habría logrado convencer a la muchacha, a quien conoció a través de Facebook, de que le mande imágenes que posteriormente subió a páginas eróticas para extorsionarla. No obstante, la madre de la víctima se dio cuenta del chantaje y gracias a su denuncia la Policía pudo detener al agresor.

De igual manera, el año pasado la Policía mexicana logró desmantelar al menos dos redes dedicadas a subir videos y fotografías eróticas, sobre todo de adolescentes mujeres, a quienes les solicitaban dinero para retirarlas. Según la Fiscalía azteca, a través de esta modalidad las víctimas llegaron a pagar hasta $us 5.500 para evitar la difusión de sus fotografías.

Para contribuir a contrarrestar este tipo de hechos en el país, diferentes organizaciones han creado una página web (https://acoso.online/bo) en la que se detallan datos e información importante de cómo actuar cuando se es víctima de extorsiones o venganzas de esta naturaleza. Una iniciativa en verdad encomiable, sobre todo tomando en cuenta que los efectos de quienes sufren este tipo de ataques pueden ser devastadores.

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La moda y la economía

/ 3 de julio de 2022 / 01:50

La versión más barata del Cosmograph Daytona, el modelo en acero inoxidable de Rolex que se volvió famoso gracias a Paul Newman, tiene un precio sugerido al público de $us 14.550. Sin embargo, es improbable que consigas uno tan barato. En los últimos años, la demanda de relojes mecánicos de pulsera de lujo ha superado por mucho la oferta y la lista de espera para los modelos más populares de Rolex —si puedes convencer primero a un distribuidor autorizado de que eres merecedor de uno— se dice que ahora es de varios años. Según Watch- Charts, una base de datos de precios para coleccionistas de relojes, un modelo actual del Daytona se vende por más de $us 40.000 en el mercado secundario; durante los últimos cinco años, el precio del Daytona en el mercado secundario ha crecido a un promedio de 20% al año, lo cual lo ha convertido en una mejor inversión que cualquiera de las registradas en el S&P 500 durante el mismo periodo.

Los precios de los relojes de gama alta no son los únicos que se dispararon durante la pandemia. Para una gran variedad de productos coleccionables —entre ellos obras de arte, autos clásicos, bolsos de lujo, zapatos deportivos, cómics y tarjetas coleccionables—, los últimos años fueron más efervescentes que una botella de Dom Pérignon (cuyo precio para ciertas cosechas también se ha disparado). Luego, está el mercado de las casas, sin duda un producto escaso más práctico, donde los precios también aumentaron a nuevos máximos intolerables en años recientes.

Últimamente, he estado pensando mucho sobre estas burbujas de activos, en especial ahora que he seguido el desplome del bitcóin, el ethereum, los tókenes no fungibles (NFT, por su sigla en inglés) y la industria más amplia de las criptomonedas que se volvió tan de moda durante la pandemia. Los defensores de las DeFi —la criptojerga que en inglés se refiere a las “finanzas descentralizadas”, las cuales en esencia buscan reproducir la industria de los servicios financieros con sistemas basados en criptomonedas— arguyen que la tecnología expandirá el acceso a productos financieros y desatará una ola de innovación que ahora obstaculizan los jefes supremos de las finanzas tradicionales, a las cuales llaman TradFi de forma burlona.

No obstante, cada vez con más rapidez, nos damos cuenta que las criptomonedas son tan solo otro artículo coleccionable impulsado por las mismas fuerzas que inflaron el mercado para los Yeezys y bolsos Birkin: mucho dinero salpicado por todo el mundo, sin muchos lugares obvios donde ponerlo y un temor a perderse de algo que todos los demás parecen pensar que está de moda.

Así como un Rolex no da la hora mejor que un reloj de pulsera ordinario—de hecho, los relojes electrónicos son mucho más precisos que los mecánicos—, las DeFi no parecen hacer nada mejor que las TradFi y de muchas maneras prácticas son peores.

Entonces, ¿por qué tanta gente invirtió? Porque el temor a perderse de algo es una superdroga. Porque, cuando los precios se están disparando y sientes el temor de perderte de algo, puedes convencerte de imaginar un valor intrínseco para cualquier cosa: un reloj mecánico es una maravilla de la ingeniería miniatura, casi una obra de arte en su complejidad intrincada. O: una moneda estable algorítmica es una maravilla de la ingeniería tecnológica financiera, una forma de reproducir los bancos y las redes de pago pasados de moda en la cadena de bloques para crear una infraestructura financiera abierta.

Por otro lado, se promocionaron las criptomonedas a todos, ricos y pobres. En redes sociales, en cadenas de televisión financiera y en anuncios salpicados de celebridades para el Super Bowl, estos productos complejos, volátiles, propensos a colapsar y sin regulación fueron vendidos a las masas como oportunidades de las que no podían perderse.

Hace poco, he visto mucha alegría en línea por el mal ajeno: mucha gente que no participó en el auge de las criptomonedas y se burla de quienes entraron con todo, lo cual tal vez solo sea justo para los escépticos que tuvieron que soportar durante años a criptopersonajes detestables que les decían: “Diviértete siendo pobre”.

No obstante, ¿puedes culparlos? Los estudios sugieren que la gente menor de 40 años ha estado mucho más dispuesta que la gente mayor a invertir su dinero en criptomonedas. Esto tiene sentido cuando tomas en cuenta que una gran parte de sus vidas adultas han estado dominadas por estos ciclos de altibajos y un crecimiento constantemente bajo de los salarios reales.

Para millones de personas, las criptomonedas, al igual que los bienes raíces y las puntocom antes que ellas, ofrecían una salida para lo que de otra forma ha sido un callejón económico sin salida. Simplemente querían salir adelante casi de la única manera que uno puede hacerlo en estos días: poniendo tu dinero en algo de moda y esperando que sea un éxito. Es el estilo estadounidense.

Farhad Manjoo es columnista de The New York Times.

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Los amarillos

/ 3 de julio de 2022 / 01:47

El color amarillo, como todos los demás, influyen en los sentimientos y la razón, no son ajenos a la vida y el comportamiento humanos.

Según la estudiosa Eva Heller, es el color más contradictorio y representa optimismo y celos a la vez, también asegura que es el color de la diversión, del entendimiento y de la traición. Existen 115 tonos de amarillo que parten del color primario amarillo junto al magenta y al azul. Con ellos se pueden realizar miles de mezclas.

Está relacionado con el oro y el sol y los emoticones (smile buttons) que pululan en las redes, son de ese color porque este es considerado divertido.

Está emparentado con lo rubio, porque no suena bien decir a una mujer que tiene el cabello amarillo; así fueron creados los nombres para designar a seres humanos con el color amarillento del cabello: Flavio o Flavia, significa el rubio, la rubia. Los griegos representaban a sus dioses con cabellos rubios, porque este color se identificaba con Helios, Apolo y todos los dioses que emanaban del Sol y representaba al dorado supra-terrenal. Así, el prestigio de ser rubio se extendió desde las culturas occidentales como algo superior y el afán de teñirse el cabello de color rubio ya se practicaba con un ungüento decolorante que se fabricaba en Atenas.

En la astrología se le asigna ese color al sol y a los meses de julio y agosto. Vale decir, para los amantes de las astrólogas que leen cartas y bolas de cristal, son los meses propicios para amarres amorosos y el rescate de los amores perdidos con siete fumadas poderosas por algún perspicaz chamán. Son benignos también para los nacidos bajo el signo de Leo, el león, el rey amarillo.

El verano es amarillo, como la primavera es verde. En la mayoría de las flores, predomina el color amarillo, se dice que es el color del amor sensual; así el girasol es el símbolo del amor ciego porque gira para mirar al sol. En año nuevo, las mujeres bolivianas jóvenes compran ropa interior amarilla para llamar al amor, algunas señoras de la mal llamada Calle de las Brujas consideran que esa prenda es esencial en el preparado de sus poderosos mates de calzón para domeñar al varón chúcaro. También es el color de la envidia, de los celos y la mentira, está relacionado con lo ácido y servía para identificar a los judíos y homosexuales durante el nazismo. En el diseño se usa para advertir daños, al igual que en el semáforo en las transiciones del tránsito peatonal. En fin, la historia de este maravilloso color es mucho más larga y rica.

La identificación a los medios de comunicación como prensa amarilla tiene una intrincada historia. Prensa amarilla es un calificativo originado en la competencia (1895) entre medios norteamericanos que, en su afán de capturar la mayor cantidad de lectores, difundían noticias con titulares escandalosos o exagerados para aumentar las ventas; aunque por lo general estas noticias no contaban con fuentes serias y creíbles. El origen de esta descalificación tiene al personaje de una historieta protagonizado por un niño amarillo o yellow kid que sirvió como ejemplo. En inglés, yellow significa además cobarde, vil o cruel.

También, por esas épocas, empezaban a circular versiones del “peligro amarillo” refiriéndose a la emigración china, cuyo país se encontraba en conflictos por las invasiones colonizadoras europeas desde la dinastía manchú.

En nuestro país se califica de amarillos a las personas que se ufanan de no tener banderas ideológicas, deportivas o religiosas; tal calificativo se extiende a los políticos oportunistas — por su similitud— que esperan, agazapados, cualquier resquicio para migrar de un partido a otro, escalar posiciones y servirse del Estado para sus fines personales, es decir un delincuente cuyas habilidades camaleónicas no están calificadas como delito. No es raro constatar que el oficialismo esté plagado de viejos militantes neoliberales o viceversa, supuestos revolucionarios tránsfugas, de acólitos de grupos conservadores y neonazis. Generalmente se atribuyen supremacía moral y resultan fatales cuando asumen responsabilidades ejecutivas en ministerios u otras instituciones gubernamentales. Esta estofa política es un engendro de las prácticas republicanas que ahora afloran en las instituciones corroídas por la podredumbre moral.

Édgar Arandia Quiroga es artista y antropólogo.

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Se refuerzan las tensiones internacionales

/ 3 de julio de 2022 / 01:44

En las semanas pasadas, Estados Unidos ha logrado fortalecer sus alianzas políticas y militares con Europa. En efecto, en la Cumbre del G7 llevada a cabo en Baviera (Alemania) se ha decidido por unanimidad incrementar sustancialmente el apoyo a Ucrania, al tiempo que se modifica el tipo de relaciones de cooperación que se establecieron en el pasado con Rusia. En dicho evento se ha buscado además atraer a dicha órbita a países como la India e Indonesia (Asia), Senegal y Sudáfrica (África) y Argentina, en representación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC).

Por otra parte, en la Cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) realizada en Madrid se ha adoptado el Concepto Estratégico para los próximos 10 años, donde se señala a Rusia como una amenaza significativa y directa, y a China como un desafío sistémico que utiliza herramientas híbridas y cibernéticas maliciosas. También se inició el proceso de adhesión de Finlandia y Suecia, que tras la invasión a Ucrania rompieron con su tradicional neutralidad. En el evento también participaron Australia, Nueva Zelanda, Japón y Corea del Sur, no solo debido su apoyo a Ucrania contra Rusia, sino también en cuanto claro mensaje a China respecto de la situación en la región del Indo-Pacífico.

De esta manera, la OTAN ha incorporado nuevos miembros y ha aumentado asimismo su presupuesto operativo con el propósito de ampliar significativamente su presencia en las fronteras de Europa del Este y del Báltico, incluyendo el estacionamiento de nuevos contingentes de tropas y armamentos en países fronterizos con Rusia.

Aunque es evidente que la guerra en Ucrania ha marcado los resultados centrales de ambos eventos, el contraste es notorio con la Cumbre de las Américas en Los Ángeles.

Lo que me interesa destacar una vez más, sin embargo, es la parálisis latinoamericana ante los riesgos que significan para la seguridad y el desarrollo de la región los conflictos militares en curso y la consiguiente perspectiva de bloques de poder y zonas de influencia.

El contexto internacional contiene desafíos que hay que enfrentar con respuestas apropiadas y oportunas, con visión de largo plazo. Las medidas adoptadas por la OTAN en las fronteras con Rusia traen inevitablemente una reacción simétrica del otro lado, con los consiguientes resultados de una escalada del gasto armamentista en el mundo, al mismo tiempo que las sanciones aplicadas contra Rusia tienen repercusiones internacionales, ilustradas con el aumento de las cotizaciones de los hidrocarburos y los fertilizantes, y la escasez de alimentos que ya se siente en la región.

Por consiguiente, es imprescindible que América Latina adopte posiciones conjuntas y establezca mecanismos para asegurar su seguridad geopolítica, comercial, financiera y de acceso a recursos que le permitan atender sus emergencias inmediatas en materia de financiamiento y recuperación económica, creación de empleos y reorganización de sus sistemas de educación y salud. También se requiere proporcionar respuestas concertadas a las modificaciones y desplazamientos en curso de las cadenas internacionales de suministros, aprovechando algunos componentes de los mecanismos de integración existentes, que podrían funcionar a geometría variable para comenzar, y luego sentar las bases para la transformación productiva de más largo aliento, que responda regionalmente a la fragmentación del orden internacional y la perspectiva de una proliferación de sistemas proteccionistas y guerras comerciales estratégicas.

Para concluir, conviene recordar que América Latina es Zona de Paz y que las armas nucleares están proscritas en la región a partir del Tratado de Tlatelolco de 1967. Ambos aspectos deberían servir de fundamento de la posición latinoamericana en el contexto de las peligrosas tensiones que debilitan la seguridad internacional.

Horst Grebe es economista.

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Vivir sabroso

/ 3 de julio de 2022 / 01:39

Uno de los lados más obscuros del oficio periodístico es la ineludible gestión de la muerte. En menos de una semana contamos casi sin respiro decenas de danzas de la Huesuda. De la noche a la mañana, y sin intervención de Estados Unidos, se desata el más devastador terremoto en décadas en Afganistán: más de 1.150 muertos y alrededor de 1.500 heridos, muchos niños se han quedado huérfanos y el mundo se resiste a dejar de girar. En México son asesinados brutalmente dos sacerdotes jesuitas. Las masivas protestas indígenas y no indígenas en Ecuador han sido el contexto de por lo menos cinco muertes de las que poco se aclara en los medios, como si no hubiera un pasado reciente en países hermanos que alerte sobre la sombra de las masacres que salen sin aviso de las armas de los policías y de los militares que velan por la seguridad de quienes detentan el poder. En el curso de los mismos días, tres policías fueron asesinados en Santa Cruz en un caso que claramente está emparentado con el narcotráfico: los pusieron de rodillas antes de dispararles; después de un par de fotos de velatorios, queda poco en los medios sobre el desgarro de sus seres cercanos. Y casi a diario, mujeres son asesinadas por sus parejas o exparejas, casi a diario niñas y niños quedan sin el calor materno. A esto se suman, cada hora, las muertes por robos, por accidentes de tránsito, por falta de atención médica gratuita, por hambre, por frío… Y lo peor que nos puede pasar a las y los periodistas es lo que les sucede a muchos trabajadores de la salud: la indolencia. Trabajar con la noticia es lidiar cotidianamente con la muerte, la de seres humanos o animales, y exponerse al gran riesgo de que en algún momento de nuestro andar se nos muera la capacidad de sentir por los otros. Cuando la violencia y la muerte se convierten en pura materia prima de la producción de contenidos mediáticos que palpitan solo en función de la publicidad o de obsesiones políticas de propietarios de medios o de los propios periodistas, es el fin de todo. Es el inicio de las tendencias en redes sociales que ponen como centro de atención, en contados minutos, un tiktokero que se burla de Impuestos Internos y las amenazas de la institución en cuestión contra el valiente de la libertad de expresión. En esos mismos minutos, y en esas mismas pantallas de la borrachera digital, queda en el cesto del olvido que la periodista palestina Abu Akleh murió por un disparo de las fuerzas israelíes hace poco, o que más de 50 latinos fueron hallados muertos en un remolque de migrantes indocumentados que viajaban clandestinamente por una carretera estadounidense.

Bien mirado, la convivencia con la muerte, además de paradójica, es una experiencia que nos desafía (absolutamente a todos) a contactarnos con el núcleo mismo de nuestra existencia. La pandemia, dijeron expertos, religiosos, actores políticos, psicólogos, líderes espirituales y conductores de televisión, llegó para reinventarlo todo, para mostrarnos la maravillosa condición de estar vivos, de tener salud, de compartir juntos. Creímos, en la pesadilla del encierro, que era un sueño ir a tomar un café con la amiga, no sabíamos si volveríamos a disfrutar de un partido de fútbol o si una cena de familia era aún posible. El adiós a los seres queridos y a los amigos nos cubrió el rostro y el cuerpo de miedo. Se derrumbaban los que parecían derechos básicos. Nos dijimos que solo quedada vivir cada día en plenitud, que lo esencial es estar juntos, sanos, en paz, en alegría. Pasó lo peor, incorporamos los cuidados básicos, llegaron las vacunas y dejamos atrás la gran pesadilla de prohibirnos el contacto humano, olvidamos el milagro de la vida. De recordarlo, las tensiones que se viven ahora mismo en el planeta, las renovadas guerras comerciales o las guerras a secas no habrían podido entrar nuevamente en escena. Nuestras relaciones interpersonales no habrían vuelto a presentar esos síntomas de intolerancia, de mezquindad o de indiferencia que envuelven hoy nuestra cotidianidad. La tendencia no sería correr detrás de “las tendencias en las redes sociales” como motor de sentidos.

¿En qué rincón de cada uno de nosotros y nosotras estará la energía violeta de la ternura umbilical? ¿Qué fuerza verde tiene que llegar al abrir los ojos por la mañana para sonreír y sostener el gesto pase lo que pase hasta volver a descansar después de un día entregado a los otros? ¿Qué viento fresco tiene que soplarnos en el oído que sí es posible una política del amor, como sugirió Gustavo Petro, un vivir sabroso, como invitó Francia Márquez, la noche de su victoria en las urnas colombianas? ¿Qué pantalla de teléfono inteligente cuenta con la suficiente inteligencia para filtrar por nosotros lo esencial de lo tendencial, lo determinante en nuestras relaciones de sociedad de lo que determina la fuerza de los mercados y del dinero? ¿Qué aplicación hay que bajar a la pantalla para distinguir lo que contiene vida de lo que inmoviliza como el más obscuro de los ataúdes?

Claudia Benavente es doctora en ciencias sociales y stronguista.

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Lo generoso y lo mezquino

/ 3 de julio de 2022 / 01:28

La producción cultural y artística en Bolivia se mueve en un péndulo entre estos dos extremos. Vivimos de la generosidad de los extraños, los colegas y los amigos. Necesitamos de la generosidad de nuestras audiencias, de la prensa, de los críticos. Mendigamos generosidad en los largos procesos de investigación, de creación, de desarrollo técnico y sobre todo en las dolorosas búsquedas de financiamiento. Y en Bolivia todavía se encuentra generosidad en abundancia, solo así se explica que sigan naciendo películas, obras de teatro, esculturas, poemas, canciones, novelas…

De la generosidad depende, más que del talento o de la suerte, que nosotros los artistas trabajemos. Y a la mezquindad, que también abunda, se deben muchas veces nuestros fracasos personales, creativos y sobre todo financieros.

Solo gracias a la generosidad de decenas de personas e instituciones ha sido posible plasmar en un ensayo audiovisual las reflexiones, dudas y dolores que me han perseguido desde noviembre de 2019. El resultado es Noviembre Rojo, una serie documental de 10 episodios que está emitiéndose en redes de televisión abierta y en espacios digitales. Han sido muy generosas las 62 personas que, desde ambos lados del conflicto, han compartido conmigo sus ideas y sus testimonios. Ha sido muy generoso el acompañamiento de los miembros del equipo técnico y han sido generosos los amigos fotógrafos, dibujantes, músicos y cineastas que han cedido el uso de sus obras para el proyecto.

Agradezco en especial la generosidad de las instituciones públicas y privadas que nos han cedido infraestructura, acceso a archivos, nos han facilitado contactos y en general nos han alentado a seguir adelante en un proyecto que no solo hacíamos a pulmón, sino que además lucía desmesurado.

Por eso resulta especialmente doloroso el comunicado de la municipalidad de La Paz aclarando que no apoyaron nuestro proyecto a través de su Secretaría de Culturas. Resulta irónico que, precisamente la institución de la ciudad cuya función es apoyar proyectos culturales, haga un esfuerzo específico para negar haberlo hecho. Y resulta hasta ridículo que el propio Alcalde se tome la molestia de replicarlo. Es un ejemplo de la mezquindad, que balancea toda la generosidad que recibimos.

La generosidad de la familia Cordero dispuso que las fotografías que tomó don Julio Cordero a principios del siglo XX sean patrimonio de la ciudad y estén a disposición de la población a través de sus instituciones de cultura. La producción de Noviembre Rojo solicitó el uso de algunas de esas imágenes históricas para el proyecto, pagó la tasa determinada y firmó un compromiso para poner a la Secretaría de Cultura y al gobierno municipal en los créditos. A pesar de la mezquindad, seguimos agradeciendo la posibilidad de acceder a ese maravilloso patrimonio.

Tengo claro que las ideas que se expresan en el ensayo audiovisual que presento pueden ser polémicas porque hay una polarización brutal alrededor de los eventos de 2019. Estoy preparada para conversar sobre los datos, las interpretaciones, las ideas. De hecho: para eso hice el esfuerzo de producir este proyecto, para abrir espacios de discusión y diálogo. Me alegró saber que el diputado de CC Alejandro Reyes tuvo la generosidad de ver mi trabajo, pero es triste que lo haya hecho solo para escudriñar los créditos buscando a quién culpar por el contenido. La única responsable soy yo, como bien lo aclara el municipio paceño. Los creadores culturales estamos siempre solos ante la mezquindad y la generosidad de los otros.

Verónica Córdova es cineasta.

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