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Friday 23 Feb 2024 | Actualizado a 09:50 AM

Caporales en el mundo

/ 15 de enero de 2019 / 03:20

El domingo, bailarines de 74 ciudades de diferentes países se sumaron al Segundo Encuentro Mundial de Caporales bolivianos. Uno de los objetivos de este evento, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Culturas, es el de promocionar las manifestaciones culturales bolivianas alrededor del mundo, con el propósito de reforzar el turismo nacional. Esto, por un lado, pues por otra parte con este tipo de eventos se busca “sentar soberanía” para frenar el plagio de danzas folklóricas, vestimentas, canciones y expresiones culturales bolivianas que son copiadas en festividades de países vecinos, particularmente en Chile y Perú, sin que se reconozca su origen ni a sus creadores.

Se trata sin duda de una necesaria campaña, ya que además de impulsar la economía por medio del turismo, generando fuentes de empleo y atrayendo al mismo tiempo divisas en favor del país, no cabe duda de la importancia de que se reconozca el valor de nuestra cultura en todo el mundo, así como también el trabajo y el esfuerzo de quienes se encuentran detrás de sus manifestaciones.

Sin embargo, procurar que las danzas, vestimentas y otras manifestaciones bolivianas no sean reproducidas en otros países como propias es harina de otro costal. Y es que solemos olvidar que la cultura no conoce fronteras, simplemente se propaga. De allí que sus expresiones sean producto no solo de la originalidad, sino también del sincretismo, de los encuentros e incluso de las reproducciones que muchas veces trascienden fronteras físicas, temporales y sociales.

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El peligro monta una motocicleta

Lucía Sauma, periodista

/ 22 de febrero de 2024 / 06:59

Cada día es más frecuente que un motociclista aparezca a toda velocidad en contrarruta y el transeúnte que está cruzando la calle salte asustado y se quede quieto, atónito, pensando que acaba de librarse de un grave accidente. Tampoco es de sorprender que el conductor de una moto repartidor de pizzas o cualquier otro encargo se suba a la acera para pasar por sobre todos, esquivando una trancadera. Tocan bocinas, pasan por el carril derecho cuando los pasajeros de un transporte público están descendiendo del mismo. Los motociclistas están por todo lado, siempre apurados, siempre otorgándose prioridad absoluta, siempre creyendo que lo que sea que transportan es parte de Misión Imposible y como Tom Cruise tienen pase libre para arrasar con lo que o quien tengan por delante.

En el primer semestre del año pasado se registraron más de 4.000 accidentes ocasionados por motociclistas, según datos proporcionados por UNIVida, es el motorizado con mayor siniestralidad; la aseguradora estatal pagó Bs 17 millones por los siniestros cometidos principalmente por motociclistas entre enero y julio de 2023.

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Detrás de los accidentes ocasionados por los conductores de motocicletas están las víctimas, personas que sufrieron golpes de los que se recuperaron relativamente rápido; otras más graves por golpes en la cabeza, que tuvieron que ser intervenidas y terminar con una placa de platino en la cabeza; están quienes perdieron una pierna o un brazo, y finalmente quienes perdieron la vida. Entre estas últimas están las personas que dejaron huérfanos o personas dependientes que quedan en el desamparo

El problema tiene aún mayores agravantes, muchos de estos motociclistas no tenían permiso de conducir en el momento del accidente, no tenían SOAT, eran menores de edad y en un número preocupante se dieron a la fuga, dejando a sus víctimas sin auxilio, con absoluta irresponsabilidad, amparados además en lo engorroso que se convierte el trámite de la denuncia, la verificación en cámaras de vigilancia si es que existen en el lugar del accidente y la buena voluntad de las autoridades para continuar con la investigación hasta dar con el autor.

Tienen que tomarse medidas serias frente al peligro que representan los motociclistas irresponsables. Tiene que aumentar la vigilancia en las calles, hay ausencia total de personal de tránsito, no se ven patrulleros que controlen la velocidad ni detengan a los infractores, como los que hacen caso omiso de la luz roja, el que conduce en contraflecha, los que no tienen placas en sus vehículos, los que usan su celular mientras conducen, etc., etc. Todo esto es parte de la seguridad ciudadana, que por los datos conocidos está a la zaga de quienes se creen superhéroes de dibujos animados mientras están montados en una motocicleta.

(*) Lucía Sauma es periodista

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‘Alto el fuego inmediato’ está lejos para Palestina

Soldados israelíes disfrazados de personal sanitario incursionaron en un hospital de Cisjordania

Alfredo Jiménez Pereyra

/ 22 de febrero de 2024 / 06:56

Por tercera vez consecutiva, el gobierno estadounidense vetó el martes en las Naciones Unidas un llamado a un «alto el fuego inmediato» en Gaza, ahondando el genocidio del que son presa millones de palestinos, desde octubre pasado, a manos del ejército israelí.

La resolución, elaborada por Argelia, exigía “un alto el fuego humanitario inmediato que debe ser respetado por todas las partes” y se oponía al “desplazamiento forzoso de la población civil palestina”.

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La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, ya había anticipado el domingo que su país vetaría el proyecto de resolución porque quieren seguir apostando, en cambio, a la mediación en curso con Hamás e Israel.

Aunque el texto estadounidense incluye la palabra “alto el fuego” —que el país ha evitado anteriormente, vetando dos proyectos en octubre y diciembre que utilizaban el término—, no pedía que el fin de las hostilidades sea inmediato, según constató la agencia de noticias France Press, que tuvo acceso al documento.

Haciéndose eco de recientes declaraciones del presidente estadounidense, Joe Biden, sometido a una creciente presión antes de las elecciones de noviembre en las que busca la reelección, el texto propuesto por Washington hace referencia a un “alto el fuego temporal en Gaza tan pronto como sea factible”, sobre la base de una “fórmula de liberación de todos los rehenes” retenidos por el grupo Hamás.

Recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló que la implacable guerra que ya dura más de cuatro meses en Gaza no ha perdonado a los hospitales, a su personal ni a quienes se refugian allí, con un total de 350 ataques al sistema de salud en los que han muerto 645 personas.

Recordemos que la salud y otros servicios, como disponibilidad de agua, alimentos, electricidad, escuelas o comunicaciones, se desbarataron con la ofensiva militar de Israel, que siguió al ataque de la milicia islamista Hamás en el sur israelí el 7 de octubre del pasado año, en el que murieron 1.200 personas y 240 fueron tomadas como rehenes, según Tel Aviv.

Según agencias de las Naciones Unidas, en la Franja de Gaza se propagan enfermedades, cientos de miles de personas desbordan los atestados refugios y muchas sobreviven a la intemperie en la zona sur, mientras en el norte unas 300.000 personas corren riesgo de hambruna.

En su afán de continuar con este genocidio, el 29 de enero, soldados israelíes disfrazados de personal sanitario incursionaron en un hospital de Cisjordania para matar a un paciente y a dos acompañantes, acción que puede considerarse como un doble crimen de guerra.

La acción fue captada por cámaras instaladas en el hospital y ha circulado por redes sociales. Los expertos designados por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, explicaron que el asesinato de un herido indefenso que estaba siendo tratado en un hospital es un crimen de guerra.

A ese acto se añade el disfraz: aparentar ser personal médico hace que el ejército israelí haya cometido otro crimen de guerra, el de perfidia, que consiste en utilizar el engaño y traicionar la buena fe para obtener ventaja sobre el enemigo.

Con una vil justificación, el gobierno sionista señaló que las tres víctimas eran supuestos terroristas pertenecientes a distintas facciones palestinas. Sin embargo, los expertos afirmaron que, desde el punto de vista de la legalidad, lo máximo que podía haber hecho Israel en ese caso era simplemente detenerlos.

El veto estadounidense del martes se produjo en momentos en que Israel se prepara para una ofensiva en la sureña ciudad de Rafah, última de la Franja de Gaza que no ha sido invadida por tropas terrestres y donde se refugian alrededor de 1,4 millones de personas.

Beny Gantz, exministro de Defensa y miembro del Gabinete de Guerra de Israel, alertó recientemente que el ejército incursionará por tierra en Rafah antes del 10 de marzo —inicio del mes sagrado musulmán de Ramadán— si Hamás no libera a los más de 100 rehenes que aún retiene en el enclave palestino.

En un trabajo quijotesco, el secretario general de la ONU, António Guterres, reitera constantemente que es momento de que, “de una vez por todas”, haya un “compromiso total” por parte de la comunidad internacional para lograr una solución de dos Estados que permita a israelíes y palestinos vivir juntos y en paz.

Corresponde a las potencias mundiales tomar acciones inmediatas para detener el genocidio aplicado por el ejército sionista en contra de millones de palestinos que buscan vivir mejores días.

(*) Alfredo Jiménez Pereyra es periodista y analista internacional

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La (ir)racionalidad de comprar dólares

La especulación de dólares ha favorecido únicamente a librecambistas y algunos grupos de poder económico

Omar Velasco Portillo

/ 22 de febrero de 2024 / 06:53

El dólar ha vuelto a ser noticia en el país. El tipo de cambio informal ha superado la barrera psicológica de Bs 8. La gente se apresta a buscar la divisa norteamericana pero no la encuentra. El Gobierno reafirma que se ha provisto de la cantidad suficiente. ¿Especulación o crisis? ¿Cuántos dólares necesita la economía para funcionar? ¿Conviene comprar dólares a este precio? ¿Quiénes se benefician? ¿Quiénes son los que presionan el tipo de cambio y por qué? Las respuestas, en 4.000 caracteres.

El dinero se usa para tres fines esenciales: realizar transacciones, atesorar riqueza y especular. La economía boliviana no necesita de muchos dólares para operar con normalidad. La demanda transaccional de bolivianos —medida por la absorción interna— es cuatro veces más grande que la de dólares, que se utiliza para financiar importaciones. En el sistema financiero, por cada boliviano que se deposita en moneda extranjera hay nueve en cuentas en bolivianos. Si las importaciones se cubren —en su mayor parte— por las exportaciones y si nos abstraemos de las otras cuentas externas, la demanda transaccional de dólares está dada por el déficit comercial, que el año pasado llegó a $us 585 millones. Sin embargo, la pérdida de reservas internacionales (RIN) fue mayor en $us 1.500 millones. ¿Dónde fue a parar el resto de dólares?

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La especulación es un acto financiero racional pero indigno. Es el arte de crear dinero con más dinero. Comprar barato para luego venderlo caro. Los operadores de la bolsa se dedican a buscar puntos de ruptura en los precios activos financieros. Una vez que lo hacen, apuestan su dinero a una tendencia (alcista o bajista). Si un especulador boliviano espera que el tipo de cambio continúe subiendo, aumentará su demanda hoy, esperando poder revender el mismo dólar en el futuro a un precio más alto. Este acto produce escasez. Durante la gestión 2023 hubo una demanda extraordinaria de más de $us 1.500 millones que hizo caer las RIN, lo que no se debe a transacciones ni ahorro en dólares en el sistema financiero. Al no haber la suficiente disponibilidad de divisas en el mercado, el precio paralelo comenzó a despegarse del oficial formando un mercado negro o bien fortaleciendo al que ya había.

Los bancos también especulan con el dinero de la gente. Cuando la liquidez en moneda extranjera comenzó a bajar y los bancos ya no recibían la misma dotación de dólares del BCB, dejaron de vender divisas al público e implantaron un cepo cambiario para contener los retiros de depósitos. Con más de $us 300 millones en sus bóvedas al presente, ¿por qué no devuelven los dólares de la gente? Para proveerse de dólares, los bancos tuvieron que pagar un tipo de cambio preferencial más alto a los exportadores, pero al no poder vender por encima del oficial (Bs 6,96), incrementaron las comisiones de transferencias al exterior a sus clientes que realizan importaciones. El cobro de comisiones subió entre 8% y 26%, muy por encima del 2% que cobra el BCB por la misma operación a los bancos privados. En 2023, los ingresos brutos por comisiones sumaron más de Bs 3.000 millones adicionales y explican buena parte de las jugosas utilidades de toda la banca, de Bs 2.000 millones. ¡Todo un récord!

Una parte de la población boliviana también está estocando dólares en su colchón y con sus acciones contribuye a la especulación de manera inconsciente. El posicionamiento de noticias negativas sobre la salud de la economía ha creado un clima de nerviosismo en la población y alentado un nuevo brote especulativo. Algunos ciudadanos incautos, en el afán de proteger sus ahorros de una potencial devaluación del boliviano, se han asomado al mercado negro en busca de dólares. Por asombroso que parezca, estos agentes omiten en su cálculo que por cada $us 100 que compran en el paralelo, están perdiendo más de Bs 100 al cambio actual. En el margen, los ahorristas dolarizados informales no están ganando, sino que se están asegurando una potencial menor pérdida.

Su actuar no solo es irracional a nivel individual, sino también colectivo. Con sus conductas reducen la disponibilidad de dólares de la economía para aquellos agentes que realmente necesitan realizar transacciones, y acentúan la escasez de divisas, siendo los responsables últimos de la pérdida de valor del boliviano en el mercado paralelo. La especulación de dólares ha favorecido únicamente a librecambistas y algunos grupos de poder económico que concentran las exportaciones, en desmedro de la mayoría de los bolivianos.

(*) Omar Velasco Portillo es economista

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Mirar para otro lado

‘Zona de interés’ aparenta tocar un tema del pasado pero nos habla del presente

Ricardo Bajo

/ 21 de febrero de 2024 / 07:15

Una compañera cuenta en las redes sociales que un chico se acercó a hablarle en Carnavales y se autodenominó como “facho”. También le dijo que dios la amaba y que él la respetaba. La compañera recuerda, retuiteando otro mensaje, que hubo una época en la que ser un “facho hijo de re mil putas” era una vergüenza. (Nota mental uno: y lo sigue siendo).

En esa anécdota estaba pensando después de ver Zona de interés, la película del director inglés Jonathan Glazer, adaptación libre de la novela del recientemente fallecido Martin Amis, también inglés. The zone of interest narra la apacible vida de la familia del comandante de Auschwitz, Rudolf Hoss, en su linda casa con jardín y piscina pegada al campo de concentración nazi.

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¿Cómo te conviertes en un fascista? ¿En un nazi? ¿Por qué miramos para otro lado? ¿Por salud mental? ¿Por mantener nuestros privilegios? ¿Por creernos mejores? ¿Los verdugos/asesinos nazis son monstruos (como han sido dibujados en cientos de películas) o son personas “normales”, como tú y como yo?

Zona de interés es una película alta/profundamente política; también es un inquietante relato de terror/horror psicológico con fundidos en blanco, rojo y negro. Cuando sales de la oscuridad de la sala (está actualmente en cartelera), continúa en tu cabeza, como el buen cine. La peli es una obra (conceptual/experimental) de tesis, es una inmersión a través del sonido, la música y el permanente fuera de campo (no vemos casi los hornos crematorios ni el tristemente «Konzentrationslager» en territorio polaco).

Vamos a escuchar tan solo —en medio de la vida idílica de esa familia feliz— constantes disparos por acá, el ruido de los hornos por allá, una luz roja perturbadora por acullá. Ese omnipresente fuera de campo (todo lo que intuimos que pasa dentro de Auschwitz) exige un espectador activo/pensante, como el buen cine. Sonido e imagen transcurren por conductos separados. Como en El gran movimiento de Mauricio Miguel Quiroga Russo, el sonido es un personaje más.

La puesta en escena marcada por la frialdad y el distanciamiento de la cámara acrecentarán el desasosiego. No pasará nada a lo largo de casi dos horas de metraje. Aunque todos somos conscientes de que al otro lado del muro están siendo asesinados miles y miles de personas. Como hoy en Gaza.

Zona de interés es una película profunda/altamente molesta, juega a eso. El director quiere trasladar a la platea de la sala oscura esa sensación de ansiedad y desazón. Y lo logra. ¿No hacemos nosotros —tú y yo— lo mismo que esos verdugos nazis? ¿No consumimos a diario el horror de los bombardeos sionistas sobre hospitales y escuelas palestinas? ¿No estamos vacunados con dosis de insensibilidad? ¿Nos hemos endurecido y hemos perdido la capacidad de empatía?

La película, con cinco candidaturas al Óscar entre ellas mejor película y mejor dirección, nos habla de la banalidad del mal. Nos habla de este sistema capitalista que nos traga y devora, de esta deshumanización que nos consume a diario. Por cierto, ¿es banal retratar así la banalidad del mal?

Zona de interés (término que usaban los nazis para los campos de concentración y sus alrededores) aparenta tocar un tema del pasado pero nos habla del presente. Nos confronta y nos pone contra la pared. Intenta sacarnos de nuestras zonas de confort. Y lo logra. Nos habla de memoria y de complicidad.

¿Olvidamos los genocidios de ayer para soportar los genocidios de hoy? ¿Estamos anestesiados por las grandes cifras? ¿Cómo somos capaces de ver en nuestras redes sociales cadáveres de niños palestinos colgados sobre la pared después de un bombardeo israelí y luego pasar a videos de gatos y perros? ¿Las víctimas de los campos de concentración no eran personas como nosotros? ¿Los palestinos no son seres humanos?

Todos somos esa mujer que carga la wawa y se concentra en su huerto con verduras, romero y hermosas flores (rosas, amapolas, azaleas, ojos de poeta) mientras asoma un humo asesino por el horizonte. (Nota mental dos: la actriz alemana que interpreta a la anestesiada esposa del jefe nazi de Auschwitz es Sandra Huller, la misma protagonista de esa otra obra maestra —aún en cartelera— llamada Anatomía de una caída).

Todos somos ese hombre (interpretado por el actor alemán Christian Friedel) obsesionado por las cámaras de gas y su eficacia/productividad, catecismo del capitalismo; ese hombre que lee cuentos a sus hijos por la noche; ese hombre que adora a su caballo y ama a los perros (como Hitler). El verdugo eres tú, el verdugo soy yo. Y los fachos perdonavidas que nos hablan en Carnavales y vienen a decirnos con autosuficiencia que dios nos ama. Aunque él (también) mire para otro lado.

(*) Ricardo Bajo es un pinche periodista

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El ciclo del gas: buena suerte o buenas políticas

Políticas de Estado y la buena suerte influyeron en el ciclo del gas. Va a ser necesario también para el ciclo del litio

Gabriel Loza

/ 21 de febrero de 2024 / 07:05

En el país la tendencia de los análisis económicos, tanto a nivel oficial como no oficial, ha sido de dar más importancia al tema de la renta de hidrocarburos, al take government, es decir a los ingresos fiscales obtenidos por la nacionalización del gas y a su repartición. Pero antes de los ingresos fiscales, primero están los ingresos de divisas provenientes de las exportaciones de gas y, mucho antes, están los gaseoductos para exportar y, previamente, la exploración y explotación de los yacimientos de gas entre pozos viejos (San Alberto con el pozo SAL-X9 descubierto por YPFB en 1990) y nuevos pozos (el campo Margarita fue descubierto a finales de los años 90 y entró en producción en 2003), y a partir de 2010 con la concreción de un nuevo contrato con el mercado argentino, se impulsó el desarrollo del campo Margarita-Huacaya que se convirtió en el principal productor de gas natural con el 32% del total. Así, el 78% del gas proviene de cuatro campos descubiertos antes de 2005.

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Es decir, se trata de resultados de políticas estatales de largo plazo y que para no remontarnos muy lejos, a la Guerra del Chaco, nos remitimos solo a hace más de 30 años, a las políticas aplicadas en los años 90 y que recién empezaron a dar frutos a partir de 2000 cuando las exportaciones de gas solo representaban el 12,1% de las exportaciones totales. Durante el boom de los commodities llegaron a subir a un máximo de participación en el total exportado de 54% en 2013 y para luego declinar hasta llegar al 19% de incidencia en 2023, muy cercano al 17,3% de la participación respecto al total exportado que registró en 1992, volviendo de esta manera a principios del ciclo del gas de los 90.

Sin las exportaciones de gas nos hubiera golpeado muy fuerte la crisis global financiera cuando empezaron a caer las reservas internacionales a mediados de 2009, pero llegaba al Banco Central mensualmente la factura del gas por cerca de $us 300 millones y así hasta agosto de 2022, y luego empezaron a bajar a $us 200 millones en enero de 2023 y a $us 170 millones en diciembre, a lo que se sumaron los pagos pendientes por parte de Argentina.

Sin embargo, el tema no solo es el nivel de las exportaciones sino la propiedad y la renta de hidrocarburos. Con la Ley de Hidrocarburos de mayo de 2005, se recuperó la propiedad de los hidrocarburos en boca de pozo para el Estado Boliviano y estableció el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) con una alícuota del 32% del total de la producción de hidrocarburos, el cual sumado a la regalía del 18% daba una renta directa del 50%. La ley estableció que esta sumatoria “no será en ningún caso menor al cincuenta por ciento (50%) del valor de la producción de los hidrocarburos en favor del Estado Boliviano” (sic). Con base en esta norma, la llamada nacionalización de los hidrocarburos del 1 de mayo de 2006, el Decreto Supremo “Héroes del Chaco” no dispuso ninguna expropiación, sino una firma obligada de contratos de exploración y explotación y su aprobación en el Congreso, que cambió las anteriores condiciones que tenía Bolivia con las empresas petroleras. Dispuso la obligación de entregar en propiedad a YPFB la producción de hidrocarburos y su comercialización tanto para el mercado interno como externo. Estableció un adicional 32% a través de una participación adicional para YPFB hasta el 82%, y el saldo de 18% para las compañías.

Es decir, hubo un cambio político en la disposición del uso del excedente desde 2004, pero también los astros se alinearon puesto que después de que los precios de los commodities se mantuvieron en un bajo nivel entre 1992 y 2003, llegaron a triplicarse con el llamado boom del precio de los commodities (2004-2014), el cual primero se desinfló con la caída de los precios de la minería en 2011 y después con la caída de los precios del petróleo a partir de 2015. Esta fase declinante duró hasta el COVID-19 en 2020, para luego recuperarse los precios de los commodities en 2021 hasta mediados de 2022, cuando empezaron de nuevo a declinar hasta fines de 2023.

En conclusión, políticas de Estado y la buena suerte influyeron en el ciclo del gas. Va a ser necesario también para el ciclo del litio.

(*) Gabriel Loza Tellería es economista, cuentapropista y bolivarista

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