Voces

Sunday 26 May 2024 | Actualizado a 21:55 PM

Tareas posdesastre

Estamos ante otro síntoma del agotamiento del modelo que apunta a una densificación urbana sin límites.

/ 10 de mayo de 2019 / 23:34

El terrible deslizamiento en San Jorge Kantutani nuevamente ha puesto en relieve los límites del ordenamiento urbano vigente en la metrópoli paceña. Este evento debería servir para abrir un debate constructivo sobre la mejor manera de impulsar reformas en los mecanismos de aprobación de las construcciones, el uso de los suelos y la supervisión del crecimiento urbano.

Cada vez que ocurren deslizamientos como el de Llojeta se suele señalar a la compleja geología de la ciudad de La Paz como uno de los factores detrás de los desastres. Sin embargo, esto no debería desembocar en una actitud fatalista que asume estos hechos como normales; pues también intervienen otros factores clave, como deficiencias en los sistemas de planificación y de control del uso del suelo y de la normativa de edificaciones; aspectos que deben y pueden mejorar.

Incluso se puede sostener que estamos ante otro síntoma del agotamiento del modelo urbano que apunta a una densificación de la población casi sin límites. Por supuesto, las presiones sociales, la ignorancia, la necesidad y la ambición de muchas personas explican también estos desequilibrios; pero también hay errores evidentes de las autoridades, como no adoptar acciones efectivas para evitar que florezcan barrios en zonas con problemas geológicos o de estabilidad.

Un ciudadano común y corriente podría argumentar desconocimiento ante los desastres; pero ese no es el caso de los funcionarios de las instancias encargadas de la planificación urbana o la dotación de los servicios básicos. Hay, pues, disfuncionamientos institucionales graves detrás de esta tragedia, ligados aparentemente con una visión de crecimiento urbano preocupado principalmente en dar facilidades para cualquier tipo de inversión inmobiliaria.

Este drama parece ser un producto extremo de una lógica más generalizada que, sin gran ruido, va erosionando los pocos espacios verdes y de tránsito pedestre que existen en la sede de gobierno. Tendencia que promueve la transformación desordenada de la urbe, con la autorización para construir edificios cada vez más grandes, en zonas que antes tenían una activa vida barrial. Y que obliga a los habitantes a refugiarse en grandes centros comerciales, cuando lo deseable sería una vida social más activa en parques, áreas peatonales o lugares de entretenimiento públicos.

El modelo que debería impulsar las energías e ideas de los funcionarios y de la ciudadanía en general debiera ser una urbe centrada en el bienestar de sus ciudadanos y no en infraestructuras privatizadas imponentes, en la posibilidad de disfrutar del formidable valle andino que alberga a los paceños y que facilite la interacción de sus ciudadanos. Ojalá esta enésima crisis sea una oportunidad para encarar esta urgente inflexión urbanística, en la que autoridades y habitantes tienen responsabilidades compartidas.

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Casos y cosas del Bicentenario (I)

/ 26 de mayo de 2024 / 00:30

“Que 20(0) años no es nada… que febril la mirada que errante en la sombra te busca y te nombra…”

Cierto, se trata de la letra de un tango sentimental citado de memoria. Añadiendo un cero a la cifra de años e imaginando el amor perdido tal si fuera amor a la patria, asomó a mi cabeza el momento en que decidí dedicar esta quincena al tema del Bicentenario.

Dos siglos. ¿Es poco o es mucho?

Por alguna razón que quizá puedan desentrañar los psicólogos, los seres humanos tendemos a dar una significación especial a los números redondos y mitades. De ahí las “bodas de plata” (25 años), las “bodas de oro” (50), los centenarios (100), los sesquicentenarios (150), los bicentenarios (200), los milenios (1000) y más.

Quienes hicimos una vida consciente en la segunda mitad del siglo XX, tuvimos el privilegio de saborear los ecos del primer centenario de Bolivia (1925) y del IV Centenario de la fundación española de la ciudad de La Paz (1948). Y de modo vivencial el Sesquicentenario de la Constitución de Bolivia (1975), el V Centenario del “descubrimiento” de América por los españoles (1992, “encuentro” según algunos y “encontronazo”, según otros). Y, no es poca cosa, atravesamos en carne propia los cambios de centenario y de milenio (1999-2000, siglo XX-siglo XXI).

Falta nada más que un año y algunos meses para arribar a la fecha exacta del Bicentenario de Bolivia (6 de agosto de 2025), las conmemoraciones ya han comenzado, aunque lamentablemente en un clima de incertidumbre, polarización y predominio de acciones politiqueras de la peor especie, provenientes tanto del mundo oficial como de las oposiciones, la tradicional y la nueva. Se podría esperar que por el Bicentenario se haga un alto y se realizaran debates sobre algunos horizontes que podríamos construir juntos la mayoría de bolivianos y bolivianas. Nos proponemos abordar estos temas, aun a riesgo de que se considere que hacerlo es como predicar en el desierto.

He aquí un primer dato: el 6 de agosto no cae de los cielos. Si bien puede considerarse como un hito, hay varios procesos previos y posteriores a tomar en cuenta, un antes y un después que corresponde examinar. En lo inmediatamente anterior, está el cruce del río Desaguadero por el ejército liberador grancolombiano al mando del mariscal Sucre, su consiguiente ingreso a territorio altoperuano y la emisión el decreto convocando a una asamblea deliberante (9 de febrero de 1825), para decidir la suerte de las provincias bajo jurisdicción de la Audiencia de Charcas. Eventos que tuvieron lugar como consecuencia directa del resonante triunfo de las armas patriotas en la Batalla de Ayacucho (diciembre de 1824).

El dato interesante es que antes de que llegara Sucre, las tropas de la División de los Aguerridos, fruto de las guerrillas de Ayopaya y Sica Sica, comandadas por José Miguel Lanza, tomaron la ciudad de La Paz.

En abril, cercado por sus propias tropas sublevadas, fue derrotado y muerto en Tumusla el último general realista, Pedro Antonio de Olañeta, que se había rebelado contra los mandos españoles “constitucionalistas” y rechazaba la capitulación de Ayacucho.

La fecha de la fundación no fue elegida al azar. Precisamente el 6 de agosto, un año antes (1824) ocurrió la Batalla de Junín en la que las huestes patriotas comandadas por Bolívar, se impusieron sobre las fuerzas realistas. Junín fue como el preámbulo para el golpe final de Ayacucho. El acta de la independencia de lo que fue inicialmente la República Bolívar, se firmó el 6 de agosto, precisamente en homenaje al primer aniversario del triunfo de Junín, entonces ojo, esta batalla tendrá su propio bicentenario en agosto del presente año.

Por supuesto, las anteriores líneas se refieren a un corto periodo de la guerra de la independencia. Hay mucho más para compartir…

Carlos Soria Galvarro es periodista

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Hacia un re-conocimiento del patrimonio

/ 26 de mayo de 2024 / 00:28

La semana pasada se hizo “la movida cultural” denominada “larga noche de museos”. Sabemos de la influencia de este término, llegado desde el mundo europeo y su práctica ciega-colonial por los museos del país. Es hora de dejar esta práctica y nombre impuesto, aferrándonos a lo que sucedió el pasado sábado. Lo más interesante es que se traspasó, en gran medida, esa idea de la construcción del museo como el único espacio cultural y depositario patrimonial, aunque éste sea solo el reservorio inerte.

Todo el patrimonio cultural del país no está solo en los museos, ni estará en los museos a futuro. Hoy se encuentra diseminado en diferentes espacios culturales. El pasado sábado se hizo la práctica, que tiende a la interculturalidad inter-civilizatoria. Por ejemplo, algunos restaurantes se presentaron como espacios culturales de la gastronomía, como la exposición de libros de escritores conocidos y nóveles. La presentación de grupos musicales y de danzas en vivo. En la ciudad de El Alto se promovió el intercambio de libros, etc. Varias carreras de la UMSA abrieron sus puertas, presentándose con espacios culturales de investigación y preservación patrimonial, por ejemplo, del quehacer arqueológico antropológico. El abrir las puertas es la voluntad de interactuar con el ciudadano común, que tanta falta hace.

La interesante respuesta ciudadana y algunos centros culturales tropezaron con el horario de noche y restringido. En redes sociales, mucha gente se pronunció diciendo: “¿si hace más frio en la noche en ciudades andinas, por qué se promueven las visitas a museos?” Después de la visita, otros ciudadanos dijeron: “fuimos con los hijos/as pero no hay museos para los pequeños”. Qué gran interrogante y reto para que se promueva en el futuro un lugar especial para los niños/as.

¿Qué hubiese sucedido si se abría gran parte de los museos y los centros culturales todo el día y de noche? ¿Incluso que sea un par de días? Seguramente hubiera habido más concurrencia en las visitas y mayor movimiento intercultural. Falta dar ese paso crítico y no quedar más supeditados a las ideas museísticas y de noche europeas.

¿Por qué no se incorporó la participación de los museos comunitarios rurales que tienen cierta particularidad respecto de los urbanos? En esta línea, si se hubiese planificado visitas a estos espacios culturales del área rural, hubiese adquirido una dinámica particular, con el sello propio de la interculturalidad nuestra. Esta forma de movida cultural puede a la larga generar la necesidad de que todas las alcaldías del país asuman roles determinantes sobre la preservación y la difusión del patrimonio cultural, como estipula la Ley de Autonomías.

¿Quiénes tendrían que promover estas actividades culturales, patrimoniales? Sin lugar a dudas es el Gobierno central, las alcaldías y las gobernaciones. Pero hoy, la instancia que realmente tiene la misión de organizar y de coordinar es el Ministerio de Culturas y Descolonización, mediante sus viceministerios respectivos, que lamentablemente no promueven nada y menos han generado políticas de esta naturaleza. Lo gobiernos municipales y las gobernaciones al parecer no entienden lo que es generar interculturalidad desde los patrimonios.

En ciudades como Potosí, el turismo desde el patrimonio cultural sería de gran ayuda, incluso para los ingresos económicos locales, además de la promoción cultural a una ciudad histórica. Lo que no pueden ni podrán asumir las ferias del libro, que son meramente economicistas, puede hacerlo esta manifestación cultural del patrimonio, como el conversatorio con los autores, escritores del país. La interacción entre el mundo rural y urbano. Realizarlo una vez al año no es lo adecuado porque es casi nada. Al menos se debería pensar en efectuar cuatro veces al año. Jaqinakan irnaqawipaxa tumpañasawa uruna. ¿Kunatsa, arumakipini uka irnaqawinakaxa utji? Jiwas thakhirusawa sarantayañasa ¿ janicha?

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo

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‘Hoy estamos de ñañas’

/ 26 de mayo de 2024 / 00:27

El “periodista” bunkero, hoy devenido en precandidato, retrató bien el camino de unidad de la oposición política (Opopo). En conferencia de prensa, junto con otros dos precandidatos, confesó: “Al comienzo Amparo y yo chocábamos todo el día. Hoy estamos de ñañas” (tomados de la mano, sonrientes). ¿Cómo se logra tan veloz alianza entre enemigos íntimos? Hay peores. La unidad del campo opositor para las elecciones generales 2025, hasta hoy fallida, merece mejor suerte. Y rumbo.

Si no han surgido nuevos nombres en los últimos días, a la fecha cuentan 17 aspirantes (16 hombres, una mujer) a la presidencia desde la Opopo. 17 precandidatos, nada menos, la mayoría sin partido político ni calle que los postule. ¿Es posible que, por algún sortilegio, concurran a las urnas en una candidatura única? ¿Es deseable? Estos políticos y sus operadores mediáticos tienen criterios distintos. Unos creen en el “voto unitario”, otros pregonan el “voto útil”.

¿Qué tienen en común los precandidatos Opo? ¿Cuál es su oferta electoral detrás de la retórica de “una nueva República”? O mejor: ¿para qué quieren unirse? “Para sacar al MAS del poder”. Vaya plataforma programática. Es menos de lo mismo desde hace tres lustros. En palabras más toscas, al estilo del precandidato libertario que habita en X: “Cada quien vende su charque. El que gana es candidato único de oposición y el resto se baja. Punto”. Charques eran los de antes.

Sobran precandidatos, hay narrativa de unidad, está el norte anti-MAS. ¿Cómo elegir, si acaso, al candidato único de la Opopo? En la metodología está el gusto. Hay tres propuestas: encargar una encuesta internacional, organizar por cuenta propia unas preprimarias o fabricar tres sucesivas encuestas nacionales (que vayan filtrando nombres). Antes y/o en medio tendrían debates públicos. Y que la ciudadanía, cuyas preocupaciones están lejos del prematuro discurso, decida.

El problema de la unidad Opo rumbo a los comicios 2025 (como sucedió en 2009, 2014, 2019 y 2020) es que el candidato que figura con mejores chances de voto no tiene ningún incentivo para integrar una juntucha de opositores menores. No le interesa. Ni le sirve. Leamos a la manfredumbre: “He tomado la sensata decisión de no ser parte de reuniones, coaliciones o firmas de pactos políticos”. Dice que no caerá en la tentación de electoralizar el país, aunque esté en modo campaña.

¿Basta estar de ñañas para conformar un frente de unidad de la Opopo? ¿Al menos para tener un frente amplio? No, no basta. Tampoco es suficiente que cada precandidato “venda su charque”.

Ni que los políticos tradicionales y/o “emergentes” se reúnan en Washington. Les va mejor chocando.

FadoCracia izquierdista

1. La derecha mediática está preocupada. Y asaz confundida. Proclama alborozada el hundimiento del MAS-Titanic (sic), pero deambula afligida porque “las pequeñas oposiciones” no están logrando el añejo sueño de unir a LA oposición. 2. Sus embrollos son penosos. Para empezar, supone tosca que el MAS “es LA izquierda” (única, inequívoca). No concibe que se pueda ser de izquierdas sin habitar en el masismo. 3. Y, demostrando que continúa sin entender nada, cree que “este tiempo del naufragio del MAS” (recontra sic) implica la clausura del horizonte emancipador en el país. Es lo que sueña/quisiera. 4. La diminuta derecha mediática, experta en penduleo, jura que rompiendo el termómetro bajará la/su fiebre. Desmontar es la consigna. 5. Ya he retratado a quienes, con la edad, vergonzantes, se convierten en viejos de mierda. Otros, está visto, son más precoces: llenos de espuma, arrepentidos, fachos. 6. Hay Rojitas-Rojas que debieran apellidar Amarillos: ni fríos ni calientes. Tibios vomitados de todas las bocas. 7. Navegamos, Maga. Que los piratas, esos, sigan pontificando.

José Luis Exeni Rodríguez es politólogo.

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El machismo es contrarrevolucionario

/ 26 de mayo de 2024 / 00:26

Cuando decimos que las mujeres somos la mitad de cada pueblo, estamos visibilizando la importancia del trabajo político con las mujeres, valga la redundancia. Es con subes y bajas la oscilante relación de los hermanos, con los compromisos de incluir a las mujeres como parte de la militancia del proceso de cambios. Hemos visto cómo al menor descuido los compañeros olvidan sus promesas de cambiar su machismo y rápidamente vemos que las discusiones, las visibilizaciones en testeras y las decisiones políticas, las van tomando en grupos de compañeros donde las mujeres no tienen lugar, no tienen voz, no les preguntan su posición o finalmente se rodean de mujeres que no representan la madurez política y los aportes construidos desde las organizaciones sociales de mujeres.

La lucha contra el machismo es la batalla más difícil de realizar, porque no se logra parir la comprensión del por qué es importantísimo y fundamental asumir el machismo como comportamiento contrarrevolucionario. Es vital para cualquier revolución entender la dimensión de las relaciones interpersonales, como el lugar de las alianzas históricas, que son las que transformarán un sistema de opresión, dominaciones y violencias que hacen sufrir a la humanidad y a la madre naturaleza, es un sistema tan finamente construido que no nos damos cuenta y permanentemente se recicla en nuestras relaciones cotidianas, sirve cambiar y derrocar gobiernos dictatoriales y de derecha, sin duda que sirve, pero si no derrotamos al macho dictadorcillo en nosotras y nosotros, entonces el sistema se vuelve a reciclar y aparecen los nuevos dictadores.

Si un pueblo para luchar, antes de ir a la batalla se corta un brazo, se está boicoteando a sí mismo y va a ir a la derrota. Tenemos que ir a las luchas con los dos brazos de nuestros pueblos y cada brazo es igualmente importante. Un brazo son todos nuestros hermanos y compañeros luchadores, el otro brazo somos todas las mujeres y compañeras luchadoras. El feminicidio, la discriminación de las mujeres, el acallamiento y la manipulación de las verdaderas dirigentes mujeres, lo que hace es cortar un brazo del pueblo, brazo tan importante como el otro para las luchas del proceso de cambios revolucionarios.

Entendamos de una vez por todas que por eso es que finalmente logran derrotarnos y caemos nomás en remiendos al sistema capitalista caduco. Es necesario de una vez relacionar los comportamientos machistas con las complicidades con un sistema patriarcal que es colonialista, capitalista, neoliberal que se construye sobre los cuerpos de las mujeres.

Cuando nuestros compañeros consideran que lo que las mujeres opinamos no es importante, están descalificando a su propio pueblo, el Feminismo Comunitario de Abya Yala tiene esta tarea fundamental, la formación política de las mujeres y la organización para la defensa del “vivir bien” en comunidad y la construcción de la Comunidad de Comunidades.

Julieta Paredes Carvajal es feminista comunitaria.

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EEUU y lobbies sionistas: sepultar al MAS-IPSP

/ 26 de mayo de 2024 / 00:22

No es desconocido que en EEUU exista un “lobby sionista”, que no solo tiene el control de los medios hegemónicos, sino también que apoya políticas que fortalecen y amplían la relación Estados Unidos-Israel, utilizando diversas herramientas para favorecer la agenda imperialista y sionista a lo largo del orbe, por ejemplo, en los países de América Latina, en especial aquellos que tienen recursos energéticos de vital importancia para el planeta como litio, petróleo, agua dulce y minerales. Su labor ya ha comenzado: ya existe un gobierno obsecuente (gendarme) en la Argentina, así como Washington ya estableció una base naval en Tierra del Fuego.

El Comité de Asuntos Públicos Estadounidense- israelí, más conocido como la AIPAC (por sus siglas en inglés), organización con más de tres millones de miembros, la mayoría estadounidenses judíos, viene apoyando desde 1950 las campañas políticas que se declaran proisraelíes o intentan derrocar a aquellos que las cuestionan, financiando a líderes de la mayoría y la minoría del Senado y del Congreso.

Este suministro de dinero a los candidatos demócratas como a republicanos viene de las políticas sionistas, producto de las donaciones de grandes empresas, oligopolios transnacionales y de concesiones de millonarios judíos que tienen doble nacionalidad; incluso muchas de las figuras representativas estadunidenses se han financiado de estos desembolsos como Hilary Clinton y el propio Joe Biden.

Resulta evidente que en Estados Unidos nadie puede insultar o criticar al gobierno israelí, por ejemplo, la Cámara Baja de ese país aprobó el 1 de mayo un proyecto de ley contra el antisemitismo para perseguir las protestas universitarias que se levantaron a favor del pueblo palestino: “La Ley de Concientización sobre el Antisemitismo afirma que es antisemita llamar ‘racista’ a Israel o protestar contra el genocidio del pueblo palestino”.

Sin lugar a dudas, es una manera de promover la impunidad de Israel, que desde su creación requirió el robo de tierras coloniales, la limpieza étnica, el apartheid, la expulsión masiva de palestinos de sus tierras; 76 años de una Nakba (catástrofe en árabe) que continúa en la actualidad con el genocidio perpetrado en la Franja de Gaza, que ha llevado a la expulsión de 1,5 millones de palestinos a Rafah, y la muerte al presente de más de 36.000 palestinos, siendo la mayoría niños y mujeres.

Este “lobby sionista” desempeñó un papel geopolítico y estratégico en América Latina en el suministro de ayuda militar y asesoramiento para dar golpes de Estado a los gobiernos que ellos habían llamado totalitarios, como los de Guatemala, Argentina, Colombia, Chile, Bolivia, etc. Como el golpe de Estado al expresidente Evo Morales en 2019, que forzó su renuncia imponiendo un gobierno de facto encabezado por Jeanine Áñez, dando lugar a las masacres cometidas en Sacaba, Senkata y El Pedregal con más de 37 muertos y decenas de heridos.

Los objetivos imperiales junto al lobby sionista están más vigentes en el Estado Plurinacional de Bolivia, no solo con la presencia de la jefa de la misión diplomática de EEUU Debra Hevia, quien por ejemplo en abril entregó un reconocimiento a Amparo Carvajal, quien calló por las masacres de Sacaba y Senkata, sino también por el “foro, taller” realizado entre el 20 y el 24 del mismo mes, en Washington, cuyo derrotero es lograr una “alternativa unitaria” para derrocar a los sectores populares, representados por el MAS-IPSP, utilizando para ello a “líderes” ultraderechistas y fascistas como los que apoyaron el golpe de Estado de 2019, personajes que hoy quieren mostrarse como “nuevos”, cuando han apoyado la inestabilidad democrática y constitucional del Estado Plurinacional en 2019.

Una vez más la injerencia del imperialismo y el sionismo, con su política de la “Doctrina Monroe” y “América para los americanos”, se encuentran reflejadas en la derecha neoliberal, la que dentro de su guión maneja el discurso de desunión entre el jefe del Estado Luis Arce y su antecesor Evo Morales, cuyo complot mediante la guerra híbrida, el lawfare y los falsos positivos quieren pulverizar de un plumazo a la sigla del MAS y la candidatura de Evo para las elecciones de 2025. ¿Acaso el pueblo boliviano permitirá la defenestración de los movimientos sociales, la apropiación del su litio y la instauración de un gobierno títere y sumiso a EEUU?

Sdenka Saavedra Alfaro es escritora, corresponsal internacional de HispanTV.  

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