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Monday 8 Jul 2024 | Actualizado a 15:57 PM

Observar elecciones

Las misiones de observación son esenciales para velar por la transparencia de los comicios electorales.

/ 14 de mayo de 2019 / 23:41

Como parte de su pronta visita al país, el polémico secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, suscribirá dos acuerdos para garantizar la presencia de una misión de observación electoral internacional en las elecciones generales de 2019 en Bolivia. Pese a las suspicacias de la oposición, se trata de una muy buena noticia para los comicios de octubre.

Las misiones de observación y de acompañamiento, tanto nacionales como internacionales, son un valioso y hoy ineludible componente de los procesos electorales. Y es que a partir de la presencia de miembros de la misión en diferentes lugares del territorio y en sucesivas etapas (preelectoral, el día de la votación y postelectoral), se contribuye a velar por la transparencia, integridad y confiabilidad de los comicios. En ese marco, hay una importante experiencia de observación electoral en la región.

Con base en su Departamento para la Cooperación y la Observación Electoral, la OEA ha desplegado desde 1962 más de 240 misiones de observación electoral en 27 países del hemisferio. En el caso de Bolivia, hemos tenido 18 misiones en igual número de procesos electorales y referendarios. Como resultado de las misiones, hubo importantes recomendaciones para fortalecer nuestro sistema electoral. Por ello es natural y esperable que las elecciones de este año también cuenten con una misión de la OEA.

Ahora bien, asumiendo su importancia, ¿por qué la misión de observación electoral prevista para los comicios de octubre es objeto de polémica? Porque algunos voceros de la oposición consideran que con la misión de la OEA se da legitimidad a las elecciones y, por tanto, se estaría avalando la candidatura del binomio oficialista. Confunden el objeto. Por su naturaleza, las misiones de la OEA no apoyan ni impugnan candidaturas. Lo que se busca, en rigor, es velar por la transparencia de la votación.

Más allá de la importante misión de observación electoral que desplegará la OEA en los comicios de octubre, es necesario alentar la mayor presencia posible de observadores y acompañantes. Sería ideal si hubiese también una misión de la Unión Europea. Y ciertamente se espera contar con la participación de los organismos electorales de la región, así como de otras entidades supraestatales e invitados especiales. Todos ellos, bajo el principio de no injerencia, son bienvenidos como acompañantes.

En todo caso, debe quedar claro que la confianza y transparencia de las elecciones, en especial el día de votación, están garantizadas por ciudadanos que se desempeñan como jurados electorales en cada mesa de sufragio. También cuentan los notarios electorales y los delegados de los partidos políticos. Y será valioso el anunciado “control electoral” realizado por grupos en torno al cómputo de votos y las actas correspondientes. En 36 años de democracia los bolivianos hemos aprendido a cuidar nuestro voto.

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Conceptos conjugados

Farit Rojas

/ 8 de julio de 2024 / 10:27

Manuel Atienza, en un debate con Juan Antonio García, refiere a los conceptos conjugados, entendidos como aquellos distintos entre sí pero que no pueden entenderse el uno separado del otro, y considera que Derecho y justicia son conceptos conjugados, es decir, son distintos pero se necesitan o se precisan para una comprensión más completa de uno y del otro, así el esfuerzo de una teoría positivista del Derecho por separar la moral del Derecho (y decirnos que la ley no es sinónimo de justicia) resulta ser una confirmación de que son, efectivamente, conceptos conjugados. Veamos por qué. La intuición de que existen conceptos conjugados pertenece al filósofo Gustavo Bueno, para quien los conceptos conjugados son aquellos que tienen una historia sistemática similar, en la que se unen para unirse (disculpen el pleonasmo), o se unen para separarse, es decir, diferenciarse, aunque en esa diferencia se convoque siempre al contrario como rasgo antagónico. Uno de los ejemplos que da Gustavo Bueno es el par reposo/movimiento, son dos conceptos distintos pero que se precisan, el reposo es el no movimiento y el movimiento es la ausencia de reposo, aquí ambos conceptos se unen para separase, pues el rasgo de diferencia se encuentra en el otro. Sin embargo, existe la hipótesis Galileo, según la cual todos los cuerpos están en movimiento, entonces, el reposo sería el encuentro de vectores equipolentes, en esta hipótesis el reposo es otra forma de movimiento, aquí ambos conceptos se unen hasta fundirse. Otro par de conceptos conjugados, referidos por Bueno, es el par espacio/tiempo, un extraño aparejamiento intuitivo para Kant y que ha tenido su desarrollo filosófico en Heidegger y en Bergson, quienes han privilegiado a uno para comprender al otro, y en física existen quiebres de uno y de otro desde la teoría de la relatividad hasta en la teoría de cuerdas.

Revise: Brocardos

Entonces, lo que permite comprender la existencia de conceptos conjugados es la historia sistemática de cada concepto, es decir, los momentos históricos en los que se unen/unen hasta casi convertirse en sinónimos y los momentos históricos en los que se unen/separan, hasta casi ser antagónicos. Por lo señalado, la búsqueda teórica de separar el Derecho de la moral (y en consecuencia de la justicia), pertenece a uno de esos episodios en la historia sistemática tanto del Derecho como de la justicia. Y cuando los juristas alemanes de posguerra señalen que la norma jurídica explícitamente injusta no es Derecho, escriben un nuevo capítulo en la historia sistemática del Derecho como de la justicia.

Entonces, lleva razón Atienza cuando propone que para la teoría del Derecho la historia sistemática del Derecho convoca a la historia sistemática de la justicia, y viceversa, pues son conceptos conjugados. 

(*) Farit Rojas es docente investigador de la UMSA

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El dúo Arias-Archondo

El dúo participó ese día en tres distintas radioemisoras repitiendo sus dichos, casi con las mismas palabras

Javier Bustillos Zamorano

/ 8 de julio de 2024 / 10:23

Fue como un rayo en noche estrellada. Los noticieros de la una de la tarde en México, las tres de Bolivia, habían comenzado lentos y con notas sin importancia, cuando llegaron los primeros avances de lo que estaba ocurriendo a esa hora en la plaza Murillo. Entonces comenzó el griterío de los conductores: ¡De último momento! ¡Golpe de Estado en Bolivia! ¡El Ejército toma la sede de gobierno con tanques y tropas…!

Y el acostumbrado monitoreo de esa hora se convirtió en un frenesí de ir de una radioemisora a otra, todas parecían en cadena nacional: “¡Un tanque derribó la puerta de Palacio Nacional!” “¡Las tropas ya entraron a la sede de gobierno”! Al buscar radios bolivianas por internet, el asombro, en varias so lo había deportes y fútbol, en otras, huayños y así hasta que una empezó a dar noticia del asalto militar.

Lea: La versión oficial de la realidad

A las seis de la tarde, hora de México, mientras en la embajada el titular, José Crespo, hacía un resumen de los hechos a los reporteros, regresé al monitoreo de noticiarios: todos entraron con el asunto boliviano, con crónicas y enlaces con periodistas de allá, pero en una radioemisora reconocí una voz, no era un periodista, era Iván Arias, el alcalde de La Paz, y oí lo que dijo: “…esto pasó de ser una tragedia a una comedia, fuimos víctimas de un sainete, de un engaño, pero más allá de eso, la primera reacción que tuvimos como autoridad democráticamente elegida, fue defender la democracia…yo no salí a defender al Presidente, ni a su partido, salí a defender la democracia que tanto nos ha costado…yo soy hijo de la democracia, yo fui torturado, yo fui baleado por las dictaduras y no voy a permitir que un sainete ponga en riesgo a la democracia…”

Siguió Arias: “…Fue un sainete que agravará la precaria situación del país, no sé si esto beneficiará a los organizadores… nosotros quedamos con la boca abierta, Dios mío, no puede ser, hemos sido víctimas de un sainete… después de esto ¿tenemos más dólares? ¿Tenemos más combustible? ¿Más estabilidad?… si no tenemos eso, todo lo que ha pasado se va a voltear contra todos los que nos han querido tomar el pelo…”

Sintonicé otra estación de radio y ahí también tenían a otro boliviano que hablaba con mucha seguridad del asunto, lo identificaron como “el periodista boliviano Rafael Archondo” y lo oí “…no, no es como se viene diciendo que es un golpe de Estado, no, mi hipótesis es otra: lo que pasó no fue un golpe, para empezar un golpe de Estado no se da a las tres de la tarde, se lo da en la madrugada, el que va a dar el golpe se levanta a las cinco de la madrugada, toma el congreso, al presidente y el control del país… es más probable que se haya tratado de una escenificación para intentar generar una ola de solidaridad con un gobierno muy débil, muy cuestionado y que no ha podido enfrentar la crisis económica… necesitaba una especie de balón de oxígeno… mi hipótesis es que entre Arce y Zúñiga se pusieron de acuerdo y lo tuvo que detener, porque si lo dejaba libre, la credibilidad hubiera sido ausente… todo ha sido planteado para que los medios puedan dar una cobertura; los periodistas y transeúntes no fueron retirados de la plaza para que pudieran presenciar este espectáculo… fue circo y maroma, como se hizo en 2019, cuando se intentó generar la idea de que el Ejército se enfrentaba a la democracia, hostigando a un gobierno democrático…”

El dúo participó ese día en tres distintas radioemisoras repitiendo sus dichos, casi con las mismas palabras. Me interesó saber cómo ocurrió ese despliegue. Hablé con un colega del equipo de producción de uno de los noticiarios y me dijo que Archondo ya era asiduo en Radio Fórmula, y que Arias fue contactado con facilidad pues se mostraba dispuesto con quien quisiera entrevistarlo.

En los tres noticiarios en los que participó el dúo quedó la idea final de que lo ocurrido ese miércoles en Bolivia fue un “autogolpe” que el presidente Arce había escenificado. Al terminar de oírlos, recordé algo que había leído hace poco sobre la calumnia y la acusación, según Maquiavelo: “… la calumnia no necesita testigos ni ningún otro género de prueba, de suerte que cualquiera puede calumniar a otro, pero no acusarlo, porque la acusación exige verdaderas pruebas y circunstancias que demuestren la verdad en que se funda” (Discursos de la Primera Década de Tito Livio, Nicolás Maquiavelo).

(*) Javier Bustillos Zamorano es periodista

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Fracaso del capitalismo neoliberal

A pesar de un contexto exterior desfavorable, son señales importantes de recuperación económica

Efraín Huanca Quisbert, economista

/ 8 de julio de 2024 / 10:18

El capitalismo considerado como cosa sin sentido, una generalización mal hecha, que no considere su evolución hasta su conformación, en la actualidad, de un capitalismo monopolista es un vacío. Hay que recordar que la abstracción —la generalización— es útil para las miradas de largo plazo, para tener una visión muy general de los procesos. No se la puede presentar así, de esa manera. La existencia de un capitalismo general es engañoso. Existen diferentes formas de capitalismo, lo mismo que los manuales de enseñanza de la macroeconomía, que van desde Robert Barro, Jeffrey Sachs hasta Joseph Stiglitz y Olivier Blanchard.

Consulte: El BM, el PIB y el tiro al blanco

También el capitalismo evolucionó, desde la época de Inglaterra de mitad del siglo XIX hasta un capitalismo, que a decir de Jhon Maynard Keynes, en el siglo XX, el capitalismo ya estaba entrampado en su autodestrucción, hasta llegar a ser considerado, en la actualidad, un capitalismo senil.

Rememorando el corto tiempo de los últimos 50 años en la historia económica de nuestro país, tenemos algunos hitos históricos, puntos de inflexión que merecen ser, por lo menos, mencionados para que esa gente desubicada, que busca afanosamente instaurar un capitalismo con una participación mayoritaria del mercado y, en algunos casos, que el mercado sea el punto inicial de un modelo económico, logre comprender que ese no es el camino correcto.

En la década de los 70 del siglo XX tuvimos la amarga experiencia de presenciar la instauración de un capitalismo centrado en el mercado, un neoliberalismo, que al final de cuentas fue un saqueo de Bolivia, que despilfarró todo el excedente económico generado en esa década, cuyo resultado fue la crisis de la producción que junto a otros factores desembocó en la hiperinflación de mediados de los 80. Años después hubo otro experimento, la instauración del neoliberalismo en el periodo de 1985 a 2005, donde los gobernantes de turno urdieron para rifar las empresas públicas dañando seriamente la sostenibilidad financiera del Estado. A finales de 2019 se dio también una asonada golpista con la pretensión de restaurar el orden neoliberal con resultados desastrosos para la sociedad y la economía boliviana. Estos ejemplos muestran la aplicación en Bolivia del capitalismo, la economía del mercado, con escasa participación del Estado en la economía, pero con un Estado fuerte para que beneficie a las empresas extranjeras y a las empresas privadas nacionales acostumbradas a vivir a costa del Estado. Como se podrá ver, las experiencias de instaurar un capitalismo en su forma neoliberal no funcionaron en Bolivia.

Con el actual modelo económico, en la presente coyuntura es pertinente indicar que tenemos la inflación controlada a pesar del contexto de crisis capitalista y de los precios altos de productos extranjeros, y el consecuente efecto de traslado a nuestro país de inflación importada de las naciones vecinas. Y es una falacia decir, de acuerdo con cierto analista, que exista una inflación galopante y que nuestro dinero se desvanece. Esta es una práctica de los economistas de oposición que desde hace más de un año pregonan la existencia de crisis en la economía, y que justamente su labor fue la de crear expectativas negativas para incidir en la actitud de la población a comprar dólares en el sistema financiero y que ahora o están en el mercado especulando, o debajo de su colchón, y así salieron del circuito de la economía. Es resultado de gente aventurera que antepone sus apetitos personales y partidarios al bienestar del conjunto de la población.

En Bolivia, el crecimiento del PIB en 2023 fue de 3,1%, que muestra que estamos creciendo; asimismo, a abril de 2024 se registró un superávit en la balanza comercial de $us 4 millones. A pesar de un contexto exterior desfavorable, son señales importantes de recuperación económica, que es alentadora ante la crisis generalizada del capitalismo senil.

(*) Efraín Huanca Quisbert es economista

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‘Gobernment take’ (II)

Es tiempo de soluciones pragmáticas para superar el bache económico que vive Bolivia

Dionisio J. Garzón M

/ 8 de julio de 2024 / 10:13

El impuesto sobre utilidades tiene dos vertientes (IUE+AIUE) a las que hay que sumar la alícuota por remesas de dividendos. En los países mineros de la región este impuesto totaliza un impacto de 45,3% en Bolivia, 35% en Argentina que no cobra por remesas, 35% en Chile (17% por IUE y 18% por remesas), mientras que en Perú el impacto es de 32,9%: 30% por IUE y 4,1% por remesas que se cobran sobre el valor neto del impuesto a las utilidades*.

Revise: ‘Gobernment take’ (I)

Con estos datos y sin entrar en más detalles, se puede generalizar que el government take (carga fiscal total) tiene variaciones significativas según los incentivos, el margen operativo de cada proyecto y la regulación impositiva doméstica de cada país. En Perú, el government take oscila entre 42% y 52%, en Argentina es de 43,4% y en Chile, 44,7%. Bolivia prioriza un government take más alto en detrimento de incentivos de atracción de inversiones. Si consideramos los impactos de los impuestos regulares (IVA, IT, etc.), ajustes por inflación, variación de la Unidad de Fomento de Vivienda (UFV) en inversiones mayores y otros, resulta que la legislación actual repele las inversiones formales por la pesada carga impositiva y hace que los inversores migren a países mineros del vecindario. Se han hecho muchos ejercicios sobre el tema desde cálculos preliminares hasta detallados flujos de caja para proyectos con costos operativos variables; se puede concluir que Bolivia tiene un nivel de government take de entre 55% y 68% de la utilidad operativa. Si el proyecto está en áreas fiscales, se debiera añadir la alícuota por coparticipación que manda la ley sectorial.

Obviamente esto obliga a aumentar la inversión estatal en nuevos proyectos mineros y fortalecer las entidades estatales que hacen las tareas de exploración y prospección que usan capitales de riesgo para este fin. Los resultados de las dos décadas precedentes muestran que esta política no funciona, no hay proyectos nuevos y se está operando la herencia de las minas de la antigua Comibol y los proyectos históricos como el Mutún, y los salares que están luchando por salir de su condición también histórica de elefantes blancos. Bolivia es un país con un nivel alto de costos operativos por sus condiciones de infraestructura y de enclaustramiento, inseguridad jurídica derivada de la toma de minas y eventuales estatizaciones; esto configura un ambiente negativo para invertir y eleva el riesgo país. Los pocos inversores privados que están en el país son los remanentes del boom de los años 90 y aquellos que están operando con “contratos de producción minera”, modalidad incluida en el artículo 153 Bis de la Ley 845 del 24/10/2016, que modifica la Ley sectorial 535 del 28/05/2014. Esto constituye un tímido intento de cambio ya que la Comibol puede determinar el nivel de participación en cada caso, pero no anula lo que manda la ley sectorial para otras modalidades de asociación.

Es tiempo de soluciones pragmáticas para superar el bache económico que vive Bolivia, la minería es una fuente de valor, si se planifica un cambio en la legislación vigente para adecuarla a los tiempos que corren podríamos tener una solución de mediano y largo plazo. Dejar la informalidad y abrir el país a la inversión formal parece ser el primer paso, no debemos olvidar que vivir soñando en un mayor government take no solucionó los problemas del sector. Cualquier porcentaje de este parámetro aplicado a falta de inversión es cero.

* Los valores en cada caso son referenciales, en base a la información accesible en cada país, v.g. EY Perú 2021. ‘Estructura tributaria y contribución del sector minero a la recaudación’. D´Onofrio A. y Miranda F. 2023: ‘La tributación minera en Argentina: Un análisis comparativo con Chile’; en https//www.redaccion.com.ar y otros.

(*) Dionisio J. Garzón es ingeniero geólogo, exministro de Minería y Metalurgia

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Sobre el golpe fallido

/ 7 de julio de 2024 / 00:10

Después del golpe de Estado fallido del 26 de junio, se ha inaugurado una especie de deliberación sobre el episodio. Distintas esferas sociales tienen su propia forma de ver el propósito. Las redes sociales permiten aproximarnos a esta dinámica societal. Pero sabiendo que no todo está en las redes, podemos acceder a algunas prácticas y pensamientos de nuestro pueblo y hacer deducciones lógicas, como de las personas que están conectadas con el mundo de la comunicación, aunque éste sea solo memes y chismes.

Después de la bronca, nos preguntamos ¿por qué dejamos de investigar y estudiar a las Fuerzas Armadas y la Policía? Por ejemplo, su rol en el Estado Plurinacional, en las políticas de cambios sociales profundos que se han ido implementando, en fin. Según la Constitución Política, no pueden deliberar, pero actúan y uno puede ver desde esas prácticas lo que hacen y lo que buscan. Es decir, nos interesa saber ¿qué piensan sobre los cambios sociopolíticos de los últimos años en el país?

Creo que nos quedamos en la idea de que las FFAA y la Policía coadyuvan a las transformaciones del país. Pero sus acciones en los últimos cinco años nos permiten teorizar que no les importa coadyuvar ningún cambio. Una primera reacción sañuda a la transformación política, la tuvimos en el golpe de Estado atípico de noviembre de 2019. Fue terrible ver cómo se vendían a las posiciones antidemocráticas, racistas, fascistas, de políticos y dirigentes cívicos del país. Sabemos que recibieron mucho dinero por perpetrar el motín. ¿Cuánto cobraron por la ruptura democrática?

El retorno a la libertad en 2020 nos dejó ofuscados y dejamos pasar nomás lo sucedido, como si no hubiese pasado casi nada. Hasta ahora no se tramitó la extradición de las cabezas militares y policiales de ese golpe. Por ejemplo, el exgeneral Kaliman y el exministro de Defensa López huyeron a otro país, sin pagar por sus delitos consumados. Además, tampoco se hizo una gran purificación al interior de las FFAA, ni de la Policía, identificando a quienes fueron los principales ideólogos y ejecutores contra el pueblo.

Hoy vemos con mucha tristeza lo que sucede en las fronteras del país con el contrabando. Siempre triunfan los malhechores y la pregunta es: ¿Si las FFAA han estudiado para hacer la guerra, porque son derrotadas por los delincuentes? ¿Son inútiles para la conflagración? ¿Solo sirven para hacer golpes de Estado o sus intentos? En los espacios policiales, no es tan diferente. Por ejemplo, el patio de la FELCC en la ciudad de La Paz está lleno de abogados, ofreciéndose a “ayudar” a los litigantes que cayeron en alguna desgracia. Algunos policías, indecorosamente, solicitan gratificaciones a los afectados. Uno ya no sabe si los policías y los abogados se han aliado para estos “trabajos” de exigencia.

Nuestra dejadez y lentitud han hecho que varios grupos de las Fuerzas Armadas y la Policía usufructúen el poder, que no deberían tenerlo. Hemos empoderado a las FFAA y la Policía, que se han convertido en instituciones con poder político de facto. Obviamente, lo que digo no es ninguna justificación para cualquier forma de golpe de Estado, como el frustrado del miércoles 26 de junio. Hasta ahora la Fiscalía está actuando de manera diligente y ojalá llegue a esclarecer lo que realmente sucedió, y castigue a los culpables. No se puede confiar más en las Fuerzas Armadas ni en la Policía. Además, nos obliga a pensar seriamente en su futuro. Rescato algunas ideas interesantes de las redes sociales, sobre todo de los/as jóvenes que ven innecesario tener a las FFAA e incluso a la Policía. Es decir, plantean su desaparición. En los últimos años siempre se ha hablado de ejecutar reformas en las instituciones nombradas, pero ninguna ha dado sus frutos. Ambas instituciones solo han brillado practicando la violencia extrema y el quiebre democrático.

Pasir urunakanxa, wasitampiwa, uka pallapall jaqinakaxa t’unantañ munistu. Nayra maranakkhamawa sarnaqañ munapxi. Jank’akixay arm aytapxchixa jaqi jiwañatakixa. Arsusiñasawa, ¿ janicha?

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.  

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