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miércoles 21 abr 2021 | Actualizado a 10:46

¿Por qué Palestina no acudió a Bahréin?

Ante estas evidencias, Palestina no puede confiar que un foro organizado por EEUU solucione sus problemas.

/ 29 de junio de 2019 / 15:17

Los palestinos saben que Israel y su aliado Estados Unidos están preparando una trampa para liquidar definitivamente los derechos nacionales del pueblo palestino, en contraposición a lo que dicta el derecho internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas en esta materia. Los hechos en el terreno son evidentes.

El 25 de junio, con la asistencia de delegaciones de 39 países y unos 300 empresarios, se inauguró en Bahréin el foro económico internacional para Oriente Medio, organizado por Estados Unidos. En el discurso de apertura, el representante de EEUU, Jared Kushner (yerno y consejero de Donald Trump), calificó a este foro como la oportunidad del siglo para los países de Oriente Medio, y en especial para Palestina. Sin embargo, en su discurso no mencionó una sola palabra sobre los derechos nacionales del pueblo palestino, o acerca de la creación de un Estado independiente a su favor, o sobre cómo solucionar el conflicto israelí-palestino según el derecho internacional, ni tampoco acerca de las iniciativas de paz. Solamente manifestó su preocupación sobre la mala situación económica que vive el pueblo palestino y de la ayuda económica envenenada que prepara dicho foro. Y agregó la intención de unir Gaza con el Sinaí egipcio. Con lo cual Estados Unidos pretendería trasladar a Egipto el conflicto entre Israel y la franja de Gaza.

Meses antes del comienzo de este foro se habló de una inversión de $us 500.000 millones, para impulsar la participación de todos los países de la región. Pero luego de confirmar la lista de participantes, la inversión comprometida se redujo al 10% del monto inicial, $us 50.000 millones a ser invertidos durante 10 años. Es decir, $us 5.000 millones al año. De este monto, un 50% correspondería a donaciones y el otro 50% provendría de préstamos con intereses de los países que comparten fronteras con Israel: Egipto, $us 9.000 millones; Jordania, $us 7.500 millones; Líbano, $us 6.000 millones; y Palestina, $us 2.500 millones. Y el premio gordo para Israel sería el control político.

Para mayor detalle, el 80% de los $us 50.000 millones ofrecidos serían pagados por los países del Golfo Arábico y por Arabia Saudita, ya que éstos serían los beneficiarios directos de la paz. Y el restante 20%, por los países de la Unión Europea, Estados Unidos y Japón. De esta cantidad, $us 11.000 millones correspondería a inversiones de empresas privadas para ganar dinero, no para ayudar. El 44% de la inversión total iría a los países árabes, con el compromiso de que a los refugiados palestinos que residen en su territorio les otorguen la nacionalidad, eliminando de esta manera su derecho a retornar a sus hogares, tal como dicta la Resolución 194 de la ONU.

El restante 56% de la inversión ($us 27.500 millones) se destinaría a los territorios palestinos ocupados. La mitad de ese monto correspondería a préstamos con intereses. Quedarían entonces $us 13.750 millones. De esta cantidad, $us 5.000 millones se destinarían a la construcción de un corredor para unir Gaza y Cisjordania; los cuales terminarían en manos de empresas israelís. Al final, restarían $us 8.000 millones a ser repartidos en 10 años. Es decir, la misma cantidad que los países donantes entregan a Palestina para infraestructura desde la firma de los acuerdos de Oslo ($us 800 millones al año). Pero esta vez la donación vendría condicionada a la rendición y legalización de la ocupación israelí.

Las determinaciones impulsadas por la Casa Blanca antes de la organización de este foro fueron las siguientes. El cierre de la delegación palestina en Washington; reconocer a Jerusalén como capital de Israel, y el posterior traslado de la Embajada estadounidense de Tel Aviv a aquella ciudad; la suspensión de la ayuda humanitaria y sanitaria a Palestina; el dejar de pagar la cota estadounidense a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), que proporciona servicios a los refugiados palestinos; y finalmente reconocer el derecho de Israel de anexionarse los asentamientos en Cisjordania y las alturas del Golán sirio.

Ante estas evidencias, Palestina no puede confiar en que un foro económico organizado por EEUU apunte a solucionar sus problemas. ¿A qué se debe la urgencia y la premura estadounidense en dicho foro? Después del fracaso de sus políticas en América Latina (Venezuela, Cuba y Nicaragua), Asia (China y Corea del Norte) y Oriente Medio (Siria, Iraq y Irán), tal parece que el señor Trump necesita una victoria rápida y contundente para su campaña electoral que está por comenzar.

Sin embargo, todo el mundo sabe que para tener un desarrollo económico se necesita antes que nada estabilidad política. Por esta razón, para garantizar el éxito de cualquier foro económico, la Autoridad Palestina exige primero una solución política al conflicto con Israel, con base en el derecho internacional y las resoluciones de la ONU. Pero como el plan para solucionar el conflicto fue dictado por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en concomitancia con los representantes estadounidenses proisraelitas (Kushner, Jason Greenblatt y David Friedman), se sabía de antemano que el foro de Bahréin no apuntaba a mejorar la situación económica y humanitaria del pueblo palestino, sino, a destruir nuestro futuro político como nación y convertirnos en mano de obra barata para las empresas israelís, a tiempo de forzarnos a vivir en nuevo régimen de apartheid. Por todo esto, Palestina, que no está a la venta por limosnas económicas, no acude a foros de esta naturaleza. Además, reivindicamos nuestro derecho a vivir en paz y libres, como todos los pueblos del mundo.

Mahmoud Elalwani

es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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Palestina y la Corte Penal Internacional

/ 14 de abril de 2021 / 01:58

El viernes 5 de febrero de 2021, la Primera Sala de Cuestiones Preliminares de la Corte Penal Internacional (CPI) decidió, por mayoría, que su jurisdicción regional en el caso de Palestina, que es un Estado parte del Estatuto de Roma de la CPI, se extiende a las tierras ocupadas por Israel desde 1967, a saber, Gaza y Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental.

La fiscal Fatou Bensouda tomó la determinación, el 3 de marzo, de avanzar en la investigación de los crímenes cometidos por la ocupación y los perpetrados a sangre fría por las bandas de ocupación a través de una larga etapa de injusticia histórica. La CPI se ha basado en principios legales y éticos, y se esfuerza por lograr la seguridad y la paz globales de acuerdo con el Estatuto de Roma. Su decisión permite la detención de líderes políticos y militares israelíes acusados de crímenes de guerra y de genocidio contra los civiles indefensos de nuestro pueblo palestino.

La determinación de la CPI es un paso que fortalece el frente internacional contra los asentamientos y la ocupación, que se basa en un consenso internacional basado en el derecho internacional, y se coopere con él para poner fin a estas prácticas ilegales y delitos.

“Israel” rechazó la decisión de Bensouda, mientras que la Autoridad Palestina la acogió con satisfacción. El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu rechazó con vehemencia la decisión del tribunal y la consideró antisemita, lo que consideramos una manipulación y un engaño barato del lema antisemita. Netanyahu decidió el jueves 8 de abril no cooperar con la investigación; después de reunirse con ministros y funcionarios de alto rango, llevó a cabo deliberaciones y definió que «Israel dejará en claro al fiscal general de la Corte, Fatou Bensouda, que no tiene poderes para iniciar una investigación contra Israel, que no cooperará con él».

A pesar de todos los intentos del gobierno de ocupación israelí de eludir la decisión de la CPI y tratar de interferir en la naturaleza del trabajo y la especialización de la Corte y cuestionar su jurisdicción y escapar de la justicia; después de la Corte, su órgano competente realizó un estudio preliminar de los crímenes israelíes cometidos por las bandas del ejército de ocupación y sus líderes, y el tribunal confirmó que se iniciaron las medidas para investigar la situación en Palestina, y que la decisión de abrir una investigación se produjo a raíz de una minuciosa investigación preliminar llevada a cabo por la oficina durante casi cinco años.

El gobierno israelí también ha amenazado a la Autoridad Nacional Palestina con tomar duras medidas si participa en la investigación con la CPI por crímenes de guerra en los territorios palestinos. Desde entonces Israel se había embarcado en una serie de restricciones a los líderes palestinos y un intento de chantajearlos limitando su movimiento entre las ciudades palestinas y el extranjero después de que interceptara el automóvil del ministro de Relaciones Exteriores palestino, Riyad al-Maliki, «y retiró la tarjeta de paso de los dignatarios palestinos, y sometió a los escoltas a una investigación. Nadie me oculta que este trámite se produjo por el importante papel que juega el Ministro de Relaciones Exteriores palestino, especialmente en la preparación de los expedientes necesarios”.

Una de las cosas más extrañas es lo que dijo el portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, quien se opone firmemente y está decepcionado por el anuncio de la Corte, y agregó que la CPI no tiene jurisdicción sobre este tema, además de los mensajes amenazantes de Estados Unidos e Israel enviados a los líderes palestinos de que la demanda de una investigación sobre los crímenes de «Israel» era una línea roja que Tel Aviv no aceptaría.

Quizás los países del mundo estén obligados a fortalecer y ampliar el ámbito de interés en la aplicación del derecho internacional, enfrentar a todos aquellos que violan la ley y poner fin a los crímenes cometidos por el gobierno de ocupación militar, y que este paso contribuya directamente a proteger los derechos humanos palestinos.

Los esfuerzos internacionales deben continuar en este campo en la implementación del derecho internacional y el derecho internacional humanitario, y la necesidad de que los gobiernos del mundo y la comunidad internacional apoyen las decisiones de la CPI.

 Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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La campaña electoral de Netanyahu

/ 20 de marzo de 2021 / 00:56

El 23 de marzo Israel celebra elecciones generales. El estado de ocupación israelí transforma los territorios palestinos ocupados, con sus ciudades y pueblos, en meras islas dispersas en un entorno de asentamientos, conectados entre sí de formas controladas por la ocupación y el control del movimiento sobre ellos.

La política y las posiciones del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y sus provocadoras incursiones en la ocupada Cisjordania, y la incitación que acompaña ello para profundizar los asentamientos y otorgar a los colonos más recompensas de consolación, se reflejan a diario y se traducen a través de una escalada continua de asentamientos a lo largo y ancho de Cisjordania.

Que en las últimas semanas han sido testigos de una clara intensificación de los ataques y crímenes de los colonos en conjunción con la temporada electoral en Israel, lo que convirtió al territorio palestino ocupado en un escenario de competencia entre los diferentes partidos de extremistas y un tema de «generosidad» electoral, a expensas de los derechos palestinos.

Entre las más peligrosas de estas operaciones se encuentra lo que está ocurriendo en las áreas que se extienden desde la gobernación de Nablus hasta el norte del Valle del Jordán, incluida la guerra de asentamientos abiertos en todas las tierras palestinas ubicadas en esas áreas, y los repetidos ataques a ciudadanos.

Que las operaciones de expansión y profundización de la actividad de asentamientos en Cisjordania coinciden con demoliciones sistemáticas y a gran escala llevadas a cabo por las fuerzas de ocupación, de viviendas e instalaciones palestinas, ya sea en la Jerusalén ocupada en el Valle del Jordán, en una clara distribución de roles entre el ejército y los colonos y todas las armas del estado de ocupación en un ataque de asentamiento colonial a gran escala destinado a judaizar y capturar Jerusalén, y las áreas del Valle del Jordán, y vaciarlas de los ciudadanos palestinos propietarios de la tierra, a favor del reemplazo de los colonos, lo que lleva al cierre definitivo de la puerta a cualquier oportunidad para el establecimiento de un Estado palestino viable geográficamente, y soberano con su capital, Jerusalén Este ocupada.

La sorpresa por el silencio y el desprecio de la comunidad internacional por los intentos diarios israelíes de cambiar la realidad de la Cisjordania ocupada, bloqueando la puerta a cualquier oportunidad de lograr la paz sobre la base de la solución de los dos Estados, en un intento de convencer al mundo de la imposibilidad de lograr esta visión en virtud de los cambios impuestos por Israel por los asentamientos y la potencia ocupante sobre el terreno.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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Plan de paz palestino para el Oriente Medio

/ 28 de febrero de 2021 / 01:40

Aprincipios de este año el presidente Biden tomó el poder en Estados Unidos, y en el próximo mes se celebran elecciones generales en Israel, y en mayo, comicios generales en Palestina. Ante estas novedades y para ganar tiempo hacia una paz justa y duradera en el Oriente Medio, el presidente Mahmoud Abbas presentó un plan de paz al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (NNUU).

Esto a la luz del bloqueo actual en el proceso de paz, debido a la decisión de la administración estadounidense sobre Jerusalén, la continuación de las actividades de asentamiento de Israel, su incumplimiento de los acuerdos firmados y de las decisiones del Consejo de Seguridad de las NNUU, y el deseo palestino de continuar trabajando positiva y valientemente en la construcción de una cultura de paz y rechazo de la violencia, preservando el “principio de dos Estados”, con el fin de lograr paz, seguridad y estabilidad para todos los países de la región.

Y basándonos en nuestra creencia de una paz amplia, duradera y justa, que consideramos nuestra elección estratégica, y en nuestra preocupación por las futuras generaciones de nuestra región, incluidos los palestinos e israelíes, Palestina presenta un plan de paz que aborda los problemas fundamentales que han causado el fracaso de los esfuerzos de paz durante décadas, y establece lo siguiente:

Primero: Llamamos a una conferencia internacional de paz a mediados de 2021, basada en decisiones de legitimidad internacional y con una amplia participación internacional que incluya a las partes interesadas y actores regionales e internacionales, liderada por los miembros permanentes del Consejo de Seguridad y el cuarteto internacional, similar a la Conferencia de Paz de París o al proyecto de la conferencia en Moscú. La Resolución 1850 del Consejo de Seguridad lo pidió, siempre que los resultados de la conferencia incluyan lo siguiente:

a) Aceptar al Estado de Palestina como miembro de pleno derecho de las Naciones Unidas y dirigirse al Consejo de Seguridad para lograrlo, tomando en consideración la Resolución 67/19 de la Asamblea General de 2012, y asegurando la protección internacional para nuestro pueblo; b) reconocimiento mutuo entre el Estado de Palestina y el Estado de Israel en las fronteras de 1967; c) la formación de un mecanismo multilateral internacional para ayudar a las dos partes en las negociaciones para resolver todos los problemas del estatus permanente de acuerdo con el Acuerdo de Oslo ( Jerusalén, fronteras, seguridad, asentamientos, refugiados, agua y prisioneros), para llevar a cabo negociaciones comprometidas con la legitimidad internacional y para implementar lo acordado dentro de un plazo determinado, con garantías.

Segundo: Durante el periodo de negociaciones, todas las partes dejarán de tomar acciones unilaterales, especialmente aquellas que afecten el resultado de la solución final, según el artículo 31 del Acuerdo de Oslo de 1993. A esto se suma el cese de las actividades de asentamiento en las tierras ocupadas desde 1967, incluida Jerusalén Oriental; congelar la decisión de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel y detener el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén; cumplir con las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad, especialmente la 476 y la 478, así como la no adhesión del Estado de Palestina a las organizaciones con las que nos hemos comprometido anteriormente, que son 22 organizaciones internacionales de 500 organizaciones y tratados.

Tercero: La Iniciativa de Paz Árabe se implementará tal como fue adoptada, y se concluirá un acuerdo regional al llegar a un acuerdo de paz entre palestinos e israelíes.

En este contexto, enfatizamos los términos de referencia para las próximas negociaciones, que son: 1) cumplimiento del derecho internacional y decisiones de legitimidad internacional relevantes, esto incluye las resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad hasta la resolución 2334, la Iniciativa de Paz Árabe y los acuerdos firmados; 2) el principio de la “solución de dos Estados” —Estado de Palestina con su capital en Jerusalén Este, para que pueda vivir en paz y seguridad junto al Estado de Israel en las fronteras del 4 de junio de 1967— , rechazó las soluciones parciales y el Estado con fronteras temporales; 3) aceptando un ligero intercambio de tierra, por igual valor y con el acuerdo de ambas partes; 4) Jerusalén Este es la capital del Estado de Palestina y una ciudad abierta a los seguidores de las tres religiones monoteístas; 5) garantizar la seguridad de los dos Estados, sin perjuicio de la soberanía e independencia de cualquiera de ellos, mediante la presencia de un tercero internacional; 6) una solución justa y acordada para el problema de los refugiados palestinos sobre la base de la Resolución 194, de acuerdo con la Iniciativa de Paz Árabe y el compromiso internacional continuo de apoyar a UNRWA hasta que se resuelva el problema de los refugiados.

  Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino

/ 2 de diciembre de 2020 / 07:16

Desde su nacimiento hace 75 años, la ONU ha prometido a todos los países del mundo mantener la paz y la seguridad mediante la defensa del derecho internacional, con el firme compromiso de brindar dignidad, justicia e igualdad a la humanidad, así como apoyar la liberación de los pueblos de las cadenas de la colonización y la ocupación, garantizando desarrollo y prosperidad a todos los países del mundo sin excepción.

Es paradójico que mientras esta organización aprobaba su Carta Magna, y la comunidad internacional elaboraba la Declaración Universal de Derechos Humanos y los Convenios de Ginebra, el pueblo palestino estaba siendo privado de los derechos consagrados en dichos documentos. Y hoy seguimos viviendo bajo ocupación. No obstante, esto no ha acabado con nuestra fe en el derecho internacional como base para una solución justa y duradera del conflicto, además, aceptamos negociaciones, iniciativas políticas y la resistencia popular pacífica como el camino para poner fin a la ocupación israelí de las tierras del Estado de Palestina, haciendo realidad la libertad y la independencia de nuestro pueblo.

Durante las horas más oscuras, a pesar de la Nakba desde 1948, la injusticia y todas las acciones de Israel contra el pueblo palestino, no hemos perdido nuestra fe en el diálogo pacífico ni en el enfoque legal y político, manteniéndonos firmes en la defensa de nuestros derechos y comprometidos con la doctrina del derecho internacional. Tenemos plena consciencia de que el Derecho Internacional es imprescriptible y es la piedra angular del orden multilateral basado en normas, que debemos respetar.

Más de 140 países han reconocido al Estado de Palestina y están comprometidos con el consenso internacional, como base, para la solución de dos Estados sobre las fronteras de 1967; manteniendo el estatus legal de Jerusalén y el statu quo histórico de los santuarios cristianos y musulmanes.

Es hora de que la comunidad internacional adopte medidas prácticas que traduzcan el consenso internacional y su rechazo a las políticas coloniales, anexionistas y opresoras, así como al bloqueo de Israel a Palestina que durante la pandemia se intensificó en lugar de terminarse. Estas medidas deben traducir el apoyo internacional al ejercicio del pueblo palestino de su derecho a la libre determinación, la libertad y la independencia en el territorio de su Estado (ocupado desde 1967) con Jerusalén Este como su capital.

La mano palestina sigue extendida buscando una paz justa basada en los términos de referencia reconocidos internacionalmente, en las resoluciones internacionales y en la solución de dos Estados sobre las fronteras de 1967. En este aspecto, reiteramos nuestra disposición a reanudar las negociaciones directas con Israel.

Nunca hemos rechazado ninguna negociación. En febrero de 2018 presentamos nuestra iniciativa de paz ante el Consejo de Seguridad, en la que el Presidente palestino solicitó que se convocara una conferencia internacional y se estableciera un mecanismo multilateral —como el Cuarteto Internacional— para apoyar a las partes en las negociaciones y en todas las cuestiones del estatus final; ofreciendo garantías para la implementación de lo acordado en un plazo definido y así lograr una paz justa e integral basada en el Derecho Internacional y las Resoluciones de la ONU. De nuevo nuestro Presidente aprovecha esta oportunidad para reiterar al secretario general de la ONU, António Guterres, a emprender, en coordinación con el Cuarteto Internacional y el Consejo de Seguridad, todos los preparativos para una conferencia internacional con plena autoridad, a principios del año próximo.

Saludamos a todos los países que han expresado su apoyo a la convocatoria de esta Conferencia de Paz Internacional, y a la unanimidad de los miembros del Consejo de Seguridad, reflejada en las declaraciones emitidas durante la reunión celebrada el pasado octubre por la presidencia rusa.

El pueblo palestino permanecerá en su tierra, nunca se rendirá ante la opresión y la injusticia, continuará luchando y resistiendo contra la colonización y la ocupación. No renunciaremos a la unidad de nuestra tierra y nuestro pueblo. Seguiremos construyendo nuestras instituciones nacionales, defendiendo nuestro Estado de derecho y difundiendo una cultura de paz y tolerancia que está profundamente arraigada en nosotros.

En el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, también queremos expresar nuestro agradecimiento a todos los países, gobiernos, organizaciones y pueblos que han expresado su apoyo al pueblo palestino y a su justa lucha en las circunstancias más espantosas, mientras se enfrenta a los mayores desafíos.

Mahmoud Elalwani es embajador de Palestina en Bolivia.

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Solidaridad internacional con el pueblo palestino

La paz solo se puede alcanzar con una solución justa, global y definitiva a todos estos asuntos.

/ 1 de diciembre de 2018 / 04:06

Cada 29 de noviembre, el pueblo palestino recibe un mensaje del mundo no solo por su lucha por lograr sus legítimos derechos reconocidos por la legalidad internacional, sino también por los defensores y defensoras de la causa palestina, quienes creen en estos nobles derechos y principios que representan la conciencia del mundo, y que luchan por el fin del sufrimiento y la injusticia histórica que sufre el pueblo palestino desde hace 70 años.

El 29 de noviembre de 1947, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó la resolución 181, mediante la cual se divide el territorio de Palestina en dos Estados. Uno para la creación de Israel, con el 54% del territorio, y otro para la creación del Estado de Palestina, con el 44% del territorio. El 2% restante correspondía a la ciudad Santa de Jerusalén, que debía quedar bajo el control de la ONU. Treinta años más tarde, el 29 de noviembre de 1977, la misma organización declaró el 29 de noviembre Día de la Solidaridad Internacional con el Pueblo Palestino, como respuesta a la injusticia cometida contra sus derechos inalienables.

El pueblo palestino y su dirigencia manifiestan un profundo agradecimiento al presidente de Bolivia, el hermano Evo Morales, a su gobierno, y al pueblo boliviano por su solidaridad y apoyo en favor de los derechos inalienables y legítimos del pueblo y del Estado palestinos, reconocidos en todos los foros nacionales e internacionales; así como también por todos los esfuerzos sinceros que han realizado y están realizando para permitir que nuestro pueblo logre consolidar un Estado independiente, libre, soberano y democrático en los territorios palestinos ocupados por Israel en 1967, con Jerusalén Oriental como su capital.

Este año hemos sido testigos de importantes hechos que no podemos dejar de mencionar. El Gobierno de Estados Unidos trasladó su embajada desde Tel Aviv a Jerusalén, reconociendo unilateralmente a esta ciudad como la capital del Estado de Israel; violando de esta manera el derecho internacional. Por otra parte, cerró la representación Palestina en Washington y cortó su apoyo económico en favor de la Agencia de las Naciones Unidas para la ayuda a los refugiados palestinos (UNRWA).

El pasado julio, la Cámara de Diputados de Israel aprobó una ley racista, a la que han dado rango constitucional, declarando la nacionalidad judía del Estado de Israel. Con esta determinación, despojan a más del 27% de los ciudadanos israelíes no judíos de muchos de sus derechos, convirtiéndolos en ciudadanos de segunda clase. Además, esta ley viola el derecho internacional, al anexionar Jerusalén y los asentamientos ilegales en territorios palestinos al Estado de Israel.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se autoproclama defensor de los derechos de todos los judíos, desafiando la legitimidad de los gobiernos del mundo; a tiempo de otorgar el derecho a la ciudadanía israelí y la posibilidad de retornar a Israel a cualquier judío, independientemente del país en el que se encuentre.

La edificación de un muro racista en el corazón de Cisjordania fue rechazada por la Corte Internacional de Justicia (CIJ), y ha sido condenada por la comunidad internacional en repetidas ocasiones. Asimismo, la construcción de asentamientos israelíes no ha cesado hasta el día de hoy, alcanzando más de 197 asentamientos en Cisjordania y en Jerusalén, la capital de Palestina.

La resolución 1515 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada en 2003, prevé el establecimiento de un Estado Palestino independiente, viable y unido geográficamente. Las negociaciones sobre el estatuto definitivo para este propósito continúan cautivas por la voluntad de la ocupación israelí y su expansionismo, a expensas de los legítimos derechos del pueblo palestino.

Israel sigue dando la espalda a la comunidad internacional y a los acuerdos firmados con la parte palestina patrocinados por dicha comunidad, con el claro objetivo de no alcanzar una solución global y justa que ponga fin al conflicto, y que proporcione seguridad y estabilidad a todos los pueblos de la región y acabe con años de guerra, sufrimiento y el derramamiento de sangre.

La práctica cotidiana de la ocupación israelí conlleva el cierre de todas las puertas a la solución de los dos Estados, Palestina e Israel, con fronteras reconocidas según la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de 1967. Israel pretende imponer la solución de un Estado palestino con fronteras temporales, o una solución provisional de largo plazo, que eliminaría de su agenda los temas de la solución final, como Jerusalén, refugiados, asentamientos y fronteras. Estas pretensiones no garantizan la paz, la cual solo se puede alcanzar con una solución justa, global y definitiva a todos estos asuntos, aplicando las resoluciones del derecho internacional.

Jerusalén es el título de la paz, Jerusalén oriental es la capital de nuestro Estado. Su bloqueo, su aislamiento y su separación del resto del territorio palestino, la destrucción de su viabilidad y la negación a sus ciudadanos palestinos musulmanes y cristianos de mantener lazos con sus santos lugares dinamita los cimientos de la paz.

Nosotros, en Palestina, hemos elegido la paz de la Justicia para alcanzar nuestros objetivos legítimos de independencia y de libertad y el establecimiento de nuestro Estado Palestino soberano con las fronteras establecidas el 4 de junio de 1967, con Jerusalén Oriental como su capital, de acuerdo con la legalidad internacional; y una solución acordada para el tema de los refugiados, según la Resolución 194 de las Naciones Unidas.

Pero la paz, la justicia y la libertad no pueden ver la luz ni convivir bajo la ocupación. El camino hacia la paz pasa por el respeto mutuo y el reconocimiento de las injusticias históricas que ha sufrido el pueblo palestino. Es necesario el reconocimiento de sus derechos inalienables, lo cual debe culminar con el establecimiento de un Estado independiente, tal como dicta el derecho internacional.

A lo largo de los años, las Naciones Unidas ha trabajado para salvaguardar y proteger los derechos de nuestro pueblo, y siempre ha sido una fuente de base legal y equitativa para resolver la cuestión palestina. Por lo tanto, solo podemos transmitirles la gratitud y el aprecio de nuestro pueblo por este importante papel histórico en la afirmación de nuestros derechos nacionales legítimos, especialmente durante los últimos años.

Exhortamos a las Naciones Unidas y a la comunidad internacional a que sigan apoyando e insistiendo en la aplicación de las resoluciones del derecho internacional, de la opinión jurídica de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), y de las resoluciones del Consejo de Seguridad 242 (1967), 338 (1973), 1515 (2003) y 2334 (2016) como marco básico para una solución justa, definitiva y duradera a la cuestión palestina, y no permitir a Israel, la potencia ocupante, seguir violando estos acuerdos, rechazando su aplicación.

El 29 de noviembre representa la pausa global en el rostro de las fuerzas de la oscuridad que se niega a ver la luz de la paz. Vuestro apoyo y solidaridad con nuestro pueblo reafirman que la ley de la justicia triunfará en última instancia sobre el poder y la tiranía. Hoy se requiere el apoyo de la ONU, que encarna la voluntad de la comunidad internacional, al igual que en el pasado. Estamos seguros que este apoyo y la solidaridad continuarán hasta que Palestina y su pueblo disfruten de la paz, la justicia, la libertad y la independencia como el resto de los pueblos del mundo.

* Embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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