Voces

lunes 29 nov 2021 | Actualizado a 01:22

‘El Chapo’, tras las rejas

/ 18 de julio de 2019 / 23:49

F inalmente, después de un largo proceso judicial con tintes de espectáculo, una corte de Nueva York condenó a Joaquín El Chapo Guzmán Loera a cadena perpetua, por crear y dirigir una empresa criminal (el cártel de Sinaloa) que, según la Fiscalía estadounidense, habría exportado y distribuido al país del norte al menos 155 toneladas de cocaína y 300 toneladas de heroína, marihuana y metanfetaminas. Negocio que le habría reportado más de $us 14.000 millones.

Con esta sentencia, el Gobierno de Estados Unidos busca sentar un precedente en su “guerra contra las drogas”, a tiempo de reivindicarse de la espina que le dejó el no haber podido juzgar nunca al colombiano Pablo Escobar. Sin embargo, previsiblemente la sentencia y el encierro de por vida de El Chapo —conocido en el mundo no solo por la extrema violencia de su organización y la gran cantidad de droga que movilizaba, sino también por sus espectaculares huidas de cárceles mexicanas de máxima seguridad— no va a significar una mejora sustancial en esta contienda contra las drogas.

Y es que, como bien advierte el abogado y novelista mexicano Francisco Martín Moreno, el consumo de drogas no se va a detener a balazos ni con arrestos, ya que “por cada narcotraficante arrestado aparecerán otros cinco maleantes más especializados. Por cada cártel que se desmantele surgirán otros 10. Por cada helicóptero o avión equipado con complejos sistemas de radar, barcos y acorazados, se construirán 10 pistas clandestinas y los narcotraficantes adquirirán 10 o más aviones camuflados…”.

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Repechaje: el cielo o el infierno

Jorge Barraza, periodista argentino

Por Jorge Barraza

/ 28 de noviembre de 2021 / 21:09

Italia y Portugal se arrancarán los ojos por un lugar en Catar 2022. O quizás Turquía o Macedonia del Norte se los arranquen a ambos, quién sabe. El repechaje europeo será caminar sobre brasas ardientes: hay doce selecciones para sólo tres boletos. Y además de los nombrados están Rusia, Escocia, Polonia con Lewandowski, Austria, Ucrania, Gales… Y dos subcampeones mundiales como Suecia y República Checa… En dos partidos únicos y en campo neutral se decidirá la suerte de doce selecciones con historia. Pronosticar es imposible. En marzo de este año Macedonia tumbó a Alemania en Duisburgo: 1-2. A partir de ahí está claro que todo puede suceder. 

En el mismo acto donde se sorteó la repesca europea fue a bolillero la de Sudamérica y pasó lo peor: el quinto de acá medirá al quinto de Asia, a un solo juego también en terreno independiente. No sabemos aún quién ocupará ese lugar en nuestra Eliminatoria. Pero no la tendrá fácil: el rival podría ser Australia, durísimo. Los Socceroos ya eliminaron una vez a Uruguay, cuidado…

El repechaje es el cielo o el infierno. Que lo digan los treinta millones de peruanos que se fundieron en un solo abrazo al vencer a Nueva Zelanda y alcanzar el nunca tan soñado pase al Mundial de Rusia. O que expresen los uruguayos qué sintieron aquel 16 de noviembre de 2005 cuando el arquero australiano Mark Schwarzer le paró el último penal a Marcelo Zalayeta. En el acto, Montevideo se convirtió en un cementerio. “El muerto está lejos, pero esto es un velorio”, graficó Jaime Roos, brillante cantautor, creador de ‘Cuando juega Uruguay’, donde describe el sentimiento que impregna a su pueblo cada vez que sale al ruedo la Celeste.

La nunca contada historia de los repechajes es bellísima. Está bañada de alegrías y amarguras límite. Fueron diez veces las que selecciones sudamericanas lucharon por esa última plaza, la del estribo. Sesenta años atrás exactos -noviembre de 1961- Paraguay inauguró esas disputas en busca de un cupo mundialista. Le tocó México, que entonces era una expresión muy menor. Además, Paraguay venía de hacer un digno Mundial ’58 en Suecia. “Se pierde una clasificación regalada”, escribió el doctor Miguel Ángel Bestard, diplomático y brillante historiador futbolístico guaraní. México ganó 1-0 en el norte e igualaron 0-0 en Asunción. “Muy poco o casi nada se sabía acá del fútbol mexicano. Con una soberbia muy paraguaya se esperaba el momento para dar una soberana paliza al país de Cantinflas”, dice Bestard en su magnífico libro ‘Paraguay: cien años de fútbol’. A México le habían hecho jugar una cantidad de partidos previos en Concacaf, en tanto la Albirroja estaba descansada. Y agrega: “En los días previos el calor era infernal, los mexicanos estaban desesperados y la afición local, en su salsa, gozaría con una espectacular goleada. Pero ese domingo amaneció con un fuerte viento sur, frío y lluvioso. La pista estaba mojada, la eterna tragedia endémica e incurable de nuestro fútbol. El público paraguayo le teme al agua más que el gato… Ni una pelota peligrosa llegó al arco del veterano arquero Carbajal. La gente se retiró triste y desilusionada”.

Paraguay hubiese sido el sexto sudamericano en Chile 1962, un Mundial con 16 equipos. Para Alemania 1974 se dio el segundo capítulo, seguro el más novelesco de los diez: Chile versus la Unión Soviética. Un golpe militar encabezado por Augusto Pinochet había depuesto al presidente chileno Salvador Allende, de extracción marxista-leninista, el 11 de septiembre de 1973. Quince días después, la Selección Chilena debía enfrentar a la URSS en Moscú. Sorteando diversos inconvenientes, la Roja llegó al país más grande del mundo y, con un planteo ultradefensivo, logró un heroico empate en cero. Dos meses más tarde correspondía la revancha en Santiago, pero el Gobierno comunista soviético (tan respetuoso de la democracia…) ordenó que su equipo nacional no acudiera, en protesta por el derrocamiento de Allende y porque el Estadio Nacional era un centro de detención y torturas. No quería jugar allí, aunque se quedara sin Mundial. Llegado el día y la hora del segundo encuentro, se especulaba con que la URSS se aparecería de improviso. Por eso Chile entró al campo con vestimenta de juego para cumplir con el reglamento, el juez dio el pitazo, los jugadores avanzaron sin nadie adelante y Chamaco Valdés hizo un gol simbólico. “El partido contra los fantasmas”, se denominó. La URSS perdió los puntos y Chile fue al Mundial sin necesidad de jugar esa revancha.

Para Argentina 1978 le tocó la repesca a Bolivia. Y otra vez un rival fuerte y de gran tradición: Hungría. Estaban dos grandes delanteros húngaros: Nyilasi y Fazekas. No hubo ambivalencias: los magiares golearon en Budapest 6 a 0 y se impusieron 3-2 en La Paz. En el Mundial ’82, casi la misma Hungría le ganaría 10 a 1 a El Salvador, resultado récord. Después de estar tan cerca, fue una decepción para la Verde, que había cumplido una buena Eliminatoria en nuestro continente.

Hubo que esperar doce años para ver otra repesca. Un solitario gol del Palomo Usuriaga en Barranquilla le dio a Colombia el cupo para Italia ’90. Llevaba 28 años sin participar de una Copa el país de García Márquez, ya consagrado con el Nobel. Su adversario fue Israel. Ambos habían asistido una sola vez a la cita máxima. En Tel Aviv igualaron 0-0; el equipo de Maturana hizo valer aquel triunfo por la mínima. Siempre quedó bajo un manto de dudas la misteriosa decisión de Francisco Maturana de no llevar al Mundial a Usuriaga, el hombre que con su gol le había dado el pasaje. Sonó a ingratitud. Pacho sólo dijo que, en el momento de viajar a Italia, “Usuriaga no cabía”.

Luego, como la FIFA empezó a dar siempre cuatro cupos y medio a Sudamérica, debía dirimirse el otro medio con un enfrentamiento intercontinental. Y se hicieron norma los repechajes.

En 1993, el célebre 5 a 0 de Colombia sobre Argentina en Buenos Aires dejó en el abismo a la Albiceleste de Coco Basile, que tuvo que partirse el lomo frente a Australia, un futbol duro, complicado, de corte británico. El miedo cerval de Julio Grondona de quedarse sin Mundial hizo que llamaran de vuelta a Diego Maradona, quien no había anunciado formalmente su adiós, pero estaba retirado momentáneamente del fútbol por su conocida adicción. Con lo justo, 1-1 allá, 1-0 acá, Argentina fue a Estados Unidos ’94, del que era sin dudas el mejor equipo con diferencia, y del que debió volverse, hundido por la sanción al propio Maradona.

Luego llegaron otros dos choques ante los australianos en 2002 y 2006. Ambos de Uruguay. Los Charrúas protagonizaron cuatro veces esta instancia salvavidas, las cuatro consecutivas. En 2002 impuso su superioridad histórica sobre los oceánicos. Había caído 1-0 en Melbourne, pero se desquitó 3-0 en el Centenario. Cuatro años después fue 1-0 para la Celeste de local y 1-0 y penales para los amarillos allá. El periódico The Australian, de Sidney, calificó la victoria sobre Uruguay como el mayor logro de la historia deportiva del país. Una nación de rica tradición deportiva, con tenistas y rugbiers legendarios y cientos de medallistas dorados en los distintos Juegos Olímpicos.

Uruguay se tomaría desquite en los siguientes ocho años con Costa Rica y Jordania. Y Perú se daría el gustazo ante Nueva Zelanda en 2017, pero esas son todavía páginas frescas. En las épocas doradas del fútbol sudamericano, hasta el quinto de acá era mucho para la modestia de Asia, Oceanía o Concacaf. Ahora cambiaron las barajas.

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Quieren retornar al Estado nación con el federalismo

/ 28 de noviembre de 2021 / 00:52

Hace pocos días el gobernador del departamento de Santa cruz, Luis Fernando Camacho, lanzó la idea de que “avancemos” a un Estado Federal porque supuestamente se combatiría mejor “la hegemonía del gobierno del Movimiento Al Socialismo”. Detrás de este anuncio de continuidad de la guerra contra los indios, se comienza a tejer la intención de retornar al viejo Estado nación de orígenes europeos, coloniales, implantados en la época republicana. Hay que recordar que las élites políticas latinoamericanas, ante la incapacidad de crear un propio Estado con fuertes raíces indígenas, negras y populares, han hecho una burda imitación del Estado nación europeo, incluida su organización política administrativa.

¿Por qué el gobernador Camacho se afana en levantar la bandera del federalismo? Hay una ambición personal, ya no es extraña su vocación de dictadorcito, fascista, racista y de representar los intereses de una oligarquía empresarial conservadora. Específicamente, ahora quiere moverse políticamente a nivel nacional: 1) Por el fracaso del último “paro indefinido multisectorial”, que pretendió llevar adelante con el círculo de potentados cruceños y sus seguidores “pititas”, plataformas, comités cívicos, etc., con el mismo libreto del golpe de Estado de noviembre de 2019; 2) Ante la decepción estrepitosa, vuelven al libreto de sus abuelos, el federalismo, para ver si resulta algo.

Sin explicar lo que es el federalismo, usando algunas palabritas como el centralismo, pretenden generar un discurso anti Estado Plurinacional. No es ninguna novedad la propuesta del federalismo en nuestro país y más bien recordarles que fue la bandera de los viejos separatistas. ¿Por qué no fue posible implantar el federalismo en el país? A fines del siglo XIX hubo un fuerte debate y discusión sobre el federalismo y con resultados cruentos como la guerra federal de 1899, donde la élite paceña, y particularmente José Manuel Pando, tejió su discurso por la implantación del federalismo, pero al final se echó atrás y diluyó esa idea.

Otra experiencia y gran oportunidad fue la Asamblea Constituyente, entre 2006 y 2008, que se cristalizó en el referéndum de 2009. ¿Por qué no se planteó y se aprobó en este evento sin precedentes el federalismo? Muy simple, en el siglo XXI las ideas de reproducir el federalismo en los Estados nación han fracasado, la experiencia de España es una muestra clara.

Lo más grave, el intento de la federalización del Estado es la tentativa de retornar al modelo del Estado nación, aunque se diga que es el federalismo contra la centralización; pero está bajo cánones de unicidad en todo. Es decir, se intenta retornar a tener un solo idioma (re-castellanización), una sola cultura (boliviana), etc. En definitiva, se quiere retornar al monoculturalismo en todos sus aspectos.

Precisamente la creación del Estado Plurinacional, en términos formales desde 2009, tiene la base de las luchas de los pueblos ancestrales y populares de nuestro país. La tesis política de la CSUTCB de 1984 es donde se menciona por primera vez la creación de un Estado Plurinacional, que va a ser alimentada por otras marchas indígenas, como la de la CIDOB, que pidió Asamblea Constituyente a principios de la década de 2000.

Está claro que a los comités cívicos, sectores políticos y sociales colonialistas no les interesa tener una administración de Estado propio, originado en base a nuestras raíces históricas. Les interesa seguir imitando, aunque sea rústicamente, porque piensan que lo extranjero o ser colonizado es lo mejor.

Otra pregunta, ¿cuál es nuestra experiencia en 13 años de autonomías departamentales y regionales? En vez de seguir retrotrayendo se debería apostar en profundizar las autonomías de los departamentos y ampliar más las autonomías regionales.

Wasitampiwa una añathuya jaqinakaxa jisk’achañ munistu. Kamachuxa, chuchaskakiwa, wali uñisistu. Patrun sarawiruwa kuntayañ muni. Arsusiñasawa.

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

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Carlos Felipe Terán: escritor y soldado

/ 28 de noviembre de 2021 / 00:45

A los 19 años, antes de marchar a la guerra, era colaborador asiduo de las páginas del diario La Patria de Oruro y escribía ocasionalmente para La Razón y El Diario de La Paz, y para El Republicano de Cochabamba.

Ya en abril de 1932, con apenas 17, publicó en La Patria dos impecables traducciones de la revista francesa L’Ilustration: El vuelo del Graff Zeppelin por el Polo Ártico y L’Atlantique.

Hasta poco antes de su caída en el Chaco, publicó numerosos artículos, algunos de ellos firmados con el seudónimo «Fulano de Tal».

Carlos Felipe Terán Quintanilla nació en la ciudad de Oruro el 20 de agosto de 1915. Años antes, Felipe Terán Sosa y Adela Quintanilla Guzmán, sus padres, habían incursionado en la actividad periodística orureña en El Industrial. Adela, catalogada por el historiador José Macedonio Urquidi como una de las “Bolivianas Ilustres» en su conocido libro, poseía una sólida formación intelectual que transmitió con fervor a sus hijos, a quienes educó personalmente sin intervención de la escuela pública. Carlos Felipe debía en gran medida a su madre la brillantez con la que empezaba a figurar en la prensa nacional a una edad tan precoz que resulta difícil de imaginar.

No había hecho sino dar sus primeros pasos en el mundo literario y periodístico cuando lo sorprendió el conflicto bélico.

Ingresó al cuartel el 14 de abril de 1934, acudiendo al llamamiento de los conscriptos de 1935, es decir se presentó voluntariamente antes de cumplir la edad requerida. Partió al frente de guerra el 20 de mayo de 1934, formando parte del Regimiento Iténez. A comienzos de agosto actuó en Cañada Strongest, en el Regimiento 40 de Infantería, 2da. Compañía. Del 18 al 26 de agosto estuvo en la famosa batalla, cuando las tropas paraguayas intentaron cercar a las bolivianas. En la operación, su compañía salió sin dejar un solo hombre, a excepción del teniente Vargas Salazar que cayó prisionero por haberse adelantado con sus hombres. El dato lo proporciona Terán en una carta de fecha 26 de agosto. En esta «aventura», según expresión propia, perdió sus efectos personales y la correspondencia para La Patria y La Razón.

Por lo visto, sin dejar su puesto de soldado, Carlos Felipe se proponía continuar su labor de escritor, en tanto lo permitiesen las circunstancias. De hecho, varios de sus artículos fueron publicados cuando ya estaba enrolado en las filas militares.

Después de Cañada Strongest, permaneció en el Regimiento La Paz, 40 de Infantería, en el 2º batallón a cargo del teniente Aramayo, desempeñándose como furriel. Luego, el 25 de septiembre pasó a órdenes del coronel Peredo, como telefonista del comando, permaneciendo en ese puesto todo el mes de octubre.

La última carta a su madre es del 5 de noviembre de 1934. En ella, como es natural, trata de tranquilizarla sobre las penurias de la guerra y agradece la recepción de dos paquetes de periódicos.

Después nada más se supo de él. La prensa publicó que habría caído prisionero en el desastre de «El Carmen», pero la noticia no se confirmó. Al contrario, a los pocos días el coronel Peredo mandó a sus familiares el siguiente telegrama: «Soldado Felipe Terán Quintanilla falleció después de brillante actuación en Fortín Camacho».

Una de las más de 50.000 vidas bolivianas perdidas en la contienda chaqueña. Un pariente muerto 10 años antes de que yo naciera, al que llegué a conocer solo por sus escritos, guardados con primor por sus tres hermanas, dos de ellas mis tías y la otra mi madre. Como ellas ya no están, quise compartir con los lectores por lo menos el recuerdo de su nombre.

Carlos Soria Galvarro es periodista.

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25N de nuevo en las calles

/ 28 de noviembre de 2021 / 00:42

Nuevamente, el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, nos encuentra en las calles demandando al Estado el derecho a estar vivas. Nuevamente, las cifras de la violencia nos estremecen y la impotencia nos impulsa a romperlo todo. Nuevamente nos juntamos en las plazas a contar muertas, como en una guerra interminable por nuestra independencia y libertad.

Bolivia es una de las sociedades más violentas en contra de las mujeres y nuestras casas son el espacio más inseguro para las niñas, jóvenes y esposas/compañeras que solo quieren tomar sus propias decisiones. Llevamos más de 20 años hablando del tema y ya no sabemos qué más decir, qué más hacer, cómo proponer políticas públicas pensadas a favor del derecho a la vida.

Este año, desde la trinchera de aliadas que tenemos en el Estado, nos proponen una “Revolución Cultural para la Despatriarcalización” bajo tres ejes de acción: i) estrategias basadas en la educación, la cultura y la comunicación; ii) avanzar en el ámbito normativo; y iii) fortalecer las instituciones que trabajan por la despatriarcalización. Sin duda los tres ámbitos son centrales si queremos asumir seriamente el cambio social que requiere la atención de la violencia, pero analicemos algunos desafíos que esta propuesta va a enfrentar.

Coincidimos que la cultura y la comunicación son campos desde donde podemos desafiar las normas sociales, ideas y creencias que no solo naturalizan la desigualdad de género y la violencia, sino la fortalecen y remozan sus formas. En esta empresa es necesario el compromiso del Ministerio de Culturas y todo el sistema de fomento a la cultura, como la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia con todas sus acciones, redes y centros culturales. En ese camino, una idea innovadora que requiere recursos es la biblioteca feminista, esperemos sus resultados.

Un segundo eje central en la prevención es el sistema educativo. Allí los desafíos son mucho más profundos y tienen que ver con los contenidos educativos que actualmente refuerzan los roles de género y que basan su sistema de valores en ideas conservadoras; así como los contenidos no curriculares transmitidos por los propios maestros y maestras que se constituyen en actores centrales del problema por su capacidad de influencia sobre niños, niñas y jóvenes. Tal vez el nuevo ministro pueda hacer un cambio significativo en este tema.

Desde la sociedad civil seguiremos acompañando la discusión en torno a la Ley 348, pero convencidas de que sus modificaciones solo tienen sentido en el marco de una reforma mayor del sistema judicial. Es allí donde encontramos uno de los nudos críticos para la impunidad puesto que una mujer que denuncia violencia tiene que estar dispuesta a vivir un verdadero viacrucis en el sistema jurídico, donde solo triunfa quien puede sobornar más y mejor a jueces y fiscales. La promesa de la instalación del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) en el departamento de Santa Cruz es un avance en la lucha contra la impunidad.

El tercer eje tiene que ver con lo institucional. En este tema lo central tiene que ver con el diálogo y voluntad sincera de trabajo coordinado con los Servicios Legales Integrales de los gobiernos municipales. Con todas sus limitaciones y deficiencias, estos espacios son los más cercanos a la ciudadanía y donde encontramos un ejército de funcionarias que todos los días conocen historias desgarradoras y despliegan todos sus esfuerzos por brindar protección a las víctimas. El fortalecimiento y apoyo a estas instancias podría provocar un verdadero cambio en la cultura de la impunidad.

Sabemos que la tarea de erradicar la violencia es titánica. Lo único que nos alienta es que este 25 de noviembre las calles fueron tomadas por las jóvenes, hartas de que el Estado les falle sistemáticamente. Es en ellas en quienes depositamos nuestra confianza de que un cambio es posible.

Lourdes Montero es cientista social.

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Dos tercios (no) es democracia

/ 28 de noviembre de 2021 / 00:37

Dos tercios, señorías, ¿es democracia? ¿Y tres cuartos? ¿Cuatro quintos? Eso depende. Con las mayorías especiales nunca se sabe. Hubo un tiempo —ah, democracia (im)pactada— en que bastaba tener la mitad más uno. Cuestión de cuoteo y aritmética. Pensar en dos tercios era un exceso propio de mega/coaliciones promiscuas y contranatura. En democracia la mayoría decide. Ningún demócrata que se respete aceptaría el veto de la minoría. Pactos multipartidistas eran los de antes.

Cuando por primera vez en elecciones un partido obtuvo mayoría absoluta, el principio de mayoría se convirtió velozmente en objeto de sospecha. Hasta entonces los partidos, todos ellos, se habían especializado en perder. Luego estos derrotados (dos, tres, cuatro) se unían para formar mayoría. ¿Cómo era posible que las urnas, esas veleidosas, otorguen de pronto mayoría monocolor? ¿Y el derecho de las minorías? Tal vocación mayoritaria, faltaba más, solo podía ser autoritarismo.

Entonces hubo cambio de escala. Ante la mayoría monocolor en la Asamblea Constituyente, tener mayoría absoluta ya no fue visto como democrático. La bandera con letras rojas estaba lista: “2/3 es democracia”. Era una forma refinada de decir: nuestro tercio (de veto) es democracia. Quien niegue semejante verdad es porque lo suyo es proyecto he-ge-mó-ni-co. La consigna de los dos tercios se agitó para abortar el proceso constituyente. La minoría se soñó mayoría.

En la siguiente elección sobrevino el desasosiego. Las urnas otorgaron dos tercios monocolor en ambas cámaras. Nada menos. Y entonces dos tercios, señorías, precozmente y sin sonrojarse, dejó de ser democracia. Guarden banderas. ¿A quién se le ocurre obtener semejante mayoría especial? Era el fin de la democracia. Y se reafirmó en sucesivos comicios. El partido mayoritario devino en partido predominante. No necesitaba, ni le interesaba, pactar. El debate es interno, dijeron con desprecio.

Los veranos, de antiguo se sabe, no son eternos. Tienen final o, al menos, paréntesis. En el renovado/recalentado ciclo, el partido predominante conservó la mayoría absoluta, pero perdió los dos tercios. Y qué sorpresa: dos tercios volvió a ser democracia. “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Previsora, la mayoría monocolor en la Asamblea eliminó algunas decisiones por dos tercios. Igual, desde siempre, las leyes solo requieren la mitad más uno.

Corolario con/sin moraleja. La relación entre mayoría y democracia —sea absoluta, sea especial—, más que principista, resulta instrumental: depende de quién (no) la tenga. Por eso, en Bolivia, dos tercios es y no es democracia. Sigan, sigan participando.

FadoCracia dictatorial

1. Como hoy la insignia del “fraude” no es muy útil, la oposición radical, con eje en la dirigencia cívica y conades anexos, tiene nueva narrativa, con tres cabezas: libertad y democracia; dios y la propiedad privada (binomio indisoluble); y el espantajo “no queremos ser Cuba-Venezuela”. 2. ¿Qué significa ser/no/ser Cuba-Venezuela? Supongo que no se refieren a su belleza y atractivos, sino al régimen político. Ah, esas dictaduras. 3. Pero no es necesario ir tan lejos. Tenemos un modelo en casa. 4. La dictadura local opera así: un grupo de hombres descabellados, en petit comité, decide que tres millones de personas paren. Y listo. 5. Como toda dictadura, lo primero que elimina son las libertades. No puedes circular, te imponen horarios para abastecerte, ordenan: “andá a pie”. 6. Si te pasas de listo e intentas pasar una rotonda, te pegan. No hay dictadura sin violencia. 7. De tan afinada, esta dictadura contiene en sí misma, disfrazada de fascismo, su propia dicta/dura. Si acaso el cacique levanta el paro, es un vendido, un traidor. Debe renunciar. Y así, hasta ser como Cuba-Venezuela.

José Luis Exeni Rodríguez es politólogo.

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