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Monday 4 Mar 2024 | Actualizado a 22:02 PM

Propuestas electorales

Más que propuestas de cambio, hay posiciones coyunturales que obedecen a intereses corporativos o regionales

/ 30 de agosto de 2019 / 00:54

La prensa consigna ya algunos resúmenes de las propuestas de las organizaciones políticas que van a participar en las elecciones de octubre en los diferentes campos de la actividad económica y social del país. A vuelo de pájaro y en el sector económico todas son extremadamente conservadoras, con muy pocas novedades que puedan contrarrestar adecuadamente el actual estado de cosas. En el sector minero, del cual se ocupa esta columna, se puede afirmar que más que propuestas de cambio hay posiciones coyunturales que obedecen a intereses corporativos o regionales, y de manera casi unánime tratan de no “hacer olas” en el ambiente proselitista que se vive y en el que cualquier posición radical podría afectar la perspectiva electoral.

Hay una variopinta serie de propuestas más bien coyunturales que van desde exploración vía satélite, una herramienta de exploración, no una política; estrategias de industrialización; promoción de la pequeña empresa; alianzas comerciales con capitales extranjeros; reingeniería de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), todas medidas coyunturales y no políticas mineras; y hasta una insólita propuesta de perforación y drenaje del Cerro Rico de Potosí, seguramente con fines de explotación de los remanentes de las famosas vetas de plata de ese coloso reservorio de minerales.

Este tipo de labores son tan antiguas y reiterativas que vienen de los tiempos coloniales, cuando los descendientes de los españoles afincados en la Villa Imperial, como el rico minero Don Antonio López de Quiroga, propusieron ya labores de este tipo, para desaguar los socavones inferiores que tenían muchos problemas con aguas subterráneas. Así se abrieron durante bastante tiempo y hasta los primeros años de la era republicana socavones como Purísima, Barrios y Cotamitos. El socavón Purísima sería posteriormente llamado socavón Real (Luis Soux, El Cerro de Potosí, reproducción en Revista Minera BAMIN Nos. 70-71, Potosí 1970). Impresionante anécdota, pero parece insólito que se tenga tanta fijación con el Cerro Rico, cuya ciudad además de Patrimonio de la Humanidad, debiera ser a estas alturas de la historia una urbe museo susceptible de vivir de su historia, del turismo asociado y del excedente minero de los proyectos diseminados en su amplia geografía.

Nadie habla de lo realmente importante para el sector: ¿se debería volver al sistema de concesiones mineras? ¿Se debe seguir fomentando la minería informal? ¿Qué papel debiera jugar el capital privado nacional y extranjero en el desarrollo de nuevos proyectos mineros? ¿Se deben promover la megaminería y el juego en las bolsas de valores, o se debe volver a la minería de los socavones de angustia que caracterizó al sector minero en los siglos precedentes? ¿El país puede prescindir de la minería, debemos apagar la luz y cerrar las puertas a futuros proyectos?, ¿o todavía tenemos minería para rato? ¿Podemos garantizar seguridad jurídica a los inversionistas mineros?, ¿o se van a replicar la toma de minas y/o la reestatización (v.g. Amayapampa, Mallku Khota, Colquiri, etc.)? ¿Y qué de los problemas sociales por reivindicaciones y ajustes salariales atemporales, al margen de los contratos entre partes, como es el caso actual de Minera San Cristóbal? En síntesis, ¿la actual normativa jurídica del sector minero debe continuar?, ¿o debieran ser revisadas o reemplazadas la Constitución Política del Estado y la Ley 535 de Minería y Metalurgia?

Las anteriores son algunas de las interrogantes que saltan a la palestra al leer las propuestas de los candidatos, al ver que solo se mira la coyuntura y el interés corporativo, se mencionan medidas de coyuntura y no políticas mineras que, en mi opinión, la ciudadanía está esperando para poder definir su voto en octubre.

* es ingeniero geólogo, exministro de Minería y Metalurgia.

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Minerales críticos, geopolítica y oportunidades (II)

Alrededor del 29% de la producción anual de platino viene de reciclaje, lo cual aumenta la presión del mercado de este metal

Dionisio J. Garzón M

/ 16 de febrero de 2024 / 10:49

El descuido de programas de exploración en la zona cuprífera en red beds del altiplano boliviano, es producto de la falta de planificación a largo plazo y de un entorno regulatorio hostil a la inversión privada. En el límite entre el altiplano norte y la Cordillera Occidental del departamento de La Paz, hay un distrito importante de este tipo de mineralización en vetas de alta ley en cobre y plata, explotadas en su zona de oxidación desde tiempos precoloniales. Estas vetas encajan en areniscas y siltitas rojas de Edad Eoterciaria, han sido muy poco investigadas pese a su potencial remanente que se amplifica en profundidad y en áreas donde este basamento es atravesado por diques y domos volcánicos, que generan nuevos sistemas hidrotermales con mineralización de cobre, plata, oro y metales base. El distrito minero de Berenguela (provincia Pacajes, departamento de La Paz, Bolivia) es un ejemplo típico de un sistema hidrotermal rico en cobre, cadmio (otro metal crítico) y plata en vetas, obliterado por una etapa posterior de mineralización hidrotermal rica en metales base, oro y plata en diseminaciones y vetilleo de grandes volúmenes de rocas volcánicas. Una característica del distrito definida en recientes investigaciones es que la mineralización primaria de cobre corresponde a un nuevo sulfuro del grupo de la tetraedrita, la tennantita rica en cadmio Cu6 (Cu4Cd2) As4S13, definida por una investigación reciente de la Universidad de Cambridge (Cristian Biagioni et al. 2022: Tennantite-(Cd), Cu6 (Cu4Cd2) As4S13, from the Berenguela mining district, Bolivia: the first Cd-member of the tetrahedrite group. Mineralogical Magazine (2022), 86, 834–840, doi: 10.1180/mgm.2022.61). Hacia el sur, en la zona de Carangas-Todos Santos, departamento de Oruro, cerca de la frontera con Chile, hay otra extensa zona con mineralización de cobre-oro-metales base en sistemas porfiríticos soterrados por vulcanismo reciente; algunos resultados de exploración de New Pacific Metals Corp. son muy alentadores.

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Argentina tiene una apertura más amplia a la inversión privada y desde los años 90 hubo actividad continua de empresas de exploración que lograron un portafolio importante de proyectos de exploración, cuya puesta en operación se prevé para el corto y mediano plazo. Aunque son proyectos con mineralización variada, los importantes de cobre son: El Pachón (Glencore) en la provincia San Juan, espera producir 350.000 ton/año de cobre; Los Azules (Mc Ewan Mines) en la misma provincia, 186.000 ton/año; José María (Lunding Mining) en San Juan, 125.000 ton/año; Filo del Sol (Filo Mining) en San Juan, cerca de la frontera con Atacama, Chile, 67.000 ton/año; Taca Taca (Yamana-Glencore) en Salta, 275.000 ton/año; y Mara, antes Agua Rica (Yamana-Glencore) en Catamarca, que espera la factibilidad final del proyecto y la transferencia de acciones de Yamana a Pan Américan y Agnico Eagle Mines. Estos seis proyectos son los mayores, hay otros menos desarrollados que no se consideran (información: Secretaría de Minas de la República Argentina y/o publicación digital de BNamericas). Interesante portafolio que totalizará una inversión de capital (CAPEX) de más de $us 17.000 millones en el país, con buenas perspectivas y en una unidad metalogénica óptima (Rob Mc Ewan decía que Los Andes tenían el 18% del cobre a nivel global).

Otros metales críticos como platino y níquel (Grupo de Platinoides PGM por sus siglas en inglés); hay minas importantes en producción, Sudáfrica y Rusia aportan el 89% del platino y 82% del paladio a nivel global (310.000 Kg/año y 277.000 Kg/año, respectivamente). Las reservas mayores están en Sudáfrica (63.000 ton de un estimado global de 70.000) en yacimientos profundos de mayor costo operativo, las zonas de explotación actual están en el Upper Group Reef y en el Complejo de Bushveld. Se consideran metales preciosos por su elevado precio, hay un monopolio de estos dos países en el mercado y perspectivas muy bajas para países con reservas menores (v.g. Zimbabue, EEUU y Canadá). Alrededor del 29% de la producción anual de platino viene de reciclaje, lo cual aumenta la presión del mercado de este metal (Datos: mineweb.com, es.statista.com y otros).

(*) Dionisio J. Garzón es ingeniero geólogo, exministro de Minería y Metalurgia

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Minerales críticos, geopolítica y oportunidades

No se trata de abarcar todo el espectro de metales críticos para remediar el pasado, sino definir aquellos de mayor potencial

Dionisio J. Garzón M

/ 19 de enero de 2024 / 06:56

Todo comienzo de año presupone un análisis de gestiones precedentes, de su herencia y de lo que es posible mejorar en el futuro inmediato. El tema del cambio de matriz energética que ocupó por años la atención de gobiernos, economistas y filósofos que pronosticaban un futuro negro si no se daban condiciones para un cambio a fuentes de energía limpia, avanzó muy poco en términos pragmáticos y solo se dio una tormenta de propagandas en medios tradicionales de difusión, en eventos internacionales como el COP28 en Dubái 2023, y sobre todo en el mundo virtual del streaming y las RRSS tan de moda hoy. Para aterrizar sobre la causa de esta falta de resultados, hay que recordar que toda transición y adecuación tecnológica vienen de la mano del uso necesario y, en muchos casos insustituible, de metales tradicionales como cobre, plata, oro, estaño, etc.; algunos nuevos como litio, cobalto, grafito, níquel, molibdeno, wólfram; tierras raras como itrio y lantano, etc., que han venido a constituir lo que se llaman hoy minerales críticos, por la crisis de suministro que se avecina en el mediano y largo plazos, debido a la limitada y monopólica producción de algunos y por la falta de descubrimientos de nuevos yacimientos, en otros casos. Esto presupone un inusual crecimiento de la demanda de metales, aumento del extractivismo tan venido a menos por la acción de áulicos del antiextractivismo y del cuidado ambiental a ultranza. No pretendo entrar en este detalle en esta columna, el lector puede acceder a esto en mis anteriores escritos (v.g. Minerales críticos, agosto 2023). Lo que pretendo es aterrizar en la región y particularmente en Bolivia, para analizar lo poco que se avanza en este aspecto pese a que deberíamos aprovechar el potencial que tenemos en proyectos y áreas conocidas de antaño como resultado de aislados intentos de diversificación productiva minera. No se trata de abarcar todo el espectro de metales críticos para remediar el pasado, sino definir aquellos de mayor potencial y, sobre todo, aquellos que puedan entrar a la cadena de producción en el menor tiempo posible.

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Para la región es importante el cobre, metal que es hoy uno de los más críticos desde el punto de vista del suministro futuro para el cada vez mayor uso del metal en vehículos eléctricos, baterías, generadores, acumuladores y circuitos eléctricos de infinidad de gadgets de la tecnología actual. Se estima que la demanda adicional de cobre en el corto plazo será de 4,2 millones de toneladas y que solo en la presente gestión habría un déficit de 500.000 toneladas, según Goldman Sachs.

En Sudamérica tenemos la mayor provincia cuprífera a escala global; históricamente Chuquicamata fue la explotación mayor a cielo abierto y hoy todavía continúa su explotación subterránea de los remanentes en profundidad. La proyección de la producción de cobre para 2027 tiene como actores principales a Chile, con las minas Escondida (1,2 millones de ton/año), Collahuasi (720.000 ton/año), Las Pelambres, Chuquicamata y El Tenienta, que se acercarán a las 400.000 ton/año de concentrados; Perú, que tiene Cerro Verde y Antamina en esta categoría. Al grupo mayor se unen las minas Grasberg en Indonesia (720.000 ton/año) y Kamoa Kalula en la RDC en África (618.000 ton/año), según el ranking global proyectado por CRU (Commodities Research Unit) para el cobre. Hay todavía un predominio del hemisferio sur (Sudamérica, África e Indonesia) en el suministro de concentrados de cobre, este es un mensaje que Chile y Perú están canalizando adecuadamente para la exploración y puesta en marcha de nuevos proyectos en áreas tradicionales y nuevas. Argentina y Bolivia, que comparten estas perspectivas, están rezagadas en la puesta en marcha de nuevos proyectos por la escasa atracción de inversiones en el caso boliviano y por la resistencia cada vez más grande de grupos antiminería opuestos a megaproyectos mineros, en el caso argentino.

(*) Dionisio J. Garzón es ingeniero geólogo, exministro de Minería y Metalurgia

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Oro, entre el mito y la crisis

Se analizó el caso boliviano caracterizado por la preeminencia de la producción aurífera informal

Dionisio J. Garzón M

/ 22 de diciembre de 2023 / 07:38

Tuve la oportunidad de exponer este tema en el congreso anual de la Asociación de Ingenieros Metalurgistas de Bolivia (Aimet) el pasado mes de octubre. Para los que no pudieron asistir al evento, podrán acceder a la exposición en las memorias del congreso. En la conferencia se detalló el contexto internacional de la producción de oro, los productores principales, su ubicación geográfica, la importancia menor de la región sudamericana donde solo Perú está entre los 10 productores mayores con 100 ton/año, frente a China, Rusia y Australia con producciones mayores a 300 ton/año. También la perspectiva global de la producción, del bajo nivel de descubrimientos de nuevos yacimientos de clase mundial y de los presupuestos de capitales de exploración que tuvieron una declinación desde 2012 ($us 10 billones en el sentido norteamericano de miles de millones) hasta un nivel de $us 6 billones en 2022. Este contexto pronostica un ambiente de mucha especulación del mercado del metal, sobrevaloración de los proyectos nuevos y subida de precios a niveles superiores a $us 2.000/oz troy en el mediano plazo.

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En la región, se analizó el caso boliviano caracterizado por la preeminencia de la producción aurífera informal y cuyo valor exportable en la gestión pasada sobrepasó los $us 3.000 millones, que ya representa el 46% del valor total de las exportaciones mineras del país. Esto ya debiera tener una reacción oficial sobre el grave deterioro de la industria a niveles de informalidad que ya generan graves consecuencias medioambientales, sociales y de seguridad en lo que el autor denomina “áreas críticas”, localizadas en el norte-noroeste del país. Sigue el análisis de las dos décadas precedentes con dominio de posiciones políticas nacionalistas y populistas, con un peculiar cambio a regulaciones antisistémicas en el marco definido por la nueva Constitución Política del Estado de 2009 y la Ley Minera 535 de 2014. Un peculiar grupo de normas que regulan la actividad del sector  han venido a constituir una especie de “camisa de fuerza” que limita el accionar de los operadores formales, eleva la carga impositiva, disminuye la competitividad del país, fomenta la minería informal de pequeña escala y aleja inversiones para desarrollar un privilegiado potencial minero, cautivo de la lucha de intereses que hacen de la actividad minera un péndulo entre posiciones liberales y nacionalistas que, a su turno, pretenden aplicar recetas antagónicas con el resultado previsible de siempre: empezar de cero y/o solo llegar a la mitad del camino. Se analizan los flujos financieros ilegales que la situación generó desde 2011-2012 y que produjeron una crisis de informalidad, que hace que los valores de exportación de oro superen el valor de la producción del metal, indicio inapelable de que la informalidad y la ilegalidad se campean en la zona.

Algunas de las conclusiones de la conferencia: falta total de inversión extranjera directa (IED) en el país, desinversión, informalidad, mínima participación del Estado de la captación de divisas (menos de 2,5% en regalías para un nivel de ventas de más de $us 3.000 millones), elevado costo social y ambiental por la depredación de cuencas aluviales y bosques, aumento de la informalidad e ilegalidad en toda la cadena de producción y comercialización, etc. En este contexto y como propongo desde hace mucho tiempo en esta columna, se ha demostrado que la ley sectorial 535 y su correlato constitucional no se adecuan a los tiempos que corren ni a las características actuales del país y de la industria, siendo de urgencia la revisión parcial o total de esta legislación. Toda actividad minera debiera ser formal por antonomasia y eso debiera ser la meta a conseguir en el corto y mediano plazo, si se quiere cambiar la crítica situación descrita. ¡Felices fiestas para todos!

(*) Dionisio J. Garzón es ingeniero geólogo, exministro de Minería y Metalurgia

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De populistas, libertarios, progresistas y otros

¿Aparecerá un Milei a la boliviana en lo que queda de espera para las próximas elecciones?

Dionisio J. Garzón M

/ 24 de noviembre de 2023 / 09:22

Hoy comentaré sobre el variopinto espectro político que vivimos no solo en nuestro país sino también en el vecindario, espectro con matices propios en cada uno de ellos, pero con paralelismos importantes. Todos los grupos, para llamarlos de alguna forma, buscan como meta la toma del poder y los métodos que utilizan son tan atípicos comparados con aquellos del pasado reciente, donde la estructura partidaria y las ideologías eran imprescindibles para entrar a la competencia, que resulta muy difícil decodificar lo que pretenden; “…tan empecinado está cada cual en su criterio que podríamos hallar tantos reformadores como cabezas hubiese”, podríamos decir parafraseando a Descartes (Discurso del método). Han enviado al baúl del olvido a Marx, Engels, Kant, Hegel, Schopenhauer, Nietzsche y otros filósofos y políticos clásicos; a revolucionarios como Fidel y el Che, a los libertadores del continente americano y a todos los estadistas que forjaron nuestra historia contemporánea. Se trata del cambio por el cambio a cualquier precio, cada grupo se califica como el mejor y solo se dedican a defenestrar el pasado y a los rivales de turno, se debaten poses más que principios, figuras mesiánicas más que programas. Patéticos ejemplos fueron los debates presidenciales en Argentina, las idas y venidas del gobierno en Chile o las peleas internas del partido de gobierno en Bolivia. El lenguaje político está tan venido a menos que pareciera estar diseñado para hacer que las mentiras suenen veraces y para dar apariencia de solidez al humo (George Orwell dixit). El resultado es un retroceso político y económico, un desencanto de los sueños de grandeza y de la concreción de economías emergentes en la región, planeadas por los mesiánicos líderes que se repartieron el poder y solo se quedaron en las promesas.

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Se está configurando un mapa geopolítico antisistémico tan peculiar en la región que será muy difícil hablar de complementariedad, de acuerdos bilaterales y peor multilaterales porque predomina el cálculo mezquino de intereses y la desconfianza como moneda de intercambio, las reacciones de disconformidad de la gente a este tipo de gobiernos son frecuentes y peculiares en cada caso. Por lo que ya se ha vivido en la región, el debate generalmente vuelve a la calle con bloqueos, marchas, plantones y vigilias porque de alguna manera se rompen privilegios económicos de grupo para imponer un nuevo orden o se quitan prebendas a personas y grupos que sirvieron para mantener a gobiernos de turno (v.g. subvenciones a carburantes o al transporte, exenciones tributarias a grupos específicos, etc.). De la historia reciente en los países mencionados y de los ejemplos más antiguos como Cuba, Venezuela, Colombia, Nicaragua, Perú, etc., se puede decir que no hubo ejemplos exitosos de gobiernos populistas de cualquier tendencia, sino intentos fallidos que se mantuvieron por muchos años, por décadas en algunos casos, con el uso de la fuerza, la extorsión y otros métodos disuasivos.

Se viene en nuestro país un intento de este tipo para 2025. ¿Aparecerá un Milei a la boliviana en lo que queda de espera para las próximas elecciones? No veo un horizonte favorable al respecto por las características tan peculiares de nuestro Estado plurinacional, pero hay algunos prospectos que vienen apareciendo tímidamente entre bambalinas, sin fuerza todavía, pero es de esperar que predominen propuestas más allá de la retórica y la “bulla”; sin esnobismos ni vituperios, que hablen el lenguaje del cambio más allá del “qué cambiar”, sino llegar al “cómo cambiar”. Propuse hace mucho tiempo en esta columna este tipo de debates, que estimo es el único modo de evitar un salto al vacío para nuestros países, siempre en combate maniqueísta entre la civilización y la barbarie (Descartes op. cit.).

(*) Dionisio J. Garzón es ingeniero geólogo, exministro de Minería y Metalurgia

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Minería, un cambio necesario (II)

Hay muchas voces que piden el cambio total o parcial de la Ley 535 y de las normativas conexas

Dionisio J. Garzón M

/ 27 de octubre de 2023 / 11:08

La Ley de Minería y Metalurgia 535 vigente desde el 28 de mayo de 2014, cuya filosofía fue el fortalecimiento del Estado y cambiar su función de administrador de joint ventures (contratos de riesgo compartido) con el capital privado para ser un Estado productor, contiene cambios fundamentales como la anulación del sistema de concesiones del código anterior (Ley 1777), reemplazándolo con un sistema de contratos administrativos y contratos de asociación, por lo que  los recursos mineralógicos no pueden ser inscritos como derechos propietarios y ninguna persona puede alegar ese derecho ni usarlo con fines de titularización, garantía o seguridad. Estos contratos no se transfieren, ni las obligaciones emergentes de ellos, tampoco se heredan. Los contratos de asociación con el Estado deben tener aprobación legislativa y garantizar una participación estatal en ningún caso inferior al 55%. Los contratos entre privados deben tener aprobación de la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM) y las cooperativas, que responden a una normativa especial de funcionamiento y de pago de regalías (Ley de Cooperativas Mineras), no se pueden asociar con privados sin perder su cualidad (aás detalles de mis observaciones a la ley minera pueden verse en varias columnas de este medio, recopiladas en mi libro De oro, plata y estaño, Plural Editores, 2014 y 2017, La Paz, Bolivia).

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A casi una década de la promulgación de la Ley 535, está claro que no se adecua a la realidad nacional, fomenta la actividad informal por las ventajas comparativas que tienen las cooperativas, que solo tienen que pagar una regalía minera muy baja (menos del 2,5% del valor bruto del mineral) frente a las empresas mineras formales que enfrentan un government take (regalías, impuestos, coparticipación, etc.) que puede superar el 67% de la utilidad operativa, por ejemplo, para una mina de metales base con un costo operativo (OPEX) alto, normal en este tipo de yacimientos en un país con poca infraestructura y costos elevados de transporte hasta puertos y a mercados de ultramar. ¿Cómo competir con la informalidad en estas condiciones? Esta realidad es peor aún en el caso del oro, cuyo valor intrínseco fomenta el crecimiento paquidérmico de cooperativas mineras y explotaciones ilegales en los yacimientos aluviales del noreste del país. ¿Cómo enfrentar una coparticipación estatal del 55% de la utilidad operativa si la mina está en terrenos fiscales? Como vemos, las reglas de juego ahuyentan la inversión privada, esto se refleja en los niveles catastróficos de Inversión Extranjera Directa (IED) para el país, desinversión y nula participación en el contexto regional (datos de CEPAL 2023).

Así las cosas, hay muchas voces que piden el cambio total o parcial de la Ley 535 y de las normativas conexas, es hora de hacerlo si queremos ponerle un alto a la situación actual, toda actividad minera debiera ser formal por definición y esa debiera ser la meta a conseguir en el corto y mediano plazos. La pesada burocracia estatal actual no pudo ni podrá encarar la generación de un portafolio importante de proyectos mineros para reemplazar la herencia histórica y aquella del boom de exploraciones de los años 90, está claro que debe acudir al capital privado que vendrá al país si las condiciones cambian y si se acercan a lo que sucede en el vecindario: Argentina, Chile y Perú, que vivieron similares cambios políticos, han consolidado políticas pragmáticas y son mucho más competitivos para atraer inversiones y generar nuevos proyectos. Estamos quedando solos y mirándonos el ombligo, es hora de reaccionar y cambiar positivamente; hay muchas alternativas para hacerlo.

(*) Dionisio J. Garzón es ingeniero geólogo, exministro de Minería y Metalurgia

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