Voces

Sunday 25 Feb 2024 | Actualizado a 22:50 PM

Tiempo para cuidar

Según un estudio de Oxfam, en el país aproximadamente 4,5 millones de personas necesitan cuidado.

/ 31 de agosto de 2019 / 20:14

Acaba de presentarse un informe que, con abundancia de datos y percepciones, aborda la problemática del cuidado en Bolivia. Hoy, 4,5 millones de personas necesitan cuidado en el país. Nada menos. Las dos terceras partes viven en hogares pobres y vulnerables. El cuidado, pues, es una nueva cuestión social. El estudio propone avanzar hacia un sistema integral de corresponsabilidad. 

El informe “Tiempo para cuidar. Compartir el cuidado para la sostenibilidad de la vida” es el resultado de una amplia investigación impulsada por Oxfam en Bolivia, con la contribución de un equipo multidisciplinario, así como de varias instituciones y organizaciones de mujeres que se ocupan del tema. El estudio aborda el trabajo de cuidado y doméstico desde cuatro perspectivas: la gente, las horas, los imaginarios y las políticas. La premisa es que el cuidado es una responsabilidad y, a la vez, un derecho.

¿Quiénes requieren ser cuidados? La investigación identifica la población que, por su condición de dependencia, necesita cuidado: niños y niñas, adolescentes, adultos mayores, personas enfermas y con discapacidad. Son 4,5 millones de personas en Bolivia. ¿Y quiénes pueden cuidar y efectivamente lo hacen? Hay más de 7 millones de “potenciales cuidadores”. La evidencia muestra que históricamente el ámbito de cuidado son las familias y, dentro de éstas, la responsabilidad recae en las mujeres.

¿Cuánto tiempo se dedica al cuidado? En promedio, las mujeres bolivianas destinan 23,5 horas semanales a las tareas domésticas y de cuidado, el doble que los hombres. Es un trabajo no remunerado. Siete de cada 10 mujeres afirman tener la mayor responsabilidad del cuidado en su hogar, frente a solo una que sostiene que “ambos” o “su pareja”. Así, la distribución del tiempo para cuidar es desigual e injusta. Como efecto, las mujeres están limitadas en sus oportunidades laborales y de participación política.

La desigual distribución del cuidado según roles de género está sustentada en la división sexual del trabajo, en cuya base hay creencias e imaginarios que producen y refuerzan la idea de que el cuidado y las tareas domésticas son “asuntos innatos de las mujeres”, en tanto que el trabajo remunerado está destinado a los hombres. Es algo arraigado en nuestra sociedad. Así se entiende, por ejemplo, la siguiente percepción mayoritaria: “las mujeres son más felices cuidando a sus hijos que haciendo una carrera profesional”.

Si bien la Constitución Política del Estado reconoce el trabajo del hogar como fuente de riqueza, las normas, las políticas, la institucionalidad y el presupuesto en torno al cuidado son escasos y fragmentados. ¿Qué hacer? El informe apunta hacia la necesidad de un sistema integral de corresponsabilidad del cuidado entre mujeres y hombres, por un lado; y entre familias, Estado, comunidad y sector privado, por otro lado. Es una condición para reducir desigualdades y dar un nuevo salto de inclusión social.

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El G20 y América Latina

/ 25 de febrero de 2024 / 00:39

En el proceso de reacomodo de bloques y alianzas de países y regiones en el mundo, la presidencia del G20 en manos de Brasil durante 2024 podría ser una gran oportunidad para que América Latina recupere una posición política regional más allá de representar la mayor reserva de recursos naturales del planeta. En efecto, los recientes eventos internacionales (la Conferencia de Seguridad de Munich, el veto de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad a una resolución que pedía un alto el fuego inmediato en la Franja de Gaza, así como la reciente reunión de Ministros de Relaciones Exteriores del G20 en Río de Janeiro) han demostrado que ya no existen alineamientos automáticos respecto de los grandes temas de la seguridad y la paz internacionales, el cambio climático y la desigualdad en sus diversas manifestaciones. Para cada tema existe un abanico diferente de posiciones y perspectivas, a diferencia de lo que ocurría durante la Guerra Fría (1946-1991).

Tal dispersión de posiciones responde ciertamente a la transición global desde un ordenamiento bipolar hacia un sistema multipolar en que se combinan a geometría variable materias de confrontación y competencia, pero asimismo algunos pocos asuntos de cooperación entre las grandes potencias. Esto explica en buena medida el creciente debilitamiento del sistema multilateral de las Naciones Unidas.

Y de ahí se deriva por consiguiente la demanda de una reforma en profundidad del Consejo de Seguridad con miras a que en su composición y atribuciones refleje las nuevas realidades económicas y geopolíticas, que son ahora muy distintas de las circunstancias prevalecientes en los meses inmediatos al final de la Segunda Guerra Mundial. Los cinco miembros permanentes con derecho a veto (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia) requieren una ampliación, así como también los 10 miembros no permanentes que se eligen por la Asamblea General por un período de dos años, según la siguiente distribución: i) cinco miembros de África y Asia; ii) un miembro de Europa oriental; iii) dos miembros de América Latina, y iv) dos miembros de Europa occidental.

Es muy poco probable que la reforma necesaria del Consejo de Seguridad se lleve a cabo mientras no se superen las diversas crisis geopolíticas del presente. Es por eso que el G20, autoconvocado a fines de 1999 para tratar temas monetarios y financieros, ha incorporado cada vez más asuntos políticos, estratégicos y ambientales en sus deliberaciones anuales. Cada país ejerce la presidencia del Grupo20 durante un año y le está permitido priorizar sus intereses en la agenda de las Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno, así como invitar a países que considere conveniente.

Es posible afirmar que en el G20 se abordan las cuestiones más relevantes de la coyuntura global puesto que además de las 20 representaciones estatales a las reuniones asisten organizaciones internacionales y regionales en calidad de entidades de asesoramiento.

No es de extrañar por lo tanto que también desde esta perspectiva se debilite aún más el sistema multilateral de las Naciones Unidas, contribuyendo además al debilitamiento y frustración de los países que no están en el G20.

Mientras dure la transición del orden internacional, la región latinoamericana podría establecer algunos acuerdos pragmáticos a fin de que Argentina, Brasil y México lleven a cabo consultas sistemáticas con el resto de los países latinoamericanos y caribeños con miras a incorporarlos en sus participaciones en reuniones del G20 y otras equivalentes.

A pesar de todas las diferencias que caracterizan por de pronto a la región latinoamericana y caribeña es posible identificar una plataforma común de intereses compartidos, que podrían organizarse y priorizarse paulatinamente mediante un ejercicio de consultas horizontales pertinentes.

Horst Grebe es economista. 

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Si volvieran los dragones

/ 25 de febrero de 2024 / 00:36

Alista sus maletas el llovido febrero y, así, entre la celebración del Año Nuevo, la esperanza de las Alasitas y la euforia carnavalera, se fueron dos de los doce meses de un 2024 que se anunció cargado de desafíos, un 2024 que para los chinos es el año del Dragón, un animal que representa la fuerza, la valentía, la sabiduría y, afortunadamente, también el éxito. Es justo todo lo que nos hace falta. Como cantaron Joaquín Sabina y Fito Paez, si volvieran los dragones…

Si la angustia no tuviera tantos meses

Si pudiera huir de esta ciudad

Si el milagro de los panes y los peces

Consiguiera darnos de cenar

Se dice que este Dragón de Madera traerá evolución, mejora y abundancia. Pensarán ustedes que esta A enloqueció y con razón. ¿De qué evolución o mejora podemos hablar si en estos mismos minutos los habitantes inocentes de Gaza han sido arrinconados, bombardeados, expulsados por la violencia y la muerte de sus cercanos? Ni Naciones Unidas logra un cese al fuego; volvió a ejercer su veto Estados Unidos. Ni el reclamo del presidente brasileño Lula ni el apoyo del colombiano Petro o el boliviano Arce pueden detener el miedo, el hambre, el infierno en este lugar lejano. ¿Qué evolución y mejora promete la destrucción que la guerra entre Rusia y Ucrania va profundizando cuando el tiempo pasa y solo pisa? ¿En qué abundancia podemos creer en tiempos de cada vez mayor concentración de la riqueza y cada vez mayores niveles de pobreza? ¿Cómo se ordeña la sabiduría de este Dragón para que nos dé la fórmula del control de la inflación, la vacuna contra la pobreza, la pócima que nos libre de los sacudones de este eclipse geopolítico? ¿Bajo qué techo nos refugiamos mientras se reacomodan las piezas de este nuevo orden multipolar que tanto se anuncia en los medios? Se dice que el Dragón tiene energía. ¿Le alcanzará para alargar sus extremidades hasta América Latina y con sus garras levantar los gusanos de la extrema derecha, los gusanos de la discriminación y el odio? ¿Podrá nuestra tierra americana, latina y materna volver a ser un nido tibio, un lugar seguro en el mundo? ¿Le importará al Dragón chino nuestra tierra y los seres que la habitan? Uno nunca sabe; de pronto sí es posible que las alas del animal se fusionen con las alas de las Alasitas. Alas de Dragón de Madera, Alasitas, alarila, que su generosidad multiplicada nos traiga abundancia. O que por lo menos nos traiga paz.

Abramos la imaginación de este Estado Plurinacional: de repente los brazos abiertos del Ekeko, cargando sobre su espalda el alado reptil corpulento, pueden calmar la furia de las lluvias de estos meses iniciales. Esta A quiere creer que ya no tendremos que llorar más a personas enterradas por sordos derrumbes, que los animales no serán más el alimento de los desbordes de ríos indomables, que no perderemos más casas, que el agua no se llevará nuestras cosas, que no se perderán nuestros cultivos, que no nos arrebatarán más el pan nuestro de cada día. Y ya que estamos, por qué no deseamos que este Dragón de Madera que puede respirar agua, que puede polimorfizarse, lance conjuros para detectar mentiras en este penoso momento político que nos está dejando sobre la gran alfombra de la incertidumbre. Ni el MAS evista, ni el MAS arcista, ni las alas dispersas de Comunidad Ciudadana, ni los pedazos que volaron por los aires de Creemos ni los viejos candidatos que siguen comprando boletos para las elecciones, ni los nuevos aventureros de las redes parecen haber encontrado una propuesta seductora, convincente, frontal, clara, con futuro largo para una Bolivia duramente golpeada el 2019, diezmada por la pandemia, agotada por los grandes desacuerdos, confundida por las grietas de las debilitadas fuerzas políticas, temerosa por las rajaduras en los muros de nuestra economía, jaloneada por los discursos polarizantes. Dicen que los dragones traen suerte y bendicen. ¡Qué marche una orden de suerte y bendiciones con papas!

¿Qué más? Que el Dragón de Madera que llegó el 10 de febrero nos vista de energía y se una a los dragones de Sabina y Paez.

Si volvieran los dragones a poblar las avenidas De un planeta que se suicida

Mientras tanto, queda cultivar nuestro jardín, como aconsejó Cándido, el personaje sufrido de Voltaire. Cultivemos nuestro jardín, arreglemos nuestra casita, abriguemos a los nuestros, alegrémonos con nuestros animales, riamos sin restricciones. Agradezcamos todo lo bueno que tenemos, que no es poco. Pidamos, como en la larga noche de la pandemia, estar juntos, sanos, en paz. Escoltemos nuestras horas de sueño, multipliquemos las sonrisas, incluidos los lunes. Tejamos mantas de ternura mientras pasa la tormenta allí afuera.

Llueve y hace frío en este febrero 2024, el más huérfano de mis febreros.

Claudia Benavente es doctora en ciencias sociales y stronguista. 

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Medidas contra la escasez de dólares

/ 25 de febrero de 2024 / 00:33

Tras un periodo de incertidumbre en la población por la escasez de dólares y el crecimiento del mercado paralelo de venta de divisas a precios elevados, el 19 de febrero, el Gobierno y la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia firmaron el “Acuerdo económico, productivo y empresarial”, que consiste en 10 medidas que permitirán mitigar este problema y paralelamente se apoyará al sector productivo.

El convenio pretende mejorar la situación del país a través de: 1) liberación de exportaciones con agilización de trámites; 2) devolución inmediata de Cedeim con entrega de divisas por exportación; 3) emisión de bonos en dólares por el Banco Central de Bolivia; 4) subasta de diésel para grandes compradores; 5) agilización en la importación de diésel para empresas privadas para consumo propio; 6) promoción de la inversión privada en plantas de biodiésel; 7) fomento a las inversiones destinadas a mejorar el rendimiento del sector agrícola; 8) gestionar un ajuste normativo para Incrementar el peso y la longitud máximos permitidos en vehículos de transporte de carga; 9) establecer incentivos tributarios para la compra de vehículos “flex” y vehículos eléctricos; y 10) establecimiento de una banda de cobro de comisiones para las transferencias y giros al exterior.

Debe destacarse que en acción dinámica se hicieron declaraciones por parte del Gobierno, mediante el Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural, en cuanto a que esta instancia ya emitió a 34 empresas certificados para la libre exportación de derivados de soya, como torta de soya, harina, aceite crudo y refinado de esta oleaginosa, con lo cual se da un impulso decisivo a este acuerdo que marca un punto de inflexión en la confrontación de estos dos sectores en pos de lograr un mejor horizonte para todos los actores productivos del país.

Por otra parte, debe destacarse que la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (Asfi) actuó con el mismo dinamismo al modificar el reglamento de tasas de interés, comisiones y tarifas para establecer una banda entre el 5% y 10% para el cobro de comisiones para transferencias y giros al exterior por montos superiores a los $us 1.000; esta medida redunda en beneficio de los consumidores financieros que realizan este tipo de operaciones en el exterior, pero además, de manera concertada, se logra una medida de contingencia que racionaliza el cobro de cargos en cuanto a la transferencia de divisas en el extranjero, permitiendo una optimización a la asignación de divisas en función a distintos parámetros que prometen mejorar la situación actual del flujo de divisas.

Finalmente, debe rescatarse que en función a un dialogo fluido y abierto tanto del Gobierno como de los empresarios privados, se ha generado un trabajo conjunto que ha dado lugar a esta serie de medidas que dan señales de esperanza ante esta coyuntura, y deben hacerse votos por la continuidad de este trabajo con una evaluación permanente que conduzca al diseño de nuevas medidas para alcanzar resultados que beneficien al pueblo boliviano y todas sus instituciones, sean estas públicas o privadas.

Anahí M. Chuquimia es analista económico.

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Ucrania: guerra y valentía

/ 24 de febrero de 2024 / 07:04

Los helicópteros militares volaban muy bajo sobre los interminables campos verdes del este de Ucrania. El destino: Mariupol, una ciudad del Mar de Azov, vecina del Mar Negro. La razón para volar bajo era evitar los radares rusos al acercarnos a esta ciudad, situada a pocos kilómetros de la línea del frente entre las tropas ucranianas y rusas.

Corría el año 2017 y visitamos un pueblo fantasma en las afueras de Mariupol, abandonado por sus habitantes a causa de bombardeos rusos. Pero eso solo nos dio una pequeña idea de lo que habían vivido las personas que tuvieron que huir. Nada podía prepararlas, ni a nosotros, para lo que ocurriría cinco años después, cuando Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero de 2022, incumpliendo no solo sus propias promesas, sino también los tratados pasados con Ucrania y la Carta de las Naciones Unidas.

Las excusas para su invasión militar son tan numerosas, como absurdas: Rusia alega que a los ucranianos no se les permitía hablar ruso y que no existía algo tal como una nación ucraniana. La lengua materna de los habitantes de Mariupol era el ruso. Podían hablar y utilizar su lengua, por supuesto. Pero el hecho de que su lengua materna fuera el ruso no significaba que se sintieran rusos o que quisieran vivir bajo el dominio autoritario ruso. ¿O cree alguien que yo debo sentirme alemán porque mi lengua materna es el alemán? Soy austriaco, me siento austriaco y no alemán.

Ucrania había elegido a un Presidente —por cierto, rusoparlante— con 73 % de los votos en elecciones libres y justas en 2019. Él no es nazi y no dirige un gobierno nazi. Difícil ser nazi si eres judío y más si tu familia ha sido masacrada en el Holocausto.

¿Estaba la OTAN amenazando? El país más grande de la Tierra se sentía amenazado porque dos diminutos Estados bálticos limitaban con él; tras las amenazas de Rusia contra Finlandia y Suecia, estos dos países decidieron unirse a la alianza de defensa OTAN. Pero incluso después de la adhesión de Finlandia, solo 11% de la frontera terrestre de Rusia es compartida con países de la OTAN.

Hoy, la Mariupol que visité ya no existe. Su población rusoparlante fue masacrada por el ejército ruso y la ciudad arrasada. Compruébelo usted mismo viendo el documental 20 días en Mariupol (https://20daysinmariupol.com/#trailer), nominado a Mejor Documental de los Premios Oscar 2024.

Mariupol es un ejemplo de los crímenes cometidos por Rusia en Ucrania. Aquel país sigue atacando deliberadamente a la población civil de éste, enviando drones y disparando misiles contra edificios de apartamentos, hospitales, escuelas, restaurantes, estaciones de tren e infraestructura energética, matando cada día a las familias mientras duermen. Una comisión de la ONU confirmó que se habían cometido crímenes de guerra, «incluidas ejecuciones, torturas, malos tratos, y violencia sexual y de género». La edad de las víctimas de este último delito oscila entre los cuatro y los 82 años. Se estima que 16.000 niños han sido llevados a Rusia.

Nadie quiere la paz más que Ucrania. Pero Rusia no está dispuesta a negociar de buena voluntad. Debemos entender a Rusia como lo que es: una potencia autoritaria que dirige una guerra imperialista contra un vecino pacífico.

La UE está al lado de Ucrania, con apoyo financiero, humanitario, económico, diplomático y militar sin precedentes, y lo seguirá estando mientras haga falta. No se trata de una «guerra europea». Esta guerra tiene efectos en todo el mundo y ha generado crisis alimentaria y energética.

Otras potencias agresoras podrían tener la tentación de seguir el modelo ruso. Nuestro interés compartido es que la agresión rusa no prospere. No queremos vivir, en nuestros territorios, lo que el valiente pueblo de Mariupol tuvo que soportar en el suyo.

Michael Dóczy es embajador de la Unión Europea en Bolivia.

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El anverso del horror

/ 24 de febrero de 2024 / 07:01

Ha sucedido en distintas latitudes que varios creadores audiovisuales fueron advertidos a través de preguntas formuladas por la crítica especializada, acerca de ciertas consecuencias perceptivas que no habían considerado a la hora de escribir con la cámara. Me visita la sensación de que el director británico Jonathan Glazer todavía no sabe del tamaño de la incidencia de su película, la más lúcida y esclarecedora acerca del Holocausto (La zona de interés, 2023) que hayamos podido visionar por lo menos en medio siglo y que ya se ha llevado los premios mayores en el Reino Unido (Bafta) y en Francia (Cannes).

Alguna vez, algún cineasta consagrado comentó que algo que un crítico le estaba preguntando y que había advertido en alguna de sus grandes obras, no lo había considerado, pero ya que lo mencionaba, efectivamente se podía leer de la manera en que el entrevistador se lo señalaba. Algo parecido tiene que suceder con Glazer en tanto su película multipremiada, inspirada en la novela del recientemente fallecido escritor, también inglés, Martin Amis (“su escritura es un triunfo de la inteligencia”, dice el periodista Eduardo Lago), es una portentosa explicación acerca de la estructura mental del poderoso que ha alcanzado el macabro privilegio de decidir quién vive y quién debe morir, quién sobrevive y quién debe ser incinerado, a quién se somete —por más judía que sea la joven de turno— si lo que va a ocurrir es vaciar la necesidad fálica propia del mandato patriarcal: El racismo exterminador es lo de menos si lo que viene es el entretenimiento de cualquier macho depredador y para insinuar tal situación, Glazer sitúa al Comandante del campo de concentración de Auschwitz reclinado en su escritorio de ejecutivo de la muerte con las botas debidamente relucientes, mientras la chica en cuestión aparece en una silla con una falda larga, abriendo discretamente las piernas como abandonándose descalza: la ley de cierre según la psicología de la Gestalt decide en cada cabeza de espectador cómo pudo haber evolucionado y culminado el momento sin necesidad de mostrar, exhibiendo sin exhibir.

Dicho esto, la crítica que apunta a destacar el fuera de campo o fuera de encuadre de La zona de interés, está diciendo que los ruidos de lo que sucede del otro lado de la confortable residencia del Comandante, con algunas referencias fugaces de judíos que ayudan en las tareas domésticas de la casita perfecta habitada por su preciosa familia, le dan sentido al discurso cinematográfico, cuando la auténtica y más profunda connotación reside en lo que muestra para develar todo un perfil humano caracterizado por la más absoluta normalidad, la más encantadora de las cotidianidades, el más amoroso de los comportamientos con el jefe de familia leyéndoles a sus rubias niñas cuentos cual si fueran canciones de cuna para que duerman plácidamente y que son expuestos con imágenes en negativo como en la fotografía analógica, en las que se conservaban los registros en caso de necesitarse nuevas reproducciones en papel.

La zona de interés es en primer lugar lo que muestra, no lo que sugiere con los sonidos en off y si se lee así, estamos ante una normalidad que arropa a los psicópatas como palomas inofensivas en tanto consideran que su transcurrir por la vida les exige obligaciones funcionarias por las que no hay que alarmarse, y de ninguna manera sentir remordimiento si de lo que se trata es de limpiar el mundo de la escoria, de la bestialidad racial mal nacida, de la desventaja física, o las inventadas imperfecciones mentales del otro. Por ello los planos que en grandes tramos sugieren álbumes fotográficos con cámara estática, nos dejan unas postales de esa gente que a la hora de la reunión ejecutiva están decidiendo el mejoramiento de la tecnología para la incineración y la cremación como si se tratara de la planimetría del próximo condominio exclusivo para millonarios.

El horror no estará, por tanto, en los escombros de los exterminados que podríamos imaginar o haber visto en tantísimas películas, sino en la pulcra conducta familiar en que la señora de la casa recibe a la abuela de sus hijos y le va explicando cómo su jardín precioso y cuidado hasta el mínimo detalle es una pequeña huerta trabajada con amor, sin que se le mueva un pelo acerca de la barda color cemento que separa el verdor del campo aquél del otro lado en el que para ella nunca pasa nada, salvo la estabilidad laboral de su señor esposo que por nada del mundo debiera ser transferido a otra misión porque es allí donde se ha construido la felicidad.

El comportamiento de los personajes de Amis-Glazer explica por qué nunca escucharemos un acto de contrición de estos fascistas felices conmovidos por la ternura de la tradición, la propiedad y la familia donde la palabra perdón no cabe, simple y llanamente porque sienten que no hay motivo alguno por el cual arrepentirse. Se trata del lado A del horror, la cara de una normalidad en la que la eliminación del otro no es otra cosa que un asunto de eficiencia militar y gerencial.

Julio Peñaloza Bretel es periodista.

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