Voces

Thursday 6 Oct 2022 | Actualizado a 07:27 AM

Paro médico

Este conflicto, que se activó hace ya casi dos años, no puede ser resuelto por falta de voluntad política.

/ 6 de septiembre de 2019 / 00:45

A 11 días de iniciado el paro indefinido de médicos y paramédicos, y con la explícita decisión de sus dirigentes de no negociar acuerdo alguno con el Gobierno ni reconocer la sentencia del TCP que prohíbe la huelga indefinida en el sector de salud, es evidente que la movilización tiene menos de legítima reivindicación que de interés político. En el camino, las y los pacientes pagan las consecuencias.

Es precisamente en nombre de las y los pacientes que el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) emitió un fallo, calificado por muchos como “tibio”, en el que se señala la vigencia del derecho a la protesta y a la huelga, pero también que ésta no puede ser indefinida en el caso de los trabajadores en salud, pues su labor está estrechamente vinculada con el derecho a la vida.

Es tan grave la situación en los servicios públicos de salud que las y los directores de los hospitales públicos de segundo y tercer nivel de todo el país salieron a pedir a sus colegas que hagan una pausa en su extrema medida de presión y se abran a dialogar con el Gobierno. La respuesta fue un frustrante no.

Los dirigentes del gremio médico, apoyados por los sindicatos de los salubristas, paramédicos y demás personal auxiliar, no solo se rehúsan a encontrar puntos de consenso con el Ejecutivo, sino que además han manifestado que no acatarán la decisión del TCP. Por donde se mire, hay una voluntad de causar daño político al Gobierno, usando a los pacientes como rehenes para tal efecto.

Es, pues, la situación de las y los pacientes de los servicios públicos de salud el verdadero problema detrás de la protesta de los médicos que se activó hace ya casi dos años; conflicto que no puede ser resuelto por falta de voluntad política y que se agrava paulatinamente al irse añadiendo nuevas demandas del gremio. Si antes fue el respeto a la jornada laboral de seis horas, hoy es, entre otros asuntos, la incorporación de los trabajadores del sector a la Ley General del Trabajo, donde, irónicamente, se establece la jornada laboral de ocho horas.

Los movilizados también demandan la institucionalización de los cargos en los servicios médicos, lo cual en rigor es complementario al derecho al trabajo; la abrogación de la ley que dispone construir nuevos hospitales para la Caja Nacional de Salud; la declaratoria del sector como “estratégico” a fin de suprimir el tope salarial; y la participación directa del sector en la elaboración del proyecto de Ley del Cáncer, que ya fue sancionado en la Asamblea Legislativa.

Por donde se mire, la dirigencia de médicos y paramédicos ha desvirtuado por completo el propósito y alcance de la protesta, al extremo que no es gracias al apoyo popular que se mantiene vigente. El resultado, al margen de los efectos políticos de corto plazo, será una profunda brecha entre prestadores y usuarios de los servicios públicos de medicina.

Comparte y opina:

Los gobiernos progresistas

/ 6 de octubre de 2022 / 01:58

La última Asamblea General de las Naciones Unidas nos brinda la posibilidad de caracterizar de alguna forma a los gobiernos de corte progresista que existen en este tiempo. De quienes para empezar no vimos posturas discursivas tan memorablemente duras como cuando Chávez dijo que olía a azufre en esa sala.

Viendo, por ejemplo, los discursos de los presidentes de Chile, Colombia y de Bolivia. La primera impresión con la que uno se queda es que quizá este es el tiempo de los gobiernos progresistas pero con un sello más tecnocrático, en contraposición a esa palabra que ya se estuvo usando muchas veces como etiqueta del populismo demagógico.

Por ejemplo, el nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro, en su discurso tuvo al menos tres puntos centrales que buscaron interpelar al mundo, así como la prensa internacional destacó que este presidente usó una forma “poética” en su intervención, alrededor de temas como la explotación de los recursos naturales, la explotación de la Amazonía, y el fin de la guerra contra las drogas. Para este último punto, puso en relevancia la posibilidad de tratar el tema de las drogas como un problema de salud pública y no uno de seguridad y defensa.

Entretanto, al presidente de Chile, Gabriel Boric, en su intervención se lo observó con una mirada más localizada hacia el centro político, este cambio de dirección se debió sin duda al resultado adverso que tuvo en el referéndum constitucional pasado. Un punto alto en su intervención tuvo que ver con la idea de enfrentar los desafíos actuales, especialmente en temas políticos y sociales, no con menos democracia, sino con más democracia, entendiendo que las transformaciones actuales ya no pueden ser llevadas adelante de arriba hacia abajo, sino a la inversa, pero para eso es importante activar algo que también demandó, la falta de puentes conectores entre posiciones distintas, y que dicho sea de paso en las sociedades polarizadas de hoy esto significa un reto mayúsculo.

Por otra parte, nuestro presidente Arce tuvo un discurso concentrado en 14 puntos que estuvieron desplegados en temas medioambientales, económicos y sociales. Si uno se pone a revisar punto por punto lo que dijo en ese espacio internacional el Presidente, tiene una ruta definida que encadena con lo que lleva realizando en su gestión; pero también, y aquí quizá está lo novedoso, es una ruta planteada para llevarla adelante más allá de 2025, incluso pudiéndose tomar como referencia de posible futura campaña electoral.

Entonces, si seguimos las pistas que nos dan esos tres presidentes, nos damos cuenta de que el progresismo político de hoy lleva un sello de administración estatal cuya fuerza termina materializándose en una corriente que arrastra buena parte de las aspiraciones ciudadanas, pero que no puede combatir con éxito al otro frente opuesto a éste porque la política salvaje del performance que está siendo aplaudida de manera entusiasta, está ahí. Quizá por eso vemos tantos deseos en la región de que Lula pueda ganar la elección frente a Bolsonaro.

Marcelo Arequipa Azurduy es politólogo y docente universitario.

Comparte y opina:

Con diálogo se encuentran oportunidades comunes

/ 6 de octubre de 2022 / 01:52

Luego de más de dos años en este hermoso país como Encargada de Negocios, regreso a Washington este mes para ocupar un puesto de liderazgo en temas desafiantes para nuestro hemisferio.

Quisiera reflexionar sobre la dimensión de nuestras relaciones comerciales y de pueblo-a-pueblo, así como también sobre las oportunidades perdidas de asociación en cuanto a nuestros intereses comunes y el fortalecimiento de la relación bilateral entre Estados Unidos y Bolivia.

Bolivia es un país de gratas sorpresas por su paisaje, su diversidad, la pasión y hospitalidad de su gente y por supuesto, la riqueza de su cultura. He podido admirar el dinamismo microempresarial de El Alto, el deslumbrante brillo del Salar de Uyuni, el arte de las Misiones, la antigüedad de El Fuerte de Samaipata, la grandeza de Tiwanaku, los coloridos festivales de Tarija, la calidez de Cochabamba y la pujante productividad de Santa Cruz.

En cada región que visité, conocí bolivianos orgullosos de su origen, de sus costumbres, de su cultura y de su comida. Sin duda, la diversidad es una de las mayores riquezas de Bolivia. He podido escuchar de las personas que conocí en esos viajes, que sienten un gran deseo de fortalecer más los lazos entre Estados Unidos y Bolivia para vigorizar el intercambio comercial, educativo y cultural entre ambos países.

La amistad entre los pueblos de los Estados Unidos y Bolivia es sólida y de larga data. Miles de viajeros visitan ambos países por negocios, turismo e intercambios educativos y culturales. A través de varias décadas, Estados Unidos ha trabajado mano a mano con el pueblo boliviano, las instituciones académicas y la sociedad civil para mejorar la educación, el emprendedurismo, el empoderamiento de las mujeres y de las comunidades indígenas y afrobolivianas.

Cuando llegué a Bolivia, el mundo estaba sufriendo la devastadora pandemia global. Como vecinos en el hemisferio, sabíamos que ninguno de nosotros estaría a salvo hasta que todos estuviésemos seguros.

En conversaciones iniciales que tuve con la gente, me di cuenta de que lo más importante que podíamos hacer por Bolivia era fortalecer el movimiento económico y apoyar a los sectores más vulnerables. Con este fin, Estados Unidos colaboró con asistencia en salud, sin ningún costo ni condicionamiento, que incluyó más de cinco millones de vacunas de COVID de alta calidad, dos hospitales de campaña, y más de 200 tanques de oxígeno. Todo esto, durante el pico más alto de la pandemia, lo que ayudó a salvar miles de vidas.

Quiero resaltar nuestra dinámica relación comercial. Desde ganaderos hasta fabricantes de vehículos eléctricos, estos líderes empresariales son los que mueven nuestra relación comercial de $us 1.000 millones. Estados Unidos es el mercado más grande del mundo y el país importador de la mayor variedad de productos bolivianos en el mercado exterior, lo que crea empleos para los bolivianos. La embajada trabaja con empresarios bolivianos y estadounidenses para expandir la relación comercial con el fin de mejorar el crecimiento económico y generar empleo para las familias de nuestros países.

Sin embargo, la mejor manera de asegurar que la relación entre Estados Unidos y Bolivia alcance su mayor potencial, es promoviendo una sólida comunicación entre gobiernos. Sin un diálogo fluido, se dificulta la posibilidad de normalizar las relaciones entre ambos países. A lo largo de mi estadía aquí, he evidenciado que una posible colaboración y asociación han sido relegadas por el Gobierno de Bolivia. Estados Unidos siempre está dispuesto a sentarse en la mesa de diálogo.

Nuestros países pueden trabajar juntos en la reducción de emisiones de carbono y de las temperaturas globales, la protección de la biodiversidad, el respeto por los derechos indígenas, el fortalecimiento del compromiso con la democracia, la defensa de los derechos de las minorías, el mejoramiento de los sistemas de salud, la garantía de que todos los ciudadanos puedan participar en una economía dinámica y que tengan acceso a la prosperidad, entre muchas otras áreas.

Deseo sinceramente que la administración del presidente Arce considere este tipo de áreas de colaboración. Fortalecer la relación Estados Unidos-Bolivia es valioso para nuestros países, la región y el mundo. Crear una relación sólida no es fácil. Habrá obstáculos en el camino, pero necesitamos contar con la buena predisposición del Gobierno de Bolivia para no perder más tiempo y empezar a construirla ahora.

Charisse Phillips es encargada de Negocios de Estados Unidos en Bolivia.

Comparte y opina:

Sin reglas, sin dirección

/ 6 de octubre de 2022 / 01:48

El 12 de septiembre, en la zona de Tembladerani de la ciudad de La Paz, un camión de alto tonelaje arrolló a cuatro vehículos y causó la muerte de tres personas como consecuencia de problemas en su sistema de frenos. Este hecho coincide con el inicio de la inspección técnica vehicular que cada año realiza el organismo de Tránsito en todo el territorio nacional. Los mismos efectivos encargados de la inspección concluyen que los principales problemas que encuentran en los motorizados están en el sistema eléctrico, es decir luces direccionales, faroles y stops, y un problema mayor es el de los frenos. Hay inspección, se identifican los problemas y ¿las soluciones? ¿Realmente un vehículo que tiene anomalías no pasa la inspección? ¿Por qué continúa circulando y prestando servicio si no aprobó la inspección? Si somos sinceros diríamos que la inspección no siempre se hace de forma precisa, hay tedio tanto en los que la realizan como en los propietarios de los vehículos. Otra pregunta: ¿Los encargados de inspeccionar realmente tienen conocimiento de mecánica automotriz?

El 11 de septiembre, en Villa Copacabana, también en la ciudad de La Paz, un minibús impactó con dos vehículos, el resultado, una persona fallecida y seis heridas. El conductor estaba en completo estado de ebriedad. El 16 de septiembre, en el cuarto anillo de la zona de San Aurelio, en la ciudad de Santa Cruz, dos micros y una vagoneta colisionaron luego que un camión conducido por una persona en estado de ebriedad impactara contra uno de los micros, en este caso no se lamentaron pérdidas humanas. Estos hechos ameritan que se realicen batidas apoyadas con una campaña para que nadie se atreva a manejar en estado de ebriedad.

Extraña la ausencia de efectivos de Tránsito que controlen la circulación vehicular con patrullas. Los peatones miramos, con impotencia, cómo los conductores no hacen caso de las luces rojas de los semáforos, exponiendo y exponiéndose. Con la misma impotencia observamos a los centenares de autos, camiones, minibuses, que circulan sin placa, sin que nadie los detenga. Ayudaría mucho que patrulleros de Tránsito se paren en puntos clave de avenidas principales, como una forma de prevención e inmediatamente sancionen a quien presente muestras de estar alcoholizado o no cumpla con las reglas de circulación. Hasta hace un tiempo era muy claro que nadie podía conducir en estado de ebriedad, que nadie podía estar al volante de un auto sin placas adelante y atrás, estaba muy claro que nadie podía pasar en luz roja. ¿Cuándo se perdieron las reglas? ¿Existe o no el ente que las haga cumplir?

Lucía Sauma es periodista.

Comparte y opina:

Crónica de una estanflación anunciada

/ 5 de octubre de 2022 / 02:27

Recientemente, con motivo de la inflación analicé el debate entre los economistas que creían que era un fenómeno transitorio y pasajero y los que creían que era un fenómeno más complejo y duradero. Ahora que sabemos el resultado, la discusión se trasladó en que si iba a ser una inflación de tasas relativamente bajas o con tasas más altas e incluso, en la jerga de los economistas, si serían de dos dígitos, es decir, del 10% para arriba. Históricamente, como apunta el Banco de Pagos Internacional (BIS, por sus siglas en inglés), las fases prolongadas de alta inflación han sido relativamente raras como la Gran Inflación de la década de 1970 y que, generalmente, altas tasas de inflación también han seguido típicamente a las guerras.

Sin embargo, en plena discusión, Eurostat adelantó la inflación en el Área del Euro para septiembre estimando una tasa anualizada del 10%, es decir, de dos dígitos, al subir desde el 9,1% alcanzado en agosto de este año. Así, en la Liga de Naciones de la UEFA de la inflación están, entre los equipos tradicionales, en primer lugar los Países Bajos con una inflación alta del 17,1%, seguidos de Bélgica con 12%, Austria 11% y Alemania, con 10,9%. Los demás antiguos miembros están bordeando el 10%, destacando Francia con la inflación más baja de 6,2%, mientras que los nuevos socios, como Lituania y Estonia, están con inflaciones arriba del 20%, tendiendo a compararse con los países latinoamericanos.

Los datos de Eurostat señalan que a septiembre los precios de la energía subieron un 40,6% y el de los alimentos, un 11,8%, de tal manera que si excluyen energía y alimentos, la inflación fue solo de 4,8%.

El Banco Central Europeo (BCE), en contra ruta al Fed de EEUU, se resistió a subir su tasa de interés hasta julio, cuando la incrementó de 0% a 0,5% y después, en septiembre, la impulsó al 1,25%. Las opiniones de los economistas siguen enconadas puesto que señalan que el BCE debería haber subido mucho antes la tasa de interés y en forma más agresiva, aunque estadísticamente se observa la fuerte incidencia de los combustibles y alimentos en la alta inflación.

Una vez admitida la alta inflación, actualmente el debate entre los economistas se centra en si habrá un aterrizaje duro o un aterrizaje suave. Para Stephen Roach, de Project Syndicate, la Fed cree que puede lograr un «aterrizaje suave», es decir, que la inflación regrese a niveles más benignos sin una recesión. Por lo tanto, la discusión en realidad es si ocurrirá una recesión o no, lo que significa trasladar el debate a los pronósticos de los economistas sobre la probabilidad estadística de la ocurrencia de una recesión en EEUU.

Según Bloomberg en Línea, el consenso de los economistas subió la probabilidad de recesión de 40% en agosto a 50% en septiembre, mientras que, según JP Morgan Chase, las probabilidades de recesión en EEUU aumentaron de 51% en agosto a 92% en septiembre, según la caída en la bolsa de valores del Standard and Poor’s y del 84% al 96% si se toma en cuenta la caída de los precios de los metales básicos.

En cambio, la OECD, en su Economic Outlook de septiembre, alerta que la economía mundial se está desacelerando más rápidamente que lo anticipado y estima que en 2023 EEUU crecería apenas un 0,5% y Alemania entraría en recesión con un crecimiento negativo de 0,5%. Debido al endurecimiento monetario por parte de la mayoría de los principales bancos centrales, proyecta que la inflación alcanzará su punto máximo en el trimestre actual en la mayoría de las principales economías, y disminuirá en el cuarto trimestre y a lo largo de 2023 en la mayoría de los países del G20 aunque, de todas maneras, la inflación anual se mantendrá muy por encima de los objetivos de los bancos centrales en casi todos los países.

Lo que parece evidente es que el aterrizaje difícilmente será suave, si además parte de las perturbaciones son provocadas por el propio piloto y que es poco probable que la inflación vuelva a sus tasas bajas del pasado por un buen tiempo, por lo que sería recomendable que sobre todo los países europeos se preocupen más por parar la guerra en lugar de avivarla, ya que es la gente común la que en realidad está pagando el verdadero precio de la guerra.

Gabriel Loza Tellería es economista, cuentapropista y bolivarista.

Comparte y opina:

‘Utama’, amor y muerte

/ 5 de octubre de 2022 / 02:24

Es imposible ver Utama y no acordarse de Wiñaypacha (estrenada en el Festival de Cine Radical 2019 y con un paso fugaz y silencioso por la cartelera comercial). Ambas dialogan, son espejos por donde sobrevuela el cóndor, el gran protagonista. Utama es una tierna/cómplice historia de amor. Un amor largo y duradero, como los de antes; hasta que la muerte los separa a Virginio y Sisa. Un amor de miradas y silencios, también de imposiciones (él pasta las llamas, ella debe cargar el agua desde lejos).

En la película del peruano Oscar Quispe Catacora ( fallecido el año pasado con 36 años), dos abuelitos (Phaxi y Willka, Luna y Sol) viven a 5.700 metros de altura, en la cordillera de Carabaya, Puno. En la del boliviano Alejandro Loayza Grisi, vemos a dos abuelitos, Sisa (Luisa Quispe) y Virginio (José Calcina), también en duras condiciones de vida. En Utama aparece un nieto llamado Clever (Santos Choque), un “listo” que quiere rescatarlos hacia la ciudad; en Wiñaypacha, el hijo se desconecta de la raíz, igual que en Utama. En las dos obras, el hombre y la mujer (chachawarmi) luchan contra todos, contra la hostilidad del lugar y la sequía, contra el frío y el olvido.

Los cuatro (Phaxi, Willka, Sisa y Virginio) poseen una conexión con la naturaleza que hemos perdido. Unos tejen el tiempo, otros hilan ese vínculo con lo sagrado. Phaxi convoca al viento hualaycho para esparcir la quinua y su hermana —Sisa— repite la imagen. Los cuatro suben a las apachetas, ora para brindar ofrendas, ora para pedir esa lluvia anhelada. En Wiñaypacha, la mujer convence al hombre, es la que anda; en Utama es al revés, es el hombre que se mantiene vivo gracias al caminar junto a sus llamas, las grandes protagonistas, siempre coquetas y orgullosas.

Es imposible hablar de Utama y no acordarse de la historia del cine boliviano. Es otro diálogo. Loayza Jr. charla con esa Sebastiana Kespi que vuelve en la obra de Jorge Ruiz, con ese Sebastián Mamani/Reynaldo Yujra que regresa para morir/danzar en La nación clandestina de Jorge Sanjinés, con ese Elder Mamani/Julio César Ticona que también tose y se ahoga en El gran movimiento de Kiro Russo. La ciudad como condena, el campo como salvación; la ciudad como refugio, el campo como castigo.

El debut de Alejando Loayza (con 36 años) es cine íntimo. Utama nos deja reminiscencias del mejor cine japonés; un trabajo con actores naturales que da un barniz documental al mejor estilo neorrealista con el fin de encariñarnos con sus personajes; un especial cuidado por la fotografía; unos inevitables paisajes y sus consecuencias psicológicas; y un tono crepuscular de western. Las campanas de la iglesia señalan el sendero. Ese caminar inicial hacia el horizonte es puro John Ford. Por usted van a redoblar las campanas, don Virginio. Es también cine político que deja preguntas más allá de la muerte: ¿y la vida digna?, ¿y esos pozos que no se hacen?, ¿y ese Estado ausente?, ¿y esos urbanitas que odian a estos protagonistas?, ¿quién corta las alas de Virginio, el cóndor, antes del sacrificio final?

Si Wiñaypacha es más triste y osada es porque compone con prácticamente una sola toma y 96 planos fijos. Es un desafío mayor, sin músicas, sin efectismos, sin buscar esa imagen preciosa para armar un envoltorio poético/mágico en el que resbala a ratos sin caer Utama. Si la película del boliviano es más esperanzadora (y convencional con banda sonora de Cergio Prudencio y tema de la inevitable Verónica Pérez) es por ese presagio/ milagro de lluvia final. ¿Por qué no se traduce la canción de Luzmila Carpio, esa oración al señor cóndor?

Utama es una historia de muerte, de sagrada y digna muerte. Virginio se va en su ley, respetándose a sí mismo y a sus creencias, dejando un legado, hasta las últimas consecuencias. Utama habla más de eutanasia que de cambio climático. Cruzar solo el camino del lago es para valientes.

Nada se parece más a la aymara Wiñaypacha que la quechua Utama. Son afinados ejercicios de estilo, tan estudiados en planos y composición que la historia a ratos pareciera que queda sobrando. Nuestras almas extraviadas están en esas montañas, en esos lugares sagrados. Somos esas llamas que se pierden y son halladas, esas piedras, illas de esperanza. Somos ese sombrero de fina estampa heredado con orgullo, esa lluvia que de tanto ser implorada con la siembra y el corazón, cae. Somos esas señales mágicas que hemos dejado de leer. Somos ese hielo que desaparece con nosotros. Somos la última mujer que queda y resiste.

Ricardo Bajo es periodista y director de la edición boliviana del periódico mensual Le Monde Diplomatique. Twitter: @RicardoBajo

Comparte y opina:

Últimas Noticias