Voces

sábado 23 ene 2021 | Actualizado a 15:46

Lecturas sobre Estado versus mercado

Cuesta imaginar que a partir de la mitad del siglo pasado nuestro país alternó en ambos lados del péndulo

/ 22 de septiembre de 2019 / 00:25

No son pocos los que analizan los acontecimientos históricos como procesos pendulares. Tal ocurre por ejemplo en la correlación entre Estado y mercado. Periodos marcados con el predominio de uno de los polos, en los que se considera que el acento debe estar colocado alternativamente en uno u otro lado: cuando el papá Estado, que reparte los bienes y asigna las prioridades tomando decisiones conscientes y planificadas; o cuando el dios mercado supuestamente resuelve automáticamente los problemas y establece los equilibrios.

Sobre tales premisas cada polo construye sus creencias y conforma su aparato ideológico. El neoliberalismo, elevado a la categoría de dogma por líderes conservadores contemporáneos como la Theatcher y Reagan, se aplicó impulsado por la estrepitosa caída de la Unión Soviética y su entorno, considerados los principales sostenedores de un estatismo arropado con ideología socialista.

Cuesta imaginar que a partir de la mitad del siglo pasado nuestro país alternó en ambos lados del péndulo, claro que con sus propios matices e impurezas. Del 52 al 85, a su modo, predominó el Estado con barniz nacionalista (una suerte de capitalismo de Estado). Los 20 años siguientes hasta el 2005, también a su manera, imperó el mercado, acompañado de un delirante coro neoliberal, desnacionalizador y privatizador. De ahí en adelante hasta el presente vivimos el retorno del Estado como actor principal en el marco de la llamada “economía plural” (Estado, empresa privada sectores cooperativo y comunitario), acompañado de una crítica frontal al esquema anterior.

¿Alguien puede garantizar que el péndulo no se moverá de nuevo al otro lado? De hecho, ciertas alianzas puestas en mayor evidencia a raíz de los incendios forestales podrían ser indicios de una transformación interna del modelo vigente. Además, no está descartada la posibilidad de que el desgaste político, en algún momento, conduzca a bruscas alteraciones del proceso actual.

En el afán de buscar información sólida sobre estos movimientos pendulares nos hemos topado con dos publicaciones clave.  Por un lado, Las reformas estructurales en Bolivia tomos I y II (1998 y 2000) de la Fundación Milenio, que suman más de 1.000 páginas. Y por otro, Neoliberalismo: enajenación de empresas y recursos naturales, 1985-2005 (2018), que viene a ser el informe de la Comisión Especial Mixta de la Asamblea Legislativa de la Investigación realizada sobre la privatización y la capitalización (CEMIPyC).

La primera, entre muchísimas publicaciones que alababan el neoliberalismo, nos parece una de las más representativas, porque reúne diversos ensayos monográficos firmados por un conjunto muy diverso de intelectuales (varios de ellos antaño izquierdistas) que coinciden en calificar la aplicación de la receta neoliberal como un “proceso de modernización del país”.

La segunda, impresa a fines de 2018, sobresale por su extensión: tres tomos de 823, 1034 y 885 páginas; una “versión resumida” de otras 900 páginas y, por último, lo que vendría a ser un resumen del resumen, de 156 páginas en formato mayor, con infogramas e ilustraciones. Tomando en cuenta que adjuntos a la edición impresa van por lo menos seis CD con anexos y otros materiales en formato digital, estamos, pues, hablando en realidad de un conjunto de publicaciones sobre el tema.

La citada comisión legislativa integrada por senadores y diputados, con algunas intermitencias, pero apoyada por un equipo multidisciplinario de profesionales, trabajó desde el 2013, revisó aproximadamente 150.000 páginas de libros y periódicos, así como miles de disposiciones legales, contratos, informes, certificados y otros documentos, tanto primarios como secundarios. Hizo una profunda radiografía de lo ocurrido en dos décadas de predominio neoliberal. Arribó a 14 importantes conclusiones que compartiremos con nuestros lectores la próxima quincena.

* Es periodista.

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La vida entre la política y la literatura

Homenaje a Ramiro Barrenechea Zambrana, político y poeta, exministro de Trabajo, exdiputado. Murió hace una semana

Ramiro Barrenechea Zambrana

Por Carlos Soria Galvarro

/ 13 de enero de 2021 / 14:56

Me conmovió tanto la lectura de este libro que no sabía por dónde empezar a escribir un comentario. Lo leí con enorme placer, disfruté de una lectura atractiva y subyugante por su calidad literaria. Pero además, porque me sentí muchas veces próximo a —o involucrado en— situaciones dramáticas o anecdóticas que abundan en el texto. No en vano entre el autor y yo existe una amistad de más de medio siglo.

Acostumbrados a pensar a Ramiro Barrenechea como poeta —y a la vez político— no siempre advertimos que su destreza en el manejo de la palabra le permite producir una prosa deslumbrante, poética si se quiere, para construir las memorias de su vida, una historia individual cargada de contexto. Porque en él se juntan sensibilidad y talento le ha sido posible alcanzar el nivel de calidad y madurez literaria de esta obra.

Por ello, Dos alas de un mismo vuelo es un libro que viene avalado por una extensa trayectoria de su autor, precisamente en los dos planos a los que alude el título, en la política y en la literatura. Además, sus dos primeros fragmentos, Nota preliminar y El tiempo capturado, lo dicen todo: “Temáticas y motivaciones espontáneamente recogidas en un texto”, “sin plan ni concierto”, “memoria de las cosas sencillas que le ocurrieron a un hombre”. Aunque en el “estilo de nadie”, se reconoce próximo a Confieso que he vivido de Neruda o a Vivir para contarla de García Márquez, sin descartar a Galeano.

Dos alas de un mismo vuelo es el retrato íntimo, al modo fantástico, de la historia boliviana en la segunda mitad del siglo XX, construido por quien vivió esos años intensamente, abrazó los ideales de transformación social y les dedicó con pasión una buena parte de su existencia. 

Una persona no exenta de errores, contradicciones y enredos a los que a veces suele conducir la lucha política. Alguien que no perdió la agudeza de su ingenio y el mágico poder de su palabra aun en las más complicadas situaciones de la vida.

Un poeta capaz de despertar el fervor de los jóvenes cuando declamaba su Ordalía inconclusa en una asamblea multitudinaria de universitarios, en momentos en que comenzábamos a sacar la cabeza luego de la larga noche la clandestinidad que nos impuso la dictadura de Banzer.

Yo asistí a uno de tales eventos y siempre me he preguntado si para un poeta puede haber mayor satisfacción que la que obtuvo Ramiro Barrenechea: el público de pie le ovacionaba y le pedía que repita sus versos, como a un auténtico cantautor.

Un hombre que se lució en la cátedra universitaria. Que hizo notables aportes académicos trátese de la historia del libro, de la sociología o del derecho agrario. Contribuciones que no se reconocen, se ignoran o se trata de ahogar en el mar viscoso de la mediocridad rampante, de los prejuicios y las envidias que reinan en nuestras casas de estudios “superiores”.

Un líder político cuya proyección se truncó por una madeja de situaciones insondables. Que quizá está en deuda consigo mismo y con sus seguidores, pues todavía están en suspenso balances de sentido crítico, y también autocrítico. Se espera de él la chispa que encienda antiguos y necesarios debates que ayuden a explicar la génesis y la perspectiva de los procesos actuales y, de paso, apacigüen las angustias de quienes no hemos cambiado de bando, ni nos arrepentimos de haber entregado lo mejor de nosotros a la lucha por un cambio revolucionario y por una democracia avanzada que lo haga posible ¿Sirvió de algo la resistencia a las dictaduras? ¿Cuál es nuestro principal aporte a este país como generación de revolucionarios? ¿Qué hicimos bien, en qué nos equivocamos y qué dejamos de hacer en el camino que emprendimos desde muy jóvenes?

Dos alas de un mismo vuelo es un multifacético y apasionado collage boliviano que podríamos entender como una provocación a reabrir esas reflexiones ineludibles.

Al no tener el rigor del documento estas memorias no valen como testimonio historiográfico, dice Ramiro Barrenechea. Pero en eso se equivoca. ¡Qué sería de la Historia sin los matices, las percepciones, las visiones y el sello individual aportado por sus protagonistas!

(*) Prólogo escrito por el autor al libro Dos alas de un mismo vuelode Ramiro Barrenechea Zambrana,  publicado en agosto de 2010.

(**) Carlos Soria Galvarro es periodista e historiador

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Barrenechea, un legado múltiple a ser valorado

Che: Revolución absoluta’ viene a ser un testamento político en clave poética de este incansable luchador

/ 9 de enero de 2021 / 23:09

Hace ya bastante tiempo decidí no escribir semblanzas sobre las personas amigas que, saliendo de la sala de preembarque en la que nos hallamos, emprenden el viaje definitivo. Asomaba el riesgo de convertirme en el escribidor oficial de obituarios de una generación que está en vías de extinción natural. No retrocederé en esta ocasión por el reciente y sorpresivo deceso de mi entrañable camarada y amigo: Ramiro Barrenechea Zambrana. Más aún si ya en 2010 escribí una suerte de perfil humano sobre él y su obra, como prólogo de uno de sus libros (Dos alas de un mismo vuelo, Santa Cruz, 2010. Prólogo: Historia y Literatura reconciliadas, CSG). Añadiremos solamente unas pinceladas sobre sus últimas publicaciones, posteriores a la fecha indicada, y recogeremos al vuelo de las redes sociales expresiones de personas que lo conocieron.

Confirmando sus talentos para la poesía y la política (sus dos alas), Barrenechea dejó en esta última década: Cantares de Gesta: Poesía revolucionaria de Bolivia. Antología (La Paz, 2015, ¡534 páginas!) y Ardientes profetas de la aurora: Poesía escrita por grandes líderes-comandantes de la Revolución. (Santa Cruz, s/f, 2017 ¿?).

Y desde el ámbito político, Imperdonables: Crímenes ocultos de la democracia, (Santa Cruz, 2016), libro que gira en torno al tema de los Derechos Humanos con materiales producidos en su gestión parlamentaria y un anexo con valiosa documentación al respecto. Y por último, Che: Revolución absoluta (Segunda edición, Santa Cruz de la Sierra, agosto 2018) que contiene unas dos primeras partes con sugerentes, aunque discutibles, consideraciones sobre la acción del Che Guevara en Bolivia y su frustrada proyección continental (I. La escena del crimen, II La otra cara del espejo). Más otras dos partes, una de reflexión teórica muy actual y pertinente, y otra de propuesta política, construida desde su ligazón con el Eje Pachacuti (III. Frente al capitalismo absoluto: la revolución absoluta y IV. Hacia una sociedad comunitaria post estatal). Este libro viene a ser un testamento político en clave poética de este incansable luchador, poeta, escritor, parlamentario, ministro, asesor de organizaciones campesinas y populares, y docente universitario. Notable en la diversidad de actividades en que incursionó, incluida una novela que hace poco dijo estar a punto de concluir y una nueva edición de Ordalía inconclusa, acompañada de un disco de la muy recordada cantata que el poema inspiró.

De las redes sociales:

Andrés Canedo, artista, director de teatro y escritor: “Hoy murió un amigo muy querido, maravilloso poeta, excelente narrador, infatigable luchador por la justicia y la equidad para los seres humanos. Compartimos muchos momentos juntos, compartimos también muchos sueños. Asistí a la presentación de varios de sus libros, él tuvo la enorme generosidad de presentar una de mis novelas. Las palabras son siempre escasas e insuficientes, frente a hechos de esta magnitud. A pesar de ello, del dolor que siento, que sentimos, he querido expresar aunque sea este homenaje a Ramiro Barrenechea a quien ya extrañaba desde hace tiempo y a quien seguiré extrañando mientras me toque continuar. Sé que la luz que siempre nos entregó permanecerá en mi memoria y en la de todos aquellos que disfrutaron de su amistad, su talento y ternura”.

Juan Antonio Alvarado Kirigin, científico y docente universitario: “No quiero que tu recuerdo esté asociado a otros temas que no sean tu rebeldía e inconformismo con la injusticia. Tu poesía juvenil doliente por los conflictos de Cliza y Ucureña y la lucha contra las dictaduras militares. La resistencia contra el banzerismo y el agradecimiento a quien me desveló la poesía de Bertold Brecht. No quiero paz en tu tumba, sino la llama rebelde que ilumina la difícil trocha que lleva a construir un escalón superior de justicia social fraternidad civil entre ciudadanos iguales e inclusivos. Honor y Lucha camarada Ramiro!!!”.

Carlos Soria Galvarro es periodista

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¿Qué pasó con los telecentros que Entel anunció?

¿Cuántos de estos telecentros funcionan y cuántos son nada más que hierros retorcidos diseminados por nuestro territorio?

/ 27 de diciembre de 2020 / 01:20

Algunos sectores del magisterio — urbano y rural— tienden a priorizar sus demandas laborales, se muestran poco inclinados a cambiar sus rutinas y responder con esfuerzo y creatividad a los nuevos y complicados contextos que el país y el mundo presentan en estos momentos para el trabajo educativo. En ciertos casos, condicionan su participación a que primero se les dote de recursos, herramientas e infraestructura, que pueden ser muy necesarios, pero no siempre se los encuentra a mano y de inmediato. Como siempre, apuntalando la línea del menor esfuerzo, los directivos sindicales del magisterio paceño, no obstante su radicalismo izquierdista verbal, han vuelto a mostrarse como los campeones de las posiciones conservadoras, con el añadido de una tenaz oposición al rol que los municipios pueden y deben jugar en el proceso educativo, lo mismo que las organizaciones sociales locales y específicamente padres y madres de familia.

En el reciente Encuentro Pedagógico, como es natural, se escucharon esas voces negativas, pero a nuestro juicio predominaron los aspectos positivos. El hecho mismo de la realización del evento puso en evidencia una firme voluntad de diálogo de parte de las nuevas autoridades del Gobierno democrático, coincidente en lo fundamental, con la mayoría del magisterio sindicalmente organizado que ha decidido romper la modorra de estos meses de inactividad, ponerse las pilas y entrar a la batalla educativa que en 2021 tendrá que ser de recuperación, pese a las nuevas dificultades que ya se aprecian en el horizonte (COVID-19 otra vez en ascenso).

Otros aspectos alentadores del evento son, sin duda, el torrente de iniciativas innovadoras justamente para enfrentar los obstáculos y la convicción generalizada de que la educación es asunto de todos, de la sociedad y sus organizaciones, y de las instancias del Estado en todos sus niveles. Y es en eso precisamente en lo que hacemos hincapié: para el despliegue de ese conjunto de iniciativas es muy importante la utilización de medios de difusión, tradicionales como la Radio y la Televisión, y nuevos y de mayor potencial como Internet, la red de redes. Condición básica para que esta última funcione es la conectividad.

En 2010, mediante el Ministerio de Obras Públicas y de hecho en sustitución de la Estrategia de Tecnologías de Información y Comunicación (ETIC), el gobierno de Evo Morales aprobó el Programa Nacional de Telecomunicaciones de Inclusión Social (Prontis), que contaba con fuertes financiamientos y en el que debieran converger los esfuerzos de una gran diversidad de instituciones, tanto privadas como públicas, entre ellas Entel.

Sin ganas de fastidiar a nadie, bajo la mira de utilizar para la educación la capacidad instalada que haya podido construirse, transcurrida una década, los bolivianos necesitamos saber qué se hizo en esta materia. Las autoridades, actuales y anteriores, tienen la responsabilidad ineludible de hacérnoslo saber.

Entel, una vez recuperada y en franco proceso de recuperación, anunció en 2015 que en el marco del Prontis ya tenía instalados más de 1.500 telecentros integrales en los más apartados rincones del país. Datos posteriores elevan la cifra a más de 2.000 gracias, sobre todo, a la ampliación de su red de fibra óptica y a la señal del satélite Túpac Katari.

Insistimos: ¿Cuántos de estos telecentros funcionan y cuántos son nada más que hierros retorcidos diseminados por nuestro territorio? ¿Cuáles y cuántos municipios cumplieron su parte de cuidarlos y hacerlos sostenibles? ¿Qué dicen al respecto la Federación de Asociaciones Municipales (FAM), las confederaciones magisteriles y las representaciones parlamentarias? ¿Por qué los medios, especialmente los escritos, no desarrollamos investigaciones serias sobre esta temática? Lo peor que podría ocurrir es que todos sigan pidiéndole al Gobierno más y más recursos y hagan borrón y cuenta nueva sobre lo que hasta aquí se avanzó. Deseos para 2021: ¡Que cunda el ejemplo de Avelino Siñani y Elizardo Pérez, de la nada ellos levantaron una escuela inolvidable!

   Carlos Soria Galvarro es periodista.   

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Centenario de Alicia Terán de Dick

Casi adolescente y a escondidas de sus progenitores enseñaba a leer y escribir a la luz de una vela a pobladores quechuas.

/ 12 de diciembre de 2020 / 23:33

El pasado viernes se cumplió el centenario del nacimiento de Alicia Terán Quintanilla, más conocida en los ámbitos culturales como “de Dick” por su apellido de casada que adoptó desde 1962. La totalidad de su vida consciente la consagró al duro oficio de enseñar.

Casi adolescente y a escondidas de sus progenitores enseñaba a leer y escribir a la luz de una vela a pobladores quechuas en las cercanías de Oruro, su ciudad natal. Fruto de esas tempranas inquietudes fue su primer libro Nuevo método de lectura para las escuelas rurales de Bolivia, publicado en 1944, antes de cumplir ella 24 años, y adoptado como texto oficial en el gobierno de Gualberto Villarroel. El libro se maneja con elementos cercanos a la realidad campesina como papa, oca, llama, poncho y otros, aunque las ilustraciones a cargo de los editores argentinos no resultaron las más apropiadas.

Ya en La Paz, Alicia Terán se incorpora a las campañas de alfabetización que se acentuaron con la revolución del 9 de abril de 1952. Participa en verdaderas batallas campales con familias acomodadas que tratan de impedir que sus «sirvientas» aprendan a leer y escribir (generalmente jóvenes aymaras después nombradas «trabajadoras del hogar»). También por esas épocas, bajo el auspicio de la COB, participa en movilizaciones populares de defensa de inquilinos amenazados por dueños de casa prepotentes y jueces que ordenan desalojos y echan a la calle a familias íntegras.

Paralelamente, desde 1949, por casi dos décadas enseña quechua en las escuelas metodistas de Servicio Social y Enfermería. Más tarde, ingresa al Departamento de Lingüística de la Facultad de Humanidades de la UMSA (1973-1978).

A su primer libro le siguieron Nuestro mar, texto de lectura escolar (1969); Tarpuy, de enseñanza del quechua (1975); Muju, quechua básico (1979); Ankalli (rebelde), el quechua en ensayos, literatura y traducciones (1994); Ayrampu, jarawikuna (1995); Walaychu, variedades. (1999) y Pensamiento-memoria-recuerdo (2002).

Jubilada del magisterio se radicó en Cochabamba, pero continuó su labor docente esta vez en la Facultad de Enfermería de la Universidad Católica. Y lo más importante, se vinculó con investigadores y amantes de la lengua quechua como Ángel Herbas y Enrique Rocha, con quienes tras titánicos esfuerzos se creó la Academia Regional de Quechua Cochabamba, institución que a lo largo de los años ha contribuido de manera notable al fortalecimiento del idioma nativo.

Cabe mencionar que esa labor pionera de los fundadores se tradujo en decenas de talleres y seminarios donde se discutía con ardor diversidad de temas atinentes al desarrollo del «runa simi». Y también en centenares de modestos pero muy significativos boletines como Ankajj Rijran (Ala de Aguila) o el Quechuajj Qañirin (Pregonero del Quechua), publicaciones que incluían noticias, creaciones literarias, información científica y hasta juegos de palabras cruzadas. Y por si lo anterior fuera poco sostuvieron por varios años el programa semanal Queswanchijta Sayachispa, de 30 minutos, en radio San Rafael.

Dado que el quechua se habla en varios países, no faltó tampoco la concurrencia, siempre a su propio costo, a eventos internacionales en Cuzco, Arequipa y Jujuy. Precisamente en uno de tales eventos realizado en Arequipa, fue homenajeada con el título de Qoya, nominación que ella lucía orgullosa cuando fue nombrada Presidenta Vitalicia de la Academia Regional de Quechua y Ciudadana Meritoria, por el Honorable Concejo Municipal de Cochabamba.

Por todo ello nos quedamos con el aforismo de José Martí, pronunciado en 1883 en homenaje a Washington Irving, literato, periodista y político estadounidense: «El que no sabe honrar a los grandes no es digno de descender de ellos». Honrar honra, pues.

*Es periodista e historiador

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Un ‘PRONTIS’ que no parece estar pronto

El paso de Víctor Hugo Cárdenas por el ministerio será recordado solo por clausurar el año lectivo y por la incapacidad total para aplicar cualquier iniciativa.

/ 29 de noviembre de 2020 / 00:47

Hasta ahora uno de los rubros más abandonados en la gestión de la pandemia sigue siendo el educativo. En los inicios del gobierno “transitorio” se veía a las claras que no daban pie con bola. Luego de un anodino e intrascendente interinato colocaron en el cargo a Víctor Hugo Cárdenas, un fracasado líder político de origen aymara que en el siglo pasado estuvo vinculado a la reforma educativa. No se tomó en cuenta la bajísima votación obtenida por él en las frustradas elecciones de 2019 (0,41%) ni sus bravatas religiosas imitando a Bolsonaro y menos su llamado a proporcionar armas de fuego y entrenamiento a las mujeres amenazadas de violencia. Su paso por el ministerio será recordado solo por clausurar el año lectivo y por la incapacidad total para aplicar cualquier iniciativa, por pequeña y modesta que sea, para recuperar el rol del Estado en la educación.

Las autoridades anteriores (2006-2019) tuvieron magníficas oportunidades para dar pasos trascendentes en materia de vincular la tecnología con los procesos educativos. Hubo muchas voces en ese sentido, pero no fueron escuchadas; al final los avances estuvieron por debajo de las posibilidades y a una enorme distancia de las necesidades.

“Su desgracia fue haber nacido en el vértice del cambio. El gobierno constitucional transitorio de Rodríguez Veltzé no tuvo ni el tiempo ni las condiciones para ponerla en práctica. La nueva administración que asumió en enero de 2006 no tuvo ni la visión ni la amplitud de criterio para encontrar utilidad a una propuesta que venía del pasado y por tanto era automáticamente desechable; en vez de apropiársela para reorientarla y perfeccionarla, prefirió echarla al canasto y seguir inventando la pólvora con resultados que al parecer no llevan todavía a ninguna parte”.

De ese modo nos referíamos hace algún tiempo a la Estrategia Boliviana de Tecnologías de la Información y Comunicación para el Desarrollo, entonces conocida como ETIC, sustituida por el Programa Nacional de Telecomunicaciones de Inclusión Social (PRONTIS), cuya aplicación habría comenzado en enero de 2013 a momentos de aprobarse su reglamento mediante Resolución Ministerial 013 del Ministerio de Obras Públicas. Próximos a cumplir ocho años de vigencia es hora de dejar de lado la cháchara tecnicista del PRONTIS y de su reglamento. Los responsables del programa tienen la obligación de decir claro y fuerte cuál es la situación real de la conectividad en todo el territorio boliviano, cómo andamos en capacidades humanas para aprovecharla y cuáles los recursos para ampliarla y sostenerla. Se supone que el Ministerio de Educación tiene a su vez capacidades suficientes para acelerar y sistematizar la producción de la enorme variedad de contenidos educativos requeridos.

Hay actores directos e ineludibles para abordar el tema. En primer lugar están las autoridades educativas que deben superar, entre otras malas prácticas, la inercia paralizante. El magisterio que también debe superar el tono predominantemente reivindicativo de sus demandas sindicales y promover la movilización activa y propositiva de dirigentes y bases en pro de encarar sus responsabilidades en una situación nueva, dificultosa y cambiante.

Las soluciones no vienen solas, serán combinaciones de diversas modalidades: presencial, semipresencial, a distancia (por radio, televisión o internet). Por ello los medios de difusión y las empresas de telecomunicaciones adquieren una enorme importancia. Los primeros tienen la tarea de recuperar las ricas experiencias realizadas en Bolivia en esta materia. Y las segundas, por ser portadoras de las nuevas potencialidades de internet y por el atraso que arrastramos. Tanto ENTEL como empresa pública, como las otras dos privadas tienen responsabilidades sociales insoslayables. Por ejemplo ENTEL para 2005 anunció que en el marco del PRONTIS ya había instalado cerca de 2.000 Telecentros Integrales en poblaciones alejadas y puntos de difícil acceso, construyendo las respectivas radio-bases que posibiliten el servicio de telefonía pública, televisión e internet. Lo que no se dice es cuántos de estos telecentros funcionan realmente y cuántos son apenas un montón de hierros retorcidos, sembrados a lo largo y ancho del país. Y es aquí donde cabe mencionar a otros actores clave: los gobiernos municipales y las organizaciones sociales de cada localidad. Hay abundantes movilizaciones por repartir las migajas del desayuno escolar, pero no sabemos de alguna que incluya la demanda del funcionamiento de tales telecentros. ¡Así estamos!

*es periodista

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