Voces

jueves 27 ene 2022 | Actualizado a 19:43

Victorias electorales por defecto

El voto por razones negativas se está volviendo cada vez más corriente.

/ 28 de septiembre de 2019 / 00:07

Para ganar una elección es deseable que se proponga a los votantes un horizonte de futuro, y que la retórica de los candidatos no se limite solo a hablar del pasado o a denigrar al contrincante. No hay que olvidar que cualquiera que sea el elegido, le tocará hacerse cargo de los problemas concretos y del destino de la nación.

La desconfianza en los políticos, la individualización de los electores y el debilitamiento de las grandes propuestas ideológicas está haciendo cada vez más impredecibles los comportamientos de los votantes. Hasta pocos días antes de los comicios, muchos electores se mantienen indecisos o son incapaces de definir una posición clara frente a las propuestas políticas en competencia; de ahí la creciente imprecisión de las encuestas y la sorpresa de analistas y periodistas frente a resultados inesperados.

Muchas elecciones recientes se han resuelto no tanto por la capacidad de los actores para seducir o convencer a los ciudadanos, sino sobre todo gracias a su habilidad para articular rechazos y malestares con relación a sus contrincantes. El voto por razones negativas se está volviendo cada vez más corriente, generándose mayorías contingentes con pocos puntos de coincidencia salvo el rechazo a algo o alguien. Este tipo de estrategia electoral es, por supuesto, legítima, aunque sus efectos negativos en la gobernabilidad y en la calidad de la democracia son evidentes.

Pasados los comicios, la autoridad electa deberá encarar los problemas del país con propuestas mínimamente coherentes, y que necesitarán el apoyo de coaliciones sociales y políticas mínimas. Lo ideal sería que algunos de esos proyectos e ideas sean discutidos y contrastados en el periodo electoral, contribuyendo, de esa manera, a la construcción de ciertos respaldos sociales iniciales para su concretización.

El mayor riesgo es que, ante la ausencia de tales consensos, los gobiernos emergentes de este tipo de elecciones no cuenten con condiciones ni instrumentos políticos para gobernar con un mínimo de estabilidad y coherencia. Las elecciones no son únicamente un mecanismo para la participación de los ciudadanos en la selección de sus autoridades, son también un momento irrepetible para discutir sobre el futuro del país y las diversas opciones que la política propone para su construcción colectiva. Tomando en cuenta todo ello, resulta conveniente contrastar programas y horizontes, para ordenar el tablero y organizar la conflictividad política en torno a ciertas ideas.

Es posible ganar elecciones por defecto, es decir, transformándose en el menos malo de todos los candidatos; lo difícil es gobernar posteriormente basados únicamente en mayorías frágiles, poco convencidas y sin ningún tipo de compromiso o consenso sobre un núcleo de propuestas de futuro. Ese podría ser el germen de la ingobernabilidad o de la parálisis. Hagamos, pues, un esfuerzo colectivo para discutir sobre el futuro del país.

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Pregúntenle a Lucas

/ 27 de enero de 2022 / 01:22

Hace unos días causaron polémica los mensajes de Twitter del mandatario de Estado por su insatisfacción ante las proyecciones de crecimiento económico que lanzaron algunos organismos internacionales para Bolivia. Mientras que el Gobierno mantiene en firme su optimismo sobre la senda de recuperación que acompañará a 2022, los organismos se manifiestan más conservadores al punto que sus proyecciones fueron tildadas de especulativas. ¿Podría haber un interés en proyectar malos resultados, más allá del margen de error estadístico? ¿La economía boliviana sufrirá una fuerte desaceleración en 2022? o ¿podría volver a los puestos de privilegio en el ranking regional que tenía antes de la pandemia? Analicemos.

Según el Banco Mundial (BM), la economía boliviana se expandirá en 3,5%. A pesar de situarse entre los primeros puestos, el organismo predice que estará entre las pocas economías que aún no recuperará el nivel de actividad prepandemia. El organismo justifica sus menores previsiones para la región y Bolivia amparado en el lento retorno de los trabajadores al mercado laboral, la suavización de la demanda externa junto al de los precios de las materias primas, una política monetaria y fiscal más restrictiva en el primer caso por la reciente tendencia inflacionaria en la región y en el segundo por las medidas de consolidación fiscal que deberían encararse entre 2022 y 2023.

Existen al menos tres observaciones a los argumentos que sustentan las proyecciones del BM. Primero, el mercado laboral boliviano se ha demostrado bastante elástico a los cambios en la actividad y hasta el mes de septiembre ya superó la cantidad de ocupados que había a finales de 2019, además, la tasa de desempleo a noviembre de 5,2% está próxima a la de años atrás. Segundo, con una inflación anual de 0,9% es poco probable que el BCB encare una política monetaria contractiva como sí podría ocurrir en otros países donde existe un rebrote inflacionario, pero no es el caso boliviano. Tercero, la tasa de inversión pública es bastante más alta en comparación a la región y posiblemente la incidencia de la demanda interna en el crecimiento esté subestimada. Estos aspectos ¿podrían indicar un sesgo en las proyecciones del BM? De ser así ¿qué implicancias tendrían?

A los economistas nos fascina realizar conjeturas sobre el comportamiento futuro de las variables económicas, aunque rara vez acertemos. El economista estadounidense Robert Lucas ganó un premio Nobel por mostrar su relevancia con su conocida hipótesis de expectativas racionales. Según Lucas, los agentes son racionales si realizan predicciones utilizando toda la información disponible de forma eficiente. La racionalidad no implica ausencia de error de predicción, sino que no se comentan de forma sistemática. El supuesto de racionalidad puede resultar bastante extremo, pero no lo es. La capacidad de pronosticar no es exclusiva a los economistas. Todas las personas tomamos decisiones analizando posibles eventos futuros, entonces aprendemos a pronosticar, incluso a veces de manera inconsciente. Lo anterior implica que los agentes no necesitan conocer detalles del mundo complejo, ya que pueden tomar información de otros agentes mejor informados. Por brillante que resulte esta teoría no todos la cumplen. El BM ha subestimado las proyecciones de crecimiento boliviano consecutivamente al menos los últimos 10 años. ¿Se podría calificar este actuar de irracional? Pregúntenle a Lucas.

Predecir variables económicas no es igual que apostar resultados en partidos de fútbol porque sus implicancias son mayores, ya que a partir de ellas los agentes formulan sus expectativas. Las empresas las utilizan para tomar decisiones de inversión, las familias evalúan el nivel de consumo y ahorro en base al estado futuro de la economía. Las expectativas juegan un rol esencial en economía porque si los agentes esperan mejoras futuras, las acciones que realicen en el presente conducirán a reforzar las mejoras en el futuro, lo que se conoce en la literatura como profecías autocumplidas.

Estas discrepancias en proyecciones motivaron algunos economistas nacionales a descalificar las proyecciones oficiales, sin tener una cabal comprensión del sustento de las proyecciones foráneas, que los ha llevado a realizar declaraciones apresuradas e infundadas. Así como ellos, otros agentes podrían tomar decisiones equivocadas. Es por ese motivo que las proyecciones de los organismos internacionales deben jugar un rol responsable.

Omar Velasco Portillo es economista.

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El ejército de ocupación israelí: entre la mentalidad sangrienta y la movilización criminal

/ 27 de enero de 2022 / 01:15

Las violaciones y los crímenes de las fuerzas de ocupación y de las milicias de colonos terroristas israelí contra los ciudadanos palestinos indefensos y sus tierras son una política sistemática israelí cuyo objetivo es destruir lo que queda de la cultura de paz en la conciencia de los ciudadanos palestinos; es una llamada explícita a la violencia y al caos para implementar el mapa de los intereses coloniales expansionistas de Israel en la tierra del Estado de Palestina. También se considera una incitación y obstrucción deliberada a cualquier esfuerzo internacional para reactivar el proceso de paz y las negociaciones de acuerdo con las referencias internacionales de paz, especialmente el principio de la solución de dos estados. La potencia ocupante continúa su rebelión contra el derecho internacional y se comporta como un estado por encima y al margen de la ley.

La cosecha de violaciones y crímenes cometidos por Israel contra nuestro pueblo durante el pasado año 2021 confirmó un aumento significativo en los niveles de agresión israelí contra el pueblo palestino, sus tierras, propiedades y lugares sagrados. Más de 2.800 arrestos en la ciudad de Jerusalén, la aprobación de la construcción de 12.000 nuevas unidades de asentamiento y la demolición de 177 viviendas palestinas, además del asesinato de 357 palestinos con una elevada tasa de niños y mujeres entre las víctimas.

La Comunidad Internacional no debe aceptar las declaraciones y posiciones engañosas del gobierno de ocupación y no debe perder de vista la realidad de lo que Israel está haciendo como potencia ocupante al imponer nuevos hechos sobre el terreno con el único fin de evitar un estado palestino independiente con Jerusalén Oriental como capital. La Corte Penal Internacional y todos los organismos internacionales, comenzando por el Secretario General de Naciones Unidas, la presidencia del Consejo de Seguridad, la presidencia de la Asamblea General de Naciones Unidas, el Consejo de Derechos Humanos, los líderes y funcionarios de los países de la comunidad internacional deben asumir sus responsabilidades legales y morales y deben esforzarse por refutar la justificación y narrativa engañosas de la ocupación a nivel internacional, deben revelar el verdadero rostro del gobierno israelí, un gobierno de asentamientos y colonos que presenta ante el mundo, de forma deliberada e intencionada, su debilidad en lo que respecta a los derechos palestinos y a la paz y, al mismo tiempo, muestra su gran fuerza con el robo de tierras palestinas y la construcción de asentamientos, con el objetivo de cambiar la realidad demográfica y geográfica del territorio palestino ocupado. La batalla debe dirigirse contra los asentamientos, la confiscación de tierras palestinas y la anexión progresiva y gradual de la Cisjordania ocupada.

El silencio y la parcialidad de la Comunidad Internacional hacia las autoridades de ocupación y la ausencia real del proceso de paz, que se encuentra completamente congelado y estancado, sin lograr ningún avance en el proceso de arreglo político, anima a Israel a seguir con su agresión. La Comunidad Internacional, haciendo uso de sus responsabilidades, debe tomar acciones urgentes para intervenir y detener todas las formas de genocidio y prácticas inhumanas que existen en Palestina, debe imponer sanciones apropiadas al estado ocupante, a su ejército y a sus líderes y poner fin a este terrorismo bárbaro practicado por el estado ocupante contra el pueblo palestino. La potencia ocupante debe rendir cuentas por estos crímenes y éstos no deben quedar impunes. Estas graves violaciones del derecho internacional alcanzan la categoría de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.

Las posiciones de la Comunidad Internacional, hasta el momento, son insuficientes y no están a la altura de los ataques, crímenes y violaciones a los que está sometido el pueblo palestino a menos que vayan acompañadas de medidas prácticas y capaces para obligar a la potencia ocupante a detener todas sus actividades de asentamientos, demoliciones de casas y confiscación de tierras y obligándola a participar en un proceso de paz con negociaciones reales y serias bajo la supervisión del Cuarteto Internacional, dentro de un plazo específico para poner fin a la ocupación de la tierra del Estado de Palestina, con Jerusalén Este como capital.

A pesar de la inacción internacional, el pueblo palestino no convivirá con la ocupación y los colonos.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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Defender el patrimonio

/ 27 de enero de 2022 / 01:12

Iniciaba la década de los sesenta. Los que entonces éramos niños aprendíamos a bailar, escuchábamos poesía, cantos en el idioma de nuestros padres o abuelos, quienes con infinita nostalgia mencionaban al Líbano. Ese mundo que en nuestras tiernas mentes tenía el aroma de los cedros, el sonido del mar que rompía olas en las rocas de Beirut, y sobre todo el sabor de la comida que se hacía realidad a las 12.00 en el Club Libanés de El Prado de La Paz, donde una pujante comunidad estaba siempre dispuesta a recrear la magia de sus costumbres y a compartir todas las expresiones de su cultura. Con ese fin fundaron esa institución y escogieron un lugar hermoso que cuidaron, conservaron y embellecieron como una ofrenda a la ciudad que eligieron para vivir.

Con el paso de los años las actividades dominicales se fueron espaciando, los descendientes fuimos tomando la posta con el impulso de quien no quiere olvidar. Organizamos conferencias, reuniones, semanas culturales sobre todo cada noviembre, aniversario del Líbano. Así fue hasta 1997 cuando el Club se vendió y allí se instaló el Museo Plaza de Arte Contemporáneo, quedaba el consuelo que sería conservado en su arquitectura y su actividad cultural.

Con tristeza leo la noticia de que el ex Club Libanés, ahora también ex Museo Plaza, tendrá un destino comercial, sin atisbo de arte o impulso cultural. No hay mayor información, lo expuesto es suficiente para sublevar mi espíritu de escenario, mi gusto por el arte, mi pasión por la lectura, la poesía, el cuento, la música y el canto. Mentalmente recorro la entrada al Club de mi niñez, subo sus gradas siempre misteriosas, llego al escenario y recorro el pesado telón de terciopelo, escucho y veo a quienes lo poblaron con sus danzas, con sus palabras.

¿Todo tiene que terminar tan mal como el antiguo Teatro Princesa? Ese hermosísimo espacio con un hall enfarolado en plena calle Comercio del centro paceño que ahora está ocupado por microempresarios, que indudablemente y literalmente son los mismos que también ocupan el ex Cine Bolívar en la Plaza Venezuela con unos cubículos hechos de tela, esos que solo ofrecen la decadencia de lo adulterado para uniformar a los prisioneros de la mediocridad que a manos llenas regala el Facebook. ¿Es justo? ¿Resignadamente debemos esperar que esto suceda? ¿A nadie más le importa?

Lucía Sauma es periodista.

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Presupuesto 2022 y la continuidad del proceso de reconstrucción

/ 27 de enero de 2022 / 01:10

Habiendo finalizado la gestión 2021 que mostró una importante recuperación de la economía boliviana, los retos continúan este año 2022, y el principal y más urgente es obviamente afrontar esta nueva ola de la pandemia por COVID-19, pero también éste es el año de la consolidación de la reconstrucción económica y de seguir apostando por el fortalecimiento productivo del país y la redistribución de los ingresos. En ese sentido, uno de los principales instrumentos para dicho fin es el Presupuesto General del Estado 2022, que fue aprobado en diciembre pasado, sobre el cual se destacan algunos elementos adicionales en este artículo.

Después de la amplia discusión sobre el PGE 2022 previa y posterior a su promulgación, en la que ya se había aclarado que su tamaño en porcentaje del PIB es 78% y no más de 80% ni superior a 90% como fue y es vertido por analistas de oposición; que su dimensión está relacionada al importante rol que desempeña el Estado en la economía, lo cual no es nuevo, sino definido así desde 2006 en el marco del Modelo Económico Social Comunitario Productivo; sobre el papel fundamental de las empresas públicas, a las cuales no solo se dirigen recursos sino que ellas son generadoras de importantes ingresos para el país; entre otros; se enfatiza ahora en la distribución de la inversión pública y la importancia de la soberanía en la definición de políticas económicas.

Así, la inversión pública es uno de los principales elementos del PGE 2022. Se asignarán $us 5.015 millones, los cuales irán destinados prioritariamente a la inversión productiva, en 42,5%, en proyectos de infraestructura 29,9% y sociales 17,2%. El mayor porcentaje asignado a la inversión productiva se asocia al objetivo de continuar con la reconstrucción de la economía este año con énfasis en el fortalecimiento productivo y la industrialización por sustitución de importaciones, así se plantean importantes proyectos como la implementación del complejo industrial farmacéutico, de la industria de química básica, la planta de vidrio plano, la planta siderúrgica del Mutún, la industrialización del litio, la continuidad de construcción de plantas de energía renovable, la distribución de gas natural por redes a nivel nacional, entre otros.

Igualmente, se destinan importantes sumas a la inversión en infraestructura, donde en los años de vigencia del modelo se ha logrado un significativo avance, por ejemplo, entre 2006 y 2019 se construyeron 412 kilómetros de carreteras en promedio, muy por encima de los 177 kilómetros entre 2000 y 2005. Para 2022 se proyecta la construcción y continuidad de importantes carreteras como Rurrenabaque-Riberalta y la doble vía tramo central “El Sillar”. Asimismo, en el sector social destacan los proyectos de construcción y equipamiento del Instituto Gastroenterológico en La Paz y la implementación de los centros de medicina nuclear y radioterapia en Santa Cruz, El Alto y La Paz.

Finalmente, en relación a cuestionamientos respecto a que los supuestos datos de crecimiento e inflación, por ejemplo, deberían ser proporcionados por entidades independientes y comités de expertos y no por el Gobierno, pareciera que se recomendara el retorno de la sumisión de la política económica del país como sucedía antes de 2006, cuando organismos internacionales definían los objetivos y condicionaban la política económica boliviana. Los años de vigencia del Modelo Económico Social Comunitario Productivo han demostrado que los mismos bolivianos pueden administrar la economía de mejor manera y con mejores resultados, los cuales son innegables tanto en términos macroeconómicos como sociales.

Claudia Ramos es economista.

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Transición energética y el rol de los minerales

/ 26 de enero de 2022 / 00:24

Con el Acuerdo de París en la COP21 del 12 de diciembre de 2015, cerca de 200 países se comprometieron reducir de forma sustancial las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y limitar el aumento global de la temperatura a 2 grados Celsius, al tiempo que buscaba limitar la subida a 1,5 grados.

En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) —celebrada en Glasgow el 12 de noviembre de 2021—acordaron limitar el aumento de la temperatura media mundial a 1,5 grados Celsius y, por primera vez, se pidió a los países que reduzcan progresivamente la energía del carbón y las subvenciones ineficientes a los combustibles fósiles.

Los análisis internacionales señalan que la descarbonización de los sistemas energéticos globales estimulará la demanda y un cambio estructural en la priorización geopolítica de las reservas de hidrocarburos hacia a los minerales críticos que sustentan la energía solar, eólica, geotérmica, así como los vehículos eléctricos, como en los casos del aluminio, cobre, plomo, zinc, estaño, plata, tierras raras, litio, tantalio y cobalto, entre otros.

Estiman que la producción mundial de algunos de estos minerales tendrá que aumentar por un factor de 3 a 44 para cumplir los objetivos de energía renovable y emisiones establecidos por el Acuerdo de París (COP 21). El FMI proyecta que, en un escenario de emisión cero de carbono, la relación entre oferta y demanda de metales será insuficiente: en el litio la oferta mundial cubriría solo un tercio de la demanda potencial, mientras que en el cobre un 60% y el 80% en los casos del cinc y la plata.

Los países exportadores de minerales jugarán un rol importante en la transición de la energía verde, pero se observa que es un mercado con alta concentración en pocos productores y pocos países. En el caso de la producción de litio, según datos del Servicio Geológico de los EEUU para 2020, cuatro países (Argentina, Australia, Chile y China) concentraban el 95% de la producción mundial y tenían el 72% de las reservas mundiales (parte de las reservas base que se podrían extraer o producirse económicamente en un momento determinado). En cambio, en lo que se entiende como la identificación de recursos de litio, el Servicio Geológico de los EEUU estima 86 millones de toneladas de las cuales Bolivia tendría identificadas 21,1 millones, Argentina 19,3 millones y Chile 9,6 millones, concentrando el 60% de los recursos mundiales de litio.

Estos minerales son claves para viabilizar la transición energética pero también son críticos para la proyección de poder militar, por lo que aumentarán tanto su importancia económica como estratégica.

Pero el problema es que a su vez los recursos minerales tienen una “naturaleza saqueable”. Su explotación genera rentas supra normales, la famosa renta ricardiana y su actividad y comercialización están sujetas a impuestos y regalías. A su vez, los depósitos de minerales se consideran parte de la herencia geológica de un país y, por tanto, los gobiernos demandan una fracción de la riqueza generada por su explotación. Por último, los recursos minerales son no renovables, son agotables en un momento del tiempo y las nuevas generaciones contarían con menos recursos o con menor calidad de ellos, por lo que debe racionalizarse su uso.

El problema de la transición energética es que la explotación de recursos minerales tiene un elevado impacto negativo ambiental directo, por lo que el cálculo de la emisión neta cero de carbono en 2050 para la transición a energías limpias debe tomar en cuenta los costos de una mayor contaminación ambiental debido a la explotación intensiva de los minerales.

Es así que ha retomado la importancia de los impuestos verdes y el de la aplicación de royalties a la minería, como en el caso del Programa de Gabriel Boric, presidente electo de Chile y, tal vez, ha llegado la hora de que la integración sea más focalizada y efectiva. Así, por ejemplo, el caso del litio entre Bolivia, Chile y Argentina puede ser muy emblemático en cuanto a la armonización de políticas tributarias a la industria extractiva y en el tratamiento a la inversión extranjera en un marco de armonía con la Madre Tierra y con una adecuada captación del excedente económico para un Buen Vivir.

Gabriel Loza Tellería es economista, cuentapropista y bolivarista.

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