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lunes 19 abr 2021 | Actualizado a 04:11

Dropshipping

/ 29 de septiembre de 2019 / 23:55

Hace casi ya dos décadas, en países industrializados se evidenció la necesidad de crear modelos de negocio para personas que deseaban generar ingresos adicionales que pasan mucho tiempo en línea o incluso no podían encontrar un empleo tradicional. A raíz de esta necesidad, nació el modelo de negocio denominado Dropshipping, que se basa en la venta a través de internet de productos de los que no se posee stock. En este negocio el fabricante o mayorista realiza los envíos directamente al cliente final y el intermediario gana una comisión por facilitar la transacción.

Las redes sociales han ayudado drásticamente a incrementar el movimiento de este modelo de negocio, haciendo que cualquier usuario pueda comercializar productos sin necesidad de aprovisionarse de stock. Mediante técnicas de marketing digital, los usuarios llegan a más personas, mostrando este tipo de productos en cualquier parte del mundo. Las plataformas que generan mayor tráfico de este tipo en la actualidad son WooCommerce, Magento y Shopify; y de manera independiente sobresalen Amazon y Ebay, respectivamente.

Muchas empresas en Bolivia tienen todavía problemas de distribución y buscan acceder a más puntos de venta a un costo que no sea muy alto. Habilitando esta opción, podrían ampliar las ventas de sus productos, a tiempo de generar nuevas fuentes de ingreso para emprendedores que buscan trabajar y, al mismo tiempo, desarrollar sus ideas de negocio desde su hogar; quienes incluso podrían convertirse en distribuidores digitales. Ayudando de paso a dinamizar la economía nacional.

Si bien en Bolivia la economía digital, basada en la tecnología, todavía es pequeña, está creciendo rápidamente. Sin embargo, muchas empresas no conocen ni siquiera la existencia de este modelo de negocio que puede vincularlos con la tendencia mundial y conectarlos directamente con los integrantes de la generación denominada “millennial”; quienes son los que más buscan estas nuevas modalidades de negocio que les permite trabajar a cualquier hora del día sin un establecimiento particular, pero con la posibilidad de generar un ingreso según su esfuerzo.

Esta nueva forma de trabajo está siendo muy utilizada en muchos países, que aprovechan la digitalización y la fácil interacción entre los usuarios y las empresas interesadas. El mercado nacional podría encajar perfectamente en este modelo de negocio, generando ingresos indirectos y dinamizando la economía, a tiempo de abrir las puertas a ideas de negocio netamente en plataformas de internet.

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‘Blitzcaling’ para tiempos de incertidumbre

En Bolivia, incentivar a emprendedores, inversionistas (privados o extranjeros) abriendo las posibilidades de poder hacer este tipo de negocios sacudiría la economía

/ 22 de abril de 2020 / 06:50

El término blitzcaling fue definido por Reid Hoffman, cofundador de LinkedIn, y significa priorizar el crecimiento por encima de la eficiencia en un ambiente de incertidumbre. Es lo que haces cuando necesitas que tu empresa crezca muy rápido para arrasar con la competencia, ampliando tu mercado de local a global. Este modelo también sirve para invertir capital en compañías que te den un retorno mucho más alto que cualquier entidad bancaria, o para gobiernos o ciudades que buscan alentar a inversionistas a hacer este tipo de negocio.

Emprendimientos de este tipo tuvieron su apogeo en tiempos de incertidumbre y recesión, por más absurdo que suene. Durante estos periodos se desarrollaron mercados que movieron la economía y generaron empleos en tiempos difíciles, rompiendo el modelo de negocio de empresas como General Electric o Ford, que utilizaban modelos tradicionales a la hora de tomar decisiones con base en el flujo de caja que manejaban. Algunas empresas que utilizaron blitzcaling son Amazon, Facebook, Google, AirBnB, MercadoLibre, Twitter, Uber, LinkedIn, Alibaba, Rappi y la startup más sonada del momento, WeWork, cuyo presidente ejecutivo es el boliviano Marcelo Claure.

Para ejecutar este tipo de modelo de negocio se tiene que tomar en cuenta cuatro factores. e) El tamaño del mercado: se debe apuntar en grande y eliminar la idea de enfocarse en un mercado pequeño, quitando el estereotipo de que tu producto/servicio es solo para un número limitado de personas. La mayoría de los inversores con capital de riesgo miran este factor para tomar una decisión, pero a cambio buscan recuperar al menos tres veces su inversión en un periodo de siete a 10 años. 2) Distribución: aprovechar los canales disponibles y viralizar a través de tus clientes. No hace falta tener grandes almacenes, hay que aprovechar las oportunidades a través de los medios que ya están disponibles, o asociándote con otras empresas para poder llegar a más clientes. 3) Altos márgenes brutos: por cada dólar de ganancia, la empresa tiene más capital disponible para el crecimiento y la expansión. La mayoría de las empresas tecnológicas manejan márgenes de retorno superiores al 50%, pero esto no es una regla. Amazon prefiere crecer en mercado que sacar más retorno por cada producto. 5) Efecto por la red de contactos: un producto o servicio está sujeto a un efecto positivo cuando sus usuarios lo utilizan con mayor frecuencia. La idea consiste en viralizar el producto haciendo gastos para retener al consumidor, hasta llegar al punto de inflexión en el cual la curva de demanda se cruza con la curva de oferta (tipping point). Un ejemplo de esto es el subsidio de Uber a sus clientes para manipular la curva y llegar a esta intersección más rápido. Apostar a perder dinero en el corto tiempo puede ayudar a generar utilidades en el largo plazo. Cuando cruzas este punto de inflexión, quitas el subsidio, haciendo el modelo altamente rentable.

En Bolivia, incentivar a emprendedores, inversionistas (privados o extranjeros) abriendo las posibilidades de poder hacer este tipo de negocios sacudiría la economía, especialmente en tiempos de una latente recesión económica mundial. Generando este tipo de modelos se podrá globalizar y llevar ideas de negocio más allá de los mercados locales. Como lo dice Reid Hoffman: “El modelo clásico de negocio prioriza la eficiencia antes que la incertidumbre, es como saltar de un precipicio y ensamblar un avión en el descenso. Ser eficiente en recursos te permite planear para minimizar la velocidad dándote la oportunidad de conocer todos los aspectos antes de tocar el suelo. Mientras que blitzcaling es como lanzarte del mismo precipicio ensamblando ese avión más rápido, construyendo los motores y propulsores de vuelo (y posiblemente los turbos). Es vivir o morir con éxito para sobresalir y destacarse frente a la adversidad.

A pesar de los posibles inconvenientes, este modelo es una estrategia de negocio muy fuerte para aquellos que están de acuerdo en asumir el riesgo a cambio de crecer más rápido y sobrepasar a la posible competencia.

Martín Zelaya Agramont, ingeniero comercial, especialista en desarrollo de negocios, empresas de tecnología, y comercio electrónico.

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