Voces

jueves 7 jul 2022 | Actualizado a 08:59

Día de la Mujer

Todavía hacen falta días como éste para hacer visible la brecha que existe entre hombres y mujeres

/ 10 de octubre de 2019 / 23:31

Como todos los años, el 11 de octubre se recuerda el Día de la Mujer Boliviana, fecha señalada en recuerdo de la poeta Adela Zamudio, una de las principales precursoras de las reivindicaciones femeninas en la historia moderna del país, cuyo aporte es infinitamente más grande que los versos de su famoso poema Nacer hombre, en el que denuncia el régimen patriarcal de su época, todavía vigente hoy.

De ahí que esta fecha sea propicia para recordar no solo a la poeta y su impronta real y simbólica, sino también el que todavía hacen falta días como éste para hacer visible la brecha que existe entre hombres y mujeres, en sus responsabilidades en lo público y lo privado, en el salario que reciben por el mismo trabajo y, finalmente, en lo que la sociedad les reconoce como aporte a unas y otros.

Es un día para recordar que son miles las mujeres que sufren cotidianamente las múltiples formas de violencia que el sistema patriarcal ha naturalizado en las personas; que mientras todavía hay quien sostiene que la violencia la sufren unas y otros, la diferencia está en que por cada hombre que sufre golpes o insultos, hay nueve mujeres en similar o peor situación.

Es una fecha que nos recuerda, también, que la Asamblea General de Naciones Unidas ha señalado éste como el Día Internacional de las Niñas, que este año celebra la “Fuerza de niñas, sin guion e imparables”, como una forma de señalar la importancia de dejar que ellas reciban desde pequeñas la atención, las oportunidades y el apoyo que se merecen, para estar en igualdad con sus pares varones. Es una fecha para soñar con niñas libres, plenas y dueñas de su presente y su futuro, idéntico a lo que se desea para los niños.

El Día de la Mujer Boliviana es la ocasión, asimismo, para hacer un balance y reconocer que se ha avanzado mucho, que se han logrado y consolidado numerosas transformaciones en favor de la mitad femenina de la población; pero también que falta un largo camino por recorrer y que parte de la ruta pasa por transformar las percepciones e ideas de muchísimos varones que no comprenden por qué unas y otros merecen el mismo trato y oportunidades.

Asimismo, es un día para reconocer, y valorar, que las luchas en favor de las mujeres no han sido solo cosa de ellas, pues también hubo hombres que se han sumado a la causa y dieron lo que tenían para hacerla prosperar; para recordar, pues, que no todos los hombres son adversarios o verdugos de las mujeres y que el patriarcado se puede combatir desde la propia condición masculina, poniendo en cuestión sus presupuestos y, fundamentalmente, los privilegios que benefician a unos en desmedro de otras.

El 11 de octubre es, como debiera ser el resto del año, el día en que toda la sociedad debe recordar que solo desatando toda la potencia femenina en el país y el mundo habrá un cambio y podremos hablar de desarrollo. Mientras tanto, los días nacional e internacional de las mujeres seguirán siendo importantes y necesarios.

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El final del capitalismo

/ 7 de julio de 2022 / 00:48

Hace poco tuve la oportunidad de recibir una clase y, por ende, conversar con el profesor Alfredo Gugliano, catedrático de la Universidad Río Grande Do Sul, quien abiertamente ha planteado una crisis profunda del capitalismo que podría decretar su final; es que el desarrollo de este modelo ha determinado serios daños en la construcción de sociedad que tenemos ahora en todo el planeta. No solo por el hecho de que el consumismo está volviendo al hombre en un caníbal insaciable de riqueza sin importarle cuántos puedan morir en su carrera, sino que el individualismo ha destruido el concepto de territorio, comunidad y hasta familia.

Por otro lado, y no menos importante, está el hecho del reemplazo del modelo dada la desaparición del capitalismo como mecanismo de relacionamiento de la sociedad. Este nuevo modelo que regirá relaciones económicas, políticas, sociales, comerciales, humanas y que fijará nuevos paradigmas en las sociedades que producen nuevas generaciones, deseosas de cambios estructurales en sus formas de vida y de relaciones interpersonales, deberá plantear una profunda humanización y cambiar lo que hasta ahora ha carcomido el respeto mutuo entre semejantes.

Lo cierto es que las investigaciones que escriben sobre cuáles son los orígenes que analizan el inicio de la desaparición de lo que sería la economía capitalista, han tenido nuevos argumentos empíricos en la reciente pandemia que ha vivido el planeta, dejando de manifiesto con mucho más énfasis la necesidad de construir sociedades que busquen una cooperación mutua a la cabeza de un determinado gobierno, lo que golpea fuertemente las bases mismas del relacionamiento neocapitalista donde lo individual y lo mezquino han primado frente a las necesidades de la mayoría que se agrupa en lo comunitario.

Mariana Mazzucato ha puesto sobre el tintero una crisis de triple vértice, el primero sanitario (ya comentado en el párrafo anterior), el segundo de orden económico (con un mercado financiero que vive en una incertidumbre histórica) y el tercero y más crítico, el climático. Está por demás describir todo el daño que ha generado el capitalismo a la vida en el planeta, no solo por la idea de crecimiento ilimitado que he planteado en otras publicaciones, sino que el respeto por el lugar en donde vivimos se ha perdido totalmente, el antropocentrismo como concepto que planta el desarrollo nos ha dejado como la especie más dañina y perjudicial de la Tierra y, por ende, urge nuevos criterios que dejen clara la necesidad de un nuevo modelo de desarrollo donde prime la sumisión por el mundo y las especies que lo habitan.

El contexto político latinoamericano parece estar entendiendo a cabalidad una problemática mundial, este entendimiento se expresa a través de un giro especialmente contextual de los gobiernos de los países de la región, sin describir los grados de progresismo que puedan mostrar cada uno de estos actores; está claro que las sociedades en América Latina y el Caribe están mostrando una convicción de cambio en las estructuras políticas en sus respectivos países, que salvo algunas excepciones rompen un esquema de clases introducido en la política ya hace años, donde el político viene de cuna y es la familia quien promueve al candidato. Para lo que ha pasado, ya en buena parte de los países de este lado del mundo el progresismo ha sido un aluvión que muestra claramente la voz de las nuevas generaciones.

En nuestro país, después de un gobierno de izquierda que estuvo 14 años dirigiendo las riendas del Estado y que fue abruptamente interrumpido por un golpe de Estado, nuestra sociedad ha marcado democráticamente el destino que está dispuesta a correr; con la elección del presidente Luis Arce, la continuidad de las políticas de orden vanguardista en lo social y económico están demostrando que la alternativa al capitalismo es una realidad tangible. El caso boliviano es mostrado con indicadores económicos sobresalientes por medios de comunicación mundiales caracterizados por una tendencia de derecha, es que es prácticamente innegable que después de la crisis de 2020 en Bolivia, actualmente el manejo económico es llevado adelante con la suficiente seriedad y solvencia como para que trascienda en lo social, dejando ver descensos en la tasa de desempleo y la cantidad de personas que se encuentran en umbrales de pobreza y, por ende, continuar la lucha por una sociedad que busca cada día más equidad entre sus habitantes.

Mike Gemio es economista.

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Oposición por desgracia

/ 7 de julio de 2022 / 00:43

Nuestra democracia parte de principios republicanos, uno de ellos y el fundamental es que la soberanía nace del pueblo, de su decisión emerge la conformación de poderes del Estado y la elección de representantes.

El sistema político está diseñado en función de institucionalidades partidarias, los sujetos políticos de la democracia representativa son las organizaciones políticas, es decir no son solo sigla para tiempos electorales.

Las organizaciones políticas tienen la obligación de representar y expresar una visión de gobierno y país a partir de su concepción ideológica, porque sus propuestas no son un simple eslogan electoral, sino el quehacer político desde el escenario que se encuentren, sean oficialistas u oposición. Esa es la síntesis de la democracia republicana.

Pero contrariamente, aunque las derechas reivindican más a nivel de consigna la República, son la pésima expresión de la democracia republicana.

El sistema político que se estructuró está entre la crisis política, al final del gobierno de la UDP, y el inicio del neoliberalismo sobre un trípode de partidos que alternaban la titularidad del gobierno a partir de acuerdos multipartidarios y no por decisión soberana del pueblo, es decir no tuvimos presidentes y vicepresidentes elegidos por el pueblo, sino designados por el Parlamento, lo que implica que asistíamos a una normalidad democrática de minorías electorales; el pueblo solo votaba pero no elegía, delegando su soberanía a 157 parlamentarios para que decidan el presente y futuro de millones de bolivianos y bolivianas.

Los políticos designaron “creativamente” a la democracia de pactos y consensos entre pares minoritarios para ocultar la ausencia de mayorías políticas; no solo era la trampa como mecanismo, sino el método efectivo para hacerse del gobierno y reproducir el poder.

La huida y renuncia de Sánchez de Lozada y la catastrófica gestión de Carlos Mesa como presidente marcaron el fin de la era de los partidos del viejo sistema, en las elecciones de 2005 el voto democrático del soberano clausuró ese modelo de minorías electorales e instituyó el principio republicano donde el pueblo soberanamente elige a sus autoridades después de 180 años.

La democracia republicana se revaloriza, explícitamente obliga a los actores dejar de depender del acuerdo de minorías electorales en el Parlamento, para subordinarse a la legitimidad del pueblo como condición sine qua non para acceder al gobierno.

Desde 2005 fueron seis elecciones nacionales donde las derechas convertidas en oposiciones, por desgracia hicieron gala constante de su fatalidad trágica. Por tres factores: primero, no son horizonte desde la derecha para la sociedad; segundo, sus líderes representan el pasado y ahora son solo nombres maximizados mediáticamente; y tercero, sus acciones son retrógradas, conservadoras y raciales.

El horizonte de los años 80 y 90 fue impuesto por el norte imperial y el establishment mestizoneo liberal lo asumió como suyo; hoy su orfandad política y desorientación ideológica se perciben más allá de los rayos del sol, su horizonte fue sustituido por el fetichismo del eslogan electoral y la fanfarrea fraseológica discursiva.

Sus líderes se enfangaron en el viejo y vetusto sistema político que pereció, hoy aparentan reinventarse en la pasarela mediática que genera ruido, colores y espectáculo.

Perdieron u olvidaron sus esporádicos momentos de soberbia exitosa neoliberal, se hicieron absorber por la ultraderecha y hoy son parte de la suma de acciones políticas propias de las épocas oscuras del pasado como la violencia racial, política y social; enarbolan las banderas antiderechos y de la familia patriarcal, es decir reivindican el colonialismo retrógrado como práctica cotidiana.

Las derechas viven y disfrutan su miseria ideológica y política diariamente, deambulan en el escenario mediático como la única forma posible de tener vigencia discursiva; se esfumó desde el mesismo el objetivo aparente de ser cabeza de oposición y naufragan las rimbombantes imágenes de Camacho y Arias por la pésima gestión pública, y se cobijan en algunas encuestas que valoran a Manfred.

Su crónica y dramática realidad intentará ser ocultada impulsando cualquier tipo de movilización con alguna excusa coyuntural sin trascendencia, cobijados en los mantos de comités cívicos, de organizaciones de la ultraderecha como el Foro de Madrid o en las opiniones de Bolsonaro, es decir dependen de la brisa para despeinarse.

Son oposición porque no expresan una visión- propuesta alternativa de país, tampoco son opción democrática de gobierno, son oposición porque se autodenominan así, son caricatura republicana, por ello mismo son oposición por desgracia.

César Navarro Miranda es exministro, escritor con el corazón y la cabeza en la izquierda.

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Reconstrucción para la alimentación y agricultura

/ 7 de julio de 2022 / 00:40

La alimentación y la agricultura han ocupado titulares de medios de comunicación, en un contexto nacional e internacional emergente de la crisis sanitaria, económica y social causada por la pandemia de COVID-19 y el conflicto entre Ucrania y Rusia, que han azotado en gran parte al sistema alimentario mundial; fruto de ello, hay oportunidades de reconstrucción económica y productiva en el sector agropecuario.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) indicó que la pobreza y la pobreza extrema alcanzaron en 2020 niveles que no se han observado en la región en los últimos 12 y 20 años, traduciéndose en cambios en los hábitos alimentarios (con reducción en el número de comidas y la compra de alimentos de menor calidad nutricional), llevando a un aumento del hambre. António Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), advirtió el 18 de mayo de 2022 que los próximos meses amenazan con “el espectro de una escasez mundial de alimentos” que podría durar años.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advirtió que los precios de los alimentos y la comida seca para el ganado se elevarían en hasta 20%, por el conflicto en Ucrania, provocando un aumento de la malnutrición en el mundo.

Recordemos que el sector agropecuario está en el eje 3, “Seguridad Alimentaria con Soberanía, Promoción de Exportaciones con Valor Agregado y Desarrollo de Turismo”, del Plan de Desarrollo Económico y Social 2021- 2025 “Reconstruyendo la Economía para Vivir Bien, hacia la Industrialización con Sustitución de Importaciones”, que tiene como objetivo promover políticas de desarrollo productivo que permitan equilibrios productivos e industriales sostenibles en Bolivia.

En consecuencia, hoy el Estado ha diseñado políticas a través del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras, con programas de hortalizas, ganado bovino, piña, banano y plátano, tubérculos y raíces, granos andinos, agricultura urbana y periurbana, pesca y acuicultura, y de apoyo a la producción apícola, que serán ejecutadas hasta 2025, con alcance nacional y con una inversión de más de Bs 2.533 millones.

Dichos programas son parte del Modelo Económico Social Comunitario Productivo, que contribuye a una alimentación más diversa y sana, con acuerdos comerciales, incremento de la productividad de las tierras, con mejoramiento de semillas, fertilizantes y proyectos de riego, fomentando así negocios más rentables y competitivos, promoviendo nuevas oportunidades socioeconómicas que representarán una importante fuente de ingresos, generación de empleo, abastecimiento de alimentos en los mercados, reduciendo así la dependencia de alimentos provenientes del exterior.

Y no olvidemos que la Constitución establece que el modelo económico se encuentra orientado a mejorar la calidad de vida y el vivir bien de los bolivianos, señal importante de que el Estado se encuentra enfocado a promover y garantizar la soberanía alimentaria, que dinamiza el comercio, incrementa el empleo y, sobre todo, evita la escasez de productos con alto valor nutricional.

Por lo tanto, ante la crisis y sus efectos, se presentan desafíos que deben traducirse en acciones innovadoras como las que está realizando el Estado en diversos ámbitos, con nuevas relaciones, alianzas y trabajo colaborativo entre actores públicos, privados y la sociedad civil, para hacer una Bolivia productiva, con desarrollo en el sector agropecuario e impulsando la soberanía alimentaria.

Limber Flores Quispe es contador público.

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Países ricos, aún no es tarde

/ 7 de julio de 2022 / 00:36

La cumbre del Grupo de los 7 (G7) en Alemania terminó la semana pasada con el compromiso de los líderes de los países más ricos del mundo de apoyar a Ucrania “durante el tiempo que sea necesario”. No hay duda de que Ucrania debe recibir esa ayuda. Pero los líderes del G7 están perdiendo de vista el panorama más grande. Y es aterrador.

Incluso antes de la invasión de Rusia a Ucrania, los precios mundiales de los alimentos estaban cerca de llegar a niveles récord. Pero ahora el efecto dominó de la guerra amenaza con causar hambre y sufrimiento en una escala enorme. Y, sin embargo, los miembros del Grupo de los 7 no respondieron con el nivel de compromiso necesario para evitar una catástrofe humana.

El gran anuncio de la cumbre fue la promesa de contribuir con $us 4.500 millones para la seguridad alimentaria, una fracción de los $us 22.200 millones que el Programa Mundial de Alimentos necesita en este momento, y una promesa minúscula para un bloque que representa alrededor del 45% del PIB mundial. El mundo necesita un plan Marshall. Y le pusieron una curita.

La desconexión de los países ricos se hizo evidente en el formato de la cumbre del grupo, celebrada en un resort y spa de lujo en los Alpes bávaros. Los líderes de Argentina, India, Indonesia, Senegal y Sudáfrica fueron invitados a hablar de problemas como la alimentación, la salud y el clima, pero solo 90 minutos del encuentro de tres días se dedicaron a esas inquietudes.

Al abordar la presión mundial de alimentos, energía y deuda como temas secundarios de la guerra en Ucrania, el G7 perdió una oportunidad invaluable para ayudar a quienes sufren hambre en el mundo y a refutar la línea argumental de Vladimir Putin que considera al orden mundial liberal como una fuerza gastada que no se preocupa por los pobres. Es probable que los países ricos ya estén perdiendo esa batalla por los corazones y las mentes.

Pero los mecanismos del sistema occidental orientado al mercado, que tanto generan oprobio en el sur global, podrían ofrecer las soluciones que los países en desarrollo necesitan con urgencia. Impulsados por los temores sobre la oferta, al menos 23 países han impuesto prohibiciones a las exportaciones de alimentos, lo que ha provocado que los precios suban aún más. El G7 pidió a las naciones que eviten el almacenamiento excesivo de alimentos. Pero también podría haberse comprometido a hacer un esfuerzo concertado ante la Organización Mundial del Comercio para aplicar medidas que mantengan los mercados de exportación abiertos.

No se trata solo de la escasez de alimentos. El 60% de los países de bajos ingresos están batallando con la deuda. De nuevo, los líderes del Grupo de los 7 podrían haber anunciado planes para persuadir al Fondo Monetario Internacional de suspender los pagos de la deuda, eliminar los límites de endeudamiento y acelerar el proceso para hacer nuevos préstamos y ayudar a los países a comprar alimentos y energía importados.

Los miembros del G7 acordaron estudiar posibles topes de precios al petróleo y gas rusos para aliviar las presiones inflacionarias y limitar la capacidad de Putin para financiar la guerra. Es probable que ese esfuerzo se encuentre con una serie de dificultades políticas y técnicas, pero vale la pena explorar esa idea, en combinación con la ampliación del suministro a otras fuentes. Por supuesto, el paso más importante a largo plazo con respecto a la energía es la transición a fuentes renovables. El cambio climático afecta la seguridad alimentaria porque los cambios en el clima y el suelo pueden limitar la capacidad de cultivo de un país. La guerra en Ucrania también ha revelado los riesgos de seguridad que provoca la dependencia de los combustibles fósiles, lo que da influencia a líderes como Putin.

Los países e instituciones occidentales necesitan reunir la misma voluntad política y demostrar que pueden responder de manera dinámica para ayudar a los países en riesgo y probar que el orden liberal internacional sigue siendo una fuerza global para el bien. Los miembros del Grupo de los 7 perdieron una oportunidad en Alemania. Pero aún no es demasiado tarde.

Mark Malloch-Brown es exsecretario general adjunto de la ONU y columnista de The New York Times.

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El futuro no se ve en el Tigre

Ricardo Bajo, periodista

Por Ricardo Bajo H.

/ 6 de julio de 2022 / 20:22

Introducción: el Tigre se presenta en Fortaleza con la eliminatoria perdida y el “ajayu” extraviado. Los jugadores saben que es el último partido de la dupla Díaz/Ramondino. Nadie sabe quien asumirá como técnico en el partido del domingo en Potosí frente a Nacional. El “eleven” gualdinegro (4-1-4-1) vuelve a sorprender para mal: Gonzalo Castillo es el “nuevo” lateral derecho con Benegas y Jusino como centrales. Aponte es el lateral zurdo. Al medio, Ramondino puebla la cancha con Calleros de cinco; a su derecha Saucedo, a su izquierda Cascini; abiertos, como extremos, Ursino y Esparza para conectarse con el único punta, Triverio. Hay siete extranjeros y cuatro bolivianos en el onceno de la visita; sin identidad de juego, sin amor a la camiseta. Ceará llega invicto con siete partidos ganados al hilo.

Nudo: los locales salen sin presión y entregan la pelota a los stronguistas; la confianza en la goleada que va a llegar es total. El Tigre no hace pie, adolece de una condición física adecuada para competir a nivel internacional con los brasileños jugando a otra velocidad. Castillo hace aguas por el lateral derecho. Diego Wayar mira todo desde la banca. En tres minutos, el “vozao” hace dos goles “gracias” a las constantes falencias en la marca de la visita. Hasta el buen arquero Billy Viscarra se ha contagiado del estado comatoso del club.

Desenlace: el gualdinegro intenta maquillar el “score” pero llega temprano el tercero, el global ya indica 5-1. Con la eliminatoria resuelta (en realidad esto estaba cocinado después de la derrota en el «Siles»), Ceará mete tres cambios para guardar jugadores. Ramondino hace jugar sobre el final a Rodrigo Amaral, otro jugador con pie y medio fuera. Sin ideas y metido atrás, el Tigre ruega clemencia. ¿Alguien puede decirme cual es/fue el estilo de juego de Díaz? ¿Fue un técnico ofensivo o defensivo? ¿Armó un plantel o un grupo de amigos, al calor de los nefastos representantes de turno con la aquiescencia de Crespo?

Post-scriptum: es la cuarta derrota al hilo de The Strongest, un club que se descapitaliza a pasos agigantados con la marcha de Henry Vaca (y sin fichajes). La crisis galopante tiene su faceta más lacerante en la triste imagen; con el cuerpo técnico despedido; con un presidente transitorio fuertemente cuestionado; con una hinchada reclamando en las calles unas elecciones libres y democráticas. Lo peor de todo es que no se ve la luz al final del túnel. Crespo ha decidido inmolarse. ¿Cómo piensa sobrevivir en el cargo con semejante hostilidad, con un plantel roto? El presente es un fracaso y el futuro no se ve.

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