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domingo 24 ene 2021 | Actualizado a 00:49

Sorteos fraudulentos

/ 24 de octubre de 2019 / 23:27

En los últimos años se han masificado rifas y sorteos fraudulentos en las redes sociales, principalmente a través de Facebook y WhatsApp, organizados por gente inescrupulosa que se aprovecha de la facilidad de crear grupos en este tipo de herramientas tecnológicas. Para tal efecto, los estafadores crean perfiles falsos e invitan a sus contactos a participar en diferentes concursos, ofreciéndoles jugosos premios y elevadas probabilidades de ganar; previo pago de cierta cantidad de dinero a una cuenta bancaria, a través de PayPal u otras formas de transacción financiera, claro está.

Pero, como es de suponer, cuando llega el día de seleccionar a los ganadores no existe ninguna manera de comprobar su existencia o que han sido elegidos de manera idónea. A pesar de esta obviedad, son muchos los incautos que se dejan embaucar con diferentes estrategias, como testimonios falsos de usuarios que aseguran haber resultado ganadores en reiteradas oportunidades, lo que les induce a participar en este tipo de concursos una y otra vez, aunque “extrañamente” nunca resultan ganadores.

De lo que se trata, en buena medida, es de transponer al mundo virtual las estrategias que se utilizan en los casinos para expoliar a los clientes que frecuentan estos establecimientos, quienes ingenuamente “invierten” su dinero en juegos de azar con la esperanza de que se “reproduzca”. Cosa que, como hemos señalado, nunca ocurre o sucede muy esporádicamente.

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Modernización de la compra pública

/ 24 de enero de 2021 / 00:48

La aprobación del marco normativo que regula la subasta electrónica en las contrataciones estatales ha marcado un hito para la modernización de la compra pública en nuestro país y no es para menos. Este importante mecanismo, que dentro de la Contratación Pública Electrónica (e-GP) se constituye en una funcionalidad avanzada del sistema de compras, permitirá obtener importantes resultados en materia fiscal para una eficiente administración de los recursos públicos, aspecto que en el actual contexto de crisis mundial se hace más que oportuno y necesario.

La crisis de las compras públicas, no solo en Bolivia sino en el mundo, nos ha demostrado la importancia de implementar herramientas como la subasta para mejorar la eficiencia, la eficacia y la economía. La yuxtaposición de altos volúmenes de gastos, discrecionalidad excesiva de los funcionarios públicos y la presencia de contratistas dispuestos a pagar por adjudicaciones ha creado en el plano mundial un caldo de cultivo para la corrupción y el malgasto en las compras públicas. Según un estudio realizado en 2018 por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las compras públicas representaron el 29,8% del gasto del gobierno general en los países de América Latina y el Caribe (8,6% del PIB). En el caso de Bolivia, representan el 48% del gasto del Gobierno y con relación al PIB, aproximadamente 33%, presumiéndose, según dicho estudio, una ineficiencia del 2,5% perteneciente al malgasto en compras públicas.

Como respuesta inmediata a esta crisis en la compra pública, se ha dado un paso importante para una mejor administración de los recursos públicos. Con la implementación de la subasta electrónica no solo se incrementará la competencia en la compra pública, facilitando la participación de oferentes, también se generará un importante ahorro de recursos para su utilización en la satisfacción de las múltiples necesidades que debe atender el Estado. Países que han implementado esta subasta, como Ecuador, reportan un ahorro de casi 7% del presupuesto de gasto del sector público, porcentaje que se traduciría en millones de bolivianos que deberían ser destinados a salud, educación, desarrollo productivo y otros aspectos que deben ser priorizados por la actual gestión gubernamental.

Adicionalmente a los resultados en materia fiscal, se debe destacar que el uso de medios electrónicos en la gestión de la compra pública busca alcanzar tres objetivos de todo buen gobierno, con la finalidad de generar confianza en el administrado. Gobernanza, eficiencia y desarrollo equilibrado son la tónica que busca dar sonoridad a una gestión de integridad y transparencia que permita monitorear procesos de contratación en tiempo real, reducir costos de transacción tanto al sector público como al privado, y generar incentivos comerciales incrementando la competencia y reduciendo las barreras de acceso al mercado de compras públicas, todo ello con el fin de generar cambios radicales desde un enfoque positivo en la forma de administrar la cosa pública.

Steve Mendoza es abogado especialista en contrataciones públicas.

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Trump o la locura del poder

/ 23 de enero de 2021 / 01:51

Mi afición por detectar la mutación en el comportamiento de los presidentes una vez que dejan el poder o viceversa con el tiempo se ha convertido en fascinación, particularmente en Bolivia donde los he conocido cercanamente durante medio siglo, circunstancia acaecida también en Francia y más allá.

Estudiar a esos personajes en pleno ejercicio de su fuerza es un entretenimiento agradable y verlos despojados de sus mandatos, postrados en el exilio, en la calle o en un calabozo, es aun mayormente subyugante. En muchos casos, aplicar la somatología para descubrir los síntomas de esa transmutación nos señala que en el momento de gloria se elevan en estatura, su caja torácica se infla con frecuencia, se visten con urbano esmero y hasta su sex-appeal se hace aparente. En cambio, la caída los retorna a su verdadero gabarito, su pecho se torna cóncavo y su pupila trajina el horizonte en busca de sonrisas solidarias. El tiempo de repartir dádivas ha pasado y llega la hora de esquivar venganzas. Las alabanzas se fueron para dar paso al vituperio. Unos escriben sus memorias, espacio adecuado para agradecer las lisonjas acumuladas y, además, tramar la revancha para estigmatizar a los ingratos. Pero los más, se dedican al ocio o a los placeres solitarios.

Este marco, frecuente en las republiquetas de la periferia donde los autócratas se aferran al poder, cambiando o vulnerando la Constitución, también sucede en el primer mundo, aunque con modalidades altamente sofisticadas. Sin embargo, el intento de golpe de Estado perpetrado el 6 de enero en Washington rompe toda tradición, al identificar que el autor intelectual del atropello fue nada menos que el Presidente número 45 de la Unión. Conforme las investigaciones abiertas y encubiertas van tomando forma, se advierte los siniestros objetivos del asalto al Capitolio: matones armados que buscaban ajusticiar a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y colgar de un árbol al vicepresidente, Mike Pence, por haber abierto la sesión que permitiría certificar el resultado escrutado por el Colegio Electoral. Esas hordas trumpistas no se agolparon espontáneamente, fueron estimuladas por inspiración presidencial e instigadas por él, en arengas inflamadas de incitación a la violencia. Con anterioridad, frecuentes arrebatos extravagantes y la fobia desatada contra adversarios o adláteres desechados hacían presumir a sus cercanos amigos y a lejanos enemigos que el billonario había perdido la razón y que la seguridad del Imperio estaba dramáticamente comprometida. Esa conducta, debatida y juzgada por los congresales, culminó con la aprobación del impeachment del Mandatario y ante la falta de sanción senatorial, dejó abierta la posibilidad del juicio para inhabilitarlo a postular a cargo electivo alguno. No obstante, alejado el nefario magnate, surgirá sin duda una corriente trumpista sin Trump, por cuanto de 74 millones de americanos que votaron por él, 18 millones aprueban la ocupación del Capitolio y 24 millones se sienten representados por aquellas huestes. Ese capital electoral seguirá siendo inspirado por el expresidente a través de sus testaferros locales en cada Estado de la Unión. Aquella motivación y el temor a que Trump ordene represalias contra ellos o familiares en sus respectivas circunscripciones fueron la causa por la que tan solo 10 republicanos votasen por el impeachment; 197 de aquellos, temerosos de una venganza estilo siciliano, prefirieron hipotecar su lealtad.

Más allá de la inauguración del nuevo presidente, el factor Trump será determinante para conservar la integridad nacional, lubricar la guerra civil o evitarla. La brecha entre quienes objetan el multiculturalismo pregonando la supremacía blanca frente al resto de la población es una peligrosa chispa. En todo caso está a la vista que el Partido Republicano saldrá dividido por este conflicto.

   Carlos Antonio Carrasco es doctor en Ciencias Políticas y miembro de la Academia de Ciencias de Ultramar de Francia.

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Felipe vive y vuelve… carajo

/ 23 de enero de 2021 / 01:40

Que no haya duda, estas líneas son un homenaje. No debiera ser necesario aclararlo, luego del deceso de un hombre que murió como vivió, siempre leal a sus convicciones. Atravesar los vertiginosos acontecimientos del siglo XX y haberse mantenido incólume es un logro que muy pocos personajes han alcanzado. No hubo ONG, cartera pública, partido político o cualquier otro epicentro de poder que mueva un milímetro de sus convicciones e ideales. El martes ha partido uno de los personajes más icónicos de la historia boliviana del siglo XX, Felipe Quispe, el Mallku.

Mucho se ha escrito sobre él en estos días y felizmente más han sido los homenajes que las detracciones. Está trillado decir que no hay muerto malo, a pesar de ciertos mensajes de pésame que brillan por su hipocresía; hipocresía porque en vida nunca reconocieron su lucha, sus logros y su firmeza; por el contrario, no dudaron en juzgarlo y algunos hasta lo miraban con asco. Vale apuntar que la mayoría de sus detractores están muy lejos de entender los planteamientos y las implicancias de su filosofía de vida: el katarismo.

En efecto, don Felipe, uno de los intelectuales aymaras más importantes de este tiempo, puede ser considerado de los representantes más fieles del katarismo. Este calificativo puede ser asignado a Quispe, en tanto dirigente político y en tanto investigador social e intelectual. El Mallku, por ejemplo, con su libro Tupaj Katari vive y vuelve… carajo ha legado una de las investigaciones más sesudas sobre el pensamiento político de Tupaj Katari y el levantamiento aymara que lideró éste en 1781, basado en datos históricos duros para luego sistematizar una propuesta política comunal de organización de la sociedad de forma alternativa al orden colonial.

El libro anteriormente referido es la primera obra editada y publicada del puño de Felipe Quispe. Fue en 1990 que la editorial Ofensiva Roja imprimió y vendió exitosamente la obra. No es un dato menor que El Mallku haya producido su primer libro durante su encarcelamiento en Chonchocoro, el penal de máxima seguridad de la sede de gobierno.

Justamente la importancia de Tupaj Katari vive y vuelve… carajo probablemente radica en el contexto en el cual fue escrito. Para muchos, el hito más intenso de la vida y trayectoria de Felipe Quispe está vinculado a su pertenencia al Ejército Guerrillero Tupaj Katari (EGTK), que le costó la cárcel por más de cinco años, sin sentencia. Precisamente las reflexiones que presenta Quispe en su libro respecto del disciplinamiento que pretende el Estado Republicano contra quienes cuestionen el orden establecido, encuentra directa relación con el destino de las y los militantes del EGTK.

Felipe Quispe tendrá que ser una fuente casi obligatoria para entender el siglo XX en Bolivia. Su condición de dirigente campesino, de guerrillero, de intelectual y de líder político es incuestionable. Leer a El Mallku es pararse frente a un gigante que danza entre la historia, la crónica y la filosofía; y que siempre llega a la urgente necesidad de cambiar el mundo, hacia otro comunitario, evidentemente más justo. Por eso y por muchas otras razones, entre ellas su accionar de brújula para el movimiento popular en Bolivia durante la dictadura de 2020, don Felipe merece todos los honores y la gloria. El Mallku, hoy vuela más alto y su legado de alto vuelo queda en los anales de la historia y en el proyecto político de liberación de los pueblos.

    Valeria Silva Guzmán es analista política feminista. Twitter: @ValeQinaya    

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El carro no se detiene

/ 23 de enero de 2021 / 01:35

Aún se ven en el cielo los oscuros nubarrones que cubrieron de odio al país en los últimos 14 meses y con esa gélida atmósfera no queda sino insistir y perseverar hasta lograr —como dijo Julio Cortázar— que un día la nueva realidad sea “una jubilosa danza”.

Si para otros países es azaroso el alumbramiento de una nueva arquitectura social, para Bolivia lo es más, porque aquí coexisten dos realidades contrapuestas: 36 naciones y pueblos indígena originarios que conforman el 85% de la población frente a sectores blancoides minoritarios culturalmente representados en las artes y medios de comunicación por la más pobre intelectualidad liberal del continente. Escritores y analistas con aptitudes para criticar y destruir, pero casi nada de talento para proponer y edificar.

Cuánto bien haría al país que esa pléyade de opinadores plantee visiones alternativas para mejorar o reencaminar lo andado. No, al parecer las ideas no alcanzan para eso, lo que indica que no le tienen cariño a Bolivia, a los habitantes de este bendito territorio. No están a gusto en estas tierras que cobijan a tantas nacionalidades, sabores y colores. Estos intelectuales, si podrían marcharse a Miami, Madrid o París lo harían, pero no, eso no es posible porque no tienen dinero, es decir, son capitalistas sin capital y por añadidura bolivianos sin patria.

Al frente estamos quienes tampoco tenemos gran cosa de dinero, pero sí mucho cariño a este maravilloso girón de América del Sur. Desde la niñez jugamos descalzos en sus canchas de tierra, nadamos en sus ríos y no paramos de encontrar belleza en cada paisaje humano y físico que se pone a nuestra vista.

Hoy la situación del mundo está haciendo comprender que la política más que un asunto de intereses de diversos grupos sociales, es una cuestión de principios que ante todo tienen que ver con la noción del bien común y la colectivización de la alegría. Basta de adorar los rituales individualistas y supremacistas y solazarse con las estrafalarias escenas que protagonizan conocidos millonarios.

El mundo necesita racionalidad y en ese terreno la búsqueda de igualdad social cada día genera mayores consensos. Si esto no es así preguntemos por qué en las elecciones del 18 de octubre de 2020 el pueblo boliviano fue tan contundente con su voto por la igualdad social. Por qué en España, Argentina, Venezuela, Ecuador y Chile cobran fuerza las propuestas populares y por qué en Estados Unidos las fuerzas democráticas desalojaron del poder al político que más dardos lanzó contra la igualdad social.

Grover Cardozo es periodista y abogado.

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Bolivia Estado Plurinacional, comprender la historia

En lo cotidiano y las políticas públicas queda mucho por hacer, pero la siembra está vigente.

/ 22 de enero de 2021 / 01:39

Con mucha razón, Adolfo Pérez Esquivel, Nobel de la Paz, nos dice: “No hay pueblo sin memoria. Un pueblo sin memoria está condenado a ser dominado”. En Bolivia, esa memoria, hecha historia, explica en gran parte el significado del 22 de enero, día de la Fundación del Estado Plurinacional de Bolivia (DS 405 de 20/01/2010) Dos hitos históricos dan fundamento a la concepción y sentido del Estado Plurinacional.

Uno de esos hitos es la fundación de la República de Bolivia. La historia registra que, el 9 de febrero de 1825, el libertador Antonio José de Sucre emitió un decreto que dispone que las provincias del Alto Perú, hoy Bolivia, deliberen su futuro en una Asamblea de Diputados. En esta norma se establece que la asamblea sea conformada por diputados elegidos por “ciudadanos, que en ese momento, constituían los hombres que sabían leer y escribir, eran propietarios de un bien o un ingreso anual de 300 pesos o más; lo que supone que la inmensa mayoría de indígenas y campesinos, obreros y artesanos no eran reconocidos como ciudadanos; por lo tanto, esos sectores sociales quedaron excluidos del proceso; dicho desde otra perspectiva, de los casi aproximadamente un millón de habitantes de las provincias del Alto Perú, participaron como votantes para la elección de los electores un número reducido de habitantes, principalmente los criollos y algunos mestizos que tenían el ejercicio de la ciudadanía, que en ningún caso fue superior al 10% del total de la población” (Rivera S., José). Bolivia se fundó con el concurso de 48 hombres de clases sociales acomodadas, no participaron mujeres, indígenas, originarios, campesinos ni trabajadores. Ese proceso constituyente no fue democrático ni reconoció la diversidad de los grupos poblacionales. Desde ese momento estuvo configurado bajo una concepción de Estado–Nación, con el dominio de una clase social que a título de independencia, en realidad, intentaba gozar de los privilegios que supuestamente dejaban los españoles, institucionalizando la república colonial y monocultural. Como dice Félix Cárdenas, el Estado quedó sin naciones y las naciones quedaron sin Estado.

El segundo hito está antecedido por la larga lucha contra la dominación ejercida en la colonia y república. En la historia reciente tiene sus orígenes en la sucesión de varios hechos como las Marchas por la Dignidad y el Territorio que realizaron los pueblos indígenas de las tierras bajas en los años 90, la “democracia pactada” y los cruentos episodios plenos de movilización popular como la Guerra del Agua de 2000 y “octubre negro” de 2003 que, entre otros temas, puso en agenda la exigencia de convocar a una Asamblea Constituyente. El 6 de agosto de 2006 se instala la Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución, reestructurar el Estado y establecer un nuevo pacto social. A diferencia de 1825, la Asamblea Constituyente estuvo constituida por 255 asambleístas, hombres y mujeres, elegidos por voto democrático; por indígenas, originarios, campesinos, habitantes de ciudades; por profesionales, trabajadores, productores y representantes de organizaciones sociales de nuestra patria. Esta Asamblea Constituyente expresó la diversidad de Bolivia en sus maneras de concebir y entender la sociedad, el Estado, la economía, la política… Es la resolución de uno de los principales asuntos pendientes de 1825, los pueblos, naciones y comunidades tienen un Estado y el Estado representa la diversidad de su población.

La Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia fue aprobada en un referéndum realizado el 25 de enero de 2009, con el 61,43% de los votos. Posteriormente, en ese mismo año, el 7 de febrero, fue promulgada por el entonces presidente Evo Morales.

Por esas razones, desde una lectura crítica, más allá de conceptos y estructuras formales, la fundación del Estado Plurinacional de Bolivia es la reivindicación, valoración, armonía y convivencia de los pueblos y naciones indígena originario campesinos, pueblo afroboliviano y comunidades interculturales frente a concepciones que intentan hacer prevalecer el dominio de una clase social, una nación, una cultura con rasgos coloniales, de colonialidad y patriarcado. Es cierto que en lo cotidiano y las políticas públicas queda mucho por hacer, pero la siembra está vigente. Bolivia será grande si valora sus orígenes y comprende su historia, así como actúa en consecuencia.

Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

       

    

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