Voces

martes 5 jul 2022 | Actualizado a 03:43

Encrucijada histórica

No está demás reflexionar sobre los riesgos que implica no lograr estos acuerdos básicos en las próximas horas

/ 10 de noviembre de 2019 / 01:38

El país está en una encrucijada histórica: o profundizamos el enfrentamiento entre hermanos bolivianos o logramos una salida pacífica, pactada y democrática a la crisis. Es el momento en que todas las dirigencias deben mostrar sensatez y generosidad. No está en riesgo solamente el destino de un gobierno, sino evitar que se abra una grieta inquietante en la convivencia social.

Son días difíciles los que estamos viviendo desde la realización de las elecciones del 20 de octubre, este conflicto ya ha provocado tres muertos y decenas de heridos. En los últimos días la zozobra ha aumentado aún más con la presencia en la sede de gobierno de diversos grupos movilizados, la proliferación de discursos agresivos en redes sociales, y finalmente con el repliegue y motines de la Policía a sus cuarteles. Parecería que estamos al borde de una confrontación de niveles inéditos.

Al mismo tiempo, los actores políticos, tanto del oficialismo como de las oposiciones, no logran acercar posiciones para acordar una agenda que dé un cauce institucional, pacífico y democrático a la profunda controversia suscitada por el cuestionamiento de los resultados de las elecciones. Cada sector parece entrampado en verdades absolutas. De un lado, el oficialismo, que sostiene su victoria electoral argumentando que es un proceso válido. Del otro, la oposición, que enarbola la bandera del gran fraude.

Tampoco la realización de un “análisis de integridad electoral”, para el cual llegaron al país 30 expertos bajo la batuta de la OEA, y que cuenta con amplio apoyo externo, ha conseguido consenso pese a ser una opción que podría aclarar si los comicios fueron transparentes o no. A medida que la situación se va complicando, se han ido también radicalizando las propuestas, al punto que hoy la solución a la crisis parece estar bloqueada.

Estamos pues en un momento de grandes decisiones, en que la dirigencia política y social del país no puede eludir sus responsabilidades. Está en sus manos seguir por el camino, sin horizonte positivo, de la confrontación e incluso de la ruptura del orden constitucional, o avanzar con sensatez, tolerancia y generosidad hacia una salida que seguramente no contentará a todos, pero que devolverá la paz y la certeza a la población.

Pese a las grandes divergencias, todos apelan al respeto y la importancia del voto en la elección de las autoridades y a la necesidad de renovar el Tribunal Supremo Electoral, esos podrían ser puntos de partida de un acuerdo que todos los ciudadanos anhelan.

No está demás reflexionar sobre los riesgos que implica no lograr estos acuerdos básicos en las próximas horas: se puede alentar a que el desenlace de la coyuntura sea violento, pero, también, esto puede provocar una grieta que no cerrará rápido y que dividirá por largo tiempo a los bolivianos. Urge responsabilidad y sensatez en todos los actores.  

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Mercado Rodríguez 2.0

/ 5 de julio de 2022 / 01:43

Después de dos años desde el inicio de la pandemia ocasionada por el COVID-19, a nivel mundial la tendencia hacia la digitalización de las economías avanzó a pasos enormes, especialmente en la adopción de nuevas tecnologías aplicadas a los pagos digitales como resultado de las recomendaciones sanitarias de evitar el uso del dinero en efectivo o reducir el traslado a los centros financieros y minimizar el riesgo de contagio.

¿Qué es todo esto tan complicado?, pregunta doña María, quien tiene su tienda en el popular mercado Rodríguez de la ciudad de La Paz. ¿Qué es lo que hablan estos jóvenes de banca electrónica y banca móvil, transferencias en QR y pagos sin contacto? ¿Me puede explicar que no entiendo nada?, me consulta, extrañada.

Además, doña María relata que hace unos años la costumbre en los mercados de abasto para el pago de los productos era con billete en efectivo y se guardaban las monedas para el cambio, y al finalizar la jornada ella y sus compañeras tenían que hacerse acompañar con familiares y hasta policías por seguridad. Esta platita bien resguardada tenía como destino pagar a los proveedores de productos, transportistas y otros, termina su alocución la casera.

El documento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) titulado Acelerando los Pagos Digitales en América Latina y el Caribe, destaca que los pagos digitales representan un aspecto fundamental de la actividad económica, la inclusión financiera y el crecimiento empresarial. Además, serían un importante motor del comercio electrónico, pues los pagos digitales permiten a personas y empresas efectuar y recibir pagos de forma rápida y segura, lo que contribuye a estimular el comercio.

En este ámbito, los pagos digitales han mostrado una gran aceptación de la población a nivel global. Según las perspectivas, de los organismos internacionales los pagos sin contacto, pagos móviles, pagos integrados en una apps y redes sociales, junto al uso de los códigos QR cobrarán cada vez más fuerza en esta evolución del comercio electrónico.

La pregunta de rigor es: ¿En toda esta digitalización y adopción de nuevas tecnologías en el ámbito de pagos, el mercado Rodríguez y la economía boliviana están lejos de esta revolución? La respuesta es no. Por ejemplo, de acuerdo con cifras del sistema de pagos publicadas por el Banco Central de Bolivia (BCB), en 2021 se registró un importante crecimiento en el uso de los instrumentos electrónicos de pago, donde las transferencias electrónicas (por banca digital) aumentaron 70% en volumen de operaciones con relación a 2020, mientras las transacciones a través de tarjetas electrónicas subieron 41% en cantidad y 36% en el valor procesado, gracias a funcionalidades como pagos sin contacto y la habilitación de compras por internet.

Asimismo, el uso de la billetera móvil se amplió en 16% con respecto al valor procesado en 2020, gracias a la posibilidad de efectuar transferencias hacia y desde cuentas del sistema financiero con el uso de códigos QR, brindando una variedad de opciones a la población para efectuar pagos y transacciones a zonas rurales y periurbanas.

Estos resultados sin precedentes se explican por la construcción de esta infraestructura del mercado financiero de pagos y una regulación moderna atribuida al BCB, que permitió profundizar el uso de los medios electrónicos de pago en un entorno moderno y seguro. Otro factor relevante, que dio impulso a los pagos digitales en 2021 fue la recuperación de la economía que favoreció al valor y el volumen de las operaciones procesadas en el mercado financiero.

En síntesis, la revolución de los pagos digitales está permitiendo, de manera gradual, que la población boliviana pueda efectuar y recibir pagos de forma rápida y segura contribuyendo a una mayor actividad comercial que permite una mayor inclusión financiera y crecimiento de la economía.

Sergio Colque Soldado es economista y docente de la UMSA.

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La capital del narcotráfico

/ 5 de julio de 2022 / 01:37

Lo dije una vez y lo diré de nuevo: las drogas no son malas. Sin embargo, estamos obligados a cumplir con las leyes de nuestra sociedad, so pena de vivir sin ellas. Sócrates sabía esto, así que bebió nomás la cicuta, consciente de que incluso el orden más injusto es mejor que ninguno. El narcotráfico, por lo tanto, debe ser combatido, así como los narcotraficantes; por ello me pregunto ¿por qué habrá creído Calvo que era una buena idea convocar a una marcha en contra del narcotráfico?

Así, aunque ya no quisiera escribir sobre el tema, me veo obligado a hacerlo, dadas las circunstancias que delatan que la nueva estrategia de la oposición es desprestigiar al movimiento cocalero utilizando la guerra contra las drogas como vetusto barco de guerra y, aún peor, bloquear el funcionamiento de la sociedad boliviana. Mala elección, pues al hacerlo dirigen los reflectores sobre las cabezas de muchos de sus miembros, quienes a diferencia de las élites colombianas no tienen la fuerza suficiente como para imponerse como les gustaría hacerlo. Es por eso que nuestro admirador de Pablo Escobar, Luis Fernando Camacho, no es más que una caricatura de mafioso, incapaz de hacer lo que hacía ese infame gánster en Medellín.

No obstante, estamos lidiando con un problema serio aquí en Bolivia. Entre las muchas observaciones que pude rescatar de mi abusada lectura de Peter Andreas encontré la siguiente: la violencia es una forma recurrente de resolver controversias entre los emprendedores del comercio ilícito, debido a que los mecanismos legales les están vetados por la naturaleza ilegal de su actividad. Es decir, dado que no pueden demandarse en tribunales que funcionen con normas, solo les queda los balazos. Las últimas semanas son un ejemplo de ello.

Pero las élites del narcotráfico no operan al margen de la sociedad, aunque sí de la ley. Por eso, invito al lector a considerar lo siguiente: aunque para producir cocaína los cárteles de la droga dependen de la hoja de coca que se produce en todo el territorio nacional, así como de la proveniente de Perú, la comercialización de su mercancía no se dirige a nuestro mercado interno, sino al de grandes metrópolis conectadas con destinos de ultramar donde la droga multiplica su costo, como EEUU y Europa. Y para poder sacarlas hacia tales destinos, ésta debe cruzar la frontera hacia el Brasil, a través de los departamentos de Pando, Beni y, sobre todo, Santa Cruz.

Una buena parte de los costos de transporte se paga justamente en estas regiones, donde el dinero circula y entremezcla con otros capitales; un pequeño norte de México, si se quiere. He ahí, si la verdadera intención es combatir el narcotráfico, necesario transparentar la proveniencia de esos recursos, que solo es posible mediante leyes como la que se impulsó a finales del año pasado, y que fue vetada, justamente, por la intensa campaña de las élites cruceñas. Una observación detallada sobre la proveniencia de la fortuna de sus miembros arrojaría escandalosos resultados. Invito al (Ministerio de) Gobierno a hacerlo. Es hora de atacar a la verdadera capital del narcotráfico, que, a diferencia de los cárteles mexicanos y colombianos, no podrían defenderse.

No obstante, eso no resuelve el problema de fondo, que no consiste en que amplios sectores de la sociedad se ganen el pan de cada día como engranajes más o menos pequeños en ese tipo de negocios, sino que también participen en él instituciones del Estado, en este caso el Órgano Judicial y la Policía. Al hacerlo, dichas instituciones contribuyen, tal vez sin quererlo, a otra dinámica que nota Andreas en otra de sus investigaciones: el debilitamiento de la democracia. Al hacer de la corrupción una rutina, desprestigian la institucionalidad del Estado, que puede conducir a una crisis de gobernabilidad por el simple hecho de que la gente ya no respeta la formalidad estatal.

La oposición está consciente de esto, razón por la cual bloquea todo intento de reforma institucional o incluso simples cambios de rutina, como sucede con el Defensor del Pueblo o como sucederá seguramente con la Contraloría. El objetivo no es hacer visible la disfuncionalidad de nuestro Estado, sino obstaculizar su funcionamiento mientras el actual partido esté en el poder, poniendo en riesgo no solo la estabilidad política de Bolivia, sino la propia vida de sus ciudadanos, que deberían estar conscientes de que la oposición boliviana no está comprometida con la idea de construir país. Su lógica es: “si no puedo ganar elecciones, que se hundan todos”.

Por todo esto, impulsar reformas estatales es una prioridad para el Gobierno, se cuente o no se cuente con la fuerza para ello. Se tiene una ventaja, por otra parte, y esa es la consciencia que existe sobre el penoso estado de nuestra Justicia y nuestra Policía. El pueblo debe marchar por ese tipo de consignas: por una nueva Bolivia.

Carlos Moldiz Castillo es politólogo.

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Extremos

/ 5 de julio de 2022 / 01:33

En cumplimiento al artículo 20 de la Resolución Ministerial 001/2022, referida a las “Normas Generales para la Gestión Educativa”, el descanso pedagógico (vacación invernal) comienza el 4 de julio y termina el 15 del mismo mes, prohibiendo taxativamente a los maestros asignar tareas a los estudiantes de los niveles inicial, primaria y secundaria de unidades educativas fiscales, privadas y de convenio.

Al respecto, el viceministro de Educación Regular, Bartolomé Puma Velásquez, emitió el 1 de julio de la presente gestión el instructivo IT/VER 0075/2022, exhortando a los directores departamentales, distritales y de unidades educativas hacer cumplir las disposiciones establecidas referente al descanso pedagógico, principalmente la prohibición de asignar tareas a los alumnos.

En tal eventualidad, el viceministro (en tono de amenaza) reiteró a los maestros esta prohibición, y ante el incumplimiento serían pasibles a una determinada sanción de acuerdo con el Reglamento de Faltas y Sanciones del Magisterio (Resolución Suprema 212414).

En ese extremo, según esa normativa, el eventual incumplimiento se circunscribe en el ámbito de la falta leve, “resistencia a órdenes superiores”; previo proceso administrativo disciplinario, la sanción más relevante sería el descuento de uno a cinco días de haber.

Consiguientemente, para algunos actores educativos del subsistema regular, la disposición de prohibir la asignación de tareas en el descanso pedagógico es exagerada y fuera de contexto, en relación a los vacíos de aprendizaje que continúan presentando varios estudiantes.

En tal sentido, retrocediendo al tiempo más mediato a la actualidad, en la década de los 90 y principios del nuevo milenio, la asignación de tareas para el descanso pedagógico era normal y bien recibida, siendo que tenía la premisa de mejorar las cualidades y capacidades de aprendizaje secuencial de los estudiantes, independientemente de las características ampulosas en su contenido.

Sin embargo, actualmente es preciso hacer mención a las dos realidades contrapuestas de los alumnos, unos con posibilidades de gozar del descanso pedagógico, otros obligados a trabajar debido a la crisis económica. Por tanto, será aprovechado de diferentes maneras.

Por ello, en sujeción al principio de igualdad de oportunidades, la asignación de tareas para futuros descansos pedagógicos de invierno deberá ser decisión (previo consenso) de los actores de una determinada unidad educativa, en concordancia a las dificultades de aprendizaje de los estudiantes.

Luis Callapino López es magíster en Políticas de Formación Docente.

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Mejorar la inmunidad

/ 5 de julio de 2022 / 01:28

La pandemia de COVID-19 ha sido una prolongada batalla entre un virus que marcará a una generación y los científicos que trabajan a un ritmo vertiginoso para combatirlo. Mi grupo de investigación estudia el mantenimiento de la inmunidad, y hemos aprendido que los detalles importan. Para arreglar los desperfectos en el blindaje de la inmunidad, los científicos necesitan entender qué sigue funcionando, qué pasos en falso se han dado y por qué.

Tras la vacunación o la recuperación de una infección, el sistema inmune nos deja varias capas de defensa para contrarrestar cualquier futuro contacto con el virus. Uno de los componentes de la inmunidad duradera lo forman las células de memoria que patrullan el cuerpo en busca de cualquier señal del virus. Las vacunas contra el COVID-19 son bastante eficaces para inducir toda clase de células de memoria. Esto es una buena noticia, y ayuda a explicar por qué las vacunas disponibles siguen contribuyendo a la drástica reducción de las enfermedades graves, incluso ante las variantes que han cambiado considerablemente respecto a la cepa original del coronavirus.

Una segunda capa de inmunidad la componen los soldados especializados del sistema inmunitario, llamados células plasmáticas. Cada célula plasmática crea anticuerpos a una velocidad astronómica: varios millares cada segundo, haya presencia de virus o no. Debido a que dichos anticuerpos solo permanecen unas pocas semanas, la persistencia de las células plasmáticas es fundamental para reponer y mantener los anticuerpos protectores a lo largo del tiempo. Las vacunas contra el COVID- 19 se comportan de forma muy distinta unas de otras en lo que respecta a cuántas células plasmáticas se crean y cuánto tiempo viven.

Entonces, dadas estas circunstancias, ¿qué cosas viables se pueden hacer para alargar la duración de la inmunidad? En primer lugar, están las dosis de refuerzo. En segundo lugar, las vacunas y dosis de refuerzo que tenemos, actualmente dirigidas a una cepa que desapareció hace más de un año, serán actualizadas para adecuarlas a las variantes como Ómicron. Es probable que la adecuación de las vacunas al virus ayude a los anticuerpos a funcionar mejor, al procurarles un espacio limpio donde decaer. Conseguir una dosis de refuerzo con una vacuna específica para Ómicron podría ayudar a proteger a las personas frente a contagios y reinfecciones del virus.

Si bien las dosis de refuerzo frecuentes podrían restablecer una cierta proporción de los niveles de protección frente al virus de las vacunas originales, dada la baja aceptación de las dosis de refuerzo hasta la fecha, los científicos y grupos de interés también deben perseguir soluciones de larga duración y nuevas herramientas para frenar los contagios.

Las vacunas administradas por vía nasal u oral posicionan las células de memoria y los anticuerpos cerca del lugar de la infección, y proporcionan posibles maneras de impedir la manifestación de los síntomas, y tal vez la infección, en general. Algunos de estos tipos de vacunas se están sometiendo ahora a los ensayos clínicos y podrían estar disponibles pronto.

Hay grupos de investigadores que también están investigando vacunas monodosis para adultos que pudieran funcionar contra todas las versiones del nuevo coronavirus. Estas vacunas a prueba de variantes, como se pretende, dificultan al virus aventajar al sistema inmune. También han dado resultados muy prometedores en los experimentos con animales. Algunos están entrando en la fase de los ensayos clínicos y podrían estar disponibles en los próximos años.

Estos tipos de vacunas podrían procurarnos una protección duradera frente a contagios y enfermedades. Cuando se combinan, crece nuestro arsenal terapéutico para combatir el COVID-19. No acaba aquí la partida de ajedrez. Vamos a mover nuestras piezas muy pronto.

Deepta Bhattacharya es profesor de inmunología y columnista de The New York Times.

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Locos, cobardes y el golpe de Trump

/ 4 de julio de 2022 / 00:23

Al igual que mucha gente, esperaba lo peor del comité del 6 de enero: discursos largos y monótonos, fanfarronadas de políticos presumidos, mucho él dijo, ella dijo. Lo que obtuvimos en cambio ha sido fascinante y aterrador.

Los sospechosos habituales, por supuesto, se fijan en los detalles —aunque nunca en los puntos cruciales, como el deseo de Donald Trump de participar en un asalto armado al Capitolio, y nunca, de forma reveladora, bajo juramento— y algunos medios de comunicación, vergonzosamente, les siguen el juego. Pero, siendo realistas, ya no hay duda de que Trump intentó anular los resultados de unas elecciones legales y, cuando todo lo demás falló, alentó e intentó instigar un ataque violento contra el Congreso.

Dejaré que los expertos legales averigüen si la evidencia debe conducir a un proceso penal formal y, en particular, si el propio Trump debe ser acusado de conspiración sediciosa. Pero ninguna persona razonable puede negar que lo que sucedió después de las elecciones de 2020 fue un intento de golpe, una traición a todo lo que representa Estados Unidos. Todavía veo a algunas personas comparando este escándalo con Watergate. Eso es como comparar el asalto y la agresión con una infracción de tránsito. Las acciones de Trump fueron, con mucho, lo peor que jamás haya hecho un presidente estadounidense.

Pero aquí está la cosa: docenas de personas dentro o cerca de la administración Trump deben haber sabido lo que estaba pasando; muchos de ellos seguramente tienen conocimiento de primera mano de al menos algunos aspectos del intento de golpe. Sin embargo, solo un puñado se ha presentado con lo que sabe.

¿Y qué hay de los republicanos en el Congreso? Es casi seguro que muchos, si no la mayoría, se dan cuenta de la enormidad de lo que sucedió; después de todo, el asalto al Capitolio puso sus propias vidas en peligro. Sin embargo, 175 republicanos de la Cámara votaron en contra de la creación de una comisión nacional sobre la insurrección del 6 de enero, con solo 35 a favor. ¿Cómo explicar esta abdicación del deber? Sin embargo, el ala no loca del Partido Republicano, con solo un puñado de excepciones, ha hecho todo lo posible para evitar cualquier ajuste de cuentas sobre el intento de golpe. Lo que me hace pensar en la naturaleza del coraje y la forma en que el coraje, o la cobardía, está mediado por las instituciones.

Los seres humanos pueden ser increíblemente valientes. Sin embargo, si el coraje físico es raro, el coraje moral, la voluntad de defender lo que crees que es correcto, incluso frente a la presión social para conformarte, es aún más raro. Y coraje moral es lo que los asociados de Trump y los miembros republicanos del Congreso carecen de manera tan notoria.

¿Es esto una cosa partidista? Realmente no podemos saber cómo responderían los miembros del otro partido si un presidente demócrata intentara un golpe similar, pero eso se debe en parte a que tal intento es más o menos inconcebible. Como los politólogos han señalado durante mucho tiempo, los dos partidos son muy diferentes, no solo en sus políticas, sino también en sus estructuras institucionales.

El Partido Demócrata, aunque puede estar más unificado que en el pasado, sigue siendo una coalición flexible de grupos de interés. Algunos de estos grupos de interés son dignos de elogio, otros no tanto, pero en cualquier caso la laxitud les da a los demócratas espacio para criticar a sus líderes y, si así lo desean, adoptar una posición basada en principios.

El Partido Republicano es una entidad mucho más monolítica, en la que los políticos compiten por quién se adhiere más fielmente a la línea del partido. Esa línea solía estar definida por la ideología económica, pero en estos días se trata más de posicionamiento en las guerras culturales y lealtad personal a Trump. Se necesita un gran coraje moral para que los republicanos desafíen los dictados del partido, y los que lo hacen son excomulgados de inmediato.

Hay una excepción que confirma la regla: la sorprendente posición a favor de la democracia de los neoconservadores, las personas que nos dieron la guerra de Irak. Ese fue un pecado terrible, que nunca se olvidará. Pero durante los años de Trump, cuando la mayoría del Partido Republicano se arrodilló ante un hombre cuyo horror comprendía completamente, casi todos los neoconservadores prominentes, desde William Kristol y Max Boot hasta, sí, Liz Cheney, se pusieron firmemente del lado del Estado de derecho.

¿De dónde viene esto? No creo que sea una calumnia para el coraje de esta gente señalar que los neoconservadores siempre fueron un grupo distinto, nunca completamente asimilado por el monolito republicano, con carreras que se basaban en parte en reputaciones fuera del partido. Podría decirse que esto los deja más libres que la variedad de jardín de los Republicanos a actuar de acuerdo con sus conciencias. Desafortunadamente, eso todavía deja el resto.

Si los demócratas son una coalición de grupos de interés, los republicanos son ahora una coalición de locos y cobardes. Y es difícil decir qué republicanos presentan el mayor peligro.

Paul Krugman es premio Nobel de Economía y columnista de The New York Times.

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