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Saturday 13 Apr 2024 | Actualizado a 04:59 AM

Caída del Muro de Berlín

/ 13 de noviembre de 2019 / 06:55

Han pasado 30 años de la caída del Muro de Berlín, un hecho histórico que precedió el desmoronamiento del mundo que había sido construido y mantenido para el enfrentamiento entre estadounidense y soviéticos. Con lo cual, el planeta ingresó a un nuevo periodo de su historia, determinado ya no por la Guerra Fría, sino por el desarrollo de la tecnología y el potenciamiento de la globalización.

Este nuevo orden se presentó con una visión positiva. Las principales banderas que permitieron dos décadas de supremacía estadounidense fueron el triunfo de la libertad y el libre mercado, frente a la opresión comunista y las restricciones de un Estado grande, que buscaba controlarlo todo. La unificación de Alemania, la ampliación de la Unión Europea, la ascensión de Asia, entre otros fenómenos, contribuyeron a la edificación de este nuevo escenario, caracterizado por la integración mundial de los mercados y las finanzas.

Sin embargo, la ambición y el crecimiento trajo consigo nuevos problemas, especialmente la sobreexplotación de los recursos, y hoy el cambio climático se perfila como el nuevo Armagedón. A ello se suma una nueva ola de nacionalismo, nativismo y xenofobia. Hablamos de nuevas necesidades económicas, sociales y medioambientales que ya no pueden resolverse mediante discursos políticos o ideológicos. Se trata de un escenario inédito, tanto más complicado por cuanto está en proceso de consolidación, y que conlleva nuevos desafíos para los actuales gobernantes y líderes políticos.  

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Fragmentos de vida en la ciudad

La Paz es una ciudad en la que suceden hechos distintos y en tiempos fragmentados

Patricia Vargas

/ 12 de abril de 2024 / 07:15

La ciudad es un espacio que lleva a diferentes mundos, donde la mirada del observador encuentra relatos que dan cuenta de realidades distintas en la vida de los habitantes. Esta última se halla entrecruzada por situaciones particulares, como es el caso de la población dedicada a la venta de productos singulares, a través del caminar por ciertos sectores de La Paz.

Otra forma de comercio que va acompañada por las gesticulaciones del vendedor y que tiene como característica el recorrido por la ciudad. Este tipo de venta se desarrolla en una especie de ritual, que resulta llamativo por la singularidad que tiene de transitar la ciudad de forma cotidiana.

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Esos vendedores en movimiento —que transitan y se detienen en lugares estratégicos de calles, plazas y avenidas— no están a la espera de un comprador, sino que van en busca de él.

Un gran número de comerciantes ambulantes en La Paz se movilizan por los sitios más vitales, como la avenida Camacho, la plaza Murillo, la calle 21 de Calacoto, entre otros. Territorios que, precisamente por su afluencia, terminan siendo disputados por los vendedores.

Lugares que son elegidos, además, por ser los más efervescentes de la vida económica de los ciudadanos. Y es justamente eso lo que lleva al ofertante callejero a aprovechar esos sitios para la venta de sus productos, a partir de un permanente movimiento corporal.

En los últimos años, sobre todo desde la pandemia, ese tipo de comercio móvil es practicado con mayor frecuencia, pues responde a la necesidad de sobrevivencia de esa parte de la población. Una realidad de esta ciudad que además demuestra que la venta de ciertos productos tiene lugar en tiempos mínimos.

Así, La Paz es una urbe en la que suceden hechos en fragmentos de tiempo, lo cual es parte de su esencia y cotidianeidad. Sin embargo, también hay que reconocer que la población se siente agobiada por la presencia cada vez mayor de comerciantes que se asientan o deambulan por las vías. Por esa razón, se espera que dicha venta móvil no se amplíe, ya que el libre transitar del habitante correrá más riesgo que hoy con los puestos callejeros en las aceras.

Lo singular de este tipo de comercio móvil es que así como aparece, desaparece en cuestión de minutos, sobre todo cuando los funcionarios ediles salen a hacer controles sorpresa. Son, pues, presencias sorpresivas las que encontramos en nuestro andar por la ciudad y que nos llevan a pensar en cuán creativa es la gente para lograr vender en las arterias paceñas. Esta actividad, empero, podría resultar hasta peligrosa si este comercio se dedicara a expender sustancias nocivas.

Definitivamente, La Paz es una ciudad en la que suceden hechos distintos y en tiempos fragmentados, lo que demuestra la infinidad de realidades que habitan en su interior. Todo en el contexto de una situación económica deteriorada que hoy exige prontas soluciones.

La multiplicación del comercio informal y sobre todo ambulante no solo delata la situación económica agobiante de estos momentos, sino la fragmentación de una economía que hace visible la existencia de otras realidades lamentables que enfrentar, como la de aquella población a la que le urge una fuente laboral oficial y bien establecida.

Es evidente que La Paz nos presenta diferentes mundos. Ciudad hecha de distintas historias que relatan realidades que se desarrollan en un territorio siempre en disputa con los comerciantes informales, quienes están sitiando cada vez más esta ciudad.

(*) Patricia Vargas es arquitecta

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De libertarios, populistas, progresistas y otros (II)

Las interrogantes van a todos los grupos políticos en disputa, se necesitan soluciones, propuestas racionales

Dionisio J. Garzón M

/ 12 de abril de 2024 / 07:10

En un clima político cada vez más enrarecido en el país, de reacciones inéditas y de silencios comprometedores, después de cinco meses vuelvo al tema de mi columna De populistas, libertarios, progresistas y otros (La Razón, 24 de noviembre de 2023). En el país se vive tempranamente en modo electoral, todo está ligado a lo que vendrá en 2025 y que se supone será una oportunidad para un cambio positivo. Las corrientes políticas tradicionales deberían afinar su artillería para vender una imagen de cambio positivo y también sus propuestas. Esto que es la receta tradicional no tiene vigencia en los inéditos tiempos políticos que vivimos; nadie habla de programas de gobierno, de soluciones concretas a los problemas estructurales del país, peor aún si de lineamientos de cambio se trata. Domina el quehacer diario del país la lucha interna de los que tienen el poder hoy, la estrategia para conservarlo y definir quién será el líder en 2025 parece ser la única meta que les preocupa. Los grupos opositores están casi invisibilizados, aparecen para comentar los yerros del régimen actual, lanzan tímidamente algún misil con posiciones específicas y operan en el submundo de las redes sociales, donde miden sus fuerzas y sueñan con apoyos etéreos que se miden por la cantidad de likes que obtienen sus posteos; mientras tanto en la calle se da la batalla real de las masas populares que viven las consecuencias y esperan un nuevo líder mesiánico que las guie en los obscuros senderos de la economía popular.

Consulte: Minerales críticos, geopolítica y oportunidades (III)

En este clima tan atípico se ven, por ejemplo, antiextractivistas reclamando el detalle de las reservas de gas a la estatal petrolera, progresistas luchando por la aprobación de proyectos estatales de inversión del más puro estilo neoliberal, o liberales de todo cuño, actuando como abanderados de las luchas por la conservación de los bosques y de los cursos de agua hoy descontrolados por la depredación y la errada gobernanza de los recursos naturales no renovables. No hay coordenadas que limiten el actuar en cada caso y aquellos que viven de aprovechar la coyuntura, están haciendo su agosto con el desorden y la falta de iniciativa que predomina. Ejemplos hay muchos, solo mencionar los bloqueos, los cisternas varados en las fronteras en espera de cargar diésel y gasolina para retornar, los límites departamentales que originan minidebates y minibatallas por el control de comunidades fronterizas creadas por la herencia colonial del control territorial, la falta de divisas para mantener fluidez en el comercio, la creciente informalidad a la que el pueblo apela para mantener su economía, y podemos seguir… ¿Algún grupo político ha delineado una estrategia para salir de este embrollo? La respuesta es obvia, están esperando que el pueblo en las calles haga el trabajo para el cambio y de esa manera cobrar vigencia en el momento oportuno. Así ha sido a lo largo de nuestra historia.

Finalmente, un apunte sobre Tarija, la tierra que me vio nacer: ¿Algún grupo político podrá enseñar a mis paisanos a vivir como pobres a causa de la brusca disminución de las regalías por el agotamiento de los megacampos gasíferos, después de ser por años el departamento con el mayor PIB per cápita del país? ¿Hay alternativas reales para reemplazar estos ingresos? Las interrogantes van a todos los grupos políticos en disputa, se necesitan soluciones, propuestas racionales, menos propaganda y menos discursos, compromiso, capacidad y apego a la patria que es una y debemos cuidarla. Felicidades tierra tan pródiga y generosa que es parte del país por voluntad propia, a los chapacos en todo el mundo y honor a los héroes de La Tablada.

(*) Dionisio J. Garzón es ingeniero geólogo, exministro de Minería y Metalurgia

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Momento de unidad

Pamela Paul

/ 12 de abril de 2024 / 07:05

T  al vez sea necesario un evento extraterrestre para unir a este país destrozado. Para un fenómeno que atravesó el país desde la polémica frontera sur hasta los confines de Nueva Inglaterra, el eclipse del lunes atrajo muy pocas teorías o acusaciones de conspiración. Desde donde yo estaba, en Buffalo, la mayor amenaza en ese momento era un pronóstico de nubes espesas. Traigamos las siniestras metáforas: no tenemos la menor idea de hacia dónde vamos. Este año, el eclipse pasa por América. Aquí viene la lluvia otra vez.

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Quizás estaba demasiado preparada para buscar significado, después de haber encontrado un significado inesperado en el último gran eclipse que atravesó el país, el 21 de agosto de 2017. Lo necesitaba. Cansada por la caótica agitación de la presidencia de Donald Trump y desesperada por unas vacaciones, le dije a mi familia que quería ver en este país algo que Trump no pudiera criticar, alterar, destruir o empañar. Quería montañas, estructuras rocosas, paisajes y vistas que me dieran esa sensación de que esto también pasará, y el planeta seguirá existiendo. Decidimos pasar 10 días en Dakota del Sur, comenzando en el Monte Rushmore y terminando en Badlands.

No me di cuenta de que en medio de toda esa permanencia, la visión más fugaz sería la más profunda. Esto no fue en Dakota del Sur en absoluto; estaba a medio día de viaje en Wyoming. Más de un millón de visitantes habían llegado al estado, un buen número de los cuales llegó a una ciudad con una población de aproximadamente 58.000 habitantes. A medida que la luna se movía a través del sol, un extraño tono amarillo plátano cayó sobre todo, diferente a cualquier luz natural que haya visto jamás: más cerca del sepia que del crepúsculo. Mis tres hijos, que entonces tenían entre 8 y 12 años, se quedaron boquiabiertos ante la forma en que la luz golpeaba sus manos y transformaba el color de sus camisas.

Todos guardaron silencio mientras el sol desaparecía. La temperatura bajó notablemente. Los pájaros parecieron quedarse en silencio. A las 11.42, el momento de la totalidad, y con el sol uno con la luna, una unidad palpable en el silencio aquí en la tierra. Luego hubo un estallido audible de exaltación.

Algunas personas dicen que un eclipse provoca una sensación de insignificancia y soledad en el gran esquema del universo. Tuve una reacción ligeramente diferente, más bien una alineación comunitaria con la naturaleza. Para esta atea, fue lo más parecido a una experiencia religiosa, una especie de momento monolítico. Aquí estábamos, solo un grupo de primates, aparentemente tan avanzados en inteligencia y poder, pero aún asombrados ante lo profundo.

En busca de ese mismo sentimiento raro, este año partí hacia Buffalo. A las 14.02, algunas manchas azules moteaban el cielo nublado. Dos minutos después del eclipse parcial, el sol apareció y estallaron vítores en todo el parque, como si, contra todo pronóstico, todos estuviéramos presionando al mismo equipo.

A las 14.55, las nubes se oscurecieron y el ambiente era sombrío. Pero cada vez que el sol asomaba, había otra oleada de vítores y aplausos, y abucheos cuando ganaban las nubes.

A las 15:18, el eclipse alcanzó su totalidad bajo una capa de nubes. El parque quedó oscuro como la noche. No podías ver el sol, pero podías sentir el eclipse. Lo que parecía una puesta de sol irrumpió en el horizonte y todo el parque gritó de alegría. A veces, solo a veces, todos queremos lo mismo.

(*) Pamela Paul es columnista de The New York Times

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Sudán: Las necesidades aumentan día a día

Navegamos en un contexto extremadamente inseguro para brindar atención médica

Christos Christou

/ 12 de abril de 2024 / 07:02

Sudán es una de las peores crisis que el mundo ha visto en décadas. Existen niveles extremos de sufrimiento, las necesidades aumentan día a día, pero la respuesta humanitaria es profundamente inadecuada. Hemos respondido a múltiples emergencias con víctimas masivas durante el año pasado. Hemos realizado cirugías de urgencia, ayudado a mujeres a dar a luz (incluso con cesáreas de emergencia) y tratado a niños en nuestras salas de pediatría y centros de alimentación terapéutica para pacientes hospitalizados, intentando salvarles la vida. En los campos de refugiados y en los lugares que acogen a personas desplazadas, hemos mejorado las condiciones de agua y saneamiento, gestionamos clínicas móviles y vacunamos a niños. Pero en muchas de las áreas donde trabajamos, somos la única organización humanitaria. Antes del inicio de la guerra, había decenas de organizaciones internacionales respondiendo en todo el país. Ahora casi no hay ninguna y para una crisis de esta escala, esto es inaceptable.

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No hay duda de que existen enormes desafíos, pero no son insuperables. Es posible responder y lo sabemos porque estamos ahí. Un problema es el bloqueo sistemático de la entrega de ayuda humanitaria impuesto por las Fuerzas Armadas Sudanesas durante los últimos seis meses. Esto significa que no podemos enviar suministros médicos o personal a través de las líneas de frente a áreas controladas por las Fuerzas de Apoyo Rápido. Además, hemos visto intentos reiterados de bloquear provisiones humanitarias y personal que cruzan desde los países vecinos hacia Sudán. En muchas de nuestras instalaciones hay escasez de suministros: en el Hospital Turco de Jartum, por ejemplo, solo nos queda el 20% de nuestras existencias. Y en todo Sudán, solo entre el 20% y el 30% de los centros de salud siguen funcionando.

Los pacientes mueren a causa de lesiones relacionadas con la violencia y enfermedades prevenibles; los niños mueren debido a la desnutrición. Las vacunas se están agotando y ya hubo brotes de enfermedades mortales como el cólera y el sarampión. Un ejemplo es la catastrófica crisis de desnutrición en el campamento de Zamzam, en el norte de Darfur, donde no ha habido distribuciones de alimentos del Programa Mundial de Alimentos (PMA) desde mayo de 2023. Se descubrió que el 25% de los niños que examinamos allí padecían desnutrición aguda, 7% eran casos graves. El 40% de las mujeres embarazadas y lactantes sufrían desnutrición y había una tasa de mortalidad devastadora en todo el campo de 2,5 muertes por cada 10.000 personas por día. Son cifras extremadamente alarmantes y tememos que la situación empeore en todo el país.

En febrero solicitamos una ampliación inmediata, coordinada y rápida de la respuesta humanitaria en Darfur del Norte, dirigida por Naciones Unidas. Pedimos que se reanudaran las distribuciones de alimentos con carácter de urgencia y las distribuciones de efectivo para que las personas pudieran comprar alimentos en los mercados. Llamamos a los proveedores de salud para que regresaran y brindaran tratamiento y pedimos que se proporcionara agua potable para que la población ya no tuviera que ir a los pantanos y ríos para saciar su sed. Pero nadie vino y, dos meses después, seguimos casi completamente solos.

Esto es inaceptable. Navegamos en un contexto extremadamente inseguro para brindar atención médica y es vital que las partes en conflicto respeten el derecho internacional humanitario y las resoluciones humanitarias del acuerdo de Jeddah que firmaron en mayo del año pasado para proteger a los civiles y garantizar un acceso humanitario seguro a todas las áreas de Sudán —esto incluye levantar el bloqueo con carácter de urgencia, abrir las fronteras y abrir los aeropuertos.

Instamos a Naciones Unidas a utilizar su influencia y liderazgo en esta crisis para garantizar que las partes en conflicto cumplan con estas obligaciones y a iniciar una rápida y urgente ampliación de la respuesta humanitaria. Asimismo, instamos a los donantes a aumentar la financiación para la ayuda humanitaria en Sudán. Sin estos tres compromisos vitales, será imposible alcanzar una respuesta que evite que esta colosal crisis se deteriore aún más.

(*) Christos Christou es presidente internacional de Médicos Sin Fronteras (MSF)

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‘Fake news’: el ‘fraude’

La fase para desconocer el resultado electoral se dio los primeros días de octubre

César Navarro

/ 11 de abril de 2024 / 06:52

Las fake news o noticias falsas se han constituido en fuentes decisivas para imponer como verdad fáctica percepciones negativas en la opinión pública e inicios de procesos penales sobre hechos y liderazgos políticos, más conocidos como lawfare.  

Se volvió a recurrir a la narrativa del fraude con la acusación de la Fiscalía al ingeniero Villegas, los medios titulan y los políticos corean: “persecución judicial al que descubrió el fraude”. 

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El fraude, como fake new, fue construido en los laboratorios políticos con mucha anticipación a las elecciones de 2019. El tiempo apropiado para la enunciación del fraude como eje discursivo fue noviembre de 2017, cuando el Tribunal Constitucional emitió la SC 084/2017 que habilita la “reelección indefinida”, articularon “reelección y fraude” como factores interdependientes.

Como hecho político consumado, el fraude fue a partir de las renuncias del vicepresidente y la presidenta del Tribunal Supremo Electoral en octubre de 2018; las derechas entre políticos y analistas; medios de comunicación entre titulares, noticias, artículos, entrevistas, etc.; opiniones de autoridades católicas y evangélicas; los comités cívicos “denunciaron” que el TSE y el gobierno estaban organizando el fraude; fue la campaña sistemática para imponer una fake new como verdad. La encuesta presentada por el periódico Página Siete el 1 de octubre de 2019 sentenciaba que el 68% de los “bolivianos” creía que existiría fraude en las elecciones. Se cumplió con el objetivo.

La fase para desconocer el resultado electoral se dio los primeros días de octubre, semanas antes de los comicios los comités cívicos de Santa Cruz, Potosí y Chuquisaca —presidida por un militante trotskista— determinaron no reconocer el triunfo electoral del MAS porque sería producto del fraude y convocaron a la resistencia civil.

La violación de nuestra soberanía: los veedores internacionales la materializaron con la primera acción de la Misión de Observación Electoral de la OEA; al día siguiente de las elecciones, sin esperar la conclusión del cómputo electoral oficial del cual eran partícipes como veedores, “recomendaron segunda vuelta”, violaron el Código de Ética de observadores electorales de la OEA, que prohíbe que “emitan opinión política pública, anticipada y parcializada”.

El 23 de octubre, Camacho y el Comité pro Santa Cruz decidieron desconocer el resultado por fraude y exigieron que se convoque a nuevas elecciones.

La crisis política se instaló, la fake new era la realidad irrebatible que movilizó a miles de ciudadanos en las nueve capitales de departamento; en ese contexto, el ingeniero informático Édgar Villegas, en una entrevista el 24 de octubre en Televisión Universitaria, en el programa Jaque Mate, utilizando la comparación de las imágenes de las actas del TREP y del cómputo electoral, expresó que existía alteración de resultados, es decir, fraude electoral.

Esta opinión dejó de ser política, él fue presentado como “reconocido analista e ingeniero de sistemas que ha participado en una serie de equipos nacionales e internacionales relacionados con la información pública y la transparencia”, por la ONG Amnistía Internacional, en una carta del 28 de octubre dirigida al ministro de Gobierno Romero, exigiendo garantías porque su vida corría peligro.

En el informe final del equipo internacional de la OEA sobre el proceso electoral 2019, se presentó el “Anexo 7 Registro de Denuncias sobre Irregularidades”, con un total de 217, y en el punto 46 está el “informe del Ing. Villegas publicado en redes sociales”.

La valoración de las denuncias está consignada en las páginas 80 y 81 del informe final: “Al digitar las actas (que realizó el equipo auditor de la OEA) y al tener en cuenta las observaciones que estas incluyen (Anexo 7), se tomó nota de que la cantidad de votos asignados a cada partido político en el cómputo oficial (TSE) coincidió en 34,495 imágenes de actas (TREP), en 99,8%”. Es decir que existió coincidencia absoluta de tres fuentes: las actas escaneadas por la OEA, las del TSE y las imágenes de las actas del TREP, o sea, las denuncias de alteración de actas que modificaron el resultado electoral no son validadas por los auditores.

Las fake news no solo son noticias falsas, son la construcción ideológica política sistemática sobre hechos y líderes, el objetivo estratégico es imponer sentimientos negativos: el y la ciudadana se sienten agredidos.

La violencia es la reacción inmediata, emerge como legítima, la fake new es la “verdad” que moldea las reacciones y delinea indefinidamente las opiniones políticas y mediáticas, como sucede hoy.

(*) César Navarro Miranda es exministro, escritor con el corazón y la cabeza en la izquierda

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