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miércoles 1 dic 2021 | Actualizado a 11:48

Nueva York prohíbe el ‘foie gras’

/ 27 de noviembre de 2019 / 00:18

Desde 2022, la venta de foie gras, producto elaborado a partir del hígado hipertrofiado de patos y gansos, estará proscrita por ley en Nueva York. Los restaurantes y comercios que vulneren esta norma recibirán multas de más de $us 2.000, entre otras sanciones. Con esta determinación, La Gran Manzana se suma a California en la cruzada por evitar el terrible sufrimiento que este exótico alimento genera en las aves utilizadas para su elaboración.

Y es que, no sobra recordar, el foie gras es preparado a partir del hígado enfermo de gansos y patos que son cebados varias veces al día mediante un tubo metálico de 20 a 30 cm de largo. Por causa de este sistema, además de dolorosas laceraciones en el cuello, las aves sufren enfermedades digestivas por la sobrealimentación forzada y desequilibrada. Asimismo, el tamaño de su hígado hipertrofiado les impide respirar y desplazarse normalmente. E incluso a veces les arrancan parte del pico, sin anestesia, con alicates o simples tijeras, para facilitar la introducción del tubo que llega hasta su estómago.

Por este motivo, no solo las ciudades mencionadas, sino también varios países europeos, algunos asiáticos y Argentina también han prohibido la comercialización de alimentos derivados del engorde forzado de aves como el foie gras. Una decisión más que acertada que sería deseable adoptar también por estos lados, ya que contribuiría a erradicar este macabro sistema de tortura que condena a millones de aves a vivir indescriptibles sufrimientos.

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Chile: ¿cambio de modelo o de políticas?

/ 1 de diciembre de 2021 / 02:32

Los “sorpresivos” resultados electorales en la primera vuelta en Chile muestran que las dos fuerzas políticas “extremas” lideradas por José Antonio Katz y Gabriel Boric pasarán a dirimir en la segunda vuelta, que más parece un verdadero plebiscito presidencial, al alcanzar apenas cada fuerza menos del 30% de los votos. Lo curioso es que las dos corrientes políticas autotituladas de centro derecha (Sichel) y centro izquierda (Provoste), que dominaron vía coaliciones el panorama político en los últimos 30 años, se ubicaron en cuarto y quinto lugar, superados por el Partido de la Gente, un partido emergente con la candidatura virtual de Parisi, porque prácticamente no pudo hacer una campaña física por estar fuera del país.

Desde el punto de vista de los programas económicos, se considera que las propuestas de Katz básicamente son de preservar el modelo neoliberal que tiene cerca de medio siglo de vigencia y que Boric representaría, de una u otra forma, el fin del modelo con un cambio hacia el “Estado de Bienestar basado en derechos sociales garantizados”.

Uno de los puntos clave de ambas propuestas es el relativo a la política fiscal. Katz plantea continuar con las AFP y minimizar el papel del Estado mediante la reducción de impuestos de todo tipo, que serían absorbidos por un menor gasto fiscal. De esta forma se elevaría la tasa de inversión privada desde 19% hasta 28% del PIB, lo cual haría que Chile crezca a tasas de 5% a 7% anual, logrando de esta manera duplicar en una década el ingreso por persona. En el recorte de impuestos, está la rebaja del impuesto de primera categoría, que grava las rentas provenientes del capital, del 27% al 17%, la reducción del IVA del 19% al 17% y la eliminación de los impuestos que afectan al patrimonio personal como contribuciones, herencias y donaciones.

Boric, por el contrario, plantea impuesto a los súper ricos y a las actividades contaminantes. Según su programa “La reforma tributaria recaudará del orden del 8% del PIB… y la implementación será gradual, en un periodo de seis a ocho años, contribuyendo así a la estabilidad del sistema tributario”. El nuevo régimen de impuesto a la renta implicará una mayor contribución de aquellas personas (cerca de un 1,5% del total de contribuyentes) que obtienen rentas mensuales de más de $ 4.500.000 ($us 5.600), el fin de las exenciones tributarias y un impuesto al patrimonio neto de aquellas personas naturales de alto patrimonio (0,1% de la población adulta). Adicionalmente está el impuesto a las empresas contaminantes y el royalty a la minería del cobre.

El programa de Boric contempla cuatro reformas estructurales: acceso garantizado universal a la salud, pensiones dignas sin AFP, un sistema educativo público gratuito y de calidad y la condonación de deudas educacionales que van a significar una expansión del gasto público estimado en un 8% del PIB.

Es así que en la disyuntiva electoral de Chile vuelve la vieja discusión entre los neoliberales, de las épocas de Thatcher y Reagan, basados en la Curva de Laffer que se utiliza para bajar los impuestos, aumentar la recaudación e impulsar el crecimiento económico versus la política clásica keynesiana de aumentar el gasto público financiado por el aumento de los impuestos, dilema que está desarrollado en mi libro digital Neoliberalismo vs. Neopopulismo, un falso dilema, que ya está en las principales plataformas digitales como Amazon y Google Play.

Los dos extremos en materia de política fiscal están tendiendo a moderarse para ganar no solo los votos dispersos del centro sino también para lograr consenso en un parlamento donde no tienen mayoría. En palabras de José Pablo Arellano: “La ciudadanía dijo pónganse de acuerdo, construyan acuerdos y consensos y eso es muy importante para la economía”.

Es decir que en el campo económico van a tener que buscar diversas opciones de política económica y especialmente en el área de la política fiscal donde las diferencias son muy notorias, puesto que en materia de política monetaria existe un consenso relativo sobre la independencia del Banco Central y el control de inflación.

Por tanto, no creo que un modelo neoliberal recargado llegue a imponerse, si gana Kast, ni tampoco leeremos el obituario de la muerte del neoliberalismo, si triunfa Boric en la segunda vuelta el 19 de diciembre.

Gabriel Loza Tellería es economista, cuentapropista y bolivarista.

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Pretendo que no se olvide

Ricardo Bajo, es periodista.

/ 1 de diciembre de 2021 / 02:28

Hay dos palabras que se repiten una y otra vez en el libro de pequeñas memorias de Andrés Canedo de Ávila, Nosotros, los del teatro. Son amor y memoria. “Pretendo que no se lo olvide”, dice don Andrés al final de uno de los capítulos, cada uno dedicado a un hombre o una mujer de teatro. Por el libro van desfilando íntimos homenajes a personas que se subieron al escenario en los años 60/70/80, que dirigieron, que escribieron, que actuaron en aquellas décadas de gran trascendencia social de las tablas bolivianas. Es la contribución de Canedo para que el olvido no caiga sobre ellos, sobre ellas. ¿Quién se acuerda hoy de Remy y Tatiana Varela, de Fernando Illanes, de Gonzalo Sánchez, de Willy Pérez, de Jorge Exeni, de René Capriles, de Carlos El Potro Lobaiza, de Susana Joffré, de Renee Jaitt, del argentino Matías Marchiori, de Tota Arce, de Eduardo Perales, de Daniel del Castillo, de Ninón Dávalos o de Guido Calabi, el viejo portero del Teatro Municipal de La Paz?

De vez en cuando, las redes sociales —convertidas en un obituario durante los peores meses de la pandemia— nos traen de vuelta nombres olvidados: hace poco se fue Beatriz de la Parra, aquella que diera vida a Milonia Cesonia en Calígula o a la Medea de Eurípides. El libro de Canedo es un recipiente donde descansa el tiempo, es una linda trampa con la que la sensibilidad y la inteligencia derrotan la condición pasajera que lleva el vivir hacia el olvido y la nada.

Las puteadas cariñosas de la inolvidable Norma Merlo, el gusto por el pan de Liber Forti, el talento gigante de Rose Marie Canedo… van desfilando por el libro como el río de la nostalgia inunda nuestros territorios vitales de manera inexorable. Los secretos íntimos de la creación y la actuación, las claves secretas de la formación actoral y el recuerdo de los clásicos (¿por qué no se hacen obras clásicas hoy?) se cuelan por las rendijas de las páginas de un libro autoeditado y distribuido mano a mano.

Canedo se confiesa sin necesidad de cura y arrepentimiento: siente a los amigos del alma que la vida separó. Y carga contra las trampas de la memoria, contra sus brumas, contra los nombres olvidados de manera cruel. Quizás el olvido más terrible para don Andrés es no recordar el poema que Guido Calabi dedicara a su querida Rose Marie Canedo, la dramaturga cruceña/paceña cuando ésta falleció demasiado temprano a la edad de 29 años en un abril triste de 1978. Los recuerdos de viajes con Rose Mary —nacida como Rosa María Vélez Rapp— funcionan como tributo justo a una mujer que con apenas seis años de trabajo dejara una huella imborrable en nuestro teatro. El estreno de Túpac Amaru del argentino Osvaldo Dragún, prevista para el Teatro Municipal en 1978 todavía espera y algún día volverá.

Canedo entendió, entiende y entenderá siempre el oficio como una praxis de amor, sostenido por personas ora humildes y calladas, ora narcisistas irremediables. La letra “eme” atraviesa clandestinamente el teatro boliviano hecho por mujeres: Maritza Wilde, Melba Zárate, Malena Orías, Mabel Rivera, Moraima, “la mora”, Ibáñez, la mencionada Merlo, Marta Monzón. Junto a ellas, ellos: Luis Bredow, Pepe Ballón (Canedo no olvidará nunca la ayuda y cariños recibidos en Caracas, tierra de exilio), Jorge Zabala, Marcelo Arauz, Elías Serrano, Carlos Seoane, Marcelo Antezana son los habitantes de este escenario inmortal, gentes del alma de Canedo y de todos nosotros.

El nudo se sube a la garganta de don Andrés a la hora de tributar unas letras a otro hacedor que se fue demasiado pronto también, compañero Ubaldo Nállar. Somos tan pocos en el teatro que pérdidas recientes como esa, por culpa del puto bicho, se sienten más hondas e injustas si cabe.

Si el teatro tiene más preguntas que respuestas, Canedo solo tiene un pedido: que alguien escriba de una vez por todas la historia del teatro en Bolivia. Todos sabemos que esa persona se llama Mabel Franco, precisamente la que me vendió el libro de memorias de don Andrés. Mabel además cumple con ese requisito secreto, atesora la “eme” y recopila actualmente fotos, escritos y recuerdos.

El teatro huye de lo obvio, enemigo mortal de lo complejo, incomoda, te obliga a pensar, a mirar el mundo más allá de tu burbuja. Es un lugar donde vamos a ser interpelados, a vernos a nosotros mismos y a los otros. No es un lugar para confirmar tus ideas. O sí. El teatro tiene veneno, el que lo prueba no lo puede dejar. Don Andrés Canedo lo probó. Y ahora pretende que no se olvide.

Ricardo Bajo es periodista y director de la edición boliviana del periódico mensual Le Monde Diplomatique. Twitter: @RicardoBajo.

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Plan de Desarrollo Económico y las autonomías

/ 1 de diciembre de 2021 / 02:22

En los últimos días, algunas instituciones han observado el artículo cuarto de obligatoriedad en la Ley 1407 del Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES) 2021-2025, argumentando que vulnera las autonomías departamentales, municipales y universitarias. El artículo textualmente dice: “El Plan de Desarrollo Económico y Social 2021-2025… es de ejecución y aplicación obligatoria por parte de las siguientes entidades: a) Órgano Legislativo, b) Órgano Ejecutivo y sus empresas públicas, c) Órgano Judicial, d) Órgano Electoral, e) Tribunal Constitucional Plurinacional, f) Instituciones de Control y Defensa de la Sociedad y del Estado, g) Entidades Territoriales Autónomas, h) Universidades Públicas…” Al respecto, se puede notar que la obligatoriedad no implica pérdida del derecho a la autonomía.

Una muestra clara de esto es lo que pasó con la Ley 786 de 2016, sobre Plan de Desarrollo Económico y Social 2016-2020, donde su artículo cuarto establece el mismo texto que la Ley 1407. En el quinquenio 2016-2020, tanto las entidades territoriales autónomas como las universidades públicas no perdieron ni un milímetro en sus gestiones autónomas. Todas las instituciones funcionaron y ejecutaron actividades de manera normal y por esta razón las autonomías no corren ningún riesgo el próximo quinquenio.

Una de las posibles razones para la mala interpretación del artículo cuarto de obligatoriedad podría radicar en el desconocimiento del proceso de planificación nacional. Puesto que la Ley 1407 del PDES 2021-2025 solamente establece lineamientos generales sobre la visión de país del gobierno de turno, por ejemplo, reducir la pobreza. Usualmente los lineamientos generales de un PDES son de consenso general y tienen un respaldo político otorgado en las elecciones nacionales.

Y es que la planificación es un método para producir un “cambio” en el curso tendencial de los eventos, el cual tiene tres gradas importantes: el escalón de arriba es la planificación del desarrollo (PDES), la grada del medio es la planificación estratégica institucional y más abajo se encuentra la planificación operativa (POA). El PDES da el norte de país que queremos alcanzar y los POA concretizan acciones de manera autónoma para alcanzar los objetivos del proyecto país. Cada institución (departamental, municipal y universitaria) tiene el derecho a elegir qué objetivo seguir más y qué objetivo seguir menos de acuerdo con la realidad que vive cada institución.

La Ley 1407 es el paraguas general para que las alcaldías, las universidades públicas y el resto de instituciones públicas puedan proponer y descolgar acciones concretas en sus procesos de planificación para lograr un país con menos pobreza, menos desempleo, menos feminicidios, más crecimiento económico, más microempresas productivas y más industrialización con sustitución de importaciones.

Marco Gavincha es economista.

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La planificación y la reconstrucción económica

/ 30 de noviembre de 2021 / 00:52

Luego de haberse cumplido un año del gobierno del presidente Luis Arce, surgen posiciones encontradas en torno a los resultados obtenidos tras la recuperación de la democracia en octubre de 2020. Sin embargo, más allá de las críticas vertidas por parlamentarios de la oposición, que carecen de argumentos sostenibles, existe una verdad objetiva que permite demostrar los importantes avances direccionados a la reconstrucción económica del país.

Con la restitución del modelo económico social comunitario y productivo, Bolivia se encaminó a la vía de la sostenibilidad económica, dando prioridad a las necesidades inmediatas de la población, con el objetivo de lograr los niveles de crecimiento económico que se habían alcanzado antes de la ruptura del orden constitucional.

Entre los hitos se puede resaltar una destacada gestión en el ámbito de la salud, avanzando de manera significativa en la apertura y equipamiento de centros hospitalarios y cobertura de la población vacunada contra el COVID-19, reduciéndose sustancialmente la tasa de letalidad a un 0,8% hasta noviembre. Asimismo, se restituyó un derecho fundamental de la población (educación), lográndose retomar las clases en sus modalidades presenciales y semipresenciales después de la súbita clausura del año escolar en 2020.

Por otro lado, la reconstrucción económica resulta ser una realidad evidente, en tanto que el Producto Interno Bruto (PIB) al segundo trimestre de 2021 mostró un crecimiento de 9,4%, en comparación de la caída del 12,9% en similar periodo de 2020. Ante esta situación no es posible refutar que las medidas implementadas por el Gobierno han tenido resultados considerablemente positivos, revirtiendo el indicador del nivel de producción de la economía hacia una tendencia positiva. Sin embargo, la realidad actual demuestra que esta tendencia debe ser acompañada por un proceso de planificación de mediano y largo plazos, para un crecimiento sostenido en los próximos años.

En este contexto, se ha formulado el Plan de Desarrollo Económico y Social 2021-2025 “Reconstruyendo la Economía para Vivir Bien, Hacia la Industrialización con Sustitución de Importaciones” (PDES), en el que se encuentran metas, resultados, acciones, el escenario macroeconómico y el presupuesto plurianual, alineado a los objetivos trazados en el Plan General de Desarrollo Económico y Social, y la Agenda Patriótica.

El PDES es el resultado de una construcción participativa emanada no solo de una coordinación sectorial sino también de las nueve cumbres departamentales para la Reconstrucción Económica y Productiva y una cumbre nacional, de entre agosto y octubre, en las que fueron partícipes organizaciones sociales, microempresarios, artesanos, juntas vecinales, así también las organizaciones afiliadas a la Central Obrera Boliviana como gremiales, trabajadores, médicos, mineros y una diversidad de sectores representativos de la realidad económica nacional; a la par de las organizaciones sociales del Pacto de Unidad, universidades y el sector privado.

En línea a la tendencia asumida por el PIB, el PDES establece lineamientos de política económica y social enmarcados en el modelo económico social comunitario y productivo, proyectándose un crecimiento promedio anual del PIB de 5,1%, ineludiblemente ligado al componente social a través de la reducción de la pobreza moderada del 39% al 19%, disminución de la pobreza extrema del 13,7% al 5,3% y reducción de la desigualdad de ingresos del 0,45 a 0,42 hasta 2025.

Estos objetivos responden a un programa de inversión nunca antes realizado de $us 33.197 millones hasta 2025, de los cuales el 53% está destinado al sector productivo, para fortalecer una estrategia de industrialización con sustitución de importaciones, acompañada de una política en materia de seguridad alimentaria con soberanía, incrementando así los niveles de productividad del sector agropecuario enfocados al abastecimiento del mercado interno y además de la generación de excedentes para la exportación con valor agregado, sentando las bases para el crecimiento con desarrollo económico en el mediano y largo plazos.

Finalmente, es importante una reflexión respecto a la desinformación y la generación de falsos debates, entendiendo que la reconstrucción económica de nuestro país será el resultado de la participación activa de cada boliviano desde el ámbito de sus potencialidades, en la que cada uno se apropie y se haga partícipe de la ejecución del PDES 2021-2025.

Álvaro Nina Nina es economista.

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Plan de desarrollo nacional

/ 30 de noviembre de 2021 / 00:45

El debate se viene en medio de una ofensiva mediática para cuestionar la gestión del presidente Luis Arce Catacora; el pivote se inscribe en el supuesto atentado a la autonomía de los gobiernos subnacionales y las universidades.

Reflota el discurso contra el centralismo, cuando quienes se beneficiaron de ello hoy se consideran con capacidad autónoma. El ideal del Estado de 1952 era crear una burguesía nacional desde el Estado, así se implantó el plan de desarrollo decenal, que desde la óptica del Plan Bohan buscaba desarrollar la extracción de materias primas —minerales y petróleo— y el desarrollo del Oriente boliviano con la agroindustria; con un mercado cautivo en el occidente, particularmente en las minas, se llevó adelante este plan. Su mentor fue Víctor Paz Estenssoro. El paso siguiente lo dio el general Banzer, que extendió el potencial agrícola a la exportación, facilitando el ingreso al mercado internacional y financiando sus actividades con el Banco Agrícola, hasta llevarlo, a este y otros, a la quiebra.

Así, cuando nos hablan del modelo cruceño su esencia es esa: vivir bajo el alero del centralismo para luego desconocer su paternidad, origen congénito que inviabiliza su independencia. Esto se debe a que la prosperidad está basada en el consumo y la dependencia de las comunicaciones del Occidente, los acuerdos con la Comunidad Andina de Naciones y la apertura de mercados por el Estado central, y la política monetaria favorable a las exportaciones de materias primas, sin obligatoriedad de entrega de divisas y devolución del IVA. Así, la inviabilidad del discurso federalista solo devela su frustración de llegar a Palacio Quemado con la Biblia en la mano y acompañado de sus exorcistas.

Lo primero que debemos analizar es si es necesario un Plan de Desarrollo Nacional, que involucre y comprometa a todos. En el nuevo contexto de época, la construcción del Estado Plurinacional —luego de la libre iniciativa privada y de las fuerzas del mercado, puntos vitales del neoliberalismo— define la acción planificadora del Estado para lograr el desarrollo a nivel nacional, lo que votó el pueblo cuando aprobó la nueva Constitución Política. En realidad, es esto lo que se cuestiona: no se acepta la derrota ideológica y política del neoliberalismo porque aún mantienen su poder económico y el Plan de Desarrollo no cambia esta situación; así surge una interrogante si el plan logrará sentar las bases del Estado Plurinacional, si no establece una línea hegemónica dentro de la economía plural.

En este campo subsisten candados neoliberales, se respeta la iniciativa privada para maximizar sus ganancias, sin importar las necesidades de la población. Así en el tema agrícola, seguimos dependiendo de las importaciones de trigo, de verduras y frutas como las manzanas chilenas, y no es con la acción represiva al contrabando que llenaremos nuestros estómagos, sino con el desarrollo tecnológico y la determinación de garantizar la seguridad alimentaria.

¿Es necesario sustituir las importaciones? Desde luego que sí, ante todo lo que podemos producir, pero es necesario también limitar lo suntuario, como importar comida para perros y gatos. Pero ante todo debemos alentar las exportaciones con valor agregado, superar nuestra condición de exportadores de materias primas en bruto, destino que nos ha impuesto la división del mundo capitalista, para devolvernos los productos ya elaborados para nuestro consumo. En esto el Plan de Desarrollo peca de poco creativo, al contrario, reitera nuestra condición de productores primarios, alentando su exportación. Y la industrialización se queda en buenos propósitos, veamos.

En el caso de la minería, se pone como meta una fundición de zinc, para 150.000 TMF cuando nuestra producción es de 700.000 TMF; además que el lingote no deja de ser materia prima y no se dice nada de su industrialización cuando la cadena de valor del zinc-plomo-plata es muy amplia, incorporando la producción de calaminas, latón, abonos, soldaduras electrónicas, hasta medicinas. O se menciona proyectos de gran envergadura como el del litio, pero no se lo toma en su verdadera dimensión dado que su implementación requiere de la concurrencia de más de 30 empresas que produzcan metales y elementos de química básica.

En esta labor tenemos espacio para todos, la autonomía está en la capacidad de concurrir a estas tareas; para el litio se necesita el níquel que existe en Santa Cruz y las universidades deberán formar profesionales de ciencia que solucionen los miles de problemas que surgen en el propósito de crear una Patria Grande.

José Pimentel Castillo fue dirigente sindical minero.

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