Voces

Friday 1 Mar 2024 | Actualizado a 23:12 PM

Difusión de resultados

Lo fundamental es garantizar que la voluntad ciudadana expresada en las urnas será plenamente respetada.

/ 12 de marzo de 2020 / 23:59

El Tribunal Supremo Electoral anunció el nombre y algunas características del nuevo sistema de difusión de resultados preliminares, que se estrenará en el país en los comicios del 3 de mayo. Se cierra así la corta era del TREP, que cayó en desgracia en las fallidas elecciones de octubre; y se inaugura la Difusión de Resultados Preliminares (Direpre). Es una buena señal de transparencia. 

Luego de más de tres décadas de procesos electorales, la democracia boliviana contó con un sistema de resultados preliminares denominado “sistema de aseguramiento de actas”. Tuvo su primera experiencia en el referendo constitucional de febrero de 2016. Fue una experiencia exitosa. Ya rebautizado como Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), el sistema se utilizó en las elecciones judiciales de 2017 y en varios referendos autonómicos entre 2016 y 2019. En todos ellos, de manera confiable, fue la única fuente de información oficial.

Tras ese corto verano, el TREP adquirió mala fama y quedó sepultado en las pasadas elecciones de octubre, que fueron fallidas precisamente por su pésima gestión, tanto técnica como institucional. La imperdonable decisión de los vocales de suspender la difusión de datos la noche de la elección abonó la idea de un “cambio de tendencia”, y reafirmó la ya construida narrativa del “fraude”. Así, lo que fue y debió ser un factor de legitimidad y de confianza terminó arrastrando el quiebre de los comicios.

Nunca se dirá lo suficiente que el sistema de difusión de resultados preliminares es justamente eso: datos preliminares. Su propósito es eminentemente informativo, y no tiene efecto legal ni vinculante. En el sistema electoral boliviano los resultados oficiales dependen del papel. Esto es, de las actas llenadas por las y los jurados electorales en cada una de las mesas de votación luego del cómputo público. Entender la diferencia entre dato preliminar y resultado oficial es fundamental.

La noticia entonces es que tendremos nuevo sistema informático a estrenarse el domingo 3 de mayo. Su desarrollo fue encargado a una empresa británica, pero su ejecución estará a cargo del TSE. No se conoce aún cuál será la arquitectura y alcance del Direpre, pero hay algunas señales importantes. La principal es que la difusión de datos preliminares empezará el momento mismo en que cierren las mesas de votación (a las 16.00 horas), y continuará sin interrupciones.

La transparencia y la confianza son condiciones necesarias para la realización de elecciones cuyos resultados sean aceptados por todos. No son condiciones suficientes, pero ayudan mucho. Lo fundamental es garantizar que la voluntad ciudadana expresada en las urnas será plenamente respetada. La difusión de resultados preliminares contribuye a ello, a reserva del posterior cómputo oficial en los tribunales electorales departamentales. Llega el Direpre. Lo estaremos observando con lupa democrática.

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La ciudad lineal, ¡un acontecimiento!

Lo peculiar de este momento es que la ‘ciudad lineal’ en Asia muestra una ruptura total con la ciudad tradicional

Patricia Vargas

/ 1 de marzo de 2024 / 10:50

La ciudad del futuro conlleva imaginarios que buscan convertirla en una gran metrópoli y para ello está abierta a nuevas propuestas conceptuales y espaciales. Mucho más, estudiosos señalan que la nueva ciudad del mañana estará conformada esencialmente por edificios, avenidas y grandes áreas verdes.

Una imagen que sorprende y cautiva porque se presenta como un gran remanso para la vida ciudadana. Sin embargo, también lleva a una interrogante: ¿todas intervendrán sus centros urbanos o los reducirán para su conversión en netamente informacionales?

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Innegablemente, las ciudades parecieran buscar hoy liberarse del pasado. Una realidad que se hace evidente, por ejemplo, en las megaciudades del Asia, que eliminaron la periferia para transformarlas en grandes espacios de crecimiento urbano.

Planificadores de estos tiempos aseguran que la ciudad contemporánea se está despojando cada vez más de la identidad, ya que ésta, con el tiempo, pareciera ser una limitante para su desarrollo. Asimismo, su centralidad evita la renovación, la expansión y cierra su proyección al futuro. Esto en el entendido de que toda identidad extrema obstaculiza el progreso.

Lo interesante es que los visionarios de la ciudad del futuro afirman que vivimos en un tiempo sin medida, esto es, el desarrollo cada vez más grande de las nuevas condiciones de la vida ciudadana.

Por todo ello, el mundo urbano pareciera hoy responder a la emergencia de la nueva sociedad, la sociedad red, característica de la era de la información y de la revolución de las tecnologías de la información y la comunicación.

Esto, porque son estos tiempos los que serán testigos de las profundas transformaciones de las ciudades. Una muestra de ello es lo que ocurre en las ancestrales urbes del Asia, que no olvidan fácilmente sus creencias y hábitos de vida; pero, con todo, hoy han sido transformadas en megaciudades.

Una realidad que no debe desmerecer a las ciudades del ayer, que tuvieron  su origen en un centro. Este fue convertido en histórico y de él nació la trama urbana o cuadrícula, que se expandió a través de un crecimiento ordenado, pero que determinó la desigualdad del valor de la tierra y la aparición —en nuestro caso— de las laderas.

Dado que la ciudad está cambiando, se construye la ciudad lineal al medio del desierto. Una urbe que ha eliminado toda centralidad y, con ello, toda identidad. Esto indica que las ciudades que deseen conservar sus centralidades no podrán responder a los nuevos tiempos y menos al “vivir conectado” que predomina en la actualidad.

De ahí que la ciudad contemporánea se transforma cada vez más, hasta el punto en que es altamente descentralizada y tiende a desdibujar lo funcional de los espacios de trabajo y los de residencia. Empero, con ello también nace el futuro de su nueva definición funcional.

Para terminar, es evidente que las megaciudades se van liberando de lo histórico y de los centros urbanos, para ir creando otros espacios de uso múltiple y de valor espacial. Una propuesta que terminará con la existencia de las periferias, pues las convertirá en verdaderas ciudades del mañana, donde lo informacional logrará transformar el sentido y significado de la vida del habitante.

Lo peculiar de este momento es que la ciudad lineal en Asia muestra una ruptura total con la ciudad tradicional. Es más, su nueva conceptualización y definición espacial pareciera estar llevando a la vida urbana, hacia la nueva era. ¡Un verdadero acontecimiento!

(*) Patricia Vargas es arquitecta

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Educación: Tiempo de corregir errores (III)

Guido Romay

/ 1 de marzo de 2024 / 10:44

En esta gestión escolar 2024, otra tarea todavía pendiente es la toma de conciencia y autocrítica por parte de estudiantes del nivel secundario y la educación superior, léase escuelas normales, universidades e institutos.

Sucede que hay alumnos que pasan más tiempo viendo y aprendiendo las cosas malas del internet, las redes sociales o chateando sobre asuntos que nada tienen que ver con su formación y tampoco con aspectos que sean complementarios de temas que llevan en sus unidades educativas o en su formación profesional en las normales y las universidades.

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Del mismo modo, hay jóvenes estudiantes que se han acostumbrado a dedicar gran parte de su tiempo a los juegos informáticos o videojuegos, que también los tienen aislados de todo contexto didáctico y formativo. Con toda propiedad, alguien denomina “autismo cibernético” a la excesiva adicción de esta población a estos juegos.

Cuando jóvenes acuden a un café internet no buscan, por ejemplo, un software pedagógico o algo similar para su autoformación, sino que van por otras cosas contraproducentes y perjudiciales para ellos y, muchas veces, se convierten en malos hábitos que van a contrarruta  de los valores humanos que reciben en sus entornos familiares.

También resulta preocupante advertir que hay estudiantes que saben mucho más de la farándula y los chismes de las redes sociales, pero desprecian la lectura de libros, tienen una pésima ortografía, una pobreza alarmante de su léxico y son muy reacios a redactar algo; por ejemplo, las frases bonitas de expresión de sentimientos puros y sublimes han sido reemplazadas por memes o imágenes.

Dicho de otra manera, existe un alarmante empobrecimiento de la lectura, la mala redacción, la pésima ortografía, así como del razonamiento lógico y verbal. Lamentablemente, estas falencias han llegado igualmente a personas mayores, profesionales e inclusive a maestros y directores, al utilizar abreviaturas incorrectas y errores de ortografía en mensajes de texto de los celulares.

Por consiguiente, resulta imperioso revertir esta desagradable situación en la educación. En ese contexto, los maestros deben darse maneras para crear en los estudiantes una conciencia crítica de su formación porque no puede haber transformación en la educación si trabajamos cada año sobre lo mismo. Hay “cambio” cuando se trabaja sobre algo nuevo, diferente, sobre lo inédito, lo que debe traducirse en una permanente innovación didáctica y pedagógica.

(*) Guido Romay es periodista, profesor y escritor

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La politización del espíritu de la ciudad

Es fácil y demagógico criticar desde la comodidad de un escritorio, utilizando el nombre de los afectados

C. Melody Jiménez López

/ 1 de marzo de 2024 / 10:39

Dada la coyuntura actual debemos reflexionar sobre las emergencias en el municipio y es por esa línea que partimos, ya que en una línea objetiva este momento nos obliga a ver el contexto de forma íntegra. Si bien en la actualidad hay situaciones que con seguridad pudieron preverse, a futuro se avizoran procesos y procedimientos establecidos en la Ley 1178, sobre posibles responsabilidades en el ejercicio de la función pública y corresponderá en ese ámbito la defensa y el descargo de los involucrados.

Pero estas líneas van dirigidas a recordar que la ciudad sufrió varios golpes por emergencias, sin ir lejos, recordamos la “riada” de 2002, la cual nos enseñó la necesidad de planificar una ciudad que esté preparada para la época de lluvias, que tenga la capacidad de responder a las situaciones hidrogeológicas, desbordes de ríos, riadas; por otro lado, sabemos que la ciudad tiene la necesidad de responder inmediatamente a los movimientos geodinámicos, como los que causaron cicatrices profundas. Recordemos el megadeslizamiento de 2011, por ello tenemos una ley, un mapa de riesgos de la ciudad y protocolos para la atención de las familias afectadas por estos hechos.

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Hoy en día aparentemente hemos olvidado que el paceño es empático, solidario, que tiene la cultura de saber ponerse en los zapatos de los demás, habiendo sido esto el espíritu de la ciudad durante muchos años.

En la actualidad, nos está cegando la politiquería, estamos a diario observando en redes sociales las críticas hechas a nombre de los afectados, quienes están dejando sus hogares, siendo los verdaderamente perjudicados.

Hay que ponerse en los zapatos de los afectados, la impotencia de ver que el trabajo de toda su vida, sus deudas bancarias están expuestas al peligro de un derrumbe, un deslizamiento o incluso un robo.

En ese momento me pregunto: ¿En qué momento la ciudad cambió la solidaridad por la politización? Lastimosamente en la actualidad somos testigos de la promoción de la politiquería, sin principios, valores, ni solidaridad, día a día únicamente vemos la censura de aquello que no se hizo, pero carece de propuesta.

De forma frívola se publican videos de TikTok abrazando a los afectados, criticando las gestiones, prometiendo fiscalización, revocatorios… sin mayor acción, exagerando la necesidad de aprovechar el momento, promoviendo indolentemente acciones políticas que no tienen mayor repercusión que intereses personales, lejanos al interés actual de la ciudad. ¿Será que el cambio de autoridades hará aparecer gaviones y muros de contención en menos de 24 horas? ¿Será una solución real para enfrentar la emergencia de forma inmediata?

Analizando tanta crítica sin propuesta nos preguntamos si esas personas han estado en campo, operativamente atendiendo damnificados, si han presenciado el desborde del Huayñajahuira, si saben qué es tener un handy en la mano; irónicamente, los profesionales que sí lo saben son los que menos han vertido un juicio de valor.

Es fácil y demagógico criticar desde la comodidad de un escritorio, utilizando el nombre de los afectados, pero qué difícil es que salgan de su área de confort para efectivizar la asistencia integral a los damnificados y sus familias.

La frivolidad de la politiquería, la impotencia y la tristeza se reflejan en quienes han perdido esperanza al momento de dejar sus hogares, sin saber si podrán volver algún día o si solamente deben resignarse a perder todo el trabajo de su vida y encima, son utilizados para fines políticos.  Hoy en día, el espíritu de la ciudad está herido, perdido, los valores de empatía se han desplomado, la falta de ética es latente. Al parecer, la politización de la desgracia de la hoyada paceña es presentada como una solución que de la nada haría resilientes a los afectados, dándoles falsas y demagógicas esperanzas para tomar la selfi del momento.

Aquí, señor lector, preguntamos: ¿Hasta cuándo la ciudad va a seguir teniendo mensajes superficiales de alto contenido político y nula empatía, bajo un manual maquiavélico, a nombre de los afectados de la actual emergencia en el municipio?

(*) C. Melody Jiménez López es abogada constitucionalista, experta en gestión de política pública y desarrollo sostenible (una ciudadana que ama a su La Paz y hoy escribe con el corazón)

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Bolivia, a un paso del default

Los actores involucrados incurren en un costo político significativo al impedir que se resuelvan los pagos de la deuda

Joseph Bouchard

/ 1 de marzo de 2024 / 10:34

Bolivia está más cerca que nunca de incumplir su deuda. Actualmente, necesita unos $us 3.000 millones mensuales para mantenerse a flote y afrontar el pago de su deuda. Para alcanzar esta cantidad, el gobierno de Arce había aceptado préstamos internacionales del Fondo Monetario Internacional, bancos centrales de inversión respaldados por el gobierno chino, y había apostado fuertemente por nuevos ingresos provenientes de los nuevos acuerdos de extracción de litio con China y Rusia.

Sin embargo, el gobierno de Arce rechazó recientemente los pagos de préstamos del FMI y la producción de litio solo ha alcanzado el 1,5% de lo deseado, según fuentes en Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB). Como resultado, ha tenido que pedir prestado más fondos al Banco Central, pero éste se está quedando sin oferta (dólares), lo que, junto con la devaluación del dólar, está vaporizando los ahorros nacionales.

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Incluso los préstamos necesarios para que el gobierno de Arce pueda cumplir con sus obligaciones de solvencia están estancados en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Están siendo bloqueados, en parte, por miembros de la coalición de Evo Morales, miembros de la oposición de derecha y algunos miembros de la propia coalición de Arce. La oposición en la Asamblea tiene una variedad de demandas, incluidas elecciones judiciales más tempranas para magistrados dentro del Tribunal Supremo y concesiones económicas para mantenerse al día con los costos de vida mientras Bolivia enfrenta su situación económica más precaria en dos décadas.

Siguiendo de cerca la crisis, las agencias de calificación internacionales, incluidas Fitch y Standard & Poor’s, han rebajado la calificación crediticia (para la seguridad de inversión) de Bolivia a una CCC. Esto está a solo un paso de una calificación de DDD, o default, en la que solo países fallidos o países frágiles como Burkina Faso, Sri Lanka, Pakistán, Argentina y Ucrania se encuentran. Bolivia acaba de unirse a ese grupo de Estados. Al decir, históricamente, esto es el peor momento para invertir en Bolivia. Peor aún, las agencias internacionales de calificación le han dado una perspectiva negativa, lo que significa que es probable que la calificación baje de CCC a DDD.

Un default sería un resultado catastrófico para Bolivia y significaría una toma completa de las instituciones financieras públicas bolivianas (incluido el Banco Central) por parte de instituciones financieras internacionales. Una adquisición requeriría un programa de reajuste estructural, lo que significa que Bolivia tendría poco o ningún margen de maniobra en sus finanzas y sus políticas serían dictadas por prestamistas extranjeros para garantizar que su deuda se pague en su totalidad. Por el momento, solo Argentina está cerca de recibir este tratamiento, después de haber pasado por una toma de control similar a la de un default por parte del FMI durante las últimas dos décadas. Grecia todavía no se ha recuperado completamente de su default debido a una crisis financiera y económica en los años 2000 y 2010. Tener que pasar por el mismo episodio destruiría la seguridad económica de millones de bolivianos, y seguramente significaría el fin de la presidencia de Arce.

Fuentes cercanas al Banco Central de Bolivia y al gabinete de Arce revelan que una táctica considerada por el Gobierno sería poner un recorte significativo a los subsidios a los hidrocarburos. Estos subsidios equivalen aproximadamente a la discrepancia necesaria para que el gobierno de Arce continúe con los pagos de su deuda, y recortarlos podría ayudar a sortear los bloqueos en la Asamblea. Sin embargo, recortar los subsidios significaría una fuerte caída en la producción de energía, lo que llevaría a mayores costos de energía y electricidad para todos los bolivianos.

Los miembros de la oposición también se verían afectados, ya que quedaría claro para el público boliviano que la oposición en la Asamblea, incluida la coalición de Evo Morales y la oposición de derecha en Santa Cruz, eran el principal impulso detrás de esta inminente crisis económica. Por lo tanto, todos los actores involucrados incurren en un costo político significativo al impedir que se resuelvan los pagos de la deuda.

(*) Joseph Bouchard es un periodista canadiense en América Latina, con experiencia de reportaje en Bolivia, Brasil, Ecuador y Colombia

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La vergüenza de haber sido

Las voces que enarbolan la realidad del nuevo presente no prescinden del título que les antecede, son los 'ex'

César Navarro

/ 29 de febrero de 2024 / 10:41

Ningún presente puede prescindir del pasado, el hecho político está en qué tipo de pasado, qué narrativa del pasado le interesa a quienes necesitan arroparse de aureolas para presentarse en el presente.

Utilizando los medios de comunicación público y privado, acudiendo al miedo con un fuerte acento racial, han forzado la narrativa que busca modificar negativamente en el imaginario colectivo la imagen del líder indígena, los cocaleros y el bloqueo, ese es el presente impuesto y sobre ese imaginario negativo circula la línea discursiva mediática colonial.

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Las voces que enarbolan la realidad del nuevo presente no prescinden del título que les antecede, son los “ex”, esa condición les habilita a analizar, criticar, recomendar o instruir. Los “ex” en el momento que son parte del pasado, el pasado fue grandioso, el liderazgo del indígena sindical cocalero representaba el tiempo de la revolución; fue grandioso porque fueron parte de él, ahora en otra vereda enuncian con la misma efusión sobre el pasado, imponen su diferencia: el que lideró ese pasado glorioso ahora es anacrónico, no tiene la grandeza del pasado y es más, hoy está aliado a los enemigos de los que representan el presente glorioso.

Otros van más allá, mientras lo veían como el paraguas que les daba el bienestar, que les daba la oportunidad de estar más allá de sus colegas mortales, lo consideraban el presidente; sin más consideración ideológica, para ellos era el líder, hoy como ya no les puede dar la sombra y el confort que necesitan, desde su mirada colonial y los privilegios que les da el presente, lo califican como el responsable de las violaciones constitucionales, de las muertes, y los excompañeros del otrora líder asienten con la cabeza o con el silencio cómplice.

Lo llamativo es que todos hablan en nombre del Estado Plurinacional, del proceso de cambio y que es tiempo de salvar la revolución democrática cultural de su principal enemigo: el líder cocalero y de los cocaleros bloqueadores.

Unos dicen que es el tiempo de las primarias, otros de los profesionales, otros de los jóvenes, otros dicen que los caudillos ya no existen, otros afirman que son tiempos modernos y los dirigentes y bloqueadores son cosa del pasado; otros, con mayor efusión y en la pasarela mediática, reiteran que la grandeza del otrora timonel está en abandonar el tren de la historia porque se volvió obsoleto para timonear la esperanza.

Los eruditos que apenas mojaron la punta de sus dedos en las aguas de una tina, hoy son las voces que hablan y conocen las temperaturas de las turbulentas aguas de los océanos; no solo dan consejos, dan órdenes, pero en la lógica de la temperatura liberal republicana, no así en la sensación térmica de lo indígena, campesino, orgánico, sindical y territorialmente organizado; leen la política a partir de los votos y no así de los sueños, deseos, ilusiones, identidades de hombres y mujeres que huelen, transpiran a tierra, que no deciden como ciudadanos individualizados, sino como pueblos organizados, esa es su condición de sujeto, es en la deliberación que se decide colectivamente el quehacer y las formas, la responsabilidad es orgánica, ahí está el sentido descolonizado de la política.

El pasado que constituyó el presente, formalmente se lee a partir de los resultados electorales, pero la esencia de los resultados no está en los números de votos, sino en la apropiación identitaria de la democracia, es decir, los actores sindicalmente organizados no se desenvuelven por los códigos liberales, sino por el despliegue orgánico, territorial, con la convicción de disputar el triunfo. 

Pero, cierta izquierda que no comprende la descolonización política dentro el Estado Plurinacional, cree militantemente que la política circula en el mundo urbano y público, que sus formas de manifestación son electorales, partidarias o frentistas, por ello su razonamiento es electoral, su andar está en ganar electores, a ello se debe la estrategia comunicacional que es profundamente ideológica: invalidar al sujeto sindical campesino, sancionar ética y políticamente la movilización social, descalificar la demanda, ese acto significa condenar el pasado que dio origen a este presente, mostrarlo como negativo y antidemocrático.

Parafraseando un tango que nombra el poeta uruguayo Benedetti: “la vergüenza de haber sido/ y el dolor de ya no ser”. Hoy esos versos podrían ser un retrato de cierta izquierda clasemediera, señorial, esa que se encoge a la primera lluvia y reniega de su pasado: no hay que tener vergüenza de haber sido y para no sentir el dolor de ya no ser, lo mejor es seguir siendo militante de izquierda y anticolonial.

(*) César Navarro Miranda es exministro, escritor con el corazón y la cabeza en la izquierda

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