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viernes 23 oct 2020 | Actualizado a 07:29

El litio y la economía nacional

Los futuros beneficios de la industrialización del litio para Bolivia son innegables, pero lo serán aún más para la población del sudoeste de Potosí.

/ 7 de abril de 2020 / 06:27

En Chile se organiza periódicamente debates titulados “El litio y la economía nacional”, sobre cómo administrar y explotar este mineral y sus derivados. Una posición muy en boga, expresada en dichos debates, fue la del actual Ministro de Minas, quien afirmó que en Chile “la reforma de la ley constitucional es necesaria en el sentido de liberar la explotación del litio y abrir ese mercado a la privatización”.

En la acera del frente, un senador opositor sostuvo que “(…) para garantizar que el litio beneficie a toda la sociedad, es necesario que su carácter estratégico y la reserva estatal de su explotación tenga rango constitucional”. Finalmente, el Subgerente General de la empresa de litio SQM afirmó que. “producto de las restricciones que existen, al ser el litio un mineral no susceptible de concesionar, no ha sido posible convencer a la industria automotriz mundial de la confiabilidad que tiene el mercado chileno”.

En el caso de Bolivia, para la empresa estatal Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), el camino de la soberanía no es incompatible con la participación de las empresas privadas en las fases de creación de valor agregado en la industria del litio y sus derivados. Es más, se necesita de socios que nos aseguren mercados y tecnología, pero esto no significa que habrá privatización. El desarrollo exige una decisión estratégica simple: confiar los recursos a una asociación estratégica, un joint venture con mayoría boliviana, que pueda explotar el litio y sus derivados antes y en forma más eficiente, pero no guardarlos para satisfacer consignas sin contenido.

El concepto boliviano de soberanía respeta la visión de la población local de Nor Lípez en particular y de los habitantes de Potosí en general sobre el mejor uso de los beneficios del salar de Uyuni, canalizados por medio de las regalías. Las regalías deben, por lo tanto, asegurar la entrega de recursos económicos directamente a las poblaciones locales del sud oeste de Potosí para que el proyecto sea sostenible. ¿Qué sentido tendría la venta de un recurso que puede potenciar el desarrollo de Bolivia si no empezamos por sacar de la pobreza a los habitantes de la zona productora?

Con estos ingresos se podría diversificar la matriz económica de la región productora de litio, pasando de una economía de subsistencia a una vinculada con la globalización, que incluya la producción de la quinua real orgánica, un centro textil de la lana de alpaca, un polo de turismo de categoría mundial como el Cuzco, entre varios ejemplos.

Los futuros beneficios de la industrialización del litio para Bolivia son innegables, pero lo serán aún más para la población del sudoeste de Potosí. Por ejemplo, con la inversión de $us 2.000 millones para la industrialización de los recursos evaporíticos, y un monto similar para la creación de un polo químico-industrial en aquella región. Lo cual impulsaría el desarrollo integral del territorio adyacente al salar.

Para construir esta planta químico-industrial se necesita dotar de infraestructura adecuada a la región, más aún tratándose de una zona relegada. Por lo tanto, combinando la percepción de que la industrialización del litio va a cambiar la vida de los habitantes del lugar con la visión estratégica de la construcción de un polo industrial integral en Nor Lípez y de una infraestructura adecuada se podría asegurar un desarrollo sostenible, mejores empleos y bienestar social para los habitantes de los alrededores del Salar de Uyuni y para toda la economía de Bolivia.

Óscar Vargas-Villazón, docente de economía de la UCB, experto en litio.

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Litio: ¿panacea para la crisis mundial?

Bolivia estará lista para emprender el primer proyecto de alta tecnología de su historia: la industrialización del litio

/ 28 de mayo de 2020 / 05:12

La pandemia del nuevo coronavirus ha paralizado la economía mundial y ha llevado al mundo a una recesión que puede ser mucho peor que la crisis financiera de hace una década. Al igual que las anteriores grandes crisis económicas, como la Gran Depresión de los años treinta y la Gran Recesión de 2009, la de este año ya tiene un nombre: “el Gran confinamiento».

La crisis económica postpandemia solo podrá ser resulta con la creación de una nueva economía, en la cual el mundo podría buscará reducir las emisiones de carbono y ser menos dependiente del petróleo. Por otro lado, las personas recurrirán cada vez más a las baterías de iones de litio para vehículos eléctricos y para almacenar energía renovable. Para ese momento, Bolivia estará lista para emprender el primer proyecto de alta tecnología de su historia, que no tiene parangón en Sudamérica. Se trata de la industrialización del litio, desde producir carbonato de este mineral hasta la producción de baterías de litio-ion hechas en Bolivia.

La tecnología de las baterías es el futuro, y Bolivia tiene la oportunidad de participar en uno de los desarrollos científicos más emocionantes del siglo XXI: la creación de la nueva generación de baterías litio-ion. Con lo cual formaría parte del selecto club de países innovadores en tecnología de las baterías para vehículos eléctricos.

Según la rendición de cuentas anual de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), esta empresa estatal emprendió sus primeros pasos con el funcionamiento del centro de investigación desarrollo y pilotaje (CIDYP) en La Palca (Potosí). Allí se puede apreciar los avances que se están logrando en materia de conocimientos para la industrialización del litio del Salar de Uyuni.

En la planta piloto de materiales catódicos del CIDYP se mantiene una operación continua. Durante 2019 se produjeron 28,5 kg de material catódico de níquel-cobalto-manganeso (NCM) y 3 kg de litio-óxido de manganeso (LMO) para los cátodos de óxido de manganeso litio (LiMn2O4).

Los cátodos NCM reducen considerablemente la necesidad de cobalto, uno de los minerales más escasos y complicados de encontrar actualmente. Por lo que se abarataría el coste final por debajo de los 100 dólares el kilovatio. Además, ofrecen un aumento de la densidad energética; es decir, mayores capacidades de batería con el mismo volumen y peso.

Estamos conscientes que desde la puesta en marcha de la planta piloto de baterías hasta la fabricación de una batería hay un largo y complejo camino, en el que además de la materia prima se requiere una alta especialización, tecnología y dinero. Para llegar a esa meta, hacen falta socios estratégicos que respeten la soberanía de Bolivia. Además, a pesar de los recientes desarrollos en el almacenamiento de energía, la tecnología de baterías aún está lejos de llegar a su potencial, se puede mejorar la duración de la batería, la densidad de potencia y la eficiencia energética para introducir las baterías de próxima generación en el mercado.

El valor del proyecto boliviano está en tener una visión del proyecto bien focalizado para el desarrollo de valor agregado, y en poder juntar a todos los expertos en ciencias, en gestión estratégica de la industria nacional y extranjera y del Gobierno para hacer de Bolivia uno de los líderes en la tecnología de baterías.

Óscar Vargas-Villazón, docente de economía de la Universidad Católica Boliviana (UCB), experto en litio.

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