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sábado 15 may 2021 | Actualizado a 00:15

Los condenados de Pisiga

La necesidad de llegar a su hogar para protegerse frente al acecho del coronavirus les hizo pensar que en su país iban a encontrar el auxilio estatal correspondiente

/ 14 de abril de 2020 / 06:40

Entre otras funciones, el carnet de identidad avala tu pertenencia a una nación. Entonces, en un lugar militarizado marcado por la conflictividad, la retención de ese documento significa condenarte, aunque sea temporalmente, a ser un don nadie, incluso en tu propio país. Quizás los emigrantes bolivianos varados en Pisiga, en la frontera con Chile, se sienten de esta manera. En el contexto de la crisis sanitaria provocada por el COVID-19, el gobierno de Jeanine Áñez no solo les retuvo su carnet de identidad (lo cual constituye una violencia simbólica), sino que, peor aún, les ha negado el ingreso a su propio país, condenándolos a una situación de angustia, dolor y precariedad.

Estos condenados por el Gobierno boliviano viven un infierno en Pisiga. La mayoría de ellos son de escasos recursos y trabajan en el norte chileno. Tienen empleos y salarios precarios, que solo les alcanza para el pan de cada día de sus hijos. Antes de la Colonia, el norte chileno fue un territorio aymara. Pero ellos se sienten extranjeros, más aún, inmigrantes. Ellos sufren una doble discriminación: por ser bolivianos y por ser aymaras.

A estos compatriotas, al igual que al resto de nosotros, la llegada del coronavirus COVID-19 los sorprendió y atrapó en suelo chileno. Muchos de ellos se quedaron varados en la frontera. La necesidad de llegar a su hogar para protegerse frente al acecho del coronavirus les hizo pensar que en su país iban a encontrar el auxilio estatal correspondiente. Quizás pensaron que iban a pasar por un control sanitario riguroso, como suceden en otros países, para luego, si están sanos, ingresar sin problemas a su país.

Pero se equivocaron. Para el Gobierno transitorio, estos migrantes son un peligro sanitario, son parias; por tanto, se los condena al hambre, al frío y al dolor, expuestos al inclemente frío otoñal de Pisiga y al propio acecho del COVID-19 (por ejemplo, los 16 baños dispuestos por el Gobierno no cuentan con alcohol en gel). Una situación de mucha vulnerabilidad para estos migrantes bolivianos, muchos de ellos niños.

Esta forma de manejar el conflicto “biopolítico” en Pisiga revela un rasgo clasista/racista en el Gobierno transitorio. La mayoría de los migrantes varados son pobres y aymaras, y por estas razones son considerados “salvajes”. Entonces, el discurso gubernamental de lo salvaje/no salvaje encuentra en esta crisis sanitaria su propio sentido simbólico, lo cual explica el trato de los emigrantes en esa zona fronteriza. En la antípoda, 35 bolivianos contrataron un avión para poder regresar desde Santiago de Chile.

Mientras tanto, los condenados de Pisiga son hostigados permanentemente por policías y militares, evidenciando otro rasgo gubernamental: el represivo. La obstinación de dejarlos en un estado de confinamiento precario tensiona la frontera. El mensaje gubernamental de que no va a  doblegar en sus decisiones, aunque éstas representan un atentado contra los derechos humanos, es parte de su cariz autoritario. Incluso un alcalde chileno anticipó que presentará una denuncia contra el Gobierno boliviano en instancias internacionales. La respuesta del Ministro de Justicia fue acusar a ese alcalde de “masista”. Luego, se disculpó con un tono discriminador: “Hoy cometí una Evada, mil disculpas al alcalde de Colchane por haberle tildado de masista”. Este mensaje racial parece formar parte de un guion armado para esconder la incompetencia e indolencia gubernamental en la administración de la crisis sanitaria. Quizás por esta razón se inventaron un chivo expiatorio: los masistas.

Entre tanto, los condenados de Pisiga no solo sufren de la insensibilidad gubernamental, sino también de la propia prensa. Un periódico tituló: “Unos 300 bolivianos amenazan con ingresar a la fuerza al país por Pisaga”, criminalizándolos. A su vez, el Ministro de Defensa les dice “Quince días pasan rápido”. Quizás ellos podrían responderle con un grafiti pintado en una pared cerca del puerto de Iquique que afirma: “Somos extranjeros en nuestro propio territorio”.

Yuri F. Tórrez, sociólogo.

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Campaña ‘Bolivia Lee’

/ 14 de mayo de 2021 / 02:21

Lastimosamente no todas las personas podrán leer este artículo. En unos casos, porque nunca tuvo la oportunidad de aprender a leer y escribir (analfabetismo absoluto) y, en otros, porque luego de aprender a leer y escribir dejó de practicar estas capacidades en situaciones habituales (analfabetismo funcional o por desuso). Pero no se trata solo de leer este artículo sino, como menciona la Unesco, la adquisición y el perfeccionamiento de las capacidades de lectoescritura a lo largo de toda la vida son parte intrínseca del derecho a la educación. La alfabetización contribuye a empoderar a los pueblos, participar plenamente en la sociedad, mejorar la calidad de los medios de subsistencia y es determinante para generar mayor participación de las personas en el mundo del trabajo y producción, reducir la pobreza y desigualdad social, sentar las bases para la continuidad de estudios, así como para ampliar las oportunidades de desarrollo personal durante la vida.

Comprendiendo esa situación, desde 2006, el Estado boliviano emprendió un sostenido proceso de formación en lectura, escritura y aritmética básica para personas mayores de 15 años mediante el Programa Nacional de Alfabetización “Yo, sí puedo”. Posteriormente, en la gestión 2009, con el propósito de ofrecer oportunidades de formación a las personas alfabetizadas hasta el sexto de primaria dio inicio al Programa Nacional de Post-alfabetización “Yo, sí puedo seguir”. Los logros en relación a las tasas de alfabetización son contundentes, del 13,28% (año 2001) se redujo al 2,26% (2019), ratificándose Bolivia como un Estado libre de analfabetismo, mientras la Post-alfabetización, entre 2010 y 2019 graduó al nivel de sexto de primaria a casi 163.000 personas.

Pese a estos logros, siempre quedó latente la preocupación sobre las personas alfabetizadas que por haber dejado de leer y escribir nuevamente se conviertan en analfabetos, esta vez “por desuso”. Se es analfabeto por desuso por distintos motivos, pero fundamentalmente porque no tiene un “contexto alfabetizador”, porque en su vida cotidiana no puede acceder a libros, revistas, periódicos, etc., o porque nadie o nada le motiva a utilizar sus capacidades de lectoescritura. La lección es clara y contundente, no leen ni escriben quienes, aun siendo personas alfabetizadas, no tienen motivación para cumplir con este propósito; no es suficiente alfabetizar, hay que generar y mantener de manera permanente el hábito de la lectura.

La lección además de aprendida, junto a la alfabetización y post-alfabetización, fue motivo de creación de la estrategia denominada “Movilización social y cultural” y con ella de la campaña “Bolivia Lee”. En ocho campañas “Bolivia Lee”, en el periodo 2012-2019, se recolectaron 1.100.558 libros donados por la población y con éstos se pusieron en funcionamiento 3.878 bibliotecas comunitarias, entre ellas 42 bibliotecas municipales. Las jornadas de recolección de libros se convirtieron en procesos de movilización social y la expresión de otra forma de solidaridad: la donación de libros. Las bibliotecas comunitarias democratizaron el acceso a medios que motivan el hábito a la lectura y promovieron actividades culturales en los barrios, sindicatos, clubes de madres, iglesias, cárceles, etc. Además se contribuyó a que el sistema educativo desarrolle procesos de capacitación a maestros sobre lectoescritura, maratones de lectura y la realización del Día Plurinacional de la Lectura. En el sistema educativo comenzó a cumplirse el lema “Bolivia Lee”.

Hace unas semanas se anunció el inicio de la campaña “Bolivia Lee” en su novena versión, ¡en hora buena! Es tiempo de aportar con la donación de libros, ¡qué mejor expresión de solidaridad!; de rebelarse a la sociedad del desecho, reutilizar el libro leído; cuidar nuestros bosques, no olvide, a más textos impresos más árboles sacrificados. También es tiempo de asumir nuevos retos, entre ellos, incentivar el hábito de la lectura placentera y autónoma en el conjunto de la sociedad como forma de garantizar la educación a lo largo de la vida. Leer libros y otras fuentes y soportes de la lectura, incluyendo los medios virtuales. “La lectura es justamente bisagra y punto de encuentro entre la educación y la cultura” (Rosa Ma. Torres). Leer no solo la palabra sino el mundo. “La comprensión del texto a ser alcanzada por su lectura crítica implica la percepción de relaciones entre el texto y el contexto” (Paulo Freire).

Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

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Extracción directa, ¿esperanza para nuestro litio?

/ 14 de mayo de 2021 / 02:16

En los últimos días hubo anuncios sobre los planes del Gobierno para reactivar el sector económico, sobre todo sus componentes de energía y minería, hay mucha retórica y poca esencia en esta clase de anuncios que van desde resucitar elefantes blancos (Mutún, Karachipampa) hasta mostrar un cariz actual al llamar a empresas de ultramar para adjudicarse la extracción directa del litio de las salmueras de nuestros salares empleando tecnología que ya está dejando atrás los métodos tradicionales con los que habíamos soñado desde los años 70 y que estábamos mostrando orgullosos ahora, después de más de medio siglo de intentos y retrocesos al calor de intereses políticos corporativos y regionales. Así se mueven estos negocios y mientras unos pierden décadas en poses políticas, otros hallan soluciones, optimizan métodos de extracción y lideran el desarrollo industrial. El salto tecnológico en este caso es la eliminación de las piscinas de evaporación, de muy alto costo de operación y de muy bajo rendimiento temporal. En este momento hay dos métodos que se disputan el mercado.

El primero es de la estadounidense Lilac Solutions Inc., empresa de investigación con referentes en Silicon Valley que desarrolló el método Extracción Directa por Cambio Iónico, la planta piloto puede producir en tres horas de funcionamiento un tonelaje de cloruro de litio con una pureza de 50-60.000 ppm para alimentar plantas de carbonato y/o hidróxido, que debían esperar con el método tradicional hasta 24 meses para tener esa cantidad de alimentación. Lilac hizo el trabajo para la estadounidense Lake Resources con muestras de salmueras de su proyecto estrella en Argentina, Laguna Cachi, actualmente con estudios de prefactibilidad (PFS) concluidos y esperando la puesta en marcha durante la presente gestión de la fase industrial del proyecto.

El segundo es un proyecto de litio del Grupo Errazuriz (GE) en el Salar de Maricunga, en el norte chileno, llamado Litio Verde; se instaló la Planta Piloto-Sociedad Contractual Minera Copiapó (SCM. Copiapó), que usará tecnología de recuperación molecular (MRT) que minimiza el uso de agua y el impacto de residuos al medio ambiente a mínimos impensables hace una década.

Al margen de lo nuevo hay cuatro proyectos tradicionales de litio en salares argentinos y dos en salares chilenos del Triángulo del Litio, activos y en carrera (PFS o DFS); destaca Olaróz-Cauchari, que ya tiene Factibilidad (DFS) concluida con el operador Lithium Americas LAC (50% Ganfeng, 50% Minera Exar). Argentina tiene un total de 63 proyectos en su territorio contando los menos desarrollados y algunos recientes de litio en roca dura (según la Jefatura de Gabinete de la Nación). Mucha actividad que busca tener la mayor cantidad de oferta de sales de litio grado batería para el “boom” de transición energética prevista para 2025-2030.

La carrera para ser parte de los negocios futuros depende de emprendedores que hagan bien su trabajo. Llegar a estos niveles tecnológicos y de desarrollo lleva muchos años y así será en el caso nuestro que comentamos como intención gubernamental; no sé si las contradicciones políticas dejaran actuar esta vez, que puede ser la última tabla de salvación de un proyecto que iba camino a ser otro elefante blanco. El pilotaje en el caso de Bolivia debiera ser precedido de una auditoría de los niveles de desarrollo estructural y técnico del proyecto en Uyuni y de la planta de baterías de La Palca, para establecer niveles de inversión, deudas, costo financiero que se está acumulando en el emprendimiento y partes de la estructura que podrían ser útiles. Como comento frecuentemente en esta columna, soñar no cuesta nada, hacer proyectos es una tarea muy seria con muy poco margen de error, donde aprovechar una coyuntura, como ésta, puede tener mucho valor para la concreción de un proyecto.

Dionisio J. Garzón M. es ingeniero geólogo, exministro de Minería y Metalurgia.

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Arquitectura, vivienda-evolución

/ 14 de mayo de 2021 / 02:07

Apartir de la multiplicidad de situaciones que se viven hoy, la arquitectura tiene el desafío de evolucionar no solo en la búsqueda de propuestas atractivas, sino que contengan una complejidad de cruce de fuerzas, cuyo resultado sea una obra significativa. Sabemos que las condiciones actuales no son las más alentadoras para un éxito rotundo. Esto gracias a la llegada de un virus que ha causado situaciones inteligibles, las cuales, empero, parecieran afirmar que la arquitectura debe enriquecerse y caminar por nuevas sendas, ya que la vida del habitante exige transformaciones y ello significa munirse de estrategias constructivas sin olvidar el aprovechamiento de energías limpias.

Cabe recordar que la arquitectura no es una escultura, sino el acontecimiento de espacios y volúmenes que logran resultados significantes, como son los espacios residenciales, de esparcimiento, diálogo y demás, que no solamente son útiles para elevar el valor de la ciudad, sino el disfrute del habitante que allí reside. Mucho más por la importancia y valor de continuidad, integración y conexión que hoy requiere el espacio habitacional y su relación amable con el exterior.

No nos referimos a que cada edificación esté conectada a un jardín o una plaza, sino que su vínculo sea con aquellos territorios relacionados hasta indirectamente con la naturaleza, la vida. Así, la arquitectura estaría concebida en el cruce de espacios que la componen y apoyada por la fuerza de lo tecnológico. Es indudable que para ello se tendrá que dejar atrás el programa tradicional.

Y viene la pregunta: ¿qué pasa con las zonas de bajos recursos? Éstas se caracterizan por estar en una ciudad, la cual debe saber entender que la vida humana dentro de esas pequeñas edificaciones requiere complementar sus necesidades espaciales, así como consolidar o ampliar sus lugares, por ejemplo, los residuales, a fin de convertirlos en útiles para el esparcimiento. Una realidad que lleve a buscar soluciones en aquellos territorios pequeños o medianos para que se conviertan en el lugar del acontecimiento.

Conviene aclarar que este artículo no trata de códigos estilísticos, sino de una mirada al futuro de la arquitectura referida a la vivienda y su relación con la ciudad. Tampoco se debe dejar de reconocer que el momento en el que vivimos nos mostró otras realidades, que posiblemente puedan repetirse o ampliarse en el futuro. Por tanto, logró revelar las grandes necesidades de la urbe y, lo mejor, nos acercó al futuro.

Y en cuanto a lo tecnológico, ya no se debiera tapar aquella herida que significa la falta de tecnología especialmente en la arquitectura y convertir a las edificaciones en eficientes.

Para ello, se debiera reflexionar sobre la necesidad de transformar las obras con pautas para el ahorro máximo de energía. En esa línea, es preciso señalar que el construir con criterios sustentables representa solo del 3 al 5% más de la inversión económica y que éste se hace visible hasta en materiales de acabados de una obra. Independientemente de aquello, es necesario sensibilizar a las personas sobre temas medioambientales que deriven en la toma de conciencia acerca del respeto y la necesidad de salvaguardar la naturaleza. Esto significa hacer entrar en cuenta a la sociedad de que requiere un nuevo vivir tanto en espacios cerrados como externos. Lugares verdes no solo recreacionales, también los entornos naturales que elevan el buen vivir del ciudadano.

Para finalizar, reafirmamos que este artículo no representa la manifestación de una construcción teórica de la transformación de la arquitectura del mañana, sino que fue escrito deliberadamente para iluminar la realidad que, pareciera exigir el nuevo vivir.

Patricia Vargas es arquitecta.

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HRW considera a Israel un ‘Estado de apartheid’

/ 12 de mayo de 2021 / 02:27

El importante informe de la organización internacional Human Rights Watch (HRW), que supervisó las políticas y prácticas racistas, y la discriminación practicada contra nuestro pueblo palestino por las autoridades de ocupación israelíes, es «una descripción precisa de Israel como un Estado de apartheid». El documento es un «testimonio internacional fuerte y verdadero» de la lucha y el sufrimiento del pueblo palestino bajo el gobierno de ocupación militar israelí y sus políticas coloniales y opresivas.

El informe revela la naturaleza de la ocupación colonial israelí como un sistema integrado de leyes y políticas para consolidar la hegemonía de la supremacía israelí sobre nuestro pueblo y legitimar el sistema de asentamientos en la tierra palestina ocupada, que afecta a todos los aspectos de la vida de sus habitantes. Este informe detalla, documenta y bien demuestra que Israel ha cometido crímenes de apartheid y persecución, por lo que pide a la comunidad internacional que asuma sus responsabilidades inmediatas hacia Palestina y responsabilice a Israel por sus múltiples crímenes contra nuestro pueblo. Recuerda a los Estados y líderes de la comunidad internacional que cometer el crimen de apartheid constituye una grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales, y que su prohibición equivale a una regla perentoria de derecho internacional que no puede desviarse bajo ninguna circunstancia.

En ese sentido, el documento destaca la necesidad de que la comunidad internacional tome medidas inmediatas y efectivas para obligar a Israel a terminar con el sistema de apartheid, que consolida su hegemonía, destacando que este sistema no debe ser apoyado ni alentado porque busca encarnar la supuesta superioridad de un grupo étnico sobre otro.

El apartheid israelí es el principal obstáculo para que el pueblo palestino ejerza sus derechos y libertades fundamentales, incluido su derecho a la autodeterminación. Y los deberes de las instituciones de la comunidad internacional, incluidos el Consejo de Seguridad, la Asamblea General y el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, son adoptar medidas y decisiones eficaces que aseguren la protección del pueblo palestino, incluida la imposición de sanciones. También al Fiscal de la Corte Penal Internacional, para que acelere sus procedimientos de investigación penal, incluidos los crímenes de lesa humanidad, a saber, los crímenes de apartheid y persecución.

«Creemos firmemente que la justicia basada en decisiones de legitimidad internacional y no en la impunidad es la única forma de lograr una paz duradera y justa en la región en su conjunto».

Como conclusión, nuestro pueblo palestino seguirá enfrentando y rechazando la realidad inhumana del crimen del «apartheid» hasta la plena realización de sus derechos básicos e inalienables a la autodeterminación, el retorno, la libertad, la soberanía y la independencia.

Mahmoud Elalwani es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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Santos no es Felipe

/ 12 de mayo de 2021 / 02:19

Qué habría sido de Felipe Quispe, “El Mallku”, de haber vencido su infortunado destino de volver a la Pachamama en un episodio tan imprevisto. No habríamos conocido a su hijo, y seguro que estaríamos en otras condiciones políticas y con más certidumbre sobre el futuro de La Paz. Es que el antiguo líder indígena estaba bien perfilado como candidato a gobernador de La Paz.

Santos Quispe es un político advenedizo, si le calza el término. Su elección resultó tan endeble, que en otras circunstancias su destino no habría sido el que hoy ostenta. Llegó bajo el poncho de su padre —un rebelde con causa y hombre cuya impronta contagia respeto y empatía— y se alimentó de la evolución política de Eva Copa, la humillación de la expresidenta de la Cámara de Senadores y el resentimiento/ cansancio con el desgastado Movimiento Al Socialismo (MAS) en El Alto y las provincias de La Paz.

Es difícil imaginar que la alianza que lo cobijó por un par de meses, Jallalla La Paz, haya pensado en él como un cuadro sólido y capaz de gobernar el departamento más importante del país más allá de las emociones que envolvía a la dirigencia y mitancia incipientes. El “Wayna” Quispe, como acuñó en la campaña electoral, fue elegido candidato al influjo de Copa y en medio del dolor por la partida de su padre.

Su elección como sustituto de “El Mallku” fue más emotiva que racional o estratégica. Y su elección en segunda vuelta como gobernador se alimentó de la bronca ciudadana y un voto anti MAS de sectores conservadores y recalcitrantes de La Paz.

Al final, es el gobernador y nos toca a los paceños y no paceños guardarle respeto, no pleitesía ni sumisión.

Cómo le irá en los cinco años de gestión, es un complejo misterio.

Hay un dejo de incertidumbre en la opinión pública, a un poco más de una semana de su juramento. Quispe no genera seguridad; su actitud torpe y soberbia está sembrando dudas sobre su gestión y su futuro político, y su encanto electoral comienza a esfumarse.

No ha comenzado bien su periplo en la administración pública. Nada más al recibir su credencial de autoridad electa destiló odio político: rompió con la alianza que lo llevó a la Gobernación de La Paz.

Lo hizo de la peor forma, sorprendió a sus aliados con la decisión anunciada ante los medios de información. Quizás pudo guardar las formas, pero vaya a saber uno qué más pudo esperarse de él.

¿Habrá sido una ruptura casual? Es para dudar. Pero el mantener una alianza primero implicaba una eventual división de cargos con sus aliados y, luego, una dependencia política ante una estructura quizás endeble, pero estructura al fin.

Consumado su alejamiento de su alianza, ahora se enfrenta a un encono que va a cargarse en adelante, al punto de estar a merced de posibles movilizaciones y eventuales procesos judiciales: ha faltado a su palabra y ha puesto en duda su gestión. No tiene una estructura política más que algunos cuadros en la Asamblea Departamental, una militancia hambrienta de puestos en la Gobernación y un respaldo político para nada sólido.

Su indecisión en la designación de la nueva directora del Servicio Departamental de Salud (Sedes) en un momento crucial para la salud de los paceños ha sido una muestra clara de cómo toma las cosas serias. Su equipo de transición se ha movido a último momento por esa tarea, por eso fue que el antiguo director se quedó más de una semana más en sus funciones.

Ojalá nos equivoquemos. Los retos para que La Paz tenga el mejor de los desarrollos en los cinco años que vienen son tan enormes, que no calzan en una gestión improvisada y llena de conflictos internos nada más al comenzar una difícil tarea.

Santos no es Felipe para gastarse tanta ingenuidad, soberbia y rebeldía sin causa.

Rubén Atahuichi es periodista.

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