Voces

miércoles 21 oct 2020 | Actualizado a 11:39

Lavarse las manos

Sabemos que la existencia de políticas públicas nos va a dar fe de gobiernos responsables, sean de izquierda, derecha, centro, de arriba o de abajo

/ 19 de abril de 2020 / 08:25

En este tiempo se puso como un requisito de protección de la vida lavarse las manos. Si bien se trata de una buena práctica de higiene personal, también es una expresión que nos acompaña en la vida política; desde la lavada de manos de Poncio Pilatos en la muerte de Jesús, hasta la lavada de dólares de economías corruptas neoliberales. Lavarse las manos, entonces, nos refiere a quien no se hace responsable de sus actos y consecuencias.

Los virus se pueden quitar de las manos con agua y jabón, pero las responsabilidades de la debacle actual en Bolivia ¡no! Hay que dar cuenta de más de 36 asesinados por los militares en Sacaba y Senkata; del saqueo de las arcas públicas no solo con jugosos sueldos para autoridades, sino también del despilfarro del dinero de los y las bolivianas que hasta les lleva a meter las manos en las AFP. ¿Qué no es así? Pues ahora no podemos saberlo con pruebas, porque cualquier intento de investigación será entendido como sedición.

Sabemos que la existencia de políticas públicas nos va a dar fe de gobiernos responsables, sean de izquierda, derecha, centro, de arriba o de abajo. La política pública es la capacidad de planificar y saber lo que se está haciendo o qué se va a hacer. Pero cuando se asalta el poder como ladrones piratas, viene después la farra. «Cualquier cosa es mejor que el indio», decían. Y hoy la falta de políticas públicas se hace evidente, para dar paso a la improvisación de gente angurrienta de poder, que no le atina ni una que merezca reconocimiento.

¿Qué hicimos para merecer este castigo de la vida? Pues no poca cosa, hermanas y hermanos. Para empezar, aflojamos nuestra fuerza y mística política revolucionaria. Incorporamos a nuestras filas de las organizaciones sociales a gente corrupta y traidora. Dimos crédito al arribismo clase mediero, que mira a la mezquina y mediocre burguesía boliviana con la boca abierta. Dejamos la formación y el análisis político, la creatividad en las propuestas y movilizaciones por «likes» en las redes.

Las y los piratas dieron el golpe desde las calles y desde las instituciones como militares y policías; y hoy, presurosamente en las redes, estas mismas «pititas» lanzan discursos y análisis al grado que no las reconoces; parecen más radicales entre los y las radicales. Y nuevamente no faltan entre nuestras filas gente que no tiene memoria, los escuchan, postean y miran con la boca abierta. Es imprescindible no dejarnos engañar en esos falsos discurso dizque de «oposición» al régimen de Áñez. Es una oposición de mentiras, son las y los mismas racistas de pensamiento neoliberal, posmoderno. Ahora vieron en el espejo del Gobierno su mediocridad y sinvergüenzura; esa que campea desde hace 500 años, excepto los últimos 14 años. Periodo en el que, a pesar de los errores cometidos, se hizo políticas públicas para los pueblos. Por más que se laven las manos, no podrán borrar sus responsabilidades. ¡Vamos Bolivia, recuperemos el proceso de cambios revolucionarios!

Julieta Paredes, feminista comunitaria.

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Para vencer el odio

/ 17 de octubre de 2020 / 22:13

Es un tiempo saboteado el que hemos vivido estos 11 meses, tiempo en el cual las energías ruines se dispararon por todo el territorio boliviano como aves de rapiña. Veníamos de haber caminado 14 años, construyendo y reconstruyendo un país saqueado por el neoliberalismo. Fue un caminar en medio de mucho asedio, obstáculos y trampas, regados a cada paso, cual campo minado. Espacio donde permanentemente la amenaza estaba tocando la puerta de las esperanzas que traía el proceso de cambio.

Las fuerzas destructivas de la vida, que son la derecha en política, instauraron el discurso de tener el monopolio de la crítica al gobierno del hermano Evo Morales y el MAS IPSP, no querían ver ni entender que el proceso de cambio estaba sostenido por muchas y muchos que, siendo muy diferentes, habíamos decidido cuidar la vida en Bolivia. Muchas y muchos que desde 2003 venimos haciendo propuestas, discusiones y críticas constructivas. También hemos discutido acaloradamente, nos hemos indignado y hasta nos hemos peleado, pero seguíamos manteniendo la unidad.

No por llunkus o lamebotas, sino porque construir es difícil, es un proceso que pide serenidad, ética, paciencia, unidad y creatividad, algunos elementos que hacen a la política de los pueblos. No se necesitaba hacer un golpe de Estado, matar 36 hermanos, encarcelar y perseguir a quien no pensaba igual. No se necesitaba regar dolor para decir las críticas y luchar por lo que se crea justo. No se necesitaba destruir el país, no se necesitaba tirar abajo lo construido en 14 años, por el solo interés de borrar de la memoria un proceso que nos permitió crecer en la valoración de nuestras identidades en este territorio. Lo que se hizo estos 11 meses no fue hacer caer una estatua, derrumbaron sueños de país que se hicieron realidad.

Las diferencias entre todas y todos, quienes apoyamos el proceso de cambio, son muy profundas pues Bolivia es así, el mundo es así, y hay que encontrar la metodología de establecer diálogos que conviertan esas diferencias en energías de revoluciones destinadas a garantizar la vida digna al pueblo boliviano, a los pueblos originarios, a las organizaciones y movimientos, revoluciones que den contenido al Summa Qhaman, el Vivir Bien. Por eso apoyamos el proceso de cambio, porque así tendremos tiempo para aprender a dialogar sin lastimarnos ni agredirnos, queremos acabar con el odio.

Lo digo claramente: fue muy irresponsable el estallido racista. Claro, me dirán cómo vas a pedir responsabilidad a quien tiene un odio racista. Yo digo ¿por qué no? Responsabilidad voy a pedir, porque éste es el país que tenemos, aquí vivimos y seguramente aquí moriremos, la mayoría de esa gente irresponsable, cómplice del Golpe, vive aquí, no se va a poder escapar a Miami como Goni Sánchez de Lozada y ser protegido por el Gobierno de Estados Unidos.

Estamos en un día donde se pueden corregir las equivocaciones, estamos en un momento donde podemos vencer el odio instalado en las calles y el Gobierno.

Estamos a tiempo de enmendar los apresuramientos y ese actuar con cabeza caliente. Ahora es el momento de pensar en garantizar un tiempo de paz, para reconstruir Bolivia. Ya no hay vuelta atrás, los pueblos originarios somos gente, el pueblo empobrecido somos gente, las mujeres somos gente. ¡¡Ni una muerte más!! Estamos a tiempo de vencer el odio.

Julieta Paredes es feminista comunitaria

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¿Y la despatriarcalización?

/ 4 de octubre de 2020 / 10:24

Las mujeres somos la mitad de la humanidad, nuestra existencia marca la presencia de ésta, es como el mirar de un cuerpo que está marcado por dos ojos: uno el de las mujeres, otro el de los hombres. En porcentajes llegamos a ser —dependiendo de los territorios— un poco más del 50%. El camino de la participación de las mujeres en todos los aspectos de la vida es evidente, pero a pesar de lo evidente y comprobable a una simple inspección, las mujeres hemos tenido permanentemente que justificar nuestra presencia. Porque simplemente: no nos ven.

Y no hablo solo de nuestros compañeros hombres.

No quiero hablar de las mujeres en general, porque las mujeres no somos iguales, existe entre nosotras opresiones, explotaciones, racismo y discriminación.

Las mujeres fascistas, racistas y de derecha no tienen el menor reparo de golpear, insultar, escupir y hasta matar a mujeres del pueblo.

El proceso de cambios políticos históricos del pueblo boliviano —en estos 14 años— ha logrado posicionar a diversas organizaciones y movimientos sociales de mujeres con propuestas, como el Feminismo Comunitario de Abya Yala y la Alianza de Mujeres por la Revolución Democrática y Cultural, de la cual el Feminismo Comunitario es parte. Posicionar los cuerpos, las opiniones y propuestas sobre cómo administrar el gobierno y cómo esas tareas deberían aportar a la construcción del Vivir Bien en nuestro territorio de Bolivia, fue una tarea permanente de apoyo, defensa, crítica y autocrítica, pero siempre construyendo; porque este proceso es nuestro, me refiero a que es del pueblo.

En la propuesta del Feminismo Comunitario, la Despatriarcalización fue motivo de discusión en los grupos de trabajo de la Asamblea Constituyente (2006-2008), pero las ONG feministas y de mujeres, manejando dinero de las financiadoras internacionales, impusieron el discurso neoliberal, de la equidad e igualdad de género.

Pero no nos rendimos, continuamos disputando el territorio de las palabras y finalmente logramos posicionar la Despatriarcalizacion, no como una continuación de las tecnócratas de género, sino como otra concepción descolonizadora, de la política pública desde las mujeres, que la llamamos Despatriarcalizacion.

Pero claro, era reciente, en marzo de 2009 se logró abrir un mínimo espacio en el Gobierno, espacio que sin recursos, y con el poco interés del Ministerio de Economía, empezaba a pararse. Hoy ni qué hablar, no pasa absolutamente nada. En este régimen golpista es una desgracia. Al contrario de lo que hicimos, la práctica política de las mujeres de derecha —las “pititas”— es completamente servil a las órdenes de los patriarcas del imperio y de los machitos de las logias locales.

Como mujeres del proceso de cambio revolucionario tampoco vemos, ni oímos, ni leemos nada de la Despatriarcalizacion en las propuestas de nuestros y nuestras candidatas, la mayoría ni hablan, y por ahí alguno lo maneja como cliché, pero de propuestas efectivas desde la despatriarcalizacion, no hay nada.

*Es feminista comunitaria

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¿Qué se perdió en el 21F?

/ 20 de septiembre de 2020 / 08:20

El discurso creado sobre el 21 de febrero de 2016 es uno armado para arrebatar la memoria del proceso de cambio del pueblo boliviano y así encubrir la deplorable acción fascista y racista incrustada en nuestro país, que lo único que busca es mantener privilegios, saqueo e impunidades cínicas, diferencias sociales que lastiman a las personas.

¿Que Evo Morares quería atornillarse en la silla presidencial? Puede que sí, puede que no. Pero lo que sabemos las organizaciones sociales es que no había otro compa —en aquel momento— que garantizara la unidad y la oportunidad para reconducir y profundizar el proceso de cambio, ante los ataques de afuera y, sobre todo, las traiciones de adentro. Por eso lo apoyamos, mismo si él no quería, era un mandato que le dimos.

La derecha fascista, desde el inicio del proceso de cambio, rabiosamente atacaba la Asamblea Constituyente, se la olía, sabía que este proceso no era solo para una gestión de gobierno o dos. Por eso impusieron —por afuera de las decisiones de la Asamblea— límite al mandato presidencial. Como pueblos originarios tenemos el rote y los cambios en la conducción política, pero no somos tontas ni tontos para no evaluar los momentos políticos y los peligros a los que nos exponemos, con estos rotes y cambios.

A todo ese serruchar el piso del proceso de cambios revolucionarios, desde fuera y desde adentro, se sumó el mecanismo manipulador de las fake news, mentiras y difamaciones deliberadamente organizadas desde las redes sociales, para atacar las decisiones libres e informadas de las y los electores. Eso es lo que se perdió el 21F, la libertad de decidir libre e informadamente. Nos sorprendieron con la mentira, la calumnia montada sobre algunas verdades que sirvieron para confundirnos. “La Zapata fue, pues, pareja del Evo”, pero todo el resto era una mentira. Por eso, no fueron ni son legítimos los resultados del referéndum del 21F. Ganó con un 1% la manipulación, el fraude de hábiles mentirosos y mentirosas, con computadoras y redes sociales,

Apoyamos la candidatura del Evo, no porque lo queremos atornillado al poder, sino por todos esos elementos que confabulaban y confabulan todavía. Vergüenza para quienes tomaron la bandera de la mentira y la manipulación, los y las “pititas” que juraban ser “demócratas”, hoy claramente sabemos que son fachos golpistas, asesinos y asesinas de 36 hermanos. 

Hoy los candidatos y candidatas de la derecha no solo que no tienen propuestas, sino que no les importa tenerlas, les basta insultar indios y creerse mejores. ¡Eso perdimos el 21F!  La capacidad de argumentar, perdimos los espacios de discusión y argumentación de lo que cada quien piensa para sustituirlos por el insulto, la mentira, la difamación y el montaje político.

Vamos a recuperar el proceso de cambios revolucionarios, para corregir nuestros errores y darle fuerza y contenido al Vivir bien.

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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Monstruos

/ 6 de septiembre de 2020 / 03:44

Años que venimos luchando para evidenciar el machismo y sus consecuencias en nuestra sociedad. Lo que como feministas comunitarias de Abya Yala hemos logrado es diferenciar con claridad patriarcado de machismo. Patriarcado es “el sistema que estructura y articula todas las dominaciones, opresiones, discriminaciones, explotaciones y violencias que sufre y vive la humanidad (mujeres, hombres y personas intersexuales), y la madre y hermana Naturaleza, sistema históricamente construido sobre los cuerpos de las mujeres. Diferenciarlo del machismo, que son conductas y formas de pensar que creen a las mujeres como inferiores a los hombres. Machistas son los hombres y machistas son las mujeres, pero las mujeres machistas benefician a los hombres, no benefician a las mujeres. El machismo le sirve al sistema, así como el racismo, el colonialismo, el capitalismo.

La práctica de la política le sirve al Patriarcado y por definición es machista. La derecha como la izquierda son machistas en sus prácticas políticas, pues para ellos las mujeres somos objeto y botín sexual. ¡No se van a hacer a los “angelitos”! El uso de las imágenes de mujeres como “gancho” para la mirada de los hombres es la misma para un empresario, un intelectual, un político, un mecánico o un albañil que en su taller, oficina o billetera tiene propaganda o un calendario con la foto de una mujer desnuda. Se educa y propicia una cultura machista desde todas las instituciones del Estado boliviano, hoy Plurinacional boliviano.

¿Cómo funcionan los racismos? Sabiendo que el machismo es un comportamiento exigido en nuestra sociedad, quienes son racistas convierten las acciones de los indios e indias en monstruosas acciones, no importa si llevaron al país a una estabilidad económica, dirán “mentira, solo hubo corrupción y fueron los precios internacionales, no fue mérito de los indios”. No importa si se recuperó el gas natural y hoy tenemos redes de gas domiciliario en nuestras casas, dirán “lo hicieron para robar y está mal hecho”. Podemos dar miles de ejemplos que nuestra lectora y lector ya conocen. Si en las virtudes los indios, el pueblo, son unos monstruos, imagínense en los defectos.

Los y las jailones corruptos y ladrones son corruptos y ladrones, a veces les dicen prósperos empresarios. Un indio corrupto o ladrón es un monstruo, ¡inconcebible!, se lo arrastra y apedrea en la boca de los y las racistas. Un jailón violador es un violador o a veces es “un joven simpático seducido y descarriado”. Un indio violador es “un monstruo feo que sacó nomás lo que estos indios son”.

La política que propicia el sistema patriarcal hace una buena lectura de los machismos y los racismos de la sociedad donde están la derecha y la izquierda, por eso armaron el caso Zapata. Llevamos años de lucha consecuente por erradicar el machismo de nuestras filas revolucionarias, del proceso de cambio. Erradicar el machismo no es solo para la etapa electoral, o peor, para que aprendan y tengan cuidado. Es para que politicen el machismo y entiendan que el machismo hace a nuestros hermanos y compañeros cómplices del sistema de dominaciones y opresiones. Los convierte en cómplices opresores, no van a ser revolucionarios y como mujeres, no vamos a tener la confianza de luchar lado a lado, y tenemos que luchar lado a lado porque estamos del mismo lado del pueblo explotado, discriminado. Es la exigencia que ya la hemos planteado a través de la propuesta del plan de despatriarcalización del Estado y de la sociedad.

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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Retomar el proceso

/ 23 de agosto de 2020 / 00:03

Fueron días intensos, la expectativa anulaba el hambre en la boca del estómago. ¡Tenemos que recuperar el proceso de cambio!, hemos afirmado, con los dientes apretados y con gritos en las barricadas. Vamos a recuperar el proceso de cambio, está escrito y seguirá escrito en nuestros pechos, cada vez con más fuerza, más que en el Octubre pasado.

Recordemos que con las “pitas” amarradas en las calles, nos confundimos, pues el juego de la democracia burguesa nos decía que unas pitas debían ser respetadas por todas y todos nosotros, que no nos atrevimos a cortar el capricho de unos pocos, todo ¿por qué? Por respetar al otro y la otra. Dejamos que el golpe al proceso de cambio creciera y se instaure un régimen golpista.

Esos otros que ni gente tenían para mantenerse en las calles, bloqueando, pero al rato de marchar, sí salieron y eran nomás buen número, que como manada machista y racista vociferaba los mas floridos insultos contra los indios e indias, que se atrevieron a ser presidentes y ministras. Peor zapateaban de la rabia porque los indios e indias hayan administrado con inteligencia y efectividad el Gobierno de Bolivia, la mejor administración que se tuvo. Hoy no amarran pitas para protestar contra tanta corrupción, mediocridad e ignorancia. Pero siguen vociferando contra los indios.

Estas jornadas de luchas fueron la continuación de los 528 años heredadas de nuestros y nuestras ancestras. Recuperar las calles, mover las energías, sacar los miedos y desmitificar los poderes establecidos, saber cómo reorganizar la lucha por la vida y cómo organizarnos ante los poderes. Hoy sabemos de los y las traidoras, sabemos ya de los llunkus, de los oportunistas; es un saber de luchas que ya está en nuestras organizaciones, ¡eso hicimos! Y es la unidad de nuestras organizaciones lo que hoy van a atacar, los y las oportunistas.

Nuestras hermanas y hermanos dirigentes ya nos hablaron: las decisiones están en las organizaciones, con las asambleas que deliberan, escuchándonos, pensando, aportando, siendo responsables. Cuidando el proceso revolucionario, donde tener un gobierno ayuda, pero el objetivo es acabar con todas las opresiones que nos hacen sufrir. Tenemos que reconocer que en estos 14 años también nos confundimos y no faltaron los que tuvieron muyu muyu con el poder.

Las discusiones convocaron a la reflexión, la organización de las propuestas, el análisis, la información, valiosos instrumentos autoconvocados desde las esperanzas acuñadas en 14 años de proceso de cambios y la necesidad de reconducirlos, profundizarlos y relanzarlos. La autoconvocatoria de nuestras organizaciones matrices habla de la autonomía de los movimientos sociales que tienen en el MAS IPSP su instrumento electoral. No hay que confundir con individualismos y oportunismos autoconvocados.

Las mujeres somos parte fundamental, esa mitad de cada pueblo revolucionario, esa mano, ese ojo, ese pie del cuerpo comunitario de las luchas. Que junto al otro pie, al otro ojo y mano de nuestros hermanos hombres, construimos los procesos revolucionarios que garantizaran la vida en nuestros territorios. Abrazo a las hermanas Bartolinas, que con su palabra y presencia supieron orientar nuestras luchas.

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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