Voces

sábado 4 jul 2020 | Actualizado a 13:48

Lavarse las manos

Sabemos que la existencia de políticas públicas nos va a dar fe de gobiernos responsables, sean de izquierda, derecha, centro, de arriba o de abajo

/ 19 de abril de 2020 / 08:25

En este tiempo se puso como un requisito de protección de la vida lavarse las manos. Si bien se trata de una buena práctica de higiene personal, también es una expresión que nos acompaña en la vida política; desde la lavada de manos de Poncio Pilatos en la muerte de Jesús, hasta la lavada de dólares de economías corruptas neoliberales. Lavarse las manos, entonces, nos refiere a quien no se hace responsable de sus actos y consecuencias.

Los virus se pueden quitar de las manos con agua y jabón, pero las responsabilidades de la debacle actual en Bolivia ¡no! Hay que dar cuenta de más de 36 asesinados por los militares en Sacaba y Senkata; del saqueo de las arcas públicas no solo con jugosos sueldos para autoridades, sino también del despilfarro del dinero de los y las bolivianas que hasta les lleva a meter las manos en las AFP. ¿Qué no es así? Pues ahora no podemos saberlo con pruebas, porque cualquier intento de investigación será entendido como sedición.

Sabemos que la existencia de políticas públicas nos va a dar fe de gobiernos responsables, sean de izquierda, derecha, centro, de arriba o de abajo. La política pública es la capacidad de planificar y saber lo que se está haciendo o qué se va a hacer. Pero cuando se asalta el poder como ladrones piratas, viene después la farra. «Cualquier cosa es mejor que el indio», decían. Y hoy la falta de políticas públicas se hace evidente, para dar paso a la improvisación de gente angurrienta de poder, que no le atina ni una que merezca reconocimiento.

¿Qué hicimos para merecer este castigo de la vida? Pues no poca cosa, hermanas y hermanos. Para empezar, aflojamos nuestra fuerza y mística política revolucionaria. Incorporamos a nuestras filas de las organizaciones sociales a gente corrupta y traidora. Dimos crédito al arribismo clase mediero, que mira a la mezquina y mediocre burguesía boliviana con la boca abierta. Dejamos la formación y el análisis político, la creatividad en las propuestas y movilizaciones por «likes» en las redes.

Las y los piratas dieron el golpe desde las calles y desde las instituciones como militares y policías; y hoy, presurosamente en las redes, estas mismas «pititas» lanzan discursos y análisis al grado que no las reconoces; parecen más radicales entre los y las radicales. Y nuevamente no faltan entre nuestras filas gente que no tiene memoria, los escuchan, postean y miran con la boca abierta. Es imprescindible no dejarnos engañar en esos falsos discurso dizque de «oposición» al régimen de Áñez. Es una oposición de mentiras, son las y los mismas racistas de pensamiento neoliberal, posmoderno. Ahora vieron en el espejo del Gobierno su mediocridad y sinvergüenzura; esa que campea desde hace 500 años, excepto los últimos 14 años. Periodo en el que, a pesar de los errores cometidos, se hizo políticas públicas para los pueblos. Por más que se laven las manos, no podrán borrar sus responsabilidades. ¡Vamos Bolivia, recuperemos el proceso de cambios revolucionarios!

Julieta Paredes, feminista comunitaria.

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Machaq Mara

Este Sol, en su caminar en círculo, nos promete tener la memoria delante para que los pasos sean más atinados.

/ 28 de junio de 2020 / 07:24

Las semillas son posibilidades, energías cargadas de esperanzas, no importa el tamaño de las semillas, su tamaño no va a determinar la trascendencia de su existencia. Así, escondidas en la tierra, las semillas recibieron y reciben a la madre agua que junto con la madre tierra las cuidan y hacen crecer; algunas fuertes y pródigas, otras un poco más débiles y otras mueren para alimentar las energías de otras. Ha empezado un nuevo Wilka Kuti, una nueva vuelta del Sol, a veces padre a veces madre. Este Sol, en su caminar en círculo, nos promete tener la memoria delante para que los pasos sean más atinados, más encaminados al Vivir Bien.

Que todas y todos tengan todo, que a nadie le falte nada, que nadie acumule, que nadie desperdicie, son mensajes de un comienzo para el Vivir Bien de la humanidad y de la humanidad con nuestra madre y hermana naturaleza. Es un camino que como pueblos estamos recorriendo, la colonización ha interrumpido nuestro camino propio y ahora tenemos que caminar también con otros y otras, que tienen buen corazón pero que a veces se equivocan.

Machaq Mara, nuevo año, nuevo tiempo para renovar fuerzas y para continuar la lucha. ¿Qué siempre pues hicimos tan mal para que nos odien tanto? No entiendo a los y las bolivianos que desprecian tanto el proceso de cambio. Parecen borrachos de odio y no reconocen a sus hermanos, debe ser porque odian al indio que hay dentro de ellos.

La pandemia era un momento, una oportunidad para demostrar la capacidad intelectual, administrativa y ética de la derecha colonialista y racista. Era el momento de actuar, según lo que dicen ser; gente de pureza de origen —léase, no contaminados con los indios— que garantizaría una pureza moral, por ejemplo: ellos y ellas no son ni rateros ni narcotraficantes como los indios.

Era el momento de demostrar que quieren un país unido y respetuoso de las diferencias. Era pues el momento de demostrar lo sabios e inteligentes que dicen ser, porque los indios —peor las indias— ni hablar sabemos. Era pues el momento y se aplazaron.

Carlos Mesa se fue, como un buen titiritero, a administrar el gobierno sin hacerse ver, dando opiniones o mejor podemos decir directrices desde bambalinas. Mesa, además de gestar el golpe, dejó hacer y dejó pasar al gobierno golpista, sin ningún tipo de freno, inclusive defendió a su “señora presidenta” de los ataques de los “salvajes” masistas. Hoy es el segundo acto de su teatrito conservador e infame contra las energías revolucionarias, corta los hilos de los títeres y dialoga directamente con el dueño de este circo burgués colonizador y machista, los EEUU. Hoy se pone al servicio del capital depredador de la madre tierra, depredador del trabajo humano, depredador de la alegría de vivir con dignidad. El segundo acto se llama “hacerse al buenito, al conciliador, al razonable” para ganar votos.

En este Wilka Kuti, como aymaras elevamos nuestras esperanzas a las energías y sabidurías de nuestros pueblos, que nos den las fuerzas, las palabras, las ideas para luchar y construir el Vivir Bien en nuestros territorios. ¡Jallalla Pachamama!

Julieta Paredes
es feminista comunitaria.

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Cuestión de piel

Los pueblos nos hermanamos y nos unimos.

/ 14 de junio de 2020 / 06:23

Es un dolor y es una indignación muy profunda la que sentimos, sentimientos que nos conmueven por todas las muertes y violencias, sufridas en manos de racistas que no titubean en quitarnos la vida, encarcelarnos injustamente y perseguirnos. La indignación y el dolor no pueden nublarnos la capacidad de análisis, deben —al contrario— ser elementos humanos que nos den mayor claridad y comprensión, para ubicar los intereses que están en juego. El racismo y las movilizaciones en EEUU denunciando el racismo, ocupan hoy las pantallas de la tele y las redes sociales y me llama la atención que se habla como de dos equipos, definidos por “el color de la piel”, dicen.

Una de las estratagemas del sistema dominante es el reduccionismo con el pretexto de especialización y especificidad. Hoy se habla de color de la piel, como si la piel existiese separada de los cuerpos, cuando en realidad se trata de tonalidades de piel, miles o millones de tonalidades, de la misma piel de la humanidad. No existe ni la piel ni el sexo fuera de los cuerpos y los cuerpos son una materialidad histórica y política. Entonces el uso político de las tonalidades de las pieles podemos ubicarlo en la invasión colonial de 1492 en lo que hace a nuestro continente, mal llamado América, Abya Yala para nosotras.

Nuestros pueblos en los territorios de Abya Yala se ven sorprendidos con la llegada tanto de gente de pieles más claras que las nuestras y otra gente de pieles más oscuras, es este hecho colonial que evidencia históricamente la manipulación de las tonalidades de las pieles, para construir las jerarquías, opresiones y explotaciones entre las y los seres humanos del mundo de hoy. A nosotras y nosotros pueblos originarios, los invasores coloniales se empeñaron en exterminarnos, Grodin y Veizzer hablan de 70 millones, en su último libro, sobre el genocidio de los pueblos originarios de Abya Yala. Nuestros cuerpos perjudicaban la ambición de los europeos, perjudicaban la angurria de apropiarse de nuestro hogar y de nuestra madre naturaleza. Por eso nos desaparecieron y nos siguen desapareciendo y exterminando.

Usaron los cuerpos de nuestros hermanos y hermanas africanos, que esclavizados, eran la fuerza de trabajo imprescindible para sustituir a los indios rebeldes y flojos que no querían trabajar para los señores.

Fueron nuestros y nuestras ancestras indígenas que cobijaron a nuestras y nuestros hermanos afros, que huían de la esclavitud y que fueron haciendo los quilombos en los territorios de Abya Yala. Los pueblos nos hermanamos y nos unimos. Como mujeres de pueblos originarios de estos territorios, mantenemos la reflexión y la propuesta de liberación de la madre tierra de las garras de la propiedad privada, así todo mundo puede tener hogar y comida para vivir.

Hoy las movilizaciones en EEUU están lideradas por jóvenes adultos negros de clase media, y es necesario recordar que este sistema de dominio planetario se recicla a través de las propuestas de inclusión.

Hermanas y hermanos, nunca como ahora, la humanidad —con ayuda y permiso de nuestra madre naturaleza— tiene la posibilidad de soñar otro mundo donde podamos “Vivir bien” todas y todos. Hagámoslo posible.

Julieta Paredes
es feminista comunitaria.

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El reflejo

La humanidad de nuestros cuerpos nos hermana en las miserias y en la belleza de nuestros actos y decisiones.

/ 31 de mayo de 2020 / 07:25

Vivir tranquilos y tranquilas hoy es una tarea muy difícil para quienes necesitan despreciar y oprimir a los demás, para sentir sus vidas en seguridad. Los discursos de ridiculización y burla del “otro”, “del indio”, no es otra cosa que la expresión de la angustia que les da el saber que siendo diferentes, somos todos y todas iguales. La humanidad de nuestros cuerpos nos hermana en las miserias y en la belleza de nuestros actos y decisiones. Todas y todos somos capaces de ser heroínas y héroes; pero también podemos ser los más avezados maleantes, todo depende de las decisiones éticas que tomamos en la vida.

Estamos en un momento en la historia de Bolivia en el que ya no pueden ocultar el carácter autoritario y dictatorial del régimen, tampoco el cinismo impune de sus actos. Quienes trabajaron arduamente 14 años para derrocar el proceso de cambios políticos, del pueblo boliviano, hoy están desnudados en sus prácticas oligarcas y fascistas. Prácticas que fueron enmascaradas en un “levantamiento de pititas”, amarrando y linchando los sueños y esperanzas del pueblo en las esquinas de nuestras asustadas ciudades.

Querían colgar, en el farol de las plazas, un proceso que, con todos sus errores, es lo mejor que hemos tenido. Pues fue un tiempo para mirarnos, valorarnos y construirnos como gente que quiere vivir bien, sin lastimar, explotar, violentar u oprimir a los y las otras. ¿Que todo eso se hizo maravillosamente? No, pero de eso se trataba, de luchar y construir, proponer y argumentar, dialogar, y en el debate avanzar, profundizar. Un proceso de cambios que revolucione las profundas opresiones de Bolivia no es cosa de varita mágica.

Hoy, los racistas de izquierda, las feministas y ecologistas racistas se miran en el espejo del régimen que ellas y ellos, bien felices, pusieron, masacrando a más de 35 hermanos que piden justicia. Se miran en el espejo del régimen y no quieren ver su imagen. Crean, en su angustia, un espejismo, y concluyen que “la Áñez es igual que los indios”. No, “la Áñez” es igual a ustedes, son ustedes quienes la pusieron, y las decisiones que toman (tanto en el Gobierno como en sus jailonas casas) son decisiones éticas lamentablemente impulsadas por el odio racista que nos tienen.

En Bolivia somos una canasta de muchas diferencias de colores de pieles, culturas, tamaños, opciones, pensamientos. Las diferencias no son contradicciones en sí, somos diferentes pero iguales en el valor existencial de cada una de nuestras vidas. Se trata de tener dignidad, iniciativa, creatividad para impulsar el país. No se vale que, al ver que lo estábamos haciendo mejor, vengan a matarnos, encarcelarnos, perseguirnos y de paso, ni sepan gobernar. Los indios no somos ni mejor ni peor, somos gente igual que cualquier humano y humana. Ahora el régimen pitita va a hacer rote, pasanaku entre oligarcas racistas; le toca a los “caballeros”. Ya lo dijimos en noviembre, “estarán agazapados detrás de las faldas”, para eso les sirven las mujeres de derecha. Pero también el pueblo está organizado, para defender un proceso de esperanzas para Bolivia.

Julieta Paredes, feminista comunitaria

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Los ‘puros’

Desde hace 14 años que las y los ‘puros’ se dedicaron a descalificar todo el proceso de cambio

/ 17 de mayo de 2020 / 06:49

Ya la historia nos dio ejemplos de la estupidez y la crueldad humana al manipular, para intereses de dominación, el concepto de pureza. Por ejemplo, la vieja aristocracia feudal y colonial en nuestros territorios, especialmente en Sucre, quiso diferenciarse del resto a través del mito de la sangre azul. Ignorantes de los efectos de la falta de melanina en sus pieles, que los hacía casi transparentes a tal punto que se veían sus venas, divulgaron el cuento de la sangre azul.

Otro ejemplo de este tipo de manipulación es el concepto de la “pureza de la raza aria” enunciado por Hitler y sus seguidores, quienes condujeron a todo un pueblo (al alemán) a convertirse en cómplices de miles de crueles asesinatos, cometidos contra judíos, artistas, intelectuales y homosexuales, tanto de Alemania como de otros países, que no estaban de acuerdo con el nazismo.

Las y los “puros” viven la neurosis de su existencia sin mancha y sin errores; y con ese autoengaño se dan el permiso de señalar con el dedo, juzgar y condenar. En el caso del golpe autoritario que sufre el pueblo boliviano, desde hace 14 años que las y los “puros” se dedicaron a descalificar todo el proceso de cambio. Incluso pese a beneficiarse económicamente de las políticas públicas propiciadas por los “impuros”, complotaban desde dentro y fuera del gobierno del MAS.

La pureza racista y fascista hoy se pronuncia ante la evidencia de la incapacidad y corrupción del gobierno que ellos mismos, los “puros”, pusieron. Ante tanta mediocridad y corrupción, sus discursos dan cuenta de su neurosis, hablan sobre la gran culpa que tienen los indios de poner al Gobierno actual. ¿Pueden creer? Argumentan que hubo un fraude, que nunca demostraron. Por el contrario, esta mentira se cae a pedazos ante las encuestas de intención de voto. Pero eso no importa, todos son unos indios mentirosos, y por culpa de ellos está Jeanine Áñez en el gobierno, dicen.

También dicen que los partidarios de Evo tienen la culpa, y por tanto no deberían postularse de nuevo. ¿Por qué no, si lo hizo bien? Dicen que violaba la Constitución, pero se olvidan que la nueva CPE fue atacada antes de nacer por las y los “puras” en Sucre. Y que el artículo para restringir la reelección fue impuesto entre gallos y media noche por el miedo que tenían al proceso de cambio. Hoy el régimen de Áñez vulnera continuamente la Constitución y no le hacen un golpe de Estado; y tampoco hacen vaquita para comprar militares y policías corruptos.

Son tan “puros” y “puras” que pueden convivir con el robo, la represión, la censura a los medios de comunicación, los narcovínculos, la corrupción. Pero jamás se mezclarían con la chusma, ahí está el límite. Por eso, ante las elecciones que el pueblo impone con el petardazo y cacerolazo contra la dictadura, tienen que manipular a través de los medios serviles a la “pureza” racista. Cambian encuestas y trabajan para legitimar a su caballero como candidato, que servirá para las políticas fascistas, racistas e imperialistas de EEUU.

Julieta Paredes, feminista comunitaria

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Neurosis

Este 1 de mayo la lucha nos tocó en combo: dictadura, pandemia, oportunismo, narcovínculos, corrupción, traición, etc.

/ 3 de mayo de 2020 / 06:49

La neurosis es un trastorno mental, y la persona que lo padece está angustiada por la realidad y no la acepta; entonces necesita manipularla, mentirse a sí misma a tal punto que cree en su propio engaño y se comporta neuróticamente. En Bolivia las y los racistas, tanto de derecha como de izquierda, feministas y ecologistas, intelectuales y comerciantes, vociferaron por 14 años que el gobierno «del indio» era el peor. Sus alaridos neuróticos se intensificaron, y desde el 2019 bloquearon las calles, despojando a la mayoría de la gente trabajadora de su pan cotidiano. ¡Grave! Llevamos un año y medio bloqueadas y bloqueados en nuestra economía.

En el país la mayoría somos trabajadores por cuenta propia, no somos empleados. No está mal ser trabajadora por cuenta propia, lo que está mal es que el Estado Plurinacional no haya logrado darnos seguridad social (salud, jubilación, seguro de desocupación, etc.). Bueno, caminábamos un proceso de cambio para construir otro país, se ganó una elección con el 47% de los votos que neuróticamente fue desconocida. No podían admitir, en su sano juicio, que a pesar de tanta plata que metieron, tantas difamaciones y traiciones, igual nomás se haya ganado las elecciones de 2019. Nuestro proceso de cambios fue interrumpido por un régimen autoritario, que masacró a más de 36 hermanos bolivianos.

Ciertamente la democracia es mejor que la dictadura, pero la democracia sigue siendo un instrumento manipulado por la burguesía, a través del cual ejerce su opresión. Pues cuando no les conviene, desconocen el voto, encarcelan a los vocales del Tribunal Electoral, cambian las reglas y reprimen para torcer los resultados.

 ¿Que teníamos? Un proceso de cambios que no caminaba con la velocidad, la claridad y la eficacia que queríamos, pero eso era lo que teníamos y fue lo mejor en más de 500 años. Nosotras luchábamos contra las manipulaciones del poder que, por muy compañeros que sean, no faltaban entre ellos; machistas, algunos corruptos, impostoras, envidiosas y demás. Los sueños se construyen, no son una donación de algún hermano o padre de la patria. Ningún gobierno va hacer revoluciones, solo los pueblos las hacen. Pero ciertamente hay gobiernos que pueden ayudar, cumpliendo con el pueblo que lo eligió.

La vulnerabilidad de nuestros cuerpos y de nuestras vidas, hoy como nunca, forman parte de nuestra cotidianeidad. Los superhéroes y las mujeres maravilla han quedado lejos de los sentimientos que hoy ocupan nuestra piel. Este 1 de mayo la lucha nos tocó en combo: dictadura, pandemia, oportunismo, narcovínculos, corrupción, traición, etc. Pero el petardo-cacerolazo fue genial. ¡No queremos gobierno dictatorial! ¡Queremos elecciones ya! ¡90 días es una eternidad! La neurosis del racismo boliviano todavía tiene a alguna gente presa de sus alucinaciones. ¡Imagínense! Dicen ser oposición del régimen actual, y que son «saca dictaduras». ¿Algo parecido a sacacorchos? Ja, ja. Neuróticos y neuróticas no tengan miedo de la realidad, el proceso de cambio al mando del pueblo, donde estamos indios e indias, construirá el Vivir bien de todos y todas (de neuras también) y de nuestra madre y hermana naturaleza.

Julieta Paredes, feminista comunitaria

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