Voces

Wednesday 24 Jul 2024 | Actualizado a 05:09 AM

Medios en crisis

Urge encontrar y consensuar soluciones que permitan a los medios de comunicación seguir desarrollando su imprescindible labor

Por La Razón

/ 28 de abril de 2020 / 06:17

Es posible que nunca haya sido tan importante, vital, el papel de los medios de comunicación para el bien de la sociedad como ahora, cuando el mundo afronta una pandemia global que exige información abundante, transparente y oportuna. En tiempos cuando las tecnologías de información y comunicación posibilitan la circulación de bulos, los medios son un faro en medio de la oscuridad.

Sin embargo, hoy más que nunca, debido a las características del tiempo que vivimos, los medios de comunicación están amenazados y muchos corren el riesgo de desaparecer. Particularmente en países como Bolivia, donde el mercado de los medios “tradicionales” no ha hecho más que achicarse gracias a la irrupción de las “redes sociales”, que permiten la circulación de información gratuita (y por eso no siempre confiable ni de buena fuente), la crisis económica, sumada a la imposibilidad de ejecutar negocios innovadores, amenaza con hacer desaparecer empresas periodísticas y con ellas, miles de fuentes de trabajo.

Tal preocupación fue puesta en conocimiento de la presidenta Jeanine Áñez, a inicios de abril, en una carta firmada por el presidente de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), en la que el gremio pedía “acciones urgentes y extraordinarias” para salvaguardar la supervivencia de los medios de comunicación impresos de Bolivia. Le primera respuesta llegó a través del Ministro de Economía y Finanzas, que recordó a los empresarios de la comunicación que el sector puede acceder al plan de apoyo financiero al empleo para empresas establecido en el Decreto Supremo 4216.

Varios días después, cuando se iban a cumplir tres semanas desde el pedido de auxilio de los medios impresos, y casi coincidiendo con una carta enviada por la Sociedad Interamericana de la Prensa (SIP) con idéntico tenor, el Ministro de la Presidencia invitó a representantes de la ANP a una reunión, sin especificar día ni hora, para considerar los asuntos que preocupan al sector y buscar “soluciones integrales e innovadoras”.

Finalmente, la Asociación Boliviana de Radioemisoras (Asbora) se ha sumado a la solicitud de apoyo gubernamental, proponiendo algunas soluciones para el sector, incluyendo la posibilidad de que el Estado contrate espacios radiofónicos para programas educativos, reducción en las tarifas de electricidad e internet, diferimiento de pagos pendientes, y ampliación del plazo para la renovación de licencias. Por ahora se desconoce la respuesta de las autoridades. Es una situación difícil de resolver para ambas partes, dado que, por un lado, el Gobierno tiene que lidiar con innumerables solicitudes de apoyo de diversos sectores de la economía y, por el otro, los medios no pueden poner en riesgo su independencia. Urge, pues, la prometida reunión y, sobre todo, encontrar y consensuar soluciones que permitan a los medios seguir desarrollando su imprescindible labor.

Comparte y opina:

El entorno Huaytari

Por La Razón

/ 21 de julio de 2024 / 00:02

El presidente de la Cámara de Diputados, Israel Huaytari, está nuevamente en el centro de la polémica por su entorno de confianza. Esta vez, su jefe de Recursos Humanos ha sido acusado de violación. Así, Huaytari y los suyos expresan el deterioro del Órgano Legislativo, que no delibera, no legisla, no fiscaliza. ¿Quién y por qué sostiene en el cargo al presidente de Diputados?

En noviembre del año pasado, el diputado Huaytari fue postulado por la facción arcista para asumir la presidencia camaral, en reemplazo de Jerges Justiniano, quien pasó a la jefatura de bancada del MAS. Fue electo con el apoyo de la bancada de Comunidad Ciudadana (CC) y la facción camachista de Creemos. Así se formó la actual directiva de Diputados. Desde el inicio de su gestión, Huaytari mostró ineptitud para presidir las sesiones, que luego se convirtieron en esporádicas y escenario de enfrentamientos.

Más allá del pobre desempeño de Huaytari para presidir la Cámara en un contexto de parálisis decisoria y bloqueo institucional, lo más crítico tiene que ver con las denuncias y las acciones de sus allegados. Hace apenas unos días, su jefe de Contrataciones fue aprehendido en flagrancia mientras cobraba una coima a un proveedor de servicios de la Cámara. En su descargo, implicó al presidente de Diputados y a otros dos funcionarios. “Los que tienen que caer, que caigan”, dijo Huaytari, que negó conocer a su personal.

En enero de este año, el Ministerio Público activó una pesquisa contra el presidente de Diputados por supuesta legitimación de ganancias ilícitas. El origen es un informe de la Unidad de Investigaciones Financieras, que detectó 193 depósitos bancarios a favor de Huaytari, quien niega todo, asegurando que “tratan de inculparlo”. No hay información sobre el curso de la investigación. Tampoco el titular de Diputados ha tenido interés en aclarar las denuncias. “El delito es personal”, asegura.

También puede leer: Golpe y dictadura

Hay quienes sostienen que la legislatura del actual período constitucional es la peor desde la transición a la democracia. Lo dicen por el nivel de las y los asambleístas electos (hay valiosas excepciones, por supuesto). Y también porque la propia legislatura está constreñida por decisiones judiciales, como ocurre con la facultad fiscalizadora de la Asamblea Legislativa y la penosa preselección de postulantes para las elecciones judiciales. Esa mediocridad se expresa en la selección de personal de confianza.

Respecto a Huaytari, vistas las evidencias (sus jefes de Contrataciones y de Recursos Humanos están presos bajo acusación de delitos graves), hay una duda razonable de por qué continúa en el cargo y quién lo sostiene pese a su magro desempeño. También hay indicios de vendettas internas. Es cierto que la responsabilidad por los ilícitos es personal, pero hay un presidente y una directiva (opositores incluidos) que deben velar por el normal funcionamiento de la Cámara. La degradación de la Asamblea Legislativa debería tener límites.

Comparte y opina:

Golpe y dictadura

Lo mismo puede decirse de los hechos del 26 de junio, todavía envueltos en un manto de confusión

Por La Razón

/ 18 de julio de 2024 / 06:44

Ayer se han recordado 44 años del sangriento golpe de los militares Luis García Meza, Luis Arce Gómez y sus socios y cómplices, dentro y fuera de los cuarteles. El amargo recuerdo del golpe de Estado no solamente sirve para valorar la importancia crucial de la democracia en la vida de todas las personas, sino también para considerar apropiadamente sucesos de reciente data en la historia.

El trabajo de la Comisión de la Verdad, creada en diciembre de 2016 para indagar las graves violaciones de los derechos humanos producidas por los gobiernos de facto entre el 4 de noviembre de 1964 y el 10 de octubre de 1982, señala inequívocamente que en el gobierno de García Meza, iniciado con el derrocamiento de Lidia Gueiler, presidenta transitoria, hubo “múltiples agresiones” por motivos políticos e ideológicos.

Lea: Comicios sin primarias

Tales agresiones se tradujeron en “apresamientos, torturas, asesinatos, desapariciones, no solo a dirigentes políticos y sindicales, también a miembros universitarios, miembros de las Iglesias, particularmente católica, metodista y luterana que desarrollaban actividades sociales. La persecución no tenía límites”, según revela el documento. El saldo, según la Asociación de Familiares de Detenidos, Desaparecidos y Mártires por la Liberación Nacional (Asofamd), fue de al menos 29 desapariciones forzadas y 500 personas asesinadas, torturadas, heridas y detenidas.

El recuerdo de tales atrocidades, asociado a la imagen de militares en traje de campaña, o de gala para las transmisiones televisivas y radiales, sirvió para poner en cuestión lo sucedido entre el 10 y el 12 de noviembre de 2019, cuando un grupo de civiles, amparados por la Iglesia Católica, decidió de manera inconsulta con el pueblo boliviano el modo en que se produjo la sucesión presidencial, al margen de cualquier consideración constitucional (el exdefensor del Pueblo Waldo Albarracín, presente en el discutible evento, reconoció que se trató de una solución apenas “cercana” a la Constitución).

En el gobierno que se instaló luego tampoco faltaron las persecuciones y encarcelamientos sin debido proceso (instruidos por quien hoy todavía funge como fiscal general) y asesinatos, comandados por el hoy prófugo Luis Fernando López, que entonces ocupaba el puesto de ministro de Defensa y hoy aguarda que Paraguay le conceda refugio político, y su colega Arturo Murillo, que cumple condena en Estados Unidos, donde intentó lavar el dinero robado de las arcas públicas bolivianas. 

Hoy, desafortunadamente, sigue faltando mucho para conocer la verdad histórica de lo sucedido antes y durante los casi 12 meses de gobierno de Jeanine Áñez, pero también para desmontar el sentido común que no puede distinguir un golpe de Estado, que se produce para tomar el poder, de una dictadura, que es el modo de gobierno que suele aplicarse. Lo mismo puede decirse de los hechos del 26 de junio, todavía envueltos en un manto de confusión.

Comparte y opina:

Comicios sin primarias

Dependerá de la voluntad política, y la correlación de fuerzas, de las bancadas en las cámaras legislativas.

Por La Razón

/ 14 de julio de 2024 / 00:03

Con algún debate y condiciones, la reunión multipartidaria e interinstitucional convocada por el TSE acordó suspender las elecciones primarias para binomios presidenciales. El proyecto de ley para el efecto ya está en la ALP. La prioridad para este año son las judiciales, nuevamente paralizadas. Y el compromiso esencial es garantizar las elecciones generales de 2025.

Como era previsible, las diferentes fuerzas políticas que aspiran a competir en los próximos comicios aceptaron la propuesta de omitir las primarias de forma excepcional, como se hizo en 2020. Así ganan tiempo para la definición de sus candidaturas y alianzas. La idea opositora de primarias abiertas quedó atrás. Incluso el jefe del MAS-IPSP está de acuerdo si el TSE asegura su candidatura. Se impone pues la visión instrumental de un mecanismo pensado para la democratización interna de los partidos.

No realizar primarias en las próximas elecciones es el resultado más concreto del encuentro entre actores políticos e institucionales del pasado miércoles (en el que, por mano del TSE, se metieron de contrabando dirigentes de organizaciones sociales). En principio, las primarias no son esenciales, peor si no se garantiza que sean competitivas. Más bien, en el actual contexto, resultan problemáticas y hasta inviables. En consecuencia, las cúpulas de los partidos y alianzas decidirán sus candidaturas.

Lo que sigue en torno a las primarias puede ser simple o conflictivo. Dependerá de la voluntad política, y la correlación de fuerzas, de las bancadas en las cámaras legislativas. No parece inviable que la unión de arcistas y opositores asegure la mayoría absoluta necesaria para aprobar la ley enviada por el TSE. Habrá que ver la posición de los evistas, en especial en el Senado. Debe considerarse también el factor tiempo: la norma excepcional tiene que sancionarse como máximo la segunda semana de agosto.

También puede leer: Mercosur: oportunidades y retos

Asumiendo la suspensión de las primarias, la agenda electoral se concentrará estos meses en las elecciones judiciales, obstaculizadas y bloqueadas desde el año pasado por operadores políticos y judiciales. No habrá primarias para asegurar las judiciales. Está bien. Cuidado que tampoco se vote para renovar a las autoridades de los altos tribunales, hoy autoprorrogadas en su mandato. Por otro lado, está en mesa para fines de 2024 la sensible redistribución de escaños con arreglo a los datos del Censo.

En cuanto a las elecciones generales de agosto de 2025, la “cumbre” del TSE abordó la necesidad de garantizar la confiabilidad del padrón electoral (no habrá nuevo padrón). Debe implementarse también un sistema de resultados electorales preliminares. Hay otras declaraciones sobre el transfugio, los derechos indígenas y la inaceptable persistencia de hechos de acoso y violencia política contra las mujeres. Y está la cuestión esencial: ningún órgano del Estado puede vulnerar las atribuciones del TSE.  

Temas Relacionados

Comparte y opina:

Mercosur: oportunidades y retos

La adhesión de Bolivia al Mercosur es un proceso multifacético que va mucho más allá de lo económico

Por La Razón

/ 11 de julio de 2024 / 06:32

El lunes, después de años de preparación, adaptación y, sobre todo, negociaciones bilaterales y multilaterales con los miembros del bloque, iniciadas en 2015, Bolivia se ha convertido en miembro pleno del Mercado Común del Sur (Mercosur). Para el Estado es una gran noticia, pero, al margen del optimismo que inspira por los previsibles beneficios que producirá, también hay que considerar las amenazas.

En efecto, el Mercosur, bloque económico que integra a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y ahora a Bolivia, representa un mercado de más de 295 millones de habitantes y un PIB combinado de alrededor de $us 2,2 billones. Este gigante económico regional ha impulsado el comercio intra-bloque, que en 2023 alcanzó los $us 80.000 millones, demostrando su potencial como motor de crecimiento para sus miembros.

Lea: ‘Cumbre’ desportillada

Sin embargo, el Mercosur no está exento de contradicciones. Según análisis publicados en los últimos días en diversos medios, entre sus fortalezas destacan la ampliación del mercado para las empresas de los países miembros y el aumento de su poder de negociación en foros internacionales, pero, por otro lado, sus debilidades incluyen las asimetrías económicas entre los países miembros y la rigidez de algunas de sus normativas comerciales.

La pertenencia al Mercosur trasciende lo económico, adquiriendo una dimensión política crucial. Formar parte del bloque implica alinearse con ciertas posiciones geopolíticas y participar en la toma de decisiones regionales, lo que puede fortalecer la voz de Bolivia en el escenario internacional, pero también producir contradicciones como se ha podido ver, por ejemplo, en la ausencia del presidente de Argentina a la cita del lunes, evidentemente por razones ideológicas.

Para Bolivia, la adhesión al Mercosur ofrece beneficios significativos. El acceso a un mercado ampliado podría impulsar sus exportaciones, especialmente en sectores como el agrícola y el de hidrocarburos; además, la integración podría atraer inversiones (si el Estado lo permite) y fomentar la modernización de su aparato productivo. No obstante, los riesgos son igualmente palpables: la economía boliviana, relativamente pequeña y menos diversificada, podría verse abrumada por la competencia de industrias más desarrolladas de otros miembros. Asimismo, la pérdida de cierta autonomía en política comercial podría limitar su capacidad de maniobra económica.

Así, la adhesión de Bolivia al Mercosur es un proceso multifacético que va mucho más allá de lo económico, pues implica lo político, social y hasta de seguridad. Este paso crucial requiere una visión integral y estratégica para aprovechar las oportunidades y mitigar los riesgos en todos los frentes, sin poner en riesgo su propio modelo de desarrollo social comunitario. El desafío para Bolivia no es solo entrar al Mercosur, sino hacerlo de manera que potencie su desarrollo en todas las dimensiones.

Comparte y opina:

‘Cumbre’ desportillada

Por La Razón

/ 7 de julio de 2024 / 00:02

El encuentro multipartidario e interinstitucional impulsado por el Tribunal Supremo electoral (TSE) corre el riesgo de convertirse en un espacio de desencuentro. Y es que, por alguna extraña razón, en lugar de realizar una convocatoria amplia, incluyente y de alto nivel, los vocales optaron por criterios discrecionales para definir quiénes participan. Mala decisión que puede malograr una buena iniciativa.

Habíamos destacado en este espacio que la reunión convocada por el TSE podía ser un valioso momento de acuerdo que brinde certidumbre sobre el próximo ciclo electoral. Y ello dependía de los participantes. Ahora está en duda la legitimidad de una cita entre fuerzas políticas que de entrada excluye al líder del principal partido. Más allá de su división interna, el MAS-IPSP continúa siendo un actor estratégico en el campo político. Por ello, si el TSE pretendía un equilibrio entre sus dos facciones, le salió mal.

La “cumbre” que se realizará este miércoles tiene el propósito de facilitar las condiciones que viabilicen las elecciones generales. Es algo necesario y saludable en un contexto marcado por las disputas políticas y la incertidumbre. Al ser una elección de mandato fijo, la convocatoria corresponde al TSE. La premisa es inequívoca: el 8 de noviembre de 2025 es la fecha “definitiva, inamovible e impostergable” para la posesión del nuevo binomio presidencial electo. Para ello, los comicios deben realizarse en agosto.

En ese camino, la reunión del miércoles considerará el futuro de las elecciones primarias. El vocal Tahuichi, que con sus excesos verbales funge como vocero del TSE, anticipó que la propuesta es eliminarlas. No es la posición de los actores que decidirán en la Asamblea Legislativa: el hoy excluido evismo quiere primarias cerradas este año, como está previsto en la ley; en tanto que Comunidad Ciudadana, Creemos y voces del arcismo plantean postergarlas y abrirlas para 2025.

También puede leer: Más incertidumbre

Los otros aspectos que el TSE planteará en la reunión están vinculados a la integridad del proceso electoral y no debieran generan controversia. Se trata de garantizar técnicamente, con acompañamiento de los actores políticos, la redistribución de escaños y delimitación de circunscripciones, la solidez y confiabilidad del padrón electoral biométrico, y la implementación de un sistema oficial de resultados preliminares. Se estima que estos aspectos sean derivados a mesas técnicas.

Ante tan valiosa agenda democrática e institucional, es lamentable que la iniciativa se haya puesto en cuestión antes incluso de su realización. Los vocales del TSE debieran rectificar la convocatoria a fin de lograr que efectivamente sea una cumbre multipartidaria con la participación de los principales líderes políticos y no un evento contaminado por inclinaciones en torno a la disputa interna del masismo. La integridad de las elecciones 2025 es demasiado importante como para dejarla librada al cálculo de intereses.

Comparte y opina: