Voces

miércoles 18 may 2022 | Actualizado a 12:08

No coma carne de monte

La carne silvestre es el alimento de los grandes predadores como el jaguar o el puma, los cuales, si no encuentran su comida en el bosque, la buscarán en los corrales.

/ 29 de abril de 2020 / 06:46

No se sabe con exactitud qué origen tuvo el coronavirus, pero no hay duda de que ciertas mutaciones o nuevos vectores en lugares donde no existían son el resultado del aumento de la temperatura, la pérdida de ecosistemas y el comercio de vida silvestre. El consumo de carne de animales silvestres es una práctica frecuente en nuestro medio, especialmente en el oriente, entre las comunidades del bosque. En carreteras y mercados de áreas rurales se sigue ofreciendo carne de venado, ciervo, jochi, chancho de monte, tatú, y la gente acude como si fueran exquisiteces.

Desde el punto de vista culinario, es necesario entender que la carne de monte no puede ser sabrosa porque, en general, se trata de carne de animales viejos. Y algo similar ocurre con el pescado: se celebra que sea el más grande, pero el más grande es el más viejo, y el más viejo no sabe a nada. Es poco frecuente que el cazador o pescador mate animales jóvenes, pues suelen ser mucho más ágiles para huir de disparos, trampas o redes. En realidad, no se trata de carne sabrosa, sino de la habilidad de las cocineras para darle sabor, de la misma forma en que, en los antiguos cotos de caza de la aristocracia europea, los cocineros incorporaron hierbas y aromatizantes para crear salsas que disimulaban el insípido sabor de la carne vieja cazada con gran algarabía por el príncipe. Esta necesidad del oficio enriqueció la culinaria europea y permitió descubrir hierbas y saborizantes naturales.

Desde el punto de vista de la conservación, es necesario recordar que la carne silvestre es el alimento de los grandes predadores como el jaguar o el puma, los cuales, si no encuentran su comida en el bosque, la buscarán en los corrales, exacerbando el antiguo conflicto entre ser humano y fauna. De la misma forma, eliminar peces amenaza su población, porque alcanzan la edad de reproducción en varios años, cuando están de gran porte, además de afectar a sus predadores como lagartos, caimanes y peces carnívoros.

Comer carne de monte y descontrolar la pesca significa atentar contra la biodiversidad, porque no solo se reduce la población de los predadores que encabezan la cadena alimenticia, sino que además se amenaza la supervivencia de las familias de comunidades del bosque que tienen como fuente de proteína la carne de animales silvestres y del pescado. No es lo mismo cazar y pescar para consumo de la comunidad que instalar pensiones a lo largo del camino, fomentando con esta demanda la cacería y la pesca indiscriminadas. Siguiendo con esta costumbre, habrá una mayor amenaza contra los animales silvestres por la crisis económica al pasar la peste desatada por el coronavirus.

Desde el punto de vista de pandemias, comprendamos que la destrucción de la biodiversidad aumenta la incidencia de enfermedades zoonóticas, incrementando el riesgo para la salud humana al reducir la diversidad de huéspedes en los que se introduce un patógeno. Cada vez hay menos especies silvestres y más animales domésticos, reduciendo la variabilidad genética. No hay duda que después del COVID-19 modificaremos nuestra conducta en muchos aspectos, porque la naturaleza nos puso en esta situación insólita para cambiarnos. Tratemos de destinar muchos más recursos a educar para masificar la consciencia ambiental y para que costumbres como la de comer carne de monte y comerciar animales exóticos sean erradicadas definitivamente. Este artículo, por ejemplo, será más leído por gente que nunca comió carne de monte que por los que siguen con esa costumbre.

Wolf Rolón Roth, ingeniero agrónomo, especializado en desarrollo rural.

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¿Estancamiento con inflación?

/ 18 de mayo de 2022 / 03:14

Después de más de 40 años, la economía mundial se vuelve a preguntar si estamos ad portas de una fase de estancamiento del producto mundial junto con un proceso sostenido de aumento de precios llamada estanflación.

Los últimos datos de la economía de EEUU para el primer trimestre parecen confirmar esta situación al registrar una tasa de crecimiento negativa del PIB de – 1,4 %, la cual no significa técnicamente una recesión puesto que debe registrarse por dos trimestres consecutivos para ello. En cambio, la tasa de inflación, a 12 meses, a abril de este año fue del 8,3%, la cual sin el alza de los combustibles y alimentos, la denominada inflación subyacente, sigue siendo alta, del 6,2%, comparada con las tasas tradicionales del 2% anual.

Estos datos preocupantes se dan en un contexto de una etapa post-COVID-19 con una recuperación más rápida que la esperada, aunque a diferentes velocidades, del producto mundial y de los principales países avanzados en un contexto de baja inflación. Sin embargo, las pugnas geopolíticas y la estupidez de los líderes de las potencias mundiales nos han llevado a una crisis autoinfringida, ya que no podemos echar la culpa a virus exógenos sino a la fatal inoperancia del sistema multilateral.

Como alerté en anteriores artículos sobre la guerra y sus sanciones, los eventos económicos escapan del control del laboratorio de simulaciones y pronósticos de los organismos mundiales y nacionales, pues mutan constantemente en función de las deficiencias inmunológicas de la economía global y de cada país. Los agentes económicos o los spirit animals no son racionales ni tienen espíritu, son más parecidos a los animales puesto que reaccionan en manada frente a la presencia de riesgos. Como dijo Keynes, sus actividades “dependen más del optimismo espontáneo que de una expectativa matemática, ya sea moral, hedonista o económica”.

Hasta el viernes 13, los agentes económicos reaccionaron con fuertes caídas en las principales bolsas del mundo, por ejemplo el Standard and Poor’s (S&P500) cayó un 10% respecto a su nivel alcanzado hace un mes. Además, las crisis financieras empiezan por los activos más riesgosos del cual tratan de desprenderse los agentes “racionales”, como ocurrió con el mercado de las llamadas criptomonedas o monedas digitales sin respaldo de bancos centrales. Así la BBC Mundo tituló El criptomercado ya tiene su propio Lehman Brothers, en alusión al Fondo de Inversión detonante de la crisis financiera iniciada en 2007 con la “crisis de las hipotecas tóxicas”. En efecto, la principal moneda virtual, el Bitcoin, de un nivel registrado en noviembre de 2021 de $us 68.000 llegó a caer a $us 27.000 la semana pasada, reflejando una caída del 60% de su valor.

Estas perturbaciones financieras en las bolsas y en los activos más riesgosos se dan en un nuevo contexto derivado de la inflación, que se suponía transitoria, como es el aumento de las tasas de interés por una parte de los bancos centrales, como en el caso de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) que ya realizó dos ajustes elevando de un nivel cercano a cero a 1%, sumado al anuncio de que subirá en los próximos meses. Adicionalmente, la cereza del postre, la Fed apunta a una reducción de $us 1 billón (o 11%) en sus tenencias del Tesoro durante el próximo año con un impacto negativo en la deuda pública del Tesoro que se suma a los elevados gastos fiscales asociados a la reactivación y a los gastos militares; Daniel Arbess estima que “el déficit presupuestario federal actual de $us 3 billones aumentaría en casi un 20%, compensando con creces los ahorros del final de los ‘pagos de impacto económico’ de COVID”.

Así, los resultados económicos de las decisiones políticas tienen efectos que no se pueden prever y escapan al control de los líderes del G7 que están más preocupados en sancionar a la novia de Putin.

En cambio, en el país, nosotros estamos preocupados de otros temas mucho más importantes y ni siquiera miramos de reojo a los ciudadanos de países vecinos que están viviendo un aumento diario en el precio del pan, de los alimentos y de los combustibles. Parece que las cosas solo se valoran cuando se pierden.

Gabriel Loza Tellería es economista, cuentapropista y bolivarista.

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Eres tu tatarabuelo

/ 18 de mayo de 2022 / 03:11

Huaco retrato (Dum Dum editora) es un ajuste de cuentas, es una terapia. La escritora peruana Gabriela Wiener despliega una impúdica crónica del yo con el derecho a saber como bandera. La agencia literaria Casanovas y Lynch se ha encargado de publicar la obra en varias editoriales a lo largo del mundo. La tapa boliviana lleva una ilustración de Marco Tóxico.

“Entre padres e hijos, la perplejidad parece ser la única posibilidad de comprensión”, dice Heinrich Boll, en las típicas citas antes de arrancar el libro. Gabriela, que será la estrella invitada de la próxima Feria del Libro de La Paz en agosto, repasa su árbol genealógico armada con una motosierra.

Su tatarabuelo austríaco explorador Karl/Charles Wiener Mahler es lo más parecido que tenemos a Humboldt, Orbigny o Posnansky; un Indiana Jones “farsante/impostor”, según la tataranieta; “un personaje extraviado en su eurocentrismo, violento y atrozmente racista, un puto americanista, el mito del salvador blanco”. Charles Wiener —judío y luego católico converso— también caminó por Tiwanaku y La Paz y trepó hasta la cima del Illimani, bautizando unos de sus picos como “París”. En esas andanzas, tomó “prestadas” algunas instantáneas del fotógrafo de Corocoro, Ricardo Villalba.

Las infidelidades del padre periodista comunista, los debates sobre el poliamor (el amor libre de toda la vida, los tríos tan queridos y temidos), el racismo institucional/ cotidiano en España (donde vive) y la competencia (ambos, Charles y Gabriela, han escrito libros de éxito) conducen la crónica ombliguista hacia una reivindicación de la bastardía.

Vendidos como esclavos en la Grecia clásica y aislados/repudiados en la Roma antigua, el bastardo es el nuevo “mestizo”. Wiener no ansía la paz, ni la reconciliación, ni la autenticidad, ni mucho menos el trillado mestizaje; ella quiere ser bastarda, por sus venas corre sangre bastarda. Para desarmar y armar su modelo toma fragmentos, saca, pone, quita y juzga con ojos de hoy un pasado olvidado/incompleto. En ese camino de detective familiar, duda: “acaso este acto de indiscreción violenta solo encubre mi propia cobardía”. Entonces sigue escribiendo en una huida hacia adelante morbosa, en un intento de reafirmar su “identidad marrón, chola y sudaca”.

Huaco retrato es literatura para matar al padre. A Wiener se le va la mano y “mata” a toda la familia. En la balacera muere hasta su ciudad natal (“Lima tiene el cielo más injusto que he visto en mi vida”).

La no ficción —donde las protectoras mentiras impulsan la búsqueda de medias verdades— está de moda como género en este mundo cada día más narcisista. Wiener camina segura sobre ese territorio sucio pero teme perder la inocencia al meter la vida en la literatura y la literatura en la vida. La autoficción sobre la familia de cada uno, sin pudores ni vergüenzas, engancha como lo hacen Laura o la Doctora Polo. “Una familia es una isla ficticia sobre un mar de realidad”, dice Wiener para arremeter rabiosamente contra el concepto de familia tradicional, apostólica y romana.

Gabriela se siente feliz/halagada cuando la comparan con la argentina Leila Guerriero. Y está chocha cuando alardea de los privilegios que tienen los cronistas (autoproclamados como la “primera clase de la prensa”). Ellos y ellas “no son escritores pero Dios nos libre de ser solo periodistas”. En eso, la depredadora Gabriela se parece más de lo que cree a su odiado/amado tatarabuelo. Wiener se ha convertido, como temía, no solo en su padre (infiel) sino en el propio Charles; ambos con la hipérbole como bandera, siempre en primerísima persona, saqueando y creando sus propios héroes protagonistas, ellos mismos.

Para mantener la atención del espectador (digo, lector), Wiener sazona sus memorias con sexo salvaje/necrófilo, amores tóxicos, reflexiones sobre la inmigración (como doble vida) e impostura. Todo con la letra “c” por delante: “ce” de culpa, de confesión, de celos, de complejo, de cuestionamiento del constante deseo sexual.

Huaco retrato, eliminadas las pajas familiares, es un ensayo sobre racismo, sexopolítica, cuerpos diferentes y belleza/fealdad. “Hemos dejado de desear y amar cuerpos como los nuestros”. Wiener —preocupada por el porcentaje exacto de razas en su sangre— sostiene que la blanquitud es un régimen político; que el sexo puede ser una venganza histórica, una forma de resistir, una manera de rellenar vacíos. Quizás la respuesta de su madre sea la más sabia: la hija se expone demasiado, como el tatarabuelo.

Ricardo Bajo es periodista y director de la edición boliviana del periódico mensual Le Monde Diplomatique. Twitter: @RicardoBajo.

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La transparencia en la Subasta Electrónica

/ 18 de mayo de 2022 / 03:08

Según la Constitución Política del Estado, su artículo 232 establece que la administración pública se rige por los principios de legitimidad, legalidad, imparcialidad, publicidad, compromiso e interés social, ética, transparencia, igualdad, competencia, eficiencia, calidad, calidez, honestidad, responsabilidad y resultados.

El Decreto Supremo 4453, del 14 de enero de 2021, crea la Subasta Electrónica para que las empresas y personas naturales puedan ofertar sus bienes a las entidades públicas, para convocatorias que se publiquen en el Sistema de Contrataciones Estatales (Sicoes).

Así es que la transparencia es uno de los principios que se llega a aplicar dentro de los procesos de contrataciones, como en esta subasta que ha tenido elementos importantes para transparentar las compras en el sector público, la lucha contra la corrupción y hacer más competitivas las contrataciones.

La mencionada plataforma ha acelerado procesos que eran tardíos en la presentación de las propuestas de los proveedores y ha trasparentado la gestión pública, además se ha podido tener una mejor participación de proveedores a nivel nacional, ya que pueden hacer la revisión y seguimiento mediante este mecanismo.

Según el Sicoes, en 2021 se publicaron 13.250 convocatorias de bienes, de las cuales 8.353 (es decir que el 62%) se efectuaron a través de la plataforma de la Subasta Electrónica y 5.167 convocatorias sin subasta, razón por la cual el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas vio la necesidad de ampliar la cobertura a Servicios Generales y en el método de evaluación se incorporaron los criterios de calidad propuesta técnica y costo, proyectando que la plataforma en la presente gestión se empleará hasta 97 % en servicios generales y 99% en las contrataciones de bienes.

Con la Subasta Electrónica se automatizan los procesos de contrataciones estatales, se hace evidente que la aplicación de mecanismos electrónicos coadyuva al fortalecimiento de la transparencia en las entidades públicas, al ahorro en gastos administrativos, a la competitividad entre proveedores, entre otros, aspectos que van de la mano con la reactivación económica y la política de austeridad.

Silvia Villalobos Usnayo es licenciada en Contabilidad y Finanzas.

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Bolivia, libre de COVID-19

/ 17 de mayo de 2022 / 01:19

El 10 de marzo se cumplieron 730 días de los primeros casos de COVID- 19 registrados en nuestro país; a la fecha, Bolivia ha superado cuatro olas y tiene un promedio de casos inferior a los 100 por día, con una tasa de letalidad menor al 1%, resonando ya hace varias semanas la llegada de una quinta ola, sin claridad sobre sus características y los efectos que podría provocar.

Cada ola se ha caracterizado por sus propios números y un contexto político social económico por demás interesante, cada ola se ha convertido en un hito en la historia de nuestro país.

La primera ola tuvo una duración aproximada de ocho meses (de marzo a octubre de 2020), con un promedio de 1.500 casos por día y una tasa de letalidad del 6,2%, ligada a un régimen establecido en “mesa”, cuyas características son por demás conocidas y no necesarias de ahondar en este artículo: fue un “gobierno” sin mucho que gobernar y encerrado en sus cuarentenas, que se han convertido en “cuarentenas productivas y de la economía”, provocando un retroceso económico que hasta ahora se encuentra en pleno proceso de recuperación, por ejemplo, el PIB cayó en este periodo hasta -8,8%.

La segunda ola tuvo una duración aproximada de cuatro meses (de diciembre de 2020 a marzo de 2021), con un promedio diario de 2.000 casos y una tasa de letalidad del 2,6%, ligada a la posesión de un nuevo gobierno constitucional establecido en las urnas y con ello, las primeras medidas contra la pandemia, un plan de vacunación y un conjunto de políticas de reactivación económica. El proceso de vacunación iniciaba con las primeras inmunizaciones, tocaba el turno de los trabajadores en salud de primera línea para continuar con las personas con enfermedad de base; a la fecha, todavía se viene insistiendo y sensibilizando a la población sobre la importancia de la vacunación, al parecer no con los resultados deseados. Se iniciaron las campañas electorales para alcanzar las sillas de los gobiernos subnacionales, que fueron extendidas por segundas vueltas hasta abril del mismo año. La población comenzaba a perder el miedo a la pandemia y a exigir la recuperación de su economía.

La tercera ola tuvo una duración de aproximadamente cinco meses (de marzo a julio de 2021), con un promedio de 2.500 casos y una tasa de letalidad del 2,2%, ligada a un repunte interesante de la economía, con un incremento de 5,3% en el primer cuatrimestre de esta gestión. Una reducción del desempleo de 5,2% con respecto a los 11,6% registrados en 2020. Un plan de vacunación con cerca de siete millones de dosis aplicadas a nivel nacional.

La cuarta ola tuvo una duración de aproximadamente cinco meses (de octubre de 2021 a febrero de 2022), con un pico de casos cercanos a los 10.000, pero con una tasa de letalidad del 0,7%, una de las tasas más bajas de la región, incluso a nivel internacional. Pudimos sobrellevar fiestas regionales y nacionales como la Alasita, los distintos carnavales, entre otras. Un plan de vacunación con alrededor 12 millones de dosis repartidas en primera, segunda dosis, refuerzos, etc. Una población que va perdiendo totalmente el miedo a la pandemia, o quizá simplemente es el cansancio generalizado después de dos años de pandemia.

Finalmente, la venidera quinta ola con seguridad tendrá un contexto económico y social muy distinto a sus predecesoras; el mundo progresivamente va dejando el uso del barbijo y va levantando las restricciones establecidas a esta pandemia; por otro lado, las nuevas variantes, al parecer, no tienen la misma carga viral que antes, por tanto, generan una percepción de riesgo más bajo en la población, provocando naturalmente con ello, un relajamiento tanto en su prevención como en su atención; esto significa más atenciones caseras, menos pruebas formales y menos estadísticas para la toma de decisión. El plan de vacunación continúa pero avanza lentamente, frente a una población confiada en los impactos minimizados de la pandemia que no acatará con la misma vehemencia las posibles restricciones emergentes del Gobierno central y mucho menos de los gobiernos subnacionales; son tiempos de reactivación económica y el pueblo bien lo sabe, quedaron atrás las “cuarentenas productivas”, por tanto, esta quinta ola no será como sus predecesoras, no tendrá los números anteriores, no tendrá los impactos anteriores, estamos frente a un punto de inflexión que quizá permita decir que es el inicio de una Bolivia libre de COVID-19.

Christiam Cordero Rocha es ingeniero industrial.

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Autonomía: ¿castillo de marfil?

/ 17 de mayo de 2022 / 01:17

En 1930 se consagró por ley la autonomía universitaria, otorgándole la facultad de autodirigirse. Este objetivo fue fruto de la lucha del movimiento estudiantil que en 1928 emergió con la consigna “Reforma universitaria” y otras que aterrorizaron a la sociedad conservadora de entonces: “Tierra al indio”, “Minas al Estado” y “Guerra a la guerra”. La lucha no fue fácil, incluso se llegó al amotinamiento de los cadetes del Ejército, quienes apoyaron a los universitarios masacrados en La Paz; finalmente fue el pueblo boliviano que en referéndum aprobó el principio.

El objetivo es claro: el desarrollo y la transmisión de la educación superior, que en gran medida se da por la creación del conocimiento científico, no puede estar cercenado por dogmas religiosos, ni intereses personales o partidarios: debe realizar su labor desterrando estos intereses; su labor académica debe significar un aporte al desarrollo de la sociedad boliviana.

De la universidad surgieron objetivos nacionales de lucha: la nacionalización de las minas, la creación de las fundiciones, la reforma agraria, la defensa de los hidrocarburos, la seguridad social y tantos otros. La universidad era un foro de ideas y su confrontación fue creando la cohesión necesaria para que el pueblo se aglutinara y luchara por estos objetivos.

Sin embargo, como toda institución no está al margen de los males que la aquejan: el burocratismo, la rutina y el surgimiento de grupos de poder que, desnaturalizando los fines de la autonomía, ponen la institución a su servicio; este es un mal crónico que a veces requiere de remezones para volver al cauce. Esto ocurrió por ejemplo en 1970 con la llamada “revolución universitaria” que dispuso la vacancia de las cátedras para asignarlas por concurso de méritos y exámenes de competencia, creó la catedra libre y los exámenes de oposición para garantizar la renovación y la pluralidad de pensamiento. No solo se abrió la puerta al pueblo, sino que la universidad se propuso estar en el seno mismo del pueblo para ayudar a superar sus problemas, tomó en cuenta la formación técnica como eslabón de la formación integral. La osadía no duró mucho, la dictadura de Banzer intervino las universidades y las cerró por dos años; cuando las abrió no había autonomía, siendo designado por la dictadura un Comité Ejecutivo Nacional, que imponía a los rectores y disponía de las cátedras; García Meza fue más allá, nombró a rectores militares.

El retorno a la democracia no recuperó el espíritu de los años 70, la dictadura había inculcado algunos parámetros que hasta hoy perviven: el Comité Ejecutivo Nacional de la Universidad que coarta la autonomía de cada una de las universidades y las somete a un solo canon: la meritocracia y el ascenso social. El neoliberalismo, bajo los parámetros no-a-la-política y eficiencia, buscó ingresos económicos con la distribución de títulos, maestrías, diplomados, sin ver el contexto de las necesidades nacionales, ni sus propias capacidades. La burocracia se ha institucionalizado con la creación de grupos de poder, que dejan a un lado las normas mismas dirigidas a consolidar la universidad. La autonomía, ante la apatía de la mayoría de la comunidad universitaria, se ha convertido en la libertad de hacer lo que les parezca sin ningún tipo de control.

Las universidades, despojadas de un ideario político, se han alejado del pueblo, que confió en ellas y les dio su autogobierno, y han vuelto a ser castillos de marfil aislados de su pueblo y la realidad nacional. No escapa a la memoria que fueron universidades, a través de sus autoridades y a veces de sus consejos universitarios, que entraron al esquema de la conspiración contra el sistema democrático nacional y se sumaron a los afanes desestabilizadores de los sectores más retrógrados del país. Es la hora de la rectificación interna, posteriormente será el repudio nacional.

José Pimentel Castillo fue dirigente sindical minero.

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