Voces

Thursday 18 Jul 2024 | Actualizado a 13:19 PM

No coma carne de monte

La carne silvestre es el alimento de los grandes predadores como el jaguar o el puma, los cuales, si no encuentran su comida en el bosque, la buscarán en los corrales.

/ 29 de abril de 2020 / 06:46

No se sabe con exactitud qué origen tuvo el coronavirus, pero no hay duda de que ciertas mutaciones o nuevos vectores en lugares donde no existían son el resultado del aumento de la temperatura, la pérdida de ecosistemas y el comercio de vida silvestre. El consumo de carne de animales silvestres es una práctica frecuente en nuestro medio, especialmente en el oriente, entre las comunidades del bosque. En carreteras y mercados de áreas rurales se sigue ofreciendo carne de venado, ciervo, jochi, chancho de monte, tatú, y la gente acude como si fueran exquisiteces.

Desde el punto de vista culinario, es necesario entender que la carne de monte no puede ser sabrosa porque, en general, se trata de carne de animales viejos. Y algo similar ocurre con el pescado: se celebra que sea el más grande, pero el más grande es el más viejo, y el más viejo no sabe a nada. Es poco frecuente que el cazador o pescador mate animales jóvenes, pues suelen ser mucho más ágiles para huir de disparos, trampas o redes. En realidad, no se trata de carne sabrosa, sino de la habilidad de las cocineras para darle sabor, de la misma forma en que, en los antiguos cotos de caza de la aristocracia europea, los cocineros incorporaron hierbas y aromatizantes para crear salsas que disimulaban el insípido sabor de la carne vieja cazada con gran algarabía por el príncipe. Esta necesidad del oficio enriqueció la culinaria europea y permitió descubrir hierbas y saborizantes naturales.

Desde el punto de vista de la conservación, es necesario recordar que la carne silvestre es el alimento de los grandes predadores como el jaguar o el puma, los cuales, si no encuentran su comida en el bosque, la buscarán en los corrales, exacerbando el antiguo conflicto entre ser humano y fauna. De la misma forma, eliminar peces amenaza su población, porque alcanzan la edad de reproducción en varios años, cuando están de gran porte, además de afectar a sus predadores como lagartos, caimanes y peces carnívoros.

Comer carne de monte y descontrolar la pesca significa atentar contra la biodiversidad, porque no solo se reduce la población de los predadores que encabezan la cadena alimenticia, sino que además se amenaza la supervivencia de las familias de comunidades del bosque que tienen como fuente de proteína la carne de animales silvestres y del pescado. No es lo mismo cazar y pescar para consumo de la comunidad que instalar pensiones a lo largo del camino, fomentando con esta demanda la cacería y la pesca indiscriminadas. Siguiendo con esta costumbre, habrá una mayor amenaza contra los animales silvestres por la crisis económica al pasar la peste desatada por el coronavirus.

Desde el punto de vista de pandemias, comprendamos que la destrucción de la biodiversidad aumenta la incidencia de enfermedades zoonóticas, incrementando el riesgo para la salud humana al reducir la diversidad de huéspedes en los que se introduce un patógeno. Cada vez hay menos especies silvestres y más animales domésticos, reduciendo la variabilidad genética. No hay duda que después del COVID-19 modificaremos nuestra conducta en muchos aspectos, porque la naturaleza nos puso en esta situación insólita para cambiarnos. Tratemos de destinar muchos más recursos a educar para masificar la consciencia ambiental y para que costumbres como la de comer carne de monte y comerciar animales exóticos sean erradicadas definitivamente. Este artículo, por ejemplo, será más leído por gente que nunca comió carne de monte que por los que siguen con esa costumbre.

Wolf Rolón Roth, ingeniero agrónomo, especializado en desarrollo rural.

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El agitador

El agitador cumple su rol, ahora desde otra palestra y su público está cautivado, porque ya no habla el político, sino el presidente

César Navarro

/ 18 de julio de 2024 / 06:59

¿Líder de gobierno o agitador político? Cuál es la característica que define a Milei, una interrogante que no surge de una confusión, sino de la observación al libertario en sus presentaciones públicas dentro y fuera de su país. 

En la campaña electoral impuso su estilo: descalificación con adjetivos al oponente y exaltar sus frases anti-Estado, ultracapitalistas, machistas, racistas, xenófobas, antiderechos.

Consulte: Insubordinación militar, campanada de golpe

Ideológicamente es de extrema derecha, la narrativa discursiva describe lo que piensa y refleja la forma de crear relaciones con el entorno político, mediático, académico, empresarial, social que le es afín y opuesto a él.

Es el outsider para las derechas y el “enviado” para las extremas derechas, es lo que necesitaban en tiempos de vaciamiento ideológico, no para proponer un ideal político alternativo a la izquierda o la derecha, sino para agitar el campo político generacional que no está cautivado por la izquierda y no se siente representado por la derecha institucionalista, para impulsar sentimientos individuales y colectivos que exaltan la violencia como forma “legal” de manifestación social.

El enemigo es el estado de situación, pero personificado ideológicamente en quienes dirigieron el gobierno las dos últimas décadas, es decir no es una crítica a la situación económica, sino una interpelación a las nuevas generaciones poniendo como enemigo de su situación a la izquierda, son pasos similares a los que dio el fascismo de Mussolini y el nazismo de Hitler previos a tomar el control absoluto del Estado.

Como identifican materialmente a la izquierda no es a partir del precepto ideológico, sino de los dispositivos sociales, descalifican al Estado, desde el keynesianismo posguerra hasta la versión neoliberal con cierto acento social del Estado, reducen al Estado a ser institución de orden vertical que cuide el capital, exaltan la familia religiosa patriarcal, declaran enemigo de su forma de vida a la ideología de género, el racismo y xenofobia como forma absoluta y natural de superioridad, consideran que los derechos sociales son concesiones del Estado que atentan al capital, rechazan los derechos LGTBI porque alteran al género humano

Para Milei todo lo que es derechos es de izquierda y comunismo, sin mayor fundamentación o explicación que la adjetivación y la descalificación.

Insultó a los presidentes de México, López Obrador, Sánchez de España y a su esposa, Petro de Colombia, Lula de Brasil, Xi Jinping de China, al papa Francisco, aplaude la masacre y genocidio del gobierno sionista israelí contra el pueblo palestino, se siente identificado con el nazismo del presidente ucraniano Zelenski, en el último atentado se solidarizó de pasada con el expresidente Trump y culpó del hecho sin mayor argumento a la “izquierda y al comunismo”.

El eslogan que utiliza reiterativamente cuando concluye sus intervenciones en los diferentes foros de extrema derecha: en EEUU donde participó Trump, en España con Vox, en Brasil con Bolsonaro es “viva la libertad, carajo”, no lo utiliza como frase de autoidentificación sino como la consigna que exalta las pasiones negativas y vengativas de los participante y oyentes.

Ayer era un político que estaba en los medios de comunicación criticando y descalificando a los peronistas y macristas, los definía como la “casta que vive y se enriquece en el gobierno,” hoy es el político/presidente que cogobierna con una parte de la casta que hasta ayer descalificaba, pero tiene el mismo comportamiento, de agitador ahora como presidente.

No es un estilo de gobernar, es la forma de crear atención hacia él, no brilla por lo que propone, sino por el sensacionalismo de lo que dice, en el corto tiempo los hilos invisibles del poder y del márquetin crearan la falsa idea de “mileinismo”, como el referente regional del sur junto a “bolsonarismo” para darle sentido a su sin-razón.

No buscan votos, sino adherentes fanáticos, motivados por varios factores que no necesariamente son comunes, pero la imagen del mensajero —Milei o Bolsonaro— genera comunión forzada de esas identidades dispersas contra el enemigo identificado a destruir.

La razón está en la motivación negativa, por ello lo que buscan es generar movimientos reactivos y violentos que aplaudan y vitoreen en el corto tiempo cualquier acción propia de la extrema derecha como “justa y necesaria”.

El agitador cumple su rol, ahora desde otra palestra y su público está cautivado, porque ya no habla el político, sino el presidente.     

(*) César Navarro Miranda es exministro, escritor con el corazón y la cabeza en la izquierda

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Lamine, Nico y Bolivia

Ser deportista, y en especial ser futbolista, otorga a éste un áurea especial ante la sociedad

Drina Ergueta

/ 18 de julio de 2024 / 06:55

Muchas portadas de medios de comunicación físicos y digitales, además de las redes sociales, han destacado las imágenes de los futbolistas españoles Lamine Yamal y Nico Williams como protagonistas del campeonato europeo de fútbol y lo han hecho tanto por la calidad de su participación deportiva como por su particularidad de ser negros en una selección blanca. Esta inusual aparición puede extrapolarse a Bolivia.

Una parte de esa repercusión mediática y de redes fue de rechazo por razones racistas, ya que “ese tipo” de representación nacional no podía concebirse ni permitirse; la otra, era para destacar la diversidad de una selección y de un Estado que, para algunos, tiene también diversidad de naciones, entre ellas les correspondería por nacimiento la vasca a Williams y la catalana a Yamal.

Revise: Si Zúñiga fuera mujer

Ese rechazo ya lo pasaron las selecciones francesas, alemanas o inglesas (donde una buena parte de sus integrantes tiene raíces africanas, turcas o árabes), con más años de migración extranjera en sus territorios. En España es un hecho que podría considerarse reciente, de este siglo, siendo Cataluña una de las que más registra con un 24% de población proveniente de otros países.

En Bolivia la migración es insignificante; al contrario, es un país de emigrantes, por lo que la comparación con lo que ocurre en la selección española y las reacciones racistas que produce solo puede hacerse no con la población que llega sino con la originaria. Se podría decir que la selección de fútbol boliviana es el reflejo de la revolución republicana criolla de hace 200 años, donde la indianidad no tiene cabida.

No hay futbolistas que apelliden Mamani o Quispe o Choque en la selección boliviana y eso no es un hecho casual, es la consecuencia de un marginamiento consuetudinario histórico. Ni la resistencia física ni las capacidades lo justifican, solo se trata de un resultado de discriminación social.

Por otra parte, ya se conoce la discriminación que por razón de género existe en el fútbol, ya que se trata de un deporte marcadamente masculino y masculinizado. Las conquistas de los equipos y selecciones de fútbol femeninas son recientes y muy importantes, especialmente en España donde han ganado un peso y presencia mediática y publicitaria relevantes. En este aspecto, en Bolivia no hay comparación posible, el impacto de los equipos y selección femeninos es mínimo y eso también es consecuencia de una discriminación social, esta vez por razón de género.

A las mujeres no les corresponde las luces del éxito deportivo, de la competencia y representación, mucho menos los premios y pagos económicos que generan. La población LGTBI está excluida, no puede caber gente que no sea hombre en el fútbol masculino, por eso solo se hacen explícitas otras opciones sexuales en las selecciones femeninas.

El deporte tiene la facultad de otorgar a deportistas una representación identitaria de un grupo, un gremio, un barrio, una ciudad, un país, según el nivel de la competición. Las personas que hacen fútbol, al recibir esa idolatría por ser representantes sociales en una lucha contra otras representaciones, tienen (o tendrían) que ser ejemplares en su desempeño deportivo y también en su comportamiento personal. Además, el deporte no está al margen de un mundo de códigos estéticos corporales muy definidos por la moda y concepciones raciales, allí ciertos fenotipos tienen menos éxito que otros.

Ser deportista, y en especial ser futbolista, otorga a éste un áurea especial ante la sociedad, unos brillos que seducen y por los que sueñan desde muy jóvenes muchos chicos y chicas. Por ello, quien puede paga por un aprendizaje y entrenamiento y aquí vuelven a salir las condiciones sociales discriminatorias que relegan a quien no tiene recursos.

Durante el gobierno de Evo Morales se construyeron infinidad de canchas de fútbol en poblaciones urbanas y rurales, lo que fue muy criticado en su momento. En Bolivia hay gran afición por el fútbol, como deporte, por lo que tener cierta infraestructura es positivo. El problema está en que hace falta un sistema de escuela deportiva seria y estatal (ya hay privadas) que ofrezca oportunidades a toda la población, en su diversidad social, racial y de género, de lograr una profesionalización y una conformación de equipos competitivos y con representatividad social real y no elitista de la población.

(*) Drina Ergueta es periodista y antropóloga

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‘Golpes eran los de antes’

Golpe es golpe, así como ocurrió en noviembre de 2019 con Áñez; los de antes y los de ahora

Rubén Atahuichi

Por Rubén Atahuichi

/ 17 de julio de 2024 / 07:15

El 7 de junio de 1980, el comandante de la Escolta Presidencial, coronel Carlos Estrada, intentó irumpir en el dormitorio de la presidenta Lidia Gueiler, en la Casa Presidencial de San Jorge. Estaba ebrio; su intención era matar a la mandataria, que entonces propiciaba las elecciones generales a pesar de las Fuerzas Armadas.

Menos mal, el posible magnicidio fue neutralizado por el asistente y personal de seguridad de la presidenta, que desarmaron al jefe militar (llevaba un rifle automático).

Revise: ¿Salimos del atolladero?

“Fue un intento alocado y difícilmente correspondiente al repertorio de los fríos coroneles argentinos que asesoraban a (Luis) Arce Gómez, pero sirvió para subrayar la extrema fragilidad de la situación”, describe James Dunkerley en Rebelión en las venas (1987).

 Poco más de un mes después, Gueiler fue víctima del golpe, el 17 de julio de 1980, de Luis García Meza, a quien había nombrado comandante del Ejército el 12 de abril de ese año.

Años después, el 10 de noviembre de 2019, los episodios se repitieron. Entonces, el comandante de las Fuerzas Armadas, William Kaliman, a nombre del Alto Mando Militar, sugirió al presidente Evo Morales renunciar. Lo hizo luego de reuniones previas con un comisionado, Luis Fernando López, del entonces presidente del Comité pro Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, quien se había instalado en La Paz en medio de protestas contra Morales y un presunto fraude electoral.

Acto seguido, el 12 de noviembre, luego de cabildeos políticos que propició la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) en la Universidad Católica Boliviana (UCB), en La Paz, la senadora de minorías Jeanine Áñez tomó el poder con el alegato de “vacío de poder” (luego de renunciar, Morales se asiló en México), ante una Asamblea Legislativa sin quorum ni presencia de legisladores del Movimiento Al Socialismo (MAS).

A pesar de que entonces los promotores de Áñez entendieron a su modo la declaración constitucional de 2001, que blindó el gobierno de Jorge Quiroga ante la renuncia del enfermo terminal presidente Hugo Banzer, la Constitución Política del Estado de 2009 prevé la sucesión a cargo del Vicepresidente del Estado y, a continuación, los presidentes de las cámaras de Senadores y Diputados.

“Sucesión impecable”, llamó Carlos Mesa, periodista, historiador y, entonces, candidato presidencial por Comunidad Ciudadana (CC), que también fue parte de las reuniones convocadas por el clero católico.

Cuatro años y medio luego, otra vez elementos de las Fuerzas Armadas pusieron en vilo al país a título de democracia. El 26 de junio reciente, el entonces comandante del Ejército, Juan José Zúñiga, irrumpió en la plaza Murillo, el enigmático centro del poder político del país, en una intentona golpista. Con el Kilómetro Cero tomado por militares pertrechados y con tanquetas, el jefe castrense —en el mismo cargo que ostentaba García Meza antes del golpe de Estado de 1980— argumentó que las Fuerzas Armadas tenían la “obligación” de “recuperar la Patria”.

“Ante el fracaso histórico del partidismo, las Fuerzas Armadas, por su propia responsabilidad, están impelidas a reabrir los periodos de vacío político o de conflicto de poder”, había ensayado García Meza antes de la asonada.

Ahora encarcelado, el general Zúñiga sufrió una embriaguez parecida a la del coronel Estrada frente a Gueiler al aventurarse a buscar el poder por la fuerza aquel día.

No es usual que en democracia militares irrumpan calles y plazas sin previa orden civil. Una acción así, sin reparos, debe ser reprochada de manera indiscutible, como al principio lo hizo Evo Morales, cuando denunció el golpe de Estado y convocó a movilizaciones.

Sin embargo, al calor de diferencias políticas y pretensiones electorales, abundan voces que buscan “romantizar” o desacreditar las acciones de Zúñiga. El mismo Morales, en entrevista con la cadena estadounidense CNN a la que desdeñaba antes, ratificó que lo ocurrido fue un “show bien montado” por Luis Arce.

Hoy, a 44 años del golpe de García Meza, hay que reprochar esas actuaciones y reflexionar sobre las justificaciones. “Golpes eran los de antes”, decía en 2021 a La Razón el experimentado periodista Mario Espinoza.

Golpe es golpe, así como ocurrió en 2019 con Áñez; los de antes y los de ahora.

(*) Rubén Atahuichi es periodista

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Código Niña, Niño y Adolescente

Hace 10 años vivimos un momento histórico, se promulgaba la Ley 548 Código Niña, Niño y Adolescente

Ninoska Durán Burgoa

/ 17 de julio de 2024 / 07:11

Hace 10 años vivimos un momento histórico, el 17 de julio de 2014 se promulgaba la Ley 548 Código Niña, Niño y Adolescente, una conquista normativa posconstituyente que pretendía profundizar la protección integral de la niñez y adolescencia en Bolivia, que en ese entonces representaba el 40% del total de la población.

Este código surgió posterior a la aprobación de la Constitución Política del Estado de 2009, que adopta un marco filosófico basado en la descolonización y la despatriarcalización y que es fruto de las luchas históricas de resistencia a la dominación colonial en Bolivia.

Lea: Si los bosques hablaran

El creciente número de casos de infanticidios y de violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes que quedan en la impunidad nos impone la necesidad de una reflexión colectiva.

Bolivia, históricamente ha logrado que sus luchas emancipatorias y antipatriarcales incidan de manera importante en la legislación del Estado Plurinacional, pero no hemos tenido el mismo impacto respecto a la norma especializada de niñez y adolescencia.

El ejercicio del poder adultocéntrico se expresa en relaciones sociales asimétricas entre personas adultas, que ostentan el poder, y las niñas, niños y adolescentes que subalternan. Esta asimetría puede ser violenta, pero también puede expresarse en el dominio hegemónico adulto que configura un paternalismo social, judicial y legislativo que alienta la “minorización” de los derechos de las niñas, niños y adolescentes, quitándoles su lugar en el mundo como sujetos de derechos.

La normativa unitaria es un vestigio del Estado colonial, que deriva en una visión unidimensional de la niñez y la adolescencia, circunscribiéndolas a un escenario urbano, antropocéntrico e individualista. Esta mirada occidentalizada de las niñeces ha generado un sesgo normativo, confinando en el olvido —por ejemplo— a la niñez y la adolescencia indígena, transcultural y migrante, que son portadoras de identidades plurales.

Después de estos primeros 10 años, debemos preguntarnos si esta normativa ha sido suficientemente capaz de derribar el pensamiento colonial, patriarcal y adultocéntrico, para así superar un paradigma normativo de corte eurocéntrico que amenaza otros avances significativos hasta ahora consolidados.

Necesitamos enfrentar las realidades en las que habitan las niñas, niños y adolescentes. Realidades enraizadas en un sistema colonial, una justicia señorial, clasista, racista y patriarcal y un sistema de protección desarraigado a los territorios en los que habitan las niñas, niños y adolescentes, y que sigue fortaleciendo mecanismos de opresión adultocéntrica.

Necesitamos miradas reflexivas que no prescindan de las voces y la actoría de las niñeces bolivianas. Es inaceptable que aún exista una apropiación de un discurso adultocéntrico que siga secuestrando el protagonismo a las niñas, niños y adolescentes.

Debemos transformar a los sujetos ausentes en sujetos presentes. Retomar la comunidad como escenario propicio para la construcción legislativa soberana y plurinacional enmarcada en el paradigma del “vivir bien”, “donde nadie es más que nadie”.

Necesitamos leyes que enfrenten el poder colonial y rompan el cerco de sumisión a los modelos y principios eurocéntricos e impulsen reformas legislativas hacia la materialización de acciones audaces para el “retorno de los sujetos subalternizados”, como diría Frantz Fanon.

Finalmente, a los 10 años del código es imprescindible rendir un tributo amoroso a las niñas, niños y adolescentes, quienes vienen dando batalla desde sus organizaciones, planteando un horizonte esperanzador y emancipatorio. Esta es la muestra más digna de su presencia y su resistencia contra un sistema adultocéntrico que sigue propagando injusticias.

(*) Ninoska Durán Burgoa es abogada

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Si los bosques hablaran

Alejandra Tancara Morales

/ 17 de julio de 2024 / 07:07

Si los bosques hablaran posiblemente contarían hechos que no todos podemos apreciar en nuestro día a día, pero podemos ayudar a conservar. Más de la mitad del territorio boliviano está cubierto por bosques, por lo que su rol es muy importante para el desarrollo y para mejorar la calidad de vida de la población. 

Consulte: La historia del Gran Poder

Los bosques proporcionan una variedad de beneficios. Por una parte, son reguladores del clima, del suelo y del ciclo del agua; tienen la capacidad de capturar y almacenar carbono, son fuente de alimentos y hogar de gran variedad de especies vegetales y animales. Por otra parte, son aprovechados como materia prima (madera) para su comercio. Además, la superficie que inicialmente estaba cubierta por bosque, cuando se extrae para obtener madera, suele cambiar para otras actividades como la agropecuaria. En ambas situaciones existen beneficios, la diferencia es el tipo de beneficio. En el primer caso, los bosques generan beneficios ambientales y sociales de manera indefinida; mientras que, en el segundo caso, generan beneficios económicos y sociales para un sector específico y por un tiempo corto, si no es de manera controlada y planificada. 

En la búsqueda de un desarrollo sostenible, donde los bosques puedan generar beneficios sociales, ambientales y económicos es necesario aplicar estrategias de conservación. Actualmente existen diversos ejemplos exitosos de la aplicación de estas estrategias en los que se pueden generar los tres beneficios sin el desmedro de otros. Uno de los ejemplos en nuestro país es el aprovechamiento de la castaña en la parte amazónica, que no requiere deforestar para obtener el producto. Asimismo, genera trabajo de manera local y en 2015 fue el segundo producto no tradicional más exportado en el país, después de la soya.

El 12 de julio se celebró el día mundial de los recursos renovables. En Bolivia, mediante el Decreto Supremo 26260, desde 2001 el Estado promueve la conservación y uso sostenible de los recursos naturales renovables. El recurso forestal, donde el Estado boliviano declara prioridad nacional la certificación forestal voluntaria, como mecanismo de consolidación y promoción del manejo forestal sostenible, para garantizar la conservación de los bosques naturales. 

Es tarea de los gobiernos nacional, departamental, municipal y también de la población la creación de estrategias para la conservación de este recurso forestal tan valioso para nuestro desarrollo y bienestar. Hoy existen varias plataformas con información sobre el cambio de coberturas forestales. Sin embargo, pocas con información a lo largo del tiempo, como es el caso de las iniciativas MapBiomas. El 23 de julio se realizará el lanzamiento de la segunda colección de mapas anuales de cobertura y uso de suelo de toda Bolivia desde 1985 hasta 2023, mediante la iniciativa MapBiomas Bolivia.

(*) Alejandra Tancara Morales es desarrolladora y especialista técnica MapBiomas de la FAN

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