Voces

viernes 5 mar 2021 | Actualizado a 09:09

Volver a la calle, recuperar la voz

La sobreabundancia y la diversidad de los contenidos producen ofuscación, impiden la transparencia. Cuanto más ruido hay, menos se escucha lo que suena.

/ 5 de mayo de 2020 / 06:11

El confinamiento personalizó el espacio público y redujo la vida ciudadana a las redes sociales. El planeta se convirtió en una peculiar sala de espera donde todos estamos separados pero interconectados, escuchando y compartiendo supuestos datos científicos, análisis, opiniones, testimonios, rumores y especulaciones de todo tipo. Ante la crisis, funcionó la lógica del naufragio: no se sale de una emergencia con asambleas populares, sino con órdenes. Le cedimos el poder a las autoridades y nos encerramos, nos quedamos en casa mirando las pantallas. Pasamos a ser fundamentalmente receptores solitarios de distintos contenidos, mientras la calle se quedaba sin voz, perdiendo su posibilidad de construir un debate, de ser y hacer política.

Cada día nos ofrecen una cantidad inmensa de informaciones: reales, falsas, fidedignas, manipuladas, coherentes, contradictorias, abstractas o muy concretas, científicas o esotéricas. Desde la supuesta presencia de ovnis hasta la invitación de Donald Trump a inyectarse cloro, pasando por diferentes noticias, testimonios dramáticos, informes y contrainformes de expertos o incluso de algunos gobiernos sobre el éxito o el fracaso, la promesa o la imposibilidad de hallar una posible vacuna contra el coronavirus SARS-CoV2. Somos un silencio enfrentado a un exceso de palabras.

Los incipientes planes de regreso a la normalidad abren también la posibilidad de retomar nuestro lenguaje común, de reactivar los espacios públicos y comenzar a evaluar de otra manera todo lo que nos ha pasado. Hasta ahora, este exceso de información se ha convertido en una nueva forma de opacidad. A medida que más se ve, que más se escucha y que más se lee, se corre también el riesgo de acumular cada vez más dudas y más inseguridades frente a la realidad. La sobreabundancia y la diversidad de los contenidos producen ofuscación, impiden la transparencia. Cuanto más ruido hay, menos se escucha lo que suena.

No en balde la verbosidad parece haberse convertido en una estrategia narrativa de muchos gobiernos. Las causas pueden ser variables: desde la ignorancia, la negligencia o la simple torpeza, hasta una calculada maniobra de protección y de control. Pero la consecuencia siempre es la misma: una marea de palabras, girando alrededor del virus y aturdiendo a la ciudadanía. Muchas veces, más que informar, distraen. Hablan para postergar la verdad. Para disfrazarla, para evitarla. Hablan, quizás, para que nadie pregunte demasiado.

El palabrerío permanente, sin embargo, no es una exclusividad de las autoridades. El mundo de pronto tiene un superávit de expertos en las más diversas materias: médicos, inmunólogos y virólogos de variada índole. Pero también físicos especializados en curvas epidémicas. Analistas versados en emergencias públicas, terapeutas dedicados al estudio de las conductas en cautiverios, numerólogos entregados al seguimiento de la aparición de extraterrestres, peritos ocupados en la investigación de múltiples conspiraciones, semiólogos de cuentos chinos. Todos dispuestos a hablar, a ofrecer un diagnóstico, a dar un dictamen, a compartir su opinión. “Estar al día”: aquello que hasta hace poco era un valor, una virtud, hoy más bien puede ser una forma de locura.

En este sentido, las redes sociales son ambivalentes: ayudan y confunden. Son un espacio importante para nuestra necesidad de comunicarnos, de estar con los otros; pero también son una plataforma para las noticias falsas, para el narcisismo o para la simple tontería. Su oferta es infinita. En menos de un minuto puedes hacer un zapping y ver a un hombre que llora la muerte de su madre, a una joven que muestra las primeras lentejas que ha cocinado en su vida, a un supuesto experto demostrando que el nuevo coronavirus es una ficción rusa, a un perro mordiendo una cobija, a un grupo de médicos aplaudiendo a un generoso taxista que trae gratuitamente a los enfermos a un hospital, a una señora desafinando en un balcón. Internet, sin duda, establece una gran diferencia en esta pandemia. Nos ha ayudado a acompañarnos y a comunicarnos, pero también ha contribuido a crear esta sensación de exceso de información que aturde y confunde. Es necesario revisar lo ocurrido durante estos meses, exigir transparencia en todos los sentidos, conocer en realidad qué ha pasado, cómo se actuó, dónde estamos y hacia dónde vamos. La vuelta a la vida social representa el regreso a la palabra compartida, a la práctica del lenguaje en común, a la insustituible experiencia de encontrarse, de hablar y debatir. Se trata, sin duda, de una experiencia de fuerza, de poder. Volver a la calle implica, necesariamente, recuperar la voz como colectivo, como ciudadanía.

Alberto Barrera Tyszka es escritor, su libro más reciente es la novela «Mujeres que matan». © 2020 The New York Times Company.

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Los días de Caetano Veloso en la cárcel, un documental para no olvidar

El músico, figura clave para la cultura popular brasileña y un referente mundial de la música sudamericana, no pudo asistir al estreno en Venecia debido a las limitaciones

El músico brasileño no pudo asistir la presentación de su documental en Venecia. Foto: Archivo AFP

/ 6 de septiembre de 2020 / 18:43

Como un testimonio íntimo, para no olvidar, el célebre músico brasileño Caetano Veloso narra en un documental, presentado este domingo a la prensa en la Mostra de Venecia, los 54 días pasados en la cárcel durante la dictadura militar en Brasil (1964-1985).

Con el título Narciso Fuera de Servicio, el músico bahiano, de 78 años, cuenta su arresto en 1968 por orden de los militares, entona algunas canciones y de alguna manera alerta a las nuevas generaciones sobre los peligros de las doctrinas fascistas.

Escrito y dirigido por Renato Terra (Una noche en el 67) y Ricardo Calil (Cine Marruecos), el documental, de 83 minutos de duración, es también una suerte de denuncia de las persecuciones y los prejuicios políticos contra el mundo del arte.

Veloso, figura clave para la cultura popular brasileña y un referente mundial de la música sudamericana, no pudo asistir al estreno en Venecia debido a las limitaciones impuestas por las autoridades italianas a causa de la pandemia de coronavirus.

Después de tres décadas de avances en materia de derechos individuales tras la salida de la dictadura militar (1964-1985) y trece años de gobiernos izquierdistas (2003-2016), la voz de la resistencia en Brasil, como suele ser considerado Veloso en su país, rememora esa dolorosa experiencia, que marcó su vida y la de su país.

Sílabas y endecasílabos

Los largos días pasados en una celda solo, sus sentimientos, miedos y pensamientos, inclusive sexuales, son de alguna manera una invitación a reflexionar sobre lo que implica el empuje conservador de estos días, que encontró su expresión en el discurso del gobierno del derechista y ex militar Jair Bolsonaro.

El músico, poeta y activista, deja su testimonio, para que de alguna manera las nuevas generaciones no olviden lo que fue la dictadura militar.

Con su testimonio, tierno y conmovedor, Veloso denuncia esos años negros.

“Desde mi celda escuchaba gritos, eran de las personas que estaban siendo torturadas. ¡Yo estaba aterrado!», confiesa sentado ante la cámara fija frente a un muro color gris metálico.

En el documental, el artista rememora el período del encierro y revive episodios dolorosos e inolvidables vividos con otros prisioneros, entre ellos con el cantautor Gilberto Gil, su amigo, los dos representantes del movimiento musical Tropicalia y encarcelados por ofender a la bandera y el himno nacional.

Ambos tuvieron que exiliarse al ser excarcelados y continuaron en Europa su labor creativa.

Con tono casi divertido relee el interrogatorio hecho por la policía y recientemente hallado en los archivos de la institución, en el que lo acusan de «terrorismo cultural» por haber cambiado las palabras del himno nacional.

«No se puede: el himno tiene versos endecasílabos y en Tropicalia las sílabas son más largas y poéticas», respondió, según reza el documento.

«Traté de defenderme sin ser traidor», comenta ante la cámara.

Presentado en Venecia fuera de concurso, el filme que no lleva otras imágenes ni otras entrevistas, es un largo relato sobre esos días, sobre las arbitrariedades cometidas por los militares y de cómo nació una forma de resistencia contra la dictadura a partir de un nuevo género musical, Tropicalia, una mezcla libre de géneros y ritmos.

(06/09/2020)

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Un manotazo del papa pone en cuestión la seguridad de Francisco

El incidente, cuyas imágenes han dado la vuelta al mundo, no sólo muestran al papa muy irritado sino que también han puesto en cuestión el esquema de seguridad para protegerlo.

Una captura de un video muestra a una mujer agarrando las manos del Papa Francisco mientras saluda a los fieles católicos el 31 de diciembre de 2019. Foto: AFP

/ 2 de enero de 2020 / 17:43

El "manotazo" del papa Francisco a una mujer que lo jalaba con fuerza durante la noche vieja en la plaza de San Pedro desató todo un debate este jueves sobre los peligros que corre el pontífice argentino durante los actos multitudinarios.

El incidente, cuyas imágenes han dado la vuelta al mundo, no sólo muestran al papa muy irritado sino que también han puesto en cuestión el esquema de seguridad para protegerlo.

Si bien Francisco logró safarse de la mujer, de rasgos asiáticos y cuya identidad aún no se conoce, el jefe de la Iglesia corrió el riesgo de ser agredido y hasta de caer, siendo un anciano de 83 años y con problemas para caminar.

Pese a que la seguridad estaba a pocos pasos y a punto de actuar, el pontífice resultó un blanco fácil y algunos recordaron el atentado en 1981 que sufrió Juan Pablo II en plena plaza de San Pedro cuando el turco Alí Agca le disparó.

Francisco, quien desde que llegó al trono de Pedro en 2013 decidió romper el protocolo y las medidas de seguridad, ama el contacto con la gente, saludar y besar a los feligreses que se agolpan para verlo.

En estos siete años se ha tomado selfis con miles y miles de fieles y hasta suele aceptar beber mate que le ofrecen sudamericanos.

"Hay que respetar el estilo personal de cada papa. Los funcionarios encargados de la seguridad saben que no depende de ellos la decisión", explicó el entonces portavoz del papa, padre Federico Lombardi.

Francisco que terminó por disculparse el miércoles durante el Ángelus por haber "perdido la paciencia" la víspera, tuvo "el coraje de admitir sus debilidades" y mostrar el lado oscuro y a la vez humano del pontífice, explicó el Vaticano.

"Tantas veces perdemos la paciencia. A mí también me ocurre", admitió Francisco mientras circulaba el video del incidente en el cual aparece visiblemente enojado.

Un reto

No se trata de la primera vez que el papa argentino reacciona ante los excesos de los fieles en actos públicos.

En febrero del 2016, durante una misa en un estadio de México, se enojó con un devoto demasiado entusiasta que lo hizo tropezar sobre un niño en silla de ruedas.

En 2015, un grupo de monjas de clausura "asaltó" literalmente al papa en la catedral de Nápoles sorprendiendo a la seguridad.

Según la vaticanista del diario romano Il Messagero, Franca Giansoldati, el número de "guardaespaldas" del papa, bajo las órdenes de la gendarmería del Vaticano, ha sido reducido en los últimos años por voluntad del propio pontífice.

Interrogado sobre si teme por su seguridad durante uno de sus viajes al exterior, Francisco confesó a los periodistas que no teme sufrir atentados y dejó entender que sería de alguna manera una muerte gloriosa.

Para el "Comandante Alpha", entre los fundadores del cuerpo de carabineros italianos especializados en seguridad, quien pidió conservar el anonimato, falló el esquema de seguridad.

"Los que se tienen que disculpar son los encargados de la seguridad del Santo Padre", comentó en una entrevista a la agencia italiana Agi.

Para el experto se trató de un error causado "por rutina" o por "falta de concentración", dijo.

Los "ángeles de la guarda" del papa dependen de la gendarmería, un cuerpo militarizado, y lo integran unos 150 miembros italianos, que en los últimos años se ha profesionalizado creando incluso un grupo de intervención rápida.

Uno de los episodios más graves ocurridos en este siglo fue en la Navidad de 2009, cuando una mujer desequilibrada sorteó las vallas para alcanzar al papa Benedicto XVI al final de una ceremonia en la basílica de San Pedro.

Con el papa latinoamericano, espontáneo e impulsivo, considerado "alérgico" a las medidas de seguridad, el reto resulta mayor, ya que evita usar automóviles blindados y rechaza el chaleco antibalas. (02/01/2020)

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Vivir del humo

Sorprende que esta intoxicación en Ciudad de México haya terminado convirtiéndose en una dócil rutina.

/ 9 de junio de 2019 / 10:21

En Ciudad de México, y su zona conurbada, vivimos casi 22 millones de personas que, en lo que va de 2019, solo hemos disfrutado de nueve días con “buena calidad de aire”. En 2018 tuvimos solo 15. Aun siendo una estadística aterradora, sorprende que esta intoxicación haya terminado convirtiéndose en una dócil rutina, que forma ya parte de nuestra naturalidad. Solo una quincena al año de aire limpio, en la que se puede saludablemente respirar. Lo demás es humo.

Cuando vine a vivir aquí por primera vez en 1995, me encontré rápidamente ante dos nuevos aprendizajes: la relación con la condición sísmica del altiplano y la convivencia con la contaminación permanente de la ciudad. La educación en los temblores fue relativamente sencilla y veloz. La urgencia de una tierra que se mueve no permite demasiadas elaboraciones. Su propia historia ha hecho que los habitantes de Ciudad de México sean expertos en la fuga pero también en la solidaridad.

Con la contaminación todo fue distinto y más lento. Me costó lidiar con esa nueva experiencia y con su nuevo lenguaje. Sentirme de pronto en un territorio lleno de partículas suspendidas, donde es indispensable medir diariamente los puntos del Índice Metropolitano de la Calidad del Aire (IMECA), me hacía sentir por momentos en un espacio algo irreal, cercano a la ciencia ficción. Cuando viví mi primer día de contingencia ambiental, le pregunté a un vecino en qué momento se decretaba la alerta más alta. “Cuando los pajaritos se caen de los árboles”, me respondió.

Es curioso constatar que ante la contaminación existe una aquiescencia parecida a la que se da ante el carácter sísmico de la ciudad. Como si ambos fenómenos ocuparan el mismo rango de naturalidad, la misma dimensión de catástrofe inevitable. Probablemente este proceso de normalización es uno de los elementos fundamentales del problema. La contaminación ya no es vista ni vivida como una emergencia, sino que, por el contrario, ha sido incorporada a la lógica urbana.

Sus consecuencias letales en la salud parecen olvidarse fácilmente: según reportes médicos, aumenta la incidencia de cáncer de pulmón, aumentan los riesgos de infartos al miocardio y se reducen las expectativas de vida. La invisibilidad les regala a las partículas suspendidas una inocencia que no tienen. De esta forma, el exceso de ozono y los rayos ultravioleta parecen ser entonces simples rasgos de nuestra nueva identidad, las consecuencias naturales de ser tantos.

Es cierto que, en mayo, más de 20 incendios alrededor de la ciudad han impulsado la crisis. Pero también es cierto que ya había pronósticos que advertían que todo esto podía ocurrir. En marzo, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) les propuso a las autoridades activar un plan preventivo, con el que alertaba sobre una probable emergencia a partir de mayo. Pero, al igual que en el pasado, las acciones oficiales solo parecen ser eficaces cuando juegan a la defensiva y ya no hay más remedio. Es como si la única posibilidad del Estado ante la polución fuera el fracaso: la huida hacia el interior, la suspensión de clases y de actividades, el control vehicular… Se recomienda no tener actividad física y no usar lentes de contacto.

Esta vez, sin embargo, Claudia Sheinbaum, la nueva alcaldesa, ha señalado además que estos planes no son ni siquiera una salida medianamente eficiente para salir de la crisis. “No pasa nada si decretas contingencia ambiental”, declaró, y dejó en el aire preguntas que queman tanto como el azufre o el monóxido de carbono: ¿y entonces qué se puede hacer? ¿No hay manera de luchar contra la contaminación?

Son muchos los estudios sobre las consecuencias que produce la falta de calidad de aire. El 13 de mayo, un titular del periódico El Sol de México retrataba, tal vez de manera involuntaria, esta absurda tragedia: “Respirar en la CDMX tiene efectos nocivos para la salud”. Es un contrasentido que refuerza la idea de que habitar esta ciudad diversa y maravillosa implica, como contraparte, ser un suicida. Paradójicamente, la mayor ciudad de habla hispana no tiene una palabra propia para designar aquello que la asfixia: el smog. La nata oscura que todos atravesamos al descender en avión sobre el valle aún no tiene nombre. Tal vez eso también es un síntoma, una muestra de cómo, durante tantos años, hemos banalizado nuestra propia suciedad.

Sin duda, es necesario revisar todos los planes y replantearse una nueva estrategia oficial frente a la contaminación. Por supuesto que se requiere de nuevas legislaciones y diferentes acciones de control en todos los sentidos. Pero cualquier salida que exista pasa por crear una nueva conciencia ciudadana, por desnormalizar la contaminación. Por devolverle su estridente sentido de urgencia. Se puede vivir del humo, sí. Pero por poco tiempo; cada vez menos.

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El Papa expulsa a otros dos obispos chilenos por abuso sexual a menores

El anuncio, hecho con ocasión de la visita del mandatario chileno al Vaticano, ha sido interpretado como un mensaje concreto de que el pontífice está empeñado en aplicar con firmeza la "tolerancia cero" contra la pedofilia en ese país.

/ 13 de octubre de 2018 / 13:58

El papa Francisco anunció este sábado la expulsión de otros dos obispos chilenos por abuso sexual a menores al término de un encuentro en el Vaticano con el presidente de Chile, Sebastián Piñera, en un nuevo gesto para acabar con la pedofilia en la Iglesia.

Con una nota oficial, el Vaticano anunció que los obispos Francisco José Cox Huneeus, arzobispo emérito de La Serena, y Marco Antonio Órdenes Fernández, emérito de Iquique, fueron expulsados del sacerdocio, el mayor castigo que puede aplicar la iglesia católica.

Los obispos fueron «dimitidos» del estado clerical «como consecuencia de actos manifiestos de abusos a menores», precisó en un comunicado la Santa Sede, que cita un artículo específico del documento «Sacramentorum Santitatis Tutela»

La decisión fue adoptada por el papa el pasado jueves 11 de octubre y «no admite recurso», sostiene la nota que indica que los dos obispos fueron informados en sus respectivas residencias por sus superiores.

El anuncio, hecho con ocasión de la visita del mandatario chileno al Vaticano, ha sido interpretado como un mensaje concreto de que el pontífice está empeñado en aplicar con firmeza la «tolerancia cero» contra la pedofilia en ese país.

El tema fue abordado por los dos líderes durante la reunión en la biblioteca privada del papa, según reconoció el mandatario chileno en declaraciones a la prensa a las afueras de la plaza de San Pedro.

«Tuvimos una muy buena y franca reunión con el papa Francisco. Conversamos sobre la situación difícil que vive en este momento la Iglesia en Chile. Compartimos la esperanza de que la Iglesia pueda vivir un verdadero renacimiento y recuperar el cariño y la cercanía de pueblo de Dios», afirmó Piñera que se negó a responder a las preguntas de los periodistas.

«La dolorosa herida de los abusos»

Por su parte el Vaticano reconoció en una nota oficial que los dos líderes abordaron «la dolorosa herida de los abusos a menores», subrayando «el compromiso de todos en la colaboración para combatir y prevenir la comisión de estos crímenes y su ocultamiento».

El pasado 28 de septiembre el papa expulsó del sacerdocio al influyente religioso chileno Fernando Karadima, de 88 años, formador de varios obispos.

Francisco está empeñado en la limpieza de la Iglesia chilena, azotada por las denuncias de abusos sexuales a menores y ha cesado hasta ahora a nueve obispos.

En mayo pasado los obispos chilenos, más de una treintena, presentaron su renuncia en bloque tras reunirse con Francisco.

La fiscalía chilena investiga a más de un centenar de obispos, sacerdotes y laicos como autores o encubridores en casos de abuso sexual a menores y adultos que se extienden por casi seis décadas, y solicita información sobre estos al Vaticano, tema sobre el que Piñera no quiso pronunciarse.

Además del delicado tema de la pedofilia, Piñera, que se reunió también con el número dos del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, abordó otro asunto espinoso, como el pedido de Bolivia de tener una salida al mar.

«Con Parolin profundizamos sobre el tema de Bolivia y reiteramos la posición permanente de Chile, de buena voluntad y de diálogo, pero de respeto al derecho internacional, a la historia, a los tratados y a la soberanía que Chile siempre ha tenido», afirmó Piñera.

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) estableció el 1 d octubre tras años de deliberaciones que Chile no está obligado a negociar con Bolivia sus pedidos de acceso al mar.

El asunto había irritado a la diplomacia chilena después de las declaraciones del papa durante su visita a Bolivia en 2015, en la que habló en público de los anhelos de los bolivianos de contar con una salida al oceáno Pacífico, lo que fue considerado como un apoyo abierto a los pedidos de los bolivianos.

Durante su gira a Europa, iniciada el pasado 5 de octubre y que se concluye este sábado, Piñera reiteró que el fallo de la CIJ no obliga a su país a negociar, y pidió a La Paz que respete esa decisión así como el tratado de 1904 que definió la frontera binacional, tras la guerra de fines del siglo XIX. (13/10/2018)

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El Papa expulsa a otros dos obispos chilenos por abuso sexual a menores

El anuncio, hecho con ocasión de la visita del mandatario chileno al Vaticano, ha sido interpretado como un mensaje concreto de que el pontífice está empeñado en aplicar con firmeza la "tolerancia cero" contra la pedofilia en ese país.

/ 13 de octubre de 2018 / 13:58

El papa Francisco anunció este sábado la expulsión de otros dos obispos chilenos por abuso sexual a menores al término de un encuentro en el Vaticano con el presidente de Chile, Sebastián Piñera, en un nuevo gesto para acabar con la pedofilia en la Iglesia.

Con una nota oficial, el Vaticano anunció que los obispos Francisco José Cox Huneeus, arzobispo emérito de La Serena, y Marco Antonio Órdenes Fernández, emérito de Iquique, fueron expulsados del sacerdocio, el mayor castigo que puede aplicar la iglesia católica.

Los obispos fueron «dimitidos» del estado clerical «como consecuencia de actos manifiestos de abusos a menores», precisó en un comunicado la Santa Sede, que cita un artículo específico del documento «Sacramentorum Santitatis Tutela»

La decisión fue adoptada por el papa el pasado jueves 11 de octubre y «no admite recurso», sostiene la nota que indica que los dos obispos fueron informados en sus respectivas residencias por sus superiores.

El anuncio, hecho con ocasión de la visita del mandatario chileno al Vaticano, ha sido interpretado como un mensaje concreto de que el pontífice está empeñado en aplicar con firmeza la «tolerancia cero» contra la pedofilia en ese país.

El tema fue abordado por los dos líderes durante la reunión en la biblioteca privada del papa, según reconoció el mandatario chileno en declaraciones a la prensa a las afueras de la plaza de San Pedro.

«Tuvimos una muy buena y franca reunión con el papa Francisco. Conversamos sobre la situación difícil que vive en este momento la Iglesia en Chile. Compartimos la esperanza de que la Iglesia pueda vivir un verdadero renacimiento y recuperar el cariño y la cercanía de pueblo de Dios», afirmó Piñera que se negó a responder a las preguntas de los periodistas.

«La dolorosa herida de los abusos»

Por su parte el Vaticano reconoció en una nota oficial que los dos líderes abordaron «la dolorosa herida de los abusos a menores», subrayando «el compromiso de todos en la colaboración para combatir y prevenir la comisión de estos crímenes y su ocultamiento».

El pasado 28 de septiembre el papa expulsó del sacerdocio al influyente religioso chileno Fernando Karadima, de 88 años, formador de varios obispos.

Francisco está empeñado en la limpieza de la Iglesia chilena, azotada por las denuncias de abusos sexuales a menores y ha cesado hasta ahora a nueve obispos.

En mayo pasado los obispos chilenos, más de una treintena, presentaron su renuncia en bloque tras reunirse con Francisco.

La fiscalía chilena investiga a más de un centenar de obispos, sacerdotes y laicos como autores o encubridores en casos de abuso sexual a menores y adultos que se extienden por casi seis décadas, y solicita información sobre estos al Vaticano, tema sobre el que Piñera no quiso pronunciarse.

Además del delicado tema de la pedofilia, Piñera, que se reunió también con el número dos del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, abordó otro asunto espinoso, como el pedido de Bolivia de tener una salida al mar.

«Con Parolin profundizamos sobre el tema de Bolivia y reiteramos la posición permanente de Chile, de buena voluntad y de diálogo, pero de respeto al derecho internacional, a la historia, a los tratados y a la soberanía que Chile siempre ha tenido», afirmó Piñera.

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) estableció el 1 d octubre tras años de deliberaciones que Chile no está obligado a negociar con Bolivia sus pedidos de acceso al mar.

El asunto había irritado a la diplomacia chilena después de las declaraciones del papa durante su visita a Bolivia en 2015, en la que habló en público de los anhelos de los bolivianos de contar con una salida al oceáno Pacífico, lo que fue considerado como un apoyo abierto a los pedidos de los bolivianos.

Durante su gira a Europa, iniciada el pasado 5 de octubre y que se concluye este sábado, Piñera reiteró que el fallo de la CIJ no obliga a su país a negociar, y pidió a La Paz que respete esa decisión así como el tratado de 1904 que definió la frontera binacional, tras la guerra de fines del siglo XIX. (13/10/2018)

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