Voces

miércoles 4 ago 2021 | Actualizado a 07:45

Periodismo en tiempos del COVID-19

El trabajo informativo es vital en circunstancias especiales como la actual

/ 30 de mayo de 2020 / 07:44

En estos días de cuarentena obligada, estamos casi forzados a buscar buena información sobre lo que sucede con la proliferación de la pandemia COVID-19 en el país y el mundo. El trabajo informativo es vital en estas circunstancias especiales. ¿El periodismo boliviano está preparado para afrontar circunstancias de emergencia como las del COVID-19? Hay una enorme cantidad de información, incluyendo a las redes sociales. Pero esta información es sumamente discutible, porque gran parte no todo tiene asidero y otra parte es meramente repetitiva y especulativa. Algunos medios escritos y unos cuantos canales de televisión se han esforzado por brindar mayor credibilidad en la información. Ponderamos a algunos/as periodistas de la calle, que prácticamente se han convertido en periodistas de la guerra. El buscar fuentes directas desde el lugar de los hechos es sumamente importante y riesgoso, pero permite ver qué sucede para que cada quien saque sus propias conclusiones.

En los medios televisivos sus periodistas se han dedicado a brindar información desde sus casas. ¿Qué puede informar un comunicador desde su hogar? ¿Presentarnos a su familia? Con lo cual repiten lo que ha pasado en alguna región del país. A nivel técnico, tales despachos desde las casas son bastante defectuosos, pues se habla con mucho eco e imágenes borrosas, en fin. ¿Los dueños de los canales obligan a que se hagan despachos desde la casa? ¿Todo con el afán de mantenerse activos y trabajando? ¿No sería mejor informar con coberturas desde las calles? Posiblemente esto sea difícil hacerlo, porque todos nos cuidamos. ¿Pero acaso no estamos en tiempos de guerra bacteriana? No sé si en las carreras de comunicación se enseña cómo desenvolverse en circunstancias especiales. Si no se lo hace, sería bueno abordar este asunto.

Toda la banalidad periodística ha quedado algunos días arrinconada, aunque no deja de manifestarse en los programas de cocina, en los que se insiste en comer comida chatarra, pero no se dice nada sobre cómo alimentarnos mejor. Creo que sería de gran provecho si algún medio de comunicación se propone enseñar/educar sobre qué deberíamos comer de aquí hacia adelante, para tener mejores defensas en nuestro organismo. Siempre se va a lo fácil, como “lávate las manos”, práctica que si bien es necesaria, es muy circunstancial

En esta etapa del COVID-19 constatamos que no existe un periodismo educativo. Por lógica, el canal Universitario debería cumplir ese rol, pero solo repite viejos moldes de comunicación y conservadorismo. Tampoco existe un periodismo analítico y crítico. El canal oficial todo el tiempo alaba hechos que no pasan en la realidad. En los conflictos del año pasado varios comunicadores decían que hacían periodismo de vanguardia, ¿dónde está ese vanguardismo en tiempos del COVID-19?

El periodismo deportivo también ha desaparecido por la inocuidad. ¿Qué van a informar sobre aquellas prácticas deportivas en las que se gana mucho dinero y de las que el comunicador deportivo siempre ha usufructuado, pero hoy ya no es importante?

Ni qué decir de los programas de comentarios políticos, que también intentan reciclarse en análisis de salud. Estos sofistas contemporáneos han quedado arrinconados por la velocidad del COVID-19. También oímos hablar de “científicos”, que son los grandes asesores contra el COVID-19. ¿Será que asesoran? No escuché ningún programa periodístico con estos científicos. Lo que sí hemos escuchado es que un embajador-científico boliviano podría involucrado en el escándalo por la compra de los 170 respiradores con sobreprecio. Vaya ejemplo de “científicos” que tenemos. Uka ch’imi laq’u usuxa wali mirtañ muni, laka tapantasiñamawa, ampara jariqasiñamawa sasaw uruy arumas parlistu. Suma manq’añasawa, ukampixa ch’urkatañaniwa uka laq’u ch’mi usuruxa.

Esteban Ticona Alejo, aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

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Wiñayataki, Hugo Daniel Ruiz

/ 25 de julio de 2021 / 00:34

Posiblemente el nombre sea familiar para algunos y quizás no para otros. Hace pocos días nos dejó Don Hugo, como le decíamos. Aquí algunos rasgos biográficos de él. Nació en la ciudad de Sucre, el 5 de enero de 1937. Estudió artes plásticas en la Escuela de Bellas Artes de la Capital, con maestros como Jorge Imaná (dibujo) y Walter Solón Romero (pintura mural). Migró a la ciudad de La Paz donde se especializó en cerámica en la Escuela Municipal de Artesanías y Miniatura, bajo la guía de Jorge Medina y Manuel Iturri en 1969. Estudió etnografía en el Instituto Paul Coremans del Instituto Nacional de Antropología e Historia de la ciudad de México.

Es el gran profundizador del antiguo Museo de Artesanía y Arte Popular al Museo Nacional de Etnografía y Folklore (Musef), logrando el apoyo y la dependencia del Banco Central de Bolivia desde 1974. Es el promotor del compromiso social ancestral y popular del museo en los años 80 y 90 del siglo XX.

Recuerdo a Don Hugo, siempre muy receptible a toda actividad cultural que se solicitaba. Bajo su dirección pasaron artistas consagrados y los nuevos que recién empezábamos a mostrar nuestras primeras armas. La visión del museo tradicional que solo guarda objetos viejos y muertos culturalmente, fue modificándose poco a poco. El gran mérito del Musef, a la cabeza de Hugo Ruiz, es percibir y recibir con gran entusiasmo a las generaciones del movimiento indianista y katarista, que al ver las puertas abiertas del espacio cultural, comenzaron a realizar varias actividades, desde foros, seminarios hasta congresos sobre la situación del colonialismo interno en el país. En un pequeño auditorio que albergaba casi 100 personas se debatieron muchas ideas sobre la transformación política, sobre todo desde los pueblos ancestrales.

Paralelamente, organizó la Reunión Anual de Etnología (RAE), que comenzó a cambiar la dinámica academicista y excluyente, acogiendo a una nueva generación de jóvenes cientistas sociales y humanísticos, muy comprometidos con los anhelos de los pueblos indígenas y populares del país.

En las décadas aludidas, el Musef contó entre sus profesionales a personalidades aymaras como el historiador Roberto Choque Canqui y el lingüista Juan de Dios Yapita. La élite intelectual conservadora del país empezó a calificar despectivamente al Musef como el “Museo de los indios”. No obstante, recibió el empuje de la comunidad científica internacional. Trabajaron en el Museo Martha Hardman, Tristán Platt, Nathan Wachtel y John V. Murra. Tuvo el apoyo de los andinistas Thierry Saignes, Olivia Harris, Kevin B. Healy, Brooke Larson, Patrice Lecoq y Hiroyasu Tomoeda, entre otros.

Don Hugo impulsó el estudio científico del uso tradicional de la coca en Bolivia, dirigido por William E. Carter y Mauricio Mamani, así como sobre las culturas ayoreode y chipaya, la historia oral del Salar de Uyuni, entre otras actividades destacables. Organizó una biblioteca especializada, para fortalecer la investigación en ciencias sociales. Recuerdo la exposición del pueblo chipaya y ayoreode, trabajada con los propios comunarios de los pueblos citados.

Abrió el Musef a artistas y creadores del arte popular, quienes no tenían cabida en las instituciones culturales de esa época. Recuerdo los Sábados Culturales, utilizando el patio del Musef, donde desfilaron no solo agrupaciones folklóricas, sino bandas de música que en esa época no merecían mayor atención.

Recuerdo que después del fallecimiento de José Flores El Jach’a, a fines de 1999, quien trabajó en la institución, me contó de algunos pormenores de las reuniones del movimiento anticolonial katarista e indianista, como que dejaron miles de horas grabadas y que hoy están en los archivos del Musef.

Hubiese sido muy grato hacerle el reconocimiento en vida a Don Hugo, lamentablemente los funcionarios del Estado no son ágiles en estas declaraciones. Hoy, la FCBCB tiene la oportunidad de reconocer cambiando el nombre del Musef por el de Museo de los Pueblos “Hugo Daniel Ruiz”, porque siempre se identificó como quechuahablante.

Mä jach’a jilïri qhichwa jilatawa wiñay markaparu sarawayxi. ¡Jallalla Tata Hugo Daniel!

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

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Pueblos ancestrales y democracia en Perú y Chile

/ 11 de julio de 2021 / 01:12

Seguimos con mucha atención lo que sucede en el país hermano del Perú. Según la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), hay un claro ganador, el triunfo del profesor Pedro Castillo Terrones a la presidencia. Pero lamentablemente, a pesar de haber trascurrido más de un mes de la contienda electiva y a raíz de la impugnación de la perdedora Keiko Fujimori, por supuestos fraudes, la ONPE no anuncia como ganador a Castillo. El Perú es un país que fue construido con separaciones clasistas y racistas muy profundas, y creo también con leyes tan engorrosas que una simple elección presidencial pareciera que está hecha solo para los “pitucos” que para los ciudadanos populares, indígenas y campesinos.

¿Quién es Pedro Castillo? Es quechua y profesor. Nació en el poblado de Puña, distrito de Tacabamba, provincia de Chota en la región de Cajamarca. Es el tercero de nueve hermanos, hijos de Ireño Castillo y Mavila Terrones. Su padre nació en una hacienda de los Herrera, una familia de terratenientes en la sierra de Cajamarca, no fue al colegio, igual que su madre. Ireño trabajó en unas tierras del campo por las que pagaba un alquiler a sus dueños hasta junio de 1969, cuando el gobierno revolucionario del general Juan Velasco Alvarado dictó la reforma agraria.

Castillo, durante su adolescencia y juventud fue “rondero” de una organización campesina en Puña. Las rondas campesinas surgieron en Chota en 1976, como organizaciones comunales de autodefensa frente al abigeato y la delincuencia y, más adelante a finales de los años de 1980, como autodefensa contra los grupos terroristas de Sendero Luminoso y el MRTA.

Ha sido dirigente de la organización de rondas campesinas y dirigente distrital, provincial, regional y nacional del magisterio peruano, por más de dos décadas en Puña, fue elegido presidente del Comité de Lucha de las bases regionales del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación del Perú, posteriormente fue secretario general de la Federación Nacional de Trabajadores en la Educación del Perú.

Esta hoja de vida sencilla, profunda y de raíces ancestrales de Castillo, es lo que no le gusta a la oligarquía peruana. Fujimori, a pesar de perder tres lecciones, en compañía de partidos políticos derechistas y sectores más racistas y conservadores, ha tomado la tarea de dilatar para escamotear las elecciones del pasado 6 de junio. Pero la ciudadanía profunda del Perú está consciente de que no lo lograrán, esperando que en próximos días asuma la presidencia legítimamente Castillo.

Otro hecho muy importante es lo que sucedió en Chile. El 4 de julio, una mujer mapuche, Elisa Loncon, fue elegida como presidenta de la Convención Constituyente, que tiene la misión de redactar una nueva Constitución Política del Estado.

¿Quién es Elisa Loncon Antileo? Es profesora y mapuche. Defensora de los derechos lingüísticos de los pueblos originarios. Nació en la comunidad mapuche Lefweluan, comuna de Traiguén, provincia de Malleco, en la Araucanía. Además, ha publicado libros y artículos académicos referidos a la filosofía y las lenguas indígenas, fundamentalmente del mapudungun.

El compromiso social de Loncon fue heredado de su familia y comunidad. Su bisabuelo luchó contra la ocupación militar del wallmapu y fue aliado de José Santos Quilapan (1840-1878), reconocido como el último Lonko que resistió la ocupación de la Araucanía y derrotó al ejército chileno, en Quechereguas (1868), entre otros múltiples aportes a la defensa del pueblo y territorio mapuche.

La agricultura y la construcción de muebles son algunos de los oficios que la madre y el padre de Elisa cultivaron durante su vida. Después del golpe de Estado, su familia fue perseguida y su abuelo materno, Ricardo Antileo, líder de la zona Lumaco-Quetrahue, fue encarcelado por la dictadura cívico militar por dirigir la recuperación de tierras a fines de los años 60 y comienzos de los 70.

En su época universitaria, Loncon participó de la lucha contra la dictadura en diversas organizaciones estudiantiles. En 1983, por participar en las movilizaciones estudiantiles, quedó como estudiante condicionada en la universidad por mandato del rector, Heinrich von Baer. Elisa, desde su rol de mujer y educadora mapuche, ha promovido la educación intercultural bilingüe.

He aquí una breve remembranza de dos personas, Pedro Castillo y Elisa Loncon, que intentarán transformar nuestras democracias aún excluyentes y racistas. Sabemos que la creación del Estado plurinacional y las autonomías es una de las propuestas que comienzan a ser debatidas. En Chile hay un avance importante y en Perú, aún solo ideas.

Wali kusawa, jilata qhichwa Pedro Castillo, Pirwa markana, ukhamaraki kullaka mapuche Elisa Loncon, Chili markana, p’iqinchapxiwa, mayjt’ayañataki jisk’achasiñ, uñisisiña sarnaqawinaka. ¡Jallalla!

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

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Mundialización del Año Nuevo Andino, Amazónico y del Chaco

/ 26 de junio de 2021 / 23:40

Más o menos 50 años atrás, la primera generación de la revolución nacional de 1952, que se denominó movimiento indianista y katarista, frustrada de las políticas del Estado que solo habían sido promesas y porque había muy pocos cambios, emprendió una serie de planteamientos de carácter político, económico, social y cultural. Sobre este último, se relanza la celebración del año nuevo aymara-quechua: Mara T’aqa, Machaq Mara, Wilka Kuti

Las primeras celebraciones en el centro arqueológico de Tiwanaku no fueron posibles, producto del colonialismo interno y la imposición del año nuevo occidental como la única valedera. Recuerdo el entusiasmo de Rufino Phaxsi y familia. Aquel amawta del ayllu Waraya, ante la imposibilidad de ingresar al sitio arqueológico, construyó una réplica de la Puerta del Sol en el patio de su casa, para celebrar simbólicamente el ritual del recibimiento al Tata Inti o el Padre Sol el día 21. Algunos años después, recién se pudo ingresar al centro ceremonial de Tiwanaku, que se fue llenando de mucha gente e incluso masificando en cada celebración.

El Willka Kuti no solo es la celebración del año nuevo, sino también el agradecimiento espiritual a la Pachamama y a los apus. En la cosmovisión andina, en la tierra no solo habitan los seres humanos sino también otros seres con los que se comparte. Estos espacios sagrados están identificados como las wak’as. En estos años, publica Germán Choque o Kara Chukiwanka, recientemente finado, el calendario Mara Wata con los 13 meses del año en Los Andes.

En la década de 1990 se fue acrecentando la celebración en la región andina, recuerdo en Ecuador, donde aún se celebraba el San Juan y hoy se denomina Inti Raymi, que varía unos días del día 21. Desde principios del siglo XXI comenzó a celebrarse en otros países europeos, con el entusiasmo de los residentes bolivianos o de la región andina, pero en otros casos con europeos que vivieron en el Abya Yala sur o están convencidos de que hay que impulsar antiguas formas de vida espiritual en el mundo.

En el septuagésimo tercer periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas se aprobó la resolución que reconoce el 21 de junio como el “Día Internacional de la Celebración del Solsticio en sus diferentes manifestaciones”.

Además, alienta a los Estados miembros a que se esfuercen por dar a conocer la celebración del solsticio en sus diferentes manifestaciones, entre otras el Inti Raymi, el We Tripantu, el Willka Kuti y el Yasitata Guasú, y que organicen eventos anuales para celebrarlo, según proceda. También invita a los Estados miembros de las Naciones Unidas, en particular a sus organismos especializados y sobre todo a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), a que participen en los eventos organizados por los Estados miembros, los pueblos indígenas y las comunidades donde se celebra el solsticio y creen conciencia al respecto. Lamentablemente, esta resolución aprobada por la Asamblea General de la ONU, el 20 de junio de 2019, por la propuesta boliviana y apoyada por otros países, no fue difundida ni en la actualidad.

Otro hecho llamativo en la reciente celebración es el saludo de Karl Mercer, diplomático de la sección consular de Estados Unidos en Bolivia, quien en un aymara muy aceptable hizo su saludo por el Willka Kuti. Varios medios de comunicación copiaron la mala traducción del mensaje, sin cotejar lo que dice Mercer. Frases como “Que el señor Sol fortalezca a la humanidad con toda su energía para vencer a los males, para que el sufrimiento con la enfermedad (pandemia) termine”. Karl no hace ninguna referencia a la pandemia… ¿Cuánto de flojera, de ignorancia existe en la prensa que cree en serio en sus fuentes?

¡Jallalla 5529mara t’aqa. Sumaki irnaqapxañani. Wipha,wipha!

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

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La medicina ancestral para combatir el COVID-19

/ 30 de mayo de 2021 / 00:42

Peligrosamente se está construyendo una sola forma de combatir al COVID- 19, mediante la vacunación, es decir, a través de la medicina occidental. Pese a que hoy existen varias vacunas contra el COVID-19, no son efectivas al 100%. ¿Para qué vacunarse, además de esperar dos inmunizaciones, incluidos el tiempo y las filas, si no hay garantía de no contagiarse? La gente acude cada vez menos a los centros de prevención. Posiblemente inmunizarse sea un alivio psicológico y una esperanza para las personas con enfermedades de base para no infectarse; pero no todos estamos con enfermedades de base, ya que nos cuidamos y estamos bien. Además, es nuestro derecho decidir qué hacemos con nuestros cuerpos, pese a la propaganda de que la única solución es mediante la vacunación.

Hoy se habla muy poco de las otras medicinas, una en particular, la medicina ancestral que ayudó y seguirá haciéndolo en nuestro país en momentos muy álgidos en el combate contra el COVID-19, pero hoy apenas se la menciona y menos se implementa su uso eficaz. Lamentablemente, en esta tercera ola, el Viceministerio de Medicina Tradicional no ha entrado en la lucha contra el COVID-19 con el conocimiento ancestral de nuestros pueblos. El uso adecuado de la medicina indígena y popular no se publicita de manera clara. El viceministerio tiene la obligación de reencauzar los errores y presentar una política precisa de emergencia efectiva y económica.

La medicina occidental ha fracasado y la muestra de ello es que no existe una sola vacuna que combata al 100% el COVID-19. A pesar de ese fiasco, hoy compramos vacunas a los países fabricantes que nos venden con muchas mezquindades. ¿Para qué comprar más vacunas si no es efectiva al 100%? Lo más correcto sería comprar solo para las personas que la necesitan y tengan enfermedades de base. En este tiempo se ha ratificado que la medicina occidental es mera erogación de dinero y más dinero, y pensada para muy pocos.

¿Qué se hace con las personas sanas o que no quieran vacunarse? Es preciso que el Gobierno inicie una gran campaña sobre cómo alimentarnos mejor y a partir de nuestros productos tradicionales del país, porque así coadyuvaríamos mejor a combatir el COVID-19, porque potenciaríamos más nuestro sistema inmunológico, que según los pocos y verdaderos científicos “es la mejor vacuna natural”. Es lamentable que aún tengamos programas en televisión dando recetas de comidas “chatarras”, en tiempos de emergencia contra la salud pública nacional. Aquí la televisión boliviana tiene la obligación de apostar por programas sobre alimentos sanos y nutritivos, que es otra forma de combatir al COVID-19.

Vemos el arribo de vacunas vía aérea y se habla mucho de cuánto dinero dispone el Gobierno central, las gobernaciones y los municipios para luchar con el COVID-19, pero no se dice nada sobre cómo fomentamos el uso de la medicina tradicional, los alimentos sanos y nutritivos de manera más organizada e incluso rigurosa. Menos se expresa sobre cómo se apoyará a los productores del cultivo de las plantas medicinales y los alimentos naturales. Sabemos que hay que promover más plantas medicinales, más producción orgánica, pero ¿qué plantas más se precisan, qué alimentos orgánicos? Los distintos niveles de los gobiernos tienen que llevar la iniciativa de planificar sobre la marcha, incluido las áreas urbanas, lo que ante la falta de empleo puede ser un área muy interesante para paliar los bajos ingresos.

Se ha denunciado en algún momento el peligro de la desforestación en ciertas regiones por la extracción indiscriminada de la medicina tradicional. ¿Cómo enfrentamos este problema?

“Wakunasim,Wakunasim…”, sakixay uruy arumasa parlchistuxa. Jiwasanakan qullanakasaxa janiw yäqatakiti. Suma manq’añasaw, jiwas juyranakasa, ukham lurañanixa wali k’umarakipuniskañaniwa.

Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

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En el Sur y desde el sur

/ 2 de mayo de 2021 / 00:16

Este año vemos con mucho interés y agrado cómo algunos países del sur del gran continente de Abya Yala o América, como Bolivia, Ecuador y Perú, mediante sus poblaciones indígenas, campesinas, afros y sectores populares le han dado una dinámica particular en la lucha política nacional.

En el caso boliviano, el triunfo de Luis Arce y David Choquehuanca, a la presidencia y vicepresidencia, respectivamente, por el MASIPSP con el 55% de la votación en las elecciones de octubre de 2020, le han dado una lección contundente de democracia en las urnas a las élites neoliberales y golpistas que intentaban prorrogar su mandato hasta más que se pueda. A pesar de este triunfo, aún vemos los resabios colonialistas, practicando la política de la sinrazón, en base al prejuicio racial, y que esperan otro momento para desestabilizar y generar inconformidad. La política de la derecha y sus variantes no es la democracia limpia, sino formas de dictadura y fascismo con las que se sienten realizadas para seguir dominando bajo el eje capitalista.

El movimiento social indígena en el Ecuador fue el gran protagonista del gran levantamiento en octubre de 2019, que hizo tambalear al neoliberalismo del presidente Lenín Moreno. A pesar de la derrota política en las elecciones de marzo de Pachakutik, brazo político de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), que estuvo a punto de librar la batalla electoral en la segunda vuelta por la presidencia del país.

El expresidente Rafael Correa y su partido no pudieron llevarse bien con la Conaie. Aquí hay un gran problema, irresuelto en nuestros países, ¿por qué las izquierdas no se llevan bien con los pueblos indígenas y afros? Hoy el movimiento indígena ecuatoriano está muy fraccionado, el quiebre entre la Conaie y Pachakutik es muy visible. Algunos estudiosos lo atribuyen a la derechización de Pachakutik en el sector del excandidato a la presidencia Yaku Pérez. ¿Cuál es la diferencia entre las izquierdas y la Conaie? Esta adscripción al conservadurismo les llevó a incentivar el voto nulo en las elecciones en la segunda vuelta, y al único que beneficiaron fue al multimillonario Guillermo Lasso, hoy presidente electo. ¿Hubo un acuerdo de Yaku Pérez y la fracción de la Conaie con las políticas neoliberales de Lasso?

Para el caso del Perú, el surgimiento del profesor quechua Pedro Castillo en la política nacional es el despertar de las poblaciones indígenas, campesinas y sectores populares, que se sienten plenamente identificados, frente a los políticos elitistas y tradicionales. La presencia de Keiko Fujimori, una mujer nacida en Perú, pero a la hora de la identificación cultural es una japonesa con fuerte ligazón norteamericana, representa lo que son las élites políticas y sectores sociales más conservadores de este país. Castillo se ha convertido en el símbolo de la lucha contra las formas de colonialismo contemporáneo y aún muy arraigados en el vecino país hermano.

¿Qué hay de común entre los países citados? Que sus poblaciones ancestrales, populares y profundamente anticoloniales ya no están dispuestas a seguir subordinadas nuevamente con las políticas neoliberales. Hoy han pasado de simples votantes a grandes protagonistas y dispuestos a cambiar los destinos políticos de su países.

El escenario es de gran expectativa, no sé si el gobierno del banquero Lasso en el Ecuador terminará su gestión, cuando tiene un Parlamento que no está bajo su control. Los indios han exhortado que están dispuestos a salir a las calles para combatir las políticas contrarias al pueblo, como la Alianza del Pacífico. Una autocrítica entre la izquierda y la Conaie les llevaría a iniciar otra etapa en las relaciones que tal vez a futuro les permita acceder al poder. Para el caso peruano, parece que Pedro Castillo ganará la presidencia en la segunda vuelta; pero si eso sucede no se descarta que quieran violentar la presidencia ganada democráticamente, posiblemente con una forma de golpe de Estado al estilo de los golpistas bolivianos de la extrema derecha.

Jiwas jach’a markasana, ukhamaraki Perú, Ecuador markanakanxa wali unjtasiwinakawa utji. Pedro Castillo quechua jilatawa, wali irptaski apnaqañataki Markapa. Ecuador tuqinxa, phiñasiñanakawa utji. Ukhampachasa, jiwasanakax wali sarantayasktana.

 Esteban Ticona Alejo es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

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