Voces

jueves 26 nov 2020 | Actualizado a 08:34

El reflejo

La humanidad de nuestros cuerpos nos hermana en las miserias y en la belleza de nuestros actos y decisiones.

/ 31 de mayo de 2020 / 07:25

Vivir tranquilos y tranquilas hoy es una tarea muy difícil para quienes necesitan despreciar y oprimir a los demás, para sentir sus vidas en seguridad. Los discursos de ridiculización y burla del “otro”, “del indio”, no es otra cosa que la expresión de la angustia que les da el saber que siendo diferentes, somos todos y todas iguales. La humanidad de nuestros cuerpos nos hermana en las miserias y en la belleza de nuestros actos y decisiones. Todas y todos somos capaces de ser heroínas y héroes; pero también podemos ser los más avezados maleantes, todo depende de las decisiones éticas que tomamos en la vida.

Estamos en un momento en la historia de Bolivia en el que ya no pueden ocultar el carácter autoritario y dictatorial del régimen, tampoco el cinismo impune de sus actos. Quienes trabajaron arduamente 14 años para derrocar el proceso de cambios políticos, del pueblo boliviano, hoy están desnudados en sus prácticas oligarcas y fascistas. Prácticas que fueron enmascaradas en un “levantamiento de pititas”, amarrando y linchando los sueños y esperanzas del pueblo en las esquinas de nuestras asustadas ciudades.

Querían colgar, en el farol de las plazas, un proceso que, con todos sus errores, es lo mejor que hemos tenido. Pues fue un tiempo para mirarnos, valorarnos y construirnos como gente que quiere vivir bien, sin lastimar, explotar, violentar u oprimir a los y las otras. ¿Que todo eso se hizo maravillosamente? No, pero de eso se trataba, de luchar y construir, proponer y argumentar, dialogar, y en el debate avanzar, profundizar. Un proceso de cambios que revolucione las profundas opresiones de Bolivia no es cosa de varita mágica.

Hoy, los racistas de izquierda, las feministas y ecologistas racistas se miran en el espejo del régimen que ellas y ellos, bien felices, pusieron, masacrando a más de 35 hermanos que piden justicia. Se miran en el espejo del régimen y no quieren ver su imagen. Crean, en su angustia, un espejismo, y concluyen que “la Áñez es igual que los indios”. No, “la Áñez” es igual a ustedes, son ustedes quienes la pusieron, y las decisiones que toman (tanto en el Gobierno como en sus jailonas casas) son decisiones éticas lamentablemente impulsadas por el odio racista que nos tienen.

En Bolivia somos una canasta de muchas diferencias de colores de pieles, culturas, tamaños, opciones, pensamientos. Las diferencias no son contradicciones en sí, somos diferentes pero iguales en el valor existencial de cada una de nuestras vidas. Se trata de tener dignidad, iniciativa, creatividad para impulsar el país. No se vale que, al ver que lo estábamos haciendo mejor, vengan a matarnos, encarcelarnos, perseguirnos y de paso, ni sepan gobernar. Los indios no somos ni mejor ni peor, somos gente igual que cualquier humano y humana. Ahora el régimen pitita va a hacer rote, pasanaku entre oligarcas racistas; le toca a los “caballeros”. Ya lo dijimos en noviembre, “estarán agazapados detrás de las faldas”, para eso les sirven las mujeres de derecha. Pero también el pueblo está organizado, para defender un proceso de esperanzas para Bolivia.

Julieta Paredes, feminista comunitaria

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Para ‘vivir bien’

/ 15 de noviembre de 2020 / 00:04

¡Lo logramos¡ En un esfuerzo maravilloso de las mujeres y los hombres del pueblo boliviano, logramos recuperar la posibilidad de elegir y decidir sobre nuestro futuro. Bolivia es un ejemplo para el mundo, por la organización para recuperar las esperanzas. Dejamos nuestras broncas por un momento, hasta encontrar el camino para poder construir juntas y juntos la victoria electoral del 18 de octubre.

Hoy nos enfrentamos a la tarea de ejercer el Gobierno y ahí es muy importante la reflexión, evaluación y autocrítica de los 14 años del proceso de cambios. Los errores y los aciertos corresponden a todas y todos, no se vale solo ponerse del lado de los aciertos y dejar los errores a los otros. Tenemos que ser responsables de lo que sucede en nuestro proceso de cambios revolucionarios. Por acción u omisión, también somos responsables. Por cometer errores o por no evitarlos, por quedarnos calladas o callados también somos responsables. Es saludable la actitud de no cerrar la boca, hoy es el tiempo de hablar lo que no nos parece, basta de callarnos por temor a que los fascistas se aprovechen de las críticas públicas. Lo que vimos es que los golpistas juraban que solo ellos y ellas sabían criticar los errores nuestros y que nosotras y nosotros solo obedecíamos. Nunca fue así, pero esa idea se hizo el grupo de fachos, racistas.

Construir el “vivir bien” de la humanidad y de la madre y hermana naturaleza en equilibrio y reciprocidad, es la tarea. Las tareas administrativas del Gobierno, con medidas inmediatas para resolver la crisis económica en favor de la vida del pueblo, deben estar concatenadas con la construcción del “vivir bien”. Necesitamos darle contenido a este “vivir bien”, qué significa en cada uno de los territorios, es entender el código de la unidad de la wiphala, entender la armonía de los colores manteniendo la identidad, es entender cómo construir la unidad en la multiversidad de existencias.

Las mujeres del proceso de cambios revolucionarios, estuvimos presentes en cada momento de estas luchas, para las miradas machistas de nuestros compañeros ya será imposible negar nuestra presencia. Pero lo que además hay que visibilizar es que las mujeres de nuestro pueblo fueron determinantes en diferentes momentos clave, como asumir responsabilidades.

No vemos muchas mujeres en el ejecutivo ministerial, esperemos que en los otros cargos las mujeres puedan ejercer su derecho de construir y decidir cómo seguir construyendo este proceso político, que además de esperanzador, desafía profundamente la creatividad. Las mujeres, desde las organizaciones sociales reunidas en la Alianza —a la cabeza de las hermanas Bartolinas—, ya plantearon uno de los pilares de esta nueva etapa del proceso político, la despatriarcalizacion, que no se reduce a la lucha contra el machismo y la violencia hacia las mujeres. La despatriarcalizacion es una concepción de la política pública, es una forma de administrar el Gobierno de manera que nos conduzca a caminos que tienen como objetivo acabar con todo tipo de opresiones y no solamente tratar las opresiones que nos atacan a las mujeres. Esa es la diferencia.

En buen tiempo esta recuperación de los sueños y toda la energía para nuestro gobierno. Jallalla.

es feminista comunitaria.

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Bajo asedio

“Fraude” dicen cuando no son ellos y ellas quienes ganan las elecciones. Se viola los “2/3” cuando queremos lograr gobernabilidad para el pueblo

/ 1 de noviembre de 2020 / 01:18

En 2003 derrotamos en las calles al neoliberalismo que había destruido nuestro país y con esa insurrección se inició un proceso de cambios, que recuperó la energía histórica de hombres y mujeres de los pueblos originarios del Kollasuyu.

Igual que ahora, desde el primer momento de 2006 acosaron todos los días, estaban complotando contra el gobierno del hermano Evo Morales, 14 años lastimaron la voluntad popular. Es necesario que la sociedad boliviana recuerde el comportamiento de los y las incitadoras y mentirosos que solo buscan su interés personal. Fueron 14 años de asedio al proceso de cambios, por afuera y por adentro serrucharon el piso y a pesar de todo ese asedio, se tuvo 14 años de estabilidad, que no fue todo lo que queremos construir como horizonte revolucionario, pero era lo mejor que se pudo lograr a pesar de los errores.

Esta gente que dice que la democracia es el mejor sistema de respeto de las decisiones del pueblo, ejercidas a través del voto, miente; en Bolivia la muestra evidente es la gran crisis de este instrumento de la burguesía, creado y legitimado en la Revolución Francesa en 1789. Para ejemplo, en el mundo queremos decir que la palabra democracia, en Bolivia, es un pretexto para ejercer el poder fascista de las oligarquías locales con el apoyo de los grupos de poder internacionales.

Esos grupitos de empresarios y empresarias  que tienen el poder económico y con ese poder —fruto de robar al pueblo trabajador— quieren manejar a los pueblos a su gusto y capricho angurriento. Los pueblos que nos vamos dando cuenta y usamos ese instrumento burgués del voto y la democracia para legitimar a nuestros representantes, tenemos que vivir el asedio, que no importa la ridiculez de su capricho, igual nomás hacen berrinches que son protegidos internacionalmente, porque se hacen a las víctimas.

 “Fraude” dicen cuando no son ellos y ellas quienes ganan las elecciones. Se viola los  “2/3” cuando queremos lograr gobernabilidad para el pueblo. Cualquier cosa es magnificada, tergiversada y sirve para dar aliento a su fascismo racista. “Como no he ganado, que se anulen las elecciones”, “como quiero entorpecer al gobierno de los indios todos los días y no dejarles gobernar, quiero que para toda decisión haya 2/3”, “cómo pues estos indios van a ser tan vivos de protegerse con allanar el camino de la gobernabilidad para el pueblo”. No, no quieren que haya paz en Bolivia, hasta no salirse con su capricho. Si no tienen al presidente de sus sueños racistas y fascistas, continuarán asediando la tranquilidad y el trabajo del pueblo.

Quieren la paz de los muertos por masacres como las de Senkata y Sacaba. Quieren la tranquilidad de presos políticos calladitos a plan de golpes, persecuciones y amenazas. Eso es la democracia controlada por los grupos de poder colonialista, capitalista, transnacional, racista y machista. Que golpea la puerta de los cuarteles para que policías y militares de una vez salgan a matar a un pueblo inteligente que supo usar para sí un instrumento ajeno.

*Julieta Paredes es feminista comunitaria

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Para vencer el odio

/ 17 de octubre de 2020 / 22:13

Es un tiempo saboteado el que hemos vivido estos 11 meses, tiempo en el cual las energías ruines se dispararon por todo el territorio boliviano como aves de rapiña. Veníamos de haber caminado 14 años, construyendo y reconstruyendo un país saqueado por el neoliberalismo. Fue un caminar en medio de mucho asedio, obstáculos y trampas, regados a cada paso, cual campo minado. Espacio donde permanentemente la amenaza estaba tocando la puerta de las esperanzas que traía el proceso de cambio.

Las fuerzas destructivas de la vida, que son la derecha en política, instauraron el discurso de tener el monopolio de la crítica al gobierno del hermano Evo Morales y el MAS IPSP, no querían ver ni entender que el proceso de cambio estaba sostenido por muchas y muchos que, siendo muy diferentes, habíamos decidido cuidar la vida en Bolivia. Muchas y muchos que desde 2003 venimos haciendo propuestas, discusiones y críticas constructivas. También hemos discutido acaloradamente, nos hemos indignado y hasta nos hemos peleado, pero seguíamos manteniendo la unidad.

No por llunkus o lamebotas, sino porque construir es difícil, es un proceso que pide serenidad, ética, paciencia, unidad y creatividad, algunos elementos que hacen a la política de los pueblos. No se necesitaba hacer un golpe de Estado, matar 36 hermanos, encarcelar y perseguir a quien no pensaba igual. No se necesitaba regar dolor para decir las críticas y luchar por lo que se crea justo. No se necesitaba destruir el país, no se necesitaba tirar abajo lo construido en 14 años, por el solo interés de borrar de la memoria un proceso que nos permitió crecer en la valoración de nuestras identidades en este territorio. Lo que se hizo estos 11 meses no fue hacer caer una estatua, derrumbaron sueños de país que se hicieron realidad.

Las diferencias entre todas y todos, quienes apoyamos el proceso de cambio, son muy profundas pues Bolivia es así, el mundo es así, y hay que encontrar la metodología de establecer diálogos que conviertan esas diferencias en energías de revoluciones destinadas a garantizar la vida digna al pueblo boliviano, a los pueblos originarios, a las organizaciones y movimientos, revoluciones que den contenido al Summa Qhaman, el Vivir Bien. Por eso apoyamos el proceso de cambio, porque así tendremos tiempo para aprender a dialogar sin lastimarnos ni agredirnos, queremos acabar con el odio.

Lo digo claramente: fue muy irresponsable el estallido racista. Claro, me dirán cómo vas a pedir responsabilidad a quien tiene un odio racista. Yo digo ¿por qué no? Responsabilidad voy a pedir, porque éste es el país que tenemos, aquí vivimos y seguramente aquí moriremos, la mayoría de esa gente irresponsable, cómplice del Golpe, vive aquí, no se va a poder escapar a Miami como Goni Sánchez de Lozada y ser protegido por el Gobierno de Estados Unidos.

Estamos en un día donde se pueden corregir las equivocaciones, estamos en un momento donde podemos vencer el odio instalado en las calles y el Gobierno.

Estamos a tiempo de enmendar los apresuramientos y ese actuar con cabeza caliente. Ahora es el momento de pensar en garantizar un tiempo de paz, para reconstruir Bolivia. Ya no hay vuelta atrás, los pueblos originarios somos gente, el pueblo empobrecido somos gente, las mujeres somos gente. ¡¡Ni una muerte más!! Estamos a tiempo de vencer el odio.

Julieta Paredes es feminista comunitaria

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¿Y la despatriarcalización?

/ 4 de octubre de 2020 / 10:24

Las mujeres somos la mitad de la humanidad, nuestra existencia marca la presencia de ésta, es como el mirar de un cuerpo que está marcado por dos ojos: uno el de las mujeres, otro el de los hombres. En porcentajes llegamos a ser —dependiendo de los territorios— un poco más del 50%. El camino de la participación de las mujeres en todos los aspectos de la vida es evidente, pero a pesar de lo evidente y comprobable a una simple inspección, las mujeres hemos tenido permanentemente que justificar nuestra presencia. Porque simplemente: no nos ven.

Y no hablo solo de nuestros compañeros hombres.

No quiero hablar de las mujeres en general, porque las mujeres no somos iguales, existe entre nosotras opresiones, explotaciones, racismo y discriminación.

Las mujeres fascistas, racistas y de derecha no tienen el menor reparo de golpear, insultar, escupir y hasta matar a mujeres del pueblo.

El proceso de cambios políticos históricos del pueblo boliviano —en estos 14 años— ha logrado posicionar a diversas organizaciones y movimientos sociales de mujeres con propuestas, como el Feminismo Comunitario de Abya Yala y la Alianza de Mujeres por la Revolución Democrática y Cultural, de la cual el Feminismo Comunitario es parte. Posicionar los cuerpos, las opiniones y propuestas sobre cómo administrar el gobierno y cómo esas tareas deberían aportar a la construcción del Vivir Bien en nuestro territorio de Bolivia, fue una tarea permanente de apoyo, defensa, crítica y autocrítica, pero siempre construyendo; porque este proceso es nuestro, me refiero a que es del pueblo.

En la propuesta del Feminismo Comunitario, la Despatriarcalización fue motivo de discusión en los grupos de trabajo de la Asamblea Constituyente (2006-2008), pero las ONG feministas y de mujeres, manejando dinero de las financiadoras internacionales, impusieron el discurso neoliberal, de la equidad e igualdad de género.

Pero no nos rendimos, continuamos disputando el territorio de las palabras y finalmente logramos posicionar la Despatriarcalizacion, no como una continuación de las tecnócratas de género, sino como otra concepción descolonizadora, de la política pública desde las mujeres, que la llamamos Despatriarcalizacion.

Pero claro, era reciente, en marzo de 2009 se logró abrir un mínimo espacio en el Gobierno, espacio que sin recursos, y con el poco interés del Ministerio de Economía, empezaba a pararse. Hoy ni qué hablar, no pasa absolutamente nada. En este régimen golpista es una desgracia. Al contrario de lo que hicimos, la práctica política de las mujeres de derecha —las “pititas”— es completamente servil a las órdenes de los patriarcas del imperio y de los machitos de las logias locales.

Como mujeres del proceso de cambio revolucionario tampoco vemos, ni oímos, ni leemos nada de la Despatriarcalizacion en las propuestas de nuestros y nuestras candidatas, la mayoría ni hablan, y por ahí alguno lo maneja como cliché, pero de propuestas efectivas desde la despatriarcalizacion, no hay nada.

*Es feminista comunitaria

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¿Qué se perdió en el 21F?

/ 20 de septiembre de 2020 / 08:20

El discurso creado sobre el 21 de febrero de 2016 es uno armado para arrebatar la memoria del proceso de cambio del pueblo boliviano y así encubrir la deplorable acción fascista y racista incrustada en nuestro país, que lo único que busca es mantener privilegios, saqueo e impunidades cínicas, diferencias sociales que lastiman a las personas.

¿Que Evo Morares quería atornillarse en la silla presidencial? Puede que sí, puede que no. Pero lo que sabemos las organizaciones sociales es que no había otro compa —en aquel momento— que garantizara la unidad y la oportunidad para reconducir y profundizar el proceso de cambio, ante los ataques de afuera y, sobre todo, las traiciones de adentro. Por eso lo apoyamos, mismo si él no quería, era un mandato que le dimos.

La derecha fascista, desde el inicio del proceso de cambio, rabiosamente atacaba la Asamblea Constituyente, se la olía, sabía que este proceso no era solo para una gestión de gobierno o dos. Por eso impusieron —por afuera de las decisiones de la Asamblea— límite al mandato presidencial. Como pueblos originarios tenemos el rote y los cambios en la conducción política, pero no somos tontas ni tontos para no evaluar los momentos políticos y los peligros a los que nos exponemos, con estos rotes y cambios.

A todo ese serruchar el piso del proceso de cambios revolucionarios, desde fuera y desde adentro, se sumó el mecanismo manipulador de las fake news, mentiras y difamaciones deliberadamente organizadas desde las redes sociales, para atacar las decisiones libres e informadas de las y los electores. Eso es lo que se perdió el 21F, la libertad de decidir libre e informadamente. Nos sorprendieron con la mentira, la calumnia montada sobre algunas verdades que sirvieron para confundirnos. “La Zapata fue, pues, pareja del Evo”, pero todo el resto era una mentira. Por eso, no fueron ni son legítimos los resultados del referéndum del 21F. Ganó con un 1% la manipulación, el fraude de hábiles mentirosos y mentirosas, con computadoras y redes sociales,

Apoyamos la candidatura del Evo, no porque lo queremos atornillado al poder, sino por todos esos elementos que confabulaban y confabulan todavía. Vergüenza para quienes tomaron la bandera de la mentira y la manipulación, los y las “pititas” que juraban ser “demócratas”, hoy claramente sabemos que son fachos golpistas, asesinos y asesinas de 36 hermanos. 

Hoy los candidatos y candidatas de la derecha no solo que no tienen propuestas, sino que no les importa tenerlas, les basta insultar indios y creerse mejores. ¡Eso perdimos el 21F!  La capacidad de argumentar, perdimos los espacios de discusión y argumentación de lo que cada quien piensa para sustituirlos por el insulto, la mentira, la difamación y el montaje político.

Vamos a recuperar el proceso de cambios revolucionarios, para corregir nuestros errores y darle fuerza y contenido al Vivir bien.

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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