Voces

miércoles 21 oct 2020 | Actualizado a 12:34

Rojo de ira, como su poncho

‘Alborada’ no dejó huella en la historia del cine boliviano; apenas referencias periodísticas breves a su rodaje paceño

/ 3 de junio de 2020 / 06:08

Charles todavía no es Aznavour. Estamos en octubre de 1962 y un equipo de cineastas franceses ha llegado a La Paz para terminar el rodaje de una “road movie” en tecnicolor. Son los tiempos de la “nouvelle vague”. El director tiene 26 años y se llama Jean Gabriel Albicocco. Su única credencial es su opera prima, “La muchacha de los ojos de oro”. Los tres protagonistas de su segunda película son su compañera Marie Laforêt, de 23 años; el italiano Franco Fabrizi, de 46 años (Fausto en “Los inútiles” de Fellini); y Charles Aznavour, un hijo de inmigrantes armenios nacido en París hace 38 años.

En La Paz casi nadie les tira pelota, ni al épico rodaje ni al famoso “chansonier”, pero sí se fijan en ellos la revista Nova y el semanario deportivo Panorama. La primera tiene al maestro Jorge Ruiz como encargado de su sección de cine. Precisamente don Jorge, al frente del flamante Instituto Cinematográfico Boliviano, echa una mano a Albicocco.

Su competencia en el semanario Panorama es Teddy Córdova, periodista deportivo y apasionado cinéfilo de gustos conservadores. En su búsqueda de los actores, Ted se larga al Hotel Crillón y allí se topa con el trío. Charla con Marie, quien está apunada y con un tobillo dislocado; mientras el fotógrafo Nils Valle dispara embrujado foto tras foto. Y entre charla y charla con las estrellas galas, el gacetillero asiste perplejo a una escena también épica: los camareros del hotel no dejan entrar a Aznavour al comedor porque no lleva corbata, lo que evidentemente le molesta. Charles, “un hombre chiquitito y de aspecto demasiado fino” (Córdova dixit) grita y amenaza, “rojo de ira”.

La película que están rodando, casi sin plata, se llama “Le rat d’Amerique” (en castellano “Alborada” o “Amanecer”; en inglés, “Rat trap”; y en italiano, “Il sentiero dei disperati”). Está basada en una novela de aventuras y picaresca escrita por Jacques Lanzmann, que ha sido comparada incluso con “El viaje al fin de la noche”, de Céline.

“Le rat d’Amerique” se estrenó en París en 1963 con gran éxito tras su paso por el Festival de Cannes. Y después se exhibió en casi toda Europa, incluso al otro lado del “Telón de Acero”, donde ven la obra como la justificación de algunos principios de la doctrina marxista. En Paraguay pasa desapercibida, y luego el dictador Alfredo Stroessner, tarde y mal, la prohíbe porque tiene escenas rodadas en un barrio antiguo y pobre de Asunción, La Chacarita, “que atentan contra la realidad del país”. En Chile tiene un estreno fugaz, a pesar de sus secuencias en Santiago, Arica y el campamento minero de la “Disputada de las Condes”. El afiche en castellano dice cosas como éstas: “sus fieras pasiones y candentes amores sobrepasan la inmensidad del continente”, “un apasionante amor ilumina la heroica y violenta odisea del inmigrante”.

“El rata de América” narra las andanzas de un pintor francés que se busca la vida (y el amor) en Asunción, Santiago, Arica y La Paz, para después regresar (derrotado, vivo y nostálgico) en barco a Francia, dispuesto a olvidar para recordar después. Aznavour escucha durante todo el periplo melodías para su futuro repertorio, aprende guaraní, corre mil aventuras, se enamora y se junta con asesinos, bohemios, mineros, putas y una banda de contrabandistas que vende armas para una (otra) guerrilla sediciosa en Bolivia.

Tras su éxito pasajero, la cinta desaparece de la faz de la tierra y se da por perdida. Pero a principio de este siglo, una copia es hallada en los bajos de los estudios Gaumont de la capital francesa y es reestrenada en 2008 en el certamen de cine Arica Nativa (hermano del Festival Radical de La Paz).

“Alborada” no dejó huella en la historia del cine boliviano; apenas referencias periodísticas breves a su rodaje paceño. De aquel medio día de octubre, cuando los camareros (siguiendo escrupulosamente las reglas de la época) impidieron la entrada a ese francés bajito tampoco se sabría nada de no ser por Teddy Córdova. Quizás tampoco se sabrá que a falta de corbata, el parisino llevaba un poncho rojo, como iba a ser su ira. Charles todavía no era Aznavour.

Ricardo Bajo, periodista y director de la edición boliviana del periódico mensual Le Monde Diplomatique. Twitter: RicardoBajo

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Todos somos ‘pandemials’

Los besos y abrazos han desaparecido, como los dinosaurios. La pesadilla, el miedo, la ansiedad y la incertidumbre se apoderan del mundo. ¿Es usted ‘pandemial’ o acaso lo somos todos?

Eso de andar “codo a codo” parece haber desaparecido por completo

Por Ricardo Bajo

/ 21 de octubre de 2020 / 05:02

Una mujer tiene pesadillas de multitudes sin barbijo, un niño hace meses que no juega con sus compañeros en la escuela, un adulto mayor lleva sin salir a la calle, pasear y tomar el sol desde marzo, un joven se ha quedado sin fiesta de promoción y sin celebraciones en la primavera de su vida y una oficinista teletrabaja más de la cuenta y ha perdido la conexión con sus colegas. Son “pandemials” a la boliviana. Los “millennials” y los “centennials” forman parte del pasado, ha llegado la hora de los “pandemials”. El nuevo concepto acuñado por la sociología, la psicología y la antropología ha roto también las barreras de edad pues se muestra como un término transgeneracional. Los “pandemials” son todas aquellas personas cuyas vidas, trabajo, relaciones, prioridades y forma de estar en el mundo han cambiado radical y profundamente por la llegada del coronavirus y las diversas cuarentenas posteriores.

La generación “pandemial” tiende a un mayor pesimismo/ansiedad/depresión y no tolera el peso de la incertidumbre. No poder saber ni cuándo ni cómo terminará el virus se hace insoportable, afectando incluso a su propia estabilidad psíquica y emocional. El tiempo de la  invulnerabilidad ha terminado. Una vida con riesgos detrás de cada esquina o espacio cerrado está provocando traumas permanentes.

El espacio personal es cada día más importante. Foto: Ricardo Bajo

La incógnita es saber si esos daños serán reversibles para la gran mayoría en un par de años cuando pase el temblor. La duda pasa por comprobar en nuestras pieles la capacidad innata que tenemos de recuperarnos y hacernos más fuertes, esa resiliencia con la que venimos al mundo de las epidemias y las pestes desde el origen de los tiempos.

Los consultorios de psicología y psiquiatría en Bolivia han visto aumentar las inquietudes sobre salud mental. El psicólogo clínico cruceño Miguel Ángel Áñez la tiene clara: “El ser humano no gusta de la incertidumbre y la reacción a la misma varía de persona a persona en función de la historia individual. Hay unos que se adaptan mejor a los cambios que la pandemia impone y otros que tienen más dificultad en hacerlo. Lo que vengo observando en los últimos meses es un cambio de humor, es decir, la gente está más intolerante a las contradicciones del día a día sea con la pareja, hijos, amistades o vecinos”.

Trabajo. Las normas de bioseguridad, incluyendo el distanciamiento físico, ahora forman parte importante de la vida laboral cotidiana. Foto: Ricardo Bajo

Los efectos más preocupantes a largo plazo serán sufridos por la niñez y la adolescencia. Los niños y niñas junto a los jóvenes que se han visto privados de las clases presenciales y la educación junto al resto de compañeros verán sus facultades de interactuación y sociabilidad tocadas, incluso soportarán un déficit educacional que afecte a su inserción laboral, más acentuado en las clases populares que ni siquiera han podido acceder a una educación a distancia. La incapacidad de las autoridades del Ministerio de Educación solo ha servido para acrecentar esa grieta.

El incremento de la vida digital —proceso que ya venía “in crescendo”— es el remate para unas generaciones que verán sus capacidades sociales mermadas, lo que nos llevará a un mundo menos empático, más aislado, egoísta y conservador. Los niños y niñas junto a los adolescentes son también los más proclives a padecer problemas de insomnio, dificultad para concentrarse o adquirir hábitos violentos y/o antisociales. Se desconoce sin embargo, a ciencia cierta, cómo esta niñez criada en la distancia social y el uso de barbijos va a ver afectado su comportamiento en el futuro.

La juventud entre los 16 y los 30 años también verá saboteados sus deseos de emancipación, incluso la demografía puede ser alterada pues la crisis estructural de la economía hará más difícil la decisión de tener hijos. Las brechas sociales entre ricos y pobres (y países pobres y ricos) se agrandarán. La adaptación y la flexibilidad de las nuevas generaciones es el único punto positivo.

Foto: Ricardo Bajo

Y si la niñez y la adolescencia han visto cambiada la forma de aprender, los adultos asisten de repente a unos modos de empleo inéditos. El teletrabajo ha elevado los niveles de estrés, la “esclavitud”,  la despersonalización de las relaciones laborables y una pérdida incluso del sentimiento de conciencia de clase.

Los adultos mayores verán su esperanza de vida afectada por un sedentarismo obligado. El encierro está teniendo consecuencias en cuanto a la necesaria vida cotidiana al aire libre que tiene aspectos positivos como la vitamina D que proporcionan los rayos solares.

¿Y cómo nos está cambiando sin darnos cuenta la falta de besos y abrazos? ¿Cómo está modulando nuestro cerebro la ausencia de sonrisas y expresiones faciales detrás de un barbijo y una máscara de plástico? ¿No da un poco de miedo la rapidez con la que hemos adquirido casi inconscientemente ya el alejamiento del otro, el miedo al cuerpo del otro? ¿Por qué damos un salto de dos metros cada vez que alguien osa acercarse sin las medidas de bioseguridad pertinentes? ¿Habrá una “vacuna” para curarnos de esas cicatrices que no se ven? ¿Qué consecuencias duraderas dejará la hiperconexión junto al exceso de trabajo/educación/ocio digital con tantas videollamadas y “zoom” por doquier? ¿Dejaremos de ser “pandemial” a pesar de estar vacunados?

La ansiedad también atraviesa todas las edades: cuanto más ansiosas son las personas, más pesadillas sufren, especialmente durante los peores meses de cuarentena rígida. La mitad de nuestros sueños se han vuelto pesados y oscuros, la gran mayoría alrededor de la muerte. La acumulación de emociones negativas como tristeza, ira, intensidad y ansiedad se traducen luego en la noche en pesadillas traumáticas donde reina la impotencia, malos sueños que han afectado y afectan más a las personas que han estado y están en la primera línea de batalla contra el virus: los hombres y las mujeres de la medicina, los y las enfermeros y las profesiones esenciales, incluidas el periodismo.

¿Cómo lidiar con este estrés emocional? Los expertos en sueño dan algunos consejos. El exceso de estímulos nuevos, la sobresaturación de información y opinión negativa sobre la enfermedad y la preocupación constante nos obligan durante el descanso a imaginar situaciones donde encontramos tranquilidad. Si los malos sueños son reiterados, el estrés emocional gana la batalla y las pesadillas se vuelven cotidianas.  Desconectar es la salida. ¿Quién no tuvo algún mal despertar en las peores semanas del confinamiento estricto? Soñar con nuevas formas de actuar y comportarse también colabora en nuestra capacidad de aprender a vivir en este nuevo mundo que llegó para quedarse un par de años.

Lo que sí será más difícil de vencer será la pandemia de la desigualdad y la pobreza que se ceban en las mujeres. En el mundo ellas son todavía más frágiles, no ocupan la mitad de los puestos de poder aunque son la mitad de la población. Acusan mayor violencia e inseguridad y tienen los peores trabajos, concentrando los que ni siquiera son remunerados como la casa y los cuidados, muy tocados especialmente por una pandemia que ha llegado para exacerbar estas diferencias y tratar de sepultar en un mundo dominado por el conservadurismo con los derechos conquistados.

Según datos de Naciones Unidas, el próximo año habrá un 11% más de mujeres pobres en el planeta. En todo el mundo durante este encierro permanente ha crecido drásticamente la violencia machista y los feminicidios por la convivencia obligada de víctimas y agresores. Mientras los hombres deciden en las esferas de poder, las mujeres en la primera línea de la batalla no son escuchadas. Solo el 3% de los organismos al nivel mundial que han tomado y toman decisiones sobre el coronavirus son paritarios. La pandemia ha llegado para retrasar, ralentizar y atrasar todos los objetivos del Millenio. Las políticas de lucha contra las desigualdades (de género, de clase, de raza…) han dejado de ser urgentes.

Mientras poco a poco tratamos de volver a la cotidianidad en la llamada “nueva normalidad”, mientras los miedos son lentamente derrrotados, comenzamos a vislumbrar también los aspectos positivos que ha dejado la pandemia como es la revalorización de virtudes como la austeridad, el esfuerzo, la familia, la sobriedad. El psicólogo Áñez añade dos más: la salud y la necesidad de escucharnos: “en cuanto a la vulnerabilidad, la pandemia nos muestra la fragilidad de la vida y eso nos torna más preocupados con la salud, lo cual es una gran ganancia para todos ya que por primera vez muchísimas personas se han dado cuenta de que cuando se pierde la salud todo queda secundario. Esto de por sí ya es una gran ganancia. La otra se centra en nuestra capacidad de escuchar: en tiempos difíciles y de cambios, escuche a su pareja. Escuche a sus hijos. Escuche a sus padres. Escuche a sus amigos. Escuche a sus vecinos. Escuchar es una actividad curativa. Escuchar es la base de todas las terapias”.

Los rasgos característicos de los “pandemials” son respuestas coyunturales que tras la llegada de una vacuna desaparecerán. ¿Tienen los “pandemials” una fecha de caducidad? Probablemente, sí. Probablemente, todos somos “pandemials” en este momento aunque muchos no lo sepan.

Foto: Ricardo bajo

Test: ¿Es usted ‘pandemial’?

Uno: ¿Ha salido de su casa dos veces al mes o menos?

Dos: ¿Tiene miedo y/o flojera de salir a la calle a pesar de mantener la distancia social y/o usar barbijo?

Tres: ¿Ha reducido su vida social a sus relaciones digitales estrictamente y no tiene contacto físico ni siquiera con sus familiares y/o pareja?

Cuatro: ¿Tiene pensamientos negativos, pasivos o depresivos desde el comienzo de la cuarentena?

Cinco: ¿Cree que el coronavirus ha cambiado su vida para mal de forma permanente?

Seis: ¿Tiene miedo de tomar un zumo de naranja en la calle?

Si ha respondido sí a más de tres preguntas, usted es ‘pandemial’. No se preocupe, la etiqueta será probablemente pasajera.

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Diarios de octubre

/ 21 de octubre de 2020 / 02:58

Viernes, 16: ha llovido al mediodía y ha llovido en la tarde. La sensación térmica es de un “frío infernal”. Estamos en primavera y desde mi ventana saco una foto de Alto San Isidro con los cerros pintados de nieve. Es un buen presagio. La plana mayor del Banco Central de Bolivia abandona el barco. El penúltimo esperpento llegó hace dos días, el miércoles, cuando la canciller Longaric recibió las cartas credenciales de un “embajador” venezolano elegido por un presidente autoproclamado en una plaza. Carolina, la hija de la Presidenta, de golpe, lanza un mensaje en su Facebook a las cuatro de la tarde: “El MAS va a ganar en primera vuelta; la soberbia y la terquedad de muchos no solo nos está cegando sino que también nos está condenando”. Mario Vargas Llosa pide aglutinar el voto de la derecha en el candidato Mesa. Dos días antes, el periodista estrella(do) de CNN Fernando del Rincón, ídolo “pititero”, ha dado una orden desde el norte: Camacho, bajáte. Camacho es “acusado” de facilitar una hipotética victoria del MAS. Camacho no se rinde, no se cansa. Somos un gran manicomio al aire libre.

Sábado, 17: el día amanece con militares en las calles para resguardar la democracia. Las tapas de los periódicos llevan la foto de un diputado argentino retenido por la Policía en el aeropuerto de El Alto. Ha sido invitado para acompañar las elecciones y es acusado de “agitador” por el mismísimo ministro de Gobierno, conocido con el sobrenombre del Bolas. Algunos vecinos de la zona Sur tapian las puertas de sus casas. Cuando cae la noche y la población está guardada por un toque de queda de facto, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) anuncia la suspensión del mecanismo de conteo rápido. Es decir, no habrá datos oficiales definitivos el día del sufragio. Algo se está cocinando. Mañana vamos a votar para recuperar la democracia. Muchos temen los resultados electorales, como se teme una cirugía al corazón: pueden salir mal muchas cosas.

Domingo, 18: las colas en los colegios son largas por el necesario distanciamiento social. Pero hay muchas ganas de votar y las horas parecen minutos. Ha llovido, ha tronado, ha salido el sol, ha hecho frío, ha hecho calor. Es un día normal en Chuquiago Marka. Los militares han estado fuera y dentro de los colegios electorales: votos versus botas. Es la primera vez que voy a votar rodeado de uniformes color caqui, algunos de asalto. ¿Quién es el enemigo? Los resultados a boca de urna anunciados para las ocho de la noche no llegan. Pasadas las nueve, el presidente del TSE, don Salvador, comparece ante los medios. Si nos fijamos en su lenguaje verbal, es fácil llegar a una conclusión: las noticias no serían buenas para la(s) derecha(s). Los canales anuncian que “en instantes” habrá resultados. Es la última metafísica popular para el Papirri: el «instante» de las cuatro horas. A las once de la noche, el avance de conteo oficial solo llega al 1,71%. A todo esto, ¿dónde está el Inge Villegas? ¿”en instantes” saldrá la OEA a cantar fraude?

Lunes, 19: han pasado solo dos minutos del nuevo día y estallan los petardos en La Paz. También en Cochabamba, me cuenta mi cuate Ramiro. El conteo rápido de Ciesmori anuncia la victoria en primera vuelta del MAS con 52%. A las 00.23 aparecen los resultados de La Paz, tumba de tiranos: 65,3% para Arce; 31,7% para Mesa. A la media hora del lunes, habla Lucho presidente: “Vamos a reconducir el proceso de cambio sin odio”. Hay abrazos, hay lágrimas de alegría, hay lágrimas también de pena por los caídos. El odio nunca construyó nada. El racismo rimando con el fascismo nunca levantó un país. Tuvieron un año para ser mejores, se creyeron sus propias mentiras y fueron apenas un montón de humo asesino. El pueblo fue masacrado en Senkata y Sacaba ante el gran silencio mediático. La clase media progresista (la vieja y la emergente) fue estigmatizada hasta la saciedad. Fue el famoso voto oculto que volvió al MAS, como se vuelve a los viejos amores. Los “pititas” dicen en las redes sociales que quieren irse a vivir a Júpiter. Es raro, siempre me pareció que viven en Marte. Quedénse en la patria/matria, que es la de todos, salgan de sus burbujas sociales. Bolivia es el país más maravilloso y enigmático del mundo. Es y será un Ave Fénix de sangre caliente. Bolivia es Viloco: morir trágicamente y resucitar heroicamente, es la vida misma. Ya lo decía el comandante Chávez, amor con amor se paga.

Ricardo Bajo es periodista y director de la edición boliviana del periódico mensual Le Monde Diplomatique. Twitter: @RicardoBajo.

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Los cinco pecados capitales

¿Es el congreso del 14 de noviembre la última oportunidad de llegar a un “pacto de caballeros” entre señores que no han demostrado serlo?

/ 19 de octubre de 2020 / 16:40

La intervención de la FIFA contra nuestro fútbol es cuestión de tiempo. ¿Es el congreso del 14 de noviembre la última oportunidad de llegar a un “pacto de caballeros” entre señores que no han demostrado serlo? ¿Cómo podemos refundar el fútbol? Estos son los cinco pecados capitales que nos enviarán al mismísimo averno:

Uno: un amparo de una sala constitucional de Santa Cruz ha colocado de presidente a Robert Blanco. La Conmebol y la FIFA solo reconocen a Marcos Rodríguez. El ente matriz del fútbol prohíbe taxativamente apelar a la Justicia Ordinaria para resolver asuntos internos.

Dos: el viceministerio de Deportes del Gobierno de “transición” intermedió en la crisis del fútbol sin éxito y asegura que no habrá sanción en base a dos artículos de la Constitución Política del Estado. Da la “casualidad” que el mundo privado/privatizado del fútbol se rige por sus propias normas, por encima de la soberanía nacional. Tres: la Fiscalía ha emitido mandamientos de aprehensión contra Rodríguez y ha intervenido las oficinas de la Federación e incluso el hotel donde estaba la selección antes de enfrentar a la Argentina en La Paz.

Cuatro: el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) con sede en Lausana (Suiza) ha admitido la demanda de seis clubes contra  la convocatoria a elecciones de la Federación. El único candidato, Fernando Costa de Always Ready, también ha recibido apelaciones en su contra. El plan es tumbar las elecciones y alargar el estado putrefacto de las cosas. Por cierto, con el regreso del fútbol argentino, somos el único país de Sudamérica donde no rueda la pelota.

Cinco: la Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (Fifpro) ha denunciado ante la Comisión Disciplinaria de la FIFA al seleccionador de Bolivia, César Farías, por discriminación a dos jugadores del club Always Ready (Samuel Galindo y Fernando Saucedo) y por tener supuestamente nexos con una agencia de representación de jugadores en contravención con los estatutos de la FIFA. La denuncia adjunta declaraciones del exseleccionador nacional Julio César Baldivieso, que ratifica estas supuestas prácticas.

Por mucho menos que estos cinco pecados capitales, países como Grecia, Camerún o Nigeria fueron apartados de toda competencia. ¿Servirá de algo una desafiliación si los dos grupos de poder enfrentados hasta el absurdo surrealista no fuman antes o después la pipa de la paz?

Ricardo Bajo es periodista

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Graffiti Tour: ruta del arte urbano

El arte de calle es uno de los principales movimientos artísticos del siglo XXI, con gran potencial para el turismo. Los ‘graffitis’ embellecen la ciudad y hacen de las calles más amigables. Este mes abre en La Paz el primer ‘Graffiti Tour’ del país

Recorrido. Las principales piezas de arte urbano son los puntos para armar un viaje turístico diferente por la ciudad de La Paz

Por Ricardo Bajo

/ 14 de octubre de 2020 / 06:22

El turista del siglo XXI ha cambiado, ya no quiere ir a las iglesias o a los museos. El nuevo turista (“millenial”) demanda experiencias.

Quiere patear las ciudades, comer en las calles, dejar una huella positiva en el país que visita y luego —o mejor dicho durante el periplo— subirlo todo a las redes sociales. Por eso, la Asociación de Guías de Turismo de Bolivia junto a la incipiente Asociación de Artistas Callejeros están apurando un nuevo proyecto: el primer “Graffiti Tour” de La Paz que nacerá a finales de este mes.

La primera estación del circuito es la calle Melchor Jiménez —héroe paceño de la Revolución del 16 de julio contra los españoles— en el centro de la ciudad. La popular Jiménez tiene la forma de una curva. Sus paredes están recuperando vida y están siendo invadidas por la selección nacional del arte urbano boliviano: las y los mejores “graffiteros” y “graffiteras” del país. 

Foto: Ricardo Bajo

El reconocido “Huayllas” (Álvaro Álvarez) ha dejado ya su sello con un mural que reivindica la fuerza curativa de la Madre Naturaleza (Pachamamahua). A escasos metros, Diego Magariños (de nombre artístico “Wicked”) rinde tributo a la cultura tiwanacota con una pirámide poderosa y un “marciano” verde de tres ojos. “Es nuestra cultura lo que queremos revalorizar”, dice el “malvado” graffitero paceño.

Foto: Ricardo Bajo

Unos metros más abajo, “Huayllas” muestra lo mejor que tenemos, la diversidad cultural y natural. Un jaguar (“tigre” en Bolivia) de mirada penetrante, una máscara tacana, un cazador y un mono aullador sorprenden al flâneurantes de doblar la curva. En la esquina con la calle Graneros, un ekeko gigante atrapa bajo el humo verde de su cigarro. Es un homenaje a Federico Alvarado, guía de turismo fallecido durante esta pandemia y padre de “Jodido Diego”, chapa del artista Diego Alvarado.

Promotores. A través de murales se apoyan diferentes causas, como la lucha contra el feminicidio. Los guías de turismo y los artistas urbanos se han unido para lanzar esta iniciativa. Foto: Ricardo Bajo

Hoy domingo, las chicas de La Paz y Cochabamba llegarán a la misma calle para sumar talento y rebeldía. En el Día de la Mujer Boliviana, en homenaje a la gran Adela Zamudio, Hef Colectivo, Cholas Crew (con la capísima Andryw Huara, “La Wasa”), Norka Paz (“Knorke Leaf”) y Val Kolosh contarán la historia en imágenes de libertad desde el lado salvaje y contestatario.

El “Graffiti Tour” acaba de comenzar. Quedan por delante tres horas por el centro, Sopocachi, Alto Obrajes e Irpavi. A pie y en teleférico, caminando y volando por los aires: la experiencia está garantizada. Pablo Patzi, de la Asociación de Guías de Turismo de La Paz, remarca el carácter integral del flamante recorrido: “Hemos convocado y lo seguimos haciendo a agencias, artistas, vecinos, gremiales, restaurantes, Alcaldía, empresas públicas como el Teleférico y empresas privadas que puedan colaborar con financiamiento de pinturas y materiales. Todos son y están bienvenidos a sumarse”.

Los organizadores también ofrecen una parada gastronómica en el café restaurante Moon Light, para tomar energías. Foto: Ricardo Bajo

La segunda estación del paseo son las cercanas calle Linares y Tarija. “Andyno” arriba desde Oruro para dejar su arte abstracto/psicodélico en una pared muy cerca de las Brujas. El estudio de tatuaje Pepe’s adorna y embellece su esquina. A medio camino, en un ejemplo del carácter integral del “tour”, llega una paradita para reponer fuerzas.

El restaurante Moon Light de Emmanuel Monroy alista anticuchos, tripitas, patitas y rellenos. Es la hora de los “street food lovers”. Es la apetitosa comida de la calle pero sin el peligro de terminar con un “gringo” en el Hospital Obrero. Monroy ha encontrado la forma de reinventarse y revalorizar el sabor de las calles de La Paz. El objetivo es único: que la experiencia gastronómica sea pura satisfacción. Sale un anticucho con extra de salsa maní bien picante para llevar y terminar el “Graffiti Tour” pletórico de fuerzas. La tercera, cuarta y quinta parada suben por los cielos. La Línea Celeste aterriza desde El Prado en la Avenida del Poeta.

Foto: Ricardo Bajo

Es tiempo de apreciar la maestría de uno de los mejores cultores del arte urbano: el japonés Tomoharu “Momo” Suzuki  que hace dos años dejó en los muros de la estación de Mi Teleférico un ejemplo de su talento, dedicado a la cooperación nipona y la amistad entre los pueblos boliviano y japonés a través de las figuras de una cholita y una geisha. “Momo”, como los pioneros del “graffiti”, pasó de ser considerado un vándalo a ser solicitado para las mejores galerías del mundo; de las calles a la academia y viceversa. En las paredes cercanas, se pueden apreciar todavía los trabajos que dejó el último encuentro internacional de arte callejero.

“Queremos también iluminar de noche algunas obras con la ayuda de la empresa de electricidad de La Paz, involucrar a la Alcaldía y al Teleférico para que nos presten sus grúas y andamios y hacer murales gigantes verticales, que se vean desde las cabinas. También queremos homenajear a los personajes de La Paz, he arrancado con el “Chupita” Riveros y pronto dibujaré a las cholitas escaladoras y otra Rosita Ríos, esta vez, bien stronguista. Hay que llevar el arte urbano en La Paz al próximo nivel”, dice “Huayllas” que mira desde las alturas de la Línea Verde e imagina un mural gigante con los rostros de la selección de fútbol del 94 en la cancha cercana a la calle 17 de Obrajes.

La cuarta estación vive en la zona Sur: los turistas suman más adrenalina. Junto a la estación de Pata Obrajes, las paredes esperan. Los y las artistas —con un local donde imparten ahora talleres de arte— enseñarán los principios básicos de la escritura del “graffiti” a los alumnos especiales armados de aerosoles. Dar a conocer el trabajo de los hacedores de murales y acompañar las imágenes con un relato propio contado en primera persona es parte de la experiencia. “Tenemos que explotar todas nuestras potencialidades, colaborar para que la ciudad esté más linda y menos gris, que sea un atractivo conservable, somos patrimonio relevante y tenemos que democratizar el espacio público urbano, evitando vicios de poder”, dispara “Huayllas”, un fiel seguidor de la cultura hip hop, inherente a este movimiento artístico e impulsor de los festivales de “graffiti” que también serán beneficiados con estos recorridos.

El “calvario” casi toca su fin, próxima y quinta estación: teleférico de Irpavi. Una galería exhibe cinco de los mejores trabajos de connotados “graffiteros” internacionales como el colombiano Sancho Medina que pasó de las calles de su Cali natal a ser uno de los más respetados diseñadores gráficos de Sudamérica, marcado por la explosión de colores, los retratos, la naturaleza y una gráfica misteriosa. En una pared cercana, los bolivianos “Osek”, “Khespy”, “Huayllas”, “Dems” y la boliviana “Knorke Leaf” acompañan con nuevos diseños.

La sexta estación dibuja el camino de regreso a Sopocachi, vía la parada del Teleférico próxima a la plaza España. La calle Abdón Saavedra, donde viviera el gran maestro Cecilio Guzmán de Rojas, ha visto sumar más “graffitis” en las gradas que suben y bajan hacia el Salar de Gastón Ugalde y la casa museo del muralista Walter Solón Romero. Nada es casualidad. El “Tour” finaliza en el pasaje Gustavo Medinaceli y la calle Boyacá. Allí esperan Simón Bolívar, Diego Armando Maradona, Amy Winehouse, los Beatles, Don Ramón, Salvador Allende, Freddie Mercury y Janis Joplin. Suman y siguen las voces libertarias del arte callejero —uno de los principales movimientos artísticos del siglo XXI— que ha llegado para quedarse, como “La Paz Graffiti Tour”. Y esto recién arranca: el segundo recorrido está ya en gestación y recorrerá el centro, el Cementerio General (escenario del Festival Ñatinta 2017 y 2019), Chualluma  —el barrio/destino turístico que cambió su vida con el color gracias a 19 murales— y El Alto que junto a la hoyada serán un gran museo de arte urbano a cielo abierto.

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Farías S.A.

Goles son amores

César Farías, el director técnico venezolano que dirige a la selección

Por Ricardo Bajo

/ 12 de octubre de 2020 / 17:30

Jorge Valdano ha escrito un libro que se llama Los 11 poderes del líder. El argentino se gana la vida dando charlas sobre liderazgo empresarial y gestión de talento, siempre con el fútbol como escuela de vida. ¿Y si aplicamos sus “once poderes” a Farías?

Uno: la credibilidad. Farías ha perdido la poca credibilidad que le quedaba tras su paso exitoso —en una primera etapa— por The Strongest. La fama —ganada— de “vende humo” ha crecido tras el partido en Brasil.

Dijo que iba a jugar de tú a tú y se metió atrás para evitar una goleada que llegó igual. Dos: la esperanza. Dijo que vamos a clasificar al Mundial en medio de la peor crisis dirigencial de nuestra historia. Vender esperanza es bueno pero hacerlo con palabras huecas es contraproducente. La ilusión se construye con los mejores jugadores, no con los adulados, bajo la sospecha de los agentes.

Tres y cuatro: la pasión y el estilo. Farías renunció a su idea futbolística en Brasil. El equipo atrevido, que quiere la pelota, no apareció. La pasión es contagiosa; el derrotismo, también.

Ojalá que frente a Argentina, el estilo osado retorne como arte de magia. Cinco y seis: la palabra y la curiosidad. Las palabras deben ser atractivas pero no pretenciosas. Farías es presa de su propio ego e intransigencia: quemó a los nueve changos debutantes para vender una falsa renovación. ¿Volverán a ser protagonistas los Bustamante, Zabala, Menacho…? Me temo que no. Me temo que fueron simplemente sacrificados.

Siete y ocho: la humildad y el talento. La primera genera empatía y el segundo necesita un ambiente fluido. A pesar de sus fracasos en Paraguay, México e India, Farías no se caracteriza por su humildad. Es un buen relaciones públicas de sí mismo. Es Farías S.A. Y el hincha “debe” estar agradecido de su presencia entre nosotros. Nueve y diez: el vestuario y la simplicidad. El primero es sinónimo de nosotros (y no yo). La simplicidad evita las absurdas complicaciones. Y doce: el poder del éxito nos habla de la nobleza de los recursos empleados, lo que dota al éxito de una autoridad moral. Farías hace rato que ha perdido ésta última. Nuestro fútbol navega sin rumbo. Farías es un grumete confundido más. Le gustaría tener toda la culpa pero nuestras falencias son estructurales. No se divisa tierra firme, ni un capitán que enderece la nave.

Algún día saldrá el sol, ojalá un rayo nos caliente mañana.

(*) Ricardo Bajo es periodista

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