Voces

miércoles 14 abr 2021 | Actualizado a 22:29

Confianza en los magistrados

Las y los magistrados se han mostrado más preocupados por la administración del poder de ese Órgano constitucional que por hacer justicia

Por La Razón

/ 26 de junio de 2020 / 06:42

Posesionados en enero de 2018, después de la segunda elección de autoridades del Órgano Judicial, las y los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) han mostrado más tropiezos que avances en su labor y casi ninguna capacidad para crear e implementar políticas institucionales que devuelvan la credibilidad en la justicia boliviana. Días atrás volvieron a mostrar malas señales.

La semana pasada una reunión de la Sala Plena del TSJ concluyó con su entonces Presidenta sufriendo una “descompensación” causada por una situación de mucho estrés, según declaró su médico, quien le recomendó reposo absoluto, lo cual le impidió asistir a la sesión del día siguiente. Es muy probable que la situación estresante haya sido el acto de interpelación que le hicieron sus colegas magistrados el jueves 18.

El fundamento de la unánime crítica, según informó el diario capitalino Correo del Sur, fue la poca capacidad de ejecución de Cristina Díaz, la Presidenta electa el 15 de noviembre de 2019, luego de la renuncia del entonces titular. El viernes la Sala Plena decidió retirarle su confianza y días después, el martes último, eligió como nuevo Presidente al magistrado Olvis Egüez. Se trata del tercer Presidente del Judicial en menos de dos años y medio de gestión.

El día que se decidió su reemplazo por el magistrado cruceño, la destituida denunció en conferencia de prensa una “maquinación” de sus colegas en su contra y anunció que se defenderá en estrados nacionales e internacionales. La afectada habló de una “intención desmedida y profana de hacerse el poder que representa la presidencia del TSJ” y afirmó que “las maquinaciones y actuaciones” de sus pares “ingresaron al ámbito de la ilegalidad”.

Las críticas de los magistrados a su entonces presidenta y la precipitada decisión de retirarle su confianza, que deriva en la cesación automática de la autoridad, vienen precedidas, recordó el citado matutino sucrense, de una declaración de Díaz, semanas atrás, afirmando que el Judicial es un Órgano independiente y que no recibe instrucciones del Ejecutivo.

Si bien es difícil negar que el Judicial se mostró incluso menos activo que antes desde el forzado reemplazo de primer mandatario del país, tampoco es fácil afirmar que la situación vaya a cambiar en lo inmediato, al menos para bien. Las y los magistrados se han mostrado, con la ayuda de su destituida expresidenta, como más preocupados por la administración del poder de ese Órgano constitucional que por hacer justicia.

Abonan, de esta manera, al tantas veces lamentado estado de postración del sistema de justicia boliviano, que desde hace décadas es acusado de estar al servicio de intereses parciales, habitualmente afines al gobierno, y se muestran poco proclives a combatir el mal de raíz. En el camino, no solo hacen daño a su imagen y reputación como hombres y mujeres de leyes, sino que, en tanto autoridades electas, muestran el peor rostro de la más importante institución de justicia en Bolivia.

Comparte y opina:

‘Evaluación profunda’

Evaluación profunda e impostergable, es lo que requieren las fuerzas políticas del país.

Por La Razón

/ 14 de abril de 2021 / 01:24

Tras la derrota del pasado domingo en la disputa electoral por cuatro gobernaciones departamentales, la dirigencia del gobernante MASIPSP asumió la necesidad de realizar una “evaluación profunda”. No se sabe el alcance de tal evaluación ni su profundidad, pero ciertamente debiera ir más allá del desempeño electoral. Algo similar se espera que hagan las fuerzas políticas de oposición.

Las elecciones generales 2020, primero, y los comicios departamentales, regionales y municipales 2021, después, definieron el paisaje de las nuevas autoridades y representantes electos en los diferentes niveles del Estado. Las urnas brindaron también mensajes importantes sobre la recomposición del campo político y, en especial, acerca de la fortaleza o debilidad de los partidos y alianzas. El nuevo mapa político requiere un amplio análisis, para empezar, de las propias organizaciones políticas.

A reserva del debate político, y sus interpretaciones, respecto a quiénes salieron ganadores y quiénes fueron derrotados en los comicios, es evidente que, concluido el largo ciclo electoral, las fuerzas políticas requieren un ejercicio de examen y autocrítica. En el caso del MAS-IPSP, la contundente victoria con mayoría absoluta del binomio Arce-Choquehuanca debe analizarse de manera integral con el desempeño en las gobernaciones y municipios. El balance será más complejo que las declaraciones.

Si bien el partido oficialista mantiene hegemonía a nivel territorial, con alto número de alcaldes electos y fuerte presencia en las asambleas departamentales, tuvo malos resultados en las ciudades capitales y ganó solo en tres gobernaciones, a diferencia de las seis que obtuvo en las elecciones de 2010 y 2015. Ese balance claroscuro motiva el anuncio de “evaluación profunda” planteado por los presidentes del Senado y de Diputados. Ello seguramente supondrá identificar equívocos y, en su caso, “culpables”.

Pero mal haría el MAS-IPSP, bajo liderazgo del expresidente Evo Morales, si se limita a examinar su desempeño electoral y hacer comparaciones simples (“estamos igual que el 2006”). Pareciera que el reto es más bien estructural, de discusión orgánica, de reflexión programática, de apuesta por la renovación de liderazgos, de democratización interna (en especial en las direcciones departamentales), en fin, de su situación y proyección como instrumento y como proyecto político. No basta el ajuste de cuentas.

El mismo desafío de autoexamen crítico cabe para las fuerzas políticas de oposición. Comunidad Ciudadana, Demócratas, Unidad Nacional, Sol.bo, entre otros grandes derrotados (y ausentes) de los recientes comicios, tendrán que mirarse ante el espejo de su existencia política. ¿Lograrán articular un proyecto sólido que, más allá del activismo testimonial, seduzca a la población? ¿O seguirán perdiendo elecciones? Evaluación profunda, e impostergable, es lo que requieren las fuerzas políticas en el país.    

Temas Relacionados

Comparte y opina:

El Santos brasileño entra al grupo del Tigre en la Copa Libertadores

Además del 3-1 de la ida, Santos se sintió cómodo en Brasilia por la fragilidad en la presión y marca del "Ciclón".

Por AFP y La Razón

, / 13 de abril de 2021 / 23:01

Las atajadas soberbias del arquero Joao Paulo guiaron al subcampeón Santos a la fase de grupos de la Copa Libertadores, al impedir la remontada de San Lorenzo, con el que empataron 2-2 este martes en Brasilia, un marcador funcional tras haber vencido 3-1 en Argentina. Así el Santos se sumó al grupo de The Strongest donde también están Boca Juniors y Barcelona.

Los reflejos del portero de 25 años respaldaron al «Peixe» del argentino Ariel Holan, que se fue adelante con anotaciones del juvenil Marcos Leonardo, de 17 años, en el minuto 22 y el veterano Pará, de 35, en el 56.

El «Ciclón», que jugó con uno menos desde el minuto 51, cuando el zaguero Gabriel Rojas fue expulsado por una dura entrada a Marinho, amagó con la hazaña al descontar a través de un cabezazo de Franco Di Santo (59) y con un remate lejano del paraguayo Ángel Romero (79).
Santos, que perdió la final de la pasada edición de la Copa ante Palmeiras, integrará el Grupo C junto a Boca Juniors (ARG), Barcelona (ECU) y The Strongest (BOL).

San Lorenzo, dirigido por Diego Dabove, compartirá con Rosario Central (ARG), Huachipato (CHI) y 12 de Octubre (PAR) el cuadrangular A de la Copa Sudamericana.La mano de Holan – La supremacía avistada en el Nuevo Gasómetro se replicó durante casi sesenta minutos en el Mané Garrincha.

Holan, que aterrizó en Santos en febrero, hizo una variación táctica tan inesperada como fructífera. El lateral derecho Pará jugó con perfil cambiado y Madson ocupó su lugar.

El dueño de la izquierda, Felipe Jonatan, ofició de interior al lado del capitán Alisson y el juvenil Gabriel Pirani.

Jonatan estuvo a la altura de la aspiración de su entrenador y un pase suyo originó la anotación de Marcos Leonardo, que sentenció, temprano, cualquier intentona de remontada.

El ‘Menino da Vila’ le ganó en velocidad a Federico Gattoni. Los centímetros que lo aventajó bastaron para que desplegara un zurdazo, en un ángulo que parecía imposible, pues la pelota rozaba la línea final, y colara el balón entre el palo y el cuerpo de José Devecchi.

El portero fue traicionado por su intuición, que minutos antes le permitió despejar un córner cobrado por Marinho que por poco se torna en gol olímpico y que después le sirvió para despejar un zurdazo del venezolano Yeferson Soteldo tras una cabalgata.

Además del 3-1 de la ida, Santos se sintió cómodo en Brasilia por la fragilidad en la presión y marca del «Ciclón». El Peixe, por lo general, halló a un hombre libre cuando empezaba a armar la ofensiva.

Las grietas en el planteamiento de los brasileños apenas dejaban entrar luz en remates desde fuera del área, controlados con seguridad por Joao Paulo.

El golero tuvo una doble atajada (45) digna de Gylmar. Juan Ramírez disparó a unos veinte metros de puerta, Joao Paulo cacheteó la pelota y reaccionó rápido para despejar el rebote aprovechado por Emanuel Fernández.

San Joao – Pará, el experimento de Holan, hundió el envalentamiento de los cuervos con un remate colocado, al palo lejano de Devecchi, tras un contragolpe liderado por Soteldo.

El 2-0 pareció martillar los clavos en el ataúd de San Lorenzo, que minutos antes se quedó con diez cuando Rojas impidió, con una dura barrida, que Marinho entrara al área solo.

Cuando el panorama pintaba desolador, Di Santo redujo distancias al cabecear, con fuerza, un córner ejecutado por Ángel Romero.

El paraguayo coloreó un partido gris con un remate rastrero y lejano que se coló en el ángulo inferior derecho de Joao Paulo.

El arquero se reivindicó de la reacción tardía en el segundo tanto, su único lunar en la noche, al defender, con soberbias atajadas, a su equipo de las arremetidas finales de los «Cuervos», que regresarán a Argentina con la amargura de saber que en casa perdieron la chance de la clasificación.

Comparte y opina:

Quemando el futuro

No son los países necesitados de recursos, o los campesinos pobres quienes amenazan las selvas y bosques.

Por La Razón

/ 12 de abril de 2021 / 01:28

Según el Observatorio Global de Bosques, Bolivia ocupó en 2019 el tercer lugar en la deshonrosa lista de los países que más rápido deforestan sus bosques tropicales. Si bien la tasa boliviana de deforestación es muy inferior a la de Brasil o Congo, los dos primeros en la lista, sigue siendo preocupante la velocidad con que la desaparición de bosques ocurre en el territorio nacional.

El alarmante dato se ilustra con lo revelado por el Director Ejecutivo de la Autoridad de Fiscalización y Control Social de Bosques y Tierra (ABT) a LA RAZÓN días atrás, cuando afirmó que solo en 2020 se registraron 3,4 millones de hectáreas (ha) incendiadas y que entre 2015 y 2020 se ha deforestado 1,44 millones de ha. Según el ejecutivo, 42% de ese total fue desmonte legal y el restante 58%, ilegal.

Un reportaje de la Agencia France Presse (AFP) también publicado en este diario días atrás señala que la enorme pérdida de superficies boscosas se debe principalmente a la agricultura, pero también a incendios causados por las olas de calor extremo y las sequías; síntomas evidentes, estos últimos, del calentamiento global. Entre los datos más preocupantes señala la quema de al menos un tercio del Pantanal compartido entre Bolivia y Brasil.

La deforestación trae aparejada consigo la pérdida de biodiversidad (y se sabe que los bosques tropicales albergan hasta el 90% de las especies del planeta) y, sobre todo, del hábitat de numerosos pueblos indígenas, condenándolos a una lenta y dolorosa desaparición, como sucede particularmente en Brasil. La principal causa en el ámbito global se encuentra en la voracidad de los países ricos.

Allí donde en países como Bolivia empresarios de todo tamaño invierten en el incremento de la producción de soya o de carne vacuna, que demandan la incesante expansión de la frontera agrícola, hay un exigente mercado global de países que consumen más y más productos cuya producción en sus territorios sería considerada insostenible. El negocio parece deseable en términos financieros, pues ayuda a transformar en dinero los ubérrimos recursos naturales de muchos territorios del sur global, pero el costo es, irónicamente, la pérdida de esa fertilidad y diversidad y de gran parte de la vida a su alrededor.

El sueño decimonónico del progreso infinito ha producido el demonio de un presente que pone en cuestión la viabilidad de la humanidad a mediano y largo plazos, y por lo general la distribución de culpas cae en el lado equivocado: no son los países necesitados de recursos, o los campesinos pobres necesitados de tierras para cultivar quienes amenazan las selvas y bosques, sino el voraz agronegocio, que rara vez es nombrado. Está llegando un tiempo en el que inevitablemente habrá que preguntarse en nombre de qué o de quiénes se está quemando y eliminando la superficie boscosa del país, y con ello hipotecando la vida de las futuras generaciones.

Comparte y opina:

Segunda vuelta

El cierre del actual ciclo electoral no significa que la democracia y el ejercicio de derechos políticos queden en suspenso.

Por La Razón

/ 10 de abril de 2021 / 22:17

Con escaso debate, poca información sobre programas de gobierno, ausencia de encuestas de intención de voto y evidente agotamiento, cuatro departamentos van nuevamente a las urnas para elegir gobernadores en segunda vuelta. Así, finalmente, concluye el prolongado y complejo ciclo electoral (2018-2021) en el país. Claro que la agenda democrática y de reforma normativa continúa.

Como está previsto en la Ley del Régimen Electoral (2010), si ninguna candidatura a la gobernación departamental obtiene mayoría absoluta de votos, o al menos 40% con una distancia de 10 puntos sobre el siguiente, procede el balotaje entre los dos candidatos más votados. Este mecanismo de segunda vuelta es igual al vigente en la elección del binomio presidencial. Y fue estrenado en Bolivia en los comicios subnacionales de 2015. Hoy se aplica en La Paz, Chuquisaca, Tarija y Pando.

Si ya llegamos a las elecciones departamentales, regionales y municipales del pasado 7 de marzo con sensación de cansancio, la segunda vuelta de esta jornada pareciera una formalidad. En todo caso, su importancia no es menor. La elección de cuatro gobernadores completará el mapa de las autoridades y representantes electos en las entidades territoriales autónomas. Es la llamada “distribución vertical del poder”. En este caso cuatro candidatos del oficialismo competirán contra igual número de opositores.

A diferencia de anteriores comicios, en este proceso de segunda vuelta no existe información sobre las preferencias de los votantes: no se hicieron, o al menos no se difundieron, encuestas electorales. Hay pues incertidumbre sobre el resultado. Como se sabe, tampoco habrá un sistema oficial de datos preliminares. Por ello, habrá que esperar el cómputo en los cuatro departamentos para saber quiénes ganaron en esta jornada. Ojalá la proclamación de resultados sea más rápida y cierta que en marzo.

Con esta jornada electoral concluye formalmente el ciclo electoral que, en medio de un escenario de crisis y polarización política, permitió elegir democráticamente gobernantes y asambleístas en los diferentes niveles del Estado. El ciclo, por supuesto, deja no solo aprendizajes, sino también importantes retos. Uno de ellos, fundamental e impostergable, es el examen integral de la normativa electoral y sobre organizaciones políticas para su posterior reforma. Quedan en agenda también tareas institucionales.

Claro que el cierre del actual ciclo electoral no significa que la democracia y el ejercicio de derechos políticos queden en suspenso. Desde ya, el TSE anunció que antes de fin de año se realizará un nuevo referéndum de estatutos autonómicos y cartas orgánicas, con varios casos. También está en calendario, para 2023, la tercera elección de autoridades judiciales. Y será un buen tiempo para fortalecer la institucionalidad electoral, blindar futuros comicios y, ojalá, volver a hablar de democracia intercultural.

Comparte y opina:

El momento de la gestión

Es el tiempo de la gestión, entendida como la capacidad de todos los poderes públicos para resolver los problemas sociales y económicos de los ciudadanos.

Por La Razón

/ 10 de abril de 2021 / 01:42

Con los balotajes para la elección de gobernadores en cuatro departamentos, este domingo se cierra el largo ciclo electoral que empezó a mediados de 2019. Desde el lunes se iniciará otra fase que se caracterizará por una mayor preocupación de los ciudadanos por la resolución de los graves problemas socioeconómicos que se han abatido sobre esta nación en este tiempo de pandemia.

El país ha estado concentrado por más de un año en sus problemas políticos. Este domingo se realizarán las segundas vueltas para elegir gobernador en varios departamentos y con ese proceso se habrán renovado democráticamente la totalidad de autoridades políticas, tanto en el nivel nacional como en las autonomías departamentales y municipales. Este es un logro pues ahora se tendrá liderazgos ejecutivos y espacios legislativos que gozarán de legitimidad y de legalidad para gobernar y resolver los graves desafíos que aquejan en el presente.

Esta renovación coincide con una coyuntura histórica muy delicada caracterizada por la persistencia de la pandemia, con su lote de fallecimientos y contagios por miles, por una economía que se está reactivando lentamente y con una lamentable tendencia de desmejoramiento de las condiciones de vida de cientos de miles de compatriotas. No son tiempos fáciles, el temor por el retroceso social se ha instalado en muchos.

Frente a este delicado panorama, más que nunca, la sociedad está buscando liderazgos políticos que se hagan cargo de enfrentar esos desafíos y devolverle confianza en el futuro. Después de muchos meses inquietos por el conflicto, se percibe una gran ansiedad por volver a trabajar, tener la certeza de que sus hijos tendrán una educación que les permita superarse o sobrevivir a la cruel enfermedad que ha enlutado a tantas familias.

Es el tiempo de la gestión, entendida como la capacidad de todos los poderes públicos para resolver los problemas económicos y sociales de los ciudadanos, de facilitarles la vida, de proveerles de servicios públicos que funcionen y demostrarles que el Estado está ahí para servirles. Tareas que siempre son importantes pero que se vuelven vitales cuando hay crisis e incertidumbre.

El Gobierno central y las nuevas autoridades departamentales y municipales deberán mostrar estar a la altura de estas demandas populares. Para ello, no estaría demás que hagan un esfuerzo para cooperar entre sí y concentrar todos sus esfuerzos en las cuestiones socioeconómicas que son las que exige la ciudadanía. Hacer una buena gestión pública es hoy la mejor estrategia política.

 

Comparte y opina: