El Decreto Supremo 4232, promulgado en mayo de 2020 por el gobierno de turno, autorizó de manera excepcional al Comité Nacional de Bioseguridad el establecer procedimientos abreviados para la evaluación del maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya genéticamente modificados en sus diferentes eventos, cuya producción sería destinada al abastecimiento del consumo interno y la exportación.

Esta posible introducción de los cinco nuevos eventos de organismos genéticamente modificados (OGM) en Bolivia, ha causado una serie de ásperos debates y discusiones entre los conservacionistas y los productores agrícolas, los cuales han manifestado diferentes argumentos a favor y/o en contra de los OGM.

Desde el punto de vista del sector agrícola, los transgénicos representan una oportunidad para incrementar la producción (usar menos agroquímicos y aumentar el rendimiento de la producción en las mismas áreas), con lo cual se podrá satisfacer la demanda de la población y además se conseguirá alcanzar precios que le permitan competir con el mercado internacional. Por otro lado, los conservacionistas indican que la introducción de los OGM impulsará la expansión de la frontera agrícola, y también advierten una serie de daños a la salud humana como consecuencia del consumo de dichos productos y la aplicación de agroquímicos.

Esta situación ha llevado a que la población en general comience a desarrollar un cierto rechazo por los OGM, tanto para la producción como para su consumo. Sin embargo, hoy resulta difícil no llegar a consumir al menos un producto transgénico como parte de nuestra alimentación diaria.

Debido a que todos los países que colindan con Bolivia ya se han embarcado desde hace años en la producción de transgénicos, esta situación tarde o temprano también ocurrirá en nuestro país. Por lo que, actualmente, más que solo batallar por impedir la introducción de OGM, se debe comenzar a generar estrategias que establezcan el uso adecuado de estos eventos, pudiendo inclusive sacarle partida en favor del medio ambiente. Por ejemplo, si los productores argumentan que los transgénicos les permitirán obtener un mayor rendimiento agrícola en una menor superficie de terreno, entonces, ¿cuánto más debemos de incrementar la frontera agrícola para lograr abastecer al consumo interno del país?

Daniel Villarroel es subgerente de Investigación y Monitoreo de Ecosistemas de la FAN