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jueves 6 ago 2020 | Actualizado a 12:13

Fundempresa, exitosa alianza público-privada

/ 24 de julio de 2020 / 07:38

La Fundación para el Desarrollo Empresarial, más conocida como Fundempresa, es uno de los mejores ejemplos de que la alianza de los sectores público y privado puede desarrollar un trabajo ejemplar. Se requiere ampliar la concesión de Fundempresa mínimo por 15 años, decisión que debe tomar el Gobierno.

Fundempresa logró eliminar la burocracia. Ahora puede realizar los trámites de registro de la actividad comercial en no más de 24 horas, utilizando tecnología de punta que ofrece seguridad y rapidez a los empresarios.

Además, Fundempresa es una muestra exitosa de que la alianza público-privada permite incursionar en la economía 4.0, la economía del talento, pues modernizó el sistema de registro para que en un día terminen las diligencias para registrar a una empresa.

La Fundación para el Desarrollo Empresarial, organización sin fines de lucro, fue fundada el 29 de septiembre de 2001, cuando el gobierno aprobó el Decreto Supremo 26335, por el que adjudicaba la Concesión del Servicio de Registro de Comercio a las organizaciones empresariales que conforman su directorio.

La aprobación del nuevo Manual de Procedimiento de Trámites del Registro de Comercio convierte a Bolivia en pionera en el uso de la firma digital y ayudará a que sea más fácil el establecimiento de una empresa. Se busca que por medio de la innovación tecnológica se hagan todos los trámites del Registro, en tiempo récord, sin necesidad de la presencia física.

Para hacer los trámites en forma virtual, las empresas deberán ingresar al portal web www.miempresa.gob.bo, lo que les permitirá reducir los tiempos del trámite y bajar los costos.

El Registro de Comercio tiene la finalidad de registrar el nacimiento, los actos de comercio, la operación y la cancelación de las empresas y sociedades comerciales, para que cuenten con seguridad jurídica. También lleva cuenta de los actos, contratos y documentos comerciales que por mandato legal deben inscribirse.

De esta forma, Fundempresa —que gestiona el servicio cero corrupción— amplía la cobertura de sus servicios, mejora el clima de negocios en el país y reduce los riesgos que representa hacer filas en estos tiempos de la pandemia del COVID-19. Además, mejora su posicionamiento empresarial en el ranking Doing Business.

De acuerdo con datos de esta fundación, a mayo de este año la Base Empresarial Vigente estuvo compuesta por 331.563 empresas, superior en 3,5% en relación al mismo mes de la gestión pasada. Estas cifras muestran a todas las empresas y sociedades, incluyendo a las que no actualizaron su Matrícula de Comercio.

De este total nacional, el 31% se encuentra en La Paz, el 30% en Santa Cruz, el 17% en Cochabamba y el 22% en el resto de los departamentos. Por tipo societario, el universo de empresas registradas en Fundempresa refleja que el 79% son empresas unipersonales, el 19% son sociedades de responsabilidad limitada y el 2% son sociedades anónimas y otros tipos societarios.

La composición de las empresas registradas, agrupadas por actividad económica, es la siguiente: el 37% se dedica a la venta por mayor y menor, el 13% a la construcción, el 11% a la industria manufacturera, el 9% se dedica a servicios profesionales y técnicos, y el 30% al resto de actividades económicas.

Entre enero y mayo de este año, Fundempresa inscribió en el Registro de Comercio 4.429 nuevas empresas, un 46% menos comparado con la gestión 2019, cuando se inscribieron 8.190 empresas.

La actividad comercial en nuestro país tiene normas que la regulan desde los inicios de la República. En 1834 se aprobó el Código Mercantil, donde se establecieron los requisitos para que una persona pueda llamarse legalmente comerciante: 1) que se inscriba en la Matrícula de Comerciantes, 2) que emplee su capital en negocios o actos de comercio y 3) que se ocupe habitualmente de ellos con el ánimo de lucrar.

143 años después de que Andrés de Santa Cruz aprobara el Código Mercantil se promulgó en 1977 el nuevo Código de Comercio, que dispuso que el Registro de Comercio, que por cuadro décadas estuvo a cargo de las Cámaras de Comercio, pase al Ministerio de Industria y Comercio.

Mediante Acta de Fundación del 10 de octubre de 2001 y reconocida mediante Resolución Prefectural 541, del 8 de noviembre de 2001, la Cámara Nacional de Comercio; la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz; la Cámara Nacional de Industrias y la Cámara de la Construcción de Santa Cruz crearon la Fundación para el Desarrollo Empresarial, especializada en la administración transparente, eficiente y oportuna de registros públicos vinculados a la actividad comercial del país y de información empresarial.

Rolando Kempff Bacigalupo es economista, presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Ph. D., presidente de Fundempresa y miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas.

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Bs 2.000 millones para paliar las necesidades de la pandemia y la economía en el país

/ 3 de agosto de 2020 / 03:35

El Gobierno aprobó el Decreto 4301, declarando al país en estado de calamidad pública. Esto le permitirá disponer de Bs 2.109 millones, el 1% del Presupuesto General del Estado, y destinará estos fondos para atender necesidades impostergables de carácter económico, provocadas por los efectos negativos del coronavirus, mientras la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) autorice los créditos ya comprometidos.

La realidad y las perspectivas de la economía nacional se las puede describir de la siguiente manera: la recesión mundial también afectará el país; organismos internacionales estiman que habrá un decremento del PIB. En el presupuesto nacional 2020, el PIB se estimó en unos $us 44.000 millones, que podrían bajará a 39.000 millones. Las reservas internacionales, con los préstamos por $us 3.500 millones que están para aprobación de la ALP, llegarán a fin de año aproximadamente a unos $us 8.000 millones.

El endeudamiento externo alcanza a $us 12.000 millones, y aún mantiene un margen para endeudarse de entre $us 7.000 y 8.000 millones, de acuerdo a parámetros internacionales. La deuda interna rondará los $us 5.000 millones. Seguiremos con una balanza comercial negativa, pero no tan marcada como la del año pasado. Llama la atención la carga salarial en la administración pública, que está en unos $us 6.000 millones al año, y los ingresos por impuestos son algo más de $us 7.000 millones, según el presupuesto general de 2019.

Los nuevos créditos que gestiona el Gobierno son: $us 450 millones del BID para el proyecto “Apoyo a poblaciones vulnerables afectadas por coronavirus”; $us 350 millones de la CAF para el programa “Línea de Crédito Contingente de Apoyo Anticíclico”. Luego está el préstamo de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) del Banco Mundial, por $us 70 millones, destinado a proyectos de resiliencia urbana. El cuarto préstamo, también de la CAF, por $us 11,5 millones, es para el proyecto “Construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de El Alto”.

A estos $us 881,5 millones se le deben añadir los $us 1.500 millones que se emitirán en bonos soberanos —que ya fueron previstos por el gobierno del MAS al elaborar el presupuesto 2020—, ahora destinados a enfrentar la crisis generada por el coronavirus.

La actual administración hizo los esfuerzos necesarios para conseguir recursos externos que permitan cubrir la caída de los precios de nuestras exportaciones, la baja recaudación tributaria por ampliación de plazos por la pandemia y el presupuesto adicional para la salud.

Si la Asamblea se tomase la molestia de revisar las condiciones de los financiamientos ofrecidos, comprobaría que son más flexibles que las obtenidas por la anterior administración gubernamental. La ALP debe actuar de manera responsable, oportuna y en bien de la población en general, para brindar certidumbre sobre la sostenibilidad de sus fuentes laborales, viabilizando la aprobación de los créditos en curso, ahora bajo su jurisdicción.

Entendemos que estos recursos serán utilizados en la implementación del Programa de Reactivación del Empleo y otras medidas de la lucha contra el coronavirus. El Secretario General de las Naciones Unidas fue claro al señalar que “en un contexto en el que ya existen enormes desigualdades, niveles elevados de trabajo informal y servicios de salud fragmentados, las poblaciones y las personas más vulnerables son una vez más las más afectadas”. No autorizar los préstamos muestra a la Asamblea como despreocupada por la población boliviana.

Rolando Kempff Bacigalupo es economista, presidente de la Cámara Nacional de Comercio, presidente de Fundempresa, PhD y miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas.

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La prioridad del gobierno debería ser reactivar la producción y el mercado

La clave de la respuesta nacional en esta pandemia es identificar los sectores más afectados que permitan una respuesta focalizada

/ 2 de julio de 2020 / 11:26

También de pan vive el hombre, podemos decir con seguridad en estos momentos de crisis de salud, para reflejar la preocupación que tiene el boliviano por su economía, pues opta por salir a desarrollar alguna actividad que le genere ingresos, arriesgando su vida por un contagio del COVID-19.

Esta realidad llevó al gobierno a anunciar hace pocos días la puesta en marcha de un Plan de Reactivación del Empleo, con un fondo de 16.000 millones de bolivianos, para atender toda la emergencia económica generada por el coronavirus. Aproximadamente 6% del PIB de Bolivia.

Si bien los empresarios ponemos en primer lugar la salud de la población, también estamos conscientes de que no atender los problemas económicos pueden derivar en males tal vez mayores que la pandemia. Por eso expresamos nuestro respaldo al plan gubernamental de emergencia económica.

La aplicación de este plan de emergencia debe ser inmediata. No podemos dejar esta tarea al próximo gobierno que será elegido en las elecciones programadas para septiembre próximo. La urgencia exige inmediatez en el accionar del gobierno transitorio.

Como señaló Juan Antonio Morales, prestigioso economista, en el webinar La economía boliviana en tiempos del COVID-19, patrocinado por la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, la política macroeconómica, fiscal y monetaria debe apuntar a reducir la brecha del PIB actual con el PIB de largo plazo, para lo que es indispensable el acceso a fuentes externa de financiamiento, lo que permitirá la recuperación de la producción.

Este profesional insistió en que la estabilidad macroeconómica debe asentarse en aspectos más estructurales, como una mayor inversión y una mayor participación privada en la generación del PIB, que permitan reanudar la producción y volver a las fuentes de trabajo, superando cuellos de botella como el transporte, la provisión de materia prima y restablecer los canales de comercialización, evitando las restricciones crediticias.

En la misma webinar, el también economista Fernando Candia recordó que ahora vivimos en mucha incertidumbre, la misma que solo se corregirá con un plan claro y preciso de mediano plazo, que oriente las acciones públicas y las expectativas privadas a corregir los desajustes micro y macro económicos.

La clave de la respuesta nacional en esta pandemia es identificar los sectores más afectados que permitan una respuesta focalizada, eligiendo y priorizando sectores que necesitan apoyo, como el exportador, las microempresas y trabajadores por cuenta propia.

A su turno Ramiro Cavero, el tercer economista que participó de la señalada webinar, recordó que la situación económica nacional ya estaba en crisis antes de la llegada del coronavirus, con una gran caída de las exportaciones, elevado déficit fiscal comercial, elevado crecimiento de la deuda externa e interna, desaceleración de la economía.

Esta situación económica ya era insostenible. Si a ello sumamos los problemas generados por el COVID-19 se requiere con urgencia un importante ajuste económico, y para minimizar los efectos se requiere un elevado financiamiento externo.

Según una encuesta de la Cámara Nacional de Industrias, el 75% de las empresas tiene dificultad para pagar sus créditos, el 80% no podrá invertir este año; entre el 80 y 90 por ciento tiene dificultades para pagar sus impuestos, comprar insumos o pagar sueldos; y el 73% se verá obligado a reducir su fuerza laboral.
En este panorama, al gobierno de transición le queda una situación financiera tranquila, con liquidez y apoyo patrimonial para que siga prestando apoyo financiero; y fondos en la caja del TGN, que le permita pagar salario y generar empleo, hasta que el nuevo gobierno tenga tiempo para organizarse y ejecutar su plan económico.

Como lo reconocen diversos organismos internacionales, América Latina será una de las regiones más afectadas por la crisis de salud y sus efectos económicos, aunque la recesión no será homogénea entre los países que la integran, señala el estudio COVID-19 y América Latina y el Caribe: los efectos económicos diferenciales en la región, del Instituto de Análisis Económico y Social de la Universidad de Alcalá de Henares.

El estudio explica que esta nueva recesión, la mayor crisis económica desde la Gran Depresión de los años 30, atacará a la región por vías como la baja de las exportaciones; la caída en el precio de las materias primas; el desplome del turismo y el transporte de pasajeros y la caída del flujo de remesas.

Como se puede comprender, de esta crisis no puede estar exento nuestro país. Para encararlo debemos estar juntos para enfrentar el futuro.

Rolando Kempff Bacigalupo es economista, empresario y Presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Ph.D., miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas.

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La crisis empresarial y el empleo en la pandemia

Las empresas comerciales, las proveedoras y los consumidores están en una etapa de transformación y adaptación

/ 19 de junio de 2020 / 06:40

Debido a la crisis de la pandemia se prevé la caída del empleo por el cierre de algunas empresas de turismo, comercio, hotelería culinaria, restaurante, transporte y otros. Si no se da alivio económico del gobierno.

En Bolivia, de acuerdo a los reportes del Banco Interamericano de Desarrollo BID, el producto interno bruto decrecerá este año en un 6%, es decir tendremos un crecimiento negativo, solo comparable con una gran inflación de 1957.

La economía en nuestro país trabaja a medias desde octubre del año pasado, cuando empezaron los problemas por la crisis política que vivimos. No bien salíamos de estos problemas llegó la pandemia que nos tiene paralizados en más de tres meses.

En el país, como en casi todo el mundo, vivimos tiempos de pandemia que están generando problemas económicos y de salud. Esto nos obliga a pensar en grandes cambios tecnológicos y no sabemos aún cómo terminará esta crisis económica.

Se estima que vivimos un nuevo orden económico o será un cambio de era con la aplicación en tecnología de la economía 4.0. La revolución del talento y la nueva revolución industrial.

Debido a la pandemia, Bolivia y el mundo enfrentan una recesión. Las economías más grandes del mundo, Europa, China y EE.UU. tendrán un crecimiento negativo.

La crisis se acentúa por la baja de los precios del petróleo, gas y commodities, el petróleo en el presente año tuvo precios negativos.

Brasil sube demanda de gas luego de reducción de abril y mayo.

La inversión pública nacional será menor, la demanda de bienes y servicios decaerán porque el ciudadano busca el ahorrar antes que gastar. Se prevee una caída del empleo.

Frente a este panorama es importante buscar la reactivación económica del país y aplicando una inyección de liquidez, tanto a la oferta como a la demanda. Los empresarios consideran que se necesitan recursos, aproximadamente el 10% del PIB. Estos recursos deben ser invertidos en el sector productivo como minería, construcción producción, agropecuaria y seguridad alimentaria. Así se preservará el aparato productivo, el empleo y el sistema financiero.

Para llevar adelante un programa de inversiones tanto del sector público como privado, se debe buscar financiamiento bilateral y multilateral. El PGN prevé la emisión de bonos por 1.500 millones de dólares. Además se necesitará buscar la reprogramación de la deuda con otros países. Así como organismos bilaterales.

En lo laboral se propuso vacaciones colectivas, la pausa laboral, renegociación de contratos laborales así como la modernización del esquema laboral. 

En lo tributario ha planteado la eliminación del impuesto a las transacciones; disminución del IVA del 13 al 10% y permitir el descargo del IVA sin restricciones en todos los rubros. Eliminar el mantenimiento de informes para la renta de 10 a 4 años.

Es importante fomentar el consumo del producto Hecho en Bolivia con una proporción adecuada.

Es en este escenario, cuando el concepto de “agilidad” se torna en el más importante para la organización de las empresas. La agilidad es la capacidad que tiene una organización para renovarse, adaptarse y reconocer rápidamente las oportunidades que se presentan, mejorando su efectividad y productividad en todos los ámbitos y situaciones.

Tanto las empresas comerciales, como las proveedoras y los consumidores están en una etapa de transformación y adaptación para seguir operando en un mundo postcoronavirus que nos obliga a repensar nuevos paradigmas, adecuados a la nueva realidad que empezamos a vivir.

La llegada del coronavirus ha cambiado el comportamiento de los consumidores. Todos deben tener la capacidad necesaria para adaptarse y transformarse, y de esa forma sobrevivir a esta crisis con digitalización y la Economía 4.0 del Talento.

Rolando Kempff Bacigalupo es economista, empresario y ahora Presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Ph.D. y miembro de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas.

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