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lunes 21 sep 2020 | Actualizado a 15:22

Bolivia: saqueo y muerte

/ 3 de agosto de 2020 / 03:32

Se acerca la conmemoración patria y Bolivia vive otro momento dramático de su historia. No fue el único. Entre los años 1878 y 1879, una sequía coincidió con el tifus que diezmó calamitosamente a la población. Un cronista de El Heraldo, al momento de evaluar las secuelas de ese año aciago, a inicios de 1879, escribió: “¡Adiós año 1878 con tu cortejo de peste, hambre, muerte, luto y orfandad! ¡Salve año 1879! Al pronunciar tu nombre huyen del lacerado espíritu la amargura y el dolor. El corazón se llena de ilusiones y esperanzas”.

A pesar de las esperanzas del cronista, el 14 de febrero de 1789, tropas chilenas arribaban a Antofagasta, luego significó uno de los hechos más dramáticos de la historia boliviana: la Guerra del Pacífico y la pérdida del acceso marítimo. Como hoy, en aquella época, las calamidades convergieron poniendo en vilo al país.

A fines del siglo decimonónico, la crisis sanitaria y la guerra fueron utilizados por los liberales para instaurar un orden oligárquico. Esa visión elitista descansó en aquellos patrones de exclusión y saqueo de los recursos naturales que permaneció intacto en el decurso republicano. Así, las élites gobernantes condenaron al país a un verdadero retraso descomunal. Desde siempre, este accionar patrimonialista de las élites pusieron a Bolivia en los peldaños más bajos del crecimiento económico que se reflejó, además, como efecto colateral, en una desigualdad social. 

Las élites siempre se imaginaron a Bolivia como su hacienda. Nunca pensaron en los intereses nacionales. Quizás, a esta élite era criolla/mestiza no les interesaba el bienestar de la mayoría, es decir, lo indios. Si ellos no fueran la mayoría, como ocurrió en Argentina o Chile, las élites seguramente hubieran exterminado a los indios. Pero, optaron por domesticarlos a las buenas, vía educación, o a las malas, mediante masacres.

Desde 2006, un gobierno de indígenas, como no ocurrió antes en Bolivia, estaba revirtiendo la historia. La consolidación del Estado Plurinacional, una forma de resarcir la eterna exclusión social al incorporar los derechos de los pueblos indígenas en la Constitución en pro de un Estado inclusivo y diverso fue un paso decisivo. Y, la política soberana de la recuperación de los recursos naturales, vía nacionalización de las empresas estatales, enarbolando el discurso antimperialista, fue determinante. En el saqueo de los recursos naturales, las élites locales fueron satélites de los Estados Unidos.

Quizás aquí están algunas razones para la cruzada desestabilizadora, postelecciones presidenciales de 2019, que respondió a una acción conspirativa de los sectores conservadores para la restauración oligárquica. Sectores de clases medias movilizados en las urbes con consignas racistas se sintieron salvadores de la patria, se desagarraron las vestiduras por la patria envilecida por la dictadura populista e indígena, luego desembocó en un golpe de Estado. Hoy, el gobierno restaurador de Jeanine Áñez, producto de ese golpe, intenta prorrogarse a costa de la democracia arguyendo a la pandemia como pretexto para seguir vaciando las arcas de erario nacional y someter a Bolivia al FMI.

La sincronización perversa del Gobierno golpista con la pandemia hizo a Bolivia en uno de los peores países del mundo que manejó atrozmente la crisis sanitaria. Mientras tanto, varios bolivianos, infectados con COVID-19, mueren cotidianamente, entre otras cosas, por la indolencia gubernamental. Hoy, la historia de saqueo y muerte, una vez más, se repite en la Patria, gracias a la oligarquía voraz y corrupta de siempre.    

Yuri F. Tórrez es sociólogo.

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Bachilleres virtuales

/ 21 de septiembre de 2020 / 07:52

Desde el 14 de septiembre, 158.950 bachilleres de toda Bolivia, pertenecientes a la gestión 2020, comienzan con el proceso formativo del curso preuniversitario, en la modalidad virtual asincrónica, organizado por el Ministerio de Educación, Deportes y Culturas; el Viceministerio de Educación Superior y Formación Profesional, la Dirección General de Educación Universitaria, juntamente con las universidades privadas, indígenas y de régimen especial. La inscripción es directa y gratuita, y se puede participar ingresando al sitio web https://preuniversitario.minedu.gob.bo/login/index.ph, con el código de Registro Único de Estudiantes (RUDE), tanto para el usuario y como para la contraseña.

El curso se desarrollará en tres bloques, en los cuales se tendrán charlas profesionales y test vocacionales. El primero está constituido por ofimática y técnicas de estudio; el segundo, por razonamiento lógico y verbal, a la par de orientación vocacional, y en el tercero, los bachilleres podrán elegir los contenidos de diversas áreas, vale decir, Ciencias de la Salud, Ciencias Económicas y Financieras, Derecho y Ciencias Políticas, Ciencias Sociales y Humanísticas, Militar y Policial, Artes, Productiva, Ingeniería, Arquitectura y Diseño.

Sobre la duración del curso preuniversitario, los bloques 1 y 2 tendrán una extensión de tres semanas cada uno, y el tercero, de seis semanas. Prácticamente serán tres meses de formación virtual asincrónica. Consecuentemente, los participantes tendrán que dedicar 90 minutos de su tiempo diario, de lunes a viernes. La modalidad es 100% virtual, mediante la plataforma Moodle, por bloques, unidades temáticas y contenidos de la unidad, presentación, contenido obligatorio, actividades, contenido adicional y un cuestionario para acceder al certificado de participación.

El curso preuniversitario, desde todo punto de vista, rompe radicalmente el monopolio formativo de las mismas características, que son ofertadas por algunas empresas informales e institutos privados, comprometiendo fantasiosamente el ingreso seguro a las diferentes carreras de las universidades públicas, institutos superiores, escuelas de formación de maestros, la Academia Nacional de la Policía (Anapol), el Colegio Militar del Ejército, entre otros.

Los bachilleres virtuales deberán aprovechar toda oportunidad formativa para llegar en igual de condiciones a la Prueba de Suficiencia Académica (PSA). Si bien, el curso preuniversitario es mediante la modalidad virtual asincrónica, indudablemente no llegará a beneficiar en su totalidad, por la carencia de acceso a internet en algunos contextos educativos. Por tanto, es necesario que el Ministerio de Educación, Deportes y Culturas gestione el mismo curso por medio de la modalidad a distancia, vale decir, distribución de materiales impresos y el proceso formativo a través de televisión abierta y radio.

Luis Callapino es magíster en Políticas de Formación Docente.

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Informe Defensorial y renuncia

/ 21 de septiembre de 2020 / 07:50

La noticia de la semana ha sido la declinación de la candidatura de Jeanine Áñez, en apariencia inducida por la dispersión del voto reflejado en las encuestas electorales; que proyectan como ganador en primera vuelta al candidato del MAS. Se podría pensar que, en la decisión de la renuncia de la Presidenta interina, no solo pesa el espíritu anti-Evo, sino también el miedo a un juicio de responsabilidades por crímenes de lesa humanidad.

No es casual que su renuncia se dé tres días después de la presentación pública del Informe Defensorial Crisis de Estado. Violación de los Derechos Humanos en Bolivia octubre-diciembre 2019, donde se describe de manera pormenorizada los hechos registrados después de las elecciones generales del 20 de octubre, concluyendo que el Gobierno transitorio “cometió delitos de lesa humanidad durante el conflicto postelectoral al haber incurrido en asesinatos de forma sistemática en contra de la población civil, bajo conocimiento, órdenes e instrucciones dictadas por la actual administración gubernamental”.

El informe denuncia que la Policía fue permisible ante hechos violentos protagonizados por personas particulares y no cumplió con su obligación ante la conformación de grupos paraestatales, que se arrogaron las funciones de seguridad interna. A esto se suman los hallazgos de actos de tortura durante la custodia de las personas detenidas, además de uso excesivo de la fuerza, detenciones ilegales y otras violaciones de los derechos a la vida.

La defensora del Pueblo, Nadia Cruz, es categórica al afirmar que, 10 meses después de lo ocurrido, no existe, ni existió, un proceso de pacificación real en el país. En el informe sostiene que “pese al cese de las movilizaciones sociales y bloqueos de caminos, la paz y la armonía en el país no se restablecerán debido a la persecución de opositores políticos, la violación sistemática de derechos humanos y el manto de impunidad sobre éstas”. Por su contenido y claridad de argumentos, este informe se constituye en una pieza clave para un futuro proceso a las autoridades responsables, frenando la impunidad estatal en la violación de derechos humanos.

El informe testifica los hechos violentos en que se produjeron 37 muertes de bolivianos y bolivianas, 27 de las cuales ocurrieron durante la intervención de la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas en Sacaba, Senkata y en barrios de la zona Sur de La Paz. Estos hechos, según el informe, se constituyen en masacres, “al haberse cometido el delito de asesinato de forma sistemática en contra de población civil y bajo el conocimiento, órdenes e instrucciones dictadas desde el Gobierno transitorio, características que configuran un delito de lesa humanidad (sic)”.

Los hallazgos coinciden con los informes emitidos por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), la Clínica de Derechos Humanos de Harvard y con el Instituto de Terapia e Investigación sobre las Secuelas de la Tortura y la Violencia de Estado (ITEI). Estos documentos seguramente constituirán pruebas importantes al momento de la investigación histórica que ameritan estos hechos.

El informe defensorial concluye con una serie de recomendaciones dirigidas al Estado boliviano, entre ellas la creación de una Comisión de la Verdad, destinada a investigar de forma imparcial todos los hechos, así como reparación integral de las víctimas de estas vulneraciones.

Seguramente la preocupación expresada por la presidenta Añez al sostener “si no nos unimos, vuelve Morales”, incluye la clara conciencia de que, si ahora no logra un pacto político, terminando su mandato tendrá que enfrentar un juicio de responsabilidades por sus actos.

Lourdes Montero es cientista social.

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Teoría pura del Derecho

/ 21 de septiembre de 2020 / 07:47

Existe una expresión italiana que dice traduttore, traditore (traductor, traidor), que refiere a que ninguna traducción puede ser tomada como original, debido a que la subjetividad del traductor está siempre en el resultado. Por ello existen varias traducciones de un mismo texto, a veces tan distintas que parece que estamos delante de otro texto. Lo he visto con mayor frecuencia en las traducciones del alemán al castellano, pero sucede también cuando la empresa de la traducción se realiza desde y hacia otros idiomas. ¿A quién leemos en una traducción? ¿Qué sucede si lo traducido no posee un original sino muchos y en distintos idiomas?

Veamos, cuando se menciona el libro de Hans Kelsen, Teoría pura del derecho, se debe tomar en cuenta que existe la Teoría pura del derecho de 1934 versión alemana, traducción de Gregorio Robles y publicado por la editorial Trotta; la versión francesa de 1934 (reescrita por Kelsen en francés y por tanto distinta a la previa alemana) y que lleva también el título de Teoría pura del Derecho, la misma que fue traducción de Moisés Nilve para la editorial Eudeba, y que suele ser la traducción con mayor difusión. Luego está la Teoría general del derecho y del Estado, escrita por Kelsen en 1944 y publicada en 1945 en inglés; Kelsen agradece en su introducción la colaboración de muchos en la traducción de textos del alemán al inglés, esta obra fue traducida al español por Eduardo García Máynez para la editorial UNAM, y presenta una revisión de su teoría del Derecho.

Luego está la Teoría pura del Derecho de 1960, redactada en alemán y que presenta una revisión de la edición alemana de 1934, pero con muchos añadidos; por el paso del tiempo y las respuestas de Kelsen a muchos de sus críticos, este texto fue traducido por Roberto Vernengo para la editorial de la UNAM. Y finalmente está la versión escrita tanto en alemán como en inglés, pues Kelsen cuya lengua materna era el alemán vivía ya mucho tiempo en Estados Unidos, titulada Teoría general de las normas, traducida al castellano por Miguel Ángel Rodilla para la editorial Marcial Pons y que en algunas editoriales ha sido también titulada Teoría pura del Derecho, imagino que con la finalidad de lograr mayores ventas que una comprensión de la identidad de la obra. Cabe una aclaración, este último texto es en realidad un manuscrito, a manera de notas de trabajo, y no un libro terminado y publicado en vida de Kelsen.

Entonces, cuando se hace referencia a la Teoría pura del Derecho de Hans Kelsen, ¿a qué texto nos referimos?, ¿a qué traducción, de qué lengua? Diego López refería a la distorsionada recepción de Kelsen en América Latina, además de otros trasplantes jurídicos, en un texto con el genial título de La teoría impura del Derecho.

Farit Rojas T. es abogado y filósofo.

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Alcázar: Cómo hacer leña del árbol caído

/ 20 de septiembre de 2020 / 08:29

“…. el pérfido opresor… ayudado de seres abyectos, espíritus salvajes y genios malhechores, derrumbaba las sendas de la dignidad, virtud y justicia para sumirnos en las obscuras cavernas de la esclavitud y la miseria… gracias al cielo por haber destruido … a ese abominable monstruo”.

“El castigo del criminal es una de las primeras necesidades …  y es la única garantía del ciudadano, desde que se dejara impune el delito, se abrirían las puertas de la maldad, se multiplicarían los criminales…”

No amigo lector, las frases anteriores no están referidas a Evo Morales Ayma, sino a otros presidentes bolivianos derrocados por la fuerza.  Fueron recogidas por Moisés Alcázar en Crónicas parlamentarias poco antes del asesinato y colgamiento de Gualberto Villarroel (1946). El libro hace hincapié en lo que el autor llama en un subtítulo “ensañamiento con el vencido” y que mejor resume el siguiente párrafo: “En todas partes, y especialmente en Bolivia, mientras el hombre dispone del poder es el virtuoso, pues no hay más tremendo delito que ser un caído. Y si los gobiernos no cuidan sus espaldas, no protegen sus retiradas —como se dice en el lenguaje militar— las acusaciones se suceden a las acusaciones, y es, entonces, cuando el furor del odio político estalla incontenible. Nuestra historia muestra ejemplos elocuentes”.

La pregunta obligada es: En la actualidad, ¿el caso de Evo Morales no es otro ejemplo elocuente de eso? Sospecho que sí, y con por lo menos tres agravantes.

Uno, porque el tema está inserto en una campaña electoral en la que parece que todo vale. Dos, por un trasfondo racista, consciente o inconsciente, que impregna ambos extremos de la confrontación.

Y tres, todavía no se sabe a ciencia cierta el impacto real que tendrá en Bolivia el “lavado de cerebros” que se practica por las redes sociales, directamente o con apoyo del poder imperialista; la eliminación por Facebook de sitios falsos creados en Estados Unidos podría ser apenas la punta visible de un gigantesco iceberg que opera en las sombras las 24 horas del día, no hay que olvidar que a Trump y a Bolsonaro esta herramienta les funcionó y les sigue funcionando.

Nuestro amigo Rafael Puente sostiene que ha concluido el ciclo histórico de Evo Morales. ¿Tiene razón? Creemos que en parte sí.

Por lo menos en el sentido que resulta imposible que, en lo personal, Morales tenga una segunda oportunidad como la que tuvo desde 2005 y que dilapidó al emborracharse con el poder,  incumplir con parte importante de sus propuestas y a veces actuar totalmente en contra de ellas. Si el “proceso de cambio” o la también llamada “revolución democrática-cultural” van a sobrevivir y recuperarse, será a condición de una rectificación profunda de lo que no se hizo o se hizo mal en la etapa precedente. Y, hablando francamente, no creemos posible una participación sincera de Evo Morales en ningún proceso de rectificación crítica y menos aún, autocrítica.

Lo dicho anteriormente, no nos impide sin embargo, reconocer que con sus luces y sus sombras Morales ocupará un sitial prominente en la historia de este país nuestro.

Y sea cual fuere el resultado de las próximas elecciones, el tema seguirá en la agenda pues es, casi seguro, que sus oponentes intentarán en la Asamblea Legislativa un “juicio de responsabilidades contra Evo Morales Ayma y sus colaboradores”. Para lograrlo necesitan un pliego acusatorio en cuyo proceso de elaboración, sin duda, surgirían debates esclarecedores que pongan  de relieve errores, contradicciones, incoherencias, fraudes, violaciones punibles a la Constitución y las leyes. Pero también dejarán ver logros, aciertos, conquistas exitosas y otros aspectos positivos de la gestión de casi 14 años, especialmente en la primera etapa en la que algunos de los actuales acusadores cogobernaron con gran entusiasmo. De ellos queremos ocuparnos la próxima quincena. Hasta entonces.

Carlos Soria Galvarro es periodista.

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¿Qué se perdió en el 21F?

/ 20 de septiembre de 2020 / 08:20

El discurso creado sobre el 21 de febrero de 2016 es uno armado para arrebatar la memoria del proceso de cambio del pueblo boliviano y así encubrir la deplorable acción fascista y racista incrustada en nuestro país, que lo único que busca es mantener privilegios, saqueo e impunidades cínicas, diferencias sociales que lastiman a las personas.

¿Que Evo Morares quería atornillarse en la silla presidencial? Puede que sí, puede que no. Pero lo que sabemos las organizaciones sociales es que no había otro compa —en aquel momento— que garantizara la unidad y la oportunidad para reconducir y profundizar el proceso de cambio, ante los ataques de afuera y, sobre todo, las traiciones de adentro. Por eso lo apoyamos, mismo si él no quería, era un mandato que le dimos.

La derecha fascista, desde el inicio del proceso de cambio, rabiosamente atacaba la Asamblea Constituyente, se la olía, sabía que este proceso no era solo para una gestión de gobierno o dos. Por eso impusieron —por afuera de las decisiones de la Asamblea— límite al mandato presidencial. Como pueblos originarios tenemos el rote y los cambios en la conducción política, pero no somos tontas ni tontos para no evaluar los momentos políticos y los peligros a los que nos exponemos, con estos rotes y cambios.

A todo ese serruchar el piso del proceso de cambios revolucionarios, desde fuera y desde adentro, se sumó el mecanismo manipulador de las fake news, mentiras y difamaciones deliberadamente organizadas desde las redes sociales, para atacar las decisiones libres e informadas de las y los electores. Eso es lo que se perdió el 21F, la libertad de decidir libre e informadamente. Nos sorprendieron con la mentira, la calumnia montada sobre algunas verdades que sirvieron para confundirnos. “La Zapata fue, pues, pareja del Evo”, pero todo el resto era una mentira. Por eso, no fueron ni son legítimos los resultados del referéndum del 21F. Ganó con un 1% la manipulación, el fraude de hábiles mentirosos y mentirosas, con computadoras y redes sociales,

Apoyamos la candidatura del Evo, no porque lo queremos atornillado al poder, sino por todos esos elementos que confabulaban y confabulan todavía. Vergüenza para quienes tomaron la bandera de la mentira y la manipulación, los y las “pititas” que juraban ser “demócratas”, hoy claramente sabemos que son fachos golpistas, asesinos y asesinas de 36 hermanos. 

Hoy los candidatos y candidatas de la derecha no solo que no tienen propuestas, sino que no les importa tenerlas, les basta insultar indios y creerse mejores. ¡Eso perdimos el 21F!  La capacidad de argumentar, perdimos los espacios de discusión y argumentación de lo que cada quien piensa para sustituirlos por el insulto, la mentira, la difamación y el montaje político.

Vamos a recuperar el proceso de cambios revolucionarios, para corregir nuestros errores y darle fuerza y contenido al Vivir bien.

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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