Voces

miércoles 23 sep 2020 | Actualizado a 15:56

¿Bestia sobrenatural?

/ 16 de agosto de 2020 / 07:23

Una de las características del neofascismo, encarnado y expandido por el desacreditado presidente norteamericano de padres emigrantes Donald Trump, es su afán de mostrarse moral e intelectualmente superior a los afronorteamericanos, emigrantes sudamericanos y árabes, sin contar con el rotundo desprecio a los legítimos dueños de esos territorios: los pieles rojas. En varias ocasiones, cuando empezaba su gestión presidencial, los llamó bestias, delincuentes, asesinos, criminales y una sarta de descalificaciones con el propósito de erigirse en el  perdurable ejemplo de la supremacía blanca en los Estados Unidos, en desmedro de los derechos y libertades del resto de los ciudadanos. El asesinato público por la policía de Minnesota de un ciudadano afro, desató una ola de movilizaciones que, pese a la pandemia y los meses que pasaron de este vergonzoso asunto, la indignación en la sociedad del mundo sigue vigente.

  La ambigüedad de los discursos del presidente norteamericano no le ayudará en nada para recuperar el terreno, quiere ganar las elecciones para un segundo periodo que le permita revertir el ocaso de su perversa ideología que ha oscurecido el mundo. Ha generado irreversibles resquebrajaduras en su sociedad, que nos permiten vislumbrar la inevitable hegemonía de la China Popular, aunque para desgracia del mundo, vuelva a ganar un segundo mandato.

Esta tendencia conservadora y oscurantista tiene sus émulos en Bolivia, así el heredero de la presidencia del Comité Cívico de Santa Cruz que cogobierna con la Sra. Áñez, Sr. Ro-mulo Calvo, ha emitido un documento de la Asamblea de la Cruceñidad, arrogándose la representatividad de obreros, campesinos, indígenas originarios, clase media, etc. Ha llamado bestias humanas a las multitudes que bloquean los caminos y calificó a los emigrantes de malagradecidos porque, según él,  ahora gozan de un bienestar y deberían ser sumisos como ovejas y obedecer al amo. Este modelo de discurso racista, que devela un odio secular a las mayorías sociales explotadas, pobres e indígenas, fue erigido desde la colonia, cuando presa del pavor y el miedo, las clases hegemónicas organizaban masacres para eliminar a esas “bestias humanas” que eran los legítimos dueños de estos territorios.

El  señor Calvo debería, al igual que su referente norteamericano, enterarse dónde estuvieron sus bisabuelos antes de lanzar su brutal discurso fascista, de dónde vinieron y en qué condiciones. Seguramente se llevaría muchas sorpresas y se preguntaría: ¿De dónde viene mi odio? ¿Qué clase de formación humanista tuve para ser así? ¡Qué pensarán sus docentes al haber engendrado un profesional de estas características brutales! No es difícil imaginarse lo que le pasaría si algún paciente emigrante o colla cae en las manos de este Menguele criollo.

Todo este escenario virulento permitió la visibilización de antiguos grupos de choque del Comité, como el señor Guedes, recientemente excarcelado, y vinculado con el grupo paramilitar separatista Los Angelitos de Roscha. Este avezado unionista apareció comandando  una tropa de gente uniformada que develaba la ingesta continua de churrascos y cerveza, dispuestos a apalear collas. No es extraño que el nuevo ministro Marincovich no abra la boca porque todo apunta a un plan de prorroguismo que se desprende del discurso del Menguele híbrido que solicitó la renuncia del presidente del Tribunal Supremo Electoral con este velado fin.

Hasta el eterno candidato Doria Medina, en un conocido programa televisivo favorable a estos grupos de poder, aprovechó para expresar su odio, asegurando que los campesinos originarios del occidente son pre modernos y tienen “envidia” de los campesinos del oriente. ¿No estará enterado de que una gran parte de esos campesinos son emigrantes? Arremetió también contra Carlos Mesa, acusándole  de menospreciar el provincianismo del oriente para ganarse la simpatía regionalista.

El Comité Cívico de Santa Cruz, hace varias décadas, tiene anclada su visión en los gobiernos militares, hecho que no les permite ver más allá, de entender el juego democrático; no se percatan de que no representan ni representaron a toda la sociedad cruceña, sino a la élite ganadera e industrial. Su visión provinciana ya fue superada y requiere urgente de una renovación de los dinosaurios que ya están de salida. Es hora de los empresarios creativos abiertos al mundo. Es hora de ver otro horizonte y no seguir congelados en el pasado.

Edgar Arandia Quiroga es artista y antropólogo.

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¡Maten al indio!

/ 13 de septiembre de 2020 / 05:42

Frase recurrente durante toda la historia de Bolivia, a causa de las constantes sublevaciones de las naciones que siempre estuvieron resistiendo a los colonizadores ibéricos y a los otros que llegaron después; inclusive antes  que un grupo de doctorcitos criollos  huayralevas (con las levas al viento) tuvieran la provechosa idea de restaurar sus privilegios coloniales creando un fundo y bautizarlo República de Bolívar para que el Libertador, tocado en su egolatría, aceptara el proyecto. Es decir que la restauración tampoco es una acción política nueva, siempre la pulsión entre el viejo orden aupado por las castas y los sucesivos intentos de cambiarlo tuvieron esa oscilación histórica.

No otra cosa pasó durante la llamada Guerra Federal, entre el federalista General Pando y el constitucionalista Fernández Alonso, cuando el líder aymara Zárate Willka, aliado del General, profesaba” la doctrina según la cual la sociedad andina debía retornar al antiguo orden prehispánico o por lo menos a uno parecido, y esto hace suponer su intención de favorecer, en los hechos, la vuelta del mismo, aprovechando el estado de guerra (pachakuti) en el que intervino”, a decir de Condarco (1969). Este líder aymara emitió una proclama en Caracollo exigiendo respeto, pese a admitir la república con los diezmos y primicias del colonato. En sus partes salientes proclama: “2° Con grande sentimiento ordeno a todos los indijinas que guarden respeto con los vecinos y no hagan tropelías (ni crismes) porque todos los indijinas han de levantarse para el combate y no para estropear a los becinos/tan lo mismo deben respetar a los blancos o besinos a los indijinas porque somos de una misma sangre e hijos de Bolivia y deben quererse como entre  hermanos i con indianos… 4° Tanto hago la prevención a los blancos o besino para que guarden el  respeto con los indijinas según /lo/ epresado en el marjen… (sic) 28 de marzo de 1899”.

Ya sabemos cómo terminó este suceso histórico para llegar a un momento constitutivo inestable: eliminaron a Zárate Willca y establecieron un acuerdo  entre Pando y Fernández Alonso porque  avizoraban que perderían sus privilegios. Nunca cumplieron con la nación indígena sobre la restitución territorial. Los periódicos de la época califican a los sublevados de salvajes, bestias, ignorantes, etc., visión sedimentada en el imaginario criollo mestizo que ha cambiado muy poco y que ahora es acentuada por la prensa audiovisual.

En el Gran Chaco, las constantes invasiones por parte de los herederos de la colonia a los territorios de las naciones indígenas chiriguanas-guaraníes, tapietes y tobas determinaron a los líderes a firmar un tratado de paz el 15 de septiembre de 1884, ante el peligro del exterminio y genocidio de sus pobladores. Seis años antes del estallido de la Guerra Federal, lo que nos hace suponer que existían relaciones entre estos grupos.

Los capitanes nombrados para la firma, elaboraron los temas y presentaron al representante del gobierno, Coronel Estensoro, varios puntos, entre éstos: “Cierren U.U todos los Caminos de la Guerra como lo hemos hecho nosotros i si encontramos en alguna parte sangre; la cubriremos con tierra para que no se conserve ningún recuerdo. Nos hemos inferido grandes males de parte a parte i como ya ahora somos amigos no tenemos que hacernos cargos ni reclamos de ningún género porque si es verdad que nosotros hemos robado ganado vacuno caballar y mular y muerto a caraís (blancos) i hecho cautivas a unas señoras, las que siempre hemos devuelto, Uds. también nos han quitado caballos y mulas nos han hecho cautivos a nuestros hijos y mujeres en número infinito… (sic)”. Este documento tiene el punto cuarto que dice: “Una vez rotos los presentes tratados por parte de U.U, no se aceptaran otros i se declarará la guerra de exterminio completo (sic)” El franciscano Gianechini fue el mediador.

En el Acre (1901) estaban sucediendo similares conflictos con los territorios del caucho, origen de la esclavitud de grupos indígenas; por lo tanto, asegurar que hubo pacificaciones son  eufemismos. Hubo treguas que se fracturan cada década y media para empezar otra vez y buscar el momento constitutivo que siempre será frágil. La acumulación histórica de la exclusión de las mayorías bolivianas sigue creciendo y podemos repetir la historia.

Édgar Arandia Quiroga es artista y antropólogo.

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Cambio de clima

/ 30 de agosto de 2020 / 00:41

Diez de la mañana, sol de invierno, una luz traslúcida talla las sombras de un camión y de los enseres de mi compadre Teo que están apilados en la calle. Está abandonando su taller en el que estuvo trabajando casi tres décadas; finalmente sus dueños de casa lo echaron porque no puede ganar para pagar el alquiler y no entienden ni perdonan el atraso. Una parte de este barrio acabará de morir con su partida. No tengo palabras para demostrarle mi cariño y solidaridad, no podemos hacer nada por él, ni por mi comadre y nuestro ahijado. Recuerdo que le presté mi columna para que le escribiera al ministro de Gobierno Murillo y tuviera la ocasión para decir lo que sentía y pensaba sobre el desvarío democrático que fue el preludio de la pandemia y que ocasionó el desastre social que sufrimos. La carta que se publicó, levantó su ánimo y estaba muy orgulloso de haberlo hecho. Ahora se va y me confiesa que consiguió algo en El Alto y que estará bien porque mi comadre cocina y sabe hacer negocios, y que el debate sobre las vacas comunistas quedará en suspenso hasta primavera.

Somos dos viejos camaradas y ya no tenemos miedo de nada, por eso denostamos contra los políticos corruptos y venales que se aprovechan de la generosidad de nuestro pueblo para ser elegidos y luego convertirse en nocivos. Nuestra fe en el Señor del Gran Poder y el Tata Santiago nos permitió mantener la amistad a pesar de las diferencias que alguna vez tuvimos, sobre todo ocasionadas por los sucesos políticos de octubre del año pasado. La pandemia nos ahogó, como a la mayoría, y para consolarle le cuento que mi proyecto  también se vino abajo y tengo problemas. Le digo que ni él ni yo ya no podemos reinventarnos porque lo que hacemos es lo único que sabemos hacer con gusto.

A unas cuadras cerca del taller de mi compadre, está la casa de la señora María Palacios que guarda detención en el Centro de Orientación Femenina de  Obrajes, hace más de medio año. La acusaron de conspiración, sedición y otros supuestos delitos. No le comprobaron nada, ni su supuesta militancia política; su “delito” fue llevar una remesa a la Argentina de los sueldos de PDVSA. Nadie se acuerda de ella y es una flagrante injusticia que se comete porque ninguna persona puede estar privada de su libertad tanto tiempo sin un juicio. Patricia Hermosa, otra señora que estaba con detención, luego de un calvario en que perdió a su bebé, finalmente fue liberada; el exministro Romero y el exalcalde Cronembold lograron detención domiciliaria. Mi compadre fue testigo de cómo invadieron el domicilio de la señora Palacios, como si se tratara de una terrorista y solo encontraron el documento de una pequeña propiedad de su empleada. Su señora madre anciana languidece y solo reza, esperando justicia. La defensora del Pueblo, señora Nadia Cruz, debe actuar, aunque la acusen —como siempre— de defender masistas.

Entretanto, las viejas prácticas de las guerras sucias entre los políticos evidencia la fractura social integral que sufre Bolivia desde la conquista, expresada en el odio racial y el pensamiento medioeval de algunos dirigentes de Santa Cruz que no les permite saltar al siglo XXI y tener líderes de trascendencia nacional. Estos aspectos han engendrado una polarización que no tiene un mínimo de recato a la hora de intentar destruir al rival opositor, hasta el extremo de linchar mediáticamente a una joven. Llama la atención la triple moral, sobre todo de algunas periodistas mujeres que con espíritu maniqueísta tratan de descalificarla y con ella al expresidente para restarle votos a su partido político.  Muchos periodistas de los medios televisivos se han convertido en promotores del regionalismo y del continuismo de la Sra. Áñez y es notorio y explícito su contubernio a la hora de informar sobre el tema y regodearse morbosamente pensando en su peculio. Mientras el crimen del policía Mina, muy cercano al ministro Murillo, ha ocasionado que éste instruya que los aspirantes a policías deben pasar por un examen psiquiátrico. Sería prudente que él diera el ejemplo porque ya lo necesita hace rato.

Édgar Arandia Quiroga es artista y antropólogo.

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‘No amo a mi patria…’

Para PP Luque, Carlos López (Lopeco), Cayo Salamanca, Adrián Villanueva. In memorian.

/ 7 de junio de 2020 / 08:35

Así empieza un bello poema de José Emilio Pacheco, titulado Alta traición (1969), poeta mexicano de hueso intenso que sufría los descalabros éticos de sus gobernantes. Su poema continúa: (… ) Su fulgor abstracto/ es inasible/ pero (aunque suene mal)/ daría la vida/ por diez lugares suyos/ Cierta gente/ puertos/ bosques de pino/ fortalezas/ una ciudad deshecha/ gris, monstruosa/ varias figuras de su historia/ montañas y tres o cuatro ríos.

Esta frase de desamor “no amo a esta Bolivia, quiero otra… pero amo sus montañas, sus selvas…cierta gente… y detesto a los políticos”, la escucho con frecuencia de la voz quebrada de amigos cercanos; en sus voces hay indignación y tristeza.

En los últimos tres meses perdimos a tres artistas músicos y a un artista plástico, todos con un ardor y amor por su país que ahora parece languidecer. Dejaron un vacío y nos falta su esperanza, porque todos, sin excepción, pensaban que la vida sería mejor, que hay que continuar, que nuestro pueblo merece días luminosos, que tenemos gran potencial y nuestro futuro no será perverso, que los políticos cambiarán y serán honestos y pensarán en sus proyectos y en los más desvalidos. Se fueron tristes porque nada de eso sucedió.

PP Luque, fundador de la revista de humor político Cascabel, se enfrentaba desde su medio con los políticos corruptos y los dictadores, sus dibujos herían a los malandrines. En la dictadura de Banzer fue exiliado y volvió a su país, que amaba solamente de visita. Su casa era el refugio de los exiliados. Nos encontramos hace seis años en el Museo Nacional de Arte, optimistas, llenos de esperanza. Lloramos y nos abrazamos. Fue la última vez, murió en Guayaquil, en plena cuarentena, no pudieron enterrarlo rápidamente, su cuerpo estuvo peregrinando hasta que por fin, su exilio terminó en su patria adoptiva que ahora sufre por el desgobierno y la improvisación, como nosotros.

Carlos López, cantautor, tuvo una brillante carrera y formó parte de varios grupos de música boliviana y de la nueva canción, como Savia Nueva, junto a César y Jaime Junaro, con Música de Maestros. Se apagó en Cochabamba, antes de salir a escena a cantarle a su tierra.

Cayo Salamanca, cariñoso hasta la médula, el músico de Kanata, que tocaba vientos, concertina y vivía cerca a los cerros de Ovejuyo, que semejan iguanas antediluvianas, paseando con su burro Jacinto. Creo que, en el fondo, era un ser triste. Muchos amigos le debemos las mejores noches de nuestras vidas en el Bocaysapo, donde tocaba la cueca Soledad.

Hace pocos días, después de sorpresivas visitas que hacía a los amigos, desapareció Adrián Villanueva, músico y lutier. Conservo un bello charango que salió de sus manos, lo conservo como un objeto de arte.

Nos conocimos en el Colegio Nocturno Ayacucho en el que tuvimos excelentes profesores, entre ellos al maestro normalista, jurista y médico Saúl Tellería, que entraba a la sala con su copete como cresta y sus bigotes atusados como los del pintor Salvador Dalí, le decíamos Gallo. De él aprendimos lo que significa el Estado, el monstruo que envilece a los ciudadanos, sobre el matrimonio que solo es un contrato civil entre partes ante el Estado y el que el amor es el sentimiento más grande que no cabe en un papel. En una ocasión, nos mandó a que demostráramos nuestras habilidades frente al público estudiantil, porque se preocupaba por el futuro que nos esperaba para “defendernos” de la vida. Pasamos todos al escenario: unos a cantar, otros a contar chistes y otros a tocar. Adrián tocó su quena y el profesor Tellería le dijo: “De eso vas a vivir”. Y así fue, Adrián Villanueva, amante de su pueblo indígena, nunca más dejó la música hasta que sus vientos enmudecieron en Londres.

¿Conocerán algo de estos seres extraordinarios los políticos bolivianos? ¿Por qué tenemos la fatalidad de creer en estos individuos que archivaron su frágil decencia en un oscuro galpón y saltan a corromperse sin importarles la vida? ¿Entenderán algún día los generales con sobrepeso y traje de guerra que invadieron la Asamblea Legislativa que estos bolivianos amaban su patria sin condiciones, como el pueblo llano? No creo.

Edgar Arandia Quiroga,
es artista y antropólogo.

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Cartitas recibirás…

Ahora me doy cuenta que solo me usaron para tumbarlo al Evo, y ahora sacan sus garras.

/ 24 de mayo de 2020 / 07:32

La costumbre de enviar cartas manuscritas  es una bella práctica relegada al pasado siglo. Inclusive las cartas apasionadas eran sometidas a un proceso para impregnar de fragancia el papel y así potenciar su efecto seductor. Ahora este talento sería tachado de machista, pero puedo asegurar que una enorme cantidad de mujeres lo extraña profundamente.

El escritor boliviano Alcides Arguedas (1879-1946) tenía la costumbre de enviar cartas a los presidentes, pocas veces le contestaron, y cuando le exigió una respuesta al presidente Germán Busch (1904-1939) para reprocharle sobre la actuación de los soldados indígenas en la Guerra del Chaco (1932-1935), éste le respondió que eran los mejores soldados del mundo y le propinó un sonoro bofetón.

Hace una semana,  mi compadre Teo me llamó para advertirme que nos visitaría en su día de salida de la cuarentena porque quería enviarle una carta al ministro Murillo. La visita, además,  la haría para cerrar pequeñas heridas que aparecieron luego de los sucesos de noviembre, cuando el gobierno de Evo Morales fue desbaratado, y él y mi comadre Macaria aplaudieron su derrocamiento; en tanto nosotros apostábamos por la segunda vuelta para no liquidar la poca institucionalidad que aún sujetaba el orden en Bolivia. Como nuestras familias son devotas del Tata Santiago y del Señor Jesús del Gran Poder, nuestra relación es más fuerte que cualquier diferencia de opinión y posición política que asumamos.

Cuando llegó, intercambiamos codazos y nos desinfectamos para conversar. Luego, sin máscaras y sin tapujos me solicitó que, por intermedio de mi columna, le permitiera enviar una carta al ministro Murillo, ya que mi amigo Teo no es presidente, ni diputado y menos dirigente sindical y vecinal, solo un modesto zapatero que se gana la vida cada día y jamás tendrá la oportunidad de que alguien le lea. Luego de un suculenta sopa de tofu con algas y arroz k’aja, me entregó su carta para que se la edite sin cambiar el sentido. Así traté de hacerlo, y aquí la tienen.

“Señor Dr. Arturo Murillo/ministro de Gobierno: el suscrito es de oficio zapatero, casado, con tres hijos, una mujer ya casada y dos hijos varones, uno vende casetes que trae del Perú, y otro todavía está en la Pedro Domingo Murillo, estudiando para mecánico. Cuando llegaron los zapatos chinos casi me quedo sin trabajo, porque eran desechables y baratos, pero la gente pobre igual venía a mi taller a revivirlos.

De joven militaba en el  MNR y después en el NFR, porque mi esposa simpatizaba por Reyes Villa, llamado el bom-bon. Ganó el Evo, y en su gobierno nos cansamos de los actos de corrupción y de los abusos contra la gente que no pensaban como él. Igualito que ahora hacen ustedes, o peor, usan aviones del Ejército cuando quieren, no respetan la Constitución. En menos de medio año, han desfalcado nuestro país (Entel, YPFB, Salud),  le están ganando al gobierno de Evo.

Durante los líos de octubre, yo salí a poner pitas, latas y un montón de cachivaches para evitar que los mineros vengan a fregarnos con sus dinamitas. Los hijos del dueño de casa donde tengo mi tallercito decían que los indios salvajes vendrían a quemar nuestras casas. No ocurrió nada de eso, ahora mi dueño de casa exige que le pague alquileres y no tengo plata. En cuatro meses han goteado unos pesitos, mi esposa ahora hace dar vueltas zapatos que no han recogido y hacemos comida para ganar algo. ¡Qué les pasaría a los hijos de dueño, quienes ahora me amenazan con juicio y quieren botarme de mi taller! Pensé que no eran así.

Ahora me doy cuenta que solo me usaron para tumbarlo al Evo, y ahora sacan sus garras. Señor ministro, usted dice que es cristiano, pero no entendemos porque odia tanto a los pobres y a los que tenemos origen campesino, a los indios. No le hemos hecho ningún daño, no somos masistas, y hasta pensábamos votar por la Jeanine, pero ahora, como dicen en los mercados, es EngAñez (sic). Usted nos amenaza todo el tiempo y después pide diálogo; eso no es posible si no cambia. Dice: ‘No estoy jugando’, amenazándonos como si fuéramos unos niños. Nosotros le decimos: ‘Nosotros tampoco’. Atentamente, Teófilo  Ch. profesión: zapatero boliviano”.

Edgar Arandia Quiroga, artista y antropólogo.

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Tras bambalinas

Los políticos piensan ingenuamente que nadie ve y escucha, y prefieren actuar entre bambalinas para supuestamente engañar al público.

/ 10 de mayo de 2020 / 06:19

Las telas que cuelgan a los lados detrás del telón de un escenario teatral sirven para montar los decorados y que el público no vea lo que sucede al interior. Esta expresión, entre bambalinas, se refiere a esconder lo que sucede íntimamente. Los políticos piensan ingenuamente que nadie ve y escucha, y prefieren actuar entre bambalinas para supuestamente engañar al público. Ahí dentro, el estado de histeria y desconcierto del otrora Gobierno de transición (ahora apuestan por la continua prórroga) salta con conductas previsibles que develan un deterioro moral galopante. Por eso no sorprenden las renuncias de ministros.

Maquiavelo, quien apartó las virtudes morales de las conductas políticas, sostenía que estos actos de inusitada perversidad eran algo técnico para resolver problemas inesperados. Entre estos entremeses teatrales solapados vamos a  enumerar algunos. Por ejemplo, la conducta autoritaria acompañada del lenguaje matonil del presidente del colegio de médicos de La Paz, Dr. Larrea. Quien amenaza a toda una ciudad de suspender toda asistencia médica como “castigo” porque un grupo de inadaptados agredió a una unidad de transporte público en la que se desplazaba personal de sanidad. Una población de un millón de habitantes estaba en las manos de este individuo, que pretendía imitar las tácticas nazis de represalia por actos de resistencia.  Más bien esta acción punitiva no prosperó.

 Con la misma saña, el Ministro de Gobierno hostiga al Fiscal General del Estado y quiere asumir sus competencias, mandando a la cárcel sin juicios previos a cuanto ciudadano no sea de su agrado, violando los más elementales derechos humanos. La sensación que estamos ocupados por una fuerza hostil extranjera se hace cada día más evidente. Así, en cuanto los sectores pobres de las ciudades del eje central expresan su desesperación por las entregas de los bonos, se los tilda de sediciosos masistas y se los amenaza con la cárcel.

Los ejecutivos de YPFB no pueden explicar la compra de combustible a precios exorbitantes, cuando el precio del petróleo ha caído a sus niveles más bajos históricamente. No justifican por qué no enviaron el crudo a las refinerías bolivianas Palmasola y Gualberto Villarroel, con la capacidad para convertir el petróleo a diesel. Como una cruel paradoja, contratan un catering a una empresa extranjera y pagan Bs 450 por el servicio a más de 1.000 empleados. Muchas  familias  desamparadas podrían alimentarse con esa cantidad de dinero. ¿Quiénes son los beneficiarios de tan estupendo negocio en un país que está atravesando una crisis sanitaria y política?

Nadie se pregunta por el avión cargado de droga incautada en el Beni y de otros vuelos que despegaron sin ningún control. Se sospecha que el silencio epidemiológico beniano no era real, y que estaba siendo utilizado como cortina para camuflar vuelos nocturnos y no enviar tropas. El ministro Murillo alardea que conoce a todos los “delincuentes” del Chapare. Llama la atención  por qué no atrapa a los narcotraficantes. ¿Qué está esperando? ¿Por qué protege al funcionario Álvarez Peralta buscado por la DEA por presuntos vínculos con el narcotráfico? ¿Por qué oculta el nombre del político cruceño que recomendó al delincuente para que dirija un viceministerio?

Los aviones del Estado son usados para trasladar a las amigas y familiares de la señora Áñez y de su ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, violando las normas de la cuarentena. Su concepto de humanidad se restringe a su entorno de poder, el resto, no importa. Las autonomías departamentales, supuestas conquistas de los sectores más conservadores, son pasadas por el forro por el Gobierno, al intervenir de manera dictatorial los servicios departamentales de salud (Sedes).

Muchos periodistas, indolentes y cómodos, repiten la misma excusa que el oficialismo para sus constantes extravíos respecto a que en 14 años de gobierno el MAS no habría hecho nada. Sin embargo, el oficialismo está usando los satélites de comunicación y la infraestructura que maldijeron, diciendo que era un derroche.

El Presidente del Comité Cívico de Santa Cruz protesta porque la Asamblea Legislativa postergó las elecciones generales para dentro de tres meses. Si esto no sucedía, la ilegalidad era  manifiesta, y su presidenta ilegítima debía renunciar. La legitimidad se otorga a través de elecciones democráticas y del respeto al principio de legalidad, debería saberlo. Construir una escenografía para evadir su fracaso como gobierno transitorio ya no será fácil, siempre hay alguien que les escucha y los ve tras bambalinas.

Edgar Arandia Quiroga, artista y antropólogo.

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