Voces

domingo 20 sep 2020 | Actualizado a 04:11

Monstruos

/ 6 de septiembre de 2020 / 03:44

Años que venimos luchando para evidenciar el machismo y sus consecuencias en nuestra sociedad. Lo que como feministas comunitarias de Abya Yala hemos logrado es diferenciar con claridad patriarcado de machismo. Patriarcado es “el sistema que estructura y articula todas las dominaciones, opresiones, discriminaciones, explotaciones y violencias que sufre y vive la humanidad (mujeres, hombres y personas intersexuales), y la madre y hermana Naturaleza, sistema históricamente construido sobre los cuerpos de las mujeres. Diferenciarlo del machismo, que son conductas y formas de pensar que creen a las mujeres como inferiores a los hombres. Machistas son los hombres y machistas son las mujeres, pero las mujeres machistas benefician a los hombres, no benefician a las mujeres. El machismo le sirve al sistema, así como el racismo, el colonialismo, el capitalismo.

La práctica de la política le sirve al Patriarcado y por definición es machista. La derecha como la izquierda son machistas en sus prácticas políticas, pues para ellos las mujeres somos objeto y botín sexual. ¡No se van a hacer a los “angelitos”! El uso de las imágenes de mujeres como “gancho” para la mirada de los hombres es la misma para un empresario, un intelectual, un político, un mecánico o un albañil que en su taller, oficina o billetera tiene propaganda o un calendario con la foto de una mujer desnuda. Se educa y propicia una cultura machista desde todas las instituciones del Estado boliviano, hoy Plurinacional boliviano.

¿Cómo funcionan los racismos? Sabiendo que el machismo es un comportamiento exigido en nuestra sociedad, quienes son racistas convierten las acciones de los indios e indias en monstruosas acciones, no importa si llevaron al país a una estabilidad económica, dirán “mentira, solo hubo corrupción y fueron los precios internacionales, no fue mérito de los indios”. No importa si se recuperó el gas natural y hoy tenemos redes de gas domiciliario en nuestras casas, dirán “lo hicieron para robar y está mal hecho”. Podemos dar miles de ejemplos que nuestra lectora y lector ya conocen. Si en las virtudes los indios, el pueblo, son unos monstruos, imagínense en los defectos.

Los y las jailones corruptos y ladrones son corruptos y ladrones, a veces les dicen prósperos empresarios. Un indio corrupto o ladrón es un monstruo, ¡inconcebible!, se lo arrastra y apedrea en la boca de los y las racistas. Un jailón violador es un violador o a veces es “un joven simpático seducido y descarriado”. Un indio violador es “un monstruo feo que sacó nomás lo que estos indios son”.

La política que propicia el sistema patriarcal hace una buena lectura de los machismos y los racismos de la sociedad donde están la derecha y la izquierda, por eso armaron el caso Zapata. Llevamos años de lucha consecuente por erradicar el machismo de nuestras filas revolucionarias, del proceso de cambio. Erradicar el machismo no es solo para la etapa electoral, o peor, para que aprendan y tengan cuidado. Es para que politicen el machismo y entiendan que el machismo hace a nuestros hermanos y compañeros cómplices del sistema de dominaciones y opresiones. Los convierte en cómplices opresores, no van a ser revolucionarios y como mujeres, no vamos a tener la confianza de luchar lado a lado, y tenemos que luchar lado a lado porque estamos del mismo lado del pueblo explotado, discriminado. Es la exigencia que ya la hemos planteado a través de la propuesta del plan de despatriarcalización del Estado y de la sociedad.

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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Retomar el proceso

/ 23 de agosto de 2020 / 00:03

Fueron días intensos, la expectativa anulaba el hambre en la boca del estómago. ¡Tenemos que recuperar el proceso de cambio!, hemos afirmado, con los dientes apretados y con gritos en las barricadas. Vamos a recuperar el proceso de cambio, está escrito y seguirá escrito en nuestros pechos, cada vez con más fuerza, más que en el Octubre pasado.

Recordemos que con las “pitas” amarradas en las calles, nos confundimos, pues el juego de la democracia burguesa nos decía que unas pitas debían ser respetadas por todas y todos nosotros, que no nos atrevimos a cortar el capricho de unos pocos, todo ¿por qué? Por respetar al otro y la otra. Dejamos que el golpe al proceso de cambio creciera y se instaure un régimen golpista.

Esos otros que ni gente tenían para mantenerse en las calles, bloqueando, pero al rato de marchar, sí salieron y eran nomás buen número, que como manada machista y racista vociferaba los mas floridos insultos contra los indios e indias, que se atrevieron a ser presidentes y ministras. Peor zapateaban de la rabia porque los indios e indias hayan administrado con inteligencia y efectividad el Gobierno de Bolivia, la mejor administración que se tuvo. Hoy no amarran pitas para protestar contra tanta corrupción, mediocridad e ignorancia. Pero siguen vociferando contra los indios.

Estas jornadas de luchas fueron la continuación de los 528 años heredadas de nuestros y nuestras ancestras. Recuperar las calles, mover las energías, sacar los miedos y desmitificar los poderes establecidos, saber cómo reorganizar la lucha por la vida y cómo organizarnos ante los poderes. Hoy sabemos de los y las traidoras, sabemos ya de los llunkus, de los oportunistas; es un saber de luchas que ya está en nuestras organizaciones, ¡eso hicimos! Y es la unidad de nuestras organizaciones lo que hoy van a atacar, los y las oportunistas.

Nuestras hermanas y hermanos dirigentes ya nos hablaron: las decisiones están en las organizaciones, con las asambleas que deliberan, escuchándonos, pensando, aportando, siendo responsables. Cuidando el proceso revolucionario, donde tener un gobierno ayuda, pero el objetivo es acabar con todas las opresiones que nos hacen sufrir. Tenemos que reconocer que en estos 14 años también nos confundimos y no faltaron los que tuvieron muyu muyu con el poder.

Las discusiones convocaron a la reflexión, la organización de las propuestas, el análisis, la información, valiosos instrumentos autoconvocados desde las esperanzas acuñadas en 14 años de proceso de cambios y la necesidad de reconducirlos, profundizarlos y relanzarlos. La autoconvocatoria de nuestras organizaciones matrices habla de la autonomía de los movimientos sociales que tienen en el MAS IPSP su instrumento electoral. No hay que confundir con individualismos y oportunismos autoconvocados.

Las mujeres somos parte fundamental, esa mitad de cada pueblo revolucionario, esa mano, ese ojo, ese pie del cuerpo comunitario de las luchas. Que junto al otro pie, al otro ojo y mano de nuestros hermanos hombres, construimos los procesos revolucionarios que garantizaran la vida en nuestros territorios. Abrazo a las hermanas Bartolinas, que con su palabra y presencia supieron orientar nuestras luchas.

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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Mi palabra

/ 9 de agosto de 2020 / 00:22

Una de las enseñanzas de mis mayores estaba dirigida a responsabilizarme de lo que hago y lo que digo, “la palabra es lo único que tenemos los pobres”, me decía mi abuela. En un afán de inculcarme esa parte de la herencia de la educación en la oralidad.

La palabra sale de mi boca

esa la boca que aprendió a masticar los sonidos

sonidos con los que lastimaron

los oídos de mis mayores

y los oídos de nosotras y nosotros su continuación

Siglos de estridencias, años de violencias que estremecieron

la piel que guarda

la música de nuestra memoria.

Quisieron se diluya nuestro ser y existencias

en el silencio de las tumbas

Pero desde ahí volvimos

armadas de palabras

Tengo la palabra

m abuelo me entrenó la lengua

desde niña hice los ejercicios de las 5 vocales

para afilar las consonantes

y plantar nuestros pensamientos de palabras estalladas y glotalizadas.

Hoy tengo los sonidos en la boca

hoy tengo los signos en la mano

escribo en la lucha de pueblos ancestrales

los sonidos del corazón que late de esperanzas

Por eso mi palabra, que es lo único que tengo

promete a mis hijas e hijos

Que no descansaré, hasta acabar con todo tipo de opresiones

y plantar las semillas de la Comunidad de comunidades.

Julieta Paredes es feminista comunitaria

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Cómplices

/ 26 de julio de 2020 / 00:35

La violencia contra las mujeres es uno de los instrumentos de control del sistema dominante, que tiene el objetivo de paralizar con el miedo a la mitad de la humanidad. Es claro que es parte de una violencia estructural, del sistema económico, político y cultural. Esta violencia sistémica se manifiesta, en primera instancia, a través de los comportamientos machistas y violentos de los hombres cercanos, familiares, hacia las mujeres. Esta claridad es el aporte teórico político del proceso de cambio, con las leyes 243 y 348, que, aunque con vacíos, expresan el caminar de las organizaciones de mujeres en Bolivia: La violencia de los hombres hacia las mujeres está formando parte de la base que sustenta un sistema de dominación.

Es decir, el hombre indígena y trabajador, que también es explotado y discriminado, se hace cómplice del sistema, golpeando, discriminando, matando a las mujeres de su familia. Para que después el sistema de dominación patriarcal explote el doble o triple a las mujeres, les pague menos por igual trabajo, las venda y subaste en los prostíbulos y la trata y tráfico, no les permita la participación política, las discrimine imponiendo modelos estéticos y culturales, y demás elementos que hacen a una violencia estructural que es capitalista, colonialista y depredadora de la madre naturaleza.

O sea que luchar contra la violencia de los hombres hacia las mujeres es la primera tarea de un revolucionario y de una revolucionaria; es el punto de partida para creer que queremos de verdad una sociedad del “Vivir bien”. No pueden ser revolucionarios en la calle y torturadores en su casa. No podemos seguirnos matando entre nosotros, las mujeres somos la mitad revolucionaria de nuestro pueblo, la muerte de nuestras compañeras y hermanas es la muerte de nosotros y nosotras mismas. ¡Paremos los feminicidios!

Las mujeres del proceso de cambio desenmascaramos a un feminismo neoliberal y liberal, un feminismo oenegero que es cómplice del capitalismo, del racismo colonialista y del golpe autoritario a la democracia del pueblo. Mujeres de derecha fascista, que le sirvieron a los anteriores gobiernos de derecha y le siguen sirviendo hoy desde las plataformas ciudadanas y racistas. Son serviles a los dictámenes de Estados Unidos, el FMI. La tenemos clara, las mujeres no somos iguales, las mujeres del pueblo tenemos posición política y propuestas de futuro. Somos valientes defensoras de la vida, de todas las vidas. Valientes luchadoras contra el capitalismo y el racismo colonialista, recuperaremos la democracia para construir el Vivir bien.

Estas otras mujeres oportunistas, oenegeras y derechistas nunca levantaron la voz ante un sistema de muerte, máximo negociaron en los lobbys, leyes como la 1674, que no le hizo ni pellizco al sistema y más bien sirvió para fortalecer el machismo a través de la conciliación, conciliaciones que la mayoría de las veces fueron en contra de las mujeres. Desde el proceso de cambio se hicieron las mejores leyes para las mujeres, pero la ley no cambia las conductas y esa es nuestra tarea, acabar con la violencia hacia las mujeres, acabar con los femicidios, eso es parte de nuestras luchas para recuperar el proceso de cambio, y es una lucha de mujeres y hombres revolucionarios.

Julieta Paredes es feminista comunitaria.

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Con soplos del rebeldía

Necesitamos refundar la democracia para construir los gobiernos de la vida en Comunidad, donde todas y todos tengan todo lo que necesiten.

/ 12 de julio de 2020 / 08:56

Las energías de vida del planeta Tierra nos dan una oportunidad histórica para cambiar el rumbo suicida de la humanidad. ¡Cuándo si no es ahora! para entender que la vulnerabilidad que sentimos en nuestros cuerpos es el espacio para sentir que es en comunidad y no individualmente como se sostiene la vida. Este manifiesto es un mensaje desde el Feminismo Comunitario de Abya Yala.

 Los Estados-Nación y los gobiernos muestran su ineptitud para garantizar la sobrevivencia de la humanidad. La democracia como forma de legitimación de gobiernos se encuentra en crisis. Develan su verdadero origen: son mecanismo para garantizar la dictadura del capital y de los valores burgueses, blancoides de la cultura eurocentrada. Necesitamos refundar la democracia para construir los gobiernos de la vida en Comunidad, donde todas y todos tengan todo lo que necesiten, que a nadie le falte nada, que nadie acumule, que todas y todos compartan y que nos cuidemos mutuamente.

El trabajo humano es esa acción que permite crear y construir, hoy está atrapado en el empleo, que es la forma como el capitalismo usufructúa de la fuerza de trabajo. El trabajo debe ser liberado del empleo y debe servir para crear y construir el Vivir Bien de la humanidad y de la madre y hermana Naturaleza. Proponemos como transición a la Comunidad de Comunidades cuatro horas de trabajo empleado con el mismo o mejores salarios, reconociendo que el trabajo doméstico de las mujeres en sus familias ha creado, durante casi 300 años, plusvalía para los capitalistas y los Estados capitalistas.

Necesitamos que el conocimiento y la tecnología nos permitan encontrar caminos para luchar contra la usura, la acumulación y la apropiación de los bienes comunes de la humanidad. Recuperar a las universidades para el servicio de las necesidades de los pueblos, profundizarla revolución universitaria de los años 60 y 70.

Nuestros pueblos originarios, con toda la multiversidad de sus cuerpos, expresiones de sus cuerpos, lenguas y culturas siempre han transitado el continente Abya Yala buscando garantizarla vida, hoy quienes la transitan y tienen dinero se llaman turistas, y quienes la transitan protegiendo la vida se llaman migrantes, clandestinos, trabajo negro. Ninguna y ningún ser humano debe ser ilegalizado, clandestinizado o reprimido. Construir la Comunidad de los pueblos y naciones.

Los pueblos y nuestras organizaciones estamos atrapadas y atrapados en prácticas machistas y vanguardistas de la política, los gobiernos populares fueron un avance pero no se atrevieron a romper el molde democrático burgués, blanco, capitalista y machista. Ningún gobierno hace revoluciones, las revoluciones las hacemos los pueblos organizados, pero ayuda tener gobiernos que apoyen estos procesos revolucionarios. Queremos recuperar la democracia en su significado y en su práctica para los pueblos revolucionarios, y cuidar los procesos políticos que nos favorecen. La banca privada es un sector inútil, sin embargo gana con la especulación, el sobrevalor del papel dinero y la manipulación del valor de los productos convertidos en mercancías en las bolsas. Toda la banca debe ser estatal, municipal y comunitaria.

Los pueblos originarios de Abya Yala vivimos hace más de 500 años el exterminio, sin embargo subsistimos y seguiremos viviendo, pues tenemos mucho que decirle a la humanidad; exigimos que nos dejen vivir como queremos, que no maten nuestras autoridades, que no las persigan y encarcelen, que se libere a la madre y hermana Naturaleza de la propiedad privada.

*Es feminista comunitaria

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Machaq Mara

Este Sol, en su caminar en círculo, nos promete tener la memoria delante para que los pasos sean más atinados.

/ 28 de junio de 2020 / 07:24

Las semillas son posibilidades, energías cargadas de esperanzas, no importa el tamaño de las semillas, su tamaño no va a determinar la trascendencia de su existencia. Así, escondidas en la tierra, las semillas recibieron y reciben a la madre agua que junto con la madre tierra las cuidan y hacen crecer; algunas fuertes y pródigas, otras un poco más débiles y otras mueren para alimentar las energías de otras. Ha empezado un nuevo Wilka Kuti, una nueva vuelta del Sol, a veces padre a veces madre. Este Sol, en su caminar en círculo, nos promete tener la memoria delante para que los pasos sean más atinados, más encaminados al Vivir Bien.

Que todas y todos tengan todo, que a nadie le falte nada, que nadie acumule, que nadie desperdicie, son mensajes de un comienzo para el Vivir Bien de la humanidad y de la humanidad con nuestra madre y hermana naturaleza. Es un camino que como pueblos estamos recorriendo, la colonización ha interrumpido nuestro camino propio y ahora tenemos que caminar también con otros y otras, que tienen buen corazón pero que a veces se equivocan.

Machaq Mara, nuevo año, nuevo tiempo para renovar fuerzas y para continuar la lucha. ¿Qué siempre pues hicimos tan mal para que nos odien tanto? No entiendo a los y las bolivianos que desprecian tanto el proceso de cambio. Parecen borrachos de odio y no reconocen a sus hermanos, debe ser porque odian al indio que hay dentro de ellos.

La pandemia era un momento, una oportunidad para demostrar la capacidad intelectual, administrativa y ética de la derecha colonialista y racista. Era el momento de actuar, según lo que dicen ser; gente de pureza de origen —léase, no contaminados con los indios— que garantizaría una pureza moral, por ejemplo: ellos y ellas no son ni rateros ni narcotraficantes como los indios.

Era el momento de demostrar que quieren un país unido y respetuoso de las diferencias. Era pues el momento de demostrar lo sabios e inteligentes que dicen ser, porque los indios —peor las indias— ni hablar sabemos. Era pues el momento y se aplazaron.

Carlos Mesa se fue, como un buen titiritero, a administrar el gobierno sin hacerse ver, dando opiniones o mejor podemos decir directrices desde bambalinas. Mesa, además de gestar el golpe, dejó hacer y dejó pasar al gobierno golpista, sin ningún tipo de freno, inclusive defendió a su “señora presidenta” de los ataques de los “salvajes” masistas. Hoy es el segundo acto de su teatrito conservador e infame contra las energías revolucionarias, corta los hilos de los títeres y dialoga directamente con el dueño de este circo burgués colonizador y machista, los EEUU. Hoy se pone al servicio del capital depredador de la madre tierra, depredador del trabajo humano, depredador de la alegría de vivir con dignidad. El segundo acto se llama “hacerse al buenito, al conciliador, al razonable” para ganar votos.

En este Wilka Kuti, como aymaras elevamos nuestras esperanzas a las energías y sabidurías de nuestros pueblos, que nos den las fuerzas, las palabras, las ideas para luchar y construir el Vivir Bien en nuestros territorios. ¡Jallalla Pachamama!

Julieta Paredes
es feminista comunitaria.

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