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Wednesday 5 Oct 2022 | Actualizado a 00:56 AM

Hacia la igualdad de género: una misión común

Durante la pandemia de coronavirus la violencia de género ha aumentado de forma notable, y la UE se ha asociado con las Naciones Unidas para ofrecer refugios y líneas de ayuda y prestar apoyo vital a las organizaciones de base de mujeres

/ 29 de noviembre de 2020 / 01:04

A principios de 2020, con 15 años recién cumplidos, Awa descubrió que se estaba concertando su matrimonio. Parecía difícil evitarlo; pero Awa encontró el valor para oponerse a la decisión de su padre. En su pequeño pueblo de Mali había un comité para prevenir el matrimonio infantil, y presentó su caso allí. Este órgano, formado por personas de prestigio, planteó al padre de Awa todos los argumentos contra el matrimonio infantil y logró convencerlo. Para ayudar a las jóvenes como Awa, la Unión Europea apoya este comité y muchos otros proyectos que se ocupan de este tema en todo el mundo.

Nuestro objetivo como Unión Europea es que todos y todas tengan el mismo poder para configurar la sociedad y forjar sus propias vidas. Lo hemos expresado con claridad meridiana en nuestro tercer Plan de Acción en materia de Género, adoptado el 24 de noviembre, en el que abogamos por un mundo igualitario para hombres y mujeres. En estos momentos, debido al importante revés que ha supuesto el COVID-19 para los avances en materia de igualdad, y a medida que vemos cómo las organizaciones de la sociedad civil, en especial las organizaciones de mujeres y de personas LGBTIQ, afrontan la reducción de su espacio cívico y democrático, es más importante que nunca redoblar los esfuerzos para crear un mundo igualitario.

La historia de Awa es similar a la de muchas otras niñas en todo el mundo que toman las riendas de su vida y se enfrentan a las desigualdades de género y a la discriminación. Alzan la voz, impulsan el cambio y tienen todo el apoyo de la Unión Europea. Los derechos de la mujer son derechos humanos, y la igualdad de género es un valor esencial para la UE; un valor que debe reflejarse en la acción exterior de la UE y en el diseño de todos sus programas de desarrollo.

Gracias al apoyo de la UE, Tufahah Amin, Aziza Al-Hassi y Amine Kashrouda han creado en Bengasi una aplicación de educación en línea. Además, el año pasado se puso en marcha la Plataforma de mujeres de Gaziantep para aumentar la presencia de las mujeres en el proceso político sirio. En el marco de la iniciativa Digital2Equal, que cuenta con el apoyo para plataformas en línea de la UE, 15.000 mujeres de la India recibirán formación en técnicas de hostelería y tendrán así la oportunidad de aumentar sus ingresos.

Los retos para la igualdad de género son tan variados como los contextos en los que surgen, y exigen respuestas adaptadas a cada circunstancia, ya sea mediante foros multilaterales, por medio de diálogos con los países socios sobre las propuestas políticas de la UE o con la financiación de proyectos concretos. Con nuestros programas de educación, nuestro objetivo es ayudar a más niñas a asistir a clase, a aprender y a pensar en sí mismas como futuras impulsoras del cambio. Tenemos la convicción de que la educación es también una de las herramientas más poderosas para acabar con el aislamiento y los abusos, porque sin autosuficiencia económica no hay posibilidad de salida. Aceptamos la idea de la seguridad humana e integramos la igualdad de género en nuestros programas de formación de las operaciones de gestión de crisis de la UE, por ejemplo en el programa EUCAP Sahel Mali para las fuerzas de seguridad interior (Misión de la UE de desarrollo de capacidades).

Durante la pandemia de coronavirus la violencia de género ha aumentado de forma notable, y la UE se ha asociado con las Naciones Unidas para ofrecer refugios y líneas de ayuda y prestar apoyo vital a las organizaciones de base de mujeres. Las medidas que tienen en cuenta las consideraciones de género y de edad y la mitigación de los riesgos de la violencia de género forman parte de la respuesta general al COVID-19 de nuestro Equipo Europa. Sin embargo, más allá de la acción inmediata, debemos seguir siendo conscientes de los retos a los que se enfrentan las mujeres en un mercado laboral en retroceso y en una economía mundial variable. Eso sí, los retos también traen consigo oportunidades; celebramos que las mujeres y las niñas participen cada vez más en la configuración de las transformaciones mundiales, con las nuevas generaciones movilizadas en corrientes sociales en favor de una transición ecológica y equitativa, de la igualdad de derechos para todos y todas, de la democracia y de unas sociedades pacíficas e inclusivas. Un cambio positivo es posible, y la recuperación tras el COVID-19 debe ser una oportunidad para abordar las desigualdades estructurales y construir sociedades más inclusivas. Es fundamental destacar el papel de las mujeres en las futuras transiciones ecológica y digital.

El cambio sigue siendo necesario. Este año se cumplen 25 años de la adopción de la Declaración de Pekín sobre los derechos de la mujer y 20 años de la adopción de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre las mujeres, la paz y la seguridad. Aunque desde entonces se han logrado avances, no hay un solo país en el mundo que esté en vías de lograr la igualdad de género de aquí a 2030, ni siquiera en Europa, como ha puesto de manifiesto la reciente actualización del índice de igualdad de género del Instituto Europeo de la Igualdad de Género. Hay todavía demasiadas mujeres que no tienen acceso ni a los recursos, ni a los servicios sociales esenciales ni a un reparto igualitario del poder. Por tanto, el llamamiento a actuar con mayor contundencia es apremiante.

El Plan de Acción de la UE en materia de género no es un ejercicio teórico: se trata de una llamada a la acción, con medidas concretas. Queremos empoderar a más mujeres y niñas, en toda su diversidad, para que sean protagonistas y líderes en los ámbitos económico, político y medioambiental. Queremos seguir integrando a las mujeres, la paz y la seguridad en el programa general de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. Queremos promover la salud y los derechos sexuales y reproductivos y predicar con el ejemplo, haciendo del liderazgo con perspectiva de género la norma en las instituciones de la UE.

Estamos convencidos de que la igualdad de género merece ocupar un lugar central en las políticas europeas. No solo porque un mundo igualitario, justo e inclusivo implica un mundo más próspero y seguro para todos y todas, sino porque consideramos que la igualdad de género es un objetivo por derecho propio y una misión para Europa, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

*Josep Borrell es Alto Representante/Vicepresidente de la Comisión Europea.

Jutta Urpilainen es comisaria europea de Asociaciones Internacionales.

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Moscú deberá elegir: mantequilla o armas

/ 6 de julio de 2022 / 01:58

¿Ayudan las sanciones contra Rusia? Sí, ya golpean con fuerza a Putin y sus cómplices y los efectos en su economía irán aumentando. Desde que Rusia violó el derecho internacional al invadir Ucrania, la UE adoptó seis paquetes de sanciones contra Moscú. Nuestras medidas se dirigen ahora a casi 1.200 personas y 98 entidades en Rusia y a un número importante de sectores de la economía rusa. Estas sanciones se coordinaron con los miembros del G7. Su eficacia se ve reforzada porque más de 40 países las adoptaron o tomaron medidas similares.

A finales de 2022, habremos reducido nuestras importaciones de petróleo ruso en un 90% y estamos reduciendo rápidamente nuestras importaciones de gas. Esto nos está liberando de una dependencia que durante años ha inhibido nuestras opciones políticas frente a la agresividad de Putin, quien probablemente creía erróneamente que Europa no se atrevería a aplicar sanciones por su dependencia energética. Por supuesto, esta rápida desintoxicación de la energía rusa también crea serias dificultades para muchos países de la UE y sectores de actividad. Es el precio a pagar por defender nuestras democracias y el derecho internacional. Estamos tomando las medidas solidarias necesarias para enfrentar estos problemas.

Algunos dirán, ¿estas sanciones afectan realmente a la economía rusa? La respuesta es sí. Porque si bien Rusia exporta muchas materias primas, también importa muchos productos de alto valor añadido que no produce. En el ámbito militar, las sanciones limitan la capacidad rusa para producir misiles de precisión. Casi todos los fabricantes de automóviles extranjeros han decidido retirarse de Rusia y los pocos coches de los fabricantes rusos se venderán sin airbags ni transmisiones automáticas.

La industria petrolera no solo sufre por la marcha de los operadores extranjeros, sino también por la dificultad de acceder a tecnologías avanzadas. Para mantener el tráfico aéreo, Rusia deberá retirar de circulación la mayoría de sus aviones para recuperar las piezas de recambio necesarias para que los demás vuelen. A esto se añade la pérdida de acceso a mercados financieros, desconexión de las grandes redes de investigación mundiales y fuga masiva de cerebros.

En cuanto a la alternativa que China ofrecería a la economía rusa, es limitada, especialmente para los productos de alta tecnología. Hasta ahora, el Gobierno de Pekín no le permitió eludir las sanciones occidentales. Las exportaciones chinas a Rusia disminuyeron en proporciones comparables a las de los países occidentales.

¿Estos impactos significativos y crecientes llevarán a Putin a modificar sus cálculos estratégicos? Probablemente no en el futuro inmediato: sus acciones no se guían principalmente por la lógica económica. Sin embargo, al obligarle a elegir entre mantequilla o cañones, las sanciones lo encierran en un círculo que se cierra poco a poco.

Queda el impacto de estas sanciones en terceros países dependientes del trigo y fertilizantes rusos y ucranianos. Las responsabilidades en la crisis alimentaria son claras: nuestras sanciones no se dirigen a las exportaciones rusas de trigo o fertilizantes, mientras que el bloqueo del Mar Negro y la destrucción causada por la agresión rusa impide a Ucrania exportar su trigo. De materializarse algunas dificultades potenciales relacionadas con nuestras sanciones, estamos preparados para poner en marcha los mecanismos adecuados para responder. He informado de ello a mis homólogos africanos y les he pedido que no se dejen engañar por las falsedades de las autoridades rusas sobre nuestras sanciones.

La verdadera respuesta a las dificultades de los mercados mundiales de energía y alimentos es el fin de la guerra. El respeto a la integridad territorial de los Estados y la prohibición del uso de la fuerza no son principios occidentales ni europeos, son el fundamento del derecho internacional. Rusia los pisotea alegremente. Aceptar tal violación abriría la puerta a la ley de la selva a escala mundial.

Contrariamente a lo que pensábamos con cierta ingenuidad hace unos años, la interdependencia económica no implica automáticamente una pacificación de las relaciones internacionales. Por eso es imperativa la transición hacia una Europa como potencia, que reclamo desde el inicio de mi mandato. Ante la invasión de Ucrania, hemos empezado a pasar de la intención a la acción demostrando que, cuando se le provoca, Europa puede responder. Como no queremos entrar en guerra con Rusia, las sanciones económicas son ahora el núcleo de esta respuesta. Ya están empezando a surtir efecto y aumentarán aún más en los próximos meses.

Josep Borrell es Alto Representante para Política Exterior de la Unión Europea.

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