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viernes 22 ene 2021 | Actualizado a 15:10

Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino

/ 2 de diciembre de 2020 / 07:16

Desde su nacimiento hace 75 años, la ONU ha prometido a todos los países del mundo mantener la paz y la seguridad mediante la defensa del derecho internacional, con el firme compromiso de brindar dignidad, justicia e igualdad a la humanidad, así como apoyar la liberación de los pueblos de las cadenas de la colonización y la ocupación, garantizando desarrollo y prosperidad a todos los países del mundo sin excepción.

Es paradójico que mientras esta organización aprobaba su Carta Magna, y la comunidad internacional elaboraba la Declaración Universal de Derechos Humanos y los Convenios de Ginebra, el pueblo palestino estaba siendo privado de los derechos consagrados en dichos documentos. Y hoy seguimos viviendo bajo ocupación. No obstante, esto no ha acabado con nuestra fe en el derecho internacional como base para una solución justa y duradera del conflicto, además, aceptamos negociaciones, iniciativas políticas y la resistencia popular pacífica como el camino para poner fin a la ocupación israelí de las tierras del Estado de Palestina, haciendo realidad la libertad y la independencia de nuestro pueblo.

Durante las horas más oscuras, a pesar de la Nakba desde 1948, la injusticia y todas las acciones de Israel contra el pueblo palestino, no hemos perdido nuestra fe en el diálogo pacífico ni en el enfoque legal y político, manteniéndonos firmes en la defensa de nuestros derechos y comprometidos con la doctrina del derecho internacional. Tenemos plena consciencia de que el Derecho Internacional es imprescriptible y es la piedra angular del orden multilateral basado en normas, que debemos respetar.

Más de 140 países han reconocido al Estado de Palestina y están comprometidos con el consenso internacional, como base, para la solución de dos Estados sobre las fronteras de 1967; manteniendo el estatus legal de Jerusalén y el statu quo histórico de los santuarios cristianos y musulmanes.

Es hora de que la comunidad internacional adopte medidas prácticas que traduzcan el consenso internacional y su rechazo a las políticas coloniales, anexionistas y opresoras, así como al bloqueo de Israel a Palestina que durante la pandemia se intensificó en lugar de terminarse. Estas medidas deben traducir el apoyo internacional al ejercicio del pueblo palestino de su derecho a la libre determinación, la libertad y la independencia en el territorio de su Estado (ocupado desde 1967) con Jerusalén Este como su capital.

La mano palestina sigue extendida buscando una paz justa basada en los términos de referencia reconocidos internacionalmente, en las resoluciones internacionales y en la solución de dos Estados sobre las fronteras de 1967. En este aspecto, reiteramos nuestra disposición a reanudar las negociaciones directas con Israel.

Nunca hemos rechazado ninguna negociación. En febrero de 2018 presentamos nuestra iniciativa de paz ante el Consejo de Seguridad, en la que el Presidente palestino solicitó que se convocara una conferencia internacional y se estableciera un mecanismo multilateral —como el Cuarteto Internacional— para apoyar a las partes en las negociaciones y en todas las cuestiones del estatus final; ofreciendo garantías para la implementación de lo acordado en un plazo definido y así lograr una paz justa e integral basada en el Derecho Internacional y las Resoluciones de la ONU. De nuevo nuestro Presidente aprovecha esta oportunidad para reiterar al secretario general de la ONU, António Guterres, a emprender, en coordinación con el Cuarteto Internacional y el Consejo de Seguridad, todos los preparativos para una conferencia internacional con plena autoridad, a principios del año próximo.

Saludamos a todos los países que han expresado su apoyo a la convocatoria de esta Conferencia de Paz Internacional, y a la unanimidad de los miembros del Consejo de Seguridad, reflejada en las declaraciones emitidas durante la reunión celebrada el pasado octubre por la presidencia rusa.

El pueblo palestino permanecerá en su tierra, nunca se rendirá ante la opresión y la injusticia, continuará luchando y resistiendo contra la colonización y la ocupación. No renunciaremos a la unidad de nuestra tierra y nuestro pueblo. Seguiremos construyendo nuestras instituciones nacionales, defendiendo nuestro Estado de derecho y difundiendo una cultura de paz y tolerancia que está profundamente arraigada en nosotros.

En el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, también queremos expresar nuestro agradecimiento a todos los países, gobiernos, organizaciones y pueblos que han expresado su apoyo al pueblo palestino y a su justa lucha en las circunstancias más espantosas, mientras se enfrenta a los mayores desafíos.

Mahmoud Elalwani es embajador de Palestina en Bolivia.

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¿Por qué Palestina no acudió a Bahréin?

Ante estas evidencias, Palestina no puede confiar que un foro organizado por EEUU solucione sus problemas.

/ 29 de junio de 2019 / 15:17

Los palestinos saben que Israel y su aliado Estados Unidos están preparando una trampa para liquidar definitivamente los derechos nacionales del pueblo palestino, en contraposición a lo que dicta el derecho internacional y las resoluciones de las Naciones Unidas en esta materia. Los hechos en el terreno son evidentes.

El 25 de junio, con la asistencia de delegaciones de 39 países y unos 300 empresarios, se inauguró en Bahréin el foro económico internacional para Oriente Medio, organizado por Estados Unidos. En el discurso de apertura, el representante de EEUU, Jared Kushner (yerno y consejero de Donald Trump), calificó a este foro como la oportunidad del siglo para los países de Oriente Medio, y en especial para Palestina. Sin embargo, en su discurso no mencionó una sola palabra sobre los derechos nacionales del pueblo palestino, o acerca de la creación de un Estado independiente a su favor, o sobre cómo solucionar el conflicto israelí-palestino según el derecho internacional, ni tampoco acerca de las iniciativas de paz. Solamente manifestó su preocupación sobre la mala situación económica que vive el pueblo palestino y de la ayuda económica envenenada que prepara dicho foro. Y agregó la intención de unir Gaza con el Sinaí egipcio. Con lo cual Estados Unidos pretendería trasladar a Egipto el conflicto entre Israel y la franja de Gaza.

Meses antes del comienzo de este foro se habló de una inversión de $us 500.000 millones, para impulsar la participación de todos los países de la región. Pero luego de confirmar la lista de participantes, la inversión comprometida se redujo al 10% del monto inicial, $us 50.000 millones a ser invertidos durante 10 años. Es decir, $us 5.000 millones al año. De este monto, un 50% correspondería a donaciones y el otro 50% provendría de préstamos con intereses de los países que comparten fronteras con Israel: Egipto, $us 9.000 millones; Jordania, $us 7.500 millones; Líbano, $us 6.000 millones; y Palestina, $us 2.500 millones. Y el premio gordo para Israel sería el control político.

Para mayor detalle, el 80% de los $us 50.000 millones ofrecidos serían pagados por los países del Golfo Arábico y por Arabia Saudita, ya que éstos serían los beneficiarios directos de la paz. Y el restante 20%, por los países de la Unión Europea, Estados Unidos y Japón. De esta cantidad, $us 11.000 millones correspondería a inversiones de empresas privadas para ganar dinero, no para ayudar. El 44% de la inversión total iría a los países árabes, con el compromiso de que a los refugiados palestinos que residen en su territorio les otorguen la nacionalidad, eliminando de esta manera su derecho a retornar a sus hogares, tal como dicta la Resolución 194 de la ONU.

El restante 56% de la inversión ($us 27.500 millones) se destinaría a los territorios palestinos ocupados. La mitad de ese monto correspondería a préstamos con intereses. Quedarían entonces $us 13.750 millones. De esta cantidad, $us 5.000 millones se destinarían a la construcción de un corredor para unir Gaza y Cisjordania; los cuales terminarían en manos de empresas israelís. Al final, restarían $us 8.000 millones a ser repartidos en 10 años. Es decir, la misma cantidad que los países donantes entregan a Palestina para infraestructura desde la firma de los acuerdos de Oslo ($us 800 millones al año). Pero esta vez la donación vendría condicionada a la rendición y legalización de la ocupación israelí.

Las determinaciones impulsadas por la Casa Blanca antes de la organización de este foro fueron las siguientes. El cierre de la delegación palestina en Washington; reconocer a Jerusalén como capital de Israel, y el posterior traslado de la Embajada estadounidense de Tel Aviv a aquella ciudad; la suspensión de la ayuda humanitaria y sanitaria a Palestina; el dejar de pagar la cota estadounidense a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), que proporciona servicios a los refugiados palestinos; y finalmente reconocer el derecho de Israel de anexionarse los asentamientos en Cisjordania y las alturas del Golán sirio.

Ante estas evidencias, Palestina no puede confiar en que un foro económico organizado por EEUU apunte a solucionar sus problemas. ¿A qué se debe la urgencia y la premura estadounidense en dicho foro? Después del fracaso de sus políticas en América Latina (Venezuela, Cuba y Nicaragua), Asia (China y Corea del Norte) y Oriente Medio (Siria, Iraq y Irán), tal parece que el señor Trump necesita una victoria rápida y contundente para su campaña electoral que está por comenzar.

Sin embargo, todo el mundo sabe que para tener un desarrollo económico se necesita antes que nada estabilidad política. Por esta razón, para garantizar el éxito de cualquier foro económico, la Autoridad Palestina exige primero una solución política al conflicto con Israel, con base en el derecho internacional y las resoluciones de la ONU. Pero como el plan para solucionar el conflicto fue dictado por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en concomitancia con los representantes estadounidenses proisraelitas (Kushner, Jason Greenblatt y David Friedman), se sabía de antemano que el foro de Bahréin no apuntaba a mejorar la situación económica y humanitaria del pueblo palestino, sino, a destruir nuestro futuro político como nación y convertirnos en mano de obra barata para las empresas israelís, a tiempo de forzarnos a vivir en nuevo régimen de apartheid. Por todo esto, Palestina, que no está a la venta por limosnas económicas, no acude a foros de esta naturaleza. Además, reivindicamos nuestro derecho a vivir en paz y libres, como todos los pueblos del mundo.

Mahmoud Elalwani

es embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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Solidaridad internacional con el pueblo palestino

La paz solo se puede alcanzar con una solución justa, global y definitiva a todos estos asuntos.

/ 1 de diciembre de 2018 / 04:06

Cada 29 de noviembre, el pueblo palestino recibe un mensaje del mundo no solo por su lucha por lograr sus legítimos derechos reconocidos por la legalidad internacional, sino también por los defensores y defensoras de la causa palestina, quienes creen en estos nobles derechos y principios que representan la conciencia del mundo, y que luchan por el fin del sufrimiento y la injusticia histórica que sufre el pueblo palestino desde hace 70 años.

El 29 de noviembre de 1947, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó la resolución 181, mediante la cual se divide el territorio de Palestina en dos Estados. Uno para la creación de Israel, con el 54% del territorio, y otro para la creación del Estado de Palestina, con el 44% del territorio. El 2% restante correspondía a la ciudad Santa de Jerusalén, que debía quedar bajo el control de la ONU. Treinta años más tarde, el 29 de noviembre de 1977, la misma organización declaró el 29 de noviembre Día de la Solidaridad Internacional con el Pueblo Palestino, como respuesta a la injusticia cometida contra sus derechos inalienables.

El pueblo palestino y su dirigencia manifiestan un profundo agradecimiento al presidente de Bolivia, el hermano Evo Morales, a su gobierno, y al pueblo boliviano por su solidaridad y apoyo en favor de los derechos inalienables y legítimos del pueblo y del Estado palestinos, reconocidos en todos los foros nacionales e internacionales; así como también por todos los esfuerzos sinceros que han realizado y están realizando para permitir que nuestro pueblo logre consolidar un Estado independiente, libre, soberano y democrático en los territorios palestinos ocupados por Israel en 1967, con Jerusalén Oriental como su capital.

Este año hemos sido testigos de importantes hechos que no podemos dejar de mencionar. El Gobierno de Estados Unidos trasladó su embajada desde Tel Aviv a Jerusalén, reconociendo unilateralmente a esta ciudad como la capital del Estado de Israel; violando de esta manera el derecho internacional. Por otra parte, cerró la representación Palestina en Washington y cortó su apoyo económico en favor de la Agencia de las Naciones Unidas para la ayuda a los refugiados palestinos (UNRWA).

El pasado julio, la Cámara de Diputados de Israel aprobó una ley racista, a la que han dado rango constitucional, declarando la nacionalidad judía del Estado de Israel. Con esta determinación, despojan a más del 27% de los ciudadanos israelíes no judíos de muchos de sus derechos, convirtiéndolos en ciudadanos de segunda clase. Además, esta ley viola el derecho internacional, al anexionar Jerusalén y los asentamientos ilegales en territorios palestinos al Estado de Israel.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se autoproclama defensor de los derechos de todos los judíos, desafiando la legitimidad de los gobiernos del mundo; a tiempo de otorgar el derecho a la ciudadanía israelí y la posibilidad de retornar a Israel a cualquier judío, independientemente del país en el que se encuentre.

La edificación de un muro racista en el corazón de Cisjordania fue rechazada por la Corte Internacional de Justicia (CIJ), y ha sido condenada por la comunidad internacional en repetidas ocasiones. Asimismo, la construcción de asentamientos israelíes no ha cesado hasta el día de hoy, alcanzando más de 197 asentamientos en Cisjordania y en Jerusalén, la capital de Palestina.

La resolución 1515 del Consejo de Seguridad de la ONU, aprobada en 2003, prevé el establecimiento de un Estado Palestino independiente, viable y unido geográficamente. Las negociaciones sobre el estatuto definitivo para este propósito continúan cautivas por la voluntad de la ocupación israelí y su expansionismo, a expensas de los legítimos derechos del pueblo palestino.

Israel sigue dando la espalda a la comunidad internacional y a los acuerdos firmados con la parte palestina patrocinados por dicha comunidad, con el claro objetivo de no alcanzar una solución global y justa que ponga fin al conflicto, y que proporcione seguridad y estabilidad a todos los pueblos de la región y acabe con años de guerra, sufrimiento y el derramamiento de sangre.

La práctica cotidiana de la ocupación israelí conlleva el cierre de todas las puertas a la solución de los dos Estados, Palestina e Israel, con fronteras reconocidas según la Resolución 242 del Consejo de Seguridad de 1967. Israel pretende imponer la solución de un Estado palestino con fronteras temporales, o una solución provisional de largo plazo, que eliminaría de su agenda los temas de la solución final, como Jerusalén, refugiados, asentamientos y fronteras. Estas pretensiones no garantizan la paz, la cual solo se puede alcanzar con una solución justa, global y definitiva a todos estos asuntos, aplicando las resoluciones del derecho internacional.

Jerusalén es el título de la paz, Jerusalén oriental es la capital de nuestro Estado. Su bloqueo, su aislamiento y su separación del resto del territorio palestino, la destrucción de su viabilidad y la negación a sus ciudadanos palestinos musulmanes y cristianos de mantener lazos con sus santos lugares dinamita los cimientos de la paz.

Nosotros, en Palestina, hemos elegido la paz de la Justicia para alcanzar nuestros objetivos legítimos de independencia y de libertad y el establecimiento de nuestro Estado Palestino soberano con las fronteras establecidas el 4 de junio de 1967, con Jerusalén Oriental como su capital, de acuerdo con la legalidad internacional; y una solución acordada para el tema de los refugiados, según la Resolución 194 de las Naciones Unidas.

Pero la paz, la justicia y la libertad no pueden ver la luz ni convivir bajo la ocupación. El camino hacia la paz pasa por el respeto mutuo y el reconocimiento de las injusticias históricas que ha sufrido el pueblo palestino. Es necesario el reconocimiento de sus derechos inalienables, lo cual debe culminar con el establecimiento de un Estado independiente, tal como dicta el derecho internacional.

A lo largo de los años, las Naciones Unidas ha trabajado para salvaguardar y proteger los derechos de nuestro pueblo, y siempre ha sido una fuente de base legal y equitativa para resolver la cuestión palestina. Por lo tanto, solo podemos transmitirles la gratitud y el aprecio de nuestro pueblo por este importante papel histórico en la afirmación de nuestros derechos nacionales legítimos, especialmente durante los últimos años.

Exhortamos a las Naciones Unidas y a la comunidad internacional a que sigan apoyando e insistiendo en la aplicación de las resoluciones del derecho internacional, de la opinión jurídica de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), y de las resoluciones del Consejo de Seguridad 242 (1967), 338 (1973), 1515 (2003) y 2334 (2016) como marco básico para una solución justa, definitiva y duradera a la cuestión palestina, y no permitir a Israel, la potencia ocupante, seguir violando estos acuerdos, rechazando su aplicación.

El 29 de noviembre representa la pausa global en el rostro de las fuerzas de la oscuridad que se niega a ver la luz de la paz. Vuestro apoyo y solidaridad con nuestro pueblo reafirman que la ley de la justicia triunfará en última instancia sobre el poder y la tiranía. Hoy se requiere el apoyo de la ONU, que encarna la voluntad de la comunidad internacional, al igual que en el pasado. Estamos seguros que este apoyo y la solidaridad continuarán hasta que Palestina y su pueblo disfruten de la paz, la justicia, la libertad y la independencia como el resto de los pueblos del mundo.

* Embajador del Estado de Palestina en Bolivia.

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