Voces

lunes 25 oct 2021 | Actualizado a 19:24

¿Inclusión?, ¿inclusión educativa?

La inclusión parte de la concepción de ser humano. En principio, asume la diversidad de las personas.

/ 25 de diciembre de 2020 / 02:23

Para bien de la sociedad comienza a abrirse puertas para la inclusión en todos los ámbitos y de manera específica en el sector educativo. Sin embargo, cuando la inclusión no se comprende menos se asume en su real significado y trascendencia puede convertirse en exclusión o simplemente en integración.

La inclusión parte de la concepción de ser humano. En principio, la inclusión asume la diversidad de las personas. Basta mirar a nuestros semejantes para darnos cuenta que no hay un ser humano que es igual a otro, somos diversos. Diversidad que tiene que reconocer desigualdades en el ejercicio de derechos pero de ninguna manera puede ser motivo para establecer una supuesta “normalidad” al que todos tienen que aspirar “para igualarse”. Esa concepción nos lleva a un dilema, ¿actuamos considerando al ser humano por sus limitaciones o por sus capacidades y potencialidades? En general, con la mejor intención, muchos actúan a partir de las limitaciones. “Pobrecito, malito está, hay que ayudarle…” es una expresión muy común en estos casos. Pero, ¿cómo se podrían, por ejemplo, desarrollar procesos educativos si se concibe al ser humano a partir solo de sus limitaciones y no se visibilizan sus potencialidades? La inclusión, más la inclusión en educación, parte de la diversidad, capacidad y potencialidad de todos los seres humanos, así se convierte en un derecho y no solo en una actitud de buena voluntad.

Otro aspecto a considerar podría explicarse a partir de las respuestas a las siguientes preguntas: ¿quién incluye a quién?, ¿las personas que se consideran “normales” y que en buena actitud incorporan en sus actividades a la persona que supuestamente no es “normal”? Tomemos como referencia lo que ocurre en algunas instituciones educativas. Directivos y docentes, que quede claro con la mejor intención, “incluyen” a una persona con discapacidad a la unidad educativa y afirman “ya somos inclusivos”. Mirando con detalle, admitieron la inscripción, por ejemplo, de una persona ciega, y pasa clases conjuntamente todos los estudiantes de su curso. Si es así, ¿basta inscribir y dejar que pase las clases la persona ciega? A partir de ese importante avance hay que tomar muchas más acciones para desarrollar a plenitud la educación inclusiva, entre otros, equiparar condiciones materiales (infraestructura, mobiliario, materiales educativos, etc.), además de generar igualdad de oportunidades (ajustes en los proyectos educativos, programas de estudio, metodología, evaluación, formas de comunicación, capacitación a directivos, docentes y familias, etc.) Es decir, corresponde adecuar la institución educativa a la nueva situación de diversidad. Entonces, la educación inclusiva supone cambios participativos en la educación (gestión, currículo, formación, rol y desempeño de maestros/as, y contexto) a fin de asegurar la calidad y pertinencia de los aprendizajes, no solo de las y los estudiantes con discapacidad (o de otras personas en situación de vulnerabilidad), sino de todos los estudiantes. Así la institución educativa se convierte en un centro que desarrolla aprendizajes a partir de la diversidad y para beneficio de esa diversidad en igualdad de oportunidades y con equiparación de condiciones, Nadie, como persona, puede decir “yo incluyo al otro”, eso parece expresar “yo, que me considero normal y te acojo porque eres anormal”. Cuando nos referimos a inclusión, nosotros, absolutamente todas las personas, valoramos la diversidad, reconocemos los derechos de todos y adecuamos nuestros espacios de acción a la diversidad.

Un tercer aspecto a repensar. Imaginemos a una unidad educativa que trabaja en bien de la educación inclusiva pero las familias, el entorno social y el país consideran la sociedad desde una visión monocultural y homogénea, desde la imposición de unos sobre otros grupos sociales. Si es así, por supuesto las acciones en bien de la inclusión y la educación inclusiva serán un buen testimonio pero no podrán alcanzar el impacto esperado. La inclusión y con ella, la educación inclusiva, tienen un mayor efecto en una sociedad, economía, cultura y Estado que reconoce la diversidad y actúa en consecuencia para desarrollar la equidad e igualdad social.

Inclusión social y educativa exige reconocernos y asumir acciones desde una posición ética sobre nuestra naturaleza de seres vivos, la diversidad de la humanidad y la constitución de un país y un mundo pluricultural.

Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

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Ética y Papeles de Pandora

/ 15 de octubre de 2021 / 01:13

Hace tan solo unas semanas se dio a conocer la investigación internacional denominada Los Papeles de Pandora (Pandora Papers), un estudio del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) que pone al descubierto un entramado de turbias operaciones en paraísos fiscales que permite mantener fortunas en secreto a más de 300 personalidades del mundo público, entre ellos presidentes, monarcas, ministros y políticos vinculados a sectores conservadores, así como empresarios, artistas, futbolistas y modelos. Más de 11,9 millones de documentos confidenciales han salido a la luz y destapado los negocios offshore de algunas de las personas más ricas y poderosas del mundo. Aunque no hay certeza de las fortunas que se ocultan bajo este mecanismo, el FMI estima que cada año hay una merma de $us 600.000 millones de impuestos perdidos por los gobiernos de todo el planeta. Este tipo de sociedades, radicadas en países distintos del domicilio fiscal de sus administradores, son legales siempre que el propietario las declare allí donde resida. El problema comienza cuando lo que se busca es anonimato y nula tributación. Las consecuencias de los paraísos fiscales se traducen en que las personas más ricas, aproximadamente el 1%, tienen la posibilidad de elegir dónde pagar sus impuestos; cuando los pagan, eso significa que terminan pagando menos impuestos e inclusive evaden la tributación. Este hecho no es reciente, menos único, según especialistas en el tema tienden a convertirse en acciones recurrentes.

Lo extraño es que, pese a las magnitudes de los montos y las consecuencias identificadas, autoridades, opinión pública y medios de comunicación social, entre otros, no le dan el tratamiento suficiente y adecuado. Siendo un asunto que no solo compromete los ingresos de los países, sino que también se convierte en un accionar carente de ética de precisamente personalidades del mundo público que están llamadas a convertirse en referentes de la sociedad. La ética no solo es cuestión de lecciones de moral, es fundamentalmente una praxis de conciencia propia de las y los seres humanos. Lo que significa la existencia de elementos éticos que en la práctica, en la vida diaria, también se hacen públicos, como parte inmanente de toda persona que se precie como tal.

Ocultar la posesión de ingentes recursos financieros, recurriendo a operaciones de dudoso mecanismo, no es ético, todo lo contrario, ratifica un accionar carente de principios, valores, coherencia entre lo que se dice, piensa y hace, y fundamentalmente evidencia la intencionalidad de encubrir información con fines personales. Tampoco contribuye a la construcción de una cultura de transparencia y disminuye credibilidad. Para los Estados, estas acciones con paraísos fiscales expresan las conductas que tienen sus contribuyentes, así como el conocimiento de las estrategias que utilizan para no pagar impuestos.

Recurrir a negocios offshore en países distintos a los de origen de los recursos financieros con fines de anonimato y buscar una nula tributación, no contribuye al bien común. No pagar tributos como corresponde, no permite el desarrollo de políticas económicas y sociales para beneficio del conjunto de la población. Tampoco es patriota, como suelen manifestar precisamente las personas vinculadas al mundo público, mucho más de aquellas que repiten con frecuencia su supuesto “amor por la patria”, es una acción para servir a sus intereses y no para el bienestar de la patria.

Quedan muchas acciones por hacer, las más dependen de la ética y coherencia de vida de las personas involucradas con los paraísos fiscales, pero también de normas que generen una cultura de ética y transparencia. Habrá que promover la continuidad de investigaciones, como las realizadas por el ICIJ, definir normas que contribuyan a una mayor transparencia, la creación de una comisión internacional para regular estas acciones, ya que el capital se moviliza de manera global. Urge reformar las reglas impositivas internacionales, garantizando que los países se involucren en su elaboración y aplicación. Como dice Dereje Alemayehu, presidente de la Alianza Global para la Justicia Fiscal, corresponde “Encontrar una solución global a la evasión y la elusión impositiva global será sin duda un proceso difícil, desordenado y prolongado. Pero la transparencia y el compromiso de todos los países son fundamentales, como así también el compromiso de la ONU”.

Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

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¿Diálogo con las personas sordas?

/ 1 de octubre de 2021 / 01:30

Las personas somos seres sociales, es casi imposible que vivamos fuera de los grupos sociales. Aprendizaje, cultura, comportamientos y relaciones son parte de la vida humana. Pero no podríamos constituirnos en seres sociales si no somos capaces de comunicarnos, no solo para conversar sino fundamentalmente para construir diálogos de saberes y culturas, encuentros y praxis en comunidad orientados a transformar la realidad. El diálogo es un desafío para abrir mentes y corazones para revisar creencias y posiciones, pero también es la búsqueda comunitaria para encontrar nuevos caminos que nos permitan ser parte plena de la humanidad.

Eso en teoría, en los hechos existen muchas personas que no pueden ejercer plenamente su derecho a convivir, comunicarse y dialogar con todos los seres humanos, sean éstos de su familia, cuando siguen los medios de comunicación social, cuando estudian, cuidan su salud, precisan justicia y cuanta actividad requieren en su diario vivir, parte de esta realidad es la cotidianidad de las personas sordas. Por esas razones, la Federación Mundial de Sordos, en coordinación con la Organización de Naciones Unidas (ONU), con el propósito de aumentar la conciencia pública sobre la lengua de señas y su importancia vital para los derechos fundamentales, así como para apoyar y proteger la identidad lingüística y la diversidad cultural de todas las personas sordas y otros usuarios, ha instituido que el 23 de septiembre se conmemore el Día Internacional de las Lenguas de Señas.

La identidad lingüística para las personas sordas no es un asunto únicamente de comunicación, es la afirmación de su cultura y es primordial para la constitución de una sociedad inclusiva y con equidad; para ello, es necesario entender lo que supone su diario vivir y comprensión del mundo. Una aproximación a esta realidad se puede encontrar en los relatos de Emmanuelle Laborit, francesa, sorda de nacimiento, que publicó su libro El grito de la gaviota a sus 22 años como testimonio de una joven que conoció la soledad absoluta, duda y desesperación, pero también la dicha, solidaridad y gloria, así como su lucha por subsistir en un mundo «diferente» y por el reconocimiento de los derechos de las personas sordas.

Emmanuelle, en el libro mencionado, entre muchos otros temas, afirma de manera contundente: “Mi lengua de señas es mi verdadera cultura», “Las palabras son una cosa rara para mí desde la infancia. ¿Qué querían decir aquellos gestos de la gente que había a mi alrededor, con sus bocas en forma de círculo, o estiradas en muecas diferentes, con los labios en posiciones curiosas?”, demostrando la profunda relación entre la lengua de señas y la cultura de personas sordas, así como el significado de la palabra hecha gesto. También nos habla del desarrollo de un fuerte instinto de supervivencia a través del diálogo con los demás: «Vivo con los que oyen, me comunico con ellos; vivo con los sordos, me comunico todavía mejor; es lo normal. Pero el esfuerzo necesario para esta comunicación siempre lo tenemos que hacer nosotros», afirma convencida sobre la relación entre comunicación y vida. También nos explica las otras maneras de ver la vida desde la perspectiva de la persona sorda, “Ser alguien, comprender que se está vivo. A partir de ahí pude decir ‘YO’. Antes decía ‘ELLA al hablar de mí”, “Los conceptos más sencillos eran aún más misteriosos… Mi cerebro funcionaba en el presente. ¿Qué significaban el pasado y el futuro?”, “¿Quién soy? Yo, que me creía única y destinada a morir niña, como imaginan muchos niños sordos… Soy sorda no quiere decir: Yo no oigo. Quiere decir esto: He comprendido que soy sorda.” Aspectos que explican por qué la lucha de Emmanuelle es política y por su comunidad: «Año de compromiso ‘político’ también. Participo en manifestaciones a favor del reconocimiento de la lengua de señas», manifiesta.

Así, con la premisa de que nuestro propósito es el diálogo equitativo con las personas sordas, la lucha por sus derechos y por la valoración de la lengua de señas y la cultura sorda para seguir construyendo, nuestro Estado Plurinacional, Intra e Intercultural, y Plurilingüe está vigente. Es necesario que, tanto la sociedad como las instancias estatales, comprendamos esta situación y actuemos en consecuencia. Al final de cuentas, no podrá haber inclusión si no se reconoce como idioma oficial a la Lengua de Señas Boliviana.

Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

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Leyendo a Paulo Freire desde Bolivia

/ 17 de septiembre de 2021 / 01:33

El 2021 trae consigo una crisis civilizatoria de múltiples efectos incrementados por la pandemia, que para muchos es una sindemia, el virus se debe analizar y enfrentar desde la salud y todos los ámbitos del quehacer humano. Sin embargo, en medio de la incertidumbre, en palabras de Paulo Freire, siempre hay esperanza crítica para seguir construyendo historia, el inédito viable. Al final de cuentas, somos seres inacabados y éticos. Esa esperanza, desde las culturas del Abya Yala, está en nuestros orígenes y pasado para entender el futuro, nos hace entender el significado de los 100 años de nacimiento de Paulo Freire, “figura paradigmática de los 70, sus prácticas y su pensamiento fueron un refugio placentero y desafiante para miles de latinoamericanos, no solo en el ámbito de la educación, sino también en el de las luchas sociales y políticas…” (Roberto Iglesias) que construyó sus experiencias y propuestas en Brasil, su país de nacimiento, y en el exilio vivido en Bolivia, Chile y Europa. Así como la trascendencia de los 90 años de la creación de la Escuela Ayllu de Warisata, una de las experiencias educativas más significativas de Bolivia y América Latina, por transmitir los principios de libertad, solidaridad, reciprocidad, revalorización de la identidad cultural y producción comunal en armonía con la Madre Tierra. La Escuela Ayllu fue fundada en 1931 y destruida físicamente por las fuerzas conservadoras en 1940, falsa ilusión de los represores, en sus ideales y principios, hoy sigue viva en el Modelo Educativo Sociocomunitario Productivo que se ejecuta según la Ley de la Educación 070 “Avelino Siñani-Elizardo Pérez”, principales creadores de la experiencia.

Ese el sentido del presente artículo, leer la historia y contexto de la pedagogía liberadora de América Latina desde dos experiencias de profunda trascendencia para nuestra realidad: Las luchas, vivencias y pensamiento de la Escuela Ayllu de Warisata- Bolivia y la educación popular, con base en los postulados de Freire, asumiendo que la realidad, junto a la educación, “se rehace constantemente en la praxis y que para ser tiene que estar siendo”.

Entre la lectura crítica de la realidad y la construcción de experiencias “educativas” con intencionalidad política. La Escuela Ayllu de Warisata nació en una época de “humillación y explotación inhumana” (Simeón Villca). “Los que se atrevieron a fundar escuelas fueron torturados y encarcelados. Los hacendados eran los principales enemigos de la educación india… La fundación de la Escuela de Warisata fue parte de la lucha por la recuperación de tierras…” (Raúl Zibechi). Por su parte, Freire comienza a estructurar sus análisis, propuestas y una campaña de alfabetización en el nordeste brasileño, una de las regiones más pobres de América Latina, cortadas abruptamente por un golpe militar (1964) y el exilio que termina expresándose en el libro La pedagogía del Oprimido (1970) dedicado “A los desharrapados del mundo y a quienes descubriéndose en ellos, con ellos sufren y con ellos luchan” (Paulo Freire). Ambas experiencias no se quedan en la palabra, leen el mundo y constatan discriminación, marginación y opresión, en el que la educación es parte de la lucha por la liberación y transformación social con los movimientos populares, en el caso de Warisata, desde la propia Ulaka, Parlamento Amauta, que discute y toma decisiones sobre la organización, trabajo comunitario y reivindicaciones sociales-políticas.

La lectura crítica, desde la praxis, contribuye a generar un proyecto educativo holístico, liberador, transformador e inclusivo. La Escuela Ayllu une práctica con teoría, hace evidente el “aprender haciendo”; el aula se une al taller y sembrío; genera la formación integral; desarrolla la complementariedad entre pisos ecológicos y núcleos- escuelas seccionales; la educación es más que escolaridad; y la producción, intra e interculturalidad es parte de la vida de los procesos educativos. Desde Freire se desarrolla la pedagogía dialógica, concienciación, praxis y metodología dialéctica que parte de la práctica, se hace teoría y retorna a la práctica para transformarla, además que es profundamente humana.

Los caminos se encuentran e invitan a pasar de la resistencia a la re-existencia, a recrear experiencias para fortalecer la educación liberadora y el pensamiento latinoamericano. Compromiso para seguir en la lucha. Homenaje al centenario de Paulo Freire.

Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

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Educación de, en y para la vida

/ 3 de septiembre de 2021 / 02:08

Boaventura de Sousa Santos, sociólogo portugués, afirma que la “pandemia ha creado tal incertidumbre que los gobiernos, ciudadanos, sociólogos y epidemiólogos no saben qué va a pasar…”, además que los efectos que produce el virus son “una marca muy fuerte en toda la sociabilidad de este siglo”. Señala además que “este tiempo es una gran oportunidad de pensar de otra manera: otro modelo civilizatorio, distinto del que viene desde el siglo XVII y que se profundizó en los últimos 40 años con el neoliberalismo (…) Hace mucho tiempo que este modelo está totalmente roto, desde un punto de vista social, ético y político. No tiene futuro. Es un cambio social, de conocimientos, político y cultural.”

Es más, los efectos del coronavirus profundizan las múltiples crisis surgidas en décadas pasadas y tienen impactos directos en la existencia de los seres vivientes. La pandemia ha puesto de manifiesto que la vida está en peligro y en un momento crucial que, de no tomarse medidas radicales en las formas de concebir la pervivencia y relaciones de y entre seres humanos, animales, plantas y toda forma de ser viviente, la humanidad hasta está en peligro de desaparecer. Esta mirada puede ser entendida como fatalista pero también como una oportunidad de forjar otro modelo civilizatorio con profundos y múltiples cambios a partir de la centralidad de toda expresión de vida. Ahora más que nunca, la vida tiene que ser el centro del quehacer cotidiano del conjunto de la población, de toda forma de desarrollo, de toda política pública y, por supuesto, de la praxis educativa. En este contexto, la educación tiene que ser de la vida, en la vida y para vivir.

Educación de la vida. La educación tiene que desarrollar la capacidad de leer la realidad con sentido ético. Esta lectura de la realidad, como dice Paolo Freire, educador popular brasileño, no se queda solo en los libros, es la lectura del mundo. Asumiendo que “el mundo de la vida es un mundo permanentemente inacabado, en movimiento” como parte de un proceso de liberación, la lectura del mundo precede a la lectura de las palabras. “Muchos siglos antes de saber leer y escribir los hombres y las mujeres han estado ‘inteligiendo’ el mundo, captándolo, comprendiéndolo, leyéndolo” donde la curiosidad es el motor de la construcción del conocimiento. Las y los humanos somos los únicos seres “que podemos asumir una opción ética (…) El mundo se salva si todos, en términos políticos, peleamos para salvarlo.”

Educación en la vida. No más teorización, menos simulacros o ensayos de laboratorio, la educación tiene que desarrollarse en la vida. Aprendamos de la Escuela Ayllu de Warisata donde la escuela y el aula no eran una entidad separada del taller o de la siembra; es más, vinculaba estas formas de trabajo en un determinado territorio, en la vida misma de la comunidad. El “aprender haciendo” tiene que ponerse en plena vigencia. La educación tiene que integrarse y realizarse en el centro de producción, en la siembra, donde se crea arte y cultura, en las organizaciones sociales y comunitarias. Lo productivo dejará de ser solo un momento de carácter metodológico o un aprendizaje cuya base solo es la racionalidad y se convertirá en un real proceso de creación material e intelectual; se aprenderá mientras se crea, mientras se produce, se convertirá en el generador de valores como la construcción del bien común, responsabilidad, solidaridad y reciprocidad, y contribuirá a la formación integral. Así lo educativo, en realidad los aprendizajes, también tendrá pertinencia y relevancia con lo cultural, social y político del contexto y la territorialidad.

Educación para la vida. La educación no es preparación para la vida, es la vida misma. De esta manera el dilema sigue vigente, ¿se educa para transformar la realidad o para adecuarse al estado de cosas? En un contexto donde se tiene que plantear otro modelo civilizatorio y la existencia de los seres vivientes está en peligro, no tiene sentido una educación que contemple, es más mantenga posiciones conservadoras de injusticia, desigualdad o discriminación. La educación tiene que ser para la formación integral de las personas y para contribuir a la transformación de la comunidad, país, región y el mundo, siendo la vida de las y los seres vivientes el centro de nuestras acciones y propuestas.

Como dice Freire: “La educación nunca es neutra”, los retos siguen y las decisiones son nuestras.

Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

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Repensar los modelos de desarrollo

/ 20 de agosto de 2021 / 01:41

La crisis sanitaria desatada por el COVID- 19 en el mundo, marzo 2020, no solo tiene efectos en la salud y pervivencia de la humanidad y la contracción de la economía, sino que evidencia problemas estructurales que hacen al conjunto de la sociedad, Estado y economía. En ese contexto, según lo manifestado por Alicia Bárcena y Mario Cimoli, secretarios ejecutivos de la CEPAL, en el artículo Asimetrías estructurales y crisis sanitaria de diciembre 2020, la “crisis pandémica ha tenido mayor incidencia sanitaria y socioeconómica en América Latina y el Caribe que en las demás regiones del mundo…”

América Latina y el Caribe (ALC) es una de las regiones con mayor número de casos positivos y fallecimientos por COVID-19. Lo más lamentable es la relación entre fallecidos y contagiados que supera a todas las otras regiones del mundo, con 3,2%. En cuanto a la economía, como efecto de la pandemia, en la gestión 2020, ALC tuvo una contracción de su Producto Interno Bruto (PIB) en 7,7%, una de las mayores en relación a las otras regiones, debido fundamentalmente al colapso del comercio mundial, la caída de los precios internacionales de los productos que exporta y el deterioro que ha sufrido la demanda interna que a su vez tiene repercusiones en el incremento de los niveles de desocupación y el cierre de unidades productivas; así como en el crecimiento de los niveles de la pobreza, pobreza extrema y desigualdad. Esta caída del PIB no solo es producto de efectos de la pandemia sino fundamentalmente de factores estructurales de larga data. Por ejemplo, entre 2014 y 2019, en promedio, la región creció apenas a 0,4% anual, expresión de un largo periodo recesivo. “Ese periodo estuvo caracterizado, en primer lugar, por la persistencia de los choques recesivos que experimentó la economía mundial como efecto de la crisis financiera mundial de 2008-2009 y de la crisis de la zona del euro de 2011, la elevada volatilidad financiera mundial, el fin del ciclo de auge de los productos básicos y sucesos geopolíticos y económicos recientes, como las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos.” Debido a este largo periodo recesivo en la economía de ALC agravado por la pandemia y, fundamentalmente, por la persistencia de crisis estructurales, cuyos rasgos principales son: 1) crisis social, reflejada en los altos niveles de desigualdad; 2) crisis económica, persistencia de asimetrías productivas y tecnológicas con relación a los países avanzados; y 3) crisis ambiental, pérdida de biodiversidad, bosques y aguas, además de superación de los límites planetarios en el uso de los recursos naturales y la biosfera; Bárcena y Cimoli plantean “la urgencia de avanzar hacia un nuevo modelo de desarrollo en América Latina y el Caribe ante la crisis sanitaria actual”.

Por los efectos de la pandemia y los problemas estructurales que trae consigo de tiempo atrás el mundo y de manera específica América Latina y el Caribe, una vez más se cuestionan los modelos de desarrollo que prometen progreso indefinido con recursos naturales finitos; así el desarrollo es prácticamente insostenible. En la práctica, la desigualdad y la pobreza siguen presentes. Si la población en su vida diaria no encuentra mayor equidad e inclusión, si no se modifica la economía y producción y no se redistribuyen excedentes, si se afecta al equilibrio del medio natural, ¿qué sentido tienen los modelos de desarrollo aplicados por largas décadas en la región y el mundo?

Es tiempo de revisar y generar nuevas concepciones de modelos de desarrollo. No es suficiente pensar únicamente en reactivación económica, hay que hacer cambios estructurales. Dado el contexto actual de crisis civilizatoria, esta nueva concepción, imprescindiblemente, debe partir de la preservación de la existencia de todos las y los seres vivientes, el equilibrio y armonía con el medio natural, la propiedad de nuestros recursos naturales, la aplicación de mutua influencia entre las políticas económicas y sociales. Profundizar el rol del Estado como promotor y protagonista del desarrollo, y de distribuidor de excedentes en condiciones de equidad social. Mantener el papel preponderante de la economía interna, así como la sustitución de importaciones. Ampliar el desarrollo de complejos territoriales productivos y de sectores productivos estratégicos, la economía comunitaria y social-cooperativa, y la consideración y validación de la economía del cuidado.

Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

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