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lunes 25 ene 2021 | Actualizado a 19:50

Cobarde asesinato

/ 3 de enero de 2021 / 06:49

Las fuerzas estadounidenses asesinaron cobardemente el año pasado, en un día como hoy, el 3 de enero de 2020, al general Soleimani, uno de los más destacados militares iraníes mientras se encontraba en el territorio iraquí como invitado oficial del gobierno de ese país. El vehículo del general Soleimani fue atacado por un dron norteamericano cuando salía del aeropuerto de Bagdad y se dirigía a una reunión con las autoridades iraquíes. Según círculos militares y políticos del mundo, el general Soleimani era considerado un relevante estratega en la lucha contra el terrorismo y extremismo. Su dominio en las cuestiones de la región de Oriente Medio y la lucha dirigida por él contra los terroristas habían causado disgusto en las autoridades de Estados Unidos e Israel. 

El general Soleimani jugó un papel fundamental dentro del Eje de la Resistencia para derrotar a las fuerzas terroristas del Gobierno Islámico (ISIS), lo que no podrían soportar las administraciones estadounidense, israelí y de Arabia Saudita. los grandes defensores de ISIS. El asesinato de muy pocos militares ha causado tanta impresión y conmoción a nivel mundial. Junto al pueblo iraní, los pueblos de otros países de Oriente Medio conocían bien claro el sacrificio y el trabajo realizado por el General y sus compañeros en la lucha contra el terrorismo y el extremismo en la región de Asia occidental. La presencia multitudinaria del pueblo iraní e iraquí en su comitiva funeral, actos de luto en distintos países (incluso en la India), uso de hashtags relacionados con este gran personaje como hashtags de tendencias en distintos países como Irán e Irak en el aniversario de su martirio, muestran por una parte su lugar en los corazones del pueblo y, por otra, ratifican lo ilegal y terrorista de lo cometido por el Gobierno estadounidense en asesinarlo.

Todo el mundo sabe quiénes son los autores del asesinato de nuestro General. Donald Trump, el presidente norteamericano, ha reiterado en varias ocasiones que tanto él como los miembros de su equipo de seguridad nacional, junto con el Secretario de Estado, jefe del Estado Mayor y director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) decidieron en una reunión previa el asesinato del general Soleimani. El militar iraní, en el momento de su asesinato, se encontraba en Irak no para poner en riesgo la seguridad de nadie sino era portador de un mensaje político en aras de establecer la paz, puesto que él además de su dominio en las cuestiones militares era parte activa en el campo de la diplomacia para bajar la tensión y extender la amistad en la región de Oriente Medio. Así en su último viaje a Irak por la invitación de las autoridades de ese país, llevaba la respuesta del Gobierno iraní para entregarla por medio de las autoridades iraquíes al gobierno de Arabia Saudita. Estados Unidos, con asesinar al general Soleimani, no le permitió seguir con sus esfuerzos por la paz. Aunque los librepensadores del mundo saben bien claro el carácter terrorista del crimen perpetrado por Estados Unidos, el mundo entero lo conocería mejor si ellos se esforzaran por dar a conocer la naturaleza malvada de esos criminales. Hay que desvelar el rostro violento, terrorista y extremista del gobierno norteamericano y que sean condenados sus crímenes por los gobiernos y pueblos libres del mundo.

Si se determina la responsabilidad penal de los autores intelectuales y materiales de este crimen y se enfrentan con castigo internacional, no volverán a ocurrir tales crímenes, ni minimizados en el futuro. Aquellos criminales que asesinaron al general Soleimani, hoy en otra actividad ilegal y contraria a las reglas de la democracia, menosprecian el voto del pueblo norteamericano pretendiendo subir, al mismo tiempo, la tensión en Oriente Medio para crear así una situación de emergencia y evitar, en consecuencia, el proceso de transmisión del poder en Estados Unidos.

Aunque la República Islámica de Irán no busca el enfrentamiento y la tensión en la región, si se ve atacada considerará su propio derecho responder a los invasores y la responsabilidad será, sin duda, de los invasores norteamericanos. Para garantizar la estabilidad y la seguridad y la no perpetración de más atentados terroristas deben retirarse las fuerzas estadounidenses de la región de Oriente Medio.

Morteza Tafreshi es embajador de la República Islámica de Irán.

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Atentados selectivos

/ 2 de diciembre de 2020 / 07:10

El 27 de noviembre, por un atentado terrorista resultó muerto el Doctor Fajrizadeh, destacado físico iraní y profesor de universidad. El Doctor Fajrizadeh presidía la Organización de Investigación e Innovación del Ministerio iraní de Defensa y había llevado a cabo distintos proyectos en los campos de la defensa pasiva química, biológica y nuclear. Una de sus últimas prestaciones a la humanidad era la producción de la primera prueba de detección de COVID-19 en Irán, considerando las condiciones en las que el pueblo iraní se encuentra bajo las inhumanas sanciones del Gobierno de Estados Unidos que impiden incluso el acceso a los artículos humanitarios como medicamentos y equipos médicos, y también supervisaba la producción de la vacuna iraní contra el COVID-19.

Con el atentado contra su vida, el número de científicos iraníes caídos en atentados similares desde 2009 suman siete. Existen claros indicios que apuntan a la participación y responsabilidad del régimen sionista de Israel en este acto terrorista, como son las amenazas vertidas contra el científico iraní por parte de las altas autoridades israelíes, la más importante de ellas el premier israelí Benjamín Netanyahu, quien amenazó públicamente al Doctor Fajrizadeh ante las cámaras de televisión el 30 de abril de 2018. Este acto terrorista perpetrado por el régimen terrorista de Israel es un ejemplo más del terrorismo de estado que tiene como objetivo poner en peligro la paz y la seguridad internacionales, la integridad territorial, la seguridad de la región de Oriente Medio, y por supuesto, impedir el desarrollo científico de los pueblos independientes.

Este hecho terrorista va en contra de los principios fundamentales del Derecho Internacional y de los principios constatados en la Carta de las Naciones Unidas y, por tanto, requiere la atención y condena por parte de la comunidad internacional y las correspondientes organizaciones internacionales. Este acto terrorista muestra que los enemigos de la diplomacia pasan por tiempos llenos de pánico y que tienen la intención de poner en peligro la paz y la seguridad mundiales perturbando la región de Oriente Medio.

Uno de los principales objetivos de los belicistas norteamericano-israelíes y sus aliados regionales es, precisamente, imponer condiciones especiales a Oriente Medio para luego alcanzar sus nefastos propósitos. Si piensan ellos que con la ayuda del terror podrán detener el avance de la ciencia en Irán están muy equivocados, pues el progreso científico no depende de los individuos y va a seguir su curso en todos los campos con el ímpetu y la celeridad de antes.

Dadas las serias consecuencias de este horrible hecho para la paz y seguridad internacionales y por el hecho de que el terrorismo, como un duro desafío para todo el mundo, requiere una reacción colectiva, invito a la comunidad internacional a condenar fuerte y categóricamente este acto inhumano con base en su compromiso bajo los principios del Derecho Internacional para luchar contra el terrorismo.

Hoy están ante una prueba seria aquellos gobiernos que se presumen de defender los derechos humanos y luchar contra el terrorismo. Tienen que responder al pueblo iraní por su silencio ante las actividades terroristas que han victimizado a más de 17.000 personas en todo Irán en los 40 años que pasan de la Revolución Islámica. La Organización de las Naciones Unidas ha descrito y reprobado a través de sus distintas resoluciones y en consenso, cualquier medida, método y práctica terrorista dondequiera y por quienquiera como actos criminales e injustificables. Dichas resoluciones ratifican que actuaciones, métodos y prácticas terroristas, así como su financiación, programación y provocar su realización contravienen los principios y objetivos de esa organización mundial.

Por tanto y en la línea con la actuación de la Organización de Naciones Unidas esperamos que la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito a la que ha sido encargada la importante tarea de luchar contra el terrorismo, condene incondicionalmente este crimen terrorista. El Gobierno de la República Islámica de Irán confirma su firme compromiso con la lucha contra el terrorismo y se reserva sus derechos, sobre todo su derecho inalienable por la defensa propia para tomar, según la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, todas las medidas necesarias para responder a ese ataque terrorista y castigar a sus autores tanto físicos como intelectuales.

Morteza Tafreshi es embajador de la República Islámica de Irán en Bolivia.

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Levanten las sanciones de EEUU contra Irán

Urge que todas las naciones del mundo se unan contra esta plaga mortal y cooperen por minimizar sus nefastas consecuencias sociales y económicas.

/ 24 de abril de 2020 / 06:15

El letal coronavirus COVID-19 se está propagando por todo el mundo, matando a miles de personas cada día en distintos países. Hoy todos saben que se trata de una enfermedad altamente contagiosa que afecta por igual a las diferentes comunidades humanas, sin tener en cuenta las fronteras oficiales. Por tanto, urge que todas las naciones del mundo se unan contra esta plaga mortal y cooperen por minimizar sus nefastas consecuencias sociales y económicas, prescindiendo de las diferencias políticas y la ubicación geográfica.

La nación iraní tampoco ha estado a salvo de la propagación del COVID-19. En los dos últimos meses, pese a todas las medidas tomadas, la enfermedad se ha extendido con una considerable velocidad por todo el país. Hasta la fecha han sido afectadas 80.000 personas y de las cuales 5.000 han fallecido. El Gobierno iraní, respetando profundamente la conservación de la salud pública y comprometiéndose a cumplir todas las reglas sanitarias, ha tomado desde el comienzo de la pandemia diversas medidas y estrategias para enfrentar este peligroso fenómeno, y continúa hasta la fecha con su lucha tenaz contra este desastre natural.          

En las últimas semanas, en medio del duro y penoso enfrentamiento contra el coronavirus, y cuando cualquier signo de solidaridad y ayuda internacionales podría aliviar sus dolores, el Gobierno de EEUU, siguiendo su política de endurecer el cerco económico impuesto al pueblo iraní, lamentablemente ha amenazado a los compradores de nuestro petróleo, poniendo en riesgo una de las principales fuentes de ingresos para enfrentar la pandemia en Irán.

Justo cuando todas las naciones están expuestas a los peligros y amenazas del COVID-19, el Gobierno estadounidense y sus aliados están utilizando las circunstancias como un instrumento político de presión contra mi país. Urge que la comunidad internacional condene de manera unánime y en voz alta la aplicación y el endurecimiento de las sanciones unilaterales estadounidenses contra la República Islámica de Irán por las razones expuestas a continuación.

Desde el punto de vista jurídico. La salida ilegal de EEUU del acuerdo nuclear firmado entre Irán y la comunidad internacional en 2015 y la consiguiente reimposición de sanciones unilaterales e inhumanas bajo la política de “presión máxima” contra Irán, además de ser una amenaza contra la salud mundial, ha dificultado la lucha contra el coronavirus en Irán, y ha entorpecido las posibilidades del pueblo iraní para conseguir productos médicos y farmacéuticos, la transferencia de tecnología sanitaria y abastecerse del equipamiento necesario para combatir la pandemia. Estas medidas han sido condenadas por la Corte Internacional de Justicia (CIJ), tribunal que ha decretado la detención de las sanciones violatorias de los derechos humanos.

El derecho a la vida y al acceso a la sanidad son partes esenciales de los derechos humanos, y todos los gobiernos están comprometidos a crear condiciones para que sus pueblos puedan alcanzarlos. Por tanto, cualquier restricción en cuanto al derecho al acceso a la sanidad, a la medicina y a equipos médicos constituye un atentado contra el derecho fundamental a la vida, especialmente en las actuales circunstancias.

Desde el punto de vista ético. En tiempos en los que la nación iraní está enfrentando una de las pandemias más duras de los últimos siglos, los impactos del COVID-19 en Irán se han agravado por causa de las sanciones impuestas por EEUU. No hay duda que todos los pueblos están a bordo de un mismo barco, y si se ve dañada cualquier parte de éste, toda la tripulación estará expuesta al peligro. Por tanto, no hay que permitir que EEUU relacione sus diferendos políticos con cuestiones vitales como la salud pública mundial, especialmente en circunstancias como las actuales. Esto constituye un atentando contra la ética y la cortesía internacionales.

Por ello, los partidos políticos en todo el mundo, prescindiendo de sus tendencias, al igual que los medios de comunicación que simpatizan con la verdad deberían prestar más atención a los actos inhumanos de la Casa Blanca, condenándolos en voz alta. Por causa de las sanciones impulsadas por Washington, Irán no podrá recibir ayudas internacionales e incluso tampoco podrá comprar sus necesidades médicas. EEUU tiene que levantar las trabas impuestas a la salud mundial.

Desde el punto de vista político. En general la mayoría de los países tienen desacuerdos en asuntos políticos, económicos, fronterizos, aduaneros e incluso culturales con el resto de las naciones, pero cuando ocurren desastres naturales o está en peligro la salud mundial, todos los gobiernos deben, por igual y según los principios y normas imperativas adoptadas internacionalmente, levantar las sanciones y restricciones. A pesar de este principio, EEUU no solo no ha levantado las sanciones contra Irán, sino que además ha impuesto trabas al envío de equipamiento médico procedente de otros países. De hecho, Washington ha utilizado las sanciones como instrumento político para golpear la salud mundial y la de los pueblos del mundo.

El Gobierno estadounidense ha declarado siempre que los alimentos y medicinas no forman parte de las sanciones. Sin embargo, las restricciones impuestas a las operaciones financieras y las amenazas a las empresas vendedoras de equipos médicos han impedido su ingreso a Irán, afectando severamente el sector de salud de mi país. Lamentablemente, en EEUU algunos individuos han demostrado su júbilo ante la propagación del coronavirus en Irán, porque consideran la extensión de la enfermedad como un factor más en la intensificación de la política estadounidense de “presión máxima”. 

Mientras nuestros ciudadanos se están muriendo masivamente por causa del COVID-19, Donald Trump está intensificando las sanciones ilegales estadounidenses contra Irán para destruir los recursos del pueblo iraní en su lucha contra este peligroso virus. En medio de la extensión del coronavirus, un grupo antiiraní establecido en EEUU, que mantiene estrechas relaciones con el gobierno de Trump, les ha pedido a las grandes empresas farmacéuticas cerrar sus negocios con Irán. En otra ocasión, el señor Mark Dubowits, presidente de la Fundación por Defensa a las Democracias (FDD), ha demostrado en un acto vergonzoso su alegría por la difusión de la enfermedad en Irán, expresando que el coronavirus hizo con nuestro país lo que no pudieron hacer las sanciones; es decir, detener las exportaciones iraníes no petroleras. Pido, por tanto, a todas las conciencias despiertas y a todas las voces buscadoras de derecho y libertad en todo el mundo contraponerse a las nefastas sanciones impuestas por EEUU contra un pueblo que está luchando dura y dolorosamente contra el letal coronavirus COVID-19.

Morteza Tafreshi, embajador de la República Islámica de Irán en Bolivia.

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