Voces

miércoles 24 feb 2021 | Actualizado a 13:49

Seis escenas caníbales

/ 24 de febrero de 2021 / 00:51

Nueve mujeres y hombres han tomado el Museo Nacional de Arte, el “Emeneá”. Han inventado un modelo para armar y cuestionar los mecanismos religiosos de dominación del arte colonial. No han copiado obras famosas de la Colonia, las han reproducido que no es lo mismo. Ellos son los nuevos “privilegiados”: Neddy Pacheco y Yawar Gustavo Limachi, como muralistas junto a Mario Conde, Jorge Mendieta, Fabiola Gutiérrez, William Luna, Ángelo Valverde, Cristian Laime Yujra y Millka Ponce. La primera exposición del año con alma itinerante en el MNA se llama Devoción pictórica: la reproducción de la reproducción: de dispositivo de adoctrinamiento colonial a herramienta pedagógica en nuestros días. La curaduría corre a cargo de Narda Fabiola Alvarado y es parte del proyecto Dios y la máquina, la muestra sobre arte colonial del museo. Estas son seis escenas de arte pop colonial/canibalizado.

Uno: “¿cómo meterse en la cabeza del pintor colonial? ¿cómo pintar como él? El paceño Leonardo Flores solucionaba su pintura con una pincelada. Reproducir es un reto”, dice un “globo” de cómic a tiza. Los nueve “imitadores devotos” se han dado cuenta de que reproducir no es una acción mecánica, que toda pintura es una corrección. Reinterpretar es increpar al pasado, es llevar la contraria. Nosotros/ellos somos la posteridad que ha condenado al olvido a los autores desconocidos del periodo colonial.

Dos: “9.00 am: comienzo a trabajar en los bordados y encajes. Es un trabajo mecánico y repetitivo pero emocionante por el reto de completar una serie de rompecabezas. 18.00 am: aún no termino los encajes. Hay mucha ternura en el ojo chueco del Espíritu Santo en el cuadro del maestro Melchor. Hay algo raro ahí”. Los reproductores canibalizan a los pintores anónimos de nuestro arte colonial. ¿Por qué dibujamos aquello que odiamos? ¿Dónde estaba su misterio, su huella?

Tres: “el santo tiene un rostro serio y pálido con la mirada que te persigue desde cualquier ángulo, me es complicado definir su expresión”. Es un mensaje de la bitácora/“guasap” de Cristian Laime Yujra sobre el cuadro barroco Santiago Matamoros, atribuible a Leonardo Flores, último tercio del siglo XVII. “10.08 am: el caballo se hace complejo, sus ojos humanos se me hacen enigmáticos”. Los dos “Santiagos” lucen imponentes en la entrada de la Sala Díez de Medina. La mayor parte del arte pop mostró en los años 60 un estilo libre, trivial o lúdico. El “Matamoros” de Laime es un personaje cómico de historieta. Es otro expolio.

Cuatro: “¿Efecto teatral o ficcional de los cortinajes? Develar la imagen de la virgen y que todos digan: ¡guau! 10.00 am: las figurillas parecen de fácil ejecución. 20.00 am: ¡Nada fácil! Las miniaturas resultaron siendo más complicadas de lo que esperaba”. El interés es el primer canon estético, dijo John Cheever, el “Chéjov del barrio”. Sorprender desde un ángulo inesperado, hacer que nos detengamos de golpe. El “guau” onomatopéyico es puro Roy Lichtenstein. Es otro viaje en el tiempo.

Cinco: Mario Conde reproduce a Melchor Pérez de Holguín. Es un pequeño óleo sobre cobre, se llama Virgen del Rosario, barroco potosino. Conde ha elegido otra técnica, es una acuarela sobre papel. Usa sobre la pared del Museo un compás áureo para medir proporciones y transportar medidas, copia las pinceladas y las manchas del tiempo, calca el dibujo, borra trazos excedentes, dibuja sus pinceles, su barniz protector, su espátula, sus gubias, su martillo, su regla de 90 grados. Quisiera saber qué piensa Marito cuando calla.

Seis: los murales movibles armados por los muralistas Pacheco y Limachi están pensados no para ocupar una sala blanca y grande, sino para ser exhibidos, si la plata alcanza, en la avenida 6 de Marzo de El Alto y en la Plaza del Estudiante en La Paz. A la calle. Los lienzos blancos alternados en sus “reproducciones” de Descanso de la huida a Egipto (o Virgen lavandera) de Pérez de Holguín y La Sagrada Familia quieren denunciar el despojo/ robo de nuestro arte colonial a lo largo del ancho altiplano. Devoción pictórica es la canibalización/pop de nuestro arte colonial. Es una invitación para devorar la devoción. Es la caprichosa labor de inventar eternidades con brochazos de fugacidad y olvido.

    Ricardo Bajo es periodista y director de la edición boliviana del periódico mensual Le Monde Diplomatique. Twitter: @RicardoBajo

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Marcos Malavia: ‘Una sociedad sin teatro es una sociedad sin memoria’

Este hombre de teatro tiene otros frentes abiertos: la lucha por la Escuela Nacional de Teatro, dos películas y un sueño pendiente: montar ‘Hamlet’

VIDA. El teatrista y escritor Marcos Malavia nació el 20 de marzo de 1972 en Huanuni (Oruro)

Por Ricardo Bajo

/ 24 de febrero de 2021 / 11:13

Marcos Malavia está otra vez en la pelea, el leit motiv de su vida. La Escuela Nacional de Teatro atraviesa problemas económicos por el enésimo incumplimiento de la Alcaldía de Santa Cruz y Malavia, entre película y obra de teatro en Francia, ha vuelto a la trinchera para que la única escuela teatral en Bolivia no desaparezca. El orureño está por estrenar su ópera prima en cine, El novio de la muerte sobre el asesinato de Lucho Espinal y subirá a las tablas su versión de Las criadas de Genet en octubre en Francia. Va a rodar también en el Plan 3.000, el barrio que acoge hace casi 20 años a una Escuela que resiste siempre. Es un convencido de que una sociedad sin teatro y sin arte es un pueblo sin memoria.

— Mirando para atrás, hacia la fundación de la Escuela Nacional de Teatro (ENT) en 2004 en el Plan 3.000, ¿qué valoración haces?

— Efectivamente, si hago un esfuerzo de introspección sobre la escuela y estos 17 años, lo primero que me viene es que no sé cómo pudimos hacerlo y cómo todavía está en pie frente a tanta indiferencia de las instituciones y los apoyos que tenemos constantemente que reclamar, poniéndonos en una posición siempre difícil como si se tratara de un favor. Pero a pesar de todo esto estamos ahí y siempre cumpliendo con rigor.

— ¿Cuántos hombres y mujeres salieron de la Escuela Nacional de Teatro?

— Son más de 5.000 actores y actrices que se han beneficiado con la labor pedagógica de la escuela, entre los que cursaron los cursos regulares, los talleres de preparación, los Talleres Nómadas y otras acciones que hemos desarrollado. Estamos por 350 actrices y actores egresados y titulados de la escuela y que hoy están al frente de muchas compañías de teatro y son gestores culturales bastante idóneos, tanto en Santa Cruz como en otras ciudades.

En cuanto al aporte al barrio Plan 3.000, creo que es una relación de comprensión, de respeto y orgullo que se ha establecido entre nosotros durante estos años. El plan representa para nosotros una lección de vida, una forma de hacer frente a las indolencias de la sociedad y es siempre para nosotros una fuente de inspiración en el trabajo. Nos permite comprender cotidianamente el porqué de nuestro oficio y a quién lo destinamos. Es muy importante en el teatro saber a quién nos dirigimos y por qué. El teatro es y será siempre un espacio de transformación a través de la palabra comulgada, es decir que se convierte en un acto colectivo. Estar en contacto con una realidad que nos muestra la injusticia social nos permite saber dónde tenemos que poner nuestros esfuerzos como artistas. Los estudiantes que cursaron y cursan en nuestra escuela, en su mayoría salen con la conciencia de que tienen un rol que cumplir en el esfuerzo de ser un eco de las vivencias de los seres humanos y las injusticias a las cuales están sumisos, sean políticas, económicas o de vida.

DUPLA. Marcos Malavia y el guitarrista Piraí Vaca unieron esfuerzos en la obra ‘El duende’. Foto: Marcos Malavia

— ¿Cómo ves el futuro de la ENT?

— Espero que el futuro de la ENT sea el de definitivamente poder estabilizarse económicamente, permitiendo que sea una institución que tenga justamente garantizado su futuro y pueda de esta manera tener mayores proyecciones en el tiempo y asentar sus proyectos, como el caso de las jornadas de investigación. Pero esto pasa por una toma de conciencia de las necesidades por parte de las autoridades departamentales, pero también nacionales. El aporte de la Escuela no se limita a Santa Cruz, recibimos estudiantes de todo el país. Me parece que el Ministerio de Culturas o el de Educación tendrían también que venir a contribuir a la estabilización de la Escuela. En las anteriores gestiones de dichos ministerios yo inicié gestiones, pero sin ningún resultado. Creo que la idea de la necesidad de valorizar las culturas y el arte no está aún entre las prioridades de la clase política y es bastante perjudicial para el desarrollo armonioso de nuestra sociedad. 

— En estos casi 20 años de la Escuela, ¿de qué obras estás más satisfecho, si es que se puede elegir?

— Hay tres obras que me vienen a la cabeza. La primera es la que realicé con los alumnos de la primera promoción. El título era Tierra de nadie del rumano Matei Visniec. El espectáculo tuvo bastante éxito, sobre todo en el festival Peter Travesí y allí estaba toda una generación de actores y actrices que hoy están muy activos. La otra obra es Ópera pánico de Alejandro Jodorowsky, que era para mí una manera de mostrar la dureza y la poesía de la vida de los olvidados de la calle. Y la tercera es una de las últimas que realicé, Tejas verdes de Fermín Cabal, que fue estrenada en La Paz el día de la muerte del dictador García Meza, una obra que denunciaba justamente las oscuras y terribles acciones de las dictaduras militares de los años 70.

FILMACIÓN. Malavia estrenará este año su ópera prima, denominada ‘El novio de la muerte’. Foto: Marcos Malavia

— La batalla por la plata y las constantes peleas con la Alcaldía cruceña y con otras administraciones, ¿qué te dicen de la relación poder públicoculturas-artes?

— Creo que la posición del arte en nuestras sociedades ha sido siempre una fuente de conflicto, tanto para valorarlo como para mantenerlo. Desde el punto de vista económico somos totalmente improductivos, no creamos una riqueza directa que pueda multiplicarse, sobre todo el teatro, que es un evento puntual en el tiempo y espacio. Es difícil contenerlo y tolerarlo. Esto provoca una profunda incomprensión de los políticos y también de la ciudadanía para percibir la necesidad de ayudar y contribuir a su crecimiento. No ven el reporte directo a su vivencia física y material. Pero la verdad es que somos seres sociales de la representación y el arte es una expresión profunda de nuestra condición, como respirar o alimentarse.

El ser humano necesita la expresión de sus vivencias y sus sentimientos, que los mismos sean compartidos, lo que le permite relacionarse con los otros seres de su comunidad. Sentir ser parte de un todo, de una identidad que le permitirá afrontar sus incertidumbres existenciales. Es la alimentación del ser y es a eso que se dedica el artista, el arte y en mi caso, el teatro. Una sociedad sin arte y sin teatro es una sociedad sin memoria, sin perspectiva de construcción de crecimiento humano.

Es por esto que, a pesar de las dificultades, el arte y los artistas lucharán siempre por estar vivos. Los cálculos a corto término que traen la política y el poder no permiten ver que necesitamos ser apoyados por el bien de la sociedad. La obsesión de mantenerse en el poder hace que los políticos y las autoridades pierdan la visión del ser y el buen vivir interior colectivo.

— Con toda tu experiencia en Francia, “paraíso” del apoyo público a las artes/culturas, ¿cómo logras pasar sin morir en el intento de un país así a nuestro páramo boliviano?

— Francia ha comprendido desde ya hace mucho tiempo que una de las riquezas naturales más importantes de un país es la cultura y el arte. Sus esfuerzos se han encarado hacia esa riqueza natural que no se puede agotar, como son las riquezas naturales energéticas. Una de las exportaciones de primera línea de Francia es su influencia intelectual, artística y cultural. Está entre los productos más importantes exportables que cohabita con los bienes naturales, como es el caso del vino. Esta manera inteligente de abordar su influencia en el mundo ha hecho efectivamente que se aporte una atención de primera línea a la cultura y los artistas. Evidentemente tiene sus bemoles cómo se reparten esas ayudas y también el deseo intrínseco de controlar la producción cultural-artista a través de las subvenciones.

Pero no hay que negar que esta predisposición de dotar al Ministerio de Cultura un presupuesto que le permite apoyar a los artistas es un ejemplo a seguir. Los impuestos de los ciudadanos deberían de la misma manera poder garantizar que el público pueda beneficiarse del arte de manera gratuita. Jean Vilar proponía un arte “elitista para todos”. Bolivia tiene un gran potencial creativo en el arte, pero los artistas viven como pueden.

— Regresando a tus comienzos en Huanuni y Oruro, ¿qué recuerdos te vienen a la cabeza si lees las palabras: Teatro El Túnel y Líber Forti?

— Mis comienzos están siempre presentes en mi trabajo. El ser humano es a cada instante la expresión de su pasado, su presente y su futuro. Personalmente no soy muy nostálgico, pero creo que mis inicios en mi Huanuni natal y el grupo El Túnel en Oruro forjaron en mí una disciplina de trabajo y constante aprendizaje. La falta de una escuela y el empirismo con el cual comencé este oficio me enseñaron lo importante que significa tener una formación, proceder con una técnica. Esta es la razón principal que me motivó para fundar y construir el proyecto de la Escuela Nacional de Teatro. Tuve la suerte de tener maestros como Jean-Louis Barrault y Marcel Marceau. Con ellos comprendí lo que significaba poseer un conocimiento de la escena y el camino que tenía que recorrer para considerarme un artista profesional.

Dentro de mis recuerdos, evidentemente, está el encuentro con Forti. Fue para mí la primera luz brillante que comenzó a iluminar mi camino en el arte. Líber era un hombre de teatro excepcional y tenía una relación con el teatro directa y al servicio de los otros, del pueblo. Su ejemplo de trabajo fue una influencia importante en mi recorrer.

Foto: Marcos Malavia

— ¿Confías todavía en este mundo distópico en la capacidad del teatro como formador de hombres y mujeres por un mundo más justo, solidario y tolerante?

— El teatro es la consecuencia poética de la condición humana y por ello va siempre a existir. Parte del principio del desdoblamiento del ser que nos constituye y forma parte de nuestra condición existencial. El ser humano vive constantemente en una elaboración de puesta en escena, todo lo que nos rodea está sumado a esta función fundamental que es la de organizar el movimiento caótico de la vida. Cuando digo esto, digo que vivimos y nos vemos vivir constantemente y es allí donde se funda el teatro. Necesitamos hipótesis existenciales para comprender nuestra vida y comprender el comportamiento humano. El teatro ofrece este espejo de la existencia. Ahora, que se considere como un acto que toca a una pequeña parte de la población, no es a causa del arte del teatro. Esto radica sobre todo en que vivimos un mundo industrializado y todo lo que no puede reproducirse al infinito termina siendo destinado a unos cuantos pocos. Es resultado sobre todo de un disfuncionamiento de la superestructura social que es la economía. La gente de teatro somos verdaderos resistentes de esta lucha silenciosa y perversa a la cual nos ha sumido la sociedad actual, que finalmente busca deshumanizar las relaciones entre las personas. No importa que el teatro no sea un deporte de masas, lo fue en un momento de la historia del ser humano, pero es esencial para el equilibrio social que exista y esto lo saben de manera cognitiva nuestras estructural sociales.

— ¿Ha caído el teatro en cierta forma en una especie de onanismo, en personas que se quieren y se ven solo así mismos?

— Francamente no creo. Pienso sobre todo que hoy los hombres y mujeres viven un constante bombardeo a través de la redes sociales y de la preponderancia de la imagen que le exigen y lo empujan a ser un ser único y que es mirado por todos. Creando de alguna manera una sociedad más solitaria e individualista, el teatro a veces puede sufrir de esto igualmente, pero creo que ese tipo de actor o actriz termina por agotarse solo y la mayor parte queda solitaria en su mirar narciso.

— Sigues escribiendo en francés con más comodidad/facilidad que en castellano, ¿se puede sentir alguien totalmente libre en un idioma que no es el suyo propio?

— La escritura es para mí un acto de desdoblamiento como el teatro. Me posiciono siempre en el lugar del que va a leer y al cual le cuento la historia que tengo detrás mío, como si fuera un fantasma que me empuja y guía las palabras que constituyen el texto, sea un poema, una novela o la obra de teatro que escribo. Escribir en francés, contrariamente a lo que podría uno imaginarse, me da mucha más libertad que el castellano. En francés las palabras no tienen el mismo peso, como si ellas podrían tener un destino más imaginativo que las que corresponden a mi lengua materna. Es como si el hecho de escribir en otro idioma me permitiera abordar el imaginario a partir de otro punto de vista, de otra organización interior. No sé si es más fácil para mí, pero la verdad es que mi producción literaria se enriquece cuando estoy en otro idioma.

— ¿En qué trabajas actualmente?

— Acabo de terminar la postproducción de mi ópera prima en el cine llamada El novio de la muerte que rodé en Bolivia en 2019 con el 97% de actores bolivianos y que explora las circunstancias de la muerte de Luis Espinal. Es una coproducción boliviana-francesa entre Fuentes Audiovisuales (productora boliviana), Mia Production y PasoProd (francesas). Fue una experiencia bastante enriquecedora y una incursión que tenía pendiente desde hace muchos años. La película está terminada y será propuesta a diversos festivales. Espero que pronto pueda ser vista en Bolivia. He tenido un enorme placer de trabajar con los actores bolivianos que son excelentes y de una entrega única. Las preproyecciones que hemos realizado aquí en Francia fueron muy positivas en ese sentido, remarcando el formidable trabajo de esos actores y actrices.

Ahora que terminé la película estoy escribiendo otro guion que se inspira en la novela que publiqué en Francia, Un cuerpo despedazado. La película va a ser rodada casi íntegramente en el Plan 3.000 y busca mostrar la violencia y la injusticia en la cual viven las mujeres hoy a través de un personaje muy cercano a Antígona, que busca la justicia. Por otra parte acabo de terminar la puesta en escena de la obra Las criadas que tenía que estrenarse en París el mes próximo pero por la maldita pandemia se pospondrá para octubre.

OBRA. La Escuela Nacional de Teatro está ubicada en el Plan 3.000 de Santa Cruz de la Sierra. Foto: archivo La Razón

— ¿Cómo has vivido la experiencia no corporal del teatro en pandemia con Zoom, presentaciones virtuales y la ausencia física del espectador?

— Es una época singular la que vivimos. Durante varios meses he dictado mis clases por Zoom a los alumnos de la Escuela. Es una experiencia difícil porque te obliga a trabajar de una manera que no corresponde a la realidad. El teatro se aprende en el escenario, es allí que surge lo justo. El Zoom es una manera de poder continuar y tratar de paliar la dificultad que está frente a nosotros. Para el teatro,  esto es un castigo suplementario que nos impone la vida hoy. Esperemos que pronto salgamos de este túnel en el cual estamos todos.

— ¿Qué obra o autor te gustaría montar que no lo hayas hecho aún?

— Es difícil responder esa pregunta. Siento que tengo mucho que hacer por delante y muchas obras pendientes para montar, pero si podría decirte que me gustaría en un futuro próximo poder montar Hamlet, es una obra que me gustaría hacerla vivir en el escenario.

— La experiencia con Piraí Vaca en El duende fue especialmente gratificante, por lo menos para el espectador, ¿hay planes de repetir cuando pase esta maldita pandemia?

— Piraí es un genio y un hermano del alma. Esa experiencia artística nos ha unido mucho. Regularmente hablamos y comentamos nuestras experiencias artísticas. El duende es una de las obras que más satisfacciones me ha dado. Son esos momentos mágicos que unen a dos artistas y que una vez juntos todo parece fácil, como si no tendrías que hacer ningún esfuerzo para que todo funcione. Fue un momento en mi vida artística muy importante y sobre todo la acogida que tuvo la obra por todo el público. Fue realmente lo que se llama el teatro “elitista para todos”, porque es divertida pero al mismo tiempo dices cosas muy profundas con las palabras de ese hombre de teatro genial como fue Federico García Lorca. Una de las cosas que muchos no saben es que antes que considerarse poeta, Lorca fue un verdadero teatrero, llevaba sus obras a los lugares más alejados de España con su compañía de teatro. Y creo que con El duende ofrecimos esa dimensión popular que es propia de Lorca. Nuestro deseo con Piraí es volver a trabajar juntos, sea remontando El duende, sea inventando otra cosa. La vida se hace con los sueños y es así como veo que llegaremos a estar pronto nuevamente juntos en el escenario con mi entrañable amigo Piraí.

— ¿En qué momento se encuentra el Festival de Teatro en Santa Cruz?

— El Festival Internacional de Teatro de Santa Cruz es una de las obras clave para que el teatro en Santa Cruz pueda asentarse y cobrar la dinámica y el vigor que tiene hoy. Su existencia permitió que el proyecto de la Escuela Nacional de Teatro pueda crecer, sin lugar a dudas.

— ¿Cómo ves la escena cruceña? En los últimos años Santa Cruz ha vivido una explosión de teatro con una cierta inclinación por lo comercial.

— De lo que yo he visto, me parece que la escena es bastante diversa. Es cierto que hay algunas compañías que tienen el deseo de crear un teatro que podría imaginarse que es más fácil para consumir pero he visto a la par bastantes trabajos que no entran en ese cuadro y que toman riesgos llevando sus obras a barrios populares. Hay varios autores nuevos también que están montando sus propias obras. Pienso en Ariel Muñoz que tiene su compañía y que trabaja una creación bastante original; en Fred Núñez igualmente; y en las experiencias singulares de teatro de Tía Ñola, donde existe un movimiento muy importante y lo llevan con mucha pasión. Lo que sobre todo caracteriza hoy al teatro de Santa Cruz es su diversidad, creo mucho en eso. Hay que tener mucho cuidado cuando el teatro toma un ángulo ideológico o puramente estético. Cuando se busca obedecer esta concepción, es la mejor manera de alejar el público de los escenarios. Somos artífices de las vivencias humanas y estas pueden ser escuchadas por el público más amplio que sea posible.

— Saliste al exilio chileno después de un golpe, el de García Meza, ¿cómo viviste el 2019? ¿Cómo ves el ascenso de la ultraderecha?

— Creo que los errores que se cometieron en la visión política y el análisis de la situación por los que se consideran de izquierda son el resultado de esta derechización. Lamentablemente, el paradigma político no cambia. La lucha por el poder pervierte las ideas más loables. La gente que llega al poder se encuentra en una encrucijada: cómo hacer para mantenerse, de tal manera que todas las buenas ideas que podían haber tenido llegando al poder, muy a menudo se diluyen en esa lucha constante por no perderlo y mantenerse, cueste lo que cueste. Es el paradigma que hay que cambiar. La cuestión no es quedarse en el poder sino el de permitir que la coherencia que nos llevó al poder sea respetada; que el deseo por la justicia esté siempre en primer plano, cueste lo que cueste, incluso hasta perder el mismo poder.

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Los cinco problemas del Tigre

Ricardo Bajo, periodista

Por Ricardo Bajo

/ 21 de febrero de 2021 / 21:18

Los dos últimos amistosos de The Strongest frente a Wilstermann dejaron aires de preocupación en Achumani. Es verdad que estamos en plena pretemporada pero los problemas del Tigre no son de hoy.

Uno: la sombra de Pablo Escobar es alargada. La propia idiosincrasia del club marca la necesidad imperiosa de fuertes liderazgos. La historia stronguista es la historia de sus caudillos. En el plantel de Alberto Illanes hay grandes jugadores pero ningún caudillo. Hay cuatro o cinco jugadores de peso que mandan pero nadie da un grito y se echa el equipo al hombro cuando llegan las malas.

Dos: el Tigre acusa falta de solidez defensiva. No hay pareja de centrales que logre consolidarse como tal. La llegada del español David Mateos sembró ilusión pero su sobrecarga ha impedido aún su debut. En el colmo de los colmos incluso se habla de una posible mala relación entre el entrenador y el ex zaguero del Real Madrid.

Tres: los stronguistas han armado prácticamente dos oncenos de jerarquía pero hay una posición que preocupa. En el puesto de volante de contención solo se cuenta con Wayar. El año pasado estaba Veizaga pero el cochabambino se fue –fallaron otra vez las formas para despedir a un jugador que dio tanto- y nunca se fichó a un reemplazante. ¿Qué pasa si el chapaco se lesiona? En el segundo amistoso frente al “rojo”, Arrascaita jugó de cinco.

Cuatro: la carencia de gol. Si bien es cierto este es un problema endémico de todos nuestros equipos y de la propia selección nacional, este hándicap se acentúa en filas gualdinegras. Illanes ha depositado la confianza en Blackburn como titular pero el panameño “devuelve” ese gesto con displicencia, con un juego estático incomprensible. Cuando ha entrado Jair Reinoso, el colombiano no logra aún complicar al técnico a la hora de decidir. El gol no es solo tarea del nueve, los hombres de segunda línea también tienen desviado el punto de mira.

Cinco: a los problemas futbolísticos –verticalidad extrema y abuso del toque intrascendente- se suma una decisión táctica del “Flaco”: salir jugando desde atrás. Esta obsesión se ha vuelto en contra pues hace del equipo un conjunto predecible. Resultado: pérdidas de pelota y ocasiones facilonas para el rival. ¿No es mejor alternar con pelota larga para saltar líneas y no obdecarse siempre con salir jugando? Por cierto, el desempeño de Castro sigue siendo un dolor de cabeza.

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El Chapare y los Yungas

Ricardo Bajo, periodista

Por Ricardo Bajo

/ 14 de febrero de 2021 / 22:18

El Chapare y los Yungas no solo tienen en común la hojita verde de la coca; ambos territorios son el futuro futbolístico de Bolivia, ambos albergan a comunidades sumamente futboleras y talentosas. La última demostración de este hecho es el campeonato nacional logrado por las chicas del Deportivo Trópico. Nuestro problema es que no nos da la gana explotar semejante caudal humano de hombres y mujeres nacidos para la pelota.

Hace dos semanas, el colega Marco Mejía en Página Siete entrevistaba a Rodrigo Marión, director del fútbol formativo del club Bolívar y al frente  de la recién inaugurada escuela celeste en Santa Cruz. Marión, muy suelto de cuerpo, aseguraba que “en la altura se hace dificultoso el crecimiento físico del jugador, trabajamos en tierra cruceña para que el factor del clima nos favorezca en el crecimiento del futbolista. Queremos aprovechar esa ventaja competitiva que podemos sacar del biotipo del joven que vayamos a producir a nivel del mar”.

¿Se imaginan si esas declaraciones llegaban desde Buenos Aires o Montevideo? Esas afirmaciones desacertadas solo recibieron la respuesta de Isaac Mollinedo, al mando de la fructífera escuela ABB de La Paz. El “profe” sabio respondió a su ex alumno ingrato Marión –paceño por cierto- que él mismo salió campeón con un equipo de la ABB enfrentando a selecciones orientales a pesar de su baja estatura. Mollinedo se hacía, luego, tres preguntas: ¿por qué se discrimina al jugador paceño? ¿por qué no se brinda a la juventud de todas las provincias paceñas el mismo trato que a los chicos cruceños? ¿Es admisible que lo haga un club que tiene su sede e hinchada en la hoyada? Yo añado una cuarta: ¿cuándo demonios clubes como The Strongest, Bolívar o Always Ready abrirán escuelas en los Yungas para convertir esta región en la cantera de nuestro futbol como lo hizo Ecuador con la zona de Esmeraldas de mayoría afro?

El gobierno del ex presidente Evo apostó por dotar al Chapare de una moderna infraestructura deportiva y los frutos han llegado más pronto que tarde. Las causas estructurales del retraso del fútbol sudamericano son las mismas que las de nuestro fútbol: divisiones inferiores abandonadas, ausencia de profesionales en las canteras, falta de infraestructuras modernas, finanzas anticuadas, planificación nefasta… y en nuestro caso: ceguera total con respecto al Chapare y los Yungas.

(14/02/2021)

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Abstinencia digital, ¿hay vida fuera de la ‘Matrix’?

Hay una tendencia a desconectarse de las redes producto de la polarización política y la pandemia, pero a la vez hay una creciente presión social de tener que estar constantemente conectados. ¿Es la solución una abstinencia digital moderada?

Por Ricardo Bajo

/ 10 de febrero de 2021 / 14:36

¿Conoces a alguna persona que en 2019 tras el golpe y la polarización se salió de las redes sociales por las campañas de odio y ataques personales? Seguro que sí. ¿Sabes de alguien que haya abandonado Facebook en estos últimos meses cuando las esquelas, las malas noticias y el pesimismo inundan todos los perfiles? Seguro que también. La abstinencia digital está de moda y sirve para desconectar. ¿Pero es una decisión fácil de tomar y especialmente de mantener? ¿Somos extremadamente adictos a las redes sociales y al internet y no lo sabemos? ¿Se puede vivir sin tecnología? ¿Quién no ha experimentado por el exceso de tecnificación y dependencia de internet ciertos grados de impaciencia, enojo, hiperestimulación, superficialidad y una excesiva tendencia a la multitarea?

Si llevas tiempo con la decisión entre ceja y ceja, las primeras preguntas serán: ¿seré capaz y lograré subsistir desconectado? La respuesta es simple: la vida en las redes seguirán sin ti. Al comienzo, podrás estar irritado, desesperado pero luego lograrás retomar el control de tu vida, gestionarás más y mejor tus tiempos y tus niveles de ansiedad descenderán drásticamente. Pero son muchos los llamados y pocos los elegidos: mantener en el tiempo, aunque sea a medio plazo, una decisión así no es fácil pues la tecnología adictiva y consumista lo invade todo. Y las tentaciones, también: de amigos y de familiares. La sensación de exclusión (de perderte algo todo el rato) es el mayor obstáculo. Para los casos más extremos de dependencia (especialmente de jóvenes que se han quedado sin relaciones personales face to face) incluso existen retiros para meditar, clínicas especializadas, programas de ayuda psicológica o incluso hoteles sin wi-fi.

Pero ¿dónde está la clave para logra la abstinencia digital? En el cambio de hábitos y en el equilibrio. Por eso, la piscología aconseja un plan para tener costumbres más saludables y estrategias para el uso de las redes. E incluso calcular tiempos de absoluta desconexión para recuperar la concepción clásica del ocio.

Los expertos proponen un equilibrio entre las interacciones digitales y presenciales, entre las virtuales y las físicas con especial cuidado a las medidas de bioseguridad para no caer en la cadena de contagios, más propensa en las reuniones de familia y amigos. Resumiendo: construir un uso de las redes crítico y selectivo.

Estar pendiente en exclusiva del celular provoca un uso homogéneo de la información que recibimos y conlleva la carencia de un pensamiento y percepción propia de lo que sucede a nuestro alrededor. Resultado (nefasto): nos transformamos en personas altamente vulnerables al sesgo, a la parcialidad, a la polarización, a las mentiras/fake news y a la publicidad engañosa.

Si en el mundo pre-COVID 19, muchos optaban por la desintoxicación digital durante sus vacaciones, la polarización política extrema y la larga pandemia han provocado una nueva oportunidad más allá de las “vacas”. Por cierto, ¿cuántas de tus amistades se desconectan totalmente durante el periodo vacacional? ¿Cuántas aprovechan para postear el lugar idílico de su descanso para alardear y dar “envidia”? ¿Cuántos no pueden evitar realmente que su mundo virtual paralelo sea el motor de sus vidas? ¿Estamos preparados para el nivel repentino de “sobreinformación” multimedia que consumimos a diario por el uso masivo de dispositivos electrónicos?

El cerebro necesita descansar de esta hiperconexión dañina y nociva. Y no se trata de abandonar la tecnología por completo (sus beneficios saltan a la vista) sino de lograr el desapego. Físicamente, dice la psicología, todo son ventajas: se descansa mejor (no es bueno tener el celular cerca de la cama), se gana horas de sueño e incluso nuestras articulaciones (¿cuántos dolores y molestias musculares son atribuibles al dichoso teléfono?) lo notan. ¿Y qué decir de nuestros pobres ojitos? La venta de gotas en nuestras farmacias para retinas dañadas ha aumentado durante la pandemia por la excesiva exposición a las pantallas grandes y chicas (computadoras, smartphones, tabletas…) merced al teletrabajo, la enseñanza digital y el ocio online.

Las consecuencias sobre la in/capacidad  de nuestra niñez y adolescencia para concentrarse en una sola tarea se verán a medio y largo plazo. La disminución de la tolerancia hacia la frustración, el deterioro del juicio propio y la pérdida de atención, dicen los estudios, serán un problema a futuro como los problemas de sordera (por nuestra exposición constante a ruidos y altos volúmenes de sonido en los famosos headphones).

Las pruebas que se han realizado en el mundo del trabajo sobre la abstinencia digital han dado siempre los mismos resultados: soluciona problemas de insomnio (no todo se arregla con pastillas para dormir) y mejora relaciones humanas en grupos de trabajo.

Si bien en países como el nuestro, estos problemas de adicción no son mayoritarios y la penetración digital no es aún masiva, en sociedades muy individualistas como la japonesa la adicción ha tocado ya al 60% de su población. En sus restaurantes, cines, teatros y cafeterías, existen contenedores para depositar los celulares. En Bolivia, en algunos cafés se puede leer carteles como éste: “No tenemos wi-fi, charlen entre ustedes”. No obstante, la inversión media en internet de la ciudadanía se acerca a las cuatro horas en Bolivia, de las cuales casi tres son a través de dispositivos móviles. Estas estadísticas durante la pandemia se han visto incrementadas, sin lugar a dudas. La abstinencia digital moderada puede ser una solución.

Foto: Freepik

Las cinco fuentes

La abstinencia digital moderada es beneficiosa. Vivir de espaldas a lo virtual es una temeridad, incluso laboral. Las chances que generas en este ámbito dependerán  de la gestión que hagas de tu presencia digital. La frontera entre la integración y la desconexión digital es muchas veces más fina de lo que pudiéramos pensar. Así se confunde medio con fin o cuando mezclamos nuestra vida real con el escenario virtual. Ensanchar el mundo tiene que ver con sacar partido a la red y a la vez salirse de los cuatro lados de las pantallas que se habitan. Las redes pueden ser fuente de información (conocimientos, tendencias y actualizaciones); fuente de formación (se han multiplicado en pandemia los cursos y charlas virtuales); fuente de proyección (cuando tu “yo virtual” está acorde a tu “yo analógico”); fuente de dispersión (los estímulos están por todo lado: ¿cuántas veces renegamos del tiempo perdido en el “Feis”?); y fuente de adicción. Y recuerda: proyectar tu ego no es lo más efectivo ni lo más sano para tus relaciones, tus interacciones o tu salud mental.

(*) Susana Pinto, psicóloga

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Las aguas revueltas del Tigre

Ricardo Bajo, periodista

Por Ricardo Bajo

/ 7 de febrero de 2021 / 20:38

Goles son amores

El sábado en Achumani se hablaba de dos cosas: el posible fin de ciclo de Doña Inés y los nuevos refuerzos del Tigre. Hoy lunes la presidenta del club The Strongest pasará unos exámenes médicos clave para definir su continuidad. Mañana se celebrará una reunión del directorio en la calle Colón para armar la hipotética sucesión.

Un dirigente me confiesa en las gradas vacías del “Rafo” Mendoza: «el martes vamos a hacer bien las cosas, no te preocupes”.

Los rumores apuntan hacia el regreso del “hijo pródigo”, don Freddy Téllez, tras su paso por la dirección ejecutiva de la Federación Boliviana de Fútbol, a la que renunció en junio del año pasado. Algunos hinchas enojados piden la convocatoria de elecciones anticipadas. ¿Pintan algo los socios y socias? Otros sondean al ex presidente Kurt Reintsch, el hombre del “Tri” que acabó preso en Palmasola, para que presente su candidatura y olvide sus miedos a una guerra sucia electoral. Las aguas bajan revueltas —otra vez— tras años de estabilidad institucional y pocas vueltas olímpicas de la era Salinas.

En lo meramente deportivo, Illanes sigue a lo suyo: armar un plantel con un objetivo entre ceja y ceja, salir campeones tras siete subcampeonatos. El “Flaco” cuenta por primera vez con dos jugadores de jerarquía por puesto. En el debut amistoso contra Royal Pari, el potosino apostó de inicio por lo conocido:Vaca; Torres-Castillo-Valverde-Sagredo; Wayar-Castro; Rudy-Barbosa-Chura en la ofensiva; y Blackburn, pivoteando arriba.

La segunda parte sirvió para un carrusel de cambios. Fue la hora de los “refuerzos”, incluido el arco donde Billy Viscarra Bruckner «monetizó» sus minutos, sacando una pelota de gol, tras sustituir a un entonado Vaca. El debate en la portería está abierto. En la creación, Zoch por derecha y Rafinha con un golazo amenazan con ocupar un lugar en ese tridente ofensivo del 4-2-3-1. El español Fran Pastor puso ilusión por banda izquierda y trabajó pero todavía debe adaptarse al esquema y a sus compañeros. Mancilla y Arrascaíta se “disfrazaron” de Wayar y Castro. El fichaje estrella Mateos no jugó.

No sé si el Tigre tiene mejor equipo que en 2020 pero estoy convencido que es un plantel más completo/equibrado. Ser titular costará este año un poco más caro. Illanes ya no tiene excusas: este modelo ha sido fabricado/soñado para regalar esa alegría aplazada a todo el pueblo stronguista.

(*) Ricardo Bajo es periodista

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