Voces

jueves 22 abr 2021 | Actualizado a 11:07

Silencio (pos)electoral

/ 7 de marzo de 2021 / 00:05

Como en el largo adiós, luego de un agitado periodo electoral, al filo de su culminación, sobreviene el silencio. El supuesto es que la ciudadanía, que ha estado expuesta durante meses al ruido de la campaña y la propaganda electoral (guerra sucia incluida), tiene derecho a disponer de 72 horas para concentrarse, libre de presiones, en su voto. “Periodo de reflexión”, se dice con optimismo.

La veda electoral está vinculada a una serie de restricciones. Tres días antes de los comicios, por ejemplo, están prohibidos los actos públicos de campaña y la propaganda electoral en medios de comunicación. Algunas limitaciones rigen con anterioridad: no se puede difundir propaganda gubernamental un mes antes. Y el plazo para la difusión de encuestas vence el domingo previo a la votación.

Todas son reglas establecidas en la normativa. No siempre se cumplen. O se quebrantan con atajos. Cesa formalmente la campaña, el proselitismo permanece. Los operadores mediáticos continúan su faena. Deja de difundirse propaganda gubernamental, pero el aparato del Estado, en sus diferentes niveles, inclina la cancha. Y ni hablemos de la cantidad de mensajes que circulan en las redes sociales.

Como sea, la premisa es resguardar la voluntad de las y los electores. Entre otros ideales democráticos (o falacias), se espera que el voto sea informado, sin condicionamiento. Y se presume que las 72 horas de silencio sirven para reafirmar o, en su caso, decidir las preferencias electorales. Lo que sigue, en la jornada de votación, es ruido. Tanto, tanto ruido. En especial en torno al resultado.

¿Y después del agitado proceso, con sus actividades y plazos, su paréntesis de mutismo, el rumor de datos e interpretaciones, las autoridades electas? Nos espera una suerte de resaca: el silencio poselectoral. ¿Hasta los siguientes comicios? (ahí están, en el horizonte sin enmienda, las elecciones judiciales 2023). Creo que, pese al agotamiento, esta vez, en lugar de espera, se requiere amplio debate.

A punto de concluir el mega-ciclo- electoral, es fundamental asumir como necesidad democrática el examen participativo y posterior reforma de la normativa: del régimen electoral, de la institucionalidad, de las organizaciones políticas. Si bien las leyes vigentes contienen importantes innovaciones (como la democracia intercultural), revelan también grandes boquetes (excesos regulador y sancionatorio).

Mientras tanto, celebremos hoy un nuevo ejercicio de sufragio. Que se respete el silencio electoral, que haya reconocimiento monumental de los resultados, que se renueve el campo político, que la voluntad ciudadana, en fin, no dependa de un conteo rápido. 

FadoCracia carroñera

Vean las imágenes: “El instante preciso de la tragedia”. Hay muertos. “Estupor, rabia y pesar en El Alto”. He ahí la foto con los cuerpos en el piso. “Así se rompió la baranda en la UPEA donde cayeron alumnos”. Algunos fallecieron. “Son penosas imágenes que pueden herir su sensibilidad”. Que circule el video… Y así.

Los carroñeros, algunos de ellos profesionales en la materia, están de fiesta. Nos advierten que hay sangre. Hablan de cadáveres, cuerpos mutilados, rostros deshechos. Y los muestran. Se regodean en las imágenes. Es parte de los submundos mediático y de las redes sociales. Una forma de manipulación.

Todos los mensajes citados son obra de periodistas. ¿Y el Código de Ética, colegas? Leamos: los medios/periodistas “NO DEBEN acudir al sensacionalismo ni exhibir en ningún medio periodístico imágenes de cadáveres, de heridos graves o de personas en situaciones extremas; de manera morbosa y reiterativa”.

#Último. #TragediaUPEA. «La noticia da la vuelta al mundo». Periodismo morboso, carroñero. Que siga el festín de imágenes: el instante preciso en que se rompe la baranda y el oficio se hace mierda.

   José Luis Exeni Rodríguez es politólogo.

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Autonomía, mía, mía

/ 17 de abril de 2021 / 23:53

El 20 de septiembre de 2015, comprobando el postulado hegeliano de la historia que se repite a sí misma (“la primera vez como tragedia, la segunda como farsa”, apostilla Marx), cinco departamentos rechazaron en referéndum la aprobación de sus estatutos autonómicos. Retrocedieron así a 2006, cuando los mismos cinco negaron mandato a la Asamblea Constituyente para establecer un régimen de autonomía departamental.

Tragedia 1. En medio del debate sobre el proceso constituyente, asumido en la agenda de octubre, se planteó desde Oriente la bandera de la autonomía departamental, hija de la agenda de enero. La solución transaccional del “empate catastrófico” fue ir a las urnas, el 2 de julio de 2006, para elegir 255 constituyentes y, al mismo tiempo, consultar sobre la aplicación vinculante de la autonomía en la nueva Constitución Política.

Farsa 1. Bajo consigna del MAS-IPSP para bloquear la autonomía departamental, asociada al separatismo, cinco departamentos dijeron No. Los otros cuatro optaron por el Sí (la media luna: Santa Cruz, Beni, Tarija y Pando) y apostaron por el “proceso estatuyente”. Así, de manera paralela a la Asamblea Constituyente, que pretendían abortar, elaboraron estatutos inconstitucionales y los aprobaron en consultas ilegales.

Farsa 2. En su obsesión antiMAS, los abanderados del No izaron la consigna de votar en contra del estatuto. Creían que así castigaban en las urnas al gobierno de Evo. ¿Y las autonomías? Rápidamente se haría en consenso un nuevo documento para su aprobación en la asamblea departamental y el control de constitucionalidad. En máximo un año, aseguró para La Paz el entonces gobernador Patzi, tendremos estatuto en vigencia.

Tragedia 2. Pronto habrán transcurrido seis años desde el fallido referéndum de 2015 y los departamentos de La Paz, Oruro, Potosí Chuquisaca y Cochabamba siguen estancados en el proceso autonómico. Ninguno de ellos elaboró un nuevo estatuto y su aprobación en referéndum es una lejanía. En lugar de escarmentar al Gobierno central, le regalaron más centralismo. El tema, hoy, ni siquiera está en agenda.

Antes de fin de año está previsto un nuevo referéndum aprobatorio de documentos autonómicos. Se espera que unos 30 municipios pongan en consulta sus cartas orgánicas. Así, el proceso de construcción del Estado con autonomías (en plural) ya lleva 12 años al amparo de la Constitución Política. El diseño es complejo, con heterogeneidad institucional. Sabíamos que sería lento. Pero hay tropiezos, retrocesos, abundan los escollos.

La tensión irresuelta de la historia larga se repite: ora como tragedia, ora como farsa. Autonomía, mía, mía.

 FadoCracia carcelaria

En un avanzado ejercicio de periodismo de investigación, el diario verde (¿cómo sería si fuese maduro?) difundió sustantivas revelaciones sobre la situación carcelaria de la expresidenta Áñez. Es de no creer.

“Un reloj de pared, dos libros y su tejido acompañan a Jeanine en prisión”, titula el medio. Según el periodista, introducir el reloj fue “un calvario”, pero la ayudó a recuperar la noción del tiempo. Su hija asegura que es para tomar sus pastillas.

¿Qué lee Áñez? El ejemplar de cabecera es la Biblia (30 veces más pequeña que el armatoste que metió a Palacio). No hay datos sobre el otro libro. Menos mal que sabemos algo del tejido: la lana se convirtió velozmente en dos posavasos y un portaplatos.

El diario in-de-pendiente va más lejos. Con dos médicos anónimos como fuente, alerta que Jeanine “presenta descompensación que puede llevarla a la muerte”. Según la noticia, el cuadro es muy delicado: infección urinaria + lentitud mental. Terrible falta de respeto.

“Resistiré”, asegura la expresidenta autoproclamándose “presa política”. Esta vez no la acompaña la banda de la Policía. Tampoco hay párroco rociando agua bendita desde un helicóptero.

 José Luis Exeni Rodríguez es politólogo.

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Después del 11A

/ 4 de abril de 2021 / 00:19

Con la segunda vuelta en cuatro departamentos para la elección de gobernadores, el próximo domingo, concluye formalmente el largo y complejo ciclo electoral en el país. A reserva del balance de “ganadores/perdedores”, que expresa un paisaje más diverso que la sola polarización MAS-antiMAS, será necesario un drástico examen de las organizaciones políticas, en especial de los partidos y alianzas de alcance nacional.

¿Cómo queda el campo político? ¿Y el sistema de partidos? ¿Dijimos adiós al sistema de partido predominante para dar paso a un todavía esquivo y difuso esquema de pluralismo (más o menos moderado o polarizado)? O mejor: ¿podemos hablar de “sistema” cuando solamente uno de los nueve partidos tiene presencia en la Asamblea Legislativa Plurinacional? ¿O cuando la principal fuerza de oposición es inexistente en departamentos y municipios?

Más allá del estado de la representación política y sus señales de mutación, está en agenda una tarea democrática fundamental: hasta el 31 de diciembre de este año todos los partidos y agrupaciones ciudadanas (más de un centenar) deben adecuarse a las disposiciones de la Ley de Organizaciones Políticas. No es un acto voluntario, sino un mandato legal. E implica, entre otras tareas, el ajuste de sus documentos constitutivos (incluyendo la adopción de un novedoso régimen de despatriarcalización).

Los recientes comicios demostraron que las organizaciones políticas no tienen (o en su caso incumplen) procedimientos democráticos y paritarios para la elección de dirigencias y la nominación de candidaturas. Así, operan el dedazo, la decisión cupular, el faccionalismo, la imposición o hábitos peores como alquilar siglas o comprar curules. La democracia interna es todavía una buena idea (ese horizonte inalcanzable).

Procesos extraordinarios para la toma de decisiones o poderes de excepción están prohibidos por la norma e implican nulidad. Pero su ejercicio es recurrente. Son usuales también las purgas para sancionar la disidencia: Creemos expulsa a cuatro diputados “funcionales al MAS”, Comunidad Ciudadana abre proceso disciplinario contra representante por no apoyar a candidato opositor, el MAS-IPSP amenaza con castigar a diputado que quiere nueva jefatura partidaria.

Con la renovación de autoridades y representantes electos, el fin del ciclo electoral contribuye ciertamente a reponer la legitimidad democrática luego del opaco régimen provisorio y la prórroga de mandatos. Pero no implica clausura. En este caso, importa el después: nueve meses para adecuar la estructura de representación política a la Ley y/o reformar la normativa. Veamos quiénes, si acaso, quedan en pie.

 FadoCracia pacificadora

1. Falacia del “Diario Mayor”: ¿Quiere usted vivir en guerra o vivir en paz? Tan bien que íbamos, señorías. ¿A quién se le ocurre “hacer justicia”? 2. Dulce bellum inexpertis: la guerra atrae a quienes no la han vivido (gracias, buen Erasmo). O mejor: quien alaba la guerra, no le ha visto la cara. 3. “Pudimos pacificar el país sin violencia” (gentileza de Dañine). Primera pacificación: “fuego cruzado” en Huayllani. Segunda pacificación: “actos terroristas” en Senkata. 4. ¿Y los pacificadores? “El personal de las Fuerzas Armadas que participe en los operativos para el restablecimiento del orden interno y estabilidad pública estará exento de responsabilidad penal” (Decreto Supremo N° 4078, 14 de noviembre: anoten número y fecha, registren a los 12 abajo firmantes). 5. Variaciones: ¿Quiere usted pacificar y reconciliar el país? Claro, con justicia. 6. En tanto, la Iglesia pide reconocer el rostro de Jesús en las víctimas. ¿Víctimas de las masacres? No, de los amigos detenidos. La verdad os hará liebres. Y rencorosos. 7. Ah, “Conferencia Piscopal” (Coco Manto dixit).

 José Luis Exeni Rodríguez es politólogo.

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Plan A, Plan B

/ 20 de marzo de 2021 / 23:49

Plan A: A las 17.50 del 10 de noviembre de 2019, la Secretaría General de la Vicepresidencia recibe la carta de renuncia de Evo Morales a la presidencia del Estado. Treinta minutos después llega la renuncia de Álvaro García Linera al cargo de vicepresidente. Así, al caer la tarde de aquella intensa jornada (iniciada de madrugada por gentileza de la OEA), Bolivia está sin sus dos principales autoridades.

¿Qué sigue? Según el artículo 161 de la Constitución, las cámaras deben reunirse en Asamblea para “admitir o negar” las renuncias. En caso de ser admitidas, se activa la sucesión constitucional (artículo 169): asume la presidenta del Senado y, a falta de ésta, el presidente de Diputados.

A primera hora del lunes 11 de noviembre, la senadora Jeanine Áñez asegura desde Trinidad (en viaje a La Paz) que “le toca”: “lo que tenemos que hacer es esperar que las renuncias lleguen (a la Asamblea), ponerlas en consideración y a partir de eso se verá la sucesión constitucional”.

Pocas horas después, en conferencia de prensa, el excandidato Carlos Mesa reitera enfático: “La única posibilidad de construir una sucesión democrática y una acción que esté bajo la norma constitucional para que el mundo no nos acuse de haber llevado un gran golpe de Estado… es contar con el quórum en la Asamblea Legislativa Plurinacional… para aceptar la renuncia de Evo Morales”. Y pide garantías a fin de que los asambleístas sesionen.

A primera hora de la tarde, Áñez llega a la plaza Murillo y anuncia sesión del Senado: “La mitad más uno, con que tengamos quórum puede funcionar (el Senado y luego la Asamblea) para verificar el tema de las renuncias del presidente y del vicepresidente”. Al final de la tarde, arrogándose la “presidencia en ejercicio” de la Asamblea, convoca a sesión extraordinaria para el día siguiente. El orden del día dice: “Tratamiento de renuncia” (de Morales y García Linera).

A las 16.00 del 12 de noviembre, la sesión extraordinaria de la Asamblea se suspende por falta de quórum (no asisten los asambleístas del MAS).

Plan B: A las 18.51, los asambleístas opositores se autoconvocan. “No existe el quórum suficiente para instalar la presente sesión”, señala el senador secretario. Áñez la suspende. A continuación, en 37 segundos, se autoproclama presidenta del Senado. El grupo minoritario de oposición baja las gradas y se junta en el hemiciclo de Diputados. Áñez lee un comunicado, declara vacancia y en 269 segundos se autoproclama, ipso facto, presidenta de la República. Sin quórum, sin admitir las renuncias, sin votación, sin debate.

UCB mediante, Dios quiso. La Biblia, y Murillo, entran a Palacio.

 FadoCracia facha

1. Para facho, Horacio: “con mucho orgullo, a mucha honra”. 2. Facho de hueso falangista, católico, patriota. Si lo viera su mentor Únzaga de la Vega. 3. “Vivimos en sociedades políticamente democráticas, pero socialmente fascistas” (gracias, Boaventura). La cara más visible es el fascismo del apartheid social, con segregación racial. En palabras de Horacio: los del centro de Sucre, civilizados; los rurales, salvajes. 4. ¿El futuro será democrático o será fascista? Eso depende. 5. Por ahora, en cuestiones electorales, “carajo hay que ser bruto para votar por tu verdugo”. 6. ¿Se puede ser bien nacido y votar por el MASIPSP en Sucre? Sí, se puede ser bien nacido y votar por el MAS-IPSP en Sucre. ¿Y ser malnacido y votar por República 2025? Sí, también se puede (grande Bolaño). 7. “Nosotros no somos iguales a ustedes”, asegura Horacio. ¿Nosotros sangre-azul versus ustedes partido-azul? 8. “Discriminashón, discriminashón, discriminashón”. La sangre azul, por si acaso, indica cianosis. 9. Grave que el centro de cómputo sea en Yotala. “Como pues, hace rato casi atropello un chancho”. El chancho está ileso. El casi atropellado también.

 José Luis Exeni Rodríguez es politólogo.

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Batalla por el imagotipo

/ 20 de febrero de 2021 / 23:34

A la espera de mejores causas, la principal fuerza política opositora del país declaró fiera batalla contra ¡un imagotipo! Es en serio. Dicen que la “Imagen Gobierno” del presidente Arce, instituida mediante Decreto Supremo N° 4445, “es una afrenta para el país” (y cosas peores). Por ello plantearon una demanda de inconstitucionalidad contra el Decreto. Hay arrebato. Y extravío.

En cuanto al arrebato, sobresale su lentitud. Cuando se aprobó el Decreto, el 13 de enero, no hubo ninguna declaración, ni un tuit, ni siquiera un videíto. La indignación contra la nueva imagen gubernamental, acompañada de la acción ante el TCP, llegó 35 días después. El Comité pro Santa Cruz reaccionó un poco más rápido: el 1 de febrero mandó una carta manifestando su desagrado por “el logo”.

Sobresale también el reduccionismo. La denuncia despacha el imagotipo oficial como “Cruz Chacana” (sic). Parece algo más que eso: 24 cuadrados que expresan igual número de texturas, colores y símbolos, con tejidos del Altiplano, Valle, Amazonía y Chaco, y los colores de la Wiphala como soporte primario (si observan bien, encontrarán un “círculo infinito” y hasta un “número mágico”).

Pero vayamos más allá de la temporalidad y de la simbología. El cuestionamiento a la “Imagen Gobierno” asegura que, por un lado, en realidad es una imagen del Estado Plurinacional y, por otro, implica “la eliminación del Escudo Nacional como símbolo del Estado”. Nada menos. Por supuesto, violando la CePeE. En el fondo, la oscura pretensión sería “borrar el pasado”. Historiadores abstenerse.

Extravíos. Una lectura del DS N° 4445 demuestra que el alcance del nuevo símbolo es la “identidad visual gubernamental”, con aplicación exclusiva en el nivel central del Estado. No es casual que la noción “Imagen Gobierno” figure 10 veces en el decreto y 71 veces en el Manual de Identidad. Aparte del Ejecutivo, ningún otro órgano del poder público ni entidad territorial autónoma debe usar el imagotipo.

¿La marca del gobierno de Arce “elimina” el escudo de armas como símbolo del Estado? En rigor, sustituye la “Imagen Gobierno” (manual incluido) establecida por el régimen provisorio de Áñez (Decreto N° 4135). Esa imagen gubernamental (no del Estado) estaba compuesta por el escudo, la tricolor, la Wiphala y la flor de patujú. Los noveles “defensores del escudo” pueden reposar tranquilos.

A reserva de arrebatos y extravíos, la falacia mayor radica en oponer, de uno y otro lado, aquello que no es excluyente, sino complementario: Chakana versus escudo, tricolor versus Wiphala, Estado Plurinacional versus República. La batalla política y la conversación pública merecen mayor talla.

FadoCracia

uyunense

Una adolescente de 14 años fue víctima de violación grupal en Uyuni. El alcalde, la junta de vecinos, en fin, todas las “fuerzas vivas” están furiosas. Y se declararon en estado de emergencia. Hasta las (pen)últimas consecuencias, ya se sabe.

El hecho ha conmocionado a la población de la ciudad. En un impetuoso voto resolutivo, declararon personas no gratas a los violadores. Les exigen una disculpa pública por el daño cometido, reservándose el derecho de tomar acciones legales.

Entre otras medidas, decidieron que ni los responsables ni sus familiares pueden “pisar suelo uyunense”. No son dignos. Exigen también “no brindarles ni un vaso de agua”. Por ignorantes.

El Gobierno municipal, en tanto, movilizó su dirección jurídica en pleno para iniciar todos los procesos penales correspondientes. Hasta que los violadores sean sancionados. “Uyuni se respeta, carajo”.

En otro des/orden de cosas, el Alcalde, la junta de vecinos, en fin, las “fuerzas vivas” guardaron silencio cómplice ante una forastera que, cámara en mano, exclamó: “Uyuni es feo con ganas”. Solo hubo autocrítica por el exceso de basura en la ciudad.

José Luis Exeni Rodríguez es politólogo.

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Mega-ciclo-electoral

/ 6 de febrero de 2021 / 23:53

Con la segunda vuelta para algunas gobernaciones concluye en abril el actual mega-ciclo-electoral en Bolivia. Se trata de un ciclo no solo largo, sino intenso. Comenzó en rigor en octubre de 2018 con la convocatoria a primarias para binomios presidenciales. Siguió con las fallidas elecciones generales 2019. Tuvo un hito en los comicios 2020. Y remata con las subnacionales 2021.

Pero los antecedentes cuentan: referéndum autonómico 2015, referéndum constitucional 2016 y elecciones judiciales 2017. Cuentan en especial porque implicaron tres derrotas consecutivas para el oficialismo. No se aprobaron estatutos en cinco departamentos, se rechazó la reforma constitucional sobre la reelección y se eligieron con débil legitimidad altas autoridades judiciales/constitucionales.

Siete procesos, algunos inéditos, en siete años. No es poca cosa. Se puede debatir ampliamente sobre cada uno de ellos, así como respecto a la deriva autoritaria de la crisis político-institucional y sus “narrativas”. A reserva de dicha conversación, me gustaría explorar qué nos deja este megaciclo. Enumero unos cuantos andamios:

1). Transición de un sistema de partido predominante (el MAS-IPSP) a un sistema, todavía esquivo/difuso, de pluralismo que, en principio, tiende a ser más moderado que polarizado. 2) Desplazamiento forzado de la arena electoral de un actor núcleo: Evo Morales, con el consiguiente reto, complejo, de proyectar el posevismo y, en general, la renovación de liderazgos. 3) Desplome del factor “reelección indefinida”, que puso en tensión el proceso (pos)constituyente y hasta la propia democracia, para la postulación de candidaturas en todos los niveles. 4) Reafirmación de las urnas —no los cuarteles, no la Biblia— como mecanismo para superar (o al menos atenuar) situaciones de crisis y definir pacíficamente la disputa por el poder político. 5) Necesidad de fortalecer-blindar la autoridad y legitimidad del cuerpo electoral, allende las personas, en su calidad de órgano del poder público en el horizonte de la democracia intercultural. 6) Apremio de amplia deliberación pública para impulsar un proceso de reforma que incluya las leyes del órgano y del régimen electoral, así como la normativa sobre organizaciones políticas. 7) Necesidad principista de que todos los actores relevantes acepten el resultado de la votación, sin monumental regateo, con la premisa de procesos electorales transparentes, plurales y competitivos.

Así pues, el mega-ciclo-electoral nos convoca a evaluar y debatir sin demora sus efectos e implicaciones. Hay tiempo razonable para ello. Que los comicios 2025, elogio del Bicentenario, nos encuentren renovados y radicalmente demócratas.

FadoCracia

bella

Ser hermosa es sacrificio. En especial si quieres ser reina… de belleza No cualquiera, pues. Hay requisitos.

Lo elemental: ser probadamente mujer. Y soltera, sin hijos. Cultivar la castidad, apartar el vicio. ¿Se entiende?

Conducta moral in-ta-cha-ble. Tienes que ser pura, sin mancha. Está bien si tu nivel cultural e intelectual es solo aceptable.Tampoco nos pongamos exquisitas.

Demás está decir que debes ser delgada, de pocas carnes, limitado espesor. Tendrás rostro bonito y figura armoniosa, en todas sus partes. Y serás (o aparentarás) simpatía de trato.

¿Algo más? Damos por supuesto que no cuentas muchos años (17 a 28, ni un día más) ni pocos centímetros (mínimo 1,68, sin tacos, obvio).

Ayuda mucho —como sabe la Oviedo, hoy Miss Encuestas— ser blanca-blanquitablanca, no pobretona, residir en el lado caliente de la luna y, off course, “saber inglé”.

Si calificas, ven con tus trajes: de noche, típico, de baño. Te espera la Gloria (con promoción y con mayúscula). Habrá derroche de fiesta y de patriarcado, en primera fila, contemplando, ando, ando.      

José Luis Exeni Rodríguez es politólogo.

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