Voces

viernes 7 may 2021 | Actualizado a 10:06

Los beneficios del Re-IVA y la reactivación

/ 3 de mayo de 2021 / 01:06

En nuestro sistema tributario se encuentra instituido el Impuesto al Valor Agregado (IVA), que es de gran importancia para el Estado por la recaudación que genera. Este tributo resulta de la diferencia de las ventas (débito fiscal) con las compras (crédito fiscal), lo cual da un saldo a favor del contribuyente o del fisco. Asimismo, es importante señalar que las facturas de compra deben estar relacionadas o conectadas con la actividad que desarrolla un negocio (compras, adquisiciones, contrataciones o importaciones definitivas alcanzadas), conforme lo dispone el artículo 8 de la Ley 843 (texto ordenado vigente); es decir, solo se consideran aquellos gastos relacionados al desarrollo de la actividad gravada, que sean necesarios para la generación de valor agregado, no siendo validadas el resto de facturas a efecto del crédito fiscal.

Por ejemplo, si mi oficio es el de transporte público interdepartamental, a objeto de cumplir con mis obligaciones tributarias es válido el crédito fiscal contenido en mi factura de compra del Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT), el cual está destinado al desarrollo de mi actividad gravada de servicios de transporte; sin embargo, no podría utilizar a efecto de la determinación y pago del IVA una factura por compra de ladrillos, al no tener vinculación con la misma.

Constantemente se escucha el descontento de la población en sentido de que la administración tributaria no hace valer sus facturas por salud, educación, gimnasio, consumo en restaurante, entrada al cine, etcétera, lo cual generaba el rechazo a exigir factura porque para el ciudadano de a pie era un papel más que debía ser desechado por no tener ninguna utilidad.

Sin embargo, a partir del establecimiento del Régimen de Reintegro en Efectivo del Impuesto al Valor Agregado (Re-IVA), dispuesto por la Ley 1355, reglamentada por el Decreto Supremo 4435, la situación es diferente ya que ese papel representa dinero en efectivo que beneficia a las personas naturales que pueden exigir la devolución de ese crédito fiscal.

Según información de la Administración Tributaria, esta medida, a la fecha, favoreció a 30.617 personas que tienen ingresos menores a Bs 9.000 por mes, coadyuvando de esta forma a hacer más eficiente la política redistributiva, lo cual da como resultado una mayor facturación en las ventas, consolidando de esta manera la formalización de las actividades económicas a través de la compra de bienes y servicios, coadyuvando también a la reactivación de la economía boliviana.

Antes, si un ama de casa, rentista o cualquier trabajador por cuenta propia no tenía ningún motivo para pedir factura, con la implementación del Re-IVA, hoy tiene el beneficio de recibir el reintegro mensual del IVA del 5% de las compras con facturas electrónicas o computarizadas, además de contribuir con el sostenimiento fiscal del Estado.

Es destacable la implementación del Re-IVA ya que el Gobierno busca reducir los índices de pobreza y generar mayor bienestar social para la población. Se esperan más medidas sociales como éstas, para beneficio de los que menos ingresos tienen en nuestro país.

 Willy Quispe es auditor financiero.

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Colanzi y otras cosas

/ 7 de mayo de 2021 / 03:26

Si al iniciar mi experiencia como columnista de este prestigioso medio temía que nadie me leyera, ahora me preocupa que solo lo haga Colanzi, no solo porque he tratado de provocar a otras personas a través de mis escritos, sino porque tengo la sospecha de que no me entiende o no me quiere entender. Debido a la falta de espacio y la necesidad de abordar otro tema, trataré de ser breve en esta suerte de respuesta a mi único seguidor.

a) Jamás dije que Bobbio es de izquierda, así que la puntualización es malintencionada; b) tampoco dije “…lo hacía desde una lógica… no… Occidental”, sino que el racista de Calvo calificaba de “bestias humanas” a otros seres humanos percibiéndose a sí mismo como blanco, no indio y occidental, descontextualización que difícilmente puede pasar por un error de lectura ni se le perdonaría a un universitario; c) el problema del racismo reclama adoptar una posición concreta al respecto, y eso implica antagonizar. Debo añadir que es un problema concerniente a todos los bolivianos y no solo de indianistas o zurdos. Y, por lo tanto, aunque no calificaría de “traidor” a alguien que no piensa como yo, creo que no hay reconciliación ni convivencia posible con nadie que piense como un miembro del Ku Kux Klan; y d) después de la barricada de Galindo a Diego Ayo el oficio de politólogo dejó de ser mi principal identidad, aunque amo mi carrera y creo tomármela muy en serio; actualmente, estoy tratando de incursionar en otros campos y creo ser un buen cocinero. No obstante, decir “pensé que era politólogo además de militante: me equivoqué, es más militante, activista y autocalificado de ‘izquierda’”, suena más a una descalificación ad hominem que a mis ideas… qué feo.

Ahora, con el espacio que queda, pasemos a otras cosas.

En una nota titulada Politólogos advierten que la institucionalidad democrática en Bolivia es socavada por el populismo, publicada por Página Siete pero redactada por la Agencia de Noticias Fides el pasado 1 de mayo, Carlos Toranzo y Franz Flores, dos analistas políticos, concluyen que la institucionalidad democrática de Bolivia se encuentra amenazada por el “populismo”, que le atribuyen sobre todo al gobierno del MAS-IPSP.

Creo que es una explicación demasiado simple e incluso engañosa, en el sentido de que distrae nuestra atención de otras posibles explicaciones para un problema muy complejo, que es la incapacidad de nuestras instituciones para hacerse efectivas, señalando un estilo de gobierno que bien podría ser puesto en práctica tanto por un partido de derecha como por uno de izquierda, y que pondría en el mismo nivel a fascistas admiradores del hampa como Camacho y a militares nacionalistas como Germán Busch.

Si algo ha demostrado el gobierno de Áñez es que no es necesario apelar a las masas ni contar con respaldo popular para literalmente clausurar la institucionalidad democrática del país, por lo que apuntar al MAS como el principal escollo de nuestras aspiraciones democráticas no parece una respuesta muy meditada, sino más bien la expresión de una fobia personal respecto a lo “popular”. ¿Les preocupa que en Bolivia no haya división de poderes? Ah, bueno, entonces tal vez me perdí su reacción cuando unos militares hechos a los duros se entraron a la Asamblea Legislativa Plurinacional, porque estoy seguro de que sus convicciones democráticas y liberales los obligaron a decir algo entonces, ¿no?, ¿no ve?

Carlos Moldiz es politólogo.

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Génesis gubernamentales en tiempos de hipercomunicación

/ 7 de mayo de 2021 / 03:16

La agenda noticiosa de la semana ha sido copada por la posesión de miles de autoridades de niveles regionales, departamentales y municipales, a las que siguieron las designaciones/ posesiones de sus equipos de trabajo. Al respecto, algunos apuntes comunicacionales.

Por un lado, este escenario siempre plantea retos de tipo informativo al periodismo, que está llamado a encontrar datos relevantes en medio de una importante cantidad de sucesos simbólicos que tienen lugar en diversos lugares del país de manera simultánea en muy pocos días. En un escenario de tantas y tan complejas novedades políticas, un periodismo de referencia solo puede ser interpretativo y de investigación, tan urgente como desafiante en estos tiempos. Si esto así ocurriera más frecuentemente quizá se hubiera podido conocer con antelación a los hechos que al menos en tres de los nuevos gobiernos se eligieron simultáneamente al esposo y la esposa (departamento de La Paz) o a los padres y los hijos (ciudades de Cochabamba y Santa Cruz) como parte de las instancias ejecutivas y legislativas, correspondientemente. Hecho que no infringe la normativa vigente (y queda como pendiente para la agenda de reformas electorales), pero que probablemente como “novedad” en medio del proceso electoral podría haber mejorado el carácter informado del voto ciudadano.

Por el otro lado, en tiempos en los que el periodismo como tal ya no constituye una única referencia de la realidad, mucho de lo que consumimos informativamente y aquello de lo que hablamos públicamente se condiciona también por las prioridades establecidas muchas veces lúdicamente en espacios digitales en los que priman las percepciones personales por sobre la jerarquización de las prioridades informativas. Esta vez tocó poner el foco en lo que gráficamente se conoce como algunas nuevas marca-ciudad, y opinar como si en ellas se jugara todo lo público posible durante esas horas. Peor aún, estas dinámicas fueron aprovechadas para operaciones digitales de desinformación sobre el tema que rápidamente se amplificaron a través de algunos medios que, por ello, posiblemente dejaron de lado hechos relevantes que seguían ocurriendo.

Y finalmente, también se estrenaron los estilos de comunicación política y gubernamental que se esperan forjar desde los nuevos gobiernos. En algún caso, como el de la Gobernación de La Paz con el equipo y líder jurando con dos puños en alto, algo que Felipe Quispe hizo anteriormente y cuya connotación política hemos extraviado; algún otro, como el Gobernador de Santa Cruz, estableciendo —sin filtro alguno— una clara línea discursiva confrontacional ante el Gobierno central y el masismo. Otros, con acciones más sobrias, sentándose rápidamente a trabajar conjuntamente entre masismo y oposición como ocurrió en Cochabamba. También hubo alguna ciudad con la necesidad de reivindicar un gobierno como suyo mediante una nutrida y extensa posesión, como fue la de la Alcaldesa de El Alto; y, finalmente, otras autoridades, como el Alcalde paceño, apostaron por el establecimiento de hitos por goteo: entre autos eléctricos, teas y cholets.

Como venga la mano, mientras a algunas autoridades les tocó insistir de forma machacona en la instalación de anécdotas en el intento de fijarse en agenda; a otra, como el Gobernador de Chuquisaca, le ha bastado con una genuina imagen que ha logrado comunicar mayor consistencia política sobre los hechos (de la existente plurinacionalidad, en este caso). Semanas como esta constituyen momentos ideales para escudriñar en nuestros escenarios políticos, hoy rebosantes de hipercomunicación, esperando siempre hallar mayor realidad política, menos humo marketero y mejor representación mediática.

Verónica Rocha Fuentes es comunicadora. Twitter: @verokamchatka

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La gran metáfora de Mondaca

/ 7 de mayo de 2021 / 03:05

Se dice que el cine es la metáfora de las metáforas y es el soporte estrella de lo simbólico. Ninguna otra expresión artística connota tanto. Por eso, el cine es el arte predilecto de la contemporaneidad.

Pero no todas las películas expresan multisignos, ni tienen la capacidad metafórica de múltiples lecturas o de capas de construcción de sentido. El primer largometraje de Diego Mondaca, Chaco (2020), lo logra con soltura y honestidad; y la mayoría de las críticas locales giraron en torno a una metáfora evidente: la construcción de la nación boliviana o, si se quiere trazar una elipse de moda, la construcción de lo nacional popular de Zavaleta Mercado.

La Guerra del Chaco (1932-1935) fue el despertar de la Bolivia contemporánea. Fue la piedra de toque para un nuevo pensamiento político, nacionalista y revolucionario. Y en esos terrenos densos se interna Mondaca escribiendo un guion inteligente y ejecutando un filme donde ves deambular a un grupo de soldados famélicos y taciturnos bajo el mando de un capitán alemán en la inmensidad de un territorio ardiente y espinoso. ¿Qué buscan? Pues todo: al enemigo, a sus compatriotas, agua, o algo que dé sentido a esas vidas desgraciadas. Es decir, y metafóricamente hablando, el grupo representa el desvarío de la historia contemporánea boliviana. Sin ninguna posibilidad de coordinar para trazar un plan razonable, la soldadesca se encierra en su mundo (aymara y quechua parlante) sin guía ni rumbo. Es la brillante representación de lo nacional que deambula hace décadas en la ecuación dispar de población y territorio. Por más que el soldado Liborio se entregue a las órdenes del ario (que yerra como cualquier organismo imperial), al final todos perderemos y acabaremos entre brumas en una nada existencial. Tampoco la presencia pusilánime del k’ara, en la figura del tenientillo, pone orden y concierto. Es la metáfora perfecta para un microcosmos social sin equilibrios, salvo las ganas de comernos entre nosotros.

Pocas obras del cine boliviano tienen la potencia metafórica de Chaco de Mondaca. Pocas películas nacionales construyen sentido y, con ello, producen conocimiento, estético y social, con un agudo perfil crítico. ¿Y cómo lo logra? Construyendo una metáfora mayor que contiene múltiples metáforas en su interior: Liborio el indio sumiso y pendejo; el capitán Hans que simboliza una Europa que carga amores artificiales; el correr solitario y desequilibrado del cojo entre unas trincheras abandonadas; el fratricidio en las oscuridades de un pozo; etc. Es un placer ver Chaco de Mondaca porque despierta múltiples capas interpretativas y sedimenta una amarga alegoría de lo boliviano.

 Carlos Villagómez es arquitecto

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El auge eólico y solar ya está aquí

/ 5 de mayo de 2021 / 03:15

Solo una palabra: Solar. Bueno, en realidad, una más: Eólica. El sol, el aire y la química para embotellar su energía ilimitada parecen constituir cada vez más el próximo gran avance tecnológico del mundo, un salto que cambiará la vida de muchos de nosotros como lo hizo la aviación, la internet o, por supuesto, los plásticos.

Una transformación trascendental está en marcha, más rápido de lo que muchos creían posible y a pesar de las largas dudas sobre la viabilidad de las energías renovables. Estamos pasando de una economía global alimentada en esencia por combustibles fósiles que calientan el clima a otra en la que, de manera limpia, obtendremos la mayor parte de nuestra energía del agua, el viento y el fuego del cielo.

Los estudiosos de los mercados energéticos afirman que la economía por sí misma garantiza nuestra eventual transición a los combustibles limpios, pero que las decisiones políticas de los gobiernos pueden acelerarla. En octubre, la Agencia Internacional de la Energía declaró que la energía solar es la nueva forma de electricidad más barata en muchos lugares del mundo, y en lugares especialmente favorables, la energía solar es ahora «la fuente de electricidad más barata de la historia».

Existen muchas razones para dudar del futuro de las energías limpias. La energía eólica y la solar siguen representando solo una pequeña fracción de la producción energética mundial. Sin embargo, en medio de la pesadumbre general ocasionada por el cambio climático, el auge de las energías limpias ofrece un destello inusual no solo de esperanza, sino de algo más: entusiasmo. Las audaces afirmaciones de la industria se ven reforzadas por tendencias más audaces. En los últimos 20 años, los expertos han subestimado de manera sistemática la disminución de los precios, las mejoras en el rendimiento y la velocidad de adopción de la energía renovable.

Jenny Chase, quien analiza el sector de la energía solar en BloombergNEF, una empresa de investigación energética, me dijo que cuando empezó a trabajar ahí en 2005, su hipótesis más optimista era que la luz solar acabaría generando no más del 1% de la electricidad mundial. Estaba muy equivocada, al igual que muchos otros, incluidos los organismos gubernamentales. La energía solar superó el 1% de la generación mundial de electricidad a mediados de la década pasada. Chase calcula que la energía solar representa ahora al menos el 3% de la electricidad mundial, es decir, tres veces más de lo que ella creía posible.

En una previsión publicada a finales del año pasado, Chase y sus colegas de BloombergNEF estimaron que en 2050 el 56% de la electricidad mundial se produciría con energía eólica y solar. Pero en su opinión esa previsión ya es obsoleta: es demasiado baja.

Otros van más allá. “La era de los combustibles fósiles llegó a su fin”, declara en un nuevo informe la Carbon Tracker Initiative, un grupo sin fines de lucro compuesto por expertos que estudia la economía de las energías limpias. Kingsmill Bond, su estratega energético, me dijo que la transición a las energías renovables alterará la geopolítica y la economía mundial a una escala comparable a la de la Revolución Industrial.

Es importante señalar que sigue habiendo obstáculos en el camino hacia un futuro de energías renovables. El más obvio es la infraestructura necesaria para aprovechar toda esta energía eléctrica: por ejemplo, redes eléctricas más sólidas y el cambio al uso de energía eléctrica en todo, desde los coches hasta los barcos cargueros.

Estos problemas son considerables, pero tienen solución. En su próximo libro, Electrify, Saul Griffith, inventor (y becario MacArthur) y cofundador de una organización llamada Rewiring America, sostiene que “muchas de las barreras a las que se enfrenta un futuro de energía limpia son sistémicas y burocráticas, no tecnológicas”.

Griffith asegura que la transformación será una bonanza económica: muchos analistas prevén una enorme creación de empleos y un ahorro en el precio de la energía gracias al cambio a las fuentes renovables. Sin embargo, si queremos llegar a tiempo para evitar algunas de las predicciones más funestas sobre el calentamiento climático, tenemos que acelerar la transformación. Entre otras cosas, Griffith aboga por una revisión completa de nuestras políticas energéticas para reducir algunos de los costos regulatorios de la expansión de la energía renovable.

¿Qué tipo de costos? Muchos pequeños e imprevistos. Por ejemplo, en gran parte de Estados Unidos, la instalación de paneles solares en los tejados requiere un proceso extenso y costoso de obtención de permisos que aumenta el precio de manera considerable. Otros países han logrado reducir mucho esos costos al simplificar las normas. Esto no será fácil; la industria de los combustibles fósiles está luchando de manera activa contra el aumento de las energías renovables. Pero lo más que puede hacer es retrasar las cosas. Se avecina una economía energética libre de carbono, les guste o no a las empresas petroleras y carboníferas.  

Farhad Manjoo es columnista de The New York Times.

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Puedes asesinar

/ 5 de mayo de 2021 / 03:04

¿Se puede hacer una película política entretenida sin caer en lo planfletario? Se puede. ¿Se puede retratar una historia de traición sin caer en el maniqueísmo del bueno y el malo? Se puede. ¿Es contradictoria la maternidad y el compromiso social? ¿Dónde quedan las familias de los revolucionarios mientras éstos y éstas intentan cambiar el mundo? ¿Se puede hablar en un filme del pasado para charlar del presente sin resbalar en lo caricaturesco? ¿Puede Estados Unidos autoproclamarse como la mayor democracia del mundo y asesinar/encarcelar sistemáticamente a sus líderes políticos negros/indios/molestosos? Perdón por la pregunta retórica. El-Hajj Malik El-Shabazz, nacido como Malcolm Little y conocido como Malcolm X fue asesinado en 1965 a la edad de 40 años; a Martin Luther King lo balearon en 1968 con 39 años; y a Fred Hampton, vicepresidente del Partido de las Panteras Negras (BPP), lo masacraron con apenas 21 añitos. La sombra del director del FBI,J. Edgar Hoover siempre fue alargada.

A finales del siglo pasado, la Embajada de Estados Unidos en La Paz auspiciaba estrenos de grandes películas. Una de ellas fue Amistad (1997) de Steven Spielberg. La premiere en el cine 16 de Julio llenó las 900 butacas de la sala. La embajadora Donna Hrinak, que fue después vicepresidenta de Boeing y actualmente trabaja para una gran compañía de cruceros, aplaudía aquella feliz historia de esclavos/tíos Tom. ¿Se pueden organizar en los grandes barcos de la Royal Caribbean fiestas de disfraces con ridículos “cowboys” sobre cubiertas? Se puede.

Lo que no pueden hacer ahora los sucesores de doña Donna es montar premieres de películas como Judas y el mesías negro. El filme de Shaba King, alumno aventajado en la Universidad de Nueva York del profesor Spike Lee, retrata el aniquilamiento por parte del FBI de los militantes más significativos de las Panteras Negras, consideradas por el mismísimo Hoover como «la mayor amenaza interna para la seguridad de Estados Unidos».

En una de las secuencias de la “peli”, el director del FBI, interpretado como un personaje siniestro por Martin Sheen, pregunta a su agente Mitchell, encargado de infiltrar a las “panteras”, qué opinaría si su hija pequeña llevase un negro a casa en un futuro. La respuesta nos traslada del pasado al presente: estaría en juego/amenazada la supervivencia de la raza blanca.

En otra escena memorable, el chairman de las Panteras Negras en Chicago, el marxista leninista Fred Hampton, irrumpe en una reunión de racistas blancos con la bandera sudista/ secesionista de fondo, la misma que enarbolaron los asaltantes del Congreso de Estados Unidos, azuzados por Trump. Charla con ellos y comprende la opresión/explotación de los white trash. El Partido de las Panteras Negras —como la Unión Patriótica en Colombia— no fue masacrado porque el FBI temía matrimonios mixtos sino por el mensaje político/interracial que irradiaban en los barrios pobres; por lo peligroso que era en los años 60 y 70 (como ahora) el nacionalismo antiimperialista, los discursos de liberación personal, el feminismo y el antiautoritarismo. Y por las citas frecuentes al Che Guevara y los puños en alto enguantados en cuero negro (como su poder) de los atletas John Carlos y Tommie Smith en el gesto más revolucionario de la historia de los Juegos Olímpicos.

Judas y el mesías negro —una feroz crítica al terrorismo de Estado alejada de un biopic complaciente— ha pasado sin pena ni gloria por los cines bolivianos a pesar del Oscar ganado por Daniel Kaluuya y su potente interpretación del asesinado líder del “Black Power”. Por cierto, ¿por qué la Academia de Hollywood lo postuló a mejor actor secundario cuando su rol era de protagonista? Debe ser otra movida sucia de Hoover desde los infiernos.

Judas y el mesías negro es un intenso thriller a lo Scorsese con montaje electrizante; es un drama histórico para recordar a los faltos de memoria las formas de actuar de las cloacas y el “Estado Profundo” gringo contra los que sueñan/luchan por un mundo mejor, sin tanto odio, sin tanto racismo, sin tanto miedo.

Puedes asesinar a un libertador, pero no puedes matar una liberación. Puedes asesinar a un revolucionario, pero no puedes matar a la revolución. Y puedes asesinar a un luchador por la libertad, pero no puedes asesinar la libertad, Fred Hampton.    

Ricardo Bajo es periodista y director de la edición boliviana del periódico mensual Le Monde Diplomatique. Twitter: @RicardoBajo

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