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viernes 25 jun 2021 | Actualizado a 04:07

Una mirada al Parque Noel Kempff

/ 12 de mayo de 2021 / 02:15

El Parque Nacional Noel Kempff Mercado es una de las áreas protegidas emblemáticas del país. Según un estudio realizado por la Fundación Amigos de la Naturaleza hace varios años, un “87% de la superficie cubierta por las áreas protegidas se encuentran en buen a muy buen estado de conservación. Trece áreas protegidas cuentan con un 70% o más de su superficie en buen estado de conservación, destacándose el Kaa-Iya, Noel Kempff y San Matías”, siendo el Noel Kempff uno de los que cuenta con mejor estado de conservación. Las áreas protegidas, y en particular las que tienen un buen estado de conservación, son los órganos vitales del funcionamiento de los ecosistemas.

Las amenazas y presiones hacia estos ecosistemas están avanzando de manera acelerada, el aumento de la tasa de deforestación, los incendios forestales, la contaminación por actividad minera, entre otros, degradan su calidad y dañan a estos órganos vitales.

En el Parque Nacional Noel Kempff Mercado, entre 1986 y 2019, se han deforestado 684 hectáreas, representando el 0,06% de su extensión, por lo que su estado es bueno; sin embargo, las amenazas y presiones están avanzando de manera acelerada hacia el parque poniendo en riesgo su buen estado de conservación y sobre todo su biodiversidad. San Ignacio de Velasco, que se encuentra en el ingreso al parque, desde 1986 hasta 2019 tiene una deforestación de más de 329.000 hectáreas. Mucho está cambiando alrededor del parque desde que fue ampliado y creado en memoria del profesor Noel Kempff Mercado, asesinado por narcotraficantes en la meseta de Caparú.

El Parque Noel Kempff es rico en biodiversidad, en sus más de 1,5 millones de hectáreas tiene 14 sistemas ecológicos, 139 especies de mamíferos, más de 600 especies de aves, 74 especies de reptiles, 62 especies de anfibios y más de 400 especies de peces. Sin duda, su denominación como Patrimonio Natural de la Humanidad es debido no solo a su estado de conservación y biodiversidad, sino también a la belleza escénica que rodea esta hermosa parte del planeta Tierra.

Si bien sus valores de conservación son altos, las amenazas que enfrenta requieren atención urgente de las autoridades, la cacería furtiva, la deforestación cercana, los incendios, los avasallamientos de tierras en sus proximidades, el riesgo de extracción de uranio, y la contaminación del río Iténez provocada por la agroindustria del Brasil junto a actividades pesqueras comerciales, son temas a ser considerados. Está claro que la gestión de las áreas protegidas requiere atención inmediata. Estamos frente a una alarmante situación que quizás en el corto plazo no se pueda revertir.

El profesor Noel Kempff Mercado dejó un legado para Bolivia y Santa Cruz, su interés por la región, sus investigaciones, sus registros de nuevas especies y la cruda realidad de su muerte como testimonio de que este tipo de zonas estaban siendo invadidas para actividades ilícitas, viven en nuestra memoria. Nuestras áreas protegidas están siendo vulneradas, están indefensas, y le corresponde al Estado protegerlas, pues brindan bienes y servicios ambientales primordiales para las comunidades cercanas y población en general. De su protección, atención, cuidado, gestión transparente, depende el desarrollo de pueblos y comunidades locales.

Karina Sauma es directora de Comunicación de la FAN.

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Áñez condena la corrupción durante su gestión y pide ‘todo el peso de la ley’ contra Murillo

"La corrupción es un tema que nunca acepté en mi gobierno, lastimosamente hubo funcionarios que se alejaron de toda ética”, escribió la exmandataria transitoria.

Arturo Murillo y Jeanine Áñez. Foto: APG-archivo

/ 27 de mayo de 2021 / 12:12

Desde la cárcel de Miraflores, la expresidenta Jeanine Áñez condenó la corrupción cometida por algunos miembros del que fue su gabinete ministerial, entre ellos su mano derecha, el exministro de Gobierno Arturo Murillo, para quien pidió «todo el peso de la ley».

Así reaccionó la exmandataria este miércoles al conocer la detención de su antiguo hombre de confianza detenido en Estados Unidos acusado de presunto soborno y lavado de dinero.

«La corrupción es un tema que nunca acepté en mi gobierno, lastimosamente hubo funcionarios que se alejaron de toda ética. Nadie elige colaboradores para que se corrompan, y estos hechos tienen que ser castigados con todo el peso de la ley, porque hacen quedar mal al país», escribió en su cuenta de Twitter.

La exmandataria es acusada de “conspiración”, “terrorismo” y “sedición” a instancias de la exdiputada del Movimiento Al Socialismo (MAS) Lidia Patty, quien abrió causa contra ella en el caso “Luis Fernando Camacho y otros”, sobre el “golpe” de 2019.

En el proceso están incluidos además los exministros de la Presidencia Yerko Núñez, de Justicia Álvaro Coímbra y de Energías Rodrigo Guzmán. Mientras el primero se declaró en la clandestinidad, los dos últimos guardan detención preventiva de seis meses en la cárcel de San Pedro de La Paz imputados por los mismos delitos señalados contra Áñez.

A esa lista se suman Murillo y el exministro de Defensa Luis Fernando López, ahora radicado en Brasil, según el reporte de las autoridades del Gobierno.

Murillo y López son investigados por el Ministerio Público por su presunta participación en la compra con sobreprecio —$us 2,3 millones, según el Buró Federal de Investigaciones (FBI)— de material antidisturbios en 2019. Al final, el Estado de Bolivia pagó $us 5,6 millones por la compra a la intermediaria Bravo Tactical Solutions (BTS) en Estados Unidos.

Los exministros fueron imputados por el caso el 8 de enero de este año, y el 16 de noviembre de 2020 la Fiscalía Departamental de La Paz dictó las órdenes de aprehensión en su contra debido a la omisión a las citaciones judiciales.

Fugaron del país dos días antes de que Áñez abandone el poder, el viernes 6 de noviembre de 2020.

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El cóndor pasa

/ 17 de febrero de 2021 / 03:43

Cuando leí la noticia que 35 cóndores habían sido envenenados, quedé absorta y traté de ser lo más razonable posible, pero no creo que pueda serlo. Que el envenenamiento a estas aves sea justificado por parte de algunos, para el cuidado del ganado, no puede justificar semejante acto atroz hacia cualquier ser vivo. Esto es un verdadero biocidio que no puede ser de ninguna manera aceptado.

Según la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, el cóndor está declarado como especie amenazada, bordea los 6.700 individuos a nivel mundial y se debe priorizar su conservación. Para Bolivia se registran aproximadamente 1.400 individuos, dato que hoy se ve afectado después de la cruel acción de humanos desatada en Tarija. La comisión del Ministerio de Medio Ambiente y Agua desplazada en el lugar confirmó que fueron 18 machos y 17 hembras.

El Cóndor Andino es una de las especies más grandes del neotrópico, de gran envergadura, imponente y emblemático. El cóndor es monógamo, escoge una pareja y permanecen juntos de por vida. Es una especie que se alimenta de mamíferos muertos de gran tamaño, detecta el olor en descomposición y va hacia ellos. Es así como estos 35 encontraron la muerte y acabaron durmiendo para siempre en Laderas Norte, al sur de Tarija. Esta especie es un símbolo nacional de Bolivia. Está en nuestro escudo en actitud de alzar vuelo y surcar nuestros cielos.

La amenaza constante hacia la biodiversidad debe de alguna manera parar, nuestra actitud hacia los demás seres vivos debe cambiar. Otro ejemplo es el caso del jaguar, otra especie vulnerable por el interés de comercializar su piel, por depredar ganado doméstico y, por supuesto, sus colmillos, valuados en miles de dólares en el mercado negro.

Estamos convencidos de que la población debe conocer su biodiversidad para realmente tomar consciencia sobre su importancia y así protegerla. No existe conciencia ambiental, los eventos que ocurren, sean ecocidios o biocidios, muestran el escaso o ningún conocimiento sobre el valor de los seres vivos y nuestros recursos naturales. Espero que el hecho sucedido en Tarija no quede en una noticia más, sino que realmente exista una acción judicial hacia los responsables de semejante atrocidad.

Estamos totalmente ciegos frente a todo lo que está pasando. Los verdaderos animales carroñeros somos nosotros, biocidas, ecocidas, egoístas que solo buscamos actuar para nuestro propio beneficio. De algo estoy segura, nosotros sí vamos a desaparecer, de alguna u otra manera la naturaleza es sabia y siempre se protegerá.

Fueron 35 cóndores que surcaron nuestros cielos, y como dice la canción El cóndor pasa, “el cielo al ver su marcha sollozó, y volvió su llanto a gris cuando se fue”.

   Karina Sauma es directora de Comunicación de la FAN.

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Dos caminos que traza el cine

/ 28 de octubre de 2020 / 04:27

¿Existe algo más evidente que las imágenes? Tenemos la costumbre de decir, una imagen vale más que mil palabras. Me apropio de esa frase para transportarlos hacia la magia de lo que las imágenes y el sonido pueden lograr en el inconsciente del ser humano y cómo a través del cine, por ejemplo, se pueden lograr grandes cambios en la educación y sensibilización. El cine conmueve, razona, valora, transforma, construye, influye, pero sobre todo transporta hacia realidades y ficciones que pueden generar movimientos y respuesta ciudadana.

El cine tiene el poder de mostrarnos dos caminos: el de la razón, que nos muestra historia, problemas y amenazas; el del corazón, ese deseo interno que nos lleva a soñar, a imaginar, llorar, reír, vivir experiencias únicas a través de la pantalla grande. También a valorar la vida y todo lo que nos rodea. Las oportunidades de un desarrollo sostenible alcanzable van de la mano por ambos caminos. La razón por un lado que nos dice lo que está pasando y el corazón por el otro, que impulsa el deseo de soñar.

En este mundo globalizado hemos llegado al extremo de una obsolescencia programada, con un consumismo sin límites y donde como sociedad, tenemos la responsabilidad y compromiso de actuar y dejar de ser ciudadanos pasivos. Estamos viviendo una crisis global. La pandemia del COVID-19 nos dejó sin respiración y aliento, junto a todo lo que ya veníamos pasando: cambio climático, hambre, guerras, desigualdad y ahora tenemos el gran desafío de mirar a un futuro donde tomemos decisiones acertadas en beneficio de todas y todos, sin diferencias sociales ni raciales. Por esto y más, vuelvo a apoyarme en el cine para que, a través de imágenes, sonidos, historias, animaciones logremos abrir mentes y corazones que nos inspiren a ser mejores personas, a tomar decisiones ambientalmente responsables y que quizás, en algún momento, juntos unamos esfuerzos por cambiar esta realidad que nos tiene tan distantes.

La memoria que nos dejan documentales, largometrajes, películas y cortos son realmente una herencia que es muy difícil calcular su valor, son una verdadera fuente de conocimiento y sabiduría que no podemos dejar de lado. La libertad de las ideas mediante la imagen y la palabra son su mayor registro.

Abramos corazones, inspiremos caminos innovadores, hagamos que una imagen, un sonido, una melodía puedan cambiar la forma de pensar o actuar, o que reafirmen que el camino y las decisiones que tomamos, sean responsables con uno, el entorno y el planeta.

Karina Sauma es directora de Comunicación de la Fundación Amigos de la Naturaleza.

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¡Entreguemos pasión!

/ 4 de agosto de 2020 / 09:24

Todavía no llegamos a levantar las cenizas de los incendios del año pasado en la Chiquitanía y hoy vemos cómo el fuego se expande otra vez en el país. Somos un país tan rico en biodiversidad que en vez de tomar acciones sabias cometemos grandes errores de seguir dañando y destruyendo. Si al menos tuviéramos una pequeña reflexión sobre la importancia de conservación de nuestro Patrimonio Natural, estoy segura que otros serian los escenarios.

Para darnos cuenta de esta gran riqueza, Bolivia cuenta con 17.758 especies entre plantas vasculares y vertebrados. Nuestros bosques alcanzan el 3,5% de los bosques del mundo. Yungas, Amazonía, Gran Chaco, Bosques Interandinos y el Bosque Chiquitano, único en el mundo por su estado de conservación, habitan en nuestro territorio, que comprende 7 biomas, 36 regiones ecológicas y 205 ecosistemas, siendo uno de los 15 países más megadiversos del planeta. Bolivia tiene aproximadamente 14,8 millones de hectáreas (ha) declaradas como sitios Ramsar, encabezando la lista mundial con la mayor extensión de humedales de importancia internacional.

Cerca de la mitad de la superficie del territorio está cubierto por bosques, unas 40 millones de hectáreas se encuentran en las tierras bajas. Tenemos 22 áreas protegidas nacionales que constituyen el 17% del territorio, además de las áreas protegidas departamentales y municipales. Bolivia tiene 34 naciones y pueblos indígena originario campesinos. Tanta riqueza natural y cultural nos hace realmente sentirnos privilegiados de contar con tanto capital, que en vez de proteger y conservar, dejamos que sea destruido por nuestras propias manos.

Las presiones y amenazas afectan el funcionamiento de los ecosistemas y ocasionan alteraciones importantes de los bienes y servicios que éstos proporcionan.  Recordemos que el año pasado se quemaron 6,4 millones de hectáreas de bosques y pastizales, o sea 6 canchas de fútbol por minuto. En el periodo 2015-2018 la deforestación alcanzó 440 mil ha/año, es decir, 50 canchas de fútbol por hora.

Tanta riqueza natural nos exhorta a pensar qué estamos haciendo por la conservación de nuestro Patrimonio Natural. Se debe dar prioridad nacional a políticas que permitan un desarrollo con conservación. Es el momento de tener un Estado que priorice una agenda ambiental. Dejemos de lado el oportunismo y la imagen, entreguemos pasión a este país que tanto nos da.

Karina Sauma es directora de Comunicación de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN)

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Tu mejor opción

Mientras sigamos destruyendo nuestra biodiversidad, más perdidos estaremos como seres humanos

/ 26 de mayo de 2020 / 06:05

Este año, el lema para el Día Internacional de la Diversidad Biológica, que se conmemora el 22 de mayo, pone énfasis en el hecho de que “nuestras soluciones están en la naturaleza”. Y es que en tiempos como el que estamos viviendo, la solidaridad y la esperanza nos convocan a trabajar juntos por un mundo más sano y empático.

La diversidad biológica incluye a los seres humanos, pues somos fruto de la diversidad que nos rodea. Y ésta a su vez es fruto de nuestras acciones, sociedades y culturas, que viven en simbiosis con ambientes diversos. Bolivia es uno de los 15 países con mayor biodiversidad del planeta. Por lo cual deberíamos tener motivos para celebrar. Sin embargo, no reconocemos ni valoramos nuestra riqueza natural y cultural, no comprendemos que perder biodiversidad implica perdernos a nosotros mismos; es decir, una parte de nosotros.

Permanentemente destruimos nuestra biodiversidad. De muchas maneras maltratamos a nuestra Madre Tierra, la que nos da el aire, los alimentos, y la vida. En los últimos tres años hemos deforestado en promedio 440 hectáreas por año, según datos de la FAN, a pesar de que sabemos que nuestros bosques son los mejores pulmones que cualquier especie puede tener. No satisfechos, el año pasado se quemaron más de 6 millones de hectáreas de bosques y pastizales. Y por si esto no fuera suficiente, tal parece que estos trágicos acontecimientos no nos han marcado, pues en lo que va del año hemos generado más de 15.000 focos de calor.

Está claro que aún no hemos asimilado el hecho de que mientras más sigamos destruyendo nuestra biodiversidad, más perdidos estaremos como seres humanos. El camino está en nosotros, en mirarnos y en darnos cuenta que la naturaleza puede solucionar nuestros problemas. Pero nuestra soberbia y falta de empatía nos lleva a mirar desde la acera del frente, lo que nos vuelve ciegos frente a esta realidad.

El resto de este 2020 debería servirnos para reflexionar sobre nuestras acciones y las de nuestro entorno. La naturaleza hoy está en crisis, está amenazada por la pérdida de biodiversidad, el calentamiento global y la contaminación. Debemos tener presente que al momento de tomar una decisión nuestra mejor opción es apostar por el cuidado de la naturaleza. No actuar ahora significa fallarnos a nosotros mismos. Nosotros somos biodiversidad.

Karina Sauma, directora de Comunicación de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN).

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