Voces

lunes 14 jun 2021 | Actualizado a 21:14

Campaña ‘Bolivia Lee’

/ 14 de mayo de 2021 / 02:21

Lastimosamente no todas las personas podrán leer este artículo. En unos casos, porque nunca tuvo la oportunidad de aprender a leer y escribir (analfabetismo absoluto) y, en otros, porque luego de aprender a leer y escribir dejó de practicar estas capacidades en situaciones habituales (analfabetismo funcional o por desuso). Pero no se trata solo de leer este artículo sino, como menciona la Unesco, la adquisición y el perfeccionamiento de las capacidades de lectoescritura a lo largo de toda la vida son parte intrínseca del derecho a la educación. La alfabetización contribuye a empoderar a los pueblos, participar plenamente en la sociedad, mejorar la calidad de los medios de subsistencia y es determinante para generar mayor participación de las personas en el mundo del trabajo y producción, reducir la pobreza y desigualdad social, sentar las bases para la continuidad de estudios, así como para ampliar las oportunidades de desarrollo personal durante la vida.

Comprendiendo esa situación, desde 2006, el Estado boliviano emprendió un sostenido proceso de formación en lectura, escritura y aritmética básica para personas mayores de 15 años mediante el Programa Nacional de Alfabetización “Yo, sí puedo”. Posteriormente, en la gestión 2009, con el propósito de ofrecer oportunidades de formación a las personas alfabetizadas hasta el sexto de primaria dio inicio al Programa Nacional de Post-alfabetización “Yo, sí puedo seguir”. Los logros en relación a las tasas de alfabetización son contundentes, del 13,28% (año 2001) se redujo al 2,26% (2019), ratificándose Bolivia como un Estado libre de analfabetismo, mientras la Post-alfabetización, entre 2010 y 2019 graduó al nivel de sexto de primaria a casi 163.000 personas.

Pese a estos logros, siempre quedó latente la preocupación sobre las personas alfabetizadas que por haber dejado de leer y escribir nuevamente se conviertan en analfabetos, esta vez “por desuso”. Se es analfabeto por desuso por distintos motivos, pero fundamentalmente porque no tiene un “contexto alfabetizador”, porque en su vida cotidiana no puede acceder a libros, revistas, periódicos, etc., o porque nadie o nada le motiva a utilizar sus capacidades de lectoescritura. La lección es clara y contundente, no leen ni escriben quienes, aun siendo personas alfabetizadas, no tienen motivación para cumplir con este propósito; no es suficiente alfabetizar, hay que generar y mantener de manera permanente el hábito de la lectura.

La lección además de aprendida, junto a la alfabetización y post-alfabetización, fue motivo de creación de la estrategia denominada “Movilización social y cultural” y con ella de la campaña “Bolivia Lee”. En ocho campañas “Bolivia Lee”, en el periodo 2012-2019, se recolectaron 1.100.558 libros donados por la población y con éstos se pusieron en funcionamiento 3.878 bibliotecas comunitarias, entre ellas 42 bibliotecas municipales. Las jornadas de recolección de libros se convirtieron en procesos de movilización social y la expresión de otra forma de solidaridad: la donación de libros. Las bibliotecas comunitarias democratizaron el acceso a medios que motivan el hábito a la lectura y promovieron actividades culturales en los barrios, sindicatos, clubes de madres, iglesias, cárceles, etc. Además se contribuyó a que el sistema educativo desarrolle procesos de capacitación a maestros sobre lectoescritura, maratones de lectura y la realización del Día Plurinacional de la Lectura. En el sistema educativo comenzó a cumplirse el lema “Bolivia Lee”.

Hace unas semanas se anunció el inicio de la campaña “Bolivia Lee” en su novena versión, ¡en hora buena! Es tiempo de aportar con la donación de libros, ¡qué mejor expresión de solidaridad!; de rebelarse a la sociedad del desecho, reutilizar el libro leído; cuidar nuestros bosques, no olvide, a más textos impresos más árboles sacrificados. También es tiempo de asumir nuevos retos, entre ellos, incentivar el hábito de la lectura placentera y autónoma en el conjunto de la sociedad como forma de garantizar la educación a lo largo de la vida. Leer libros y otras fuentes y soportes de la lectura, incluyendo los medios virtuales. “La lectura es justamente bisagra y punto de encuentro entre la educación y la cultura” (Rosa Ma. Torres). Leer no solo la palabra sino el mundo. “La comprensión del texto a ser alcanzada por su lectura crítica implica la percepción de relaciones entre el texto y el contexto” (Paulo Freire).

Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

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Economía y educación técnica en pandemia

/ 11 de junio de 2021 / 01:50

“América Latina y el Caribe experimentan una crisis sin precedentes en sus mercados de trabajo como consecuencia de la pandemia por COVID- 19. La drástica contracción del empleo, de las horas trabajadas y de los ingresos da cuenta de los significativos efectos de la reducción del nivel de actividad económica sobre la dinámica laboral. El panorama resulta aún más preocupante al considerar que dichos impactos han sido desiguales y que el sendero de recuperación, que lentamente se está vislumbrando en la región, podría ir acompañado de una amplificación de brechas laborales y de ingresos entre los diferentes grupos de población”, comienza afirmando la Nota técnica: Panorama laboral en tiempos de la COVID-19 de la OIT, de septiembre de 2020. Esta constatación, en los indicadores de la gestión 2020, también se presenta en la economía y mercado laboral de Bolivia con relación a la variación negativa del PIB, incrementos en la tasa de desocupación y deterioro de la calidad del empleo, con mayor intensidad en los sectores más vulnerables, y refuerzan el aparente dilema “salud o economía/producción”, tema de debate en la actualidad.

Esta crisis no solo ha afectado a la economía sino también tiene impactos en la educación, para ser específicos en la educación técnica. Al igual que casi todos los sistemas educativos del mundo ha interrumpido las clases presenciales, aunque existen centros de formación que, con grandes dudas y temores, intentan poner en práctica la modalidad semipresencial. Así como se han modificado las prioridades de producción y consumo se han modificado las demandas y condiciones de formación técnica, por ejemplo pregúntese cuántas personas en lugar de adquirir ropa tienen que destinar sus recursos a la compra de medicamentos u otros servicios médicos. Del mismo modo que hay contracciones en el empleo y trabajo, surge la necesidad de plantearse formaciones técnicas alternativas para “reinventarse” en otras actividades laborales. También surgen interrogantes y retos específicos a los procesos de educación técnica, por ejemplo, los estudiantes se preguntan ¿dónde hago mis prácticas si los centros de formación están cerrados?; los maestros reinventan sus formas de enseñanza ante la necesidad de ingresar a la modalidad de educación virtual; estudiantes y maestros sufren por sus dificultades en el acceso, uso y disponibilidad de aplicaciones, plataformas y equipos digitales. Si a la problemática surgida como producto de la pandemia le añadimos las preocupaciones del tiempo pre COVID-19, los retos y también las oportunidades para recrear la educación técnica son grandes y de extrema importancia por su estrecha influencia en la economía, producción, trabajo y calidad de vida.

En términos de la problemática general e integral de larga data, queda por consolidar, más en la práctica que en el enunciado teórico, la transición de la educación técnica, muchas veces reducida a la formación de capacidades manuales, a la educación tecnológica y productiva, a unir práctica con teoría, a una educación profundamente vinculada con la producción, trabajo y territorio; como establecen las bases de la Ley de la Educación 070 “Avelino Siñani- Elizardo Pérez”, la educación tiene que constituirse en “productiva y territorial, orientada a la producción intelectual y material, al trabajo creador y a la relación armónica de los sistemas de vida y las comunidades humanas en la Madre Tierra…” Es tiempo de validar saberes, conocimientos y experiencias de las y los productores, constituir centros de formación que educan y producen en relación con las unidades y comunidades productivas establecidas en el territorio y/o la región.

En tiempos de COVID-19 también es necesario y urgente la realización de diagnósticos y estudios de mercado para reactualizar la oferta educativa y los programas de formación incorporando nuevas áreas curriculares como las vinculadas a lo socio-emocional, establecer convenios y acuerdos con centros de producción para facilitar la realización de prácticas aplicadas a la realidad, desarrollar procesos formativos sobre las concepciones pedagógicas que incorporan la educación virtual, así como fortalecer la dotación de equipos y medios para la educación en línea. Los retos y las oportunidades en tiempos de disrupción impulsan a recrearse y superar todo lo que estamos realizando. La creación es parte substancial de la educación productiva y tecnológica.

Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

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CONFINTEA VII: tiempos de propuestas

/ 28 de mayo de 2021 / 01:53

En la gestión 2022, en Marruecos, África, a convocatoria de la UNESCO y sus organismos especializados se realizará la séptima Conferencia Internacional de Educación de Adultos (CONFINTEA VII). Participarán más de 1.000 participantes entre representantes de organismos gubernamentales, cooperación internacional, organizaciones sociales, instituciones y organizaciones del área y sociedad civil, universidades, entre otros. En este evento se evaluarán y aprobarán políticas para asegurar el derecho de la Educación de Personas Jóvenes y Adultas (EPJA), teniendo en cuenta el aprendizaje a lo largo y ancho de toda la vida y los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas- Agenda 2030, que se expresarán en un nuevo marco de acción para la EPJA en lugar del Marco de Acción de Belém, aprobado en la CONFINTEA VI de 2009.

Aunque no es valorada suficientemente por los Estados y organizaciones de la sociedad, la EPJA tiene una enorme importancia para la sociedad global, se refiere a la mayoría de la población mundial (alrededor del 70%) y sus efectos, a diferencia de la educación formal o regular, son inmediatos y de gran trascendencia; como lo señala el propio marco de acción de la CONFINTEA VI, la EPJA “produce beneficios sociales al crear sociedades más democráticas, pacíficas, integradoras, productivas, saludables y sostenibles” (UNESCO, 2009). En otras palabras, la EPJA con calidad y pertinencia, trasciende los logros de carácter educativo, y es determinante para fortalecer la dignidad de las personas, sus familias y comunidad; la participación en asuntos públicos y la construcción de la democracia participativa; el ejercicio de los derechos económicos, sociales y culturales; la promoción de relaciones pacíficas y constructivas entre pueblos y personas; y el acceso y buen uso de la información digital (CEAAL, 2021). En ese sentido, la evaluación de las políticas y la preparación de nuevas políticas para que se hagan parte de la declaración y marco de acción de la CONFINTEA VII tienen enorme relevancia, más si se trata de estos tiempos marcados por la pandemia y evidente crisis civilizatoria.

Construir una CONFINTEA participativa, crítica y propositiva, como lo señala el pronunciamiento del Consejo de Educación Popular de América Latina (CEAAL) es tarea fundamental, para ello es necesario revisar y recuperar nuestras prácticas, así como convertir este proceso en un movimiento social y pedagógico. LA EPJA por su naturaleza, también en el debate internacional, tiene que ser producto de la construcción de los sujetos históricos que la componen.

Es tiempo de construir propuestas alternativas a la crisis civilizatoria del mundo actual y a la educación tradicional y racionalista, desde la perspectiva y experiencia boliviana, tenemos que formular propuestas para una Educación en y de la Vida, para Vivir Bien, y exigir que los Estados reconozcan la educación durante toda la vida, así como la educación para la diversidad de la educación: Educación a lo largo y ancho de la vida para todas y todos. La EPJA debe ser entendida como parte de la democratización de la sociedad en nuestros países, cuya base es la justicia social y el reconocimiento de los derechos, por tanto la dignidad, de las personas y los pueblos. La EPJA, conjuntamente las pedagogías críticas, tiene que consolidar su rol transformador e inclusivo desde el diálogo cultural, la educación para la democracia participativa, la relación educación-producción- trabajo, y el cuidado de la casa común: la madre tierra. La EPJA tiene que ser un factor fundamental de la transformación de los sistemas educativos nacionales asegurando el desarrollo de procesos formativos en todos los niveles y áreas según las necesidades y expectativas de la diversidad de los grupos sociales, culturales, etarios y productivos; dando plena validez, reconocimiento y respaldo a las experiencias de educación de personas jóvenes y adultas que desarrollan distintas organizaciones sociales y comunitarias, organizaciones no gubernamentales y estatales; garantizando el pleno funcionamiento de la EPJA a través de políticas públicas, institucionalidad, estructura organizativa y recursos pertinentes, y según la identidad y naturaleza de esta área educativa.

Tenemos que pasar de la retórica de los eventos internacionales a la acción social, exigiendo el cumplimiento de las declaraciones, marcos de acción y otros tratados nacionales e internacionales.

Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

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Vivir Bien: otro mundo es posible

/ 30 de abril de 2021 / 02:23

Estamos en tiempos de desastres naturales, crisis de múltiples factores y ahora de pandemias que marcan un quiebre civilizatorio y ponen a la humanidad en un dilema ético entre una manera de concebir el desarrollo y la vida. Es necesario construir otros paradigmas y referentes epistemológicos que transformen de raíz los modelos de civilización. Una respuesta es el Vivir Bien, entendida como “diálogo con y desde nuestras culturas, es una concepción de vida, es una cultura de vida” (Plan Nacional de Desarrollo de Bolivia Bolivia Digna, Soberana, Productiva y Democrática para Vivir Bien – PND, 2006).

El Vivir Bien es un cuestionamiento a las pautas civilizatorias occidentales concebidas desde el colonialismo y capitalismo, así como en los modelos de desarrollo de la llamada “civilización del progreso” que se sustentan en un incremento constante de producción y circulación de bienes, el carácter consumidor del ser humano por sobre otras dimensiones de su existencia, la naturaleza como proveedora permanente de bienes, en constante explotación y el mercado como regulador de la economía. Sin embargo, en los hechos, no aparecen los resultados prometidos y el supuesto progreso pone en peligro la existencia de la Madre Tierra y la humanidad. Esa situación motiva que en Rio +20 se afirme “El modelo de desarrollo mundial actual es insostenible”.

El Vivir Bien es una concepción biocéntrica porque preserva la existencia de todos los “seres vivos”, téngase en cuenta que en el planeta no solo las personas son seres vivos. Es una propuesta que parte de nuestras culturas, se crea y recrea a medida que pasan los tiempos como expresión de la dinámica permanente de nuestras culturas para beneficio de la sociedad global.

Vivir Bien, en Bolivia, es parte substancial del pacto social expresado en la Constitución Política del Estado del 7 de febrero de 2009 que, a tiempo de reconocer la diversidad de las cosmovisiones de sus pueblos y naciones, afirma: “El Estado asume y promueve como principios ético-morales de la sociedad plural: ama qhilla, ama llulla, ama suwa; suma qamaña (vivir bien), ñandereko (vida armoniosa), teko kavi (vida buena), ivi maraei (tierra sin mal) y qhapaj ñan (camino o vida noble)” (artículo 8, parágrafo I).

Desde lo establecido en el Plan Nacional de Desarrollo puesto en práctica desde 2006, luego de establecer los aspectos comunes planteados por las distintas culturas que son parte del territorio boliviano, Vivir Bien “es el acceso y disfrute de los bienes materiales y de la realización afectiva, subjetiva, intelectual y espiritual, en armonía con la naturaleza y en comunidad con los seres humanos.”

Este concepto se sustenta, primero, en la complementariedad entre el acceso a los bienes materiales en lo necesario (tangible) y la realización afectiva, subjetiva, intelectual y espiritual (no tangible). Segundo, supone el equilibrio y la armonía con la Madre Tierra, y establece que somos parte de un todo en la relación: ser humano, comunidad, naturaleza y cosmos; es una visión holística cuya base es la vida, por eso nos referimos a una concepción biocéntrica que es mucho más que desarrollo sostenible y desarrollo humano. Tercero, el Vivir Bien expresa el encuentro entre pueblos y comunidades, respeta la diversidad e identidad cultural. Significa “Vivir Bien entre nosotros”, es una convivencia comunitaria con “interculturalidad y sin asimetrías de poder, “no se puede Vivir Bien si los demás viven mal”. Se trata de vivir como parte de la comunidad, “Vivir Bien contigo y conmigo” (PND, 2006), es construir la convivencia en comunidad, donde todos los integrantes se preocupan por todos.

Vivir Bien no es Vivir Mejor. Mientras las naciones y pueblos indígena originarios proponen para el mundo el Vivir Bien, el capitalismo sostiene el Vivir Mejor. “Las diferencias son claras: el vivir mejor significa vivir a costa del otro, explotando al otro, saqueando los recursos naturales, violando a la Madre Tierra, privatizando los servicios básicos; en cambio el Vivir Bien es vivir en solidaridad, en igualdad, en armonía, en complementariedad, en reciprocidad…” (PND, 2006)

En tiempos de pandemia que trastocan la existencia de los seres humanos, así como la interrelación de la humanidad con la Madre Tierra, cabe plantearse propuestas que transformen de raíz los modelos civilizatorios. En ese contexto, Vivir Bien es una opción ética para hacer posible otro mundo, depende de nosotros.

  Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

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Vacunas, ¿la vida o el negocio?

/ 16 de abril de 2021 / 01:56

Venki Ramakrishnan, premio Nobel de Química 2009, al referirse a los efectos del coronavirus, dice: “Este pequeño virus puede causar que la gente se comporte de la mejor y de la peor manera”. Esta afirmación, tan cierta para estos tiempos, con la “guerra de las vacunas”, lamentablemente se está convirtiendo en el peor comportamiento de determinados Estados, entidades financieras y grandes empresas farmacéuticas y del mundo de la biotecnología.

En los momentos más difíciles de la pandemia nos prometimos más solidaridad y equidad, manifestamos que la vida de la humanidad nos preocupaba, pero hoy, cuando todavía está presente el COVID-19, muchos compromisos parecen quedar solo en promesas. Nos alegramos porque en un año se desarrollaron varias vacunas pero inmediatamente, en medio de nuestras esperanzas, aparecen grandes preocupaciones como la producción insuficiente, acaparamiento, lucro y fundamentalmente porque las vacunas se convierten en mercancía del mundo capitalista, dejando de lado su principal objetivo: “salvar vidas”.

Distintas informaciones publicadas recientemente, aunque con cierto grado de confidencialidad, señalan que en 2021 se fabricarían cerca de 3.000 millones de dosis, lo que apenas alcanzará a poco más de un tercio de la población mundial; si se considera que se requiere vacunar al 70% de la población global, única manera de derrotar la pandemia, la producción es insuficiente, además que está concentrada en pocas empresas y países cuando existe capacidad instalada en varios Estados de la mayoría de los continentes.

El acaparamiento de vacunas por parte de los países ricos también es evidente y trae consigo otras consecuencias. Existen países que dispondrán de vacunas en una cantidad mayor a la requerida, en algunos casos hasta seis veces más de lo que necesitan para enfrentar la crisis sanitaria. Hasta el presente, se calcula que los 10 países más ricos han aplicado el 76% de todas las vacunas producidas a nivel mundial, mientras que los habitantes de 130 países no recibieron dosis alguna. ¿Qué explica todo esto? Mucho antes de la conclusión del periodo de pruebas, los países de mayores ingresos compraron grandes cantidades de vacunas por medio de contratos secretos. La demanda de antígenos ha crecido y el mercado tiende a encarecer el precio de las vacunas.

Se ha generado otra forma de exclusión y desigualdad entre países ricos y pobres y lo que es peor, así no se erradicará la pandemia en todo el mundo. Que no exista vacuna para todo el planeta es similar a apagar el incendio de solo un piso cuando todo el edificio está en llamas. Aparece una sutil diferenciación entre los países vacunados y no vacunados, lo que se ha convertido en el “apartheid de las vacunas”. Por otro lado, el control del mercado de las vacunas comienza a acentuar las diferencias o cercanías ideológicas y políticas entre los Estados y un estilo de diplomacia con fines geopolíticos en el que se intercambian favores políticos, restricciones sanitarias, ventajas comerciales y fundamentalmente acentúan las asimetrías.

Ante esta difícil situación se ha generado un movimiento mundial que está luchando para que las vacunas lleguen a todo el mundo. Así, con el propósito de garantizar un acceso justo y equitativo a las vacunas para al menos el 20% de la población de todos los países del mundo, la OMS y la Alianza GAVI para las Vacunas y la Coalición para la Promoción de Innovaciones en pro de la Preparación ante Epidemias (CEPI) decidieron impulsar un acuerdo global denominado COVAX, situación que cada vez más parece que no se consumará por el incumplimiento de compromisos de los países de mayores ingresos. Por su parte, la India y Sudáfrica, 100 países y otras 370 organizaciones internacionales, así como la campaña global “Por una vacuna del pueblo”, solicitaron levantar las patentes, compartir libre y abiertamente el conocimiento tecnológico, no permitir la especulación durante la pandemia y anteponer la vida de las personas a los monopolios empresariales.

No hay respuestas favorables y la pandemia nos sigue afectando. Los caminos que tomamos para controlar el virus se están esfumando. Tenemos que contribuir a cambiar esta historia y hacer que las vacunas se conviertan en un bien público, accesible de manera equitativa para toda la humanidad. ¡Es tiempo de defender la vida!, ¡Vacunas para todo el mundo!, ¡Liberalización de las patentes de las vacunas!

Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

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¿Privatización de la educación en pandemia?

/ 2 de abril de 2021 / 03:25

“Los desastres naturales, las guerras, las crisis económicas y ahora las pandemias —y sus consecuencias— se caracterizan por el ‘capitalismo del desastre’,… durante el ‘shock’ que supone lidiar con la crisis, el sector privado suele dar un paso al frente con ‘soluciones’ de mercado calculadas y gratuitas para resolver ‘problemas’ públicos aparentemente irresolubles… estas soluciones a menudo explotan y exacerban las desigualdades existentes y se sustentan en los intereses del sector privado: obtener beneficios y maximizar el valor para los accionistas”, comienza señalando el informe de la investigación La comercialización y la privatización en y de la educación en el contexto de la COVID-19, realizada en 2020 por encargo de la Internacional de la Educación, Federación internacional de sindicatos de docentes y trabajadoras/es de la educación, con el objetivo de “catalogar las poderosas redes de agentes y coaliciones comerciales de las tecnologías de la educación que se están uniendo para determinar cómo deben responder los sistemas educativos a la pandemia de COVID-19.”

Pero, ¿cuál la importancia de la investigación? El COVID-19 afectó a los sistemas educativos del mundo y puso de moda a la educación virtual, las tecnologías de la educación y la intervención de las organizaciones transnacionales de la industria de estos rubros se han convertido en componente fundamental de las políticas educativas.

Coincidentemente, en Bolivia, gestión 2020, los responsables del Ministerio de Educación anunciaron que la educación virtual “modernizará la educación” y que los acuerdos con empresas transnacionales como Google y Microsoft ayudarán a mejorar la educación. En ese contexto, sin dejar de reconocer las virtudes de la tecnología ni los posibles aportes de las empresas, por un acto de soberanía y pertinencia es necesario conocer y evaluar “la otra cara” de la educación virtual, principalmente, del rol asumido por la industria de las tecnologías de la educación, esa precisamente la importancia de la investigación cuyos resultados, en resumen, son los siguientes:

1) La industria mundial de la educación, privadas y comerciales, a menudo ha marcado la agenda educativa, ofertado soluciones técnicas a los gobiernos y abogado por reformas a largo plazo que supondrían la integración de empresas tecnológicas privadas en los sistemas educativos públicos tanto durante el COVID-19 como a posteriori. 2) Se han generado alianzas público-privadas que permiten a los proveedores comerciales de tecnologías de la educación un mayor protagonismo de sus productos, así como animar a escuelas, docentes, padres y madres a usarlos. Así se incrementa la importancia del sector privado en la regulación y prestación de servicios educativos. 3) La filantropía, como la de la Fundación Gates, está reinventando la educación al amparo de la pandemia y cobrando autoridad en estas gestiones. Dedica fondos multimillonarios a diversos programas de tecnologías de la educación para consolidar la intervención a largo plazo del sector privado y la tecnología comercial en la educación pública. 4) Se está creando un mercado para las tecnologías de la educación, el COVID-19 se constituye en un catalizador para capitalizar el repentino auge del uso de las tecnologías en la educación. 5) Las grandes corporaciones tecnológicas multinacionales, como Google, Microsoft y Amazon, ante el crecimiento de la demanda de sus productos y servicios han integrado a estudiantes, docentes y escuelas en sus plataformas educativas en línea y sus sistemas en la nube, aumentando las posibilidades de que las instituciones educativas públicas dependan a largo plazo de la infraestructura tecnológica privada. 6) Las empresas han incrementado su capacidad para proporcionar una educación personalizada cuando no hay docentes; además, han usado tecnologías de vigilancia del alumnado para controlar la asistencia virtual a clase, evaluar el bienestar y aprendizaje socio-emocional.

Bienvenido el aporte de la tecnología educativa y de las empresas de este rubro, sin embargo, debe quedar establecido que la definición de políticas educativas es atribución del Estado, que debe haber transferencias de tecnología y que lo identificado en la investigación es un llamado a entender riesgos de privatización de la educación y pérdida de soberanía. Aprendamos a mirar el trasfondo de estas acciones, las alertas están planteadas.

Noel Aguirre Ledezma es educador popular y pedagogo. Fue ministro de Planificación del Desarrollo y viceministro de Educación Alternativa y Especial.

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