Voces

viernes 25 jun 2021 | Actualizado a 03:11

Negociantes de la política llamados partidos

/ 15 de mayo de 2021 / 23:45

Hace un tiempo se veía en varias calles de la ciudad de La Paz enormes letreros que decían “Dr. Chui sacapapas, devuélvanos”, “Dr. Chui quitapapas sinvergüenza”. Yo creí que era una forma de denunciar públicamente de algún sector de comerciantes, posiblemente comercializadores de la papa, contra algún abogado que había hecho su vida sustrayendo papas, ¿de dónde, de algún depósito…? Aunque hoy es muy frecuente este tipo denuncias sobre estas prácticas inescrupulosas de algunos abogados, como es el caso del “abogánster” en Cochabamba, que maltrataba físicamente a sus clientes.

Ya en otro momento y por varios medios de comunicación irrumpía con sus declaraciones el abogado Leopoldo Chui, hablando de política y de su partido llamado Jallalla. ¿Quiénes son de Jallalla, cuándo se fundó, qué ideología tienen, qué proponen…? Generalmente el nacimiento de los partidos políticos o sus similares alianzas casi siempre se divulga públicamente; pero nunca había oído hablar de Jallalla.

Se denunció en varias oportunidades el accionar de esta agrupación política, ofreciendo su sigla a quienes querían postularse a cargos públicos en diferentes elecciones que tuvo el país. Se revelaba que ofrecían la sigla del partido a cambio de alguna suma de dinero, a los postulantes que no tenían agrupación política. Es decir, proveían la sigla del partido como un producto y a cualquier postor. Nunca se investigó de estas maniobras reñidas con la moral pública y la política, ¿a quién corresponde investigar? El Tribunal Supremo Electoral jamás hizo alguna declaración al respecto.

Lo que más nos llamó la atención fue cuando Jallalla, mediante una alianza con el Frente Para la Victoria (FPV), postuló a la presidencia al súbdito coreano y evangelista Chi Hyun Chung, efectuada en octubre de 2020. ¿Por qué auspiciaron a un coreano ultraconservador, reñido con los valores humanos más elementales como el respeto? Posiblemente se obró porque Chi había obtenido el 8% de la votación en las elecciones de octubre de 2019. Queda claro que no analizaron quién era y qué proponía políticamente al país el coreano. Simplemente pensaron en un político que obtiene votos y que ellos se beneficiarían de ello, además de usufructuar el poder y el dinero. ¿Cuánto dinero se obtuvo de ese auspicio de la alianza? Pero para no cargar con el fracaso, disolvieron el FPV porque Chi fue derrotado en las elecciones de 2020 con una cifra estrepitosa.

En esa misma línea utilitaria, auspiciaron la candidatura de Felipe Quispe, El Mallku, para la elección a la gobernación de marzo de 2021. Lamentablemente la muerte de El Mallku dejó en la incertidumbre los beneficios a obtener. Pero continuaron auxiliando al hijo de Quispe, Santos, quien sustituyó la candidatura de su padre y es el actual gobernador.

Pero nuevamente aparecen las denuncias de que los dueños de este partido negociaron los puestos a los que se accedería. Es decir, como asambleístas departamentales y funcionarios de la Gobernación del departamento de La Paz. El Tribunal Supremo Electoral tiene la obligación de investigar y sancionar a los culpables drásticamente.

Hoy los militantes de Jallalla, mejor dicho los que habrían pagado para ser funcionarios públicos en la Gobernación, están en huelga de hambre para ocupar algún puesto de trabajo. Lo más honesto sería que estos huelguistas digan ¿qué hay detrás de la huelga?, ¿cuánto de dinero gastaron por el puesto? Además, es preciso que se conozca públicamente ese acuerdo entre Jallalla y Santos Quispe, porque se ha convertido en la bandera soterrada, que es otra forma de corrupción política. Hoy se amenaza con revocar al gobernador Santos Quispe, que les hizo el favor de publicitarles a un partido que ni sonaba en las lides políticas. Es hora de actuar contra estos comerciantes de la política.

Janiw akch’as walikiti, tata Santos Quispe juparux uka lunthat jaqinakaw jaqsuñ munapxi, arsusisañasaw uka jan wali sarnaqawinakata, ¿ janicha ukhamaxa?

Esteban Ticona es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

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Empresarios-capitalistas y colonizadores perversos

/ 13 de junio de 2021 / 02:14

En estos tiempos del COVID-19, en varios países de nuestra gran Abya Yala o América, incluido el Caribe, se han denunciado formas perversas de usufructuar en la pandemia. Mejor dicho, maneras de robar, aprovechando las circunstancias de la emergencia sanitaria. Nuestro país no ha sido la excepción, bajo el paraguas de la “reconquista de la libertad y la democracia”, los políticos/as “pititas” han instaurado y organizado formas atroces de la práctica humana, como es la delincuencia política, en el gobierno de facto de Jeanine Áñez.

A raíz de algunos hechos dolosos en pleno esclarecimiento, como el “blanqueamiento” de dinero del exministro Arturo Murillo y sus seguidores, descubierto en su adorado Estados Unidos, o la supuesta condonación de deudas del Estado del actual gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, cuando éste ejerció a distancia el poder con Áñez; preguntamos, ¿qué es el Estado para estas élites locales? ¿Qué es el Estado plurinacional para estos políticos retrógrados? Muchas investigaciones históricas y sociológicas nos muestran lo difícil que es caminar para estos grupos del Estado colonial, republicano al Estado plurinacional. En otras palabras, continúan confundiendo la cosa pública con la tenencia privada. Incluso en lo privado ¿es permitido alguien que se robe o se autorrobe? A pesar de que dicen ser modernos y hasta muy liberales, pero su pensamiento y sus acciones siguen siendo arcaicos y coloniales, como de sus abuelos hacendados, que a costa del pongueaje y formas de servidumbre social se apropiaron de las riquezas de este país.

A pesar de que nacieron en este país, sus prácticas siguen siendo del extranjero colonizador y siniestro, quieren seguir explotando a fuerza de formas de violencia y chantaje y entrelazando con la política, sea mediante logias o simplemente agrupaciones que hoy se denominan ciudadanas, plataformas, etc., que no son más que formaciones clasistas y racistas.

No lejos de estas prácticas está la Iglesia, particularmente la Católica, que a nivel institucional aún se siente parte del Estado, cuando ya somos un Estado laico. No hay otra explicación de cómo se empoderaron en los días del golpe de Estado de noviembre de 2019. Propiciaron la presidencia de Áñez, favoreciendo diálogos de conjura en la Universidad Católica en la ciudad de La Paz. Muchos estudiantes de varias carreras fueron obligados a marchar a favor de los/as “pititas”. Que desmientan si no es cierto.

En estos tiempos, cómo ensanchan su capital a costa de formas de malversación, tanto Murillo, Camacho y otros similares. ¿Con esas prácticas del robo descarado y chantaje fundaron sus empresas? ¿Este es el legado que se quiere dar a las nuevas generaciones? ¿Esta práctica del pillaje es el espíritu de la democracia, la libertad, que tanto pregonan? Hoy los/as “pititas” electas como autoridades departamentales no tienen vergüenza de justificar lo injustificable. Lo que está claro, el capitalismo a nivel mundial y a nivel nacional, en su versión más real, no es más que una forma de acumulación de riquezas despojando a los más necesitados, que en teoría se llama explotación, plusvalía o trabajo excedentario.

A pesar de la vergüenza nacional sobre el caso Murillo, aún hay políticos que valoran a la justicia estadounidense por haber detenido al exdictadorcillo. Lo atribuyen a una justicia justa, cuando de por medio esa justicia ya negoció, ya transó con el delincuente para aminorar los años de cárcel. ¿A cambio de qué se hizo ese convenio? Seguramente Murillo acumuló mucha información de los contrarios al sistema capitalista o información sobre nuestras riquezas naturales. Posiblemente en el fondo de ese pacto esté la traición a la patria, por delatar información confidencial. ¿No dirán una sola palabra sobre estos hechos los políticos y supuestos defensores de la democracia y la libertad?

Uka anu q’uxtañ jaqinakaxa wali lunthatapxchistuxa. Murillo, Camacho uka ipi jaqinakaxa jan p’inqan jaqinakapxchixaya. Lunthatañampixaya utt’ayapxchixa imprisanakapxa.

Esteban Ticona es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

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Votar sin innovación ni recursos tecnológicos

/ 18 de abril de 2021 / 01:00

Entre marzo y abril, caminamos por una elección subnacional para elegir a gobernadores y asambleístas, a alcaldes y concejales, además de autoridades de la autonomía regional del Chaco. Hubo la segunda vuelta en cuatro departamentos del país (La Paz, Chuquisaca, Tarija y Pando) para elegir a sus gobernadores.

En la ciudad de La Paz, en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) se realizó también la elección para rector y vicerrector, incluida la segunda vuelta. Desde una lógica simple, uno piensa que el ente pensante del país, las universidades, deberían dar la propuesta de cómo hacer una mejor estrategia tecnológica e incluso una forma más democrática de elección de autoridades, eliminado cualquier recelo de fraude; pero paradójicamente el ente pensante piensa muy poco, con relación al Tribunal Supremo Electoral (TSE) Plurinacional. Lamentablemente, el comité electoral para el rectorado de la UMSA se copió nomás el cómo votar en dos turnos, según terminación de las cédulas de identidad, iniciando el sufragio con mucho retraso de la hora indicada y con una tardanza desmedida en el conteo final de votos para saber quién ganó las elecciones, en fin.

Si algo interesante nos ha traído el COVID-19 es recapacitar. Particularmente sobre la carrera de Informática, que se podría convertir en el pivote para generar una nueva forma de ejercicio mediante el voto electrónico. ¿Es tan complicado proponer una forma técnica del ejercicio de votación en tiempos en que todos/as nos ufanamos que estamos tecnologizados? Sabemos que esta iniciativa tiene que ver con la voluntad de las principales autoridades del ente rector de la UMSA e incluso del Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana (CEUB) para proponer al país nuevas maneras tecnológicas, ágiles, transparentes y seguras del ejercicio democrático mediante la votación electrónica. ¿Qué hace falta para plasmar estas nuevas formas de sufragio? Ganas de aportar, de trabajar, no solo pensando en la UMSA sino en el país. ¿O nos falta realmente la tecnología o personal capacitado para emprender estas nuevas formas de plebiscito? Seguir contando los votos uno por uno, anotando en la pizarra voto a voto, esperar días para que arriben los votos de lugares lejanos, es totalmente vetusto. La inmediatez de la tecnología nos exige ser súper creativos y dar respuestas de esta naturaleza.

No escuché a los/as ecologistas ni ambientalistas gritar al cielo de cuánto papel se gasta en estas elecciones. En términos más sencillos, ¿cuántos árboles se han tumbado para que se conviertan en papel y sirvan para las elecciones citadas y sus segundas vueltas? Imagínense cuánto de ecologistas seríamos si decidiéramos eliminar los usos del papel como documento votante a futuro. A propósito, ¿qué se hace con las papeletas usadas en pasadas elecciones? ¿Se reciclan, se venden, se archivan, se echan al basurero, se regalan…? Por la gran cantidad utilizada es preciso que el TSE y los tribunales departamentales informen al respecto.

En el caso de los candidatos a rector en la UMSA, casi todos han propuesto excelencia académica, pero ¿qué es excelencia académica en estos tiempos? Seguir imitando a las universidades decimonónicas occidentales? Las universidades, y particularmente la UMSA, tienen que pensar también en el país y sobre todo en proponer innovaciones de sufragio para estos tiempos. En cada gestión debería haber creaciones desde la elección de los directores de carreras, pasando por los decanos y la elección de representación estudiantil para el co-gobierno. Si llegáramos a nuevas propuestas de elección con la máxima seguridad y su respectiva transparencia, la sociedad nacional estaría muy agradecida; lamentablemente hoy no ocurre eso, somos simples imitadores de todo.

Jach’a utan apnaqirinakaxa janiw lup’ipkiti, kunjamasa mayxt’ayataspa machaq p’iqichirinak chhixllañataki. Ukhan amtawinpixa janiw suma thakhiruxa sarktanti ¿ janicha ukhamaxa?

Esteban Ticona es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

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La Paz, prefirió a un ‘pitita’ como alcalde

/ 4 de abril de 2021 / 00:45

El pasado 7 de marzo, en las elecciones subnacionales para alcalde del gobierno municipal de la ciudad de La Paz, se eligió a un representante de los “pititas”, Iván Arias Durán. El término diminutivo de pita, es decir, de la soga, el garrote o aquella especie de trenza que sirve para liar, para amarrar o atar que se denomina pitita en nuestro medio, es sinónimo de los continuadores de una política procolonialista, con mucho dinero de por medio y coadyuvados por empresarios, políticos conservadores, sectores de la Iglesia retrógrados y apoyados por el Gobierno de Estados Unidos. ¿Cómo fue posible el triunfo de un cruceño como alcalde de La Paz? Al parecer la clase media, incluidos algunos indios desclasados, siguen actuando de manera muy acrítica y sin mucha reflexión sobre lo que sucedió en los luctuosos días de noviembre de 2019 y que terminó con un golpe de Estado atípico.

Recordemos algunas acciones de los/as “pititas”, como sus amenazas, tomas y quemas de las instituciones del Estado, amedrentamiento por redes sociales, guerra sucia e insultos en las calles, difusión de grafitis racistas, segregación abierta y solapada a las mujeres de pollera. Además, los/as “pititas” siempre utilizaron alambres con púas, cadenas para obstaculizar la circulación, aunque se diga hasta el empacho que son inofensivos y tolerantes. Todas estas estrategias callejeras y racistas, ¿serán las herramientas con las que gobernarán el alcalde electo y sus concejales?

Hay que recordar que la ciudad de La Paz y su trazado, como de muchas otras ciudades latinoamericanas fundadas por los españoles, albergan a la plaza principal o plaza mayor, cercada por la Catedral, la Gobernación y la Asamblea Legislativa, y fueron fundadas sobre otras ciudades antiguas, sobre las wak’as o lugares sagrados ancestrales; ejemplos hay muchos como Tenochtitlán en México, Cusco en Perú y nuestro Chuqiyapu marka.

La ciudad se convirtió en un reducto europeo. Así se organizó el sistema político y administrativo colonial, los usos burocráticos, el estilo arquitectónico, las formas de vida religiosa, las ceremonias civiles, de modo que la nueva ciudad comenzara cuanto antes a funcionar, como si fuera una ciudad europea extendida, ignorante de su contorno, indiferente al mundo subordinado de los indios, los negros a los que se superponía. ¿El alcalde camba electo en la ciudad de La Paz, continuará con esta herencia colonial excluyente de gobernar la ciudad para unos pocos?

A pesar del triunfalismo colonialista, como de los “pititas”, el peligro de un levantamiento de los indios se mantuvo latente en muchas ciudades y obligó a sus pobladores a mantenerse en pie de guerra. Por eso crearon la ciudad-fuerte, la ciudad-fortín, que les garantizaba la unión del grupo colonizador, la continuidad de sus costumbres y ese ejercicio de la vida “noble” que se había grabado en su memoria de emigrados. ¿El alcalde Arias solo fortalecerá a la ciudad “pitita” de La Paz, despreciando a Chuqiyapu marka y sus habitantes aymaras y quechuas…?

La idea de ciudad-fortín también fue aplicada en su cabalidad a la ciudad de La Paz, ¿acaso no se convirtió en fortín frente al levantamiento de Tupaj Katari-Bartolina Sisa en 1781 y movilizaciones indias y populares contemporáneas? Esa idea de ciudad- reducto fue el justificativo para que los indios no ingresen a la plaza Murillo. Los “pititas” repitieron ese esquema obstaculizando con las pitas-garrotes. Entonces, ¿qué le espera a Chuqiyapu marka con un alcalde “pitita”? Nuestra ciudad siempre fue muy hospitalaria y generosa con sus habitantes que no nacieron en estas tierras andinas; pero estamos llegando al colmo de que no somos representados dignamente, porque cualquiera hoy es alcalde. Los hijos/as de estas tierras no lo son, no estamos encarnados. Se está re-produciendo cada vez más visiblemente, una forma de colonialismo interno urbano, donde los nacidos/as en estas tierras ancestrales se han convertido en simples votantes, en simples espectadores e incluso en simples pongos citadinos de los políticos colonialistas y golpistas.

Chuqiyapu markasanxa, uka lunthata jaqinakakiwa irpnaqaskistu, jiwasanakaxa janiw arsusktanti. ¿Kunapachakamasa ukham apnaqayasiñani? Wakisiwa mä pita jiwas pachpa apnaqasiñani jach’a Chuqiyapu marka.

 Esteban Ticona es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

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A 100 años de la masacre de Jesús de Machaqa

/ 21 de marzo de 2021 / 00:20

El pasado 12 de marzo se cumplió 100 años de la masacre perpetrada por el Ejército boliviano a los comunarios/ as aymaras de la Marka de Jesús de Machaqa de la provincia Ingavi del departamento de La Paz, por órdenes del presidente de entonces, Bautista Saavedra.

La historiografía nacional apenas menciona este hecho cruel, cuando fue todo un debate nacional, sobre todo en el Parlamento de entonces. El pionero de la investigación histórica fue Roberto Choque Canqui, quien en tres ediciones (1976, 1986 y 2016), nos muestra los detalles históricos documentales del porqué y cómo ocurrió el infausto acontecimiento.

En la década de 1990 me tocó coadyuvar en la recuperación de la memoria oral de los/as comunarios de Machaca sobre la citada masacre. Fruto de estas inquietudes fue la publicación del libro con Roberto Choque, Sublevación y masacre de 1921, de la serie Jesús de Machaqa, la marka rebelde, volumen 2, en 1996, que es una ampliación de la investigación pionera de Roberto con testimonios orales. En esta serie también participan Xavier Albó y Félix Layme.

Recuerdo el estigma más cruel que se perpetró a los machaqueños después de la intervención militar y como justificativo a la masacre. Que los machaqueños son “comecuras”, es decir, que en aquel levantamiento se lo habrían consumido al cura del pueblo Manuel Demetrio Encinas. En varios diálogos que sostuvimos en diferentes momentos con los comunarios, les pregunté si era verdad lo que se decía de este hecho.

A pesar de los años transcurridos este estigma no se había borrado y las nuevas generaciones lo llevaban como una carga histórica pesada y casi irreparable. Así surgió la idea de recuperar y esclarecer con voz propia este acontecimiento de 1921.

Los mallkus y mama mallkus organizaron una reunión con personas sobrevivientes y en otros casos con hijos/as a quienes les contaron sus familiares más cercanos sobre la matanza. Recuerdo a Wenceslao Guarachi, partícipe de la rebelión, quien en su intervención enfatizaba que se levantaron contra los abusos de los mestizos del pueblo, contra las iniquidades del cura del pueblo, sobre todo con las mujeres, en fin. Cómo no recordar el llanto de Petrona Calle, sobreviviente de la represión militar cuando ella contaba con aproximadamente siete años. Recalcaba que habían huido de su casa con sus padres a una comunidad vecina, porque los militares no solo acamparon en varios lugares como el ayllu Qhunqhu, sino que consumían su ganado, sus víveres, además de cometer abusos y violaciones. Pero, ¿cuál fue el motivo de la rebelión? El cuestionamiento profundo al trato de los mestizos del pueblo, que los habían convertido en pongos, porque les obligaban a realizar trabajos forzosos en sus casas e inclusive saludarlos de hinojos. El trasfondo de la rebelión fue también el recuperar el poder comunal, que había sido usurpado por los vecinos mestizos, que eran los eternos políticos del pueblo.

En la década de 1990 surge la necesidad de organizar cada 12 de marzo un acto de recordación a los caídos en la masacre, que en los hechos se convirtió en una especie de terapia colectiva. Aquel trauma histórico impuesto por la sociedad q’ara racista boliviana de la época, de que eran “salvajes y comecuras”, se tornó en orgullo. Es decir, lo negativo se volvió positivo. Porque el cura Encinas no murió en este acontecimiento, como constatamos en los archivos de la parroquia del pueblo. Hoy las nuevas generaciones han entendido perfectamente de la importancia histórica de sus ancestros. Porque la rebelión del 12 de marzo marca un hito en las luchas políticas ancestrales contemporáneas, a pesar de la muerte de muchos comunarios/as.

Sabemos que este 12 de marzo se hizo otro acto para recordar los 100 años de la matanza cruel y a sus líderes como Faustino Llanque, Marcelino Llanque, Francisco Choque y otros. Marcelino y Francisco fueron los pioneros en la instauración de las escuelas clandestinas, ante la prohibición de las autoridades y la sociedad de la época para que el indio se eduque en las escuelas. Honor y gloria a los caídos en la masacre.

Amtastanwa patak mara, uka jach’a unxtasiwi Machaq markachirinakana. Pallapallanakawa wali jiwayapxatayna uka sartasirinakaruxa. Jiwas pachpa apnaqasiña amuyuxa jichhurunakanxa wali mirtatawa ¡Jallalla Marka Jesús de Machaqa!

Esteban Ticona es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

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Dificultades para la democracia intercultural

/ 7 de marzo de 2021 / 00:32

Hoy, 7 de marzo, se llevan a cabo en el país las elecciones subnacionales, vale decir, para elegir gobernadores y sus respectivas asambleístas a nivel de cada departamento; los alcaldes y los concejales, en cada municipio, además de representantes de la región autónoma del Gran Chaco.

A estas alturas, después de oír y ver a tantos postulantes, hay muy pocos interesantes y muchos son de la peor calaña. Tenemos muchas dudas de su desempeño futuro y particularmente creo que con estos candidatos inservibles estamos en una democracia caduca, que no condice con los postulados teóricos de nuestra Constitución Política del Estado plurinacional. Por ejemplo, ¿por qué se ha permitido que los golpistas del Estado de noviembre de 2019 se hayan postulado a cargos públicos mencionados? Aunque hay mucho enredo desde lo jurídico, pero desde lo político el hecho de que se haya quebrado un orden constitucional y se haya removido a los gobernantes bajo amenazas y persecución, nos lleva a la interpretación de que fue un golpe de Estado sui generis.

Al menos se hubiese inhabilitado a los golpistas postulantes hasta que se aclare su situación jurídica, hubiera sido muy sano para la democracia. La Justicia boliviana debió haber actuado de oficio, pero sabemos de las enormes limitaciones y desatinos en su accionar.

En nuestras sociedades existe el afán de saber sí o sí sobre alguna actividad. Las encuestas de opinión se han convertido en algo imprescindible, pero es preciso avanzar en nuevas metodologías para saber cómo está el pulso en lo político y creo que esa tarea no siempre puede pasar por las empresas privadas encuestadoras. ¿Cómo creamos nuevas formas del quehacer del pulso político? En los últimos días se han presentado varias encuestas, pero no sabemos cuán creíble sea ese trabajo. Una forma de verificar sería que las empresas no solo actúen de buena fe, sino que haya reglas claras en el manejo de la ciudadanía encuestada, con márgenes de error claros, preguntas en todos los idiomas reconocidos, las zonas donde se han encuestado. Además, precisamos saber cuánto cuestan esas encuestas y quién las financia, etc., etc.

Estas empresas encuestadoras han empujado más la tendencia de hacernos creer que hay ciudades de primera y de segunda. Es decir, solo han considerado en sus actividades “las ciudades eje”: La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Las otras seis ciudades y departamentos ¿son de segunda y no merecen mayor atención? ¿Cuál es la posición política de estas empresas interesadas en marcar estas diferencias?

¿Por qué seguir llamando ejes a las tres ciudades citadas? Argumentar desde lo económico sigue siendo un grave error de mirada sociológica integral sobre cómo debemos construir nuestras ciudades.

Otro gran desliz de estas encuestas es impulsar más caudillos/as, cuando se debería considerar otros temas necesarios como el quehacer cultural, la educación y sus formas de fortalecimiento, en fin. Quedarnos en temas absolutamente coyunturales es no pensar a futuro. Posicionar la preferencia de algunos caudillismos y salvadores es absolutamente reñido con los valores que poseen verdaderamente estos candidatos.

Otro detalle que aún se discurre en nuestra sociedad es pensar ¿por qué tiene que haber debate preelectoral? Es menester que el OEP promueva una presentación pública no solo de los programas de los candidatos, sino también que exija una especie de diagnóstico de los departamentos y ciudades para que la ciudadanía opte votar por alguna preferencia.

La propuesta para cinco años de ejercicio fue sustituida por soluciones tan efímeras. Lo más grave es permitir muchas promesas y poco cumplimiento. Aquí observamos, ¿cómo sancionar a aquellos candidatos que prometen y no cumplen? Tendría que haber algún precepto, aunque sea de carácter moral ejemplificador, para no caer en la politiquería y la prebenda barata.

Banalizar los programas de televisión con postulantes preparando comiditas, etcétera, es una pérdida de tiempo, cuando se podría preguntar sobre cuánto conocen la ciudad, el departamento. Es decir, cuál es su diagnóstico y cómo serían las grandes soluciones.

Uka lunthat jaqinakaxa wasitampiw apqañan munapxistu, wakisiwa wutus jaquntañatakix wali suma amuyt’asiñani ¿ janicha ukhamaxä?

   Esteban Ticona es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo.

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