Voces

viernes 25 jun 2021 | Actualizado a 04:06

¿Golpe o no? A los hechos

/ 9 de junio de 2021 / 03:00

Algún día habrá terminado esta disputa ideológica sobre si hubo o no golpe de Estado en 2019. Por el momento, esas diferencias han vuelto a poner en vilo al sistema político nacional, que precisamente ayer se enfrentó incluso a puños durante la interpelación al ministro Eduardo del Castillo a raíz de la detención de Jeanine Áñez.

¿Fue golpe el que desembocó en la renuncia de Evo Morales? Los detractores de la hipótesis defienden la versión de que no fue así, que Morales sucumbió debido a un “monumental” fraude, que renunció por cuenta propia y que fue “el pueblo” el que terminó con su destino.

Luego de las fallidas elecciones de aquel año, una sucesión de hechos puso en duda la teoría negacionista del golpe o el quiebre institucional, como quisieran matizarlo quienes aceptan el hecho pero no se animan a decirlo con sensatez.

Ya meses antes de las elecciones, cierto funcionario de la Embajada de Estados Unidos difundía en sus encuentros con los medios de información una encuesta que señalaba que el 72% de los bolivianos cree que en octubre “va a haber fraude”.

Meses antes también Luis Almagro se había “ganado la confianza” de Morales para conseguir que una misión de la OEA asista a los comicios. Fue llamativo el cambio de actitud del uruguayo cuando incluso consideró que Morales tenía el derecho de asistir a una repostulación, meses después de haber cuestionado el fallo del Tribunal Constitucional que habilitó al entonces mandatario para las elecciones o la negativa de Morales de respetar los resultados adversos del referéndum de 2016.

Almagro se convertiría luego en la pieza clave de la caída de Morales. ¿Narrativa? No, hechos reales.

Luis Fernando Camacho, entonces líder cívico cruceño, apareció en escena también. Fue quien motivó el motín de la Policía Boliviana, invocó a las Fuerzas Armadas (“Fue mi padre quien cerró con los militares para que no salgan”, admitió después) y horas antes de la dimisión de Morales plantó en el Palacio de Gobierno una Biblia, una bandera y una “carta de renuncia” de Morales.

Morales renunció luego de varios actos previos de desobediencia de parte de, primero, el comando de la Fuerza Aérea y otros jefes militares. Y, finalmente, fue el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas el que le pidió renunciar, en absoluta violación del principio constitucional de subordinación.

Horas antes, varios ministros, legisladores y un gobernador, incluso su hermana, habían sufrido amenazas, presiones, ataques y quema de sus viviendas. El caso de César Navarro fue grave: lo amenazaron de muerte para obligarle a renunciar, lo presionaron con la vida de su sobrino si no tomaba esa decisión y quemaron su casa.

Fue llamativa también la renuncia de la línea de sucesión: Adriana Salvatierra, presidenta del Senado, tenía orden de aprehensión, y a Víctor Borda, de Diputados, le quemaron su vivienda en Potosí. Rubén Medinaceli también sufrió amenazas.

La “sucesión” no consideró la Constitución ni los reglamentos legislativos. Fue definida en una reunión extralegislativa en la Universidad Católica bajo un argumento “lo más cercano posible a la Constitución”, como diría luego Waldo Albarracín, y con personalidades sin función pública.

La noche del domingo de la renuncia, Áñez ya se sabía presidenta. Al día siguiente llegó a La Paz bajo una cápsula presidencial y en la noche conminó a las Fuerzas Armadas a salir a las calles. Prometió ese día promover la lectura de las renuncias de Morales y de Álvaro García. Mientras, Carlos Mesa exhortaba a los políticos de oposición a garantizar para el acto de sucesión la instalación de la Asamblea Legislativa, para no darle pretexto al MAS de posicionar la idea del golpe de Estado. No ocurrió así, como se demostró después.

El 12 de noviembre, luego de suspender una sesión de la Cámara de Senadores, Áñez se hizo de la titularidad del cargo. Minutos después, se proclamó presidenta en un acto en el que no hubo resolución ni quórum, menos presencia de la bancada de los dos tercios del MAS.

Solo un discurso hegemónico niega esos hechos, y en esto muchos medios de información, analistas y periodistas “independientes” juegan un rol importante.

¿Hubo golpe o no? Los hechos muestran que sí, aunque con eufemismos. La historia tendrá su palabra, más allá de que Morales no tenía la legitimidad para ser candidato aquel fatídico año.

Rubén Atahuichi es periodista.

Comparte y opina:

Borda: Me dan un ultimátum para que renuncie; si no, iban a quemar a mi hermano

“El Presidente me dice: ‘¿Tú crees que renunciando vas a salvar la vida de tu hermano? ‘No sé, Presidente; pero mi conciencia va a estar tranquila”.

El expresidente de la Cámara de Diputados, Víctor Borda. Foto: La Razón

/ 23 de junio de 2021 / 18:05

Víctor Borda, presidente de la Cámara de Diputados en la crisis poselectoral de 2019, acaba de salir de su silencio. Devela que renunció a sus funciones antes que el presidente Evo Morales, presionado por un grupo de vándalos que estaba a punto de quemar a su hermano en Potosí.

Eran cerca de las 15.30 del domingo 10 de noviembre de 2019 cuando, luego de intentar hablar con radio Kollasuyo de aquella ciudad (el dueño temía que iban a quemar la emisora tras la posible cobertura), comunicó su decisión a través de la red Bolivisión, cuyo mensaje primero escucharon los captores de su hermano Marco Borda para liberarlo.

Entonces, el país sufría una grave crisis política, con un gobierno de Morales acechado por protestas, un motín policial y un informe preliminar de la Organización de Estados Americanos (OEA) que desahuciaba las elecciones del 20 de octubre.

Borda era la tercera persona en una eventual sucesión constitucional. ”No ha sido casualidad; no querían que ningún masista asuma el poder. Yo era el último eslabón constitucional”, cuenta a La Razón.

Fue el primero en abandonar, bajo presión, la línea de sucesión, y lo había hecho de la peor manera; a las 08.30 le habían hecho saber que secuestraron a su hermano. “’Han tomado de rehén a tu hermano’, me dice. ‘Ese grupo le está haciendo caminar desnudo”, recuerda en alusión al relato de un vecino suyo en Potosí.

En medio de su preocupación, dice que después le llamó Adriana Salvatierra, presidenta de la Cámara de Senadores, para avisarle que a las 12.00 tendrían una reunión con Morales en el hangar presidencial de El Alto.

“Entiendo que estaba junto con el presidente Evo, porque le quita el celular el presidente Evo y me dice: ‘Víctor, te habla Evo; ¿qué ha pasado?’. Le digo que están quemando mi casa. Y me dice que ‘en este momento voy a hablar con el comandante de la Policía (que era el coronel Williams Villa) para que baje refuerzo policial’. No había nadie”.

Borda recuerda que cinco minutos después le devuelve la llamada el Presidente. “‘No me hacen caso’”, dice que respondió Morales.

La renuncia

Cuenta que por varias horas había sufrido primero la quema de la casa de su mamá, el riesgo que enfrentaba su hermana y el secuestro de su hermano. “Me llaman a las 10.00 de un celular y me dicen que renuncie al cargo; me hacen hablar con mi hermano. Yo, escéptico, no acepto la renuncia. Mi plan era refugiarme en la embajada de México”, afirma el exlegislador del Movimiento Al Socialismo (MAS).

Recuerda que las 13.30 los captores de su hermano le vuelven a llamar para decirle que lo estaban quemando. Eran vándalos que incluso estaban borrachos. Hasta que un grupo de compañeros que se había infiltrado en el incidente hace que a Marco Borda lo lleven a San Clemente, en el intento de que el párroco del templo “pueda darle asilo y evitar que sigan golpeándole y torturando”.

“Lamentablemente, el padre se niega a recibirlo”, dice Borda.

“Me dan un ultimátum; si no, lo iban a quemar. Para que presente mi renuncia. En ese interín lo llamo al presidente Morales. Le digo llorando y acongojado: ‘Voy a tener que presentar mi renuncia’. El Presidente me dice: ‘¿Tú crees que renunciando vas a salvar la vida de tu hermano? ‘No sé, Presidente; pero mi conciencia va a estar tranquila de que he intentado algo para salvar la vida de un persona que nada tiene que ver con temas políticos”, relata.

“’Bueno’, me dice (Evo). Ahí termina la conversación”, rememora Borda.

En una entrevista con La Razón, la otrora presidenta de la Cámara de Senadores, Eva Copa dijo que los ataques no eran casuales, fueron perpetrados justo a quienes, luego de la renuncia de Morales, estaban en la línea de sucesión.

“Adriana (Salvatierra) nos dijo que la estaban esperando con una citación de aprehensión en el aeropuerto y tuvo que irse a asilar a la Embajada de México, a (Rubén) Medinaceli le pusieron dinamita en su casa de Oruro, iban a hacer explotar si no renunciaba, y al hermano del diputado (Víctor) Borda lo agarraron y corretearon en la plaza (en Potosí)”, contó la ahora alcaldesa de El Alto.

Se trata de una “meticulosa planificación”, coincide Borda.

“Si yo asumía, mi único objetivo era convocar elecciones en 90 días”, supone el ahora exlegislador del MAS.

A las 16.50 de ese 10 de noviembre Morales y el vicepresidente Álvaro García renunciaron a través de un mensaje de video desde Chimoré.
Inmediatamente después, la Iglesia Católica y la Unión Europea iniciaron el cabildeo por la pacificación del país y lo primero que hicieron fue proponerle a la entonces segunda vicepresidenta de la Cámara de Senadores, Jeanine Áñez, la sucesión.

Salvatierra había renunciado también, presionada por una orden de aprehensión y vigilias en la casa de sus padres en Santa Cruz. La entonces primera vicepresidenta de la Cámara de Senadores, Susana Rivero, también acosada primero en su casa y luego en la casa de Teresa Morales, donde se alojó para pasar los momentos de tensión, siguió el camino.

Según cuenta, Borda no tenía más opción; un grupo de policías de civil lo esperaban en su casa de la calle Illimani en La Paz para detenerlo. Tuvo que refugiarse en una villa de El Alto por unos 10 días después de su renuncia.

Comparte y opina:

¿Neutral la Iglesia Católica? ‘Never in the life’

/ 23 de junio de 2021 / 01:42

Hay mucha tela que cortar sobre la tardía memoria de la Iglesia Católica sobre las reuniones extralegislativas del 10, 11 y 12 de noviembre de 2019, cuando, sin atribución alguna, impulsó la sucesión presidencial de la senadora de minorías Jeanine Áñez.

A raíz de sus conclusiones —¡un año y siete meses después de los sucesos!— su rol de “facilitador” de la solución de la crisis de entonces está en serio cuestionamiento. Y por sus obras los conoceréis:

Para cuando renunció Evo Morales, la Iglesia Católica y la Unión Europea no tenían más obligación —ya que se presentaron como articuladores de un posible diálogo político— que esbozar la forma cómo los legisladores de oficialismo y oposición debían llegar a un consenso ante la crisis.

Las soluciones debieron partir del sistema político con representación legislativa. ¿Qué papel les tocaba a Jorge Quiroga, Carlos Mesa, Samuel Doria Medina, Juan Carlos Núñez, Waldo Albarracín o Rolando Villena (+) sino a legisladores del MAS, UD o PDC? Ninguno, salvo que, también, propiciaran, en su “buen” espíritu democrático, un acercamiento entre los que realmente debieron dar viabilidad a una sucesión constitucional ante el “vacío de poder” que ahora es el principal argumento de la llegada al poder de la senadora beniana.

La Iglesia Católica ya había descartado cualquier sucesión con el MAS cuando en una primera reunión, inmediatamente después de la renuncia de Morales, ofreció el puesto vacante a Áñez en ausencia de la representación oficialista. La memoria recuerda que Ricardo Paz, vocero de Mesa entonces, se encargó de llamar a la senadora para plantearle la propuesta con el parlante del teléfono abierto.

Mesa, casi a esa misma hora en la plaza Murillo frente a la Asamblea Legislativa, le decía never in the life a la sucesión de cualquier legislador del MAS. Y el clero católico negó que en la reunión se haya tomado decisiones, como dice que también lo recordaba cada vez a los participantes de la cita.

Además, el informe de la Conferencia Episcopal (CEB) dice que Adriana Salvatierra y Susana Rivero fueron propuestas para la sucesión y que rechazaron la oferta por el “peligro que corrían sus vidas”, extremo que negaron las exlegisladoras del MAS. Sin embargo, la misma memoria consideró que “estas propuestas fueron cuestionadas por inconstitucionales; no había ningún marco legal que respaldara las mismas”.

Habían sido desahuciadas, más allá de las motivaciones que impulsaron las renuncias previas de las exlegisladoras, cuyas renuncias nunca fueron consideradas previa a la sucesión ni la Iglesia Católica hizo el esfuerzo por que sea así. Aquí, hay que recordar el octavo mandamiento bíblico.

También, siendo facilitadora y suponiendo su neutralidad, la Iglesia Católica tenía un prejuicio que ahora es el fondo del debate y los criterios irreconciliables: “El vacío de poder vulneró la paz, la vida y los derechos de todos los bolivianos”.

No solo eso. Recuerda que en otra reunión, con el ministro Manuel Canelas, llamó la atención a éste “planteándole que no era adecuado llamar golpistas a quienes se desea invitar” al diálogo. ¿Hizo lo mismo con quienes decían que en las elecciones de octubre hubo fraude monumental?

Además, en su comunicado del 10 de noviembre de 2019 —leído a lado de Paz y Jerjes Justiniano, representante de Luis Fernando Camacho— los obispos sentenciaron ante la opinión pública: “Lo que sucede en Bolivia no es un golpe de Estado”.

Siendo facilitadora, la CEB no hizo el esfuerzo ni agotó las posibilidades de consenso por promover la sucesión constitucional e impulsó — como Albarracín lo admitió— una salida “lo más cercana posible a la Constitución”. ¡Lo más “cercana”, como si un asunto tan crucial para la democracia del país se midiera por lo cercano o alejado del cumplimiento de la Carta Magna!

Palabra, obra y omisión. ¿Con qué atribución Quiroga autoriza al comandante de la Fuerza Aérea el despegue del avión de Morales? La CEB no cuenta ese pasaje de la reunión del lunes 11 de noviembre.

Ahora, quienes propugnan que no hubo golpe y que, al contrario, hubo fraude, se apoyan en el informe de la Iglesia Católica para validar sus actos. ¿Y será posible que Áñez, Mesa, Quiroga, Doria Medina o Camacho digan lo contrario? Never in the life.

Ellos estuvieron del lado del clero y éste del lado de ellos. ¿Van a desmarcarse? Never in the life. Pecaron juntos; es su juicio final.

Rubén Atahuichi es periodista.

Comparte y opina:

Morales temía que una eventual salida del poder de Áñez pondría en riesgo las elecciones

“Además, (dijeron) ‘sacaremos a Murillo, Murillo tanto está molestando’ (inaudible). Murillo es el mejor jefe de campaña… Y así quedó: no hay ‘fuera Áñez ni Murillo’”, contó Evo Morales.

Evo Morales y el presidente Alberto Fernández, el 9 de noviembre de 2020 en la frontera con Argentina. Foto: AFP

/ 22 de junio de 2021 / 15:05

Un video circula en las redes sociales y que ahora ocupa la agenda política. En él se presume insinuar al expresidente Evo Morales que una eventual salida del poder de Jeanine Áñez pondría en riesgo la realización de las elecciones generales.

En un diálogo con sus militantes, el expresidente contó que en una conversación previa se había sopesado tres posibilidades en caso de una crisis política derivada de una posible salida de Áñez del gobierno: que los militares se hagan del poder, que Eva Copa —“¿Creen que va a dejar a Eva Copa la dictadura? Imposible», dijo— asuma la presidencia o, finalmente, sea el presidente del Tribunal Supremo de Justicia el que se haga cargo del gobierno como pasó en 2005, con Eduardo Rodríguez Veltzé, cuando renunció Carlos Mesa.

“¿Quieren elecciones o no quieren elecciones? Descartado”, recordó Morales en relación a las tres opciones, en un video publicado este martes por Bunker-Cabildo Digital.

Y continuó: “‘Entonces, qué hay que hacer, compañero Evo’, me dicen. Yo digo: ‘hay que cuidar a Áñez con tal de que garantice las elecciones. Entonces, todos dicen ‘que garantice elecciones’. Entonces, hay que estar ahí pues. Tienen razón, que no salga Áñez, que garantice elecciones; eso hay que pedir”, afirmó Morales, en medio de risas del auditorio, sobre la propuesta.

Áñez llegó al poder el 12 de noviembre de 2019, dos días después de la renuncia de Morales y del vicepresidente Álvaro García. Y Eva Copa, entonces senadora del Movimiento Al Socialismo (MAS), fue elegida presidenta de la Cámara de Senadores la noche del 14 de noviembre.

Para entonces, Morales se encontraba asilado en México, de donde se fue a Argentina el 12 de diciembre de 2019. Volvió a Bolivia el 9 de noviembre de 2020, al día siguiente de la asunción de Luis Arce, elegido en las elecciones del 18 de octubre con el 55,1% de los votos.

Al día siguiente de su proclamación, Áñez posesionó a parte de su gabinete, entre ellos Arturo Murillo, ministro de Gobierno.

Murillo también fue aludido por Morales, de quien contó que también pedían su renuncia. “Además, (dijeron) ‘sacaremos a Murillo, Murillo tanto está molestando’ (inaudible). Murillo es el mejor jefe de campaña… Y así quedó: no hay ‘fuera Áñez ni Murillo’”, contó.

Murillo, considerado el poder detrás del poder de Áñez, ahora está detenido en Estados Unidos, acusado por presuntos delitos de soborno e intento de lavado de dinero luego del escándalo de la compra de agentes químicos con sobreprecio en 2019.

Morales abundó en las tres posibilidades al relatar a sus compañeros una conversación previa. Me decía; “’compañero Evo, qué hacemos, ‘es fuera Áñez’ (inaudible). Si fuera ‘fuera Áñez’, yo le digo ‘quién va a ser presidente’. Uno dice ‘un militar’ (…). Segunda opción quién sería, plan B; se dice Eva Copa. Ya, tercera opción: presidente del Tribunal Supremo de Justicia. Escucho nomás”, recordó en el video.

Y detalló sus razones: “Explíquenme, ¿por qué creen que sea un militar si es ‘fuera ‘Añez’? (Inaudible) Ya, descartado. ¿Por qué Eva Copa? Me dicen, medio convencedor: ‘Si es Eva Copa, al día siguiente estás en Bolivia, compañero Evo’. La verdad. ¿Creen que va a dejar a Eva Copa la dictadura? Imposible, pues, en eso nos equivocamos (…). Imposible que nos deje a uno del MAS. Pero yo digo: si fuera Eva Copa, los alteños se iban a pelear por ministerios; vamos a estar peleándonos”.

Según recordó Morales, ante la posibilidad de que Copa asumiera la presidencia del país había riesgos para el MAS. La pandemia, el tema económico; “ya llegan las elecciones, vamos a perder (inaudible). Se dan cuenta, nada de Eva Copa, descartada”, contó.

¿Y sobre si alguien del Tribunal Supremo de Justicia se haga cargo del país? “Presidente del Tribunal de Justicia; ellos (sus interlocutores) dicen ‘no va haber persecución, tú vas a volver además de eso’. Parce también convencedor. Yo digo ‘puede ser, pero eso va a ser otra convocatoria; no va a haber elecciones’”, dice.

Estas últimas semanas el país está sumergido en un debate político, que incluye acusaciones y contraacusaciones, sobre cómo Áñez llegó al poder el 12 de noviembre de 2019, luego de la renuncia de Morales.

En medio de eso, la Iglesia Católica emitió su informe en el que recordó que en las reuniones que propició en la Universidad Católica los días 10, 11 y 12 de noviembre no hubo decisiones ni actas, salvo “acuerdos verbales” sobre la sucesión de Áñez, extremo que fue negado por quienes, a su turno participaron por el MAS en las últimas dos citas, la senadora Adriana Salvatierra, la diputada Susana Rivero y Teresa Morales.

Comparte y opina:

El 10 de de noviembre de 2019, Marinkovic reclamaba avión presidencial para Áñez

Áñez no era presidenta el 10 de noviembre, pero las Fuerzas Armadas ya habían dispuesto para ella la cápsula presidencial, un aparato de seguridad policial.

Jeanine Áñez felicita a Branko Marinkovic, el 28 de septiembre de 2020. Foto: APG

/ 22 de junio de 2021 / 12:00

En otra de las revelaciones sobre la crisis poselectoral de 2019, un par de horas después de la renuncia del presidente Evo Morales, Branko Marinkovic reclamaba el avión presidencial para la “próxima presidenta”, en alusión a la entonces senadora Jeanine Áñez.

“El avión presidencial es eso presidencial!!! Qué hace en el Chapare? Eso es robo de bienes del Estado. Debería estar a disposición de la próxima presidenta y no ella esperando vuelo comercial!!!”, escribió a las 19.40 del 10 de noviembre de 2019 en Twitter Marinkovic, que más tarde, luego de volver de su “exilio”, se convertiría en el ministro de Economía del régimen transitorio.

Morales había renunciado a las 16.50 de ese domingo en Chimoré, adonde había llegado en el avión presidencial junto con el vicepresidente Álvaro García y la ministra de Salud, Gabriela Montaño.

Inmediatamente después de la dimisión, la Iglesia Católica y la Unión Europea (UE) convocaron a los actores políticos a una reunión de emergencia en la Universidad Católica Boliviana (UCB), a la que asistieron Ricardo Paz, en representación del candidato presidencial Carlos Mesa, y Jerjes Justiniano, comisionado por Luis Fernando Camacho, que semanas antes había liderado protestas contra Morales.

Ese día no había mandatario sucesor y Áñez había sido propuesta en esa reunión (Paz llamó por teléfono a la senadora) presidenta. “Yo respondo que estaría dispuesta si podría contribuir a la pacificación del país”, recordó Áñez en su declaración testifical por el caso Golpe de Estado el 8 de junio de este año.

Según reportes periodísticos, Mesa había proclamado ese día en la plaza Murillo que “nadie del MAS debía continuar (el proceso de sucesión)”. Este mismo criterio fue contado por Áñez en sus declaraciones ante el Ministerio Público.

La Iglesia Católica admitió que ese domingo 10 de noviembre Áñez era la opción. “En conclusión, Áñez se hallaba jurídicamente habilitada para ocupar inmediatamente el cargo de presidenta del Senado”, develó la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) en su Memoria sobre el proceso de pacificación en Bolivia, octubre 2019-enero 2020, presentada la semana pasada.

Áñez no era presidenta el 10 de noviembre, pero las Fuerzas Armadas ya habían dispuesto para ella la cápsula presidencial, un aparato de seguridad policial. Ella misma admitió ante el fiscal Omar Mejillones que cuando llegó a El Alto, cerca del mediodía del lunes 11 de noviembre, un militar la recibió y le dijo que por instrucciones superiores debía trasladarla en helicóptero.

Entonces segunda vicepresidenta de la Cámara de Senadores, la legisladora beniana llegó a la plaza Murillo resguardada por la cápsula de seguridad. Ante el fiscal Mejillones, dijo que le sorprendió el operativo.

Marinkovic volvió al país el 14 de enero 2020, luego de varios años de haberse exiliado al estar implicado en el caso Terrorismo, referido a la irrupción de extranjeros en Bolivia con el presunto fin de intervención y magnicidio de Evo Morales en 2009.

El 28 de septiembre de 2020, Áñez nombró al empresario ministro de Economía, en reemplazo del destituido Óscar Ortiz.

Comparte y opina:

La sucesión ‘ipso facto’ de Jeanine Áñez fue tratada en la UCB y en la Cámara de Diputados

Luis Vásquez, asesor legal del expresidente Jorge Quiroga, y su esposa invocaban en paralelo un texto de 2001.

Jeanine Áñez, en la testera de la Asamblea Legislativa y junto a sus colegas, el 12 de noviembre de 2019.

/ 21 de junio de 2021 / 11:45

En un día marcado por la tensión, la oposición intentó sin éxito el 12 de noviembre de 2019 instalar sesiones de la Cámara de Diputados. Entonces se había esbozado “extraoficialmente” la posibilidad de “dos caminos” para la sucesión presidencial.

Uno de ellos era lo que se conoce ahora como el “Plan B”, propuesto por la diputada Jhovana Jordán, de Unidad Demócrata (UD): la sucesión de Jeanine Áñez a través de la Declaración Constitucional 003/2001, del 31 de julio de 2001, utilizada para la sucesión de Hugo Banzer, con cáncer terminal, por su vicepresidente Jorge Quiroga, el 6 de agosto de ese año.

Jordán es esposa de Luis Vásquez, asesor legal del expresidente Quiroga (2001-2002) y uno de los artífices de la iniciativa que, paralelamente a los intentos de sesión en la Asamblea Legislativa, justificaba la propuesta en la reunión extralegislativa de la Universidad Católica Boliviana (UCB).

Los detalles de esa frustrada sesión están contenidos en el informe que el director general de Asuntos Jurídicos de la Cámara de Diputados, José Eguino, presentó el 28 de abril de 2021 al Ministerio Público sobre lo ocurrido el 11 y 12 de noviembre de ese año, en las sesiones 199 y 200.

El reporte del responsable de Redacción, Marco Antonio Rosso, señala que “en fechas 11 y 12 de noviembre de 2019 no se instaló ni se desarrolló ninguna sesión plenaria”. Sin embargo, el documento recuerda que la entonces vicepresidenta de la Cámara de Diputados, Margarita Fernández (UD), y el tercer secretario, Norman Lazarte, “pretendían instalar la sesión 199 en dos oportunidades, a las 12.00 y a las 15.30”.

En ambos casos no hubo quórum y “al no haberse instalado ninguna sesión no existió votación de tema alguno”, complementa el reporte de Rosso, de quien el Ministerio de Gobierno, parte acusadora del caso Golpe de Estado, dijo que debería declarar en condición de testigo ante el Ministerio Público, a través del memorial del 19 de mayo.

En realidad, de acuerdo con las copias del redactor a las que accedió La Razón, Jordán había propuesto “dos caminos”. “Uno, el consenso que haya quórum, 66 de nosotros (diputados), 19 senadores. En este caso, va a ser una alegría y una responsabilidad parlamentaria de cara al país”, dijo en el inicio de la sesión que no fue.

El segundo camino fue la declaración constitucional de 2001, que, según dijo Jordán, la había compartido un día antes entre sus correligionarios. Es la “que nos da el camino de que la sucesión presidencial constitucionalmente se la realiza ipso facto, eso quiere decir de inmediato”, planteó.

“Yo creo que es el camino que sigue la línea constitucional, no rompe el orden constitucional para tener hoy mismo, de ser posible, un nuevo presidente o presidenta”, insistió Jordán.

En su Memoria sobre el proceso de pacificación en Bolivia, octubre 2019-enero 2020, difundida un año y siete meses después, el martes 15 de junio, la Iglesia Católica recordó que en la reunión de la UCB fueron consideradas dos opciones: que asuma la presidencia del Estado la senadora Adriana Salvatierra o la diputada Susana Rivero. “Pero ellas se negaron alegando que sus vidas corrían peligro”, aclara el documento.

Ambas declaraciones fueron rechazadas por las entonces legisladoras. “Ni siquiera me permitieron ingresar en la Asamblea Legislativa”, respondió Salvatierra.

Vásquez había hecho lobby para invocar la Declaración Constitucional 003/2001 tanto en la Asamblea Legislativa como en la reunión de la UCB.

La segunda opción que el clero católico aludió fue esa propuesta. “Se planteó sugerir a la Asamblea Legislativa dispusiese la sucesión constitucional de Jeanine Áñez”, recordó el informe.

Áñez ya había sido propuesta para la sucesión en la primera reunión que la Iglesia Católica propició nada más al renunciar Morales, la tarde del 10 de noviembre de 2019. Entonces, Ricardo Paz, asesor de Carlos Mesa, llamó a Trinidad a la senadora para plantearle, con micrófono abierto en la sala de la UCB, la posibilidad, como admitió Áñez y como confirmó también la memoria.

Áñez tuvo esa garantía. La noche del 10 de noviembre anunció que le corresponde la sucesión y al día siguiente, cerca del mediodía, llegó al aeropuerto de El Alto, donde —dijo— le esperaba un militar que tenía instrucciones de llevarla en helicóptero hasta el Colegio Militar, en Irpavi, La Paz.

Luego de una reunión con Luis Fernando Camacho se trasladó bajo una “cápsula presidencial” hacia la plaza Murillo. Allí anunció que en la Asamblea Legislativa se considerarán las renuncias de Morales y Álvaro García.

Según el redactor de la Cámara de Diputados, al pretender instalar la sesión 199, la diputada Fernández también adelantó que asumirá el mandato de titular del órgano camaral. “Por sucesión yo voy a estar presente porque no está la diputada Susana Rivero y eso me corresponde”, aclaró.

Luego de la fallida sesión de las 15.30 estaba prevista la sesión de la Asamblea Legislativa. No hubo quórum ni presencia del MAS. Áñez se proclamó mandataria al amparo de la Declaración Constitucional 003/2001.

Comparte y opina: