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sábado 28 may 2022 | Actualizado a 10:25

Devolución de beneficios tributarios

/ 15 de julio de 2021 / 01:36

La enfermedad del COVID-19 fue declarada pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) el 11 de marzo de 2020, momento en el cual Bolivia aún sentía los efectos de los conflictos sociales y políticos iniciados en octubre de 2019. Ello, sumado a las medidas de confinamiento implantadas el 22 de marzo del mismo año y otras restrictivas al ejercicio de las actividades económicas, generaron un fuerte golpe en la economía de los trabajadores por cuenta propia y pequeñas unidades productivas, que al no generar ingresos económicos se vieron impedidos de cumplir sus obligaciones laborales, tributarias, financieras, entre otras, hecho que también repercutió en la caída de los ingresos fiscales y consecuentemente en el gasto público.

Antes de esta crisis sin precedentes, en el ámbito tributario varios contribuyentes venían cumpliendo con regularidad el pago de sus obligaciones y deudas con los beneficios instituidos por las Leyes 1105, 1154 y 1172, del 28 de septiembre de 2018, 27 de febrero y 2 de mayo de 2019, respectivamente. En estas normas se establecieron periodos de regularización de deudas tributarias y multas, sin intereses y con reducción de la multa por evasión u omisión de pago, que contaban con la modalidad de plan de pagos, en muchos casos de hasta cinco años como permite el Código Tributario Boliviano. Sin embargo, por los efectos de la pandemia, el deterioro de la economía y las medidas restrictivas establecidas en su momento, las facilidades de pago fueron incumplidas, lo cual dio lugar a la pérdida del beneficio y al inicio del cobro coactivo o ejecución tributaria por parte de las Administraciones Tributarias, imponiéndose medidas que van desde prohibir al contribuyente la disposición de sus bienes, hasta el remate de los mismos, entre otras.

Lo acontecido nos lleva a afirmar que el COVID-19 arrebató los beneficios que el Gobierno de entonces instituyó para aliviar las cargas impositivas para aquellos ciudadanos dispuestos a cumplir con su deber de tributar para el sostenimiento del Estado, en virtud de su capacidad económica, como lo dispone el numeral 7 del artículo 108 de la Constitución Política del Estado. Si bien existe falta de conciencia tributaria en algunos ciudadanos, existen muchos otros que pese a tener limitaciones por su reducida capacidad económica buscaron la forma de honrar sus deudas con el Estado y solicitaron hacerlo en cuotas mensuales mediante facilidades de pago, no obstante se vieron imposibilitados de cumplir con éstas.

Lo señalado nos lleva a plantearnos las siguientes preguntas: ¿los contribuyentes incumplieron las facilidades de pago por una voluntad deliberada o por priorizar necesidades?, ¿es razonable restituir los beneficios para aquellos ciudadanos que quieren tributar? La respuesta a dichas interrogantes la dio el Gobierno, que el pasado 1 de julio promulgó la Ley 1380, que tiene por objeto disponer la continuidad de las facilidades de pago incumplidas para sujetos pasivos de las Administraciones Tributarias del nivel central del Estado, con la finalidad, entre otras, de restituir las condiciones y beneficios contenidos en las resoluciones de otorgamiento de estos planes de pago; es decir, que en su momento regían para el contribuyente como consecuencia de las leyes de regularización en el pago de deudas y multas citadas precedentemente.

Es importante destacar que con esta medida la multa del 100% por omisión de pago no será aplicable cuando el plan de pagos restituido hubiese sido otorgado por obligaciones tributarias antes de la fecha de vencimiento del impuesto. En el caso de facilidades de pago por deudas, es decir, por impuestos después de vencido el plazo para su cumplimiento o por la imposición de multas, los bienes muebles e inmuebles sujetos a registro del deudor que se encontraban con medidas coactivas, incluso antes de su remate, quedarán sin efecto, siempre y cuando el contribuyente se acoja a las condiciones previstas en la norma. En consecuencia, se trata de una nueva oportunidad de contribuir al sostenimiento de nuestro Estado, más aún en la etapa de reactivación económica en la que nos encontramos.

Yafar Rodríguez Ramírez es abogado.

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Albina, la condesa roja

/ 28 de mayo de 2022 / 02:01

Simón I. Patiño regaló el primer avión a Bolivia, encargando a su secretario, Agustín Fernández Valdivieso, abuelo mío, entregar la nave que, al aterrizar en El Alto, el 3 de abril de 1921, se estrelló contra la multitud ocasionando una tragedia que le costó la vida y la del aviador francés Maurice Bourdon. Ese episodio me liga al interés que despierta en mí, la descendencia de aquel esclarecido magnate minero, cuya nieta —estrella de brillo universal— es mi querida amiga, la condesa Albina du Boisrouvray que acaba de publicar sus memorias bajo el título de Le courage de vivre (El coraje de vivir) y el sugerente subtitulo Rebelarse, perder lo esencial, donarlo todo. Son 475 páginas editadas por Flammarion, plenas de rigurosos detalles sobre la acción y pasión que la protagonista implanta en sus relaciones familiares, en sus declaraciones políticas, en sus ligamentos amorosos, en sus diversos y fugaces matrimonios, en sus generosas donaciones, en sus viajes planetarios regando medios y cariño entre los más necesitados, particularmente los niños abandonados. Su coraje de vivir empieza venciendo —en su temprana niñez— la muerte segura, al caer al vacío de una jaula de ascensor. Carente del sentimiento maternal, se enfrenta a la frivolidad de su madre Luz Mila Patiño Rodríguez, que la confía a nodrizas extranjeras en Suiza, Francia, Marruecos o Nueva York, donde vivía por largas temporadas en el hotel Plaza… “menuda, muy pequeña y frágil, chola de piel morena, pero de rostro blanqueado por el lavado a la leche, ritual de cada noche.” Así era esa mamá evidentemente afectada por desórdenes mentales, a quien la autora no parece profesarle afecto alguno. Luego, adviene su sulfurosa juventud gozando de las noches parisinas, pero repulsando las drogas. Tiempo en que, su belleza exótica atrae admiradores entre futuras celebridades desde John F. Kennedy hasta George Soros. Albina se declara mestiza e híbrida, atrapada por las dos ramas de sus orígenes entre una “madre socialmente aceptada pero étnicamente menospreciada y una familia paterna que vivía de los recuerdos gloriosos del mundo que fue”, aunque hoy sigue cercana familiaridad con sus primos Grimaldi en Mónaco. Albina debió escoger entre valores opuestos y optó por rebelarse contra el sistema, resultado de sus tempranas lecturas políticas que la llevan al bando anarquista y más tarde comunista. Era la época en que la figura quimérica del Che Guevara cautivaba a la juventud, tanto que la incitó a militar resueltamente en manifestaciones y acciones directas. Por ello, cuando años mas tarde coincide en Cochabamba con el coronel Joaquín Zenteno, astutamente, lo induce a que le relate la ejecución del Che y éste, rumbosamente, le obsequia como memento, la última bala que aún quedaba en el fusil del guerrillero. Albina participa, intrépidamente, en París, en la revuelta estudiantil de mayo de 1968 pero, consciente de que no podía cambiar el mundo por la violencia, se enrola con los médicos voluntarios para socorrer a las víctimas de las guerras en el Medio Oriente y otras latitudes. En reglón aparte de su agitada vida, Albina realiza —como productora— una veintena de películas de marcado éxito frecuentando a astros como Gerard Depardieu, a quien en una gresca casi le clava un cuchillo de cocina en su abultado vientre. Entretanto, fomenta con encendido amor la educación superior de su hijo François-Xavier-Bagnoud, cultor de la aviación de salvataje que, un fatídico 14 de enero de 1986, lo llevaría a sus 24 años a perecer cuando su helicóptero se destrozó en medio de la carrera París-Dakar. Entonces, el cielo cayó encima de esa madre dolorosa cuya alma devastada no cicatriza nunca. Sin embargo, la pérdida de su único vástago la impulsa a ir al encuentro de aquellos huérfanos de las víctimas del sida, principalmente, en África y el Asia, para proporcionarles el amor y los medios necesarios para salir del infierno. Así nace la iniciativa de crear la Fundación François-Xavier- Bagnoud (FXB), que la alimenta vendiendo casi todos los bienes heredados de la cuantiosa fortuna de sus padres. Mas de $us 100 millones son invertidos en la implantación de aldeas que albergan —ahora— a miles de chicos y jóvenes desvalidos. Múltiples homenajes de reconocimiento y gratitud colman a Albina que, en su autobiografía, nos enseña que dar es más gratificante que recibir.

Carlos Antonio Carrasco es doctor en Ciencias Políticas y miembro de la Academia de Ciencias de Ultramar de Francia.

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No hay condiciones para maternar

/ 28 de mayo de 2022 / 01:58

Varios países del mundo y algunos de la región han empezado a medir el porcentaje del PIB que ocupa la economía del cuidado. Esto básicamente es contabilizar, a partir del uso del tiempo, cuánto aportan las mujeres desde los hogares a la economía nacional. En Bolivia todavía no sabemos cuánto significa en números fríos el trabajo del cuidado para el PIB.

La reproducción de la vida tiene en los hogares a uno de sus sitios privilegiados. Se gesta, se nace, se piensa, se alimenta, se sanan enfermedades y se soportan emociones al interior de los hogares. Pero todo esto que parece muy obvio casi nunca se lo piensa en el marco de la economía. A cambio, la preferencia generalizada de la sociedad es a hablar de la abnegación de las madres, sobre quienes recae todo el trabajo que implica lo anteriormente mencionado. Deliberadamente el sistema encubre el trabajo de las mujeres en los hogares, mismo que suele ser de doble jornada: trabajo en casa no remunerado y trabajo fuera de casa injustamente remunerado.

Así, se celebró un 27 de mayo más con horas cívicas, tarjetas, flores y chocolates. Tampoco se han dejado extrañar las salutaciones de las autoridades y de las empresas privadas. Sin embargo, no se ha anunciado ninguna mejora a la normativa o a las políticas públicas que protegen los derechos de las madres bolivianas.

Existen muchos pendientes, muchas insuficiencias y muchos otros vacíos en lo que respecta a la garantía de los derechos de las mujeres madres. La mortalidad materna, que indudablemente ha sido combatida con éxito en los últimos años, sigue registrando números alarmantes. La falta de seguridad social para las mujeres madres que laboran en el ámbito informal es apabullante, a pesar de que el Sistema Único de Salud (SUS) ha llenado algunos vacíos. El incumplimiento casi absoluto de la Ley de Fomento a Lactancia Materna deviene en una serie de problemas tanto de salud como económicos para las mujeres madres. Estos son solo algunos de los varios puntos críticos.

Los permisos de maternidad y de paternidad que rigen en Bolivia hoy mismo corresponden a paradigmas añejos ya superados por caducidad. El hecho de que la norma indique que el padre goza de un permiso de tres días posnacimiento de su descendiente, mientras que la madre obtenga 45, demuestra que el esquema es inequitativo. Es más, demuestra que el patrón social todavía ordena que la crianza es un asunto de las madres.

Maternar es el trabajo que exige mayor dedicación y, tristemente, ni siquiera es reconocido como un trabajo por la sociedad. Las condiciones para conciliar el trabajo materno con los proyectos personales son ciertamente precarias por no decir inexistentes. La sociedad boliviana no es solidaria ni soporta a las mujeres madres. Cuando los empresarios reclaman mejores condiciones para sus inversiones, el Estado las garantiza. Cuando los trabajadores reclaman mejores condiciones para ellos, el Estado las garantiza. Cuando un bosque clama auxilio por un incendio, el Estado actúa. ¿Si las madres reclamamos mejores condiciones para maternar, actuará el Estado?

Ojalá estemos cada vez más cerca del tiempo en el que caminar por las calles con un bebé de brazos provoque que la gente ceda el paso en lugar del empujón. Ojalá el transporte público aprenda a priorizar el cuidado y la seguridad de las madres que viajan con sus hijos, determinando la cesión de asientos o las paradas tolerantes y cautelosas. Ojalá la sociedad boliviana caiga pronto en cuenta del valor real y no solo simbólico de las mujeres madres.

Valeria Silva Guzmán es mamá feminista. Twitter: @ValeQinaya.

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Depp y otros piratas

/ 28 de mayo de 2022 / 01:55

La semana pasada tuvimos la oportunidad inusual de echar un vistazo al alma atormentada de George W. Bush. Durante un discurso en su biblioteca presidencial en Dallas, cometió la madre de todos los deslices freudianos. Denunció “la decisión de un hombre de emprender una invasión totalmente injustificada y brutal a Irak”. Se corrigió con rapidez y aclaró que estaba hablando de Vladimir Putin, y dijo: “Me refiero a Ucrania”. Sin embargo, moviendo la cabeza, agregó: “Irak también”.

Los Bush siempre me dijeron que no les gustaba que los “pusieran en el diván”. Pero esta vez, W. se sentó en el diván él solo. Para el expresidente estadounidense de 75 años, fue un momento de autoincriminación digno de Dostoievski: una manifestación de conciencia y un viraje hacia la verdad en un momento en el que la verdad parece perdida en la niebla. Hacia donde miremos estamos inundados de engaños y grandes mentiras.

En otro espectáculo vergonzoso, la verdad es un asunto sin importancia para los fanáticos iracundos de Johnny Depp. Los fanáticos de Depp se parecen a los de Trump en su lealtad ciega y su voluntad de omitir los hechos desagradables sobre su héroe. Depp está atrapado en un espeluznante enfrentamiento con su exesposa Amber Heard en la Corte de un suburbio de Washington.

Al igual que los seguidores de Trump, los fans de Depp actúan como si estuvieran en una secta. Dicen que las denuncias de violencia doméstica de Heard son un engaño y cada vez que la abogada de Depp, Camille Vasquez, le hace una pregunta difícil a Heard la celebran, en una suerte de coliseo romano en línea. Heard se sumó al ambiente circense cuando despidió a su muy respetada firma de relaciones públicas y contrató a un gurú de relaciones públicas que ha sido acusado de conducta sexual inapropiada.

Heard y Depp han compartido las historias más degradantes y horribles de una relación que, evidentemente, sacaba lo peor de ambos. Al margen de lo que el jurado decida, un hombre que alguna vez fue considerado el rey de lo cool ahora parece un cascarón desgastado y abrasivo de su antiguo yo.

Él culpó al ensayo de opinión de Heard en The Washington Post, en el que ella escribió que fue víctima de abuso doméstico sin nombrar a Depp, por dañar su carrera como pirata. Pero los mandamases de Disney me dijeron que la compañía ya estaba desalentada por un incidente de 2015, cuando Heard falsificó documentos para introducir de contrabando a sus yorkshire terriers en Australia, donde se estaba filmando la quinta entrega de la franquicia de Piratas del Caribe y, cuando los atraparon, enviaron a los perros de vuelta a California en un avión privado. Disney también estaba molesta por el incidente en el que una parte del dedo de Depp se cortó durante una pelea marital y la filmación se retrasó.

Rodeado de aduladores, Depp se engañó a sí mismo pensando que su consumo de alcohol y drogas no estaba alterando su carrera, sus relaciones y su vida. A contracorriente de su imagen despreocupada, estaba enojado y celoso, según testimonios de quienes lo conocen. Su exgerente comercial testificó que la estrella estaba derrochando el dinero y gastaba $us 300.000 al mes en personal y miles de dólares al mes en pastillas con receta médica.

Bruce Witkin, quien fue amigo de Depp, describió el velo de pretensión que lo rodeaba. “La gente en la nómina realmente no dirá mucho”, dijo. “Lo intentarán, pero no quieren perder su trabajo”. Agregó: “Es algo extraño alrededor de personas como él. Todo el mundo quiere algo”. Y los superfanáticos de Depp no querrán escuchar nada malo sobre el capitán Jack Sparrow en la Corte.

En todo el mundo, los datos hechos a la medida están de moda. La verdad se fue de la casa.

Maureen Dowd es columnista de The New York Times.

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Los planes de China para promover la causa de la paz y el desarrollo de la humanidad

Por Xi Pu

/ 28 de mayo de 2022 / 00:14

La paz y el desarrollo son valores comunes y aspiraciones seculares de toda la humanidad. Actualmente, dados los impactos combinados de los cambios y la pandemia nunca vistos en una centuria, y el profundo entrelazamiento entre los riesgos de seguridad tradicionales y los no tradicionales, el proceso global de desarrollo está sufriendo graves azotes. Los cambios del mundo, de nuestro tiempo y de la historia se están desplegando de una manera inédita. La causa de la humanidad de la paz y el desarrollo encara desafíos sin precedentes, y también lleva expectativas sin precedentes.

En este momento decisivo para el porvenir y el destino de la humanidad, el 21 de septiembre de 2021, en el Debate General del 76º Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Xi Jinping propuso solemnemente la Iniciativa para el Desarrollo Global (GDI, por sus siglas en inglés). Siete meses después, en la Inauguración de la Conferencia Anual del Foro de Boao para Asia 2022, el presidente Xi Jinping propuso la Iniciativa para la Seguridad Global (GSI, por sus siglas en inglés). Se trata de otros dos importantes bienes públicos globales proporcionados por China además de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, ofreciendo así planes de China para promover la sublime causa de la paz y el desarrollo de la humanidad.

La seguridad constituye la premisa del desarrollo, ya que no se cosechan frutos de desarrollo en medio de conflictos interminables. En la actualidad, la humanidad todavía no ha salido de la sombra de la pandemia del siglo, a lo que se suman la crisis de Ucrania y los numerosos problemas candentes de seguridad regional. Con la mirada puesta en el porvenir y el destino de toda la humanidad, el presidente Xi Jinping propuso solemnemente la GSI, cuya esencia estriba en abrir un camino de seguridad del nuevo tipo caracterizado por el diálogo, la asociación y las ganancias compartidas en lugar de la confrontación, la alianza y el juego de suma cero. La GSI tiene el concepto de seguridad común, integral, cooperativa y sostenible como guía conceptual, el respeto mutuo como requisito fundamental, la indivisibilidad de la seguridad como principio importante, y la construcción de la comunidad de seguridad como objetivo a largo plazo.

La GSI ha respondido a la apremiante necesidad de la comunidad internacional de mantener la paz mundial y prevenir conflictos y guerras, ha correspondido a la búsqueda común de todos los países de defender el multilateralismo y salvaguardar la solidaridad internacional, y ha hecho eco de la aspiración compartida de los pueblos del mundo de trabajar juntos para superar las dificultades coyunturales y construir un mundo mejor post COVID-19. Dignatarios políticos, think tanks y medios de comunicación de muchos países han prestado alta atención y evaluado positivamente la GSI.

El desarrollo ofrece la garantía para la seguridad, ya que el árbol de la paz no crece en tierra estéril. Actualmente, el índice de desarrollo humano ha caído por primera vez en 30 años, la recuperación económica mundial está sufriendo reveses, la brecha Norte-Sur sigue ampliándose, y la implementación de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible enfrenta desafíos sin precedentes. Como señaló el secretario general de la ONU António Guterres, ahora es el momento crucial para “rescatar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y volver a encarrilarlos”. En este contexto, la GDI, con el enfoque centrado en el pueblo como el concepto más esencial y la aceleración de la implementación de la Agenda 2030 como propósito y objetivo, ha proporcionado la “hoja de ruta” para reducir la brecha Norte-Sur y solventar el desequilibrio de desarrollo, así como el “acelerador” para avanzar en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Las medidas y conceptos de la GDI coinciden altamente con las necesidades de las diversas partes, y ha contado con el apoyo y eco de la ONU y otras organizaciones internacionales y más de 100 países.

Se nos exige coordinar el desarrollo y la seguridad, para que el árbol de paz dé frutos del desarrollo. La seguridad y el desarrollo son como dos alas del pájaro y dos ruedas del carruaje. Sin la seguridad, ni se podría hablar del desarrollo; sin el desarrollo, no se garantizaría la seguridad. En sintonía con los fuertes reclamos de los pueblos del mundo, y enfocadas respectivamente en la paz y el desarrollo, tema principal de nuestro tiempo, la GSI y la GDI consuenan y se complementan mutuamente, y se establecen como dos antorchas en este mundo lleno de incertidumbres, que iluminarán sin duda la marcha de la humanidad por procurar la paz y fomentar el desarrollo. El presidente Xi Jinping indicó: “la paz y el desarrollo son nuestra causa común”. Como bienes públicos globales, la GDI y la GSI, ambas propuestas por China, tienen una amplia visión mundial y son abiertas a la participación de todos los países. Sin duda, China trabajará junto con todos los países y pueblos amantes de la paz y comprometidos con el desarrollo, para traducir las dos Iniciativas en acciones reales y frutos tangibles.

Xi Pu es Analista Internacional.

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¿Dónde está el maíz?

/ 27 de mayo de 2022 / 01:44

El maíz tiene un rol importante en la seguridad alimentaria del país; aparte de ser un grano de alto consumo humano, es alimento para la crianza de pollos, cerdos y vacunos; por tanto, influye en la oferta y demanda de productos básicos de la canasta familiar como la carne, huevo, leche y otros derivados.

En los últimos meses, la disponibilidad de maíz para el abastecimiento del mercado interno fue cuestionada. Resulta muy inusual y contradictorio que Bolivia tenga este problema, la oferta total que incluye la producción nacional e importación del grano, históricamente fue suficiente para atender la demanda interna. Entonces ¿dónde está el maíz?, la respuesta a esta interrogante puede tener varias aristas. Una posición intransigente es de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), ya que afirmó que se redujo la producción debido a la restricción para su exportación, algo totalmente falso; otra posición más racional y evidente es que los productores agroindustriales lo están usando como pretexto para presionar al Gobierno, para buscar una autorización del uso de biotecnología para cultivar transgénicos.

De acuerdo con el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras (MDRyT), en 2020 la producción de maíz llegó a 954.834 toneladas métricas (TM) y en 2021 se logró 981.254 TM, registrando un crecimiento de 26.420 TM, mostrando que la CAO miente a la población cuando afirma que la producción se redujo.

El MDRyT añade que Bolivia tiene una oferta nacional superior a la demanda interna de maíz, en 2019 se registró un superávit de 164.000 toneladas (t), en 2020 se tuvo un sobrante de 158.000 t y en 2021 de 145.000 t, y para 2022 estimaron un superávit de 34.000 t; por tanto, el Gobierno asegura que no hay desabastecimiento, más bien existe agio y especulación por parte de los agroindustriales, porque estarían ocultando el grano para comercializarlo cuando su precio suba.

Por otro lado, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2020 la exportación de maíz llegó a 3.464 t y en 2021 se exportó 57.703 t, incrementándose en 54.240 t. Los agroindustriales priorizan la exportación en desmedro del abastecimiento en el mercado interno y la seguridad alimentaria del país; en la presente gestión continúan dando mayor importancia al mercado externo, ya que a marzo de 2022 la exportación del grano ascendió a 2.874 t y el mismo periodo de 2021 fue de 731 t y en 2020 se vendió 311 t, representando incrementos de 293% y 825%, respectivamente, con lo que se vuelve a confirmar que la CAO miente.

La CAO y los agroindustriales crearon la escasez ficticia de maíz para presionar y chantajear a Bolivia, están pidiendo a gritos la inmediata liberación y autorización para la producción de maíz transgénico, argumentando que aumentaría la productividad y reduciría los costos de producción, lo que no fue demostrado. Al contrario, Pamela Cartagena, en su publicación denominada Producción de transgénicos en Bolivia: expectativas y problemas, advierte de los efectos perversos sobre la salud humana y ambiental, las desventajas económicas que representa, afirmando que existen evidencias de los serios riesgos que tiene en el medio ambiente y la biodiversidad.

En el fondo, el problema artificial generado por los productores se basa en intereses económicos mal intencionados de grupos de poder liderados por la CAO, que sueñan con semillas transgénicas que están prohibidas por la Constitución Política del Estado. Queda demostrado que los agroindustriales priorizan la exportación para tener mayores ganancias, que no está mal en sí, lo perverso se evidencia cuando estos intereses extremistas se anteponen a las necesidades de la población más vulnerable, poniendo en serio riesgo su alimentación y obligando a realizar mayores sacrificios económicos a las familias bolivianas.

De forma acertada, en el marco de la soberanía alimentaria, el Estado, a través de la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa), está garantizando el abastecimiento de maíz a precio justo. Asimismo, la mencionada empresa produciría 46.000 toneladas adicionales a la producción actual. Otra noticia positiva para el país es que la Empresa de Producción Agrícola Boliviana sembrará y obtendrá 15.000 t del grano. Estas son algunas de las medidas que harán frente al agio y especulación del sector agroindustrial, con la finalidad de reducir impactos económicos negativos en la población de menores ingresos.

Gróver Tapia Alcázar es economista.

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