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domingo 25 jul 2021 | Actualizado a 23:59

Animales de zoo y vacunas experimentales

/ 16 de julio de 2021 / 02:24

El Zoológico de Oakland Zoo en California empezó con osos, pumas, tigres y hurones, los primeros de unos 100 animales que se espera recibirán una vacuna experimental contra el COVID-19. Zoetis, una compañía de farmacología veterinaria, está donando 11.000 dosis a unos 70 zoológicos y santuarios, universidades y otros centros de conservación en 27 estados de Estados Unidos. La vacuna es de uso exclusivo para animales, tiene un proceso de aprobación diferente al de las vacunas para personas y no puede aplicarse para proteger a los humanos. Felinos de gran tamaño y otros animales vulnerables como los gorilas se han infectado en zoológicos de Estados Unidos y otras partes.

Zoetis, con sede en Nueva Jersey, también les ha proporcionado la misma vacuna experimental a granjas de peletería en Oregón luego de que en la primavera el estado dispusiera que todos los visones en granjas debían ser vacunados. La donación de la vacuna es el último avance en la reacción accidentada que se ha presentado ante los animales infectados por el virus.

Desde el inicio de la pandemia, los dueños de mascotas, encargados de zoológicos, granjeros de peletería y científicos han tenido sus propias preocupaciones diferenciadas sobre el contagio en animales. A los dueños de mascotas les ha preocupado la salud de sus queridos perros o gatos, mientras que los investigadores y funcionarios de salud pública han advertido que algunas especies animales, ya sean domésticos o salvajes, podrían convertirse en un reservorio donde el virus puede vivir y mutar aunque el mundo intente erradicarlo en las personas.

Los contagios en granjas de peletería danesas hicieron que Dinamarca sacrificara toda su población de visones, unos 17 millones de especímenes. Rusia aprobó una vacuna para visones y otros animales, y al parecer ha comenzado a vacunar perros y gatos.

El USDA no ha considerado ninguna vacuna para perros o gatos, y de manera insistente los veterinarios han dicho que no hay evidencia de que las mascotas transmitan el virus a los humanos. Sin embargo, el virus sí se transmitió de visones criados en granjas a humanos.

No obstante, los científicos han seguido encontrando que los dueños sí pueden contagiar a sus mascotas perros o gatos. Estos últimos son más susceptibles y, aunque la mayoría presenta síntomas leves, varios estudios han informado de gatos con síntomas graves. Un gato en Reino Unido tuvo que ser sacrificado.

Dorothee Bienzle, veterinaria e inmunóloga en la Universidad de Guelph, en Ontario, Canadá, quien hace poco terminó un estudio de perros y gatos que viven en hogares con humanos infectados de COVID, encontró varios casos de gatos con sintomatología grave. Pero dijo que para atribuir con certeza los síntomas al coronavirus, habría que excluir todas las demás enfermedades.

En la reciente reunión en línea del Congreso Europeo de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas, Bienzle presentó los resultados preliminares de la investigación que ella y sus colegas habían realizado. Los primeros gatos y perros que estudiaron fueron los que vivían en hogares en los que algún humano había dado positivo por el coronavirus.

Como era de esperar, encontraron que más gatos que perros dieron positivo: 67% contra un 43%. Además, respecto a los gatos, el tiempo que pasaban con los dueños, sobre todo si dormían en la misma cama, aumentaba sus probabilidades de contagio, lo cual no fue cierto en el caso de los perros.

A continuación, los investigadores analizaron a gatos admitidos en refugios y gatos que habían llevado a clínicas de bajo costo para esterilización. Estos gatos, de los que no se tenía información de que hubieran convivido con humanos infectados, tenían una incidencia de infección notablemente menor, un 9% para los gatos de los refugios y solo un 3% para los que se habían llevado a las clínicas.

Bienzle dijo que los consejos para los dueños de mascotas han sido los mismos durante toda la pandemia. Si tienes COVID, debes aislarte de tus mascotas como lo harías de un humano. Ni Estados Unidos ni Canadá apoyan la vacunación de las mascotas. Bienzle dijo que la transmisión humana a los animales podría evitarse con una sana distancia y mascarillas.

Los investigadores de los santuarios y quienes trabajan con especies vulnerables como los murciélagos han adoptado medidas más estrictas para proteger a los animales del contagio.

Para los zoológicos, la pregunta no es si vacunar, sino cómo tratar al paciente si éste es un tigre. El zoológico de Oakland entrena a sus animales dándoles recompensas para que se presenten de manera voluntaria a ser inyectados. Es más o menos la misma idea que la de recibir una paleta después de una inyección, aunque los animales parecen más dispuestos a ir de modo voluntario que los humanos.

James Gorman es columnista de The New York Times.

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La peor amenaza de las aves

‘Las aves evolucionaron para resistir los huracanes. No evolucionaron para resistir la destrucción humana’

/ 28 de octubre de 2019 / 07:02

En un huracán catastrófico como el Dorian, la pérdida de vidas y hogares es abrumadora. Pero aun en medio de la devastación, una pregunta mucho menos urgente, pero perenne, puede inquietar la mente. ¿Cuál es el impacto de estas tormentas en las criaturas silvestres, como las aves? Entrevistas con científicos y los hallazgos de un artículo publicado el 16 de septiembre por Ecology Letters sugieren que muchas aves son resilientes, y que cuando un huracán empuja a una especie al borde del abismo, casi siempre es una especie que nosotros hemos puesto ahí en primer lugar. Si lo que nos preocupa es la extinción, “nosotros somos el motor”, en palabras de David Steadman, curador de Ornitología en el Museo de Historia Natural de Florida.

Al destruir los ambientes donde viven las aves, los humanos ponen en riesgo a las aves y a otras especies. Un huracán u otro desastre puede darles un golpe final, pero no es la causa subyacente de la extinción. Christopher Elphick, ornitólogo de la Universidad de Connecticut y autor del artículo, dijo que el desarrollo y el aumento del nivel del mar, ambos causados por el hombre, son los asesinos seguros.

Las aves sí mueren en huracanes, por supuesto, y sufren otros agravios. Dorian arrastró algunas a Nueva Escocia. Y otras fueron vistas escondidas en el ojo del huracán. Quién sabe dónde terminaron. En cuanto a las Bahamas, solo se puede especular en este momento. Una especie amenazada es el trepador de las Bahamas. Se sabe que solo vivían uno o dos de ellos antes del huracán Dorian, lo que puede haberlos llevado a la extinción. Otros en problemas, como el loro de las Bahamas, pueden haber sufrido poco impacto.

Diana Bell, de la Universidad de Anglia del Este, expresó que investigadores de su laboratorio encontraron un trepador de las Bahamas el año pasado. Una sola ave. Dijo que otro equipo informó haber encontrado dos. El huracán devastó Gran Bahama, donde uno o dos trepadores pueden haber estado vivos. “Esto podría haber sido el golpe de gracia para el trepador”, dijo Steadman.

Gran parte de la población de loros vive en el sur de la isla, que fue golpeada, pero no devastada, por Dorian. Los loros anidan en cavidades en la piedra caliza de la isla, y sin duda se habrían escondido durante la tormenta. Otras aves en problemas en el país son la golondrina de las Bahamas y el oriol de las Bahamas. Los huracanes pasados en la región han golpeado a ciertas poblaciones de aves muy duramente, pero de manera selectiva.

El semillero de San Cristóbal fue víctima de huracanes a finales del siglo XIX, según Joseph M. Wunderle Jr., del Servicio Forestal de Estados Unidos. El ave sobrevivió un tiempo y desapareció. Vivían en un bosque montañoso en San Cristóbal, alimentándose de frutas y semillas, y las plantas tardaron mucho tiempo en recuperarse. ¿Por qué no se mudó a las tierras bajas? En elevaciones más bajas, las áreas silvestres habían sido reemplazadas por cañaverales. Por los humanos.

El cuitlacoche de Cozumel es otro ejemplo. La isla fue golpeada por los huracanes Gilberto en 1988 y Roxanne en 1995. La introducción de depredadores foráneos puede haber contribuido a su de­saparición. Pero cuando las poblaciones de aves están razonablemente diseminadas, pueden ser bastante resilientes.

Elphick y sus colegas analizan los efectos de las grandes tormentas en aves de pantanos porque estaban en medio de un estudio de las poblaciones de aves de pantanos de las costas orientales en 2012 cuando el Huracán Sandy azotó la Costa Este de EEUU. Les sorprendió descubrir que el efecto en las poblaciones de aves no fue tan grande. Por supuesto, dijo Elphick, “hay dos grandes advertencias en nuestro resultado general”. Las especies que estudiaron son muy pequeñas o muy localizadas. Y ésa, por supuesto, es exactamente la situación de las aves isleñas, sobre todo cuando los seres humanos han cambiado el medio ambiente.

El cambio climático puede traer un aumento en la frecuencia y fuerza de los huracanes que podría cambiar sus cálculos, según Elphick. Pero las mayores amenazas para las aves que él estudió son la erosión gradual de los hábitats por el desarrollo humano. Y para las aves de pantanos, el desarrollo de los pantanos donde viven y el aumento del nivel del mar, que hace que las mareas y tormentas promedio sean más peligrosas durante los periodos de anidación. “Las aves evolucionaron para resistir los huracanes. No evolucionaron para resistir la destrucción humana”, en palabras de Bell.

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