Voces

Thursday 29 Sep 2022 | Actualizado a 20:23 PM

Educación en tiempos actuales

/ 3 de septiembre de 2021 / 01:53

Son tiempos en los que la educación debiera convertirse en prospectiva y hasta osada porque es evidente que a partir de la llegada de la pandemia el mundo cambió y su población requiere de una extensión del conocimiento reforzada por lo informacional. Esto, porque los países en desarrollo debieran aprovechar el momento para brindar una educación apoyada no solo en el conocimiento humanista, sino en el científico e informacional.

Para ello, los programas lineales deben desaparecer y centrarse en nuevos métodos de descubrimiento, en los que la investigación acelere nuevas situaciones creativas que estén respaldadas por una gran dosis de información significativa con proyección a convertirse en interactiva.

No se puede olvidar que los últimos dos años fueron una demostración de la evolución del conocimiento, lo cual exige ampliar el currículo de la educación incorporando dentro de ella lo informático. Para esto no se necesita una infraestructura educativa con un sinnúmero de aulas tradicionales, sino una o dos aulas especiales: las informáticas, cuyo espacio esté concebido, construido e instalado para la interrelación informacional, a traves de un sistema monitoreado que logre la extensión del conocimiento por red. Demás está decir que debieran estar dirigidas y mantenidas por personal especializado.

Una nueva visión de futuro con instalaciones que consideren la distribución de conocimientos científicos para los estudiantes, especialmente de los últimos cursos. Hecho que significa llevar a esa juventud a los nuevos tiempos.

Es indudable que la educación debe ser de primordial importancia en este momento, sobre todo en lo que se refiere a lo informacional. Esto porque en el país la educación pareciera haberse estancado en la lógica de pensar en el pasado y el presente, olvidando la responsabilidad de construir un futuro para los jóvenes.

Esto significa que la educación ofrezca una formación sólida sobre la base de que lo informacional y comunicacional sean interactivos. Una forma de descubrir nuevos saberes que darán la posibilidad a la juventud de obtener una educación para el presente y el futuro.

Así, el pensar el presente implica planificar el ingreso a una nueva era educativa, alejada de aquella educación dirigida, poco creativa y memorizante. Para convertirse en una educación investigativa también en lo informacional, acorde a los tiempos actuales, ya que es hora de dejar atrás aquellos enlatados memorísticos que tanto daño le han hecho al ciudadano pensante.

Un quiebre en el tiempo que hoy vive el planeta en pos de que se efectúen grandes reestructuraciones, especialmente en los países menos desarrollados. Por tanto, un momento especial para la educación, al darle la oportunidad al estudiante de formarse y descubrirse para proyectarse a un futuro alentador.

Nietzsche afirmaba que las palabras guardan un sentido, los deseos su dirección, y las ideas su lógica. Una frase cuyo trasfondo señala que se puede lograr descubrir nuevos horizontes. En este caso, el aprovechamiento del potencial de una juventud, que debiera tener la posibilidad de prepararse a partir de lo informacional, sin olvidar la investigación y reflexión de lo que ya aprendió.

Evidentemente, la educación —la verdadera riqueza de un país— se encuentra en un paradigma crítico, cuyo futuro esperemos sea manejado con pensamiento sólido y científico, pues es preciso impulsar la extensión del conocimiento aprovechando la actual coyuntura de la era de la información.

Patricia Vargas es arquitecta.

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¿Vacíos fugitivos?

/ 16 de septiembre de 2022 / 01:35

Poetas como García Lorca aseveraban a inicios del siglo XX que las grandes transformaciones de las ciudades denotaban cómo el hombre estaba matando a la ciudad por su extrema inconciencia y las ciudades se mostraban sin espacio ni tiempo, por tanto, sin esperanzas al mañana.

Una apreciación particular sobre las transformaciones que comenzaron en las urbes en la tercera década del siglo mencionado. Tiempos de inicio de la ciudad moderna, cuando los vacíos urbanos se consideraban remanentes de las zonas construidas o lugares subordinados a las edificaciones. Tampoco se puede olvidar a las plazas conmemorativas, las cuales eran los escenarios citadinos que no siempre lograron que las multitudes se apropien de esas grandes explanadas. No obstante, el nuevo discurso de ese momento aspiraba a generalizar principios conceptuales de fundamentación de un sentido casi doctrinal que imponían la planificación de las urbes.

Sin embargo, la ciudad contemporánea comenzó a reclamar los lugares planificados no residuales, proclamando a los vacíos abiertos como impulsores de su dinámica. Las calles dejaron de ser simples conectores para incorporar, por ejemplo, bulevares. Asimismo, ciertos edificios en altura cedieron espacios abiertos que funcionaban como extensión de la urbe. Así nacieron las grandes áreas destinadas al esparcimiento del habitante mientras transitaba por la ciudad.

No se debe olvidar que los vacíos urbanos fueron pensados para una diversidad de actividades en las que la transformación espacial producía acciones de disfrute y esparcimiento gracias al valor de su sentido y su uso. Se impusieron los espacios recreativos abiertos, que invitaban a distintas actividades o adquirían la función de vacíos urbanos, tan necesarios hoy en las ciudades.

En cuanto a la ciudad de La Paz, una mirada al sur de su geografía revela cómo se van perdiendo los vacíos naturales, y lo peor, los cerros están siendo invadidos por edificaciones clandestinas enmarcadas en un crecimiento no planificado. Una realidad dura e inobjetable.

De ahí que ciertos barrios como Obrajes, esencialmente la parte alta, muestran que el entramado excesivo de edificaciones transformó ese otrora barrio residencial en un sector abigarrado de inmuebles, al margen de que muchos de ellos invadieron sin desmedro, hasta los grandes jardines del ayer, olvidando incluso los retiros.

Así, una simple mirada a esa parte de la ciudad permite establecer que su área geográfica está siendo invadida cada vez más por un número desmedido de construcciones. No faltan los casos de edificios que fusionan diferentes estilos en uno solo; una situación lamentable desde el punto de vista de la arquitectura.

Es evidente la pérdida de vacíos urbanos útiles para el respiro y esparcimiento de la ciudadanía, lo que pareciera demostrar el olvido de los lazos que existen entre el ser humano y los espacios libres, como plazas, parques y demás, los cuales jamás debieran ser anulados o dejados de lado por una ciudad.

Como afirma Gilles Deleuze, hoy se “colocan para el vivir ciudadano a objetos arquitectónicos en vez de pensar en edificaciones, las cuales ni siquiera están conectadas a un lugar o territorio”.

Cabe aclarar que no se persigue una fusión panteísta entre el paisaje y lo construido, sino la comprensión de que la ciudad de La Paz necesita jerarquizar el valor de lo edificado pero también de su territorio. Lo lamentable es que, la arquitectura en ciertos ejemplos lleva una relación advenediza y extrínseca con el entorno natural.

Patricia Vargas es arquitecta.

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Niños creativos, futuro prometedor

/ 2 de septiembre de 2022 / 02:31

Vivimos en tiempos que demuestran que la sociedad es creación también de sí misma. Momentos en los que la información se ha convertido en algo indispensable en la vida de todo ciudadano, al igual que en la educación, la cual se acerca cada vez más a pensar en la apropiación de conocimientos que sean explotados dentro de una lógica creativa.

Lo más importante, sin embargo, es que ese camino exige una dirección paralela a otras sociedades, ya que hoy la información nos enfrenta a la necesidad de ampliar y actualizar nuestros conocimientos.

Mucho más, es evidente que aquello trasciende en la sociedad, convirtiéndola en autocreativa. Un proceso de alteración de lo tradicional que se extiende paulatinamente en la niñez, ya que la realidad de hoy exige adoptar hábitos relacionados con la apropiación de conocimientos. Así, ese almacenamiento de información dará lugar a la ampliación de saberes que estén acordes a la edad y a los tiempos.

Es justamente lo que ocurre en el caso de los niños en edad escolar, cuya formación se amplía con el almacenamiento teórico-práctico de saberes y experiencias personales. De esa manera, el mundo del aprendizaje encamina los esfuerzos mentales que los llevan a dar los primeros pasos en el aprender a pensar.

En esa línea, lo inesperado y sorprendente se convierte en el instrumento fundamental para la consolidación del desarrollo de sus capacidades creadoras. Un verdadero paso para acercarlos a esa misteriosa facultad llamada imaginación.

Los griegos fueron la cultura más perspicaz pues las inspiradoras musas eran hijas de la diosa Mnemósine, la memoria. Y fue justamente la acumulación de información de hechos vividos lo que motivó que la significación de cada uno de ellos se convierta en el medio para relatar sucesos relevantes, hoy históricos.

De ahí que la información es capaz de inspirar y extraer en los niños escolares lo propio, lo singular. Esto último complementado con lo adquirido transforma el conocimiento dentro de una visión personal. Empero, aquello podría ser hasta desproporcionado de todo contexto, pues su valor radica en cómo nacen las cualidades creativas. Una realidad que rechaza la muestra fotográfica o el calco de un mundo ajeno.

Es cierto que la información crea imágenes, las cuales pueden derivar ipso facto en una infinidad de otros elementos imaginarios que, si son captados, pueden generar nuevos hechos creativos y únicos.

Por tanto, parece lógico pensar que la creatividad se convierte en la fuerza productiva cuando se apropia de la información, y con ello del conocimiento. Esto porque trae consigo saberes capaces de convertirse en inspiradores del desarrollo de lo nuevo.

Lo llamativo es cómo desde hace más de medio siglo los pensadores aseguraban que la educación del futuro debería contar con una didáctica prospectiva vinculada al desarrollo del conocimiento.

Y hoy es más que evidente que el sistema de la extensión del conocimiento memorizante debe desaparecer. Esto para que nazca el razonamiento como instrumento fundamental de la transformación de la educación. Lo que significa que los nuevos esquemas de enseñanza motiven en los niños el discernimiento a través de la autoinformación apoyada por recursos digitales. Son momentos en que la educación debe dejar de ser la misma de hace décadas, para lo que es fundamental despojarla de métodos que ya cumplieron su función en el pasado y dejar que el razonamiento creativo y la investigación digital, se conviertan en la fuerza decisiva del conocimiento hacia un futuro prometedor.

Patricia Vargas es arquitecta.

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La educación escolar, un futuro seguro

/ 19 de agosto de 2022 / 01:37

Después del impacto que tuvo la pandemia en los últimos años, la Unesco recomendó al planeta la necesidad de crear y proyectar propuestas innovadoras para la educación escolar (internet). Una realidad que exige el acercarla a los nuevos tiempos a través de transformaciones que representen llevar al futuro a la educación escolar.

Para ello, se hace necesaria la realización de importantes transformaciones, por ejemplo en la educación inicial, donde el juego —fuente de desarrollo cognitivo— sea explotado para el crecimiento de las habilidades y el razonamiento. Un principio vital para esos niños, que utilizan esas habilidades para entender y organizar su mundo.

También es preciso un método que tenga como elemento fundamental el desarrollo de la imaginación, lo que exige la creación de programas educacionales que lleven al futuro a la educación escolar.

Lo interesante es que hoy ya existen las condiciones para el apoyo creativo, el cual debiera incluir sin duda a lo informacional como parte del desarrollo de la imaginación, motivado por lo recreativo a través del juego.

Así pues, una primera meta sería la evolución del esparcimiento a través de la informatización del juego infantil. Un método que podría plasmarse mediante el uso de sistemas versátiles orientados a la educación. Un universo sin límites que lleva a los niños a trabajar, crear y obviamente a aprender. Y lo mejor son útiles para innovar.

Nos referimos a lo digital, cuya incorporación aún no es oficial en los programas de educación escolar, sin embargo ya nacieron voces sobre la urgencia de llevar adelante propuestas innovadoras en la educación en general.

Indudablemente, hoy los niños se encuentran inmersos en el mundo tecnológico y virtual gracias a los padres de familia, que incentivaron en ellos el uso de aparatos como los celulares y las tablets, los cuales pueden acoger una infinidad de juegos infantiles. De ese modo, el manejo y acceso a lo digital para muchos pequeños se ha hecho algo normal y rutinario en la última década. Empero, esos juegos enlatados terminan por crearles cansancio y dependencia, lo que hace necesario introducir nuevos métodos de enseñanza que colaboren a aprender creando.

Hace falta pues construir programas educacionales basados en el uso del juego digital como medio para la práctica del pensamiento reflexivo, algo fundamental en esta época para la extensión del conocimiento.

Es innegable que hoy el esparcimiento se halla vinculado con el descubrimiento y que el tema de la cognición aún no alcanzó la revolución intelectual de la niñez, traducida en pensadores flexibles, capaces de enfrentar los nuevos retos de la educación.

Con todo, seguiremos insistiendo en que la educación debe evolucionar acorde a los tiempos, vale decir que haga énfasis en la necesidad que tienen los niños de jugar aprendiendo, lo que hace inexcusable el hecho de continuar estudiando y proponiendo nuevos métodos de desarrollo creativo, concebidos con una mirada al presente, y su proyección al futuro.

Por todo ello, parece significativo que se incorporen nuevos sistemas para la extensión del conocimiento, útiles para fortalecer a la educación.

Por su carácter transversal, se debe reconocer que “la educación nunca dejará de ser el tema más determinante para proyectar sólidamente el futuro de un país”. Una frase que implica transformaciones sustanciales que son responsabilidad de toda nación.

Patricia Vargas es arquitecta.

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La irrupción de la transformación

/ 5 de agosto de 2022 / 02:01

Damos inicio a este artículo afirmando que no existe transformación sin irrupción, ya que es justamente eso lo que se vio en los últimos años en muchas ciudades del planeta, especialmente en las megaciudades, las cuales tuvieron que interrumpir su desarrollo debido a que el mundo se paró por un tiempo a raíz de la pandemia, que a su vez demostró que los grandes cambios no son definitivos cuando el ser humano es desplazado a un segundo lugar.

Una realidad que exige dejar de pensar que el habitante es solo un número más en la maraña de grandes programas y proyectos sobre el futuro.

Lo interesante, sin embargo, es lo que sucedió con aquellas urbes consideradas como menos desarrolladas y que hoy obligadamente se han convertido en ciudades en desarrollo iniciante. Esto por la necesidad que exigen los nuevos tiempos de encaminar a toda la población hacia la apropiación tecnológica, sobre todo a quienes hasta ayer desconocían su importancia.

De esa manera este periodo determinante en la senda al futuro es corroborado por el nacimiento de pequeñas empresas, por ejemplo familiares, que silenciosamente se encauzaron hacia una ruta en la que sobresale la calidad del diseño de sus productos, así como una proyección tecnológica (mediante la incorporación de gente joven) que está logrando resultados destacables. El surgimiento de esos emprendimientos es una realidad irrefutable que se evidencia en la calidad y presentación de sus productos, necesarias para abrir el mercado a través de plataformas como TikTok y otras. El mérito es que estas pequeñas empresas surgieron en momentos en los que la supervivencia exigía creatividad.

Una situación que no deja de sorprender porque, ciertamente, el talento se hizo presente y buena parte de la población supo aprovechar el momento para enrumbar su vida hacia el nuevo tiempo, en el que la informática es una aliada estratégica en la difusión de la producción a través de las redes sociales y la web. Una mirada al futuro con una sociedad que muestra una revelación creadora y productiva.

Así en momentos de resurgimiento, que es lo que en definitiva ocurre en estos tiempos de crisis sanitaria, el habitante creador supo adoptar lo informacional como medio de vida y de producción innovadora, y para ello ha volcado toda su inventiva en las plataformas sociales y en la red de redes en general. Una actitud acertada dada la sinergia que existe entre el intercambio de conocimiento e información.

Esta nueva realidad pareciera confirmar lo que estudiosos visionarios como Audelot, Hall y otros pensaron desde 2001: que llegaría un momento en que exigiría la innovación como conversión de los nuevos tiempos en informacionales, no solo como estrategia sino como la fuente de riqueza de las sociedades.

Se ratifica que las transformaciones más relevantes se dan cuando hay una irrupción de realidades adversas, las cuales se consideran inimaginables, pero al final logran llevar al planeta de la fragilidad a una realidad exitosa. Y esto es precisamente lo que ocurrió en los últimos años, cuando una fuerza negativa (COVID) apareció de manera repentina en todo el orbe, pero trajo con ella transformación, que se tradujo a su vez en fortalecimiento del mundo creador humano.

Patricia Vargas es arquitecta.

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Lo informacional y la educación

/ 22 de julio de 2022 / 01:50

En los últimos años lo informacional ha sido desarrollado y reflexionado por estudiosos de diversas áreas, pero siempre dentro de las limitaciones de tiempo para su aplicación. A ello se debe agregar, como ya lo destacamos en anteriores entregas, que la pandemia aceleró el ingreso masivo a la era digital.

Lo informacional hoy está presente en la vida del ciudadano con un carácter dual, traducido en dos tareas: la investigación y la innovación. La primera, como una actividad útil para la ampliación del conocimiento, y la segunda, para el fortalecimiento y respuesta a las nuevas exigencias de este tiempo, entre ellas, el desarrollo de la imaginación.

Así, el sistema digital motiva a que la imaginación se convierta en un poder de creación, porque es la facultad que logra hacer nacer representaciones. Aspecto ideal para la extensión del conocimiento.

En cuanto a la educación, habrá que decir que desde siempre ésta fue el puntal básico para reafirmar la vida del ser humano y llevarlo a cultivar una mente creativa capaz de apropiarse de todo tipo de información, y convertirla en valiosas representaciones o ideas producto de su imaginación.

En estos tiempos informacionales, internet representa para el mundo el instrumento de consulta. Sin embargo, no faltan otros tantos programas que son el medio para expresar formalmente las ideas. Ambos aspectos fundamentales no solo para alcanzar resultados con criterios sólidos teóricamente, sino también para proyectar propuestas únicas que reafirmen principios como los de Aristóteles, quien señalaba que la imaginación es rebelde a la determinación, pero es una condición de lo imaginado. Un fundamento vital para el desarrollo de la creatividad.

¿Y qué pasa con la creatividad en la vida de todo niño y joven? Si se parte de esta interrogante, lo primero que debe considerar toda transformación educacional es comenzar a explotar el talento y desarrollarlo con el uso de los instrumentos digitales, los cuales ampliarán sus capacidades innatas y también simplificarán su vida.

Todo aquello implica complementar la tecnificación temprana con el impulso a la imaginación, ya que el poder creativo no solo ayuda al educando a producir nuevos conceptos e ideas, sino también objetos, es decir, plasmar el elemento imaginado en algo visible.

Por tanto, la fuerza de lo informacional no está centrada únicamente en su utilidad como medio de consulta, sino también como un recurso para ampliar las capacidades creativas de los estudiantes.

Sin duda, vivimos tiempos maravillosos en cuanto a la evolución de la vida y el aprendizaje mediante el descubrimiento, pero todo aquello exige la transformación del ayer inmediato. Hoy, la educación tiene el compromiso de dar el primer paso sólido para responder a ese desafío con la incorporación de sistemas tecnológicos en la enseñanza escolar, no solo como instrumentos de consulta, sino como medios de expresión.

Esta podría ser la principal senda para impulsar un nuevo sistema educacional en el país, con miras a una ampliación educativa que conciba el desarrollo tecnológico y creativo de la educación.

Lo anterior, sumado a los gigantescos pasos que dieron los niños y jóvenes en el mundo informático hasta el presente, permite albergar la esperanza de que avanzaremos sabiendo mirar al futuro.

Patricia Vargas es arquitecta.

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