Voces

miércoles 20 oct 2021 | Actualizado a 13:20

Concierto barroco

/ 17 de septiembre de 2021 / 01:26

No existe mayor acierto que aquella definición conceptual sobre el barroquismo: “El mundo es un teatro”. Metáfora que forma parte del sentido de la época barroca y que indica que fueron momentos que denotaban las inmensas contradicciones de las sociedades.

Una realidad que Alejo Carpentier supo explotar en su obra Concierto barroco, dentro de una historia capaz de acercarnos a las culturas propias de las naciones latinoamericanas. En este caso, Coyoacán (México), lugar donde Montezuma (denominado así por el escritor), sentado en un trono de estilo mixto entre pontificio y michoacano, demuestra cómo el escritor buscó revelar que nuestras sociedades viven en el mismo espacio y tiempo, situaciones de distintas temporalidades.

Concierto barroco se enmarca en una ópera de Antonio Vivaldi que fue estrenada en Venecia en 1733. Y es justamente aquello que se percibe en el relato que adopta Carpentier en su escrito, en el que Montezuma, poetizado por Giusti y puesto en ópera por Vivaldi, salta después de casi dos siglos en una especulación sobre el tiempo.

De ese modo, la vertiginosa adaptación de ese ritmo musical —denominado endiablado por la crítica— alcanza su cometido de hacer vivir el pasado y el presente; por tanto, la presencia musical demuestra que tiene un tono rítmico y hasta melódico, lo que obviamente le da un significado singular.

Lo interesante de la creatividad del autor es que con ese detalle logra no solo revelar el sentido del libro, sino remarcar el valor de la música para hablar de Latinoamérica utilizando un estilo intencionalmente representativo de la época barroca. Esto apoyado por todo un entorno de relatos inspirados y representativos que consiguen transmitir la visión de ese tiempo.

De ahí que lo importante para algunos estudiosos de la obra Concierto barroco fue traducir su interés por descifrar la realidad latinoamericana y comprender su unidad cultural, para llegar, según ciertos críticos, a la auténtica conciencia latinoamericana.

Un sistema integral que utiliza Carpentier, cuyo propósito —a nuestro parecer— está dirigido intencionalmente a diseñar una visión sobre América Latina para el lector. Y para ese fin es que aclara que se trata de un elogio a la música barroca, para hablar de nuestros países.

Sin embargo, el hecho de mostrar una obra de dos dimensiones en dos mundos (en este caso del barroco), logra ilustrar al lector sobre la importancia que debiera dar a la lectura de las bellas obras del ayer, las cuales fueron poetizadas por literatos como Carpentier, que en medio de su tarea como escritor selecto hizo posible una obra que conlleva un trasfondo del gran valor: armar una trama a través de algo tan sensible como es la música y algo tan fuerte como es la identidad.

Para él, en síntesis, Latinoamérica es un territorio geográfico-espiritual constituido por diversas formas de simbiosis culturales, donde es justamente esa identidad singular la que permite que en una sola y gran región convivan tantas culturas, que la convierten en única. En este caso, se fundamenta en lo social latinoamericano y lo musical como gestor de la identidad.

Finalmente, es preciso señalar que el fenómeno musical latinoamericano posee características formales expresivas y claramente diferentes de la música europea que responden a un registro universal. Asimismo, sus temporalidades son distintas, pero “los componentes musicales se relacionan con la aprehensión del tiempo y la libertad estética”, como afirma Carpentier en Concierto barroco.

Patricia Vargas es arquitecta.

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Infraestructura educativa, ¿cambio o renovación?

/ 15 de octubre de 2021 / 01:03

Es evidente que la educación requiere de una permanente actualización y revisión de los sistemas educativos vigentes y en consecuencia con nuevos métodos de enseñanza, sin olvidar a la infraestructura educativa. Mucho más hoy en día ha dejado de ser planificada en interrelación a las nuevas actividades educativas para luego convertir a las edificaciones no solo en poco atractivas por su deterioro lamentable, sino por las pocas cualidades para su uso dentro de actividades pedagógicas. Asimismo, ni siquiera son pensadas por el ruido que puedan causar, que perjudica a cualquier otro tipo de prácticas de educación dirigida.

De esa manera debieran estar actualizadas con el tiempo, acordes a la práctica educativa que las requiere y las necesidades de conocimiento, las cuales debieran postular transformaciones y evolución. Así, la forma adoptada como infraestructura educativa hoy debiera ser referida, en ciertos casos, hasta fuera de cierta planificación educativa tradicional.

En cuanto a la infraestructura educativa pareciera necesario comprender que no solo se trata de proyectar volúmenes agradables individualmente, sino que estén vacíos de contenido educativo, que motiven nuevas experiencias apoyadas por un equipamiento didáctico que hoy exige la educación contemporánea, por tanto, conlleven significados acordes a los nuevos tiempos.

Por otra parte, si hasta hace algún tiempo la funcionalidad fue la imposición en el diseño de edificios escolares, hoy en día la modulación mal concebida y sin diferenciación del significado del tipo de enseñanza dentro del aula, pareciera hasta ser lamentable y mucho más si se refiere solo al juego de formas, colores hasta mal concebidos. Parece necesario comenzar a pensar evidentemente este aspecto, pero esencialmente el referido a espacios que la psicología estudiantil exige.

Así, el acercamiento al cambio hoy niega absolutamente aquel cúmulo de aulas que no han sido capaces de ser planificadas previo a su uso.

Empero aquello nos recuerda que la educación tiene la cualidad de tener una secuencia en la sectorización diferenciada y lo mejor, los grupos requieren de los lugares especiales para cada función educativa. En el caso que no es así, podría convertirse hasta en una especie de laberinto de aulas sin planificación alguna.

Pero no debemos dejar de nombrar la necesidad de escenificación que requiere algún volumen, el cual logre dotar de un nuevo sentido que motive a la educación de un significado libre de expresión.

De esa manera pareciera que cierto sistema sin planeamiento de las aulas y menos su falta de planificación en el conjunto espacial exterior, si bien se han puesto de moda, empero la mayoría de las propuestas en ciertos colegios de economía alta han adoptado por estética ese tipo de ejemplos.

Parece necesario el implementar una nueva visión no solo del pensamiento sobre el contenido que conlleva la educación, también del cómo extender el conocimiento.

Ahora bien, hoy ya sabemos que las tendencias de las escuelas y colegios del futuro pasan por la tecnología y con ello surge la educación híbrida. Sin embargo, debemos entender que requerimos que en Bolivia las instalaciones estarán concebidas por redes digitales, como dijimos en cualquier artículo anterior. Recién con ello se prevé que ingresaremos a los nuevos tiempos de la educación en este país. Un sistema híbrido entre lo tradicional y lo tecnológico.

Patricia Vargas es arquitecta.

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Ética y creatividad

/ 1 de octubre de 2021 / 01:26

Sócrates fue el más grande maestro de la retórica y el lenguaje. Uno de los puntos “fuertes” que enmarcó sus reflexiones fue la creatividad, la cual lo llevó a ser denominado el “maestro de la invención” de las ideas. Algo por demás singular, pues le posibilitó conducir al mundo al nuevo camino, el de la humanidad. Esto no solo en lo referido a la reflexión, como es de suponer, sino a la creatividad necesaria en la vida del ser humano. Un verdadero pensador creativo.

Como se sabe, la creatividad es la invención natural extraída de la mente y la habilidad de saber transformar ciertas situaciones, elementos y otros en nuevos hechos o realidades.

De esa manera, de la actitud imaginativa de Sócrates derivaron diferentes corrientes filosóficas. Entre lo más importante de su legado estuvo su afirmación: “Una vida sin búsqueda no merece vivirse”. Una consideración que demostró cuán importante es el desarrollo del conocimiento, siempre que esté pensado dentro de una argumentación racional.

En esa lógica, la ética, a nuestro entender, no solo se convierte en uno de nuestros valores humanos, sino también en el sentido de nuestra vida.

No faltaron otros pensadores contemporáneos como Heidegger, quien aseguró que el hombre de hoy no solo requiere ser competitivo, sino esencialmente creativo. Una visión que es vital en estos tiempos, ya que motiva a la competitividad, es decir, luchar por el triunfo y que éste además se encuentre acompañado por una conducta ética.

Lo más importante de aquello es que ese actuar debiera ser asimilado como parte ineludible de la integridad de las personas.

El interior del ser humano es la realidad más importante para el trabajo de la ética y, aunque no se crea, lo más difícil de moldear.

La ética es una parte de la filosofía, quizá la más determinante del hacer profesional, sin embargo, no siempre se logra que el ser humano se apropie de ella.

Por tanto, es una cualidad fundamental de la conducta humana, pues es parte del sentir que acompaña el “hacer creativo”.

Está claro que la vida del ser humano no es fácil, lo que le puede llevar a cometer errores que podrían enmarcarse en la falta de ética. Pero, incluso así, ésta vive en su interior y es una parte vital de la formación de su conducta.

Es fundamental comprender además que la ética no está reñida con el tiempo y menos con la cualificación de valores. Tampoco puede ser algo impuesto en la persona porque, a fin de cuentas, forma parte de su ser.

Patricia Vargas es arquitecta.

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Educación en tiempos actuales

/ 3 de septiembre de 2021 / 01:53

Son tiempos en los que la educación debiera convertirse en prospectiva y hasta osada porque es evidente que a partir de la llegada de la pandemia el mundo cambió y su población requiere de una extensión del conocimiento reforzada por lo informacional. Esto, porque los países en desarrollo debieran aprovechar el momento para brindar una educación apoyada no solo en el conocimiento humanista, sino en el científico e informacional.

Para ello, los programas lineales deben desaparecer y centrarse en nuevos métodos de descubrimiento, en los que la investigación acelere nuevas situaciones creativas que estén respaldadas por una gran dosis de información significativa con proyección a convertirse en interactiva.

No se puede olvidar que los últimos dos años fueron una demostración de la evolución del conocimiento, lo cual exige ampliar el currículo de la educación incorporando dentro de ella lo informático. Para esto no se necesita una infraestructura educativa con un sinnúmero de aulas tradicionales, sino una o dos aulas especiales: las informáticas, cuyo espacio esté concebido, construido e instalado para la interrelación informacional, a traves de un sistema monitoreado que logre la extensión del conocimiento por red. Demás está decir que debieran estar dirigidas y mantenidas por personal especializado.

Una nueva visión de futuro con instalaciones que consideren la distribución de conocimientos científicos para los estudiantes, especialmente de los últimos cursos. Hecho que significa llevar a esa juventud a los nuevos tiempos.

Es indudable que la educación debe ser de primordial importancia en este momento, sobre todo en lo que se refiere a lo informacional. Esto porque en el país la educación pareciera haberse estancado en la lógica de pensar en el pasado y el presente, olvidando la responsabilidad de construir un futuro para los jóvenes.

Esto significa que la educación ofrezca una formación sólida sobre la base de que lo informacional y comunicacional sean interactivos. Una forma de descubrir nuevos saberes que darán la posibilidad a la juventud de obtener una educación para el presente y el futuro.

Así, el pensar el presente implica planificar el ingreso a una nueva era educativa, alejada de aquella educación dirigida, poco creativa y memorizante. Para convertirse en una educación investigativa también en lo informacional, acorde a los tiempos actuales, ya que es hora de dejar atrás aquellos enlatados memorísticos que tanto daño le han hecho al ciudadano pensante.

Un quiebre en el tiempo que hoy vive el planeta en pos de que se efectúen grandes reestructuraciones, especialmente en los países menos desarrollados. Por tanto, un momento especial para la educación, al darle la oportunidad al estudiante de formarse y descubrirse para proyectarse a un futuro alentador.

Nietzsche afirmaba que las palabras guardan un sentido, los deseos su dirección, y las ideas su lógica. Una frase cuyo trasfondo señala que se puede lograr descubrir nuevos horizontes. En este caso, el aprovechamiento del potencial de una juventud, que debiera tener la posibilidad de prepararse a partir de lo informacional, sin olvidar la investigación y reflexión de lo que ya aprendió.

Evidentemente, la educación —la verdadera riqueza de un país— se encuentra en un paradigma crítico, cuyo futuro esperemos sea manejado con pensamiento sólido y científico, pues es preciso impulsar la extensión del conocimiento aprovechando la actual coyuntura de la era de la información.

Patricia Vargas es arquitecta.

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La segunda dosis, el mito que habla

/ 20 de agosto de 2021 / 01:32

Eran las siete de la mañana del martes 10 de agosto y la fila de personas era tan larga que desconcertaba. Una multitud se entremezclaba y hasta había olvidado toda medida de bioseguridad debido a la molestia por el anuncio de que no llegaría lo prometido: la segunda dosis de la vacuna Sputnik. Con los rostros cansados por la espera de horas, la población recuperó el hábito de la protesta y rápidamente se organizó. En medio del bullicio y los gritos, solo se escuchaba: “¡Bloqueemos la avenida!, ¡que no pasen los autos hasta que lleguen las vacunas!”

Y todo sucedió en un instante. Algunas personas se convirtieron en presa de la palabra y luego desaparecieron, mientras que otras ocuparon el lugar, en una pequeña revuelta social que recordó un pasado no muy lejano.

Se bloqueó la avenida y las bocinas de los automóviles ensordecían el ambiente; la gente se exaltaba cada vez más y nadie se retiraba del medio de la vía.

Así, la quietud inicial se trastocó en una expresión social que hasta pudo olvidar toda cordura, pues el número de personas furiosas se ampliaba. Reapareció la fuerza de la protesta social del ayer.

Un mito no es un objeto, un concepto o una idea, es una significación. Y en este caso el mito de la vacuna hizo que la protesta reflejara el derecho de las personas a expresarse, de forma incluso agresiva.

Una situación que nos llevó a pensar que la palabra crea mensajes, los cuales pueden servir para que un hecho se convierta en mítico. Fueron momentos que anularon la aseveración de que “sería hasta ilusorio pensar que la ciudadanía cambiaría de opinión posiblemente por la fuerza y el daño que trajo consigo la pandemia”.

En definitiva, las desinteligencias del proceso de vacunación colaboraron en el renacimiento de la revuelta de un pueblo molesto por el incumplimiento y temeroso del contagio. Todo por la defensa de su vida.

La conducta de una sociedad algunas veces es infinitamente sugestiva, sin embargo, no faltan motivos para la furia ciudadana.

Volviendo al caso aquí relatado, la protesta se apaciguó luego de que el Sedes llegó con las vacunas necesarias. Se retomó el distanciamiento entre las personas, nacieron los comentarios y cuando retornó la calma parecía que allí no había ocurrido nada.

De este modo, el mito de la vacuna habló con tal fuerza que no dejó de sorprender, todo lo contrario, demostró que la rebeldía de una población sale en los momentos que se requiere, pues el mito es una significación promovida por la sociedad.

Es inobjetable que hoy la vacuna se ha convertido en absolutamente necesaria por el universo de relatos sobre su importancia, por lo que no deja de ser requerida. En el caso de la Sputnik, pareciera que incluso se convirtió en el mito de la esperanza y la vida para una parte de la población que confía en su eficacia.

Por esa y otras razones la ciudadanía puede pasar de un estado silencioso a un estado oral y activo, lleno de expresiones hasta violentas, por reclamar su derecho a la salud.

Está claro que la unión hace la fuerza y eso es lo que se vio ese día martes, cuando la molestia y desesperanza de la gente logró que se hagan efectivos los compromisos de vacunación asumidos.

Experiencias como esas nos llevan a entender al lenguaje no solo como la unidad significativa, sino como el discurso y las reacciones de la población. En esa línea, solo nos queda confirmar que el habla no equivale a un mensaje necesariamente oral, pues lo que vimos fue un mito que logró hablar.

Patricia Vargas es arquitecta.

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La plaza Murillo, el lugar de las memorias

/ 6 de agosto de 2021 / 00:01

La plaza Murillo es un espacio público histórico que nos invita a retroceder en el tiempo, pues se encuentra apoyado en un imaginario que rememora el lugar en el que se concentraban las actividades más importantes de la ciudad del ayer; vale decir que fue una especie de urdimbre compleja de hechos que construyeron un rico significado.

Un lugar privilegiado antes y ahora por la concentración ciudadana que acoge y cuyo valor pareciera exigir ser analizado en su proyección territorial como centro histórico.

Independientemente de aquello, si bien esta plaza nos presenta un panorama de imágenes sencillas, éstas son de un profundo sentido patrio, ya que el colectivo humano ha legado una vasta memoria tanto social como política. Ambos casos denotan que este espacio no deja de ser efervescente por su heterogeneidad y sobreposición de hechos.

Asimismo, la plaza Murillo ofrece hoy un doble lenguaje: el primero nos relata al espacio híbrido en el que durante los días de la semana todo puede suceder, desde la llegada de una nube de cámaras y periodistas en busca de noticias, hasta servir únicamente de tránsito peatonal. En cambio, los domingos ese espacio configura otra imagen. Una serie de vivencias tienen lugar allí porque asisten los niños, aunque no faltan los sonidos emanados por las bandas militares. Un abanico de hechos que hacen feliz no solo a los visitantes, sino a los extranjeros que asisten por la curiosidad que produce el conocer el centro político de un país.

Pero el segundo lenguaje es fruto de otra realidad que dista de lo apacible, pues este lugar está ligado a una memoria histórica que indudablemente es parte del patrimonio del país, ya que allí sucedieron una infinidad de hechos poco amables y hasta crueles, como el asesinato de personajes de la historia.

Así pues, por el sentido de las vivencias que conlleva, la Plaza Mayor del ayer, representa el lugar de la memoria histórica no solo de La Paz, sino de todo el país.

Allí se suman una infinidad de marcas que no se olvidan, sino que hoy se comprenden bajo otra mirada. Una reflexión que lleva a entender que ese territorio, si bien fue el punto de estructuración de la ciudad de La Paz, hoy ha sumado a su contexto monumentales edificaciones como la Casa Grande del Pueblo y el nuevo Palacio Legislativo. Obras arquitectónicas que por su ubicación, debieran invitar a pensar en un relacionamiento e interconexión con aquella plaza simbólica.

Desde todo punto de vista el centro de La Paz tiene un valor importante por su vitalidad, pues allí lo urbano representa lo fluctuante, aleatorio, fortuito, pero a fin de cuentas es un escenario rico en vivencias y donde se produce una constante metamorfosis. Un contexto que logra que ese sector urbano y su punto central, la plaza Murillo, adquieran un significado particular.

Bajo esas consideraciones, es necesario reafirmar que ese espacio es un centro histórico y que hoy su territorio de conjunto urbano está fragmentado. Una realidad que debiera llevar a reflexionar sobre la responsabilidad frente a su transformación como conjunto urbano.

En el entendido de que nada es permanente en una ciudad, el entorno de la plaza Murillo hoy ha cambiado a partir de edificaciones con yuxtaposiciones y complementariedades que son objeto de cuestionamientos, las cuales, sin embargo, debieran conducir a un estudio para la ampliación e integración con el área de su contexto.

Patricia Vargas es arquitecta.

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