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Wednesday 21 Feb 2024 | Actualizado a 06:19 AM

¡Sufragio libre, no reelección!

/ 18 de septiembre de 2021 / 01:40

Bajo el lema “sufragio libre, no reelección”, Francisco Madero fue impulsor principal de la Revolución Mexicana que, en 1910, marcó el final de las repetidas reelecciones de Benito Juárez (cinco veces) y Porfirio Díaz (siete periodos), al instaurar como principio constitucional ese grito libertario que es la base de la institucionalidad mexicana. Por ello, provocó sospecha los intentos del actual presidente Andrés Manuel López Obrador, alias AMLO, de que, a través de la astucia de una proyectada consulta popular para revocación del mandato, podría ocultarse la aspiración reeleccionista del fatigado mandatario. No sorprende ese furtivo deseo por la inclinación amistosa de AMLO con los jerarcas perpetuos, adversos a la alternancia. Ilustrativo ejemplo fue la visita inopinada que AMLO realizó el 20 de julio de 2020, a la Casa Blanca, para secundar a Donald Trump en su campaña electoral y la secuela de ese romance fue no reconocer la victoria de Joe Biden, hasta bien entrada su elección. Concordante con esa conducta, aparece en su reciente libro A la mitad del camino (Ed. Planeta, 328 pp. 248 pesos) en el capítulo de política exterior, páginas 138-174, una risueña narrativa referente al precipitado escape de Evo Morales en el avión que AMLO puso a su disposición para salvarlo de la vindicta popular, después de un porfiriato de 14 años que desembocó en un frustrado ensayo de fraude electoral denunciado por la misión observadora de la OEA.

AMLO escribe casi como cuando habla con el mismo tedio usado en sus cotidianas conferencias de prensa, ante un auditorio cautivo y somnoliento que tiene que aguantar sus peroratas francamente aburridas, prolongadas por silencios donde escudriña nombres, lugares y situaciones que huyen de su memoria, en incidentes que los neurólogos calificarían como comienzos de mentis-gap.

Esa condición clínica, harto evocada por la prensa mexicana, podría atribuirse a la revelación achacada al piloto de la nave que conducía a Evo y su comitiva quien, desde hace casi dos años nunca se refirió a aquel episodio, ni al supuesto ataque de un cohete disparado desde Cochabamba y esquivado por ese hábil aviador que podría haber inventado la historieta para lograr ascensos o condecoraciones al valor. AMLO reproduce ese sueño de una noche de verano, con pluma de afiebrada imaginación, propia para un libreto de sitting comedy mexicana o noveleta turca. Por otro lado, se duda que militares bolivianos anhelacen objetivo alguno en derribar esa aeronave extranjera cuya clientela a bordo, era francamente superflua para el interés nacional.

La agitada llegada a México de aquel expresidente boliviano admitido como refugiado, contrasta con la visita de Estado realizada por Víctor Paz Estenssoro en la primavera de 1963, invitado por el entonces presidente Adolfo López Mateos. Como miembro de la comitiva recuerdo que, al descenso del avión, por la alfombra roja, el gabinete en pleno y el cuerpo diplomático homenajearon al ilustre visitante y luego, el recorrido hasta la residencia presidencial de Los Pinos fue saludada por miles de obreros y simpatizantes de la Revolución Nacional, muñidos de banderolas alusivas a la analogía de las dos más grandes revoluciones latinoamericanas.

Era la época de notables estadistas, hacedores de la verdadera confraternidad indoamericana.

Carlos Antonio Carrasco es doctor en Ciencias Políticas y miembro de la Academia de Ciencias de Ultramar de Francia.

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Kennedy-Paz Estenssoro

/ 17 de febrero de 2024 / 07:37

A la una de la tarde de aquel fatídico 23 de noviembre de 1963 (hace 60 años) llamé de urgencia al presidente Víctor Paz Estenssoro (VPE), despertándolo de su tradicional siesta, para comunicarle que John F. Kennedy había sido asesinado. El jefe quedó atónito y apenas balbuceó “¿es oficial la noticia?” Cuando le repliqué que el embajador americano Ben Stephansky era mi fuente, se cortó la llamada y esa tarde VPE no vino a Palacio, pues hacía justo un mes que se había cumplido la visita de Estado, donde el flamante difunto lo recibió con todos los honores, iniciando además una relación de notable afinidad. El mandatario boliviano había preparado meticulosamente cada momento del programa de viaje establecido, comenzando por formar equipos de trabajo para todas las ocasiones. En la elaboración de los borradores de discursos sobresalían Augusto Céspedes y René Zavaleta. En la misión de avanzada a Washington, viajamos dos semanas antes, Ted Córdova Claure para los afanes de prensa y Carlos Antonio Carrasco para los arreglos protocolares. En la comitiva de acompañamiento figuraban el ministro de Economía, Alfonso Gumucio Reyes y el general Alfredo Ovando Candia, comandante del Ejército, entre otros.

El avión presidencial aterrizó en Williamburg, donde esperaban cuatro helicópteros que nos transportaron al día siguiente hasta el Rose Garden de la Casa Blanca. Al nomás pisar césped, vi por primera vez a pocos metros la inolvidable silueta de JFK, vestido de traje gris rayado, camisa blanca y una corbata club tie de líneas azules. Alto, con los hombros un tanto volteados hacia adelante, avanzó hacia nosotros pausadamente junto al embajador Enrique Sánchez de Lozada, mientras esperaba el descenso del helicóptero de VPE, con quien se confundió en cordial abrazo. Al día siguiente, JFK ofreció un almuerzo en la Casa Blanca, con solamente 50 cubiertos, lo que permitió la fluida conversación presidencial. Por la tarde VPE brindó entretenida conferencia de prensa con afilados periodistas ávidos de conocer la diferencia del boliviano con el cubano Fidel Castro. En la tercera jornada, correspondió a VPE reciprocar a JFK con otro almuerzo ofrecido en su honor, en la residencia de la embajada junto a una centena de comensales entre senadores, congresistas, ministros y el vicepresidente Lyndon Johnson. Previamente, en la antesala se procedió al usual intercambio de regalos, ocasión en que el presidente americano no pudo evitar el brillo de sus ojos al abrir el paquete: se trataba de dos auténticos incunables conseguidos en un convento de Sucre, pues era coleccionador apasionado de esas joyas. A los postres, noté que JFK volteaba el menú al dorso y que VPE escribía algo en él. Más tarde supimos el intenso interés que JFK manifestó por el reclamo marítimo de Bolivia y que pidió a VPE le explicase en un diagrama el diferendo con Chile. Con las balas asesinas de Dallas, se esfumaron muchas aspiraciones bolivianas y, al cabo de un año, VPE, a su turno, fue víctima de un golpe de Estado que lo expelió al exilio.

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Qatar: Pionero afortunado del ‘soft power’

/ 3 de febrero de 2024 / 06:42

En mis clases universitarias en Paris, en el marco de la enseñanza de relaciones internacionales, para explicar con el ejemplo el alcance del “soft power” (poder blando) en el ejercicio de las vinculaciones diplomáticas, ningún otro caso más emblemático que Qatar, aquel pequeño enclave de 11.586 kilómetros cuadrados de desierto árido bordeado de playas y dunas colgadas sobre el golfo Pérsico que limita enteramente con Arabia Saudita, su poderoso vecino. Con una población de 2. 2 millones de habitantes, de los cuales únicamente 300.000 son nativos, su ingreso per cápita esta calculado en 83.900 dólares (contra por ejemplo 44.400 en Francia). Su poderoso emir es Tamin ben Hammad Al Thani que a sus 44 años dirige la diminuta potencia, fuerte de su fortuna personal estimada en 2.500 millones de dólares (Forbes). Su gobierno ha tenido la habilidad de invertir sagazmente los réditos de su riqueza petrolera (alrededor de 475 billones de dólares) en rubros que le retroalimentan en influencia política, cultivo de su imagen en el mundo y mas que todo convertirse en mediador imprescindible en los conflictos que sacuden la paz y la seguridad interestatales. Muy criticado por no siempre observar escrúpulos morales, parece importarle mas obtener sus objetivos, sin detenerse en la calidad de los medios que emplea en esos afanes. Qatar, generoso en coimas, provocó la caída de aquella italiana, vicepresidenta del Parlamento Europeo, a quien las autoridades belgas le confiscaron varias maletas con dinero en efectivo. Igualmente, logró ser la sede del campeonato mundial de futbol (2022) seduciendo a los barones de la FIFA y hace dos semanas el senador americano Robert Menéndez, conocido por corifeo de Qatar, fue convocado judicialmente para explicar el origen de algunas dadivas detrás de ciertas actuaciones congresales. Pero. entre las acciones que ayudaron a Qatar a transformar su riqueza petrolera en poder político alrededor del planeta, está haber acogido en su seno, la base militar estadounidense que controla el perímetro de los países del Golfo Pérsico, montar una línea aérea de alcance global, poseer el famoso elenco futbolero “Paris Saint Germain”, alimentar la red televisiva Al-Jazeera que propala en árabe y en inglés los puntos de vista qatarís sobre la actualidad mundial. Todos esos elementos juntos reposan en un singular logro de soft power que sin un solo disparo convierte a Qatar en un mediador único e inefable en la solución de conflictos que, de otra manera, no tuvieran otra opción que la lucha armada. Valiosa contribución a las potencias occidentales a quienes ofrece puentes imprescindibles para la negociación de paz o simples arreglos de modus vivendi para el cese de hostilidades. Tales fueron y son los casos de enfrentamientos de terceros con Irán, Rusia o con entidades no-estatales como HAMAS, Hezbolla en Líbano o los talibanes en Afganistán.

Indudablemente, esa ductilidad diplomática despierta celos y suspicacias en sus vecinos igualmente ricos pero carentes de visión o apetito geopolítico. Así es como en 2017, la coalición adversa conformada por Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Bahrain y Egipto rompieron lazos con Qatar acusándolo de favorecer al extremismo islámico, llegando los saudíes al extremo de cortar el acceso marítimo del tramo que lo une a la península: es decir, un bloqueo aparentemente letal que luego se resolvió.

Y, ahora, en la guerra que libra Israel contra HAMAS en la franja de Gaza, tanto los judíos, como sus aliados occidentales acuden presurosos a Doha, en procura de la sagacidad qatarí para llegar a acuerdos que liberen a los rehenes aún en poder de HAMAS, para abrir vías de tránsito de suministro de alimentos y combustible para la asediada población de Gaza o simplemente medicinas para los cautivos.

De esta manera, Qatar juega en la liga mayor de las grandes potencias, inflando su imagen de amigable componedor en enredos asimétricos.

Carlos Antonio Carrasco es doctor en Ciencias Políticas y miembro de la Academia de Ciencias de Ultramar de Francia

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Europa y la bomba migratoria

Otra faceta singular sobre este problema fue la salida del Reino Unido (Brexit) de la Unión Europea

Carlos Antonio Carrasco

/ 20 de enero de 2024 / 07:54

Hace cinco años, el escritor francés Michel Houellebecq publicó su novela Sumisión, en la que la presión musulmana aprovechaba el sistema democrático y usando las fisuras de la textura electoral, logra mediante alianzas circunstanciales hacer elegir a su candidato Mohammed Ben Abbes, presidente de la República, sometiendo al pueblo a la modalidad que pregona en su credo religioso islamista.

Lo que hace un lustro parecía una quimera, hoy en 2024 se torna en una posible realidad en varios países de la Unión Europea, donde el factor de la migración se ha convertido en el principal tema del debate político-electoral.

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Y las alianzas non sanctas protagonizadas por la extrema derecha muestran ya sus frutos, comenzando por la victoria de Georgia Meloni en Italia, a la que sigue Geert Wilders en Holanda, mientras ocurren violentas manifestaciones en Irlanda, paralelas a las guerras de las pandillas en Suecia, la irrupción de la AfD (Alternativa para Alemania) como segunda fuerza partidaria, el probable triunfo de la FPO en la elecciones venideras de Austria e igual pronóstico para el Frente Nacional en Francia, son todos los ingredientes del espectro de la extrema derecha en el viejo continente. El común denominador de este vertiginoso ascenso del extremismo se explica por el temor a la inmigración ilegal que se agolpa en las fronteras para entrar al territorio europeo a como dé lugar, sin respetar las legislaciones vigentes y que una vez instalados se constata su difícil integración en la comunidad nacional de migrantes que preservan sus propios valores religiosos y culturales, provocando inefable ruptura con el resto de la ciudadanía que debe afrontar grupos identitarios contrarios a los ritos constitucionales. Por lo tanto, el electorado, sintiéndose impotente ante la falta de acción concreta de contención a la migración irregular por parte de los partidos tradicionales, vuelca sus esperanzas en las formaciones radicales, particularmente de la derecha. Por ejemplo, cuando la excanciller alemana Angela Merkel acogió a un millón de refugiados sirios, fue motivo principal para el viraje popular hacia la AfD (Alternativa para Alemania), que la empujó a la cima de la preferencia electoral. En Francia, el fortalecimiento del Frente Nacional de Marine Le Pen se debe a que 70% del pueblo galo desea que la ley migratoria sea más rígida para evitar la entrada de indocumentados, siendo ese el elemento principal en el reciente cambio del gabinete ministerial. Incluso en los países escandinavos, pese a una fuerte tradición de recepción salamera a los demandantes de asilo político, la situación ha cambiado y hoy, la primera ministra danesa Mette Frederiksen declaró sin ambages que “la inmigración no-occcidental es el más grande desafío para Dinamarca”

Otra faceta singular sobre este problema fue la salida del Reino Unido (Brexit) de la Unión Europea, debido principalmente a la fluidez migratoria del continente hacia las islas británicas. Sin embargo, siete años después, la tendencia persiste y Londres se vio obligada a pactar con el gobierno de Rwanda un acuerdo para deportar hacia ese país africano a todos los demandantes de asilo que lleguen ilegalmente a sus costas. Igual preocupación es la prioridad principal en las elecciones a realizarse en 2025 en Irlanda, aquella tierra que acogió gentilmente a una masiva ola de refugiados ucranianos y que ahora deplora el impacto económico y cultural que esa modalidad implica, en el mundo laboral y en la escasez de vivienda.

(*) Carlos Antonio Carrasco es doctor en Ciencias Políticas y miembro de la Academia de Ciencias de Ultramar de Francia

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2023: El retorno de los espías

En suma, con estos datos, se constata una vez más que la realidad supera a la ficción

/ 6 de enero de 2024 / 00:38

Aquello que era frecuente durante los años calientes de la Guerra Fría, se creía que, en los tiempos que corren, era una modalidad superada en las relaciones internacionales, pero en las últimas semanas coincidentemente se detectaron casos de espionaje en distintas partes del mundo. Quizá el más notable entre ellos sea aquel protagonizado por Manuel Rocha, exembajador de Estados Unidos en Bolivia, quien, nacido en Colombia, se naturalizó estadounidense, estudió en reputadas universidades y se infiltró en el servicio diplomático siguiendo brillante carrera hasta alcanzar el rango elevado de plenipotenciario. Desde entonces y por el termino de 40 años espió para Cuba, hasta ser desenmascarado y apresado el pasado noviembre. Golpe certero de La Habana a los servicios de Inteligencia imperiales que permitió al ilustre topo acceder como miembro al mismísimo Consejo Nacional de Seguridad. Contemporáneamente, en Alemania, se arrestó a dos personas acusadas de proveer a Rusia material sensible referente a la guerra contra Ucrania. Uno de ellos, Carsten Linke (53) trabajaba nada menos que en el BND (servicio federal de Inteligencia alemán) y actuaba en tándem con Arthur E. (32), comerciante independiente que se encargaba de encaminar sus hallazgos hasta el Kremlin. Sonoro sopapo a la eficacia alemana, no visto desde que, en 1974, el canciller Willy Brandt perdiera su cargo porque su inefable secretario Günter Guillaume fuera descubierto como agente de la DDR (Alemania Democrática) y, por lo tanto, sentenciado a 13 años de prisión.

En tanto que, en Polonia, hace tres semanas 14 espías de diversas nacionalidades fueron detenidos por trabajar para Rusia, en el intento de descarrilar un tren cargado con material militar destinado a los mandos de la defensa ucraniana.

Y, en la lejanía del continente africano, en Burkina Faso, se atrapó y encarceló a cuatro funcionarios franceses que espiaban las labores ejercidas por técnicos rusos encargados de construir una planta de energía nuclear. Este episodio envenena aún más, si es que cabe, las agrias relaciones de Paris con sus antiguas colonias en África Occidental frente a la indisimulada penetración de la influencia moscovita iniciada años antes por el grupo irregular militar Wagner.

En octubre, Irán anunció la detención de tres iraníes a ordenes de Israel que planeaban golpear sitios sensibles con drones suicidas desde las montañas afganas.

La crítica a los servicios occidentales por su ineficacia incluyen al CSIS canadiense por el asesinato del líder separatista Hardeep Singh Nijjar, en Surrey, supuestamente digitado por el gobierno de la India y, desde luego, a la famosa agencia espía Mossad, que pese a contar con un presupuesto anual de $us 7 billones y 7.000 agentes, fue incapaz de descubrir el complot de Hamás para asaltar el 7 de octubre pasado territorio israelí provocando la masacre de 1.200 personas. Muy tarde su departamento Metsada, encargado de asesinatos selectivos y de trabajos sucios, busca afanosamente a los cabecillas de Hamás sin éxito alguno.

Si bien los cuadros humanos en el espionaje son insustituibles, China mediante su agencia MSS (Ministerio de Seguridad del Estado) aplica modernas tecnologías sofisticadas que no excluyen la Inteligencia Artificial para fisgonear a compañías americanas en sus últimos adelantos científicos.

En suma, con estos datos, se constata una vez más que la realidad supera a la ficción y, en la literatura alusiva queda chata la imaginación de Ian Fleming, John le Carre, Norman Mailer y Robert Ludlum, sin excluir a mis favoritos: Graham Greene, Joseph Conrad, W. Somerset Maughan y Julián Marías.

Carlos Antonio Carrasco es doctor en Ciencias Políticas y miembro de la Academia de Ciencias de Ultramar de Francia

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Cumbre borrascosa fue la COP28

Entretanto, la angustia de miles de activistas contra el calentamiento global crece cada día más

Carlos Antonio Carrasco

/ 23 de diciembre de 2023 / 07:59

Lo que comenzó con grandes esperanzas hace ocho años cuando se reunió la COP15 en Paris para llegar a acuerdos multilaterales que mitiguen el calentamiento global del planeta, se transformó hasta el 14 de diciembre en un circo implantado en Dubái donde alternaron representantes de 165 países que sustentaban diversas posiciones, formando una majestuosa torre de Babel.

Pero si ese era el formato decorativo del encuentro, el fondo mismo del debate fue distorsionado por aquella encarnecida batalla de desinformaciones que circulaban alegremente en los pasillos. Los orígenes de los controvertidos rumores pudieron detectarse en potencias como Rusia y China o desde personajes que eran gestores encubiertos de compañías que explotan los combustibles fósiles hasta provocadores alegando en las redes sociales que el calentamiento no es causado por las condiciones climáticas, sino por gente dedicada a la quema de los bosques para alargar la frontera agrícola. En esta era del conspiracionismo no faltan teorías que suponen complots de las élites autoritarias para desestabilizar a las naciones subdesarrolladas y facilitar la explotación capitalista.

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Emiratos Árabes Unidos, país anfitrión, es conocido más por ser uno de los mayores exportadores de petróleo, que por esfuerzos por combatir el cambio climático, por ello no faltaron en las redes sociales las críticas a esa paradoja que incluso detectaron —dicen— cerca de 100 cuentas falsas defendiendo la sede y a su mandatario, el sultán Ahmed Al Jaber, quien es también alto magnate petrolero, pues se lo acusaba de aprovechar el cónclave para atar negocios con participantes venidos de alrededor del mundo.

Los toles llegaron además a los activistas verdes como la joven escandinava Greta Thunberg, a quien la prensa oficial de Pekín la ironizó como “princesa sueca” opuesta al uso de los tradicionales palillos chinos. Otras facetas de las batallas en las redes numéricas entre los bandos propalaron que la causa de los incendios en varias partes del planeta se debía más que al calentamiento global a la acción de migrantes deseosos de acaparar tierras. Esa posición encontró eco en las recientes declaraciones del expresidente boliviano Evo Morales, quien dijo textualmente: “¿si no quemamos de qué hemos de vivir?”

Son muchos años de reuniones, de discursos y de promesas incumplidas y, sin embargo, se ha arribado a 2023, lejos de disminuir el nivel de gases de efecto invernadero, como el año más cálido jamás registrado en la historia moderna.

Evidentemente, para hacer frente a tan dramática crisis global se impone un ágil acopio de fondos, principalmente provenientes de los países ricos, entre ellos, Estados Unidos por ser el espacio mayor de polución ambiental. En efecto, su vicepresidenta Kamala Harris anunció la contribución de $us 3 billones al Green Climate Fund, destinado a ayudar a las naciones mas pobres. Por otra parte, se espera movilizar aportes del sector privado que cooperen en la transición de combustibles fósiles hacia fuentes de energía renovable. No obstante, aparte de los $us 100 billones anuales presupuestados por las naciones ricas en auxilio al sur global, se sigue muy lejos de los montos estimados para alcanzar las metas esperadas. La clausura de la magna reunión estuvo empañada por el desacuerdo en proclamar la eliminación de los combustibles fósiles, que finalmente se tranzó en anunciar cierto periodo de transición hacia ese objetivo.

Entretanto, la angustia de miles de activistas contra el calentamiento global crece cada día más y adquiere muchas veces facetas violentas contra el orden establecido en sus países, culpando a las élites dirigentes de no hacer lo suficiente.

(*) Carlos Antonio Carrasco es doctor en Ciencias Políticas y miembro de la Academia de Ciencias de Ultramar de Francia

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