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viernes 15 oct 2021 | Actualizado a 17:09

Alemania: El retorno de la centroizquierda

/ 29 de septiembre de 2021 / 02:33

Los resultados de las elecciones federales en Alemania fueron una verdadera sorpresa. El ganador, el Partido Socialdemócrata (SPD), se consideraba semimuerto y sin posibilidades de éxito por su estancamiento en el 15% en todas las encuestas hasta solo dos meses antes de las elecciones. Logró una reanimación fulminante y terminó en primer lugar con el 25,7%. En cambio, la conservadora Unión Cristianodemócrata (CDU), partido que estuvo con Angela Merkel a la cabeza del gobierno durante 16 años, obtuvo apenas el 24,1%, el peor resultado de su historia.

Además del SPD, el otro ganador es el partido ecologista Los Verdes, que logró el mayor crecimiento respecto a las anteriores elecciones y terminó en tercer lugar con el 14,8%, un aumento de 5,9 puntos. No obstante, prevalece la decepción en sus filas, pues las encuestas durante mucho tiempo indicaban que podía competir por el primer lugar, del cual terminó muy lejos.

El partido liberal FDP mejoró levemente (11,5%), mientras que la ultraderecha de la Alternativa para Alemania (AfD) cayó al 10,3%. Es una buena noticia que ese partido, que tiene entre sus filas a neonazis, no haya podido aumentar su votación. Sin embargo, en algunas regiones de Alemania oriental se ha ratificado como el partido más votado y ya tiene un lugar fijo en el sistema de partidos.

El partido socialista Die Linke (La Izquierda) sufrió una fuerte caída. Terminó con el 4,9%, por debajo del umbral del 5% y tendrá representación parlamentaria solo por haber ganado varios mandatos directos (parecidos a los uninominales en Bolivia). Está visto como fragmentado y muy poco eficaz y perdió muchos votos que migraron al SPD y Los Verdes.

El factor más importante en estas elecciones fue el retiro de Angela Merkel como candidata. Después de 16 años como canciller continúa siendo la política más popular en Alemania. Por lo tanto, muchos votantes emitieron su voto basado en su percepción de la idoneidad de sus posibles sucesores. El gran desacierto de la CDU fue la selección de Armin Laschet, un candidato altamente impopular y con muchas torpezas en su campaña electoral. Según encuestas, solo el 27% del electorado considera que da la talla para ser jefe de gobierno.

En cambio, Olaf Scholz, el candidato del SPD, es percibido como competente y preparado para ser jefe de gobierno: el 66% del electorado opina que sí da la talla para ese puesto. Algo que en otros países sería una grave deficiencia para políticos ha contribuido a su imagen favorable en Alemania: su falta de carisma y su carácter tecnocrático, junto a su forma de ser racional y poco emocional, lo hacen aparecer a la población alemana como un político confiable con buenas habilidades de gestión.

Una buena cantidad de votantes, principalmente centristas sin vínculo partidario, votaba por la CDU no por su propuesta programática, sino simplemente porque les gustaba Merkel (sobre todo mujeres y personas mayores). Con Merkel fuera de la política y el candidato de su partido percibido como inadecuado, optaron por el candidato visto como el más apto: votos en primer lugar por el candidato Olaf Scholz y en segundo lugar por el partido SPD.

Con los resultados se ratifica la notable estabilidad política de Alemania. Se fortaleció el centro político (específicamente la centroizquierda) y quedaron debilitados los partidos más de izquierda (Die Linke) y de ultraderecha (AfD). A diferencia de otros países occidentales (Francia, Italia, UK, USA), no prosperan los populismos.

Ni el SPD ni la CDU quieren continuar su coalición de gobierno actual (numéricamente sería posible) y, debido al mal resultado de La Izquierda, no tiene mayoría una coalición de izquierda de ese partido con el SPD y Verdes. Así, se está perfilando una coalición tripartita entre Verdes y el FDP liderada por el SPD o por la CDU. Los Verdes prefieren coaligar con el SPD e intentarán negociar la mayor cantidad de políticas para combatir la crisis climática. El FDP prefiere a la CDU e intentará imponer la disciplina fiscal y políticas que favorezcan a las empresas. Por tanto, se esperan negociaciones largas, de varios meses, con “pragmatismo y calma” (como anticipó Scholz), hasta que Alemania tenga un nuevo gobierno.

Jan Souverein es director de la Fundación Friedrich Ebert (FES) en Bolivia.

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Democracias según Al-Azar

La apuesta es por un libro-fiesta que provoque sonrisas, pero también que incomode e indigne

Por Jan Souverein y José Luis Exeni

/ 3 de febrero de 2021 / 12:19

Acaba de publicarse una sabrosa compilación de dibujos políticos del reconocido artista plástico boliviano Alejandro Salazar. Se trata de un compendio especial, pues recoge el trabajo más selecto de Al-azar en torno al tema de las democracias en Bolivia. Los dibujos fueron elaborados en el periodo 2012-2020 y se difundieron en las secciones “Documentos desclasificados” y “Galería de anormalidades” de La Razón. Hoy se reúnen, (re)afilados, en un solo volumen.

El libro está organizado con criterio de repaso cronológico: nueve años de creación. De esa forma, cada dibujo se sitúa en el contexto político de su elaboración. Claro que casi todos ellos, como provocación inclemente, conservan su actualidad y pueden verse/disfrutarse más allá de la coyuntura.

¿Por qué se publica este libro de Al-azar? Sobran los motivos. Primero, porque cada viñeta política es como una aguda columna de opinión que alienta con ironía la conversación pública. Segundo, debido a que, por su naturaleza, esta otra mirada no puede sino ser radicalmente crítica de situaciones y fenómenos sociopolíticos. Tercero, pues nos permite observar desde la imagen, sin atenuantes, campos “serios” como la política, el gobierno, la democracia. Por último, como reconocimiento y homenaje al autor, uno de los más destacados y mordaces caricaturistas-pintores del país.

Salazar compara sus dibujos con cáscaras de plátano: se tiran al piso de manera sutil como acto de venganza de la gente contra el abuso del poder, que casi siempre queda impune. En su caso, las caricaturas políticas son además valiosas herramientas de interpelación: de los gobernantes, de la fuerza pública, de la administración de (in)justicia, de la desigualdad, del racismo, en fin, de la naturaleza humana. Ese dibujar compulsivo lleva más de 25 años en democracia, con un solo paréntesis en su difusión (la censura y el asedio de los que fue objeto el autor en noviembre de 2019).

El libro se publica por iniciativa de la Fundación Friedrich Ebert (FES Bolivia), que animó al artista a realizar una selección de su trabajo en torno a la política y las democracias. Se suma así, como feliz andamio, a otras compilaciones como El proceso de cambio según Al-azar (Hivos, 2013) y Mundo Al Azar (La Razón y Conejo Editora, 2014).

Queda pues en circulación esta suerte de bomba de relojería llamada Democracias Al Azar. El deseo es que las viñetas políticas del artista aticen el debate público y multipliquen miradas sobre el ejercicio de las democracias (en plural). La apuesta es por un libro-fiesta que provoque sonrisas, pero también que incomode e indigne. La convicción es que la actividad corrosiva de Al-azar, simple a la vez que profunda, nos convoque a barrer toda solemnidad. La invitación, en fin, es a disfrutar sin filtros ni ceremonias este azaroso mundo de caricatura.

(*) La publicación está disponible en: https://www.fes.de/lnk/democraciasalazar

(*) José Luis Exeni es director y Coordinador de proyectos de la FES, respectivamente.

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